Definición de la realidad económica

La revolución del keynesianismo consistió en un cambio de la realidad económica, que desembocó en la sociedad de consumo. Supuso un cambio en la demanda, de manera que dejó de ser el efecto de la riqueza, es decir “si he ganado más o menos dinero consumo más o menos productos o servicios” y en eso consistía la mayor o menor riqueza de un individuo. La demanda pasó a ser la causa de la riqueza. “Consumamos para que se produzca más”, de manera que la riqueza es lo que como ciudadano pueda invertir. Si no puedo hacerlo mantengo un nivel de supervivencia en la sociedad de consumo, que si ni siquiera llegó a tal posibilidad vivo por debajo del umbral de pobreza relativa.

.

Las medidas de Keynes fueron para salir al paso de una profunda crisis. Al perpetuarse se corrompió y vinieron a ser ineficaces y hasta negativas e inviables. Tuvieron una motivación social importante, al querer diseñar un modelo económico que permitiera un nivel salarial alto, de forma que no sólo no fuera incompatible con el desempleo sino que además lo solucionase, en gran medida, al promover la demanda, pues entendió Mayard Keynes que el paro se debió a la falta de demanda global y no, como hasta entonces se consideró, por un desequilibrio en el mercado de trabajo.

.

La economía es una ciencia que conoce el funcionamiento del mercado, la relación del capital y el trabajo. Pero no se puede reducir a un cálculo matemático, porque actúa en el ámbito humano que no es ponderable en cifras. Es también, la economía, una filosofía, necesita saber pensar sobre los problemas humanos y sociales, para poder desarrollar la realidad del conocimiento económico. Éste requiere que se adapte a las necesidades sociales de cada momento.

.

El problema del desempleo se ha amortiguado mediante prejubilaciones, seguros de desempleos, ingresos de inserción y ayudas institucionales. El modelo keynesiano, como emergencia, lo han sustituido por el monetarismo la mayor parte de países industrializados y por medio de la globalización se extiende a todas las economía capitalistas y, en menor medida, también a las que no lo son.

.

La actual política económica vuelve a la teoría dominante anterior al crack de 1929, basada en relacionar el ahorro y la inversión por el ajuste de los tipos de interés, lo que lleva al equilibrio de los mercados. El precio de un producto es el resultado del equilibrio entre la oferta y la demanda. Para Keynes el incremento de la demanda de bienes y servicios promueve que la inversión real, la formación de capital y por lo tanto de riqueza, produzca. El dinero circula y se mueve. Es lo que Von Hayek denomina “idea fatal de Keynes”. Fue aceptada, por la comunidad científica de entonces, porque pudo demostrar que funcionaba, pero a costa de un déficit presupuestario. Las inversiones que crea y los puestos de trabajo se desvanecen cuando no cuentan con apoyo estatal. El abandono de esta propuesta se vio reflejado en 1995, cuando el Partido Republicano de U.S.A. logró que se aprobase en la Cámara de representantes una enmienda a la Constitución que permitiera prohibir cualquier déficit público desde el año 2002. No contó con el apoyo posterior del Senado, pero se acordó establecer por ley el equilibrio presupuestario. En 1986 se había llegado, en Estado Unidos, a que 1/5 del gasto total se financió con deuda pública, no con lo obtenido por impuestos. El problema se había agudizado el año 1.989, al coexistir el déficit con el crecimiento económico y el pleno empleo. Sucedió lo que se conoce como déficit gemelo, el que se da al mismo tiempo en la balanza de pagos y en los presupuestos. Se convirtió en un déficit estructural, al ser la base para la actuación de los poderes públicos. Sucede una trampa del sistema monetario que perjudica a los países en vías de desarrollo. La deuda externa se contabiliza en dólares. De esta manera el gobierno estadounidense o, luego, el Banco Central pueden rebajar dicha deuda vía inflacionista, algo que no pueden hacer los países de América latina ni otros agobiados por la deuda externa por estar contabilizada con una divisa extranjera. El dólar es una moneda internacional, pero que es dirigida por las autoridades de USA.

.

