Lápiz y tecla
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30 – IV – 2013. El día 23 de mayo presento la novela “Reyerta“. basada en la obra de teatro que realicé en la cárcel de León, “Rejas del alma“. El asunto de las presentaciones no me gusta, porque parece que un libro se acaba reduciendo a su presentación. Es una especie de exigencia del guión que requieren las editoriales. Por una parte ya no queda crítica literaria, ya no hay defensores y atacantes de una obra, ni comentarios, sino que se ha convertido en un disfraz para la promoción del libro como producto, en lugar de dar a conocer el libro como obra literaria. Este es un problema grave que afecta a la esencia de lo literario.
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Un poeta, Salvador Negro, comenta que el autor debe quedar fuera de la obra, ausente. Y estoy de acuerdo con él. No se puede convertir al autor en una vedette o en un galán para salir en la prensa. En parte la responsabilidad es de los lectores, a quienes se ha contagiad el cotilleo, la fama como elemento de prestigio y valor, lo cual es un error en lo literario. Pero no hay salida, o aceptas las condiciones o quedas completamente fuera. El despliegue social de una obra debería ser el contagio de los lectores, de unos a otros, hablar sobre el interés de la obra, pero esto queda para los expertos y éstos se reducen a publicitar una obra. Esta actitud general es un peligro para la cultura.
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Aunque suene a excusa, de alguna manera, se trata de una obra que escribí hace veinte los, por lo que el autor ha cambio, es otro, de hecho al volver a leer el original me sorprendí. Hoy no la hubiera escrito, al menos de la misma manera. La fuerza de la juventud lleva a veces a caer en la provocación, pero por otra tiene una fuerza que permite hacer un argumento de tanta profundidad.
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Es una obra que se basa en un hecho real, del que se busca su proyección social. Se hecha de menos la novela que hurga la psicología de hechos que se detestan, que se condenan, pero no nos paramos a comprender, como la novela “Rojo y Negro” de Stendhal, en el que se hace una radiografía al atentado contra una mujer llevado por la ambición y el apasionamiento del protagonista. O “Los hermanos Karamazov” de Dostoievski, sobre el asesinato a un anciano, del que culpan al hijo mayor, Dimitri. Los hechos son más complejos que una opinión simple y simplista sobre ellos. La novela “Reyerta” propone una reflexión muy profunda sobre las vivencias en la cárcel de una sociedad que finalmente ha construido un modelo en la que se encierra a ella misma, una sociedad carcelaria.
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17 – II – 2013. Para Fernando Pessoa el arte consiste en hacer sentir a los demás lo que en artista siente, en liberarlos de ellos mismos. Cuanto más profundamente se siente más incomunicable es.
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1 – II – 2013. Franz Kafka le escribe a Milena que no diga que dos horas de la vida valen más que dos páginas escritas. No, afirma, la escritura es más pobre, pero más clara.
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26 – I – 2003. Hay una visión romántica de la escritura, pero que de alguna manera encierra un aspecto de la psicología profunda, según la cual parece que escribimos para tener muchos lectores, cuando en verdad es a
una persona a la que buscamos para que lea las palabras que escribimos y nos escondemos de ella.
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23 – I – 2013. Según Pedro Madrigal, en su obra “Robert Musil y la crisis del arte”, cuando escribimos evocamos, escribir, afirma, es una búsqueda de comprensión. Recoge una cita de Karl Kraus que dice: los periodistas escriben porque no tienen nada que decir y tienen algo que decir porque escriben.
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9 – I – 2013. En el libro “El tiempo recobrado”, Marcel Proust escribe que el estilo es para el escritor lo que el color para el pintor, una cuestión que no es técnica, sino de visión.
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8 – I – 2013. Se pierde el instinto de escritor, algo que se adquiere con una determinada experiencia de existir, no es biológico, pero se impregna en el impulso vital de quienes necesitan expresarse, a través de cualquier manifestación del arte. No es exactamente la intuición de la que habla Kandinsky, que más bien me parece que es la conciencia de ese instinto que hace que escribir sea una necesidad tan importante como comer, practicar el acto sexual. Pero es algo que se pierde como parte del control técnico del individuo en la
sociedad de consumo en la sociedad tecnológica, en la que son varios los hilos que atan al individuo para moverlo.
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Se dan cada vez con más frecuencia premios de novela, sobre todo de novela, a personas relacionadas profesionalmente con los medios de comunicación, la televisión, el periodismo, el cine. ¿Nadie se percata de este fenómeno corrosivo con la literatura?. Parece que editar un libro se convierte cada vez más en promocionar un producto, para ello la novela es novela comercial, que se convierte en un argumento cuando éste en las novelas literarias es la excusa, la vuelta de alguien a casa, chico que se enamora de una y vive con otra, mujer que se casa y tiene relaciones con otro. Son argumentos simples, la complejidad y el trabajo literario consiste en cómo se cuenta y la profundidad que adquiere la novela, la trama de sentimientos entrecruzados y desmenuzados, no apuntados sin más, no definidos sin más. Sucede una invasión de la apariencia contra lo esencial, no hay novela moderna que yo sepa, que aflore los sentimientos, ¿dónde se expresan colectivamente, dónde los ve la sociedad?, en los programas del corazón, hay en ellos más literatura, sin literatura, pero a estos programas se ha tirado lo sentimental, así de duro. La novela comercial nubla el mundo literario y no deja ver las novelas literarias ni semejante invasión deja que afloren. Hace falta una rebelión silenciosa, sibilina y firme, capaces de enunciar y desgranar este proceso, a pesar del espejismo en el que estamos metidos.
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5 – I – 2013. En su obra “De lo espiritual en el arte” (1910), Wassily Kandinsky afirma que el artista vive una vida nacida de él. Considera que la obra de arte es engendradora de futuro. También que la carrera por el éxito lleva a una búsqueda cada vez más externa, de esta forma el arte pierde su alma, ¿cuál es el alma del arte según él?, su contenido artístico. ¿Qué es lo que considera lo espiritual del arte?, la necesidad interior, lo cual lo ve en tres aspectos, exponer lo propio de uno mismo, lo propio de su época y lo propio del arte.
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Pienso que igual que no hay texto sin contexto, no hay texto literario sin contexto histórico.
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4 – I – 2013. En uno de los entremeses teatrales de Miguel de Cervantes, Retablo de las maravillas”, uno de sus personajes, Chanfaila, dice que hay tantos poetas que quitan el sol, y todos piensan que son famosos.
habla de los poetas como cuerpo del mundo y que, como en otros oficios, ladrones unos de otros.
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Hace un rato me ha pasado algo curioso. Me vino a ver Daniel Vargas, es hijo del pintor Alejandro Vargas, y me vio el croquis con el que me guío como si de un mapa de la novela se tratara para escribir la novela. Es inentendible, sino para mí que lo he ido haciendo a vuela pluma. Me dijo que lo tengo que poner en un marco, porque, dice, parece una obra abstracta y que le gusta como cuadro. Me ha hecho gracia su observación.
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4 – I – 2013. Mientras que corrijo la novela que he terminado de escribir recientemente, me doy cuenta que corregir es el arte de la escritura, porque escribir es contar algo, es dar forma al lenguaje, pero siempre hay que pulir en una segunda lectura fugaz y en otra lenta, reposada, aunque se escapan detalles, porque corregir lo escrito por ti mismo tiene mucho de seguir lo escrito escribiendo mentalmente. Y, sobre todo, es ir recordando los momentos en que has escrito lo que vuelves a leer. Por eso mismo el escritor nunca puede ser lector de su propia obra. De ahí la necesidad de lanzarla al mundo, de echar un pulso con él.
