El uso del lenguaje

La manipulación tiene un objetivo. Su ejercicio no es convencer, sino coaccionar. La mejor definición que he encontrado de esta categoría es de Friedrich A. Hayek, economista premio Nobel 1974. En su libro “Fundamentos de la libertad” manifiesta su temor a que los cambios tecnológicos puedan afectar gravemente a la libertad de los ciudadanos y ciudadanas porque con las técnicas psicológicas se produce la mayor amenaza para la sociedad: el control de la mente. Explica la coacción de la siguiente manera: “el individuo posee la facultad de elegir, pero su mente es la herramienta de otra persona”. De tal forma que la conducta que el líder quiere que elija el adepto resulte la menos penosa. Esto sucede en todas las sectas. Se desarrolla como agujeros negros en la sociedad democrática.

La manipulación transcurre ante la posibilidad de elección, es decir en el manejo de la voluntad del adepto. Pero para que module el albedrío hace falta adecuar el pensamiento, lo cual se hace mediante la manipulación de los términos, de las palabras. Para empezar hay un dato significativo con el nombre de los líderes o fundadores de las sectas. Se transforman para crear una aureola de misterio y a la vez provocar un impacto emocional en el discípulo. Este truco lo realizan casi todas las sectas. Algunas no dejan que se nombre al líder y se usan sus siglas, como JAL, para indicar a Ángel Libraga Rizzi, de Nueva Acrópolis. HPB, para referirse a Helevna Petrovna Blavastky. Otros cambian su denominación para ser Sai Baba, Silo, el mesías de los Andes, el Amador, Águila Negra, etc. En el caso de los gnósticos Víctor Gómez Rodríguez se hace llamar Samael Aun Weor o Kattan Umaña Tamines o Logo planetario de Marte y Gran Avatar de la Era Acuario. Su mujer, Arnolda Garro de Gómez, se hace nombrar con el título de Venerable Maestra Litelantes. Su discípulo, el Venerable maestro Rabolú es en verdad Joaquín Amórtegui, que también se da a conocer como del Gran Tribunal de la Justicia Objetiva.

Tanto nombre rimbombante tiene una función emocional para lograr fines manipulativos. No es lo mismo decir que las enseñanzas gnósticas provienen de “Víctor Gómez” que de “Samael Aun Weor”. Tampoco impresiona lo mismo que esté casado con “Arnolda Garro”, que con la “Venerable maestra Litelantes”. Simplemente de oídas nos suena de otra manera. Pero es importante estudiar este fenómeno. Cuando los adeptos dejan de participar en su militancia obsesiva, de manera intuitiva, comprueban que el uso del lenguaje les atrapó en cierta medida. Asunto, éste, enjundia sobre el que es preciso hacer una reflexión al respecto.

Los impulsores de las sectas no solamente manejan los nombres, sino las palabras, la traducción de ciertos términos con la finalidad de tergiversar la realidad. Mi entrañable amigo y compañero, Alberto Morala, que tras su militancia en la gnosis tiene problemas psicológicos y dificultades para recuperarse por la distorsión tan grande que sufrió de la realidad, ha pedido que se indique su descubrimiento. Al estudiar las teorías y terminología a las que se refieren los gnósticos, sobre todo en lo que es comprobable: traducen palabras del sánscrito a su antojo. Pone el ejemplo de la palabra “Lingam”, que para los seguidores de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, quiere decir “órgano sexual masculino”. El órgano femenino es “Yoni”. Comprobó, tras dejar su participación en la secta gnóstica y salir fuera de su lenguaje, que tal palabra, “Lingam”, se refiere en verdad a un tótem o amuleto oriental para la fertilidad. Simboliza al varón, en todo su ser. Este tótem cuando se pinta, el dibujo es lo que simboliza a la mujer. Es una piedra del tamaño de un coco, ovalada y pulimentada.

No es casualidad que en el título y en el transcurso de esta obra se use el nombre de pila de don Samael, “Víctor”, pues de esta manera se pretenden situar sus textos en un análisis lógico y descubrir las trampas emocionales que colocan en el pensamiento de los adeptos una doctrina, que tiene la característica de ofrecer la apariencia subjetiva de ser un tipo de conocimiento, y de ser la Verdad. Con algunos adeptos gnósticos, antes de que salieran, se ha comentado esta característica del nombre de su líder. Lo justifican en el sentido de que es una forma de trasladarse a otra dimensión, ya que se refiere a que ha nacido a otra esfera espiritual y es ese ser adimensional el que recibe un nuevo nombre. Todos coinciden, después de abandonar la organización, en que les ha afectado mucho el uso de tales nombres y de otras palabras. Influjo que consiste en trasladarse a un nivel psicológico de dependencia del líder o de las personas que le guían en las enseñanzas. Sucede algo parecido a como en la obra de Miguel de Cervantes: Don Quijote se cambia de nombre cuando su estructura psicológica se deforma y ve la realidad de otro modo. A Aldonza Lorenza la llama “Dulcinea”, para construirla de acuerdo a sus ensoñaciones. Esta transformación psicológica sucede igualmente en los grupos gnósticos. Detengámonos a analizar este aspecto, pues me parece muy importante.

En lo que se refiere a la dependencia psicológica la reunión científica de psiquiatras de Castilla y León, lanzó la voz de alarma sobre el incremento de lo que se denominan “patologías ligeras” dentro de su campo. Entre las cuales se encuentra la pertenencia a una secta (Diario de león, 10 – XI – 2001). En la jornada de inauguración, celebrada en Ponferrada, León, se reconoce la falta de datos y el desconocimiento de la extensión del problema, por ser una anomalía sobre la que no se consulta a los psiquiatras, entre otras razones, porque quien lo padece no se considera atrapado en algo. En las conclusiones se estima que de las cuatro adiciones leves: a internet, al sexo como conducta convulsiva, a las compras y la que se refiere a las sectas, la cual es la más dañina. Una de las características de la adición es un cambio de vida significativo, sin que haya, fuera de la dependencia psicológica, ningún otro elemento que lo provoque.

Influye hasta tal punto el lenguaje en nuestro pensamiento, que no sólo comunica sino que crea conocimiento. Noam Chomsky considera que el estudio del lenguaje debería ocupar el lugar central de la psicología en general. Realmente queda mucho camino aún para que se tenga en cuenta este factor. Para el estudio de los efectos de las sectas es fundamental partir de este análisis. Chomsky estudia en su libro “El lenguaje y el entendimiento” cómo el lenguaje es estructura de los hábitos de aprendizaje. Esto nos lleva a entender que en las sectas se enseña una doctrina con un lenguaje propio, con palabras exclusivas de la secta y que tienen, muchas veces, doble significado, uno para dentro del grupo y otro para fuera. De tal manera que a la vez que se aprende algo se está formando una mentalidad al discípulo y para ello hace falta eliminar la manera de ser y de pensar original del individuo. Veremos más adelante la forma en que este proceso sucede.

Para Chomsky el lenguaje en los humanos tiene un aspecto creador, de manera que “la posesión del lenguaje está asociada a un tipo de organización mental”: Cuando los gnósticos enseñan unas palabras, su significado y contexto lo que hacen es organizar la mente del futuro adepto. Sucede en un contexto en el que comprobamos otra idea del lingüista al que nos hemos referido: “El lenguaje no existe objetivamente al margen de su representación mental”. Y de esta situación que se crea luego es muy difícil salir, porque los adeptos ven, viven, sienten, piensan con ella. No se dan cuenta de lo que les sucede. Como en cualquier secta es obvio que no se realiza la programación mental de una manera perversa en sí, sino que se hace en un sentido de trasmitir algo bueno. El mensaje que un líder ha visionado y ha hecho creer a otros. Se produce una cadena manipulativa que funciona espontáneamente, lo que aumenta la dificultad de hacer una crítica útil. Por esto no hay que buscar un culpable, error éste de muchos familiares de adeptos, sino establecer una estrategia sobre la manera de desmontar una situación que determina formar parte de una secta.