Un ejemplo de quiebra económica del Estado sucede en Argentina a mediados de Octubre de 2.000, llegando a planear la posibilidad hipotética de suspensión de pagos de la deuda externa. Sólo el amago de tal actuación provocó una pérdida muy significativa de capitalización bursátil en las principales instituciones financieras. Debido al proceso de globalización ha dejado de ser un problema local, para convertirse en un accidente de una parte del engranaje mundial. El gobierno argentino acudió a la banca local para lograr un préstamo de 1.200 millones de dólares en lugar a acudir a los agentes financieros internacionales. La deuda externa argentina es, a finales de octubre de 2.000, de 150.000 millones de dólares, lo que equivale al 50% del PIB, seis veces el valor de las exportaciones anuales de bienes, con un desempleo del 15% de la población. Lo cual afecta especialmente a España que es el primer país inversor en el suelo argentino. Finalmente, un año después el gobierno gaucho se vio obligado a cerrar los bancos, lo que se conoce como “el corralito”, para evitar que se fugasen los capitales. Uno de los países más ricos en recursos entró en quiebra económica. Por una parte la corrupción de una parte del funcionariado y diversas instituciones económicas, que formaron varias redes para enriquecer a unos pocos, lo cual ya fue un “corralito” de por sí. Por otra en Argentina funcionaron dos monedas paralelamente, por una parte el dólar y por otra el peso argentino. Poco a poco la primera empezó a ser determinante y la segunda dejó de tener valor inversor. A comienzos de los años 70 sucedió una devaluación del peso en un 150 por 100. La política del justicialista, Perón entraba en crisis. Se rompía el equilibrio entre el pacto social apoyado por los grandes sindicatos y la protección del capital. Hubo una reacción de la lucha obrera a partir de junio de 1974. La conflictividad social se resolvió dos años después con un golpe de Estado. Se negó el derecho de huelga, se cerraron los sindicatos lo que provocó un clima de lucha social que fue controlado mediante torturas, exterminios masivos contra la población y desaparición de niños. La política económica de la dictadura llevó al país a la bancarrota. Se congelaron los salarios, para ahorrar gastos se despidieron a miles de funcionarios. Al liberarse los precios para aplicar una política económica de corte neoliberal la inflación llegó al 350 por 100. La depreciación de la moneda fue cada vez más. Muchas empresas ante tal quiebra fueron controladas por capitales extranjeros. La deuda externa aumentó a la par debido al incremento de gastos en material militar. La dictadura entró en una crisis económica sin precedentes y optó por una huida hacia delante, buscando efectos artificiales, mediante la organización de un mundial de fútbol, la ocupación de las islas Malvinas, hasta que se vino a bajo. las medidas posteriores con la naciente democracia no han dado resultado por no sanearse la economía y en país ha entrado en la bancarrota.

.

Las crisis económicas suelen indicar un cambio de rumbo de la realidad. Deben resolverse mediante nuevas políticas activas que adapten la política económica al mercado. Una tentación que ha sucedido con frecuencia es achacar las dificultades económicas a los procesos sociales de cambio, lo que ha provocado la intervención militar para “poner orden”. Siempre estas políticas han fracasado desde el punto de vista económico y han provocado miles de muertes y un gran sufrimiento a la población. Un ejemplo paradigmático ha sido la situación de Chile. La vía chilena al socialismo llevada a cabo por salvador Allende a comienzos de los años 70 se encontró con grandes s dificultades económicas, primero para poner en marcha tal modelo, segundo las reacciones políticas de la extrema derecha y el bloque al que fue sometido por las instancias económicas internacionales. A pesar de lo cual el apoyo del pueblo fue mayoritario como se demostró en las elecciones de 1971. Se comenzó a realizar un apolítica de nacionalizaciones de empresas y bancos, abriendo una puerta constitucional al modelo socialista, lo que provocó el bloqueo de ayudas financieras a al gobierno de Allende, se suprimieron los préstamos bancarios. Se inició por parte de EE.UU. un bloqueo económico que convirtió la crisis económica en otra política de trágicas consecuencias. La derecha, a pesar de todas las medidas tomadas se veía imposibilitada de tomar el poder por la vía democrática y se fraguó el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet. Miles de personas fueron asesinadas y la Junta Militar aplicó una política de control social basada en el terror y el genocidio. En materia de política económica se aplicaron a raja tabla las teorías de la escuela de Chicago. Se liberaron los precios, se redujo el déficit fiscal, se decretó la paridad cambiaria, se incentivó la inversión del capital privado y extranjero, se devolvieron las empresa y bancos nacionalizados por Allende a manos privadas. Se congelaron los salarios. El resultado fue un incremento de la inflación, lo que redujo el nivel de vida, se incrementó el paro, el índice de producción bajó. Las medidas sociales para evitar el conflicto social, mediante un apolítica de Empleo Mínimo, hizo incrementar el paro. Aumentó la deuda externa. Sin embargo mientras que la crisis de Allende relentizaba la economía, con la dictadura se resolvía con la desigualdad económica cada vez más polarizada, lo que se quiso solucionar con medidas autoritarias. Implantados los modelos democráticos en el cono sur de Latinoamérica se ven impedidos a salir de las crisis económicas por la corrupción interna y por el proceso de globalización que succiona cualquier beneficio del progreso económico, precisamente por la expansión de un capital financiero depredador. Lo cual sucederá, inevitablemente, mientras no se ponga una medida que lleve a la economía de los países ricos a una situación de sostenibilidad, para permitir el despegue económico de los países en vías de desarrollo. Lo cual exige de estos un modelo de organización democrático para evitar el desequilibrio económico interno, mediante la tergiversación del funcionamiento del mercado, tanto el productivo como el financiero.

