Defensa de la Renta Básica

(Ponencia presentada y debatida en el Congreso Nacional de la CGT, mayo de 1999)


LA REALIDAD ECONÓMICA COMO PUNTO DE PARTIDA

Vivimos en una sociedad en la cual el pleno empleo no es posible, ni tan siquiera desde un punto de vista teórico, de no ser que se presente un modelo social y político de carácter totalitario. Buscar una respuesta exige analizar opciones que se adapten a la realidad. Comprender ésta es un proceso complejo, ya que se deforma cuando se anteponen unos intereses económicos,  un modelo ideológico o cuando se aplica una lógica que queda desfasada debido a que el mundo en el que vivimos es  cambiante. Además, ante nuevos planteamientos que rompen con la inercia del pensamiento y de la acción social, se suele responder con justificaciones más que con argumentos y, sobre todo, con trampas dialécticas. Para defender la opción de una Renta Básica, además de explicar en qué consiste, hay que responder a una serie de equívocos que se ciernen  en torno a tal idea.

Lo primero que hay que saber es qué queremos resolver. Y si hay diversos planteamientos, cuáles son los pros y los contras de cada uno.

El problema del desempleo no es que las personas carezcan de un trabajo asalariado (empleo), sino que no tiene dinero para poder vivir en nuestra sociedad. Ni tampoco medios que le permitan cubrir sus necesidades básicas, pues se va a encontrar por doquier con la propiedad privada y además con la escasez de una riqueza natural mermada día tras día. Semejante situación es fruto de nuestra historia y de nuestra cultura. Es en este contexto en el único que se puede proponer una respuesta, por mucho que nos pueda sorprender y romper esquemas mentales. De otra manera se desemboca en el absurdo.


EL DESEMPLEO COMO FACTOR SOCIAL

Hasta ahora quienes han carecido de capital o medios para resolver sus necesidades vitales han tenido que vender su capacidad de trabajo. Pero la sociedad ha evolucionado de tal manera en el ámbito del conocimiento científico, que ha producido una tecnología  que acelera los procesos de producción, de transporte y de comunicaciones , incluso se han  automatizado muchas de las funciones laborales.  ¿Resultado?  que no hace falta mucha de la mano de obra existente. Puede verse como algo negativo o como un proceso positivo si somos capaces de adaptarnos a esta nueva realidad mediante un cambio de actitudes y de modelo de sociedad, pues los criterios establecidos no encajan con lo que se nos aparece en el mundo económico.

Asociar   medios económicos para vivir con el trabajo es, en la situación actual, tanto como requerir a cada ciudadano que para comer vaya de caza. Ni es posible, ni es necesario porque, en este ejemplo, es algo resuelto mediante la producción alimentaria y la compra  y venta  de los productos culinarios.

Por otra parte el trabajo, también en su aspecto asalariado,  es un medio para resolver necesidades, tanto personales como de tipo social. Sin embargo se  concibe como un fin en sí mismo. De tal manera que la necesidad a resolver es la falta de trabajo y se crean necesidades y se dedican enormes presupuestos para tal menester. El paro se ha convertido estratégicamente en el principal problema económico.

La sociedad tecnológica es también una sociedad de consumo desenfrenado, voraz con el medio ambiente y con los países del Tercer Mundo.  Además el quehacer político mantiene unas diferencias sociales que provoca que un sector de la población viva en precario mientras que otro lo hace con todo tipo de lujos y, entre medias una multitud de ciudadanos absortos con el trabajo y el consumo diario. La vivencia de los problemas ya no son en su mayoría de tipo material, son sufrimientos psicológicos y de desencanto, lo que hace que se planteen como problemas sociales cuestiones como anorexia, bulimia, ludopatía, sectas, drogadicción, depresiones, estrés, ansiedad, alcoholismo y demás. Esto quiere decir que hay  un serio problema en el mundo laboral y en la expectativa para lograr introducirse en éste, más allá de la mera cuestión financiera.