Lo mismo que sucede en la sociedad y en cualquiera de sus organizaciones o instituciones, en las sectas se producen estructuras, que tal como indica Lévi Straus, no se ven más que cuando se observan desde fuera. Sucede que en cualquier organismo normal tales estructuras permanecen en comunicación con otras que hace que se cuestionen y evolucionen los hábitos y formas de funcionar que no sirvan o generen algún tipo de trastorno, una veces por sí mismas, otras mediante la tensión social que sirve para innovar ideas. Sucede un continuo cambio de mentalidad que adapta al ser humano a los nuevos descubrimientos, a nuevas formas de vivir que impone, por ejemplo, la tecnología o aplicaciones de ciertas medidas económicas. En las sectas la comunicación hacia fuera se cierra, aunque aparentemente se simule.

El estudio que hace Fregue nos enseña que la palabra es algo diferente al lenguaje. Matiz muy importante para comprender cómo se pueden asimilar textos absurdos en la mente de cualquier persona. Cuando usamos las palabras nos referimos a objetos. La trampa con la que las sectas manipulan es que se refieren a conceptos como si fueran objetos, de manera que realizan su idea, es decir, la convierten en algo real o posible, en ese proceso de entender una idea como algo, como objeto, para dar credibilidad a lo que dicen. En lugar de creer una realidad los sectarios realizan una creencia en la mente del adepto. Construyen un delirio que se convierte en pensamiento y en conciencia de los fanáticos que sigan a un líder sectario. Tal desatino impregna nuestra conciencia en general en la vida cotidiana, pero en las sectas se vive con mayor intensidad y se aplica estratégicamente, con un método que consiste en impartir cursos y practicar determinados ejercicios.

Un concepto no es un objeto. Éste se construye con el lenguaje de ideas, de valores. En una secta la doctrina es aconceptual, es revela, pero mientras que en una religión la revelación es pensada, es meditada, en la secta es no-pensada, no se piensa: se experimenta mediante trucos emocionales y de otros que afectan a la percepción de la persona, con lo cual el contenido de los mensajes son una construcción DEL lenguaje, nada más. Las creencias religiosas se construyen CON el lenguaje y también en gran medida sus fundamentos son construcciones DEL lenguaje. Indicamos así una diferencia substancial entre manipulación psicológica y fe.

Theodor Adorno escribe en su obra “Terminología filosófica” algo que nos ayuda a comprender la diferencia entre el razonamiento y la manipulación del lenguaje: “Si reflexionamos sobre el problema de la terminología filosófica, si se comportan frente a ella como hombres libres, conscientes, e independientes, y no como el adepto que sólo es feliz cuando sabe lo que significan esos miles de palabras tronantes, entonces necesariamente reflexionarán de modo crítico sobre su propia terminología y usarán el máximo escepticismo frente a las palabras mediante las cuales uno cree sentirse calificado como el mejor”.

Lo que transmite Víctor Gómez en sus escritos es la verdad, por lo tanto es una doctrina perfecta y cerrada. No necesita evolucionar, ni cambiar, sino transmitirse a los demás y alterar al resto de las personas. El mensaje mesiánico impide lo que Umberto Eco explica en el libro “Obra abierta”: una obra es abierta cuando es posible interpretarla de mil modos. Aunque existan cientos de grupos gnósticos diferentes parten de la verdad incuestionable de unos textos que exigen cambiar la psicología del adepto, lo que denominan “psicología revolucionaria”, el título de una obra de Víctor Samael. Cuando no es otra cosa que una psicología cerrada y que genera una dependencia que obliga a vivir tales postulados, lo que hace que el grupo se cierre más. En el aspecto de vivenciar las doctrinas de Víctor, es lo que ramifica y diversifica a los diversos gupúsculos gnósticos. Pues de esta manera se adaptan a las múltiples circunstancias personales de cada adepto. Al mismo tiempo penetran en ambientes variados cada uno con su mentalidad, sea dentro del ámbito laboral o de relaciones personales que tiene cada uno de los practicantes de la gnosis.

La información de los cursos gnósticos es incompleta y escalonada, no da significados mas que paulatinamente. Los cursos llenan de contenido emocional el nuevo lenguaje que aprende el principiante, quien cree que está aprendiendo algo. La táctica no es diseñada de antemano, sino que surge espontáneamente, razón por la cual sus protagonistas niegan que sea de esta manera. La enseñanza consiste en proponer interrogantes durante las conferencias iniciales, que es a lo primero que acude un ciudadano o ciudadana cuando ve los carteles, en las calles y escaparates, con los que se anuncian las charlas. Después, a quien asiste, le van orientando sobre cómo responder a las cuestiones enigmáticas que le han planteado. A medida que el neófito estudia le ofrecen una doctrina hermética y por lo tanto cerrada, en la que no caben preguntas. La comprobación es vivir aquello que descubre, probarlo, porque una vez que se practica reiteradamente el conocimiento queda incrustado en la mentalidad del adepto, que luego refuerza ejerciendo sobre otras víctimas la misma manera de ser captando. Esta técnica de hacer apostolado confirma al devoto su verdad y le ofrece la oportunidad experimentarla, pero no en la realidad, sino en su nueva realidad psicológica ya manipulada. De esta manera el discípulo recién incorporado se ha convertido en un instrumento de la doctrina de Víctor Gómez. El cual fue el primer instrumentalizado por su propia alucinación, la cual, para no reconocerse como una patología o deformación, necesitó hacerse realidad.

La prueba de lo irreal de sus planteamientos es que nada de lo que ha predestinado se ha cumplido ni de lo que predica o ha prometido sucede. Sin embargo no importa, pues una vez que se ha caído en la trampa del lenguaje, las justificaciones son infinitas. La interpretación de sus palabras se adaptan al deseo de comprobar que ha predicho el futuro, que ha averiguado unos conocimientos muy profundos, pero fuera del marco de una curiosa y tortuosas interpretación no es verosímil. El adepto considera que sucede en secreto lo que no aparece en el mundo conocido, o que no se producen los efectos maravillosos para probar su fe y debe esperar hasta que haya más gente convertida a la gnosis, o que hay que esperar al definitivo momento final, etc. Mientras tanto lo que hay que hacer es reforzar la programación mental, que comienza con el uso de un lenguaje peculiar. Lo veremos en breve con ejemplos concretos.

Para inculcar una doctrina hace falta una base de experiencia con la cual fijar el conocimiento de la verdad. Las sectas recurren a una serie de prácticas y de ejercicios que suceden en un nivel subjetivo y cuyas sensaciones fabrica la mente, como son los viajes astrales, la comunicación telepática, gimnasia de lamasería que enseñan y practican algunos grupos, o prácticas sexuales que se ejecutan en el contexto de un lenguaje que hace de las percepciones un concepto, que a su vez se toma como prueba de la idea que se practica.