.

Nunca hasta después de la II Guerra Mundial se había basado el presupuesto de un Estado en el déficit, excepto en situaciones de guerra, que requerían gastos adicionales y urgentes. Con la estrategia de la deuda global el presupuesto gubernamental se convierte en el principal instrumento para conseguir equilibrar la economía. Max Weber , a finales del siglo XIX, justifica las deudas para obras como ferrocarriles, mediante títulos de deudas, de los que el Estado paga los intereses, porque la línea de trenes es útil para el futuro y deberán pagarlo también las futuras generaciones, ya que, a demás , si no es de esa manera no se puede financiar semejante obra. Se trata entones de situaciones excepcionales, pero aplicarlo al desarrollo cotidiano de la economía de un país hace que llegue un momento en que no haya capacidad de endeudarse, ¿entonces qué?.

.

El fundador de la teoría monetarista, Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, esbozó uno de sus postulados de la siguiente manera: proteger a las autoridades monetarias de las presiones e intereses políticos. Lo que se logró en 1.994 con la ley de autonomía del Banco Central. Para evitar una crisis, como la Gran Depresión, la política monetaria dirige el mercado, con criterios técnicos. Parte de que las fuerzas del mercado son más eficientes que la intervención pública para fomentar el crecimiento económico sin tensiones inflacionistas. La teoría de Milton sustituye las políticas públicas por la expansión o contracción de la oferta monetaria. El Banco Central se convierte en el eje de la política económica. La oferta monetaria (cantidad de dinero puesto en circulación), es controlada por las variaciones de los tipos de interés. Funciona en el mercado libre afectando a los precios, la producción y al empleo que se regulan por la función del mercado.

.

Hayek y su amigo, Milton Friedman, sientan las bases del futuro modelo económico neoliberal para resolver al mismo tiempo el problema del paro y la inflación. Hecha raíces a comienzos del s. XXI. Consideran, estos economistas, que el paro masivo es consecuencia de la discrepancia entre la distribución del factor trabajo en las industrias (y otros factores de producción) y la distribución de la demanda sobre los productos1. Tal distorsión provoca, según ellos, que se descontrole el sistema de precios y los salarios relativos. Para solucionarlo hay que dejar que los salarios y los precios se establezcan en un equilibrio entre la oferta y la demanda en un mercado libre y estable, sin intromisiones de ningún tipo. Propone eliminar cualquier subsidio a la inversión y no variar los tipos de interés artificialmente para resolver el problema del paro. La idea es adaptar los precios y salarios al gasto monetario y no al revés. Efectivamente vemos que funciona, desde el punto de vista estadístico y de la teoría económico. Sirve durante un tiempo. En Estados Unidos en donde se ha aplicado a raja tabla a finales de los noventa se nota una recesión de este modelo que aflora un nuevo desempleo alarmante y una menor capacidad inversora, entre otras razones porque la economía no es infinita, que es el universo del que parten los monetaristas. Las ecuaciones que plantean se solucionan cuando las incógnitas tienden al infinito, pero este contexto es irreal. ¿Es posible volver al déficit como manera de afrontar el progreso? No.

.

La política liberal desarrollada en España y otros países Europeos y EE.UU. ha logrado disminuir el paro durante unos años. Ocurre que una sociedad sin desempleo, como se pretende, es la idea fatal del liberalismo, porque significa el establecimiento de una explotación masiva, que con los avances tecnológicos lleva a la esclavitud, pues un sector de la población no puede ejercer sus derechos por falta de dinero y para conseguir sobrevivir tienen que aceptar las condiciones que les impone un mercado laboral en que la fuerza del trabajo es devaluada, no sólo por su excedente, sino porque éste es provocado por un factor externo a la economía, ya que viene del desarrollo de la ciencia, como es la tecnología. Por tal motivo hace falta establecer un equilibrio entre la oferta y la demanda laboral con un factor compensador, que es la función de la Renta Básica. Para los liberales el salario no debe ser negociado, contrariamente a lo que defienden los sindicatos. Éstos han bajado su nivel de exigencia al máximo porque sus reivindicaciones no funcionan con la dinámica del mercado. Habrá que planear la Renta Bśica como un nuevo factor, de manera que la oferta y la demanda de mano de obra se establezca a partir de tal medida.