Las leyes de la economía están desfasadas, por lo que se pierde el control de las medidas que se toman. Cualquier solución que se propone desde el gobierno, o propuestas que se hacen como réplica, no valen más que para  salir del paso. Como indica el sociólogo alemán, Hans Harms, no hay una crisis económica sino de la economía como ciencia, que no es capaz de abordar con sus  esquemas los problemas actuales. Lo cual se agrava ante la inercia de la conducta y el pensamiento de la mayoría de los ciudadanos.


EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA

Nos encontramos ante una situación económica  completamente nueva que requiere planteamientos absolutamente actualizados, de ahí la necesidad ideológica, como herramienta de reflexión, para hacer frente a un proceso de transformación que ha de orientarse hacia la conquista política  de más libertad y más justicia social.

Durante el paso de la sociedad industrial a la tecnológica se han trastocado los fundamentos de la economía. El aumento de trabajadores no aumenta ya proporcionalmente  la productividad. Empresas que disminuyen sus plantillas de trabajadores aumentan su producción, debido a la automatización. El enriquecimiento tampoco va ligado al trabajo de una manera directa. Una tierra si es cultivada puede dar como fruto del trabajo unos beneficios mínimos. Si se recalifica, mediante una operación especulativa, para hacer una urbanización de chalets por ejemplo,  los beneficios son desorbitados.

El capitalismo en su desarrollo ha encontrado sus propios límites. Uno medioambiental, de tal manera que se han impuesto una serie de normativas para evitar un costoso e irreversible deterioro ecológico, precisamente dejando que se llegue a una situación de máximo riesgo, incluso para la salud humana. Todavía se cometen atentados a la naturaleza, amparados en intereses económicos, de manera que se somete a un chantaje a la sociedad: “si respetamos las condiciones que exigen los ecologistas muchos trabajadores irán al paro”. Precisamente una carencia del proyecto político verde ha sido no disponer de unos fundamentos económicos en los cuales se sustentaran sus ideas  y propuestas concretas.

Otra limitación es  económica en dos sentidos: Primero límite en el mercado, de tal manera que se ha generado un excedente que debe ser controlado, por criterios de rentabilidad. Desde productos alimentarios a producción industrial. Y el segundo es el  límite delempleo, no cabe más población activa en el mundo laboral, más aún, sobra todavía dentro de lo que es la economía masiva  y de servicios. No reconocer tales aspectos provoca una hipertrofia de la sociedad de consumo y el establecimiento de una complicidad entre las finanzas y el dinero negro, en el que se mueven grandes capitales. Todo lo cual genera relaciones con Paraísos Fiscales, operaciones de blanqueo de dinero con implicaciones políticas, que apenas se descubren pues son  algo normalizado.

Que la economía llegue a un tope debido a la aplicación de la tecnología quiere decir que la riqueza se produce y se mantiene, trabajen más o trabajen menos obreros. Siempre se requerirá un mínimo, incluso un mínimo ampliable con el reparto del trabajo. Debido a esta situación la patronal  y el Estado abusan de quienes tienen acceso al mundo laboral y se usa el paro como arma de coacción y chantaje, con el fin de que se admitan condiciones de explotación, miseria y sometimiento al trabajador.  Los convenios colectivos y la lucha sindical puede paliar esta situación, en el mejor de los casos, pero no salir de ella. Degenera tanto el devenir económico que los sindicatos mayoritarios son  cómplices de tal proceso, debido a que se han convertido en  “empresas sindicales” que siguen criterios de rentabilidad para su función, con el objetivo de mantener y hacer crecer la organización, para lo que cuentan con sus “ejecutivos liberados”.