Por ejemplo, la gimnasia de lamasería exige un trabajo material y espiritual para despertar los chakras, los cuales se entienden que son centros energéticos. Uno de los objetivos es rejuvenecer a quien haga los ejercicios indicados, hasta el punto de que afirman los maestros de los grupos gnósticos: “hombres de setenta años pueden quedar convertidos en personas de treinta y cinco o cuarenta años”. Cualquiera que vea los resultados en la realidad comprueba que es altamente exagerada esta conclusión, pero todos conocen, curiosamente, el caso de un coronel inglés… Sucede que ninguno lo ha visto. No hay forma de constatar ese bulo. Pero los integrantes de los diversos grupos que siguen las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, se lo creen y a medida que practican los ejercicios de lamaseria creen que están rejuveneciendo. Las posiciones, los ritmos respiratorios y demás condiciones se revelan como un gran secreto.

Sólo por entrar en la tensión de lo desconocido comienza a sugestionar a quien escucha confidencialmente la fórmula de un nuevo saber. No recibe el mensaje en una conversación normal, sino como una deferencia y dentro del lenguaje que le han comenzado a enseñar y por lo tanto inmerso en la mentalidad gnóstica. Cualquiera que lo hubiera leído lo mismo que le cuenten, antes de hacer los cursos y seguido las pautas de formación, diría que es una patraña, como así comentan todos los exadeptos cuando dejan de militar. Comprenden lo que les ha sucedido. Es entonces cuando reconocen que han sufrido un fraude. Pero mientras tanto sucede lo que se expresa harto frecuentemente cuando se recuerda la experiencia: “Estas adormilado y no sé cómo te hacen creer que tienes en tus manos el elixir de la eterna juventud. Pero no sólo eso, sino que ves a quien te lo cuenta igual que a otros compañeros de trabajo. Piensas que si no hicieran la lamasería estarían decrépitos o muertos”. En este testimonio se comprueba una vez más el pensamiento analógico, el cual al carecer de lógica. Se comparan situaciones aunque nada tengan que ver y se toma esa trampa del pensamiento como si fuera un razonamiento contundente.

La gimnasia de lamasería se basa en la concentración mental para activar los chakras y se indican efectos curativos. De no suceder es que ha fallado la concentración. El adepto nunca pone en cuestión el sistema, porque viene dado por quien predica la Verdad. Para que suceda la curación es necesario, según las instrucciones gnósticas, hablar con el órgano enfermo. La curación se logra con la fuerza del Tercer Logos. ¿Qué es esto? Da lo mismo. El caso es “tener fe, fe, mucha fe, fe y fe”. Tales son las respuestas en nombre de la gnosis, en nombre del conocimiento. Incluso de esta manera, se pregona en los manuales de los grupos gnósticos, es posible obtener poderes psíquicos. Los cuales muchos adeptos creen tenerlos, no por lo que puedan realizar, sino por el simple hecho de formar parte de algún grupo gnóstico y practicar sus ritos, danzas, ejercicios y relaciones sexuales del modo que indica Victor-Samael.

Los ejercicios que propone el fundador de los movimientos gnósticos se basan en posturas sagradas, los asanas. Para lograr mayor efectividad se debe rogar a la Divina madre Kundalini para que active todos los chakras. La explicación de lo que es kundalini representa una muestra de como algo inventado, o que se recoge de una cultura milenaria pero se saca de contexto, puede situarse en la conciencia de una persona adepta y, luego, conectar con la realidad mediante la instrumentalización del lenguaje. Una vez que se anula la conciencia desde la dirección de una secta se construye un pensamiento nuevo que se estructura con una doctrina por delirante que ésta pueda parecer. Para Víctor Gómez “Kundalini es la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes”. Se trata, según él, de una palabra del idioma sánscrito, que significa “fuego sexual”. Se halla encerrado en una bolsa membranosa localizada en el hueso cosígeo.

Por supuesto que al querer localizarla nadie la ve. Cuentan sus discípulos que así es porque la ciencia no está suficientemente avanzada. Ahora que hay aparatos como escáner y demás resulta que se ubica allí, pero en un plano astral y por eso no se ve. O sea que no se puede demostrar mas que mediante la experimentación de unas practicas sexuales. De esta manera surte efecto sólo sí se cree firmemente, de manera fanática. Pero Víctor Gómez, Samael, va a construir un mecanismo analógico para enganchar tal descripción a ideas ya establecidas e indemostrables: “En Oriente se llama a la fuerza sexual kundalini, y en Occidente Espíritu Santo, pero es el mismo fuego sexual encerrado entre la bolsa membranosa del coxis. El secreto para despertar el kundalini reside en introducir el miembro viril en la vagina y retirarlo sin derramar el semen”. A esto lo llama la magia-Sexual. Consiste en transmutar el semen en energía divina. Se detiene en explicar los canales por dónde se eleva la energía sexual, Susumá. Lo hace por las 33 vértebras, a las que llama “cañones”. La Alta iniciación sucede cuando el gnóstico practicante ha recibido el bastón de los Patriarcas, algo que ocurre, también y por supuesto, en el plano astral. La apertura del Susumá se realiza gracias a un “átomo angélico” situado en el semen.

Arronsa”, es el nombre, según Víctor, del extracto anímico del cuerpo etérico, palabra que sólo pueden pronunciar los Maestros, pero él lo escribió para los nuevos guías que nacieran con sus enseñanzas. A poco que se piense sobre esto se comprueba que es un dislate. Lo he comprobado con personas que no conocen el mundo gnóstico y de muy diferentes ámbitos culturales. Cuando han leído algún texto, por si pudiera tener algún interés, aunque fuera para investigar sobre ellos, lo han desechado, cuando no reído. Sin embargo, fijémonos, que con su práctica está provocando situaciones dramáticas en el seno de muchas familias. Los gnósticos aluden que tal incomprensión sucede porque no están preparados, porque no practican la magia sexual. Lo lógico será practicarlo cuando se entiende la teoría. Encontramos ya un principio de condicionamiento, que es actuar para luego aceptar una teoría mediante la relación de sensaciones y trucos lingüísticos.

También he pedido a exadeptops que lean determinados textos, algunos de los cuales los oyeron contar mientras les adoctrinaron, pero no los leyeron por aquel entonces. Encuentran , después de dejar la militancia gnóstica, que son teorías absurdas. Los miembros que siguen gnósticos participando comentan ante este experimento algo que ya lo advierte Víctor Gómez en sus escritos: Dejan de creer aquellos que en alguna ocasión no han retirado el pene de la vagina de su compañera gnóstica, antes del orgasmo. Con lo cual: “se rompe un fino hilo por donde asciende el kundalini. Es tan fino que no se puede detectar con los instrumentos de la ciencia. Entonces el kundalini baja”.

¿Cómo lo creíste y pusiste en práctica?”, es una pregunta típica a quienes salen de la inercia que impulsan los grupos gnósticos. Todos los que se han recuperado coinciden en responder que no saben cómo. Que comenzaron a practicar por curiosidad, a veces por morbo. Que luego tal actitud inicial les hizo sentir culpables y se volcaron más en las enseñanzas del venerable maestro. Aseguran que se lo han creído sin pensar. Es una dinámica elaborada para anular el pensamiento y por ende la conciencia y la voluntad. Tal es la manera en que recuerdan la experiencia de militar en la gnosis de Samael-Víctor. Obsérvese que una creencia religiosa, sea cual fuere, es el resultado de una reflexión, el final de un razonamiento y no deja de ser una decisión que toma el individuo. Sobre todo cuando se toma conciencia de lo que se cree. El problema de lo que estamos viendo es que la creencia se convierte en conocimiento y viceversa, porque no es ni una cosa ni otra, por ende se puede manipular como mejor convenga.