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La lectura profunda, de obras con contenidos profundos se rechaza en gran parte porque ese pulso implica al lector, que se acomoda en su existencia y no quiere interrogarse, no desea saber que hay otros mundos, el suyo mismo visto desde otras perspectivas. Y, sin embargo, quien escribe sigue buscando, buscando palabras, buscando lectores, buscándose a sí mismo y ver el mundo en el que vive.
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24 – XI – 2012. Nada más comenzar la obra “De lo espiritual en el arte”, Kandinsky hace una declaración digna de tener en cuenta, por la responsabilidad sobre qué es el arte: Toda obra de arte es hija de su tiempo, muchas veces madre de nuestros sentimientos. Arte es lo que falta en gran parte de los libros publicados hoy en día, donde a lo más que llegan es a ser hijos no deseados de sentimientos rancios que crecen de historia y de historicidad. Y pululan en el tiempo del autor, pero sin ser parido por éste
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“En su obra “Robert Musil y la crisis del arte”, Pedro Madrigal Devesa, afirma en el prólogo que adentrándonos en Musil y su obra podemos preguntarnos qué es el escribir para el escritor, ¿un acto de necesidad o de libertad?. Afirma que ya el mismo Musil considera que el creador literario es la persona más convencida de su soledad insalvable y en ella y desde ella elabora su arte.
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En el mismo podemos leer algo relacionado con lo que comenté hace unos días, cuando plantea que Goethe y Thomas Mann son tan artista como Keist y Musil, pero mientras que los dos primeros fueron representantes cuasi oficiales de la cultura de su país, los otros dos quedaron en un segundo plano, como si no fuesen “nadie” en la escena social. Yo me pregunto ¿cuántos han quedado sin nombre habiendo escrito sus obras?. Cuando ayer hablé con el autor de esta obra suya me dijo que debió haberse titulado … y la crisis de la escritura.
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18 – XII – 2012. En el mundo literario hay un pulso de poder que viene de lejos. Lo que he observado que sucede en la actualidad, donde las puertas están cerradas para muchos escritores y sobre todo que se ha creado una mentalidad que hace que unos escritores encajen con ella y otros no, es algo que sucede desde hace siglos, como recoge el catedrático de Filología Hispánica, Antonio Rey Hazas, que analiza como las comedias escritas por Miguel de Cervantes, autor del Quijote, nadie las aceptó en su época para subirlas a un escenario, afirma porque “no se adaptaba a las exigencias del publico adaptado al gusto del teatro lopevesco”, algo que Cervantes describió sobre Lope de Vega como la monarquía cómica., ya que este autor había impuesto sus patrones teatrales a escritores, público, cómicos y autores, cuando se comenzaron a crear teatros estables en un engranaje económico que hizo que no se apostara por lo nuevo y experimental. Lo que no se avino a los moldes del teatro de Lope de Vega quedó fuera del sistema. este autor impuso un nuevo modelo de teatro, heroico, serio, donde la picaresca iba a quedar fuera de la “cultura”. Hay pues, como vemos, un pulso de Poder en el mundo literario que se perpetua y del que debemos ser conscientes. Hace poco salió una edición de poetas jóvenes, a los que ya definieron como el futuro de la literatura, dejando a los demás fuera de escena, una aberración total que sin, embargo, forma parte de esta estrategia de Poder, en la que hay finalmente que posicionarse. Viene de lejos.
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13 – XII – 2012. He comenzado a corregir la novela. Quise descansar más, pero no puedo. Una novela se termina cuando queda corregida y releída. Es difícil, porque como tengo toda ella en la cabeza no veo muchas veces errores de caligrafía o sintácticos, o de otro tipo. Ya me ha pasado en anteriores obras. No se trata de lo larga o corta que sea, sino de su profundidad.
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El problema es que cuando finalice todo, ¿qué hago?. Es difícil después darla salida. No lo voy a pensar hasta que llegue el momento. O enviar cartas a varias editoriales que editan novelas voluminosas, o presentarla a algún concurso, en los que no creo, pero es una forma de que al menos alguien la ojee, y nunca se sabe. Espero estar satisfecho al leerla, tanto como al terminar de escribirla. Los pocos folios que he comenzado a corregir me han hecho estar contento de lo que he escrito. Ya veré si al final me digo: te felicito.
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10 – XII – 2012. Ayer finalicé la novela que comencé a esbozar el año 2004, cuando comencé a tomar apuntes de cosas anecdóticas en diversos ambientes, cuestiones que son comunes sin que se vea su semejanza, por regla general, actitudes diferentes en mundos contrapuestos y cómo el tiempo se desvanece en la vida, llega a formar parte de vivir el tiempo. En el año 2006 empecé a escribir un ensayo de filosofía, pero lo dejé, tengo en la mesa muchos apuntes que retomaré dentro de un par de años. Después de todo este tiempo trascurrido, de desvelos, de abstraerme muchas veces de mi vida cotidiana, de dormir poco los últimos meses porque la novela me asaltaba, aparecían escenas en mi pensamiento que tuve que apuntar y a veces levantarme a media noche para escribir lo que estaba descubriendo.
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Pues ayer finalicé de escribirla, me quedan meses para corregirla, para lijar la superficie, por decirlo de alguna manera, y después de ocho años me llevé una enorme alegría cuando llegué al final. Pero no lo he podido compartir con nadie, hoy ha sido externamente un día normal, pero interiormente me he sentido satisfecho, contento y cansado, sin saber qué hacer cuando llevé años metido en la novela, estuve desconcertado. Creo que es una gran novela, pero no sé qué va a pasar, qué hacer, porque puede quedar encerrada en una carpeta. A mí me parece que merece la pena ser leída, de hecho la he escrito para que se lea, he tenido paciencia en elaborar la historia que cuenta porque considero que merece la pena.
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Pero a nadie le importa, ni conoce mi labor, que parece perder el tiempo, más allá del tiempo perdido, recobrado, de Proust. Es un sentimiento de soledad profundo, pero al mismo tiempo de orgullo, por haber culminado una obra que nadie empuja, pero en mi fuero interno ha supuesto un reto y una gran satisfacción, después de 2.192 folios escritos.
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He intentado cuidar el lenguaje, dotarlo de musicalidad en ciertos momentos. Y dar coherencia a la historia teniendo como escenario el mundo de hoy. En el fondo los sentimientos. He terminado de escribir la novela y en parte me da pena porque me despido de ese mundo en el que cada día fui viviendo dentro de él. Ha sido una aventura que ha culminado sin que nadie me anime, ni me diga nada, ni lo haya comentado con nadie. Para mí ha sido un gran día, un día dichoso hoy, y ayer viví escribir con euforia. Viví uno de esos momentos por los que escribir merece la pena, más allá de otras parafernalias, aunque nadie la lea. Pero ojalá que sí.
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30 – XI – 2012. En una carta que Franz Kafka manda a Gerte Bloch, amiga de su prometida Felice, una carta en la que le confiesa que es la única persona con la que tiene confianza para contar lo que siente. Le cuenta que escribir le sirve para salir del submundo en el que yace. Y también que cuando se sienta uno a escribir todo se junta y no hay manera de olvidarlo.
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10 – XI – 2012. Cuando llegué de viaje leí unas declaraciones en el Diario de León de hoy y de ayer, sobre las reflexiones del poeta argentino Juan Gelman, en una conversación pública con el poeta Antonio Gamoneda, de León. Muy interesantes sus declaraciones. Para Gelman sólo por el hecho de escribir la poesía es resistencia. Y critica al Poder como una fuerza que automatiza a las personas. Plantea que el objetivo de la poesía es la poesía misma, ante lo cual aclara que la poesía no ha de posicionarse social y políticamente, pero el poeta sí. Antonio Gamoneda afirmó que la poesía no es algo ornamental, sino que pertenece a la vida, es una forma de vivir. Y dice: el verso descubre a quien lo lee territorios interiores que ignora tener.