.

La idea de un incremento de la demanda global falló en no reconocer y establecer sus límites, tanto para el desarrollo económico como para el desarrollo sostenible. Se estimuló artificialmente el mercado generando desequilibrios que más adelante se traducirían en paro masivo. Ocurre que el mercado en su funcionamiento tampoco marca los límites del crecimiento y fuerza una demanda (no es artificial, pero sí forzada) al aplicar técnicas de presión psicológicas sobre los consumidores para vender más y aplicar estrategias de mercado con el mismo objetivo.

Para James Mc. Gill Buchanan, premio Nobel de economía en 1.986, la vuelta a una economía de mercado pasa por limitar las decisiones políticas y aplicar el análisis económica a la política, y no al revés. Su idea es incrementar el ahorro y trabajar más como manera de mejorar el bienestar individual y colectivo2. Entiende que el ahorro es necesario para las generaciones venideras y que aumentar la oferta de trabajo aumenta el tamaño de la economía. Lo cual ocurre hasta que llega a un límite, que se puede ir agrandando como en el caso de la internacionalización y luego la globalización. Lo mismo que romper el límite de los recursos energéticos inventando nuevas fuentes de energía y combustibles. Pero llega un momento en que no puede crecer más.

.

Cuando la economía crece basada en el ahorro, lo hace el nivel de vida, lo que aleja las posibilidades de consumo de los más desfavorecidos. Según Buchanan “el ahorro libera recursos de para la producción de bienes de capital en vez de bienes de consumo”, de manera que los incrementos de inputs de capital en el mercado se traduce en un incremento de adentramiento del trabajo en la economía. Su panorámica se basa en mantener una seguridad en la obtención de beneficios, que mediante el ahorro se han de emplear en la producción de bienes y servicios. Lo cual se irá consumiendo en la medida que haya más gente empleada. Defiende una ética para el trabajo, pero la misma se puede plantear para el reparto de los beneficios. Por ejemplo hacer unos Presupuestos Generales del Estado que comiencen por cubrir las necesidades de los más desfavorecidos. Establecer el criterio de la Distribución Marginal, en lugar de orientar la masa monetaria en crear mercado se puede orientar en extenderla hasta el último ciudadano-consumidor. La Renta Básica aparece en este sentido como un punto de equilibrio entre el ahorro, que concentra la riqueza, y el gasto, que diversifica la riqueza de una manera desigual y cuando es público de manera ineficiente. El desarrollo y ampliación de las clases medias ha conformado una economía que crece a partir de ellas, se monta desde su estatus económico y nivel de vida. Con la propuesta que hacemos se pretende crecer desde a bajo, desde lo más bajo, la base de la economía. El progreso será más lento, pero más sostenible en términos económicos, ecológicos y culturales.

.

Que el ahorro incrementa el bienestar material, puede ser en una situación ideal en la que no existiera el paro. Lo mismo ocurre con aumentar el bienestar si se trabaja más. La economía crece porque se produce más, lo que no es proporcional al trabajo sino al avance de la tecnología. Por otra parte el ahorro de los clientes de los bancos , por ejemplo un fondo de pensiones, se une a otros ahorros individuales para formar una masa de inversión. Hacerlo en la productividad no sirve para nada si no se abre un mercado correspondiente. Por otra parte, el ejemplo de Buchanan sobre el ocio como algo personal y que es imposible de especializar ha quedado superado con el desarrollo de la industria del ocio, convertida en un motor de la economía en general. El ocio se ha convertido en consumo y éste en un producto de las técnicas de mercado.

.

La ética del trabajo, como definición de la realidad económica, en el sentido de ver la necesidad del valor del trabajo es relativo. Más todavía cuando se refiere a una necesidad moral. Primero porque es una actividad dedicada a una parte de la población y porque habrá de fomentar la cultura del trabajo, por ser necesaria la función del trabajo, pero de manera que se integre en la vida de las personas. Lo que exigiría una ética del ocio, que se desarrolla de manera muy positiva en nuestra sociedad, mediante el voluntariado, para trabajos de la Cruz Roja, participar en alguna ONG. Pero más como cultura y mentalidad que como una ética o moral objetiva.