CRITERIOS POLÍTICOS

La democracia formal, insuficiente como forma de participación, ha permitido que la sociedad tenga más libertad. Sin embargo la política se encuentra mediatizada y pervertida por el mundo empresarial y  de las finanzas, lo que repercute cotidianamente  en la vida de cada ciudadano Una tarea importante es llevar la democracia al mundo laboral, que se mantiene con criterios totalitarios y dictatoriales.  Se requiere una autonomía económica de los ciudadanos para poder intervenir en sus decisiones laborales y asumir compromisos, y también su deber sin que éste lo defina nadie. O por el contrario, se desarmará cada vez más a los trabajadores para que tengan que aceptar lo que les imponen. Las empresas juegan  con los excedentes de producción y de empleos. Caben las excepciones de trabajos claves y privilegiados que luchan por mantener sus prebendas, como el caso de los pilotos de Iberia.

La economía sigue baremos que sirven para enriquecer a los capitalistas, y así se orienta la política de los gobiernos. Se usa como índice de desarrollo y de evolución positiva el crecimiento económico, los beneficios bancarios. Pero nunca se utiliza como medida la disminución de la pobreza, y tener como objetivo la supresión de esta lacra social, con todas sus consecuencias. Este criterio debemos hacerlo valer, a la hora de plantear cualquier análisis o negociación. A medida que se utilice como criterio se irá implantando dentro de una estrategia de lucha social.

Si el desempleo es irremediable e irreversible, y se deja  de jugar con cifras ficticias  que se basan en la movilidad de las personas en paro y otros trucos estadísticos, se puede entender que el paro es la antítesis del trabajo (tesis). En esta visualización dialéctica del problema se entiende que hace falta una síntesis, para superar la realidad que genera la contradicción. Para que sea tal debe afectar a ambas partes, tesis y antítesis, y no sólo a una de ellas, es decir al paro o al mundo laboral unilateralmente. La referencia es sin lugar a dudas la Renta Básica, como elemento dinámico de la sociedad, que permita la transformación  de ésta y a partir de lo cual surgirán nuevas contradicciones.


DIVERSAS PROPUESTAS

Hagamos un estudio concreto de las soluciones que se proponen desde diversos ámbitos al problema del desempleo.

1.- Reducir impuestos para facilitar la inversión y subvencionar la creación de negocios o puestos de trabajo dentro de una empresa. Al margen del fraude que sucede con tal medida, no es más que favorecer a los dueños del capital aprovechándose de las necesidades de los parados.  Facilita y ampara el empleo precario, lo que en ocasiones es acogido como un mal menor. A la larga, la ayuda estatal, que proviene de la riqueza que generan los trabajadores, se desglosa en beneficios para el dueño del capital. Y sirve para turnar a los parados. El resultado de esta práctica sería el sueño capitalista: la extensión de la miseria obrera, junto al enriquecimiento ostentoso de los empresarios.

2.- Asumir que no se puede generar más trabajo, en una sociedad democrática, aunque sea formal. Entonces una respuesta  es proponer el reparto del trabajo. Lo cual puede hacerse mediante reducción de la jornada laboral, por ley o por convenio. Tal reparto  puede exigirse disminuyendo el salario o bien manteniéndolo. En cualquier forma, disminuir las horas laborales no implica de manera automática  que se genere más empleo, bien porque no hace falta, de hecho ya hay empresas que trabajan por debajo de las míticas 35 horas, lo que se puede entender como una mejora en las condiciones de trabajo. Ocurre que a veces es falso, como en el caso de la hostelería, en donde se contratan unas horas determinadas pero se trabaja el doble de tiempo, sin cobrarse la diferencia de horas, a lo sumo un plus de gratificación.  O bien un puesto de trabajo repartido entre dos o tres puede resultar excesivamente caro, de manera que no sería asumible  en criterios de mercado. En términos laborales es una reproducción inútil de un puesto laboral. De no ser que hubiera un convenio sobre horarios y con una base de subsistencia (renta básica), se transformaría en una medida de miniempleos  todos ellos en precario. No obstante en el mejor de los casos, es una medida totalmente insuficiente, lo que lleva a la lucha obrera a un callejón sin salida.