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El mismo día y en el mismo periódico y el día anterior hubo dos noticias que tienen, me parece, mucho que ver con esto. A mí me impresionó. Por un lado se dio a conocer que una mujer mayor apareció muerta, falleció por muerte natural. También su hija discapacitada y ciega porque nadie la atendió. Descubrieron sus cadáveres después de llevar varios días muertas madre e hija. Un día antes sale la noticia de que la Universidad de León, del Campus de Vegazana, denunció a un chaval que recorrió el hall de la Facultad de Filosofía, precisamente de Filosofía, desnudo, mientras que gritaba “la felicidad no es un anuncio publicitario“, “la humanidad no es una muñeca de plástico”, “el placer no es una industria”. Pura poesía real. ¿Qué enseña la Universidad?, automatizar a sus alumnos…. aunque no todos se dejen.
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4 – XI – 2012. En el Diario de León aparece una entrevista con el dramaturgo Fermín Cabal, en la que afirma que los intelectuales tienden a estabularse en torno a grandes medios de comunicación. Reconoce que hay gente con coraje moral para decir lo que piensan.
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16 – X – 2012. Leo mucho durante los viajes en tren o autobús, por tal motivo no me importa que vayan lentamente. Leí en el tren “La ceremonia del adiós”, de Simón de Beauvoir, que hace un semblante cotidiano de Sartre y edita una entrevista que le hizo en 1974. Además de ver aspectos muy directos de hechos históricos y el tú a tú de algunos autores que luego fueron muy conocidos, lo que hace interesante su lectura, hay varias referencias a lo que es la literatura y escribir.
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Afirma Sartre que la literatura es poco estimada, al menos en los lectores burgueses. Yo me pregunto si en los que no son burgueses estaba le lectura de obras literarias como una prioridad. Siempre le interesó analizar la relación entre la filosofía y la literatura. Para él lo inherente de escribir es que uno escriba y observa que el autor siempre está presente en su obra, para él es una manera de inmortalidad. Afirma que la literatura hace un inventario del mundo presente. Reconoce que escribe novelas para que alguien las lea.
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Una cuestión interesante que comenta es que la literatura comienza con la elección, cuando el escritor empieza a rechazar ciertas líneas. Sartre confiesa que quiso ser literato para desmontar el error de ser literario. ¿Qué es lo literario?, le pregunta Simone, a lo que contesta que es seducir al lector por medio de la palabra, por medio del giro de sus frases.
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En una ocasión Sartre declaró que la literatura es una mierda. Simón le pide que explique esta expresión. Considera que es ridículo trabajar para expresarse. Considera que el estilo es una cosa muy rara. También que si el escritor se fija demasiado en lo gramatical no habrá manera de conseguir una obra buena dejando que las cosas vayan a su antojo. Coinciden en observar que los escritores de izquierdas están en contra de la excesiva ocupación por las reglas gramaticales. Afirma Sartre que las cosas mejor escritas siempre fueron sin demasiada búsqueda.
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Rechazó el premio Nobel, según cuenta, que le concedieron en 1964 porque son concedidos por unos hombres a otros, y no considera que tengan calidad superior para concederlo. Dice: hemos transformado la literatura en una realidad clasificada en la que le dicen que usted está en el rango tal o cual, niego que se haga esto y por lo tanto niego el honor. Muestra así su desacuerdo a clasificar a los escritores y clama para que no se jerarquice la literatura, porque un escritor no es alguien que sea superior a los demás en un momento dado y porque la jerarquía destruye el valor personal.
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20 – IX – 2012. Estoy leyendo “José y sus hermanos” de Thomas Mann, es una narración que enseña a escribir por la manera en que describe las escenas y lo que sucede. Un argumento sabido lo va llevando el autor a través de sus palabras colocadas de una manera que hace visible lo que cuenta. Es lo mismo que descubrí en su obra “Perro y yo”, donde más que la historia en sí, que es estar con un perro, es la manera en cómo cuenta, una delicia literaria que hace que sean libros que yo recomiendo para quien quiera aprender a escribir. La prosa de Thomas Mann no tiene musicalidad ni requiebros lingüísticos, sino que tiene una coherencia total entre lo que describe y la manera de hacerlo, ajusta el lenguaje a la historia que cuenta.
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8 – IX – 2012. estoy terminando de leer “El hombre sin atributos” de Robert Musil y me ha llamado la atención algo que escribe y con lo que coincido en cuanto a que el medio con el que escribimos influye en
la escritura, de ahí la necesidad que he planteado de escribir a mano y mi lamento de perder la costumbre de escribir cartas. Hoy parece que una carta de amor, de pasión, de sexo es sustituida por una foto o un vídeo en internet, cuando no tienen nada que ver, son cuestiones diferentes. El mar y el río son agua, pero son percepciones que nada tienen que ver, también un vaso con agua es agua su contenido, pero no es lo mismo estar al lado de un vaso de agua que estar al lado de una fuente ni tampoco de un manantial. Musil escribe (1936): hoy el correo es mejor y más rápido, pero antes, cuando el correo fue más lento se escribieron mejores cartas. ¿Qué decimos a este respecto con el ordenador e internet?. La velocidad es inversamente proporcional a la profundidad.
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12 – VIII – 2012. He leído el libro de Nietzsche “El caminante y su sombra” en el que aparecen reflexiones sobre la escritura que me han parecido interesantes:
* “Escribir mejor significa pensar, descubrir cosas dignas de contar”.
* “El libro debe pedir pluma, tinta, escritorio, pero generalmente son la pluma, y el escritorio, el escritor y la tinta los que piden el libro , por eso son tan poco valiosos”.
* “Lo último que logra un escritor es la amplitud, quien la posee desde un principio no será buen escritor”.
* “Todos los escritores son farragosos; El Espíritu Santo también, éste tiene derecho a serlo porque escribe para los ciegos”.
* “Las auténticas ideas de los verdaderos poetas se esconden detrás de un velo como las egipcias; sólo la mirada profunda del pensamiento penetra a través del velo”.
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4- VIII – 2012. Ayer participé en la ruta literaria que organiza cada año la CGT y como siempre muy interesante, aunque hubo un final un tanto fuera de tono, quizá por que alguien quiso dar la nota discordante metiéndose con otro y se produjo una ardua discusión y una cadena de descalificaciones.
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Lo que me gusta de esta ruta, en la que cada cual lee textos suyos o de autores que ha leído y le han gustado, es que se descubren nuevos autores y obras, pero también la conversación entre un lugar y otro en los que nos paramos a leer. En la primera parada Jorge recitó con mucho estilo y de manera muy directa, mirando a la gente, sus poemas, sentidos y que les hizo sentir. Yo leí dos poemas de Salvador Negro, un joven poeta que vive inmerso en sus palabras. Javier me comentó que cómo las leía, porque siempre he comentado que cuando alguien habla en una conferencia, o en un acto no me gusta que lo lea, porque para eso es mejor que dé el escrito, lo interesante y bonito de una intervención es contar lo que sabes en ese momento e interactúas con las personas que tienen la deferencia de escuchar lo que dices.