Cuando los ex-adeptos de diversos grupos gnósticos cuentan que practicaron la magia sexual a diario, vocalizaban durante el coito el mantram IAO, “Iiiiiiiiiiiii, Aaaaaaaaa, Oooooooo”. Mientras que lo practicaron se sintieron especiales, imbuidos de un Poder sobre los demás mortales, lo que les dio una satisfacción especial, lo que entendieron que fue algo palpable del alma. Sensaciones que les hicieron continuar porque experimentaban una exaltación de ánimo, sin pensar para nada en lo que hacían. Visto retrospectivamente, al recordarlo, les parece ridículo. Incluso que se han sentido instrumentalizados. Comentan unánimemente que dentro de aquella historia aceptaron que se trataba de una vivencia infinita de amor, pero a posteriori lo conciben como una nula relación de pareja, porque es una relación de adoctrinamiento en el grupo con la pareja.

En las enseñanzas del presunto avatara de Acuario, Samael Aun Weor, Víctor Gómez, se introduce un lenguaje que se va colocando en la mente del adepto. Sucede de tal forma esa pérdida de conciencia que cuando los afectados aluden que es eso lo que les ha ocurrido es cuando logran salir de ese laberinto. Escribe Víctor Gómez, Samael, que la mente vive reaccionando constantemente contra los impactos del mundo exterior. Añade: “El centro mental de donde parten las reacciones del entendimiento, es una criatura mental terriblemente demoniaca. Esta criatura es el Guardián del Umbral del cuerpo mental, el cual esclaviza la mente de todos los seres humanos”. Para superar esta condición humana sus seguidores deben despojarse de este Guardián para convertir la “mente materia” en “mente Cristo”, lo que denomina ARHAT. Obsérvese que cuestiones inexistentes y absurdas se convierten en verdaderas y lógicas en la mente de los adeptos mediante la invención de un lenguaje específico para tal finalidad.

Un miembro de la gnosis salió de esa dinámica por pensar en lo que se le había comentado desde la Asociación de Afectados. Se le pidió a instancia de su hermana, que quiso que se hablase con él, que reflexionara por sí mismo sobre esas teorías en las que en ese momento creyó firmemente. Al intentarlo se derrumbo. No fue capaz de argumentar nada, excepto que es verdad porque lo dice el Maestro, que es secreto, que para entenderlo hay que vivir las enseñanzas. Finalmente, al decidir apartarse durante un tiempo de una doctrina que le había despersonalizado, tuvo que separarse de su pareja y reconstruirse a sí mismo para entender qué le había sucedido y vivir autónomamente en adelante. Comentó que llega un momento en que se viven tales teorías con inercia y que por la misma se defiende. Ya es una cuestión de orgullo, de estar en la Verdad. Pero “¿cómo comenzó ese principio de aceptación?” se le preguntó. “Estás en un mar de dudas, crees que puede ser verdad, que por probar no pasa nada y que lo podrás dominar. De eso nada, esas teorías te envuelven y arrastran. Se acumula el miedo de miles de pequeñas cosas, muchos pequeños miedos y tus monitores lo convierten en un gran miedo. Lo mismo con tus pequeñas vanidades, deseos, frustraciones, éxitos, esperanzas cotidianas. Lo van juntando en tu pensamiento. Supongo que no lo harán conscientemente, pero así me sucedió a mí. Llega un momento en que todo lo que te cuentan estalla psicológicamente, te vienes a bajo, vital y existencialmente y ellos te ayudan y te forman a su manera, eres entonces uno de ellos y ya está”, contestó.

Los gnósticos, al igual que muchas sectas con terminología esotérica, proponen el apotegma: “conócete a ti mismo”, “llega al íntimo”, como dice Víctor Gómez. Consiste en definir como va a ser el futuro adepto mientras que le enseñan un lenguaje específico, el cual adquiere significado y sentido en la medida que se aprende una doctrina, que sólo puede ser vivida como tal en secreto, dentro del grupo. Si cualquier idea, o costumbre sectaria sale al exterior se desmorona porque carece de fundamentos, tanto lógicos como emocionales o espirituales. Lo cual no lo puede aceptar, ni asimilar, un adepto. A l más que se puede aspirar es a que se lo plantee como un ejercicio de reflexión personal para que llegue por sí mismo a unas conclusiones.

El psiquiatra y filósofo Karl Jasper, en su obra “Concepciones del mundo”, explica que la vista del “sí mismo” lleva continuamente a engaños cuando el sí mismo es visto hipotéticamente como un todo. Justamente es lo que sucede en las sectas. Además añade este pensador: “Las simplificaciones por medio de los esquemas del sí mismo conducen continuamente la autovisión a engaños. Los esquemas son ofrecidos por fórmulas del lenguaje”.

Todo esto que venimos comentando, y mucho más que veremos a continuación, es desconocido por quienes asisten a las conferencias o conversan inicialmente y de manera informal con algún adepto. La información que ofrecen las sectas al público y a la sociedad, lo podemos comprobar en el periódico “El espejo” de Alacalé de Henarés (Madrid), 23 – IV – 1999. Un representante de un grupo gnóstico difunde el conocimiento gnóstico para aquellas personas que anhelan su superación, que gnosis significa, según explica, conocimiento de las capacidades latentes y que exige un trabajo interior y que pretenden transformar las energías en una realización interior. Evidentemente no dicen ninguna mentira, pero no dicen la verdad, por omisión. Para nada hablan de sus requisitos, practicas o métodos. Mucho menos en los carteles que mensualmente invaden las calles de todas las ciudades de España. Porque para admitir lo que predican hace falta mentalizar al futuro adepto. Si lo conociera de antemano, sin esa presión o coacción externa no quedaría atrapada la mayor parte de la militancia actual . Cuando algunos ex-adeptos han hablado con la pareja para salir a la vez, o con algún antiguo compañero de especial confianza, se percatan de que además de estar enganchados hay en ocasiones una soberbia añadida que hace que no se planteen ninguna crítica, porque se han acomodado. Participar en los ritos de magia sexual les hace ser diferentes, especiales y eso ofrece la sensación de ser superior: “Se ve que es eso, pero no lo quieren reconocer”, comentó un antiguo miembro de los gnósticos.

En el libro “Tres Montañas”, Víctor Gómez, cuenta: “El Anciano de los Días, Sanat Kumara, el fundador del Gran Colegio de Iniciados de la Logia Blanca en el planeta Tierra, acercándoseme, puso en mis manos el símbolo del Imperator (la esfera con la cruz encima)”. ¿Qué quiere decir esta perorata? ¿Cuál es su significado? En otra obra “Glosario gnóstico”, el mismo autor, define más en concreto este tema: “El Anciano de los Días, Tepeu Gucumaz.. El Anciano de los días mora en el mundo de Kether. Es el verdadero padre de nosotros”; “El Anciano de los Días es el punto dentro del círculo, el gran rostro, el omnimisericordioso”. Seguimos sin salir de dudas. Ya en la obra “Misterios mayores” específica aún más concretamente a que se refiere. Nos descubre el mayor misterio de la gnosis: “El Arcano 13 es el Anciano de los Días. El Anciano de los días es la primera encarnación terriblemente divina del espacio abstracto absoluto”. Podemos, como hacen los seguidores de la sui generis gnosis de Víctor Gómez, interpretar desde la simbología estas explicaciones, pero no se constata nada, ni se comprueba el conocimiento enseñado, ni es posible creer porque queda fuera del lenguaje, incluso metafísico. Admitamos que en su propio lenguaje tuviera aún sentido, ¿cómo acceder al Anciano de los Días?. La respuesta no puede ser más contundente: “Necesitamos una muerte suprema para tener derecho a encarnar al Anciano de los Días”. Solucionado. Quien no esté avezado en la doctrina gnóstica y en los procesos de programación sectaria puede creer que esto va de cachondeo, pero es muy serio debido a que arrastra a miles de personas, de ahí que nos parece muy importante detallar el análisis.