Otra manera de repartir el trabajo es crear puestos laborales fuera del mercado, es decir no rentables, pero necesarios. Por ejemplo las tareas y trabajos que han desempañado los objetores de conciencia ¿van a trasformarse en puestos de trabajo reales? Como no son rentables  pueden ser subvencionados, directamente al trabajador  o a una empresa que les contrate. Por la misma ley de competitividad serán en cualquier caso infravalorados , mal pagados  y en los que se exige mucha dedicación: Es casi seguro que no se cubrirán.  De hacerlo será en unas condiciones de máxima explotación, bajo el amparo de una ética laboral.

Insistir en soluciones orientadas a la creación de empleo puede acabar en la implantación de un modelo de sociedad totalitario, basada en la explotación y hasta en la esclavitud “humanitaria” , para dar puestos de trabajo. Algo que no debe resultar chocante pues se habla en los últimos años de “guerras humanitarias”, “intervenciones armadas con carácter solidario y benefactor” etc…  O la publicidad de productos con la coartada de la dedicación  de un 0´7% para beneficiar al Tercer Mundo.

3.- Repartir la riqueza que existe. Los presupuestos de instituciones públicas y privadas se desbordan en gastos faraónicos, que van desde las campañas de los partidos políticos, a obras municipales exuberantes,  pasando por los miles de millones que circulan en los espectáculos deportivos y de la farándula televisiva. Puede haber dos modelos de reparto social de la riqueza, que aunque aparentemente parecidos pueden llegar a ser discrepantes entre sí.

A) SALARIO SOCIAL: La defensa de esta opción  se ha realizado en otra ponencia de manera idealizada. Obvia situaciones que hacen  que sea una propuesta incompleta, insuficiente. Se trata de una solución aparente. Es una variante más ampliada y justa respecto al Ingreso Mínimo de Inserción  y con una calidad  social diferente, pero las críticas a éste pueden acabar afectando a lo que se propone como alternativa.

Cada vez que se hace alusión a la lucha de clases se olvida la complejidad social que implica  la existencia de muchas interclases dentro de cada una; esto desborda la posibilidad de hacer una comparación simple.  De la misma manera que nada tienen que ver los grandes terratenientes con el pequeño agricultor, tampoco un dependiente de un gran almacén que gana 94.000 pts al mes tiene que ver  con otro compañero  que por ser su jefe, además de las comisiones por ventas, gana las 300.000 pts mensuales y también es un asalariado. O ejecutivos que  son asalariados con medio millón de pesetas al mes. Se convierten en propietarios de bienes de consumo, pero también lo son obreros de la construcción que tienen su coche y hasta su piso. Al tiempo que hay un sector de la población que se sitúa en la pobreza y el desamparo económico. El Salario Social profesionaliza el desempleo y   convierte  a la población parada en una subclase diferenciada de otras, también con muchas variantes.

Un ingreso mínimo no motiva para la búsqueda de un empleo ni para desarrollar un trabajo, pues debido a los bajos salarios y a que una vez que se accede a estos se elimina la subvención no interesa. Se prefiere mantenerla y participar en la economía sumergida. Es lo que se denomina la “trampa de la pobreza”  que hace que se perpetúe tal condición. Los gobiernos autónomos de Euskadi y Navarra  han paliado semejante problema manteniendo las ayudas sociales mientras no se obtenga, con trabajo incluido, una base económica para la unidad familiar en la que se establezca.   Esto ha mejorado los programas de inserción social y laboral.  Sucede que para llegar a tales ayudas hay que desembocar en una situación de pobreza aguda. Por ejemplo, un joven si quiere recibir tales ingresos debe dejar de vivir en su familia y quedarse en la calle. De manera que no hay un proceso espontáneo de autonomía.   Las ayudas simplemente palian las situaciones extremas. Ocurre que tales circunstancias desembocan en la marginalidad que muchas veces  se ha establecido en un ambiente delictivo, por desarraigo y por falta de medios para el autodesarrollo, que va más allá de unas simples subvenciones. Es el caso de una parte de la Comunidad gitana.   Ésta, en gran medida, se ha ido socializando, a veces con la pérdida de su identidad como pueblo,  por poder contar con viviendas gratuitas y pagas sociales compatibles con puestos de venta ambulante. De cualquier manera insuficiente, al otorgarse  siempre con carácter familiar y no de manera individual.