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¿Y en la poesía?. Para mí es diferente. Una buena recitación es algo muy bello y emotivo, pero no más auténtico, porque el momento del poema es cuando se escribe y la lectura una poesía si se coge el tono, el ritmo es lo que refleja la poesía, no con demasiada espectacularidad, algo de teatralización que crea una buena sensación pero pierde algo de poético. Si el autor, como Jorge, lo recita está bien, porque trasmite lo que quiere trasmitir con sus palabras, pero el poema escrito tiene su poesía en la metáfora que se escribió, en su manera de colocar las palabras, en lo que expresa y dice y para mía eso ha de ser leído o recitado, pero la validez de la lectura en el poema es total. Algo que no comparto en una conferencia o discurso en el que su valor es lo que dice en el momento en el que habla el ponente. El teatro es evidente que ha de ser representado, recitado pero no en su momento presente, sino en su momento de ser escrito, por eso el vehículo de expresión de cada modalidad literaria y cultural
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18 – VII – 2012. He vuelto de pasar unos días en Madrid con mis padres, he aprovechado para leer, durante el viaje, al ir ay al volver. También tumbado en la cama, lo que es un placer al que estoy desacostumbrado, la rutina de madrugar hace que tenga esos ratos cuando descanso de ordenador, reuniones, sumergido de alguna manera en la adolescencia cuando leer se convirtió en una pasión.
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Leí dos libros, uno fue “El hombre que fue jueves” de Cherteston, una historia curiosa, original. Me entretuvo y no deja de ser un aviso para navegantes, el control sobre las organizaciones revolucionarias que muchas veces el control sobre ellas hace que el mismo poder las cree y potencie. Es una caricatura, pero ¡ojo!. Resaltaría dos frases, “sólo vemos la espalda del mundo, lo vemos por detrás, por eso nos parece tan brutal”. Y ¿porqué quiere combatir la mosca con el universo?. Este libro me lo regaló Joaquín Colín, pensó que me gustaría. Siempre con su pedagogía literaria que yo agradezco.
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El otro libro fue “Ausencia del héroe” de Charles Bukowski. He tenido muchas contradicciones mientras que lo leí. Creo que aceptar a un autor por su aureola de maldito, de bebedor y contar que sus personajes follan es na trampa y sobre todo evitar profundizar en lo que escribe que exige un análisis crítico. Podría hacerse una crítica “maldita” y decir es un gilipollas y un vacilón al que se la ha dado cuerda. O desde la misma posición de crítico “maldito” decir que es lo mejor en la literatura, que rompe mitos de escritores rancios y pomposos, crea un estilo personal que ha revolucionado el arte de escribir. Quizá lo maldito sea argumentar malditamente para ver que puede decir al lector y leerlo sin complejos, pues los calificativos parece que no dejan ser al lector él mismo.
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Desde mi punto de vista la temática sexual en la literatura ya dejó de serlo en los años que escribió, En busca del tiempo perdido de Proust, Ulises de Joyce o el amante de lady Chetterley de Lawrence. No hace una aportación a la literatura donde la temática sexual quiere ser trasgresora quedando en una fabulación, en la que más bien lleva la literatura a la sexualidad, o más aún a follar. Narra situaciones de hacer el amor sin historia, sin contexto, sin sensaciones, sin realidad, no sin realismo, sino sin realidad. Porque aunque lo fuera tal y cómo lo cuenta no lo trasmite como tal.
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Se describe a sí mismo como escritor diciendo: “sigo siendo marginal, pero no tan marginal como para verme encerrado del todo“. La sensación que me dio al estar leyendo esta obra es que es un escritor marginal del imperio, que aunque naciera en Alemania vivió y escribió en Estados Unidos, que parece que quiere adueñarse de todo, desde lo oficial a lo más crítico y antisistema, pero de ellos. He leído textos muy parecidos, pero que han acabado en la basura sin que nadie haya hecho caso a los mismos, ni sus autores al final que han acabado muertos como escritores, lo cual conoce y describe este autor. En una parte de la obra cuenta que escribe a lápiz en un cuaderno, lo cual le permitió escribirse a sí mismo como personaje, es algo que no se puede, pienso, hacer en ordenador, se podrá inventar, pero no reflejar, por lo que he dicho en otras ocasiones.
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Otra cosa que detecté mientras que le leí fue soledad, es la palabra que para mí está en el fondo de esta obra. la soledad del autor, ante sí mismo incluso, la soledad de su sociedad, la soledad que envenena, de la que huimos y nos topamos con ella. Una soledad aceptada y amortiguada con la bebida y el acto sexual como calmante, la soledad a través de hacer el amor el orgasmo como tranquilizante y como valoración del ego, la necesidad de contarlo para reconocerse vivo, en el fondo rezuma existencialismo sexual, es lo que veoyleo.
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Reflexiona sobre escribir desde su experiencia del ambiente literario de los rincones de lo que es escribir y coloca la literatura en una acción sobre lo real, lo que hace que rechace a los grandes escritores reconocidos como tales y enseñados así en las universidades y colegios, “si eres incapaz de encontrar el baño, toda la poesía del mundo no vale una mierda“.
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Tras la apariencia ruda de follador compulsivo se atisba un corazón troto, que no quiere reconocer, que lo oculta, pero se le escapa en una de las historias, como de paso, lo deja caer: “un hombre es capaz de llegar más lejos por sus poemas que por alguna mujer jamás nacida“.
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Golpea al mundo de la literatura oficial de una manera acertada, como cuando afirma que los grupos universitarios son los que promueven leyes sobre la poesía, sus catedráticos se convierten en hierofantes del universo poético. Reconoce que es difícil que un poeta se enfrente a una camarilla,por lo que propone que cada cual escoja sus dioses, para él el mismo. Conoce a literatos que han sido engullidos por la gran ballena de la adulación, la tesitura es “bailar bajo los focos ante imbéciles o volver a ser un friega platos”. Rechaza la literatura oficial que antepone la forma a la realidad y a la vida en sí, pero lo hace en un estilo provocador que llega un momento que parece una marca de escritor y un reclamo. Parece que escribe queriendo decir “mira qué malo soy”, y que valora su obra despreciando la de otros escritores, lo que para sí tiene es una cualidad que no se suele encontrar en los escritores por regla general, es la capacidad de trasmitir sus experiencias de una manera intuitiva.
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¿Realismo?, como se ha descrito su estilo. Pienso que fantasea la realidad, no exagera ni sus polvos ni sus conquistas, viste su fantasía sexual de realidad, pedos incluidos y el camino argumental es la bebida. De alguna manera da pistas para llegar a esta conclusión: “hablar de escribir es como hablar del amor o de hacer el amor o vivir el amor“, para más adelante decir “es casi imposible escribir sobre la escritura“. Su objetivo es situar la poesía a ras de tierra. Cuando le preguntan tras un recital ¿por qué escribe?, él contesta con una pregunta ¿por qué llevas esa camiseta roja?. Denuncia mucha pose y pavoneo en el mundo de la poesía.
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La sensación que me da es la de que escribe la misma historia de muchas formas diferentes, como si los trozos de vida que adquieren importancia son los escritos, pero sobre todo cuando son leídos, no ya por alguien sino por un público. Considera aburridos a los escritores y sus obras mayoritariamente porque no son capaces de arriesgar su vida ni su creatividad. parece que se pone la venda antes de la herida al indicar que sus detractores son casi siempre otros autores. Pero no creo que haya mucha oportunidad de escribir y dar una opinión sin ser escritor.
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En “El recital del gran ciego” leemos: “escribo relatos, poemas y novelas encauzando mi material por el sendero del sexo para que no se duerman y mientras están despiertos los endilgo el resto, se lo cuelo disimuladamente”. Luego afirma que sus lectores leen su bazofia erótica, en un juego de flagelación que quiere evitar la crítica mediante la fórmula de adelantarse él.