Un estudioso del lenguaje como Sir Isaiah Berlin, explica que la pertinencia, es decir observaciones pertinentes, no supone una categoría lógica precisa. Los sistemas metafísicos fantásticos podrían entonces recurrir al argumento de que hay datos de observación “pertinentes” para su verdad. Explica el citado lingüista que tales pretensiones no podrán ser refutadas a menos que se asigne algún significado al concepto de ser pertinente. Pero dada la palabra que utiliza el fundador de los grupos gnósticos, esencialmente vaga y abstracta, es imposible. En el texto que hemos recogido es además una terminología fuera de toda referencia factible. Sin embargo los gnósticos tienen constatación de todo esto. Pensemos que es un conocimiento, no una verdad revelada, que para el caso manipulativo sería muy similar. Pero se acepta como Verdad pues dentro de los grupos se estructura una lógica propia, a la que tienen que adaptar la mente los nuevos miembros que van acudiendo a las charlas y conferencias gratuitas. Llega un momento en que al dar el paso de comprometerse con la misión gnóstica los discípulos consideran que los textos aprendidos tienen una lógica implacable. Y que la gente de fuera del grupo está dormida, es ignorante. Veremos qué mensajes les han inculcado y cómo, pero de momento analicemos el modo básico de transformar un lenguaje inventado en pensamiento y fe.

S. Isaiah Berlin, estima: “Lo absolutamente diferente de lo real es absolutamente inconcebible”. Entiende por “real” la observación sensible e introspectiva y lo que se infiere de ello. De tal manera que enseña que lo lógicamente posible se concibe por analogía con lo real. En las sectas, y muy claramente lo comprobamos en los textos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, la analogía se hace con la ocurrencia del autor, creando una lógica de uso particular y una realidad propia deformadora de la realidad individual del adepto. Se construye de esta manera la “realidad sectaria”.

Según Gilbert Ryle: “al aprender una lengua aprendemos sus palabras y construcciones”. Alude al dicho asumido por muchos lingüistas, “no preguntes el significado de una frase, pregunta su uso”. Significado que puede ser de una palabra, de una oración o de unos textos. Este razonamiento resuelve la duda de muchos familiares de adeptos a la gnosis de Samael Aun Weor, Víctor, ya que lo que estudian los adeptos no significa nada y precisamente el vacío de significación se usa para crear un significado sobre la invención original, ocurrencia o alucinación. En los cursos de los grupos gnósticos se usa un nuevo lenguaje para manipular la mente de los adeptos.

Las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, explican cómo obtener información respecto a sus enseñanzas. Mediante la meditación, la cual despierta los poderes internos. De esta manera el estudiante se convierte en mago. Se trata de un elemento subjetivo que mediante un lenguaje impactante se convierte en verdad objetiva. Para el autor de la doctrina de los grupos gnósticos “meditar significa reflexionar internamente” sobre lo que él explica. De manera que no hay conocimiento externo ni experimental sino pura y dura mentalización. El siguiente paso es la concentración que consiste en “fijar la mente en una sola cosa”. De esta manera se aísla el lenguaje aprendido de cualquier otro, se apartan las dudas y preguntas, de manera que la doctrina se asienta en la conciencia del adepto, con el refuerzo añadido de las practicas que asocian las percepciones del adepto a esa nueva conciencia formada con la terminología de Víctor Gómez. A su vez se da forma a una ocurrencia inicial cuyas fuentes quedan fuera de la realidad. Pero el tercer paso es la adoración. O sea la aceptación y el sometimiento mental a lo que uno mismo cree que ha aprendido y experimentado, cuando se le ha inculcado con una técnica que surge espontáneamente, como trampa del intelecto, al expandir una idea irracional e ilógica, pero que se convierte en el sentido de la vida de quienes son atrapados en dicha dinámica. Los pasos son literalmente: CONCENTRACIÓN-MEDITACIÓN-ADORACIÓN.

Como dice Sir Isaiah sobre determinados usos del lenguaje: “Carecen de significado porque aunque las palabras se utilizan en él conforme a las convenciones de la lógica y la gramática representan el resultado, o bien de la genuina confusión, o bien de un deseo de oscuridad por cualquier causa o motivo, puesto que están usadas de manera diferente que cuando se intenta describir con ellas el mundo que conocemos por la experiencia. Por lo tanto aun cuando se parezcan a expresiones verdaderamente descriptivas no describen literalmente nada”. Víctor Gómez lo que hace es crear una experiencia subjetiva para su lenguaje, que previamente ha sido fabricado por una experimentación subjetiva, originada en su mente. Ojo, no por su mente, lo cual sería una creación artística o literaria, sin EN su cerebro.

En la obra de Víctor Gómez “Sí hay karma, sí hay infierno, sí hay diablo”, cuenta: “Estoy hablando de algo que me consta, de algo que he podido vivenciar, experimentar por mí mismo de manera directa”. Pero ¿qué es eso que ha percibido? Nada comprobable y mucho menos constatable, ni empírica ni racionalmente. Tampoco como un sistema metafísico. De ahí que acude a toda una recopilación de elucubraciones, símbolos, y teorías esotéricas que tienen el mismo origen, las cuales han adquiero existencia mediante reglas que si se observan detenidamente son pautas de manipulación mental. Lo cual podemos advertir en el desarrollo teórico de una doctrina que necesita transformar el entendimiento del receptor. En absoluto sucede como evolución o desarrollo personal, sino como adaptación y adecuación a un invento mesiánico. Si este criterio fuera un requerimiento social, de la población, aunque fuera imaginario, hablaríamos de impulso mesiánico, como suele ser el origen de muchas religiones. En el mismo libro Víctor Gómez, Samael Aun Weor, índica: “la sombra del Sol Absoluto dentro de nosotros es Lucifer, el gran entrenador psicológico que tenemos para nuestro bien”. De esta manera, e inconscientemente, justifica la transgresión del funcionamiento de la mente humana. Forma un paralelismo entre el lenguaje entendido como comunicación, para enlazar sus teorías con algo de la realidad.

Estas obras usan términos descontextualizados, como cuando dice “Diablo es la sombra del Sol” y “cada cual es la sombra del Dios íntimo”. Cuenta que las palabras “Diablo” y satanás” son genéricas, porque simbolizan a Javhe y a las billonadas de almas que él, Víctor Gómez, alias Samael, pretende encerrar en el abismo. Considera este autor de metafísicas gnósticas que gracias a él fue engendrado Belcebú para arreglar el Kundalini a Lucifer: “El Kundalini de Bel Fluía abajo formando el rabo del diablo (lo cual explica querido lector, porqué el diablo se representa con una cola bajo su espalda) ahora tocaba al único Engendrado subirle el Kundalini hacia arriba, la cabeza”

Es evidente que las argumentaciones dejan de ofrecerse en lo que suponen ser auténticos dislates. A cambio el venerable Maestro emite mensajes cuya credulidad se basa en asentarlos directamente en el cerebro, en el pensamiento de sus acólitos. Acompaña el proceso con ejercicios manipulativos de meditación, concentración y otros. Dicta sentencias que rompen y fracturan la evolución de la personalidad, esquivan las resistencias racionales, para formar una nueva conciencia, la del grupo. Las teorías irracionales se infiltran con la duda sobre la experiencia y pone el cerrojo ante el nuevo conocimiento de la “Verdad”, la gnosis. Dice Víctor Gómez, Samael: “Ruego a los hermanos que me escuchan comprendan lo que estoy diciendo. No teman. Las resistencias que hay en algunos que nos están oyendo se debe a los perjuicios, al temor, a la información equivocada de algunos sacerdotes dogmáticos. Todos de niños hemos recibido cierta educación y, entonces, se nos inculcaron ideas negativas y perjudiciales, erróneas y absurdas”.

