Lápiz y tecla
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7 – V – 2012. Me regalaron el libro de poemas “Hombre sin descendencia”, de Braulio Ortiz Poole. Me ha gustado su ritmo poético porque lleva en su lectura a la palabra, a reflexionar sobre ella, a mirar desde ella. “Tú aún no puedes entenderlo / hay una extraña dignidad / en la derrota“. En el poema “Edad de la escarcha”, los que viven más, siempre es más cuando hay un antes, llegamos a esa edad “¿Dónde te invoca el hombre del futuro. / Quizá es esa intuición de la derrota / antes incluso de arrojar los dados“.
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El poema “Beligerancia” es quizá el que más me ha llegado a las entrañas de la lectura, “La ciudad se alzó con los obreros caídos del andamio. / Con la sangre de los soldados muertos / trazan las fronteras….”. Y en el poema “Lago Keittele”: “.. Y vuelco en las palabras esta revelación. / Escribo para saber que tengo alma. / Sólo me entiendo / reflejado en un folio“. Quizá estos versos sean el ABC de muchos otros escritores, retratan una parte de mi escribir. Leer es un azar, un azar que hace que un regalo sea el camino de entrar en el universo de la palabra de otros escritores.
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4 – V – 2012. Del el libro de Camilo José Cela, “Café de artistas y otros cuentos” (1969) he recogido algunas consideraciones de este autor, que por otra parte me parece un libro muy descriptivo y que aporta poco, a parte de algunas curiosidades. Desde el punto de vista literario un conjunto de narraciones cortas sin demasiada intensidad. En Café de artistas usa la puerta giratoria que da vueltas sobre su eje, del café como metáfora del mundo de los artistas. Cuanta su experiencia en este mundo de ambientes literarios. El mío lo describí en “La calle de los artistas“, donde hay aspectos comunes en cuanto al caótico mundo de comunicación en ambientes literarios y sobre todo la sensación de fracaso, de inventarse el autor su propia realidad. Así lo dice Cela en el cuento “Tascas para turistas”: “Nadie olvide que quien se finge fantasma acaba convirtiéndose en u fantasma. Aunque no lo quiera. Y también sin que le quede otro remedio. Es escritor tampoco olvida que predicar en el desierto es un bonito y aleccionador deporte“.
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En el cuento “recapitulación con una mano sobre la mejilla” escribe: “El tic tac del reloj que suena no cuenta los momentos que pasan para el escritor, por encima de su cabeza, de sus brazos que no siente, de sus piernas que duermen, que sueñan, a un ritmo cadente y misterioso como el navegar de la medusa. El reloj de la biblioteca del escritor, ese reloj en el que anida un cuco irreverente y demencial, se ríe dando las campanadas igual que u monago zascandil, y marca un tiempo alegre de jolgorio… no es ese el tiempo que precisa el escritor, el tiempo de recapitulación que busca… el tiempo de recapitulación es breve como un susto. Y también como un beso“.
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2 – V – 2012. Cuando los cuadro o esculturas necesitan un discurso añadido, como sucede en el arte “contemporáneo” deja de ser arte porque no es la obra lo que expresa algo sino el discursos sobre la misma. Igual sucede en la literatura, lo escrito dice lo que dice, es lo que comunica algo al lector y no toda la parafernalia en torno a una obra o más a un libro, muchas veces a través de la prensa, donde a veces sucede que es más lo que se dice del libro que lo que es él. Los discursos que rodean a una obra y a su autor convierten el arte de escribir o de pintar o escultórico en piezas de una propaganda del discurso que lo rodea y acaba absorbiendo.
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Otra cosa es la necesidad de un Discurso sobre la percepción del arte, en constante evolución, porque interactúa con la realidad, y ésta cambia permanentemente, sin que muchas veces nos demos cuenta de su transformación. El Discursos, cuando es reflexión, interroga al arte y a la realidad a un tiempo, pero no lo hace nunca a la obra concreta realizada, porque el único discurso posible es la lectura y la mirada.
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Es por esta razón que considero que el Discursos actual, “contemporáneo” está descolocado, se ha equivocado de lugar donde ha de situarse.