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De alguna manera al escribir parece que pone una cámara y graba las relaciones sexuales, sin embargo para mí la literatura es precisamente escribir sobre lo que no capta la cámara, lo que no es imagen. Follar moviéndose más o menos rápido con el pene en la vagina de la chica, más bien vagina porque a penas sabemos de ellas sino que acceden a sus proposiciones o es que le admiran por ser poeta, ¿y?. Folla bien, al menos el personaje que hace de sí mismo Bukowski, ¿algo más?. No desnuda el sexo, sólo da la imagen de los actos que pueden verse.
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Son relatos muchas veces vacíos, que tienen su encanto al reflejar el vacío del mundo vacío de la tecnificación. El estilo parece ser la arrogancia, vomita sexualidad para darla sentido porque se vea, se lea. Pero siempre vuelve a contradecirse, como si quisiera acaparar todo el autor, lo que escribe y lo que se puede criticar, detrás, dice, de cada escritor hay una mujer que te cagas y “quítale el amor y la mitad de la obra se va al carajo“. Y sin embargo él parece que aparta el amor, ni siquiera lo define, lo aparta incluso en la poesía que se percibe en los textos.
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Para Bukowski “escribir es crear y esperar”, “los escritores no son más que mendigos de una frase de presentación”. Quitando los destellos de frases de impacto queda una lectura superflua, de apariencia profunda al decir que folla mejor de Henry Miller o que Celine, ¿y?. Pues vale, es lo que cabe decirse al leerlo.
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Cuando afirma que escribir un poema es como escribir una carta, sí, pero no es lo mismo, es otra dimensión, porque un poema no es colocar un escrito en vertical. Lanza una polémica que es una puesta en escena, convierte la fanfarronería sexual en escritura. ¿Por qué lo he leído?. Por curiosidad. Y porque mi amigo El Cosaco, el pintor Vier, me lo regaló. Él me introdujo en la lectura de Balzac, Flaubert y Celine. Es un libro que merece la pena leer para quitar complejos y saber qué le falta, lo que abre un tramo más para escribir.
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29 – VI – 2012. Ayer fue la tertulia anual que hacemos un grupo de amigos unidos por la lectura de obras que elegimos cada año para ponerlas en común. Este año fueron “Madame de de Bovary” de Flaubert, “Ana Karerina” de Tolstoi y “Fortunata y Jacinta” de Galdós” o “La Regenta” de Clarín, por mi parte esta última espero leerla para el año que viene.
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La exposición de los diferentes puntos de vista de una mima lectura es muy interesante pues te hace fijar en aspectos que no has reparado suficientemente en ellos. Una conclusión sobre estas obras es que las películas han contribuido a distorsionar la profundidad emocional y del sentimiento que rezuma la escritura, sobre todo Anna Karerina. Esta obra de Tolstoi, sobre todo, se título originariamente “Historia de dos matrimonios”, pero el público femenino comenzó a mitificar a Anna por su valor en romper con la hipocresía social, pero hubo una visión común de que es una mujer caprichosa, que gusta del lujo y que quiere acaparar a Wronsky que sí que la ama y se dispone a ceder para que no se angustie de estar sola, sin embargo Anna imagina que no la quiere suficientemente, como ella quiere ser amada, y se tira a las ruedas del tren.
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Otro aspecto que resaltó rafa fue que estas novelas suceden en un ambiente burgués, aristocrático, con Fortunata se abre el mundo del trabajo, de la pobreza que rezuma a lo largo de toda la obra. Observé que hay un factor común en todas ellas que Anna se plantea su vida matrimonial cuando lee una novela durante un viaje en tren. Emma también ha leído muchas novelas y Jacinta poesía, remarcando el autor que Fortunata no ha leído nunca nada, como si hubiera una lucha entre el amor ideal y el amor del deseo, dando rienda suelta al instinto de tracción y la búsqueda del placer por encina de todo. Toño observó que tanto Emma Bovary como Anna se juegan sus sentimientos a una carta, que exigen demasiado a sus amantes y que Emma observa que cuando el amante ha sido conquistado y vivida la pasión del primer momento se vuelve la relación igual que en el matrimonio. Miguel Ángel, Rafa y Joaquín coincidieron en que estas tres obras se enmarcan en un contexto de realismo literario en el que se pretende dejar a un lado el amor romántico de las novelas que se leían en la época en que fueron escritas. Toño observó el parecido con el personaje de el Quijote que también se lanza a la aventura después de empaparse de la lectura de obras de caballería, los tres autores fueron lectores de esta obra de Cervantes.Otra obra a la que hice referencia fue “El jugador”, de Dostoievsky, cuya tesis de la novela es que el jugador juega para perder, o hasta que lo pierde todo, algo que parece que sucede con Emma y Anna, que se lo juegan todo, parece que a un amor imposible, irreal, que ellas imaginan y parece que se dirigen a su trágico final.
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Se abrió un debate sobre el romanticismo y el deseo como contrapartida, en el que algunos vieron la visión romántica una idealización que ha dado lugar a abstracciones como el nacionalismo exacerbado. Observé que esto que dijeron es la instrumentalización del romanticismo y que en la actualidad se aplican estímulos para el consumo a través de la sexualidad, como ocurre con la publicidad. Mi punto de vista es que se ha de lograr la unión de ambos procesos, que como dice Musil nunca culminan del todo, pero han de rescatarse para el desarrollo íntegro de la personalidad porque son procesos de la mente y del cuerpo que se dan en el ser humano. Joaquín dijo que eso de unir es un concepto religioso, religare, pero creo que es importante vivenciar los aspectos ideales con respecto a la realidad, porque ésta es vista según un modelo de visión del mundo, la realidad es construida según una idea determinada, que cambia, pero cada cual ha de desarrollar la suya propia, por ende su propia realidad que no está dada.
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Según Javier todo parte del deseo, que el romanticismo deforma y falsifica. El sentimentalismo lleva a la destrucción de la personalidad como sucede con los personajes de estas novelas,
que las tres mueren. Toño observó que la Regenta no, pero para Joaquín sucede algo similar a la muerte, no salir de su casa, enterrarse en vida.
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Como siempre las tertulias acaban en temas muy dispersos. Planteé con respecto a lo que se habló al principio sobre que estas obras recogen el convencionalismo de las épocas en que transcurren las diversas historias, Toño comentó que donde más se ve esta situación es en la Regenta, que a pesar de que al cabo del tiempo han cambiado las normas sociales con respecto al matrimonio que ya no es de conveniencia, que se elige el amor y no se impone una unión desde la familia, el desenlace del desencanto sigue siendo igual que desde otras perspectiva social sucede lo mismo, lo que rafa interpretó que los sentimientos no cambian. Miguel Ángel insistió que el problema es poner en un mismo plano lo imaginado y lo real, aludió a Spinoza que en su obra “Ética” analiza los afectos.
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Rafael Parrado ha hecho una reflexión: Desde la Regenta a madame Bovary:
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La ilustrada sociedad del siglo XIX abordada por estos inquietantes relatos románticos, llenos de intrincados laberintos emocionales nos recuerdan tormentosos días de héroes utópicos abrazados a ideales que transciendan más allá de sus monótonas vidas provincianas buscando escenarios de amor heroico, paroxismo e irremediablemente loco (el afán de transcender en el otro como objeto de la sublimación idealista de uno mismo).
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La utilización del amor romántico que rige la balanza de los hechos cotidianos: el tedio las largas horas de silencio, oscuras noches alumbradas por el fuego de candelabros. Tiempos estos para la idealización de “ideales” sumergiéndonos así en intrincados laberintos de sentimientos amorosos y sociales dentro de una tramoya de tormentoso escenario romántico.