.

Ocurre otro tanto con la cultura de la inversión y el ahorro. Es más por cuestiones tradicionales o históricas que por una eficiencia económica. Por ejemplo en León los padres ahorran para que sus hijos tengan un piso. O los ahorros del campo se invierten en comprar una casa en la capital. En Catalunya los padres ponen un negocio a los hijos, antes que un piso. Cuando se haga rico ya se lo podrá comprar. Es una cuestión de mentalidad que hace que en una zona se viva mejor y en otra haya más riqueza. Lo cual quiere decir que el desarrollo económico no siempre se acompaña de bienestar, al menos desde un punto de vista subjetivo. El problema en pequeñas provincias es la falta de trabajo, pero se puede mantener el nivel de vida y la satisfacción subjetiva con una tasa de trabajo constante, el problema es que al reste le hace falta dinero para vivir. Por eso es importante que en lugar de potenciar la movilidad laboral, que puede ser una variable válida para grandes empresas y jóvenes trabajadores con espíritu de aventura y ganas de cambiar de aires, también se debe atender a la necesidad de fijar la población, sobre todo en las zonas rurales, mediante un ingreso mínimo garantizado.

.

La introducción de la Renta Básica primero en el debate sobre los asuntos económicos y luego como medida necesaria a adoptar define una nueva realidad, no sólo en economía, sino en lo que es la cultura, la historia la manera de entender el mundo. No se presenta tal medida como una idea porque sí, sino como producto de una evolución socioeconómica, que plasma y permite al mismo tiempo una profunda transformación de la realidad. Algo que según el materialismo histórico sucede cuando las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones de las producción existente. Sin embargo no ocurre espontáneamente. Hace falta que se piense, se diseñe el paso a dar y sea capaz de convencer a una parte importante de la sociedad de que debe darse tal o cuál cambio. En este sentido interviene la mentalidad, algo que analizó Max Weber en su obra “Ética del protestantismo y espíritu del capitalismo”: “El capitalismo moderno o maduro nació no simplemente por una necesidad económica interna, sino como si fuera impulsado por otra fuerza naciente: la ética del protestantismo y en especial del calvinismo”. Ahora bien sin los medios de producción en consonancias con el desarrollo posterior no se hubiera definido de la manera que sucedió. También es evidente que no se desarrolló igual en la cultura católica, que en la islámica o el judaísmo o en la cultura budista y shintoísta. Ahora bien, la nueva mentalidad ya no tiene como centro de gravedad la creencia religiosa. Lo define la conducta ante la tecnología, que se orienta por la utilidad y una mentalidad de consumo, de uso de las cosas. El sacrifico se orienta para tener más capacidad de consumo. Lo cual permite no paralizar el proceso productivo con la implantación de una renta básica y se podrá desarrollar cuando se muestre su utilidad. ¿Útil para quién y para qué? Aquí se establece un debate interesante. Se puede analizar que se trata de una utilidad para el conjunto de la sociedad, con el fin de mejorar la forma de vida de la población de los países desarrollados y del resto. Permite desarrollar los valores de solidaridad, que no es tanto un ideal como una actitud práctica que se fomenta desde la juventud. Pienso que la dificultad de reconocer la Renta Básica ha sido la inercia del pensamiento que se resiste a buscar soluciones con una nueva dimensión de análisis, y cuando se ha realizado ha sido desde posturas ideológicas que han descolocado la propuesta o la han desviado de su sentido económico.

.

La nueva mentalidad democrática, al menos como proclama universal de los derechos humanos y fundamento de los países desarrollados, se desarrolla por su utilidad. Hoy en día una dictadura al estilo de los años cuarenta sería inimaginable, no funcionaría en absoluto y no se aceptaría. Puede darse un modelo totalitario, pero de nuevo cuño y con sofisticadas técnicas de control, que hacen su aparición en temas concretos en el seno de los países democráticos: deformar la información, orientar la sicología de los ciudadanos para los fines de quienes detentan el Poder.

.