Con el Salario Social se consigue hacer tolerable  la pobreza y  la escasez de recursos a los  parados. Generaría una bolsa social de marginalidad ajena al mercado del trabajo, pues a éste no le afectaría de manera real.   Tampoco podría dedicarse a otros menesteres de autoempleo  por las exigencias de hacerse autónomos para cualquier actividad económica, con lo que la ayuda desaparecería. Proyección laboral que se plantea en un mercado saturado.

Cuando se plantea el Salario Social como casi  una Renta Básica, pero sin llegar a serlo, se justifica en criterios de justicia social. Se observan ciertas contradicciones. Se convierte en una especie de salario benéfico, que deberá mantener una separación entre quienes están dentro  y fuera del mundo laboral, para evitar deserciones de éste sin que exista una sustitución del mercado de trabajo ni del modelo económico.  Se impide la comunicación del sujeto subvencionado con el mercado de trabajo. Se estancaría la situación actual, aunque de manera más llevadera.

Se propone el Salario Social para estudiantes y para quienes hacen el trabajo doméstico. ¿Se ha pensado tal posibilidad suficientemente?  Nos encontraríamos que en nombre del deber y la justicia a la que se alude para rechazar la Renta Básica,  una empleada del hogar no recibiría tal ayuda, por tener trabajo y sí la mujer de un banquero. O el hijo de un diputado y no el de un pequeño agricultor que debe hacerse cargo de una explotación familiar. El trabajo doméstico podría realizarse por la pareja y al ser individual el derecho al Salario Social  lo cobrarían los dos, ¿o se marcaría un horario e inspección para tal menester?

El Salario Social es una medida pasiva, que acomoda la situación del paro y serviría como medida inicial en sus diversas fases de implantación, pero sólo si es de cara a establecer una Renta Básica. La integración en el mundo laboral sería inviable y la creación de una economía propia tampoco, pues al iniciar la actividad quedaría suprimida la ayuda económica. Por otra parte ¿recibiría un Salario Social  el propietario de un pequeño bar o de una tienda que apenas gana para mantener su negocio?. No.

Al anteponer un criterio ideológico fuera de la realidad concreta, surgen  todo tipo de paradojas. Si bien para la transformación de la sociedad, sin el uso de la violencia , es preciso convivir con la contradicción.   Por ejemplo, la lucha por la objeción de conciencia y luego la insumisión, no ha logrado que desaparezca el ejército, pero sí que no se imponga a l@s ciudadan@s. La supresión de las fuerzas armadas sigue siendo una meta utópica que orienta la lucha desde criterios económicos, educativos, culturales y de modelos de sociedad. Pero hoy por hoy se produce la convivencia de los dos fenómenos: el resultado de una lucha por la insumisión  y el ejército profesional.

B) LA RENTA BÁSICA aparece como criterio económico que permite que el desempleado sea considerado  un ciudadan@ , no un desemplead@. Necesita   medios de subsistencia como persona, no como alguien ajeno al mercado laboral, al que no tiene acceso. Se reconocen los mismos derechos a un joven que a un anciano, a una mujer y a un varón, a una persona inmersa en el mundo laboral que otra que no lo está y los mismos que a alguien que viva de las rentas patrimoniales.  ¿Sería admisible que se limitase el voto a quienes tuvieran un título universitario, o que se les quitara a éstos?