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Los protagonistas tantos masculinos como femeninos , utilizan al otro como reflejo de uno mismo buscando en él la imagen que complemente a “ese” ,otro que no soy pero que quiero ver(la hipocresía burguesa , aderezada con un espiritualismo restringente que condiciona y limita la vida cotidiana).
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Todo esto nos lleva a ambientes fríos, y atormentados(al igual que la pintura romántica), donde el egoísmo clasista y disciplinado eclipsa a la salvaje fuerza natural.
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El egoísmo generara un mal interpretado sentimiento altruista del amor caballeresco ya que la realidad nos desvela la posesión y la dominación sobre el objeto deseado a si como su creación (la doma)…llevándonos a comportamientos psicópatas y un sutil tufo sadomasoquista del cual depende ese sentimentalismo deforme e irreal.
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Desde mi punto de vista y ayudándome de mi perspectiva histórica deduzco que estos comportamientos de amor y romanticismo idealizado son caminos que traza el espíritu natural y “salvaje” del ser humano, que intuye dentro de sí mismo , ya que no conoce desde la realidad personal, enfrentados así cada personaje a un destino limitado y reprimido atreves del amor idealizado bajo la sombra del amor caballeresco. Así como en el ámbito social surgen movimientos altruistas que intentan liberar al hombre de las cadenas de una moral restrictiva…se va intuyendo la nueva sociedad de finales del XIX donde la tecnología establecerá poco a poco nuevas fronteras a superar.
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Estos estímulos provocan la debacle de todas aquellas representaciones sociales que poco a poco mueren dentro de sí mismas buscando un nuevo reconocimiento en las formas sociales y éticas.
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La búsqueda de la libertad se ve reflejada en cada personaje según su estatus y conforme a sus cuotas de libertad.
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La exaltación de estos valores como punta de lanza de las formas de vida que transcenderán más allá de uno mismo.
Tanto la figura del héroe como del amante, separando esta última del instinto puramente sexual y transportando la frontera del verdadero amor platónico (idealizado por aquella burguesía rancia y limitada por una moral estricta bajo preceptos religiosos de la castidad).
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Todos estos escenarios van provocando rebeliones cotidianas en el entorno emocional, que no es más que una huida hacia delante en busca del ideal rebelde de la libertad.
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La tertulia la volvimos a hacer en el bar La Cantina de León, en un antiguo comedor con un menú riquísimo y a muy buen precio, comimos una ensalada común, pollo y conejo, cantidad y calidad, de postre tarta helada y flanes otros, café de puchero y unas gotas de orujo. Para el año que viene hemos quedado en volvernos a reunir en torno a las obras de las cartas de amor de Kafka y poesías y “Ecce homo” de Nitezsche.
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18 – VI – 2012. La lectura de las obras de Simone de Beauvoir “La edad de la discreción”, “Monólogo” y “la mujer rota” me ha parecido interesante como reflejo de diferentes situaciones de mujeres en un determinado momento de su vida, cuando se ponen los sentimientos al desnudo. Hace visible el sentimiento de la mujer, pero no tanto en sí mismo como en relación al varón. Lo mismo que la novela “La señora Dalloway” de Virginia Woolf observo que el sentimiento de los varones que aparecen en contraste con las mujeres, lo hacen sin que se ven sus sentimientos, solamente sus conductas, lo cual crea, pienso, un desequilibrio, el varón parece una pared en blanco sobre la cual representa sus sombras la mujer. Los autores varones escriben desde una mujer buscando aflorar sus sentimientos, creo que porque quieren comprender a la mujer, mientras que las escritoras buscan comprenderse a sí mismas como mujer.
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La obra “Monólogo” de Simone parece una respuesta al monólogo de Molly en la obra “Ulises” de Joyce, pero al contrario que aquél en el de Simone no aparece el otro, solamente como referencia. Están escritos, igualmente, desde el pensamiento, sin pasar por el habla, sin embargo desde mi punto de vista Joyce escribe lo que le sale, mientras que de Beauvoir lo piensa demasiado, construye una historia en sí misma sin desnudar del todo el pensamiento.
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16 – VI – 2012. la difusión de las revistas del corazón está influyendo en la mentalidad lectora, de alguna manera sustituye a la novela romántica que se deja de leer. Da la impresión de que la ficción en la que viven los protagonistas de estas revistas es la realidad, pero en lo que influye es que este tipo de historias de separaciones, de amores, de encuentros provocan sensaciones en el lector, mientras que la novela trasmite sentimientos y trata de éstos, de manera que los sentimientos son cada vez menos sentimientos y más una sensación. La literatura cada vez se presenta más como conductas en una historia que como juego de emociones que afloran, quedando reducidos los sentimientos a una cuestión estética, una especie de táctica en las relaciones de pareja, es lo que hace que la sociedad sea cada vez más práctica, y hasta los sentimientos vayan en favor de unos objetivos y no la vivencia del sentimiento.
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2 – VI – 2012. Escribir lleva implícito interrogar al lenguaje desde él mismo, no siempre de una manera manifiesta, por ejemplo hay ua reflexión interesante en “El hombre sin atributos” de Robert Musil: Las palabras pronunciadas pierden su sentido propio, adquieren otro adyacente. Todas las afirmaciones no expresan más que una única y fluyente vivencia. La noche acoge en sus brazos maternales contradicciones, y a su pecho no hay palabra que sea verdadera o que sea falsa, sino que cada cosa es el incomparable nacimiento que hace el espíritu desde la oscuridad.
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El lenguaje, pienso, es dado al escribir y en el darse se diluye, fluye en forma de pensamiento que adquiere otra forma en el lenguaje del receptor, por eso comunicamos posibilidades de pensamiento, de indefinidos sentimientos a los que el lenguaje da forma aunque sea de una manera que no coincide porque carecen de forma pero para llegar a lo informe hay que delimitar desde el lenguaje lo sentido.
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7 – V – 2012. Me regalaron el libro de poemas “Hombre sin descendencia”, de Braulio Ortiz Poole. Me ha gustado su ritmo poético porque lleva en su lectura a la palabra, a reflexionar sobre ella, a mirar desde ella. “Tú aún no puedes entenderlo / hay una extraña dignidad / en la derrota“. En el poema “Edad de la escarcha”, los que viven más, siempre es más cuando hay un antes, llegamos a esa edad “¿Dónde te invoca el hombre del futuro. / Quizá es esa intuición de la derrota / antes incluso de arrojar los dados“.
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El poema “Beligerancia” es quizá el que más me ha llegado a las entrañas de la lectura, “La ciudad se alzó con los obreros caídos del andamio. / Con la sangre de los soldados muertos / trazan las fronteras….”. Y en el poema “Lago Keittele”: “.. Y vuelco en las palabras esta revelación. / Escribo para saber que tengo alma. / Sólo me entiendo / reflejado en un folio“. Quizá estos versos sean el ABC de muchos otros escritores, retratan una parte de mi escribir. Leer es un azar, un azar que hace que un regalo sea el camino de entrar en el universo de la palabra de otros escritores.
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4 – V – 2012. Del el libro de Camilo José Cela, “Café de artistas y otros cuentos” (1969) he recogido algunas consideraciones de este autor, que por otra parte me parece un libro muy descriptivo y que aporta poco, a parte de algunas curiosidades. Desde el punto de vista literario un conjunto de narraciones cortas sin demasiada intensidad. En Café de artistas usa la puerta giratoria que da vueltas sobre su eje, del café como metáfora del mundo de los artistas. Cuanta su experiencia en este mundo de ambientes literarios. El mío lo describí en “La calle de los artistas“, donde hay aspectos comunes en cuanto al caótico mundo de comunicación en ambientes literarios y sobre todo la sensación de fracaso, de inventarse el autor su propia realidad. Así lo dice Cela en el cuento “Tascas para turistas”: “Nadie olvide que quien se finge fantasma acaba convirtiéndose en u fantasma. Aunque no lo quiera. Y también sin que le quede otro remedio. Es escritor tampoco olvida que predicar en el desierto es un bonito y aleccionador deporte“.