Los estudios de la Economía del Desarrollo llegan a la conclusión de que el crecimiento económico ha de establecer la equiparación de bienes de consumo con el proceso productivo y que el desarrollo se produce por un crecimiento a partir de los cambios tecnológicos y estructurales. Otrosí depende de la organización de las instituciones que permitan acoplar tales cambios para su difusión en la sociedad. El peligro de este modelo es que puede dejar en la pobreza a una parte de la población. Las soluciones que aportan los expertos en economía del desarrollo son la educación, el progreso adaptado a las características de cada lugar e inversiones públicas efectivas. Lo que sirve para los países pobres, pero no para la pobreza del primer mundo, para la cual es precisa una Renta Básica, primero para los grupos necesitados y que se vaya ampliando al conjunto de la sociedad. El resultado de estos análisis es que lo más importante para el desarrollo es el factor humano, pues la tecnología y la riqueza en manos de una minoría que no facilita el desarrollo personal y cultural del resto de la población crea suntuosidad para los poderosos, pero ineficacia que se traduce en dependencia de terceros países o de grandes compañías financieras y una lucha por el Poder que arrastra al país a la miseria y a la violencia, como sucede en muchos países de África y América Latina.

.

La otra conclusión es que para facilitar el progreso económico hace falta un marco de libertades no sólo económicas, sino políticas, es decir que se acompaña del desarrollo democrático. Lo que coincide con las ideas de Amartya Sen en su análisis sobre las desigualdades. Países con un gran potencial económico se ven impedidos a un desarrollo por dirigir sus gobiernos facciones religiosos, que aplican la ley de su creencia, sin dar el paso de separar la religión y el Estado, como sucede en los países islámicos. En algunos casos para aprovechar la inmensa riqueza que supuso poseer las fuentes de petróleo se han mantenido monarquías absolutas que siguen la sharia, ley islámica, como Brunei o Kuwait o Arabia Saudí. Para mantener el equilibrio entre el progreso económico y la tradición de sus creencias han difundido la riqueza en el país, la educación y sanidad gratuita, incluso en el caso de Brunei la enseñanza universitaria también en el extranjero si se desea. Tal avance económico pone en jaque la mentalidad tradicional y se plantean exigencias democráticas, como sucede en Argelia y otros países que se ven amenazados por la reacción de los poderes religiosos que mantienen una lucha fanática por medio de la lucha santa en el desenvolvimiento del fundamentalismo o movimientos integristas. Lo que será uno de los grandes problemas del futuro y que sólo el abandono de la pobreza va a poder resolver en gran medida, no en toda.

.

Según las conclusiones, del informe elaborado por el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., que se hicieron públicas en mayo de 2000: El SIDA ha ocasionado la muerte de más de 35 millones de personas, desde su presencia. En los países pobres puede morir por causa de esta enfermedad una cuarta parte de su población. Países que han salido del comunismo y no logran despegar económicamente sufrirán una catástrofe demográfica. Tal falta de expectativas se prevé sea una fuente de rebeliones, guerras étnicas y genocidios, así como impedir que se fortalezcan gobiernos democráticos en los Estados del Tercer Mundo. Ya no es un problema de una epidemia sino que exige una visión geoestratégica de permitir el desarrollo económico para que en estos países se pueda distribuir medicamentos y se establezcan medidas de prevención.

.

El beneficio comenzó convirtiéndose en capital privado. Luego mediante la fiscalidad, una parte de él, en capital social. El paso que sigue a la revolución tecnológica es convertirse, otra parte en capital personal de la población, en Renta Básica. No se trata sólo de una idea benévola, sino de una necesidad para mantener el equilibrio entre la producción, el mercado y la ganancia-beneficio. Si se pierde el equilibrio algún sector de la población o de la economía va a tener pérdidas. Éstas si perseveran o son muy intensas pueden provocar disturbios o turbulencias fuera de la economía, pero afectar gravemente al mercado y al progreso en general de la sociedad.

.

Algunos economistas han aplicado a la ciencia que ellos estudian la “teoría de juegos” que desarrolló el matemático John Von Neuman. Un teorema basado en esta teoría establece los diversos aspectos de la estrategia máximo-mínimo, que consiste en beneficiar más al jugador o sector social, que juega con más desventaja, se cumple para todos los juegos de dos jugadores con suma cero, es decir ganancia = pérdidas. El teorema de mínimos demostrado por Neuman sirve para estudiar el comportamiento de la economía. Según este principio extender la obtención de beneficios es posible si se incrementa la distribución de bienes y servicios. Ocurre que puede ser una medida infinita ante la codicia y la ambición del ser humano, para lo que hay que poner un límite máximo que implica limitar los extremos mínimos. Ahora bien para llegar a ambos extremos, el máximo y el mínimo, hay que acaparar todo el espectro social. Lo que significa entender un criterio más sobre la universalidad de la Renta Básica.

.