La teoría gnóstica es una construcción del lenguaje. Tomando el análisis sobre el uso lingüístico de Friedrich Waismann: “el que (una teoría) contenga o no verdad definitiva no podemos saberlo… Sólo la experiencia puede producir pruebas contra ellas”. Con las sectas sucede que hay una especie de juego sucio. Evidentemente no se puede demostrar la falsedad de lo que predican, tan sólo desmontar su proceso de construcción mediante la reducción al absurdo. Pero hay algo añadido, como es que en su seno se forma una experiencia, la cual acompaña al lenguaje. Vivencia personal válida sólo dentro de la comunidad sectaria. Por eso cuando se habla con algún adepto, sea de Camino Rojo, de escuelas herméticas, acropolitanos, rosacruz o de otras organizaciones esotéricas que desarrollan poderes interiores es necesario plantear una experiencia que valide lo que creen que creen, de manera que vivan la percepción, creencia y experiencia sectaria un tiempo alejados del grupo, para ver si funciona fuera. No pocos sienten tremenda angustia porque intuyen que se les pueda caer el andamiaje que ha formado en su mente con nueva manera de ser. Por regla general aquellas personas enganchadas a una secta rechazan cualquier alejamiento de ella, incluso provisionalmente.

Cuando Waismann comenta: “El lenguaje contribuye y participa en la constitución de un hecho, lo que desde luego, no significa que produzca el hecho”. Esto sucede en la relación específica entre el entendimiento y la realidad. Pero cuando ambas partes son deformadas, como sucede en las dinámicas sectarias, se produce una retroalimentación, de tal manera que una experiencia delirante adquiere cuerpo real mediante un lenguaje que traslada, cambia y deforma el significado de los signos. Este conglomerado lingüístico, forma y produce una realidad colectiva y a la vez subjetiva. Es decir, todos los que forman parte del funcionamiento fanático comparten la misma subjetividad, por lo que podemos hablar de una subjetividad colectiva. De ahí que el sentimiento de unidad sea tremendo, algo que podemos comprobar con el integrismo islámico, sobre lo que trataremos más adelante. Es por ello que vemos que los adeptos y fanáticos en general de una misma idea tienen un aire común, “como si les hicieran por el mismo patrón”, como comentan diversos familiares de adeptos que observan desde cerca lo que sucede con sus allegados.

El becario de la Universidad de Oxford, P. F. Strawson, conviene que una oración no es verdadera ni falsa cuando no es acerca de algún objeto. Sólo se puede usar en un sentido u otro si habla de algo. “Si cuando la pronuncia no está hablando de nada, es un uso bastardo, un pseudouso”, afirma. Por tal motivo concluye que además del significado hay que plantearse sobre qué puede originarse un uso particular de determinadas sentencias. Este análisis es muy importante, pues si lo que predican las sectas se tratase de una narración literaria, fantasiosamente ficticia, sería legítimo. Incluso si fuera la propuesta de una teoría, por estrambótica que pueda parecer, o hasta de una creencia. Pero cuando la revelación de un nuevo conocimiento o una proclama sobre los designios de la voluntad divina, lo que hacen es desencadenar el contagio de una alucinación que convierte lo que dicen en algo objetivo y palpable, que experimentan los que lo asumen, gracias a determinadas técnicas de manipulación, entonces hay que advertir sobre ello. Dar un toque de atención. No olvidemos que como ha estudiado el profesor de Lingüística de la Universidad de Manchester, W. Haas, “nuestro mundo – recordado, imaginado o percibido – está organizado por el lenguaje”.

Es muy interesante analizar el proceso de transformación de las obras de ciencia ficción de Ron Hubbard. Lo que fue un producto de su fantasía su autor comenzó por creer que podría ser verdad. Hasta que llegó un momento en que lo vivió como realidad. Construyó un cuerpo doctrinario y una tecnología religiosa cuya única realidad fue su “realización”, convenciendo, para lograrlo, a más gente. Algo que se hace por contagio mediante técnicas de persuasión psicológica. De esta manera creó Cienciología, una empresa de tecnología religiosa y Dianética, que significa “a través de la mente”, para hacer real una ficción que en su mente llegó a convertirse en algo real.

Es muy importante, para comprender el fenómeno de las sectas, que lo que parece increíble desde fuera de una organización sectaria dentro de ella se vive y percibe como real, de ahí su afán proselitista, pues tal condición es el impulso y motivo para expandirse. No es solamente conseguir dinero y Poder, lo que asemejaría las sectas a una mera empresa, con más intensidad psicológica en sus métodos y un compromiso personal más apasionado con el negocio, pero nada más. Hay estructuras comerciales intermedias entre empresas y sectas, debido a sus métodos de crecimiento y actuación, como Amway, Non limite, etc.

Lo que expuesto nos lleva a comprender cómo se aceptan una serie de reglas que tienen unas repercusiones prácticas de cierta gravedad. Se ha comprobado que seguidores de Víctor Gómez, Samael, padecen enfermedades a las que no atienden, con el consiguiente deterioro para su salud. Cuando algunos padres y madres leen algunos textos que encuentran en las estanterías de sus hijos, inquietos por cómo se están volviendo “locos”, según la primera impresión de casi todos ellos, no entienden cómo es posible que se crean tales cosas. Por ejemplo la preparación y las reglas del médico gnóstico carecen de bases científicas, ni siquiera como un saber de medicina popular o tradicional. Para los gnósticos basta desarrollar unos presuntos poderes para lograr la curación. Lo que establece Víctor Gómez para sanar a un enfermo es una serie de pautas que nada tienen que ver con atender sanitariamente a nadie. Sin embargo a quienes aplican las recetas de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, se les denomina “médicos gnósticos”. Para lo cual han de cumplir:

* El médico gnóstico está prohibido de comer carne de ninguna especie.
* Debe estar limpio de vicios
* Debe ser casado
* Debe estar obligado a practicar diariamente magia sexual para despertar el Kundalini.
* Practicar diariamente los ejercicios de meditación y de vocalización oculta
* No puede ser jamás adúltero.

Entre los consejos que constan por escritos en los textos de los grupos gnósticos hay uno que es preocupante, cuanto menos, sin que sobre esto hagan caso las autoridades sanitarias: “las vacunas deben proscribirse en todos los casos, pues dañan el Cuerpo Astral de las personas. Si se desea recibir ayuda de los maestros Paracelso, Hipócrates, Galeno, Hermes, escriba (el adepto) al templo del Alden y pida atención médica”.

Cuenta Víctor, señor Aun Weor: “Los médicos Gnósticos de la Sierra nevada de Santa Marta curan sífilis en quince días. Curan la lepra de último grado en nueve meses precisos. La tuberculosis en quince días. No hay enfermedad que los “Mamas” Arhuacos no puedan curar, y se ríen de la ciencia de los civilizados del siglo XX”. En otro texto específica: “Realmente la medicina oficial no conoce el cuerpo físico”.