Se ha ironizado sobre  quienes defendemos la Renta Básica, con la denominación peyorativa de “rentistas”. Tal planteamiento podría llevar a una espiral de despropósitos que acaban ocultando la argumentación. También un asalariado puede ser denominado, desde un planteamiento fuera de  lugar, un “vendido al sistema” o “colaborador” de éste, pero cada cual debe asumir sus contradicciones para poder seguir luchando o a veces sobrevivir.

Sin embargo, sí es posible entender que todo ciudadano tiene derecho a una renta social debido a que somos herederos de un acervo cultural , económico y ecológico  que pertenece a todos los que vivimos en un determinado tipo de sociedad. La riqueza  generada es fruto de nuestra historia y no tienen porque llevársela quienes reciben una renta suntuosa y desproporcionada mediante las herencias patrimoniales y de cuentas bancarias.

La Renta Básica se presenta como un derecho, no como una mera cuestión ética, ya que cualquier criterio moral es subjetivo, incluido el del deber. El derecho constitucional a una cobertura por desempleo, a una vivienda digna, a la protección de la familia y demás, se ve mermado en su realización porque las condiciones económicas impiden que se lleven a cabo. También la Renta Básica es el resultado de  un fundamento económico que permite que sea una propuesta posible y necesaria como elemento de transformación de la realidad social, comenzando por aceptar la mera idea de que se implante y defender tal opción, lo que ya  supone un cambio de mentalidad importante.

La Renta Básica  no es un fin en sí mismo, como sería el Salario Social, para paliar los males del paro, sino que es un medio para cambiar las condiciones laborales, además de la de los parados y desposeídos. Afecta a toda la sociedad en su conjunto. Lo que importa en un principio no es lo rico que sea el otro, sino lo pobre que yo no sea. A partir de lo cual se  irá construyendo un modelo de sociedad más justo y más libre. La Renta Básica es una herramienta para tal fin.

Según los datos aportados por economistas que estudian la viabilidad de la Renra Básica se puede resolver con el 20% del PIB  (Producto Interior Bruto) , para lo que además se debe recurrir a una reforma fiscal que gravase las rentas patrimoniales, los movimientos de grandes capitales, los beneficios especulativos  y demás medidas.  Se valora sobre el umbral de la pobreza, por ser la base sobre la que una persona puede vivir dignamente. De tal manera que sirve de constante para fijar las rentas de alquileres, tanto de pisos como de tierras, de manera que no se disparasen los precios , ya que en caso de inflación subiría el umbral de la pobreza y las tasas sobre los beneficios fruto de las rentas. Técnicamente, desde un punto de vista  económico, es viable.


DEFINICIÓN DE RENTA BÁSICA

Se caracteriza por tres criterios:

* Es básica y personal, de manera que permite la supervivencia digna de cada ciudadano. No son ayudas familiares, sino la consecución de un derecho individual, por el que hay que luchar para conseguirlo. Que sea lo justo para no ser pobre es la manera de no matar la gallina de los huevos de oro, ya que muchas personas no se conforman con una vida ajustada, en el límite de sus posibilidades. Si así lo desearan con el modelo actual podrían lograrlo trabajando mucho menos. Lo que garantiza la continuidad del mercado de trabajo. Ocurre que  las condiciones de éste no se podrán imponer y quien tiene la posibilidad de elegir un trabajo podrá negociar sus condiciones, incluso aceptar la flexibilidad laboral y el cambio de trabajos según sus necesidades, o bien acomodarse a un horario y labor que permitan sentirse gratificado con su esfuerzo. El salario o el resultado de un pequeño negocio no se usaría para sobrevivir  y mantener el trabajo, sino como beneficio, fruto de su capacidad de trabajo.

* Es universal, para todas las personas. En este punto se encuentra lo más transformador de la propuesta, ya que es también para quien trabaja y para el rico. Se produce una equidad en derecho y además se produce una devaluación del dinero como mercancía y  elemento primordial de la vida económica, dando paso a otros valores como  la cultura o disponer de tiempo para uno mismo. Incluye pues a todo sujeto, estudiant@s, dedicad@s  al trabajo doméstico, parad@s, y también trabajador@s pues permitirá que se liberen de sus condiciones explotadoras o podrán elegir hacer un esfuerzo sin el chantaje de no poder vivir de otra manera.  Habrá pues una base para la justicia social, no de una manera absoluta, pero sí un principio de equidad sobre el que avanzar en la lucha social.