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24 – IV – 2012. Ayer escuche en la radio a alguien que dijo que la literatura es hacer cuentas con la vida, quizá. Porque cuando alguien escribe saca los silencios de vivir, sin embargo, a veces, se escribe demasiado ruido. El futuro del presente de un escritor siempre es escribir, la palabra circula por sus venas. Cuando ayer el nieto del poeta chileno Nicanor Parra leyó el discurso de su abuelo, comentó que le dijo que se siente merecedor del premio Cervantes que le concedieron “por el libro que estoy por escribir“. Por lo que le queda de vida, que es el torrente vivido, la escritura es desembocadura, siempre o es agua embotellada, como lo es la literatura en lata que tanto se vende hoy. En el mercado cultural hay mercancía, clientes, vendedores. Lo demás en los caminos. Puede que esto sea lo que Nicanor Parra entiende como antipoesía.
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22 – III – 2012. En la obra “Amor pasión”, Niklas Luhmann expone que los personajes de una novela se comportan según una orientación codificada. Pienso que el lenguaje no puede escapar del lenguaje, porque siempre tendrá su última referencia en el lenguaje mismo. Por mucho que Joyce en su obra “Finnegans Wake” use las palabras de manera desordenada, sin un sentido aparente, su significado se adquiere mediante la traducción a lenguaje. Lo que pienso es que una novela lo que hace, cuando es literaria y no sólo una historia, lo que hace es interrogar el código social porque lo quiere hacer visible, la escritura se enfrenta al lenguaje a través del lenguaje. Luego queda el silencio, la traspiración del pensamiento en el lector.
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9 – III – 2012. Ayer-hoy estuve hablando con Salvador Negro (seudónimo) y comentó cosas con las que me identifico, pero sobre todo es como si descubriese cosas esenciales en la acción, ¿actuación?, de escribir. Me dijo: “cuando
escribes eres”. Y me recitó un verso de una poesía suya “lo que soy / es por lo que no soy“. Puede parecer una simple paradoja, pero es el descubrimiento de la esencia literaria. Descubre esta labor como un destino que desvela el hecho de escribir. Sus intuiciones parecen fotografían una parte interior que aparece en la escritura, describió la novela que estoy escribiendo como si hubiera sobrevolado sobre la mesa en la que escribo.
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Me dejó uno de sus libros de poesía, “El silencio” y al llegar a casa leí los primeros versos, de los que hablamos algo y que la próxima vez que nos veamos más, pero me impresionaron, me hicieron sentir una sensación extraña, porque parecían ser hechos para la novela que estoy escribiendo, justo en el momento en que sucede algo parecido a lo que expresa su primer poema del libro. Es como si su poesía hubiera buscado a la novela y la dijese, mira esto, es como si él fuera una creación de su poesía y yo hubiera sido realizado por la novela. es un juego de espejos, de lo cual hemos hablado. Hemos quedado en hablar de Neruda la próxima vez. Leeré los poemas de Salvador Negro a lo largo de un viaje, porque es una situación, para mí, de recogimiento, en el cual le lectura hace fluir sentimientos, imágenes, sensaciones, porque leer es una forma de viajar. hablamos sobre lo que son las palabras.
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6 – III – 2012. Nadie escribe ni ha escrito una obra de arte, es algo que debería de entenderse. . Cada vez que leo estudios y análisis de obras y sus autores más me doy cuenta de lo alejado que vivimos de la literatura. Hemos colocado los libros en un pedestal y todos quieren subir a él, cuando la palabra es polvo del camino y no otra cosa. Los autores, todos, escriben lo que escriben, escriben, como un deseo de hacerlo que se convierte en necesidad de hacerlo y el escritor escribe lo que quiere escribir, no lo que quieren que lean, lo que más de vaya a vender.
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La obra de arte surge después, cuando algún lector la valora y tiene influencia en el mundo de la cultura y se expande su lectura y se coincide en esa percepción de que dice algo. Como escribe Robert Musil en su obra “El hombre sin atributos” “cuando un escritor nos puede hacer sentir tan vivamente las cosas, está haciendo verdaderamente algo grande”. Poco después pasa al otro lado, al de los lectores, pues es una relación intrínseca que hace que la palabra lo sea, la escritura y la lectura. Dice: “aquellos amantes de los libros a los que ya no les gusta leer , porque todo el conjunto de lo que se escribe les parece una enormidad”.