Fuera del equilibrio global o crecimiento equilibrado se generan tensiones sociales y económicas al producirse un crecimiento de los extremos antagónicos. Aumenta el número de pobres y se extiende la masa de la pobreza, de manera que ante la falta de medios económicos cualquier catástrofe natural, que apenas afecta con daños materiales a los países ricos y son solucionables en poco tiempo, se convierten en una tragedia inconmensurable. La respuesta humanitaria queda reducida a una campaña de autocomplacencia, que actúa ante una emergencia y ante los medios de comunicación pero es incapaz de hacer nada por prevenir que suceda lo que se repite una y otra vez. Mientras que las nuevas tecnologías, la fortaleza económica mundial y el incremento del mercado bursátil suma en la pobreza a quienes quedan rezagados el otro extremo también se desarrolla, como lo indica la firma de inversiones Membl Lynch y Gemni Consulting: Los patrimonios particulares han crecido en el mundo, durante 1999 un 18%. Hay más multimillonarios, los High Net Individuales, poseedores de más de un millón de dólares, que llegan a ser en el año 2.000 un total de cerca de siete millones de personas con un montante entre todos ellos de 25´5 billones de dólares. Con una situación de equilibrio el desarrollo compagina que unos ganan más y otros menos. Fuera de lo cual ocurre que unos ganan a costa de que otros pierdan. El hombre más rico del mundo, a mediados del año 2.000, Larry Ellinson, tiene como lema una frase de Genghis Khan: “No es suficiente que ganemos: todos los demás tienen que perder”3

.

Es importante definir a qué realidad económica nos referimos. Nada tiene que ver con la del s. XIX, ni siquiera con la de hace una generación. El esfuerzo que han realizado nuestros abuelos y abuelas es impensable para nosotros. La manera de vivir actual no se la imaginaron nuestros padres y madres en su juventud ni en sus mejores sueños. La experiencia nunca es por comparación, sino que es el resultado de la vivencia personal. Hoy hay una insatisfacción latente y profunda, no sólo porque no se sepa valorar y aprovechar lo mucho que tenemos, sino porque hay un desajuste entre lo que nos rodea y nuestra manera de vivir. El problema es que el malestar se ha convertido en un negocio, en una motivación para el consumo, de manera que la economía se ha transformado también en un espejismo social. Tener un coche de lujo es una necesidad afectiva, de autoestima. Supone un atractivo personal para ligar. Da sentido, como el consumo en general, a nuestra vida. Muy poca gente lucha por satisfacer sus necesidades básicas, pero da la vida por lograr mayores metas de consumo, por comprar un coche mejor, y luego otro mejor, por un piso más grande y luego más lujoso. Muchas parejas se plantean no tener hijos o tener uno o dos máximo para no apearse de semejante tren de vida, en el cual, evidentemente, tener un hijo o hija es caro. Los sectores más desfavorecidos como no tienen que mantener un nivel elevado de consumo pueden tener y tienen más descendencia, lo cual desde un punto de vista económico resulta una paradoja, con la excepción de quienes consideran que la procreación es una misión encomendada por Dios y en ello emplean parte de su dinero.

.

Sucede en nuestra sociedad un consumo en exceso, el hiperconsumo. Tal conducta social, cultural y económica da lugar a lo que podemos entender como una pobreza secundaria. Es pobreza desde el punto de vista económico en el contexto del hipercosumo, es pobreza desde un percepción subjetivo y con relación a los demás. Es una pobreza que se sufre. Una persona puede tener dinero para comer, pagar el alquiler de un piso modesto y pequeño, pero en el que puede vivir, y que para países pobres o provenientes de una sociedad comunista semejante modus vivendi es un lujo. Este personaje inmerso en la pobreza secundaria tiene para vestir de manera humilde, pero bien, limpio, no zarrapastroso. Es a la situación a la que llagarían muchos jóvenes si se independizaran y probablemente estarían más satisfechos, pero esto ya es otra cuestión, en la que no vamos a entrar. Tener dinero para sobrevivir ya no es suficiente en nuestra sociedad, a lo más sí lo es como un tope mínimo. Una encuesta realizada en Amsterdam4, sobre la conformidad con tener garantizada un ingreso incondicional mínimo, medido en el 50% del salario medio, dio el resultado de que sólo lo aceptarían un 18% de la población. El resto buscaría algún trabajo para aumentar su dinero. Pensemos que lo que motiva a trabajar no es ganar dinero para sobrevivir o mantener un determinado ritmo de vida, que suele resultar por el contrario desmotivador y frustrante. Lo que impulsa realmente a trabajar es ganar más. Por lo que la Renta Básica va a garantizar aún más el impulso al trabajo. Por otra parte si la gente se conformara con un ingreso mínimo igualmente lo podrían hacer en la situación actual la inmensa mayoría de asalariados o dueños de un negocio. Pues vendiendo el patrimonio que tienen y juntando los ahorros pueden sacar la cantidad renta básica todos los meses hasta el final de sus días. Pero nuestra sociedad se basa en una mentalidad de vivir mejor, cada vez más y en relación a otros y de una manera cuantificable.