* Es incondicional. No se supedita a que  l@s ciudadan@s acepten una serie de contraprestaciones, o realizar trabajos o tareas a cambio de tal renta, pues se convertiría en un chantaje en manos del Estado y devaluaría completamente los salarios.  Condicionar dicha base económica desembocaría en el Salario Social,  la planificación y extensión de la pobreza.

Con la Renta Básica se regularía el trabajo en función de las necesidades sociales y personales. La libertad será un elemento real de nuestra vida. Provoca un cambio de lógica que choca con la ortodoxia de cualquier ideología o creencia y contra los intereses del Poder que verá mermada su función, sobre todo en términos de coacción social. No es pues una Renta Básica  la supresión del trabajo, sino el inicio una nueva relación de las condiciones laborales.


CONSECUENCIAS DE LA RENTA BÁSICA

Entre los efectos que provocaría será la posibilidad de repoblar pueblos, pues permite llevar una vida  que es útil y necesaria, pero no es rentable en la economía global, lo que hace que se alejen muchos vecinos de sus entornos rurales, quedando éstos abandonados o al amparo de especulaciones urbanísticas, y que se concentre la población en las grandes ciudades y periferias industriales. Los negocios que suponen un  perjuicio para la sociedad o se hacen por la mera ambición económica podrán  ser cuestionados por los propios trabajadores.

La Renta Básica permite dedicar la capacidad de trabajo a ocupaciones de servicios concretos y locales, a la artesanía, agricultura ecológica ,  a abrir mercados comarcales y unir esfuerzos en cooperativas que no salen adelante en la actualidad , las más de las veces, por falta de rentabilidad y carecer de medios  de expandir el negocio lo suficiente como para poder competir con las grandes multinacionales.

Los grandes capitales han eliminado el pequeño comercio, arruina la pequeña agricultura, impide vivir en una economía local, por lo que tener una base de subsistencia  puede permitir sobrevivir en  un modelo económico local y también otro de carácter alternativo, basado en la autogestión y en la descentralización económica y política, conviviendo con la globalización económica  y la integración política. Eliminar la realidad que se imponen desde el Poder requiere un poder mayor que el que tienen quienes representan tales metas y supondría, finalmente,  el uso de la violencia. ¿Supone esto ser anarcoliberal? No, simplemente abrir un camino alternativo al poder, que se podrá definir como se quiera en un contexto de debate social. Lo que es seguro que el macropoder que nos domina se erosionará poco a poco. Pero que nadie espere una conversión de quienes se benefician  de él,  ni la concienciación repentina ideológica de una gran parte de la sociedad.

Se trata de iniciar un proceso que evolucione por sí mismo. Es preciso pues que la Renta Básica sea asumida por el mayor número de personas y organizaciones y que se luche por lograr que sea una realidad, para los no asalariados y para los que están empleados. Más aún, deberá ser una reivindicación de los trabajadores, para ellos y para el resto de la sociedad, en cada convenio colectivo, en cada negociación sectorial, en cada manifestación. Desde este sindicato se debería plantear como la piedra angular de su política libertaria.

Las ideas del anarquismo y  el progreso social requieren una base económica que lo haga posible, no una retórica estéril que rinde culto al trabajo  y mistifica la lucha con proclamas grandilocuentes.  La Renta Básica es una herramienta práctica, con un contexto revolucionario, para lograr un paulatino y profundo cambio social, en la situación actual, que podría definirse como una reestructuración  de la sociedad capitalista, la perestroika del capitalismo.

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Diez años después la CGT se posicionó a favor de la Renta Básica, año 2014.

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