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En el cuento “recapitulación con una mano sobre la mejilla” escribe: “El tic tac del reloj que suena no cuenta los momentos que pasan para el escritor, por encima de su cabeza, de sus brazos que no siente, de sus piernas que duermen, que sueñan, a un ritmo cadente y misterioso como el navegar de la medusa. El reloj de la biblioteca del escritor, ese reloj en el que anida un cuco irreverente y demencial, se ríe dando las campanadas igual que u monago zascandil, y marca un tiempo alegre de jolgorio… no es ese el tiempo que precisa el escritor, el tiempo de recapitulación que busca… el tiempo de recapitulación es breve como un susto. Y también como un beso“.
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2 – V – 2012. Cuando los cuadro o esculturas necesitan un discurso añadido, como sucede en el arte “contemporáneo” deja de ser arte porque no es la obra lo que expresa algo sino el discursos sobre la misma. Igual sucede en la literatura, lo escrito dice lo que dice, es lo que comunica algo al lector y no toda la parafernalia en torno a una obra o más a un libro, muchas veces a través de la prensa, donde a veces sucede que es más lo que se dice del libro que lo que es él. Los discursos que rodean a una obra y a su autor convierten el arte de escribir o de pintar o escultórico en piezas de una propaganda del discurso que lo rodea y acaba absorbiendo.
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Otra cosa es la necesidad de un Discurso sobre la percepción del arte, en constante evolución, porque interactúa con la realidad, y ésta cambia permanentemente, sin que muchas veces nos demos cuenta de su transformación. El Discursos, cuando es reflexión, interroga al arte y a la realidad a un tiempo, pero no lo hace nunca a la obra concreta realizada, porque el único discurso posible es la lectura y la mirada.
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Es por esta razón que considero que el Discursos actual, “contemporáneo” está descolocado, se ha equivocado de lugar donde ha de situarse.
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24 – IV – 2012. Ayer escuche en la radio a alguien que dijo que la literatura es hacer cuentas con la vida, quizá. Porque cuando alguien escribe saca los silencios de vivir, sin embargo, a veces, se escribe demasiado ruido. El futuro del presente de un escritor siempre es escribir, la palabra circula por sus venas. Cuando ayer el nieto del poeta chileno Nicanor Parra leyó el discurso de su abuelo, comentó que le dijo que se siente merecedor del premio Cervantes que le concedieron “por el libro que estoy por escribir“. Por lo que le queda de vida, que es el torrente vivido, la escritura es desembocadura, siempre o es agua embotellada, como lo es la literatura en lata que tanto se vende hoy. En el mercado cultural hay mercancía, clientes, vendedores. Lo demás en los caminos. Puede que esto sea lo que Nicanor Parra entiende como antipoesía.
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22 – III – 2012. En la obra “Amor pasión”, Niklas Luhmann expone que los personajes de una novela se comportan según una orientación codificada. Pienso que el lenguaje no puede escapar del lenguaje, porque siempre tendrá su última referencia en el lenguaje mismo. Por mucho que Joyce en su obra “Finnegans Wake” use las palabras de manera desordenada, sin un sentido aparente, su significado se adquiere mediante la traducción a lenguaje. Lo que pienso es que una novela lo que hace, cuando es literaria y no sólo una historia, lo que hace es interrogar el código social porque lo quiere hacer visible, la escritura se enfrenta al lenguaje a través del lenguaje. Luego queda el silencio, la traspiración del pensamiento en el lector.
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9 – III – 2012. Ayer-hoy estuve hablando con Salvador Negro (seudónimo) y comentó cosas con las que me identifico, pero sobre todo es como si descubriese cosas esenciales en la acción, ¿actuación?, de escribir. Me dijo: “cuando
escribes eres”. Y me recitó un verso de una poesía suya “lo que soy / es por lo que no soy“. Puede parecer una simple paradoja, pero es el descubrimiento de la esencia literaria. Descubre esta labor como un destino que desvela el hecho de escribir. Sus intuiciones parecen fotografían una parte interior que aparece en la escritura, describió la novela que estoy escribiendo como si hubiera sobrevolado sobre la mesa en la que escribo.
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Me dejó uno de sus libros de poesía, “El silencio” y al llegar a casa leí los primeros versos, de los que hablamos algo y que la próxima vez que nos veamos más, pero me impresionaron, me hicieron sentir una sensación extraña, porque parecían ser hechos para la novela que estoy escribiendo, justo en el momento en que sucede algo parecido a lo que expresa su primer poema del libro. Es como si su poesía hubiera buscado a la novela y la dijese, mira esto, es como si él fuera una creación de su poesía y yo hubiera sido realizado por la novela. es un juego de espejos, de lo cual hemos hablado. Hemos quedado en hablar de Neruda la próxima vez. Leeré los poemas de Salvador Negro a lo largo de un viaje, porque es una situación, para mí, de recogimiento, en el cual le lectura hace fluir sentimientos, imágenes, sensaciones, porque leer es una forma de viajar. hablamos sobre lo que son las palabras.
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6 – III – 2012. Nadie escribe ni ha escrito una obra de arte, es algo que debería de entenderse. . Cada vez que leo estudios y análisis de obras y sus autores más me doy cuenta de lo alejado que vivimos de la literatura. Hemos colocado los libros en un pedestal y todos quieren subir a él, cuando la palabra es polvo del camino y no otra cosa. Los autores, todos, escriben lo que escriben, escriben, como un deseo de hacerlo que se convierte en necesidad de hacerlo y el escritor escribe lo que quiere escribir, no lo que quieren que lean, lo que más de vaya a vender.
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La obra de arte surge después, cuando algún lector la valora y tiene influencia en el mundo de la cultura y se expande su lectura y se coincide en esa percepción de que dice algo. Como escribe Robert Musil en su obra “El hombre sin atributos” “cuando un escritor nos puede hacer sentir tan vivamente las cosas, está haciendo verdaderamente algo grande”. Poco después pasa al otro lado, al de los lectores, pues es una relación intrínseca que hace que la palabra lo sea, la escritura y la lectura. Dice: “aquellos amantes de los libros a los que ya no les gusta leer, porque todo el conjunto de lo que se escribe les parece una enormidad”.
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23 – II – 2012. La memoria es la materia prima de la escritura por excelencia, pero escribir no es recordar simplemente, no es contar, sino que consiste en situarse en un nivel humano que se quiere hacer aflorar, hacerlo visible, puede ser un nivel psicológico, existencial. Escribir es situarse en una determinada perspectiva que se quiere trasmitir al lector, es convertir la palabra en un paisaje interior que tiene sus propias imágenes, sus sonidos peculiares. La literatura consiste en trasladar esos estados desde los cuales se escribe, llevar a ellos al lector, el artista necesita la complicidad de quien le lea.
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13 – II – 2012. Antes de ayer fui a ver la película “The artist“, una historia del los últimos tiempos del cine mudo, el ocaso de un actor que había triunfado en el cine sin palabras y el triunfo de una nueva actriz en el cine con palabras. Una bella historia, pero lo curioso es que al ver la película no se echan de menos los diálogos, ni el color de las imágenes, al ser en blanco y negro. Con aquel cine se han perdido muchos gestos, la comunicación de las miradas, de la sonrisa, como en blanco y negro se realza el rostro de los actores y actrices.
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Una cuestión curiosa es que cuando aparece el cine hablado el otro, el mudo se deja de hacer, lo mismo que en blanco y negro cuando llega la pantalla a color. ¿Por qué?. Es lo mismo que con el ordenador se haya dejado de escribir a mano, igual que cartas en papel con los correos electrónicos. Los nuevo no debería destruir ni desplazar lo anterior, porque se pierden los valores que encerraron, su experiencia y sabiduría.
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Esta película la he incluido en la lista de películas que me han encantado, junto a “Birdy”, “El último tango en París” y “La rosa púrpura del Cairo”.
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30 – I – 2012. El escritor panameño Carlos Fuentes Macías afirma que la novela permite decir lo que por ejemplo cuenta Joyce en su novela o hacer el retrato de una sociedad como hizo Proust, incluso podríamos añadir otros autores en este sentido como Balzac, Flaubert, Víctor Hugo y otros. Por ello es tan importante la literatura, pero aun cuando no lo fuese hay una fuerza interior que hace que surja, tal como comenta Carlos Fuentes “seguiremos escribiendo novelas aunque nadie nos lea“.
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24 – I – 2012. La literatura es aquello que sólo se puede escribir, que no se cuenta y hacerlo deforma lo que se hubiera escrito, ni lo pueden recoger las cámaras en imágenes, ni hacer sentir con la música. Es también pausa. Escribir no es sólo escribir lo que pensamos, sino abrir una nueva dimensión de la conciencia, descubrir nuevos rincones de la palabra al escribir, en su mismo momento de hacerlo. La tecla nos da rapidez, el lápiz movimiento, relación de la mano con el cerebro, ese dibujar de la mano es un camino de la escritura.
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La diferencia es algo así como caminar a pie por un sendero o ir en coche por una carretera. es necesario sentir el aire de la escritura, algo que ya apenas importa, por eso la literatura se asfixia.
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17 – I – 2012. En el Diario de León aparece una referencia a u nuevo libro de Mario Vargas Llosa, “La civilización del espectáculo”. No es una idea nueva, pues ya en 1967 Guy Debord escribió una obra premonitoria: “La sociedad del espectáculo”, donde explica lo que iba a pasar con la cultura, con la política y en general en la sociedad que es lo que casi medio siglo después está sucediendo.
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Precisamente Mario Vargas forma parte de esa sociedad del espectáculo que he creado la literatura espectáculo, espectacular, como lo es el mismo Premio Nobel de literatura en cuyo juego ha estado permanentemente él. la literatura, los premios se han convertido en promoción del libro como mercancía, se ha hecho de la literatura un negocio potenciando estrellas del libro en lugar de escritores. El autor se vende en campañas, en programas y eso ha degenerado en la trivialidad del medio de comunicación, porque se ha suplantado al libro, al dejar como real nada más que la imagen del libro.
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Llosa ha crecido y se ha desarrollado en este mundo del espectáculo literario y ahora ve que él queda vacío, que ese mundo en un bluf, que otros saltan por encima de él, que forman parte la evolución se su mundo que ha tapado otros muchos que han dejado de existir como literatura proscrita, marginal, inexistente. Ahora dice sólo el intelectual que se convierte en bufón sale en los programas, pero ¿quién es bufón?, ¿al que otro se lo llama?.
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No son solamente la televisión, el cine o la mentalidad, sino la disolución de la cultura desde sus adentros, porque los artistas y literatos se han asociado al Poder, al dinero y han querido ser ricos, ser famosos, influyentes por un afán de Poder Cultural que ha acabado con la cultura de a pie, de la calle, aunque resista en las catacumbas. Los críticos se han convertido en pelotas de los “grandes autores”, aliados con el negocio editorial.
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Al pequeño escritor se le ha pisoteado, aplastado y ahora que el precio de vender el alma, la pluma, al diablo, al negocio, el vacío que se siente hace que se digan las cosas que se han dicho años atrás, que son un susurro, un zumbido en las tertulias literarias, en las charlas en el parque, en los claustros de templos dormidos, ahora viene el espectáculo del espectáculo, ahora se queja y vende como un quejido ahumado, un sollozo ensayado ensayo que enseña la volatilidad de la palabra. Es la farsa de la farsa.
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Ya dijo Nietzsche que quien lanza piedras sobre las estrellas caen sobre él, ¿las estrellas o las piedras?.
¿Qué dice Elías Gorostiaga de todo esto?… Yo digo que hay que rescatar el rincón, el silencio, la literatura como acto de escribir, de comunicar al otro, no al jefe, no al editor, no al periodista de turno que estos oficios han de recuperar su dignidad, que hay que recuperar la pequeña editorial, la posibilidad de existir y no rendirnos al negocio. El señor Vargas se convierte en un truco editorial en a crítica espectáculo. ¿Por que no reeditan la obra de Guy Debord y la anuncian y hablan de ella?. Porque les delata.
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14 – I – 2012. Escribir es un acto de soledad compartida que muchas veces multiplica la soledad, porque no hay caminos para la escritura, sino espejos que nos hacen ver espejismos, como Internet. Leer es un acto de soledad, compartida.
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3 – I – 2012. Insisto en la dicotomía de escribir a lápiz, con un bolígrafo, dibujando las letras y escribir dando con el dedo a unas teclas, con las que paso lo escrito a mano, pero cada vez se escribe más directamente y se escribe lo que se piensa, sí, pero no se crea un pensamiento en el hecho de escribir. Recojo los versos de David González en su obra No hay tiempo para libros: escribo a mano / igual que si cavase / mi propia tumba.
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He leído la obra de Luisa Castro, “La segunda mujer”. Me he dado cuenta durante su lectura lo importante que es la relación entre las frases, el estilo literario para profundizar en los personajes y en los sentimientos, porque lo he echado en falta. No basta contar una historia, ni siquiera lo que sienten los personajes, hay que escribirlo con el idioma propio de los sentimientos, entregarse en la novela como plantea Juan Ramón Jímenez desaparecer completamente el autor para ser todo idea, todo palabra. De lo contrario no se implica al lector, se le entretiene, pero no se le lleva a su esfera emocional, puede relacionar la historia contada con otra que él conozca, parecida, pero nada más.
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El lenguaje tiene su propio idioma en prosa. Lo estoy intentando aprender y practicar en la novela que estoy escribiendo. Llevo en ella cinco años y la esperan otros tantos. Me doy cuenta que escribir es diferente a hacer un libro, a contar una historia. Tal vez la diferencia esté en la distancia del lápiz a la tecla.
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2 – I – 2012. En varias notas de “Cartas literarias” leemos observaciones de Juan Ramón Jímenez sobre escribir, el arte de escribir. Crítica a los poetas modernos de su época que quieren ser actuales cayendo, dice, en lo fácilmente realizable.
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En una nota biográfica cuenta que empezó a escribir a los quince años. Envió un poema a una revista y se lo publicaron, esto le animó a mandar más a otras. La pregunta que me surge es ¿y si no le hubieran publicado nada?, tal vez hubiera desistido de su escritura, o al menos de darla a conocer, lo cual sucede a mucha gente, lago que deberíamos tener muy en cuenta. Cita a Mallarmé cuando dice que no hay libro malo sin algo bueno. Define al poeta como un poetizador, un revividor, de manera que la poesía no empieza ni termina nunca. Rechaza la literatura de propaganda que ve falsa para él la poesía es salvada por el amor, de alguna manera hace una cadena que manifiesta amar de manera creativa y más allá de lo mío. Dice “buscar la paz por la poesía“.
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