“El asalto a la verdad”, de Jeffrey Moussaieff Masson

Un libro (1985) que documenta la renuncia de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, a su teoría de la seducción.

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El autor, Moussaieff, es un psicoanalista, autor de otras obras como “Juicio a la psicoterapia tiranía emocional”, que investigó los archivos personales de Freud, de los cuales fue responsables hasta ser expulsado por hacer públicos documentos que ponen en cuestión la hipótesis oficial de la seducción, piedra angular del psicoanálisis.

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Lo que mantiene y demuestra Moussaieff es que Freud pensó que los pacientes dijeron la verdad sobre los abusos sexuales sufridos en su infancia, pero que luego abandonó dicha teoría por cobardía, con el fin de ser aceptado en el mundo institucional de la medicina y lograr así introducir el conjunto de sus tesis en la comunidad científica, dejando sólo una pequeña parte fuera, pero para hacerlo reinterpretó la misma diciendo que las declaraciones de los pacientes se debe a la imaginación y al recuerdo de tales fantasías, lo cual genera síntomas por el poder d las fantasías interiores.

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Freud comenzó sus estudios sobre la histeria manteniendo que es una enfermedad mental, lo cual fue una revolución en la psiquiatría de su tiempo, ocasionada por experiencias sexuales reales en la infancia del paciente, descubrió un mundo sumergido, pero renunció a tal teoría. Jeffrey Moussaieff descubre que Freud conoció los trabajos del médico forense francés, Tardieu, cuando Freud fue a París 1885 a trabajar con Jean Martin Charcot sobre la hipnosis. La conclusión se este forense al estudiar el cadáver de muchos menores fue los niños y niñas son víctimas de agresiones sexuales, siendo frecuente, concluyó el abuso sexual de los padres sobre los hijos, algo que los tribunales hacen caso omiso.

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En una carta a su amigo Wilhelm Fliess, 4 – II – 1888, Freud escribe: “la honorable cristiandad es muy indecente”. Sucedió que el hijo de Fliess, Robert (murió en 1970) denunció que su padre abusó de él cuando fue niño. Cinco años después de aquella carta escribió otra carta a la misma persona, médico y amigo, comentándole que aunque no lo dijera públicamente está convencido de que no son las masturbaciones ni practicar el coito interruptus lo que provocan las neurosis, sino las seducciones sexuales durante la infancia. , siendo la violencia sexual al niño lo que es fuente de la histeria y la neurosis. Reconoce que es algo que repugna a las autoridades médicas, de forma que él decidió abandonar esta investigación, siendo posteriormente un asunto tabú en el psicoanálisis, renuncia a su teoría que deforma, para ser admitido en los estamentos oficiales de la medicina, considerando que son las declaraciones de sus pacientes “fantasías interiores”, no habiendo atentados, sino que es fruto de la imaginación del niño. Los representantes, prebostes, de la comunidad científica consideran que no puede darse fiabilidad a los pequeños.

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Esta claudicación del padre del psicoanálisis es la causa, según Jeffrey Mousaieff, de la esterilidad del psicoanálisis, al haberse alejado del mundo real, creándose un escenario fraudulento y creer que un dolor psíquico se puede curar si se olvida o se interpreta en otro sentido. Un amigo y discípulo de Freud, Sandor Ferenczi, se enemistaron porque éste reconoció que los recuerdos de los pacientes son verdaderos, algo que pudo demostrar en algunos casos.

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