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23 – II – 2012. La memoria es la materia prima de la escritura por excelencia, pero escribir no es recordar simplemente, no es contar, sino que consiste en situarse en un nivel humano que se quiere hacer aflorar, hacerlo visible, puede ser un nivel psicológico, existencial. Escribir es situarse en una determinada perspectiva que se quiere trasmitir al lector, es convertir la palabra en un paisaje interior que tiene sus propias imágenes, sus sonidos peculiares. La literatura consiste en trasladar esos estados desde los cuales se escribe, llevar a ellos al lector, el artista necesita la complicidad de quien le lea.
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13 – II – 2012. Antes de ayer fui a ver la película “The artist“, una historia del los últimos tiempos del cine mudo, el ocaso de un actor que había triunfado en el cine sin palabras y el triunfo de una nueva actriz en el cine con palabras. Una bella historia, pero lo curioso es que al ver la película no se echan de menos los diálogos, ni el color de las imágenes, al ser en blanco y negro. Con aquel cine se han perdido muchos gestos, la comunicación de las miradas, de la sonrisa, como en blanco y negro se realza el rostro de los actores y actrices.
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Una cuestión curiosa es que cuando aparece el cine hablado el otro, el mudo se deja de hacer, lo mismo que en blanco y negro cuando llega la pantalla a color. ¿Por qué?. Es lo mismo que con el ordenador se haya dejado de escribir a mano, igual que cartas en papel con los correos electrónicos. Los nuevo no debería destruir ni desplazar lo anterior, porque se pierden los valores que encerraron, su experiencia y sabiduría.
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Esta película la he incluido en la lista de películas que me han encantado, junto a “Birdy”, “El último tango en París” y “La rosa púrpura del Cairo”.
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30 – I – 2012. El escritor panameño Carlos Fuentes Macías afirma que la novela permite decir lo que por ejemplo cuenta Joyce en su novela o hacer el retrato de una sociedad como hizo Proust, incluso podríamos añadir otros autores en este sentido como Balzac, Flaubert, Víctor Hugo y otros. Por ello es tan importante la literatura, pero aun cuando no lo fuese hay una fuerza interior que hace que surja, tal como comenta Carlos Fuentes “seguiremos escribiendo novelas aunque nadie nos lea“.
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24 – I – 2012. La literatura es aquello que sólo se puede escribir, que no se cuenta y hacerlo deforma lo que se hubiera escrito, ni lo pueden recoger las cámaras en imágenes, ni hacer sentir con la música. Es también pausa. Escribir no es sólo escribir lo que pensamos, sino abrir una nueva dimensión de la conciencia, descubrir nuevos rincones de la palabra al escribir, en su mismo momento de hacerlo. La tecla nos da rapidez, el lápiz movimiento, relación de la mano con el cerebro, ese dibujar de la mano es un camino de la escritura.
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La diferencia es algo así como caminar a pie por un sendero o ir en coche por una carretera. es necesario sentir el aire de la escritura, algo que ya apenas importa, por eso la literatura se asfixia.
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17 – I – 2012. En el Diario de León aparece una referencia a u nuevo libro de Mario Vargas Llosa, “La civilización del espectáculo”. No es una idea nueva, pues ya en 1967 Guy Debord escribió una obra premonitoria: “La sociedad del espectáculo”, donde explica lo que iba a pasar con la cultura, con la política y en general en la sociedad que es lo que casi medio siglo después está sucediendo.
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Precisamente Mario Vargas forma parte de esa sociedad del espectáculo que he creado la literatura espectáculo, espectacular, como lo es el mismo Premio Nobel de literatura en cuyo juego ha estado permanentemente él. la literatura, los premios se han convertido en promoción del libro como mercancía, se ha hecho de la literatura un negocio potenciando estrellas del libro en lugar de escritores. El autor se vende en campañas, en programas y eso ha degenerado en la trivialidad del medio de comunicación, porque se ha suplantado al libro, al dejar como real nada más que la imagen del libro.
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Llosa ha crecido y se ha desarrollado en este mundo del espectáculo literario y ahora ve que él queda vacío, que ese mundo en un bluf, que otros saltan por encima de él, que forman parte la evolución se su mundo que ha tapado otros muchos que han dejado de existir como literatura proscrita, marginal, inexistente. Ahora dice sólo el intelectual que se convierte en bufón sale en los programas, pero ¿quién es bufón?, ¿al que otro se lo llama?.
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No son solamente la televisión, el cine o la mentalidad, sino la disolución de la cultura desde sus adentros, porque los artistas y literatos se han asociado al Poder, al dinero y han querido ser ricos, ser famosos, influyentes por un afán de Poder Cultural que ha acabado con la cultura de a pie, de la calle, aunque resista en las catacumbas. Los críticos se han convertido en pelotas de los “grandes autores”, aliados con el negocio editorial.
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Al pequeño escritor se le ha pisoteado, aplastado y ahora que el precio de vender el alma, la pluma, al diablo, al negocio, el vacío que se siente hace que se digan las cosas que se han dicho años atrás, que son un susurro, un zumbido en las tertulias literarias, en las charlas en el parque, en los claustros de templos dormidos, ahora viene el espectáculo del espectáculo, ahora se queja y vende como un quejido ahumado, un sollozo ensayado ensayo que enseña la volatilidad de la palabra. Es la farsa de la farsa.
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Ya dijo Nietzsche que quien lanza piedras sobre las estrellas caen sobre él, ¿las estrellas o las piedras?.
¿Qué dice Elías Gorostiaga de todo esto?… Yo digo que hay que rescatar el rincón, el silencio, la literatura como acto de escribir, de comunicar al otro, no al jefe, no al editor, no al periodista de turno que estos oficios han de recuperar su dignidad, que hay que recuperar la pequeña editorial, la posibilidad de existir y no rendirnos al negocio. El señor Vargas se convierte en un truco editorial en a crítica espectáculo. ¿Por que no reeditan la obra de Guy Debord y la anuncian y hablan de ella?. Porque les delata.
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14 – I – 2012. Escribir es un acto de soledad compartida que muchas veces multiplica la soledad, porque no hay caminos para la escritura, sino espejos que nos hacen ver espejismos, como Internet. Leer es un acto de soledad, compartida.
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3 – I – 2012. Insisto en la dicotomía de escribir a lápiz, con un bolígrafo, dibujando las letras y escribir dando con el dedo a unas teclas, con las que paso lo escrito a mano, pero cada vez se escribe más directamente y se escribe lo que se piensa, sí, pero no se crea un pensamiento en el hecho de escribir.
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He leído la obra de Luisa Castro, “La segunda mujer”. Me he dado cuenta durante su lectura lo importante que es la relación entre las frases, el estilo literario para profundizar en los personajes y en los sentimientos, porque lo he echado en falta. No basta contar una historia, ni siquiera lo que sienten los personajes, hay que escribirlo con el idioma propio de los sentimientos, entregarse en la novela como plantea Juan Ramón Jímenez desaparecer completamente el autor para ser todo idea, todo palabra. De lo contrario no se implica al lector, se le entretiene, pero no se le lleva a su esfera emocional, puede relacionar la historia contada con otra que él conozca, parecida, pero nada más.
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El lenguaje tiene su propio idioma en prosa. Lo estoy intentando aprender y practicar en la novela que estoy escribiendo. Llevo en ella cinco años y la esperan otros tantos. Me doy cuenta que escribir es diferente a hacer un libro, a contar una historia. Tal vez la diferencia esté en la distancia del lápiz a la tecla.
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2 – I – 2012. En varias notas de “Cartas literarias” leemos observaciones de Juan Ramón Jímenez sobre escribir, el arte de escribir. Crítica a los poetas modernos de su época que quieren ser actuales cayendo, dice, en lo fácilmente realizable.
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En una nota biográfica cuenta que empezó a escribir a los quince años. Envió un poema a una revista y se lo publicaron, esto le animó a mandar más a otras. La pregunta que me surge es ¿y si no le hubieran publicado nada?, tal vez hubiera desistido de su escritura, o al menos de darla a conocer, lo cual sucede a mucha gente, lago que deberíamos tener muy en cuenta. Cita a Mallarmé cuando dice que no hay libro malo sin algo bueno. Define al poeta como un poetizador, un revividor, de manera que la poesía no empieza ni termina nunca. Rechaza la literatura de propaganda que ve falsa para él la poesía es salvada por el amor, de alguna manera hace una cadena que manifiesta amar de manera creativa y más allá de lo mío. Dice “buscar la paz por la poesía“.
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