Es obvio que sirve únicamente, y de manera sugestiva cuando es útil, para los adeptos de la gnosis, pero sin eficacia contrastable. A la vez las exigencias que se establecen no son más que medidas para estar, diariamente, obsesionado con lo que dictan las doctrinas del grupo y cerrarse a otras fuentes de información externas, las cuales desprecia. Se elimina la posibilidad de un diálogo con uno mismo y con los demás, con gentes de otras ideas, para intercambiar puntos de vista, opiniones y demás. Algunos adeptos dicen que hablan con más gente, que no están aislados, pero al comprobar su relación con otras personas es de disimulo y disfraz para evitar darse a conocer en su implicación sectaria.

Una carta firmada por el presidente de uno de los grupos gnósticos, seguidores, como todos de don Samael, Sebastián Jurado Zapaa, informa sobre lo que estudian los alumnos de la gnosis. Edita un folleto, sobre cursos, en los que no aparece nada de lo que se enseña cuando empiezan a participar en serio. Lo mismo sucede con los carteles que invitan a conferencias sobre el triángulo de las Bermudas, el Yeti u Hombre de las Nieves, La herencia Atlante, el Diluvio Universal, el shintoísmo, la Gran Pirámide de Keops, dioses y símbolos, el descubrimiento de Tutankamon, el santo grial, la reina Ginebra y el mago Merlín, realidad de Arturo Pendragón, Camelot y la mesa redonda, los Tuathas de Danaag, etc. ¿Qué tiene que ver todo esto con lo que luego van a estudiar internamente y a practicar quienes se apuntan a los cursos? Nada. Pero forma parte de una estrategia paulatina y constante que hace que se abran expectativas, que se atienda a otras maneras de pensar. Por lo que, en un principio, a quien engancha la novedad se siente bien, liberado y satisfecho de conocer algo diferente a lo habitual y que puede tener visos de ser algo cultural. Pero luego se va desviando el programa de estudios muy poco a poco, sin que se perciba, hacia un sistema de adoctrinamiento y fanatización. Unos grupos culpan a otros y se califican de duros o blandos respectivamente, pero todos tienen una base común: los textos de Víctor Gómez, que son igual para todos. En ellos se fija la deformación de la realidad y la anulación de la identidad personal, la destrucción de la personalidad.

Escribe rotundo el fundador de la gnosis samaeliana: “…es urgente, inaplazable, impostergable aniquilar el ego, reducirlo a cenizas en forma voluntaria y consciente, si es que de verdad queremos evitar el descenso al mundo de los infiernos”. Cuando se hace notar a los adeptos este párrafo siempre dicen lo mismo: “no lo entiendes en su sentido original y verdadero”. ¿Cuál es éste?. No contestan. Hacen falta los cursos de adoctrinamiento. En algunos casos la incapacidad de dialogar y discutir les hace reaccionar y acaban abandonando esa maraña de pensamientos absorbentes. La frase que he citado va acompañada de un dibujo de Jesucristo crucificado en el suelo, ante la mirada de dos mujeres. El mensaje inconsciente es que él también fue incomprendido. Se exige al adepto la crucifixión del alma. Tal comunicación produce efecto, porque no se presenta al comenzar una conferencia, sino cuando el neófito está preparado para dar el paso de entregarse al grupo, en cuerpo y alma, y nunca mejor dicho.

La manipulación consiste básicamente en emitir los mensajes que se quieren inculcar en el momento oportuno. Por eso miden muy bien sus pasos los maestros y preparadores de las sectas, con el fin de adiestra y domesticar a quienes acuden a unas conferencias culturales. Los críticos de cualquier secta son acusados de partidista, de increyente o infieles o mal intencionados, por lo que no hay salida posible para un diálogo crítico. El argumento es descalificar, como veremos más adelante, al informador. Sin embargo nunca quienes dan a conocer lo que ocultan las sectas se posicionan para defender una idea o creencia. Más aún, es menester diferenciar claramente la manipulación, la programación o lavado de cerebro de lo que es la creencia. Ésta es arracional (no racional), más que irracional (contra lo racional), pero sobre todo de cara a los efectos sobre cada cual creer permite el desarrollo de la personalidad, de la misma manera que no creer también. Con una creencia se adapta la vida a la sociedad y a las condiciones de vida del sujeto. El fanatismo lo que hace es condicionar el pensamiento, la voluntad y la vida a la creencia, coarta la personalidad e impide el desarrollo personal en relación con los demás, porque la doctrina que sigue define cómo es el adepto, “su ser íntimo”.

El fanatismo consiste esencialmente en huir de la realidad, unas veces tal escapatoria provoca la creación de un mundo fantástico en el que se regodea el adepto y lo vive, no sólo se lo cree. El resultado es la formación de una vivencia colectiva que lleva a evadirse del mundo real para construir el mensaje o la doctrina que ha ideado el líder. Hay dos fenómenos que debemos diferenciar. Por un lado la miseria de poblaciones empobrecidas hace que el malestar material lleve al fanatismo, a seguir las consignas de visionarios y líderes justicieros. Hay pues un substrato real en el fundamento de la evasión de la realidad. En otros casos sucede en colectivos cerrados, en las sectas, en donde el desencanto y la frustración sucede en el seno de una vida rodeada de riquezas. Hay en estos casos un desaliento psicológico, un inconformismo que también desemboca en la huida a nuevas realidades, una veces psicodélicas, con el uso de drogas, otras veces orientada al consumo compulsivo y también a la adoración de doctrinas extravagantes. No es para nada una evolución espiritual, sino lo contrario, una salida a la angustia psicológica.

En psicología se conoce como disonancia cognoscitiva a la capacidad de un individuo de romper esquemas para adecuarse a una nueva situación y superar trances emocionales, como pueda ser la muerte de un ser querido, la separación de la pareja u otras circunstancias. Consisten en un mecanismo de adaptación. Los grupos sectarios, aprovechan una crisis emocional, o la provocan incidiendo en detalles cuyos recuerdos se intensifican y exageran en importancia, para provocar un estado de culpa cuya superación consiste en manejar la disonancia cognoscitiva y emocional, con el fin de adaptarse al grupo. En este caso los instructores de las sectas dirigen tal proceso. De manera que frecuentemente los adeptos que se jactan de haber encontrado en la secta la solución a sus problemas, una salida a sus crisis existenciales. En una situación normal de cambio, que a veces requiere la ayuda de un profesional en psicología, se transforman los puntos de vista, se elige un camino a seguir adecuado a cada individuo.

En la secta sucede a la vez el cambio de personalidad con la terminación del problema, de manera que se elimina la referencia del yo. Los resortes personales se han anulado. Algo que las víctimas no detectan porque no pueden hacerlo. Precisamente la manipulación sucede porque quien la sufre no se percata de ella. Llega a pensar que se aprovecha de los conocimientos que le dan, del cariño que detecta, etc. Esa deformación le exige posteriormente una entrega más intensa.

El significado de la palabras puede ser sobre un objeto, una descripción definida, una imagen, un concepto, lo que cada uno atribuya a una expresión o palabra. En las sectas todo esto sucede en el universo cerrado del grupo o de la organización. Nadie puede verificar los mensajes gnósticos. Nadie lo ha conseguido, pero sí dentro del grupo. ¿Qué ocurre en su interior? En ellos se prueba la verdad. Lo veremos a continuación. El significado de la metafísica es creer.

Cuando la creencia se convierte, o mejor pervierte, en conocimiento, gnosis, se está falsificando su contenido y forma de asimilación. No sólo en cuanto al mensaje de una doctrina, sino en referencia directa al pensamiento de quien sufre tal “efecto mental”, lo que equivaldría en un sentido físico a un efecto visual. Una persona que se emborracha, o que da vueltas sobre sí misma, observa, ve, siente y percibe que el suelo y lo que le rodea da vueltas. ¿Ocurre realmente? Lo mismo sucede en los pensamientos y en las emociones cuando acaece la borrachera o el mareo del fanatismo. Entiéndase hablar con Dios, viajes astrales, hacer el amor con extraterrestres o espíritus, convivir con elementales, encontrase con los muertos, curaciones de cáncer o el sida milagrosamente, etc. No se puede probar que cualquiera de estas situaciones sean falsas, sino que es preciso descubrir la situación en la que se produce, para corroborar la falsificación del proceso. Por tal motivo cuando se discute con un adepto es muy difícil convencerle o sacarle de su esquema mental. Esta peculiaridad desespera a las familias de los correligionarios de las sectas.

La verificación de un mensaje, afirma Jhon Wilson, es una guía para el sentido de lo que se quiere decir, pero también para la verdad de lo que se quiere comunicar. En las sectas se detecta que falsifican y se apropian del proceso de verificación. Se acepta como evidencia lo que diga el gurú de turno. La verificación corresponde a su particular divinidad. Incluso advirtamos que el contenido de lo que dicen puede ser verdad o no. Lo que sí se puede asegurar es que en las sectas el proceso de comprobación y su desarrollo es pervertido en cuanto que desvían la argumentación de la conciencia del adepto, hacia la aceptación acrítica de una doctrina. Por lo que no se entra nunca desde la denuncia a las sectas a analizar las creencias, sino el proceso de manipulación, las técnicas psicológicas cuyo fin es fanatizar a los seguidores de un “iluminado”. No pocas veces se ha propuesto a adeptos a la gnosis y de otras sectas, que se imaginen que es falso todo lo que creen y consideren personalmente el sentido de su vida.

Todos dicen lo mismo: “No puedo. Es imposible. Lo que creo lo he vivido”. “¿Y Si fuera un engaño?”, se insiste en preguntarles. Se quedan parados. “No puede ser, lo he comprobado por mí mismo”, terminan diciendo. Tenemos lo que antiguamente se llamó la fe del carbonero: “creo porque lo he comprobado, lo compruebo porque me lo creo”. Para escapar de tal incertidumbre, todos acaban preguntando al interlocutor crítico, “¿ de qué religión eres?”. De esa manera tienden una trampa, que no es sino un escondite de ellos mismos. Si se cae en la estratagema de contestar el adepto busca los defectos a lo largo de la historia o las contradicciones de la fe que profese su contertulio. Si dijera ser agnóstico consideran que aplica mi incredulidad a los esquemas de la secta, pero por ser partidista. Y si dice ser ateo entonces creen que quiere destruir su secta y a todas las religiones y ven a la persona con la que hablan, para enjuiciar racionalmente el funcionamiento de la secta, como una especie de Anticristo. No es más que un truco de la mente fanatizada, pues no es una fe o una increencia lo que se debate en estos casos. Tan sólo se entra en el proceso de analizar las estrategias de una determinada organización o grupo.

Lo que ocurre con el lenguaje normal se intensifica en los grupos que fundamentan su discurso en el esoterismo o en el ocultismo. Estas corrientes, que bien pueden aportar una visión paradójica que abre la concepción del pensamiento, desbarran cuando se convierten en una doctrina o en un “conocimiento” por sí. Cierto que muchos científicos, artista, políticos de todos los tiempos, también actuales, han merodeado por estos mundillos teóricos. Pero no se han quedado en ellos. Les ha servido para romper esquemas y aportar nuevas formas estéticas y de saber.

Nombres actuales como Albert Einstein, Gustav Strömberg, Robert Milikan, Thomas Alba Edisson, William Crookes, Gaston Máspero, Herbert S. Turner, Rupert Sheldrake, Philip Perchion, Elvis Preley, Nicolás Roerich, Wall Disney, W. B. Yeats, James Joyce, G. Russell, Henri Muller, Jung, Mirca Eliade, Joseph Cambells, Suzuki, W. Kandinsky, P. Modrian, G. Mahler, J. Sibeluius, A. Skrjabin, Gandhi, son algunos nombres. Sin embargo lo que ha sido una curiosidad, una forma de romper con determinadas premisas para buscar otras en los respectivos campos de la cultura, se manipula por parte de rosacruces, acropolitanos, gnósticos, y otros para dar credibilidad a sus teorías. La curiosidad y la transgresión de los límites de lo racional son una forma de ampliar los puntos de vista, necesarios para la creación. Pero dirigidas estas inquietudes como táctica de persuasión se convierten en instrumentos del control mental y de la voluntad del acólito.

Cuando un grupo se aferra a una teoría delirante pierde la noción de la realidad. Además de un lenguaje propio introduce una serie de elementos cobijados en una teoría adaptable a las intenciones manipulativas, en los grupos gnósticos esta teoría es el simbolismo. Como indica Juan Eduardo Cirlot, en el simbolismo todo posee significado, todo es intencional. Cita a Dante y Plotino, para ver la unidad del símbolo con la mente: “Quien ha de pintar una figura si no puede convertirse en ella no puede dibujarla”; “el ojo no podría ver el sol si en cierto modo no fuera un sol”. Con la doctrina simbolista, que desarrollan todas las organizaciones esotéricas, se produce, mediante el símbolo, la unidad entre la teoría y la mente. En el simbolismo cada detalle tiene algún significado. Lo cual intensifica la obsesión en la vida cotidiana por comprobar los fundamentos teóricos, que luego cada organización les da un contenido particular.

Muchos adeptos a la gnosis y a otras redes ocultistas y esotéricas, acaban interpretando la realidad sobre el significado de los números, de las letras. Lo aplican a su nombre, fecha de nacimiento, día de la boda, etc. Deforman la realidad de tal manera que quien tiene un número de teléfono con más de dos seis o vive en el número seis de una calle le consideran un aliado de Satán, aunque esta persona no sepa nada de todo ello. Las matrículas de los coches son interpretadas, la forma corporal, los gestos, todo. Lo hacen en secreto. Aunque es un desbarro frecuente no sucede siempre, pero sí es general que se produce de esta manera una unidad entre los mensajes del maestro de la secta y el pensamiento del discipulado. El delirio del fundador se hace de esta manera realidad. Se convierte en una alucinación colectiva que se hace real en la nueva visión del mundo y de uno mismo, a través, entre otras cosas, del lenguaje de los símbolos.

Además de las técnicas de influencia psicológica, de sugestión y de otras como es el manejo del inconsciente del adepto o de condicionar su conducta, que se han analizado en otras obras, como puede leerse en la obra “Las sectas al descubierto”, sucede una modulación en la mente debido a determinados textos dentro de un ambiente cerrado. En los escritos de los líderes de las sectas se puede comprobar. Lo vamos a realizar con los mensajes y teorías de Víctor Gómez, que han impulsado el movimiento gnóstico a nivel mundial. Gracias a la selección de textos que recogemos es posible hacer este estudio de manera exhaustiva, si bien se ha hecho un resumen, con el fin de no caer en lo tediosos y sobre todo ser claros y concisos en la exposición que se hace en la presente obra, cuyo objetivo es desvelar y desenmascarar los secretos de la gnosis y los mecanismos psicológicos y sociales que hacen que funcione su dinámica de captación y de manipular a sus adeptos.

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