.

Existe en nuestra sociedad la necesidad de una serie de bienes que se han convertido en imprescindibles, para tener calidad de vida. Lavadora, lavaplatos, coche. Consumir como manera de alternar y relacionarse con los demás, desde tomar un café y una cerveza, a veranear. No tener acceso a tales posibilidades de consumo da lugar a una especie de pobreza secundaria, la sensación de pobreza. Esta percepción, que es subjetiva en la conciencia individual pero que se objetiva en la sociedad, forma parte de la cultura de consumo que se ha construido como realidad. Afecta a toda la estructura económica. Con las nuevas tecnologías la informática y la telefonía móvil crean puestos de trabajo por la innovación, no por la producción, sino por difundir y proyectar una imagen publicitaria. En todos los países de la UE ha disminuido el empleo en la agricultura y en la industria durante la década de los años noventa. Ha aumentado en la construcción, lo que supone la negociación especulativa en la el proceso de comercializar el suelo. Llega un momento en que la densidad es tal que ya no puede prosperar más, lo que se prevé para los cinco primeros años del s. XIX. El único sector que crece y tiene expectativas de seguir haciéndolo es el de servicios.

.

La sociedad de consumo se ha convertido en manera de ser, de pensar, de comportarse. Pasa a ser un ideología, que da sentido al trabajo, al ocio, a la vida. Se manifiesta en la falta de aliciente cultural, vaciamiento del pensamiento. Lo cual se sustituye por espectáculo, falacias televisivas en formas de debates, reportajes-shows, concursos chorras, que se ha llegado a convertir en algo cotidiano de nuestras vidas. El entorno de cada uno de los sujetos se desestructura, no sólo el familiar, sino el de amistad, de trabajo, de vecindad, de aficiones. Es lo que da lugar a sentir en el fondo una sensación de soledad que da pánico y se trata de olvidar mediante la rueda de consumo, incluso consumo de relaciones humanas, lo que se desarrolla mediante clubes de amigos o líneas de redes informáticas de amistad. Con la Renta Básica cabe el embrutecimiento de la sociedad. No es una panacea, pero sienta las bases económicas para disponer de tiempo y desarrollar una actitud proclive al desarrollo cultural de las personas.

.

El hiperconsumo sucede en una economía secundaria. Para mantenerla, sin traumas sociales o con los mínimos posibles en una valoración objetiva, la economía primaria, la de las necesidades físicas, debe quedar resuelta en su totalidad según el concepto ya analizado de “distribución marginal” , aquella que parte de cubrir las necesidades básicas del último pobre. De no ser así, sucede que se fomenta un submundo apartado de las normas de convivencia, sin asumir derechos ni otras obligaciones que las de cumplir con la ley de la calle. La conclusión de la marginación es resolver las necesidades, primarias y secundarias, mediante su único haber económico: la fuerza bruta, al carecer de un capital y despojada la ley del puño de su valor económico como fuerza de adquisición de bienes. Tal resultado, eliminar la violencia como expresión oficial, es una experiencia histórica y también social que sucede en nuestros días. Supone en sí mismo el grado de delincuencia un coste económico enorme, precisamente por la atención que se la dedica, pero no se tiene el coraje ni la inteligencia suficiente para prevenirla actuando en sus raíces. La agitación convulsiva puede darse de manera espontánea, como es la delincuencia juvenil y la enfermedad mental, o de manera organizada en un contexto ideológico y estructurado, como es el fanatismo.

.

.

.

  1. 1 “¿Inflación o pleno empleo?”. Edt. Unión Editorial, S.A. Madrid – 1.976
  1. 2 “Ética y progreso económico”. Edt. Servicio de Estudios e Informes Nº 3, de La Caixa. Barcelona – 1.995
  1. 3 “La Crónica – El Mundo” 2 – V – 2.000
  1. 4 “Aquest Mes” – Horta Guinardó. Abril – 2.000
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.775 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: