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Pobreza, exclusión y Renta Básica

20 agosto, 2004

El efecto lógico y más inmediato de la característica social y no exclusivamente económica de la Renta Básica es que permite acabar drásticamente con la pobreza, que convive con la sociedad de la opulencia.  En la India (marzo, 2010) se ha aprobado dar a todos los pobres una cantidad de arroz suficiente para que puedan comer. La respuesta a Amarya Sen, “libertad ¿de qué?”, desde mi punto de vista es: de tener una base material garantizada. Y habrá que matizar la pregunta más, libertad ¿en dónde?.

En el derecho y en la economía, sin lo cual la libertad se llevaría  fuera de la realidad, al campo de la filosofía, la metafísica o al terreno ideológico y en nombre de la libertad se cometerían todo tipo de abusos de Poder. Si no se responde a esta  pregunta en las sociedades capitalistas la libertad  es ficticia.


El premio Nobel de Economía en 1998, Amartya K. Sen, hace un estudio crítico sobre la pobreza, al contemplar que no ha de basarse su medida  sólo en la falta de ingresos. Hay otros indicadores como son violentos modos de vida, falta de sanidad, poca ayuda social. Entiende que en un país rico se necesitan más ingresos para alcanzar los funcionamientos sociales: aparecer en público sin avergonzarse.

 

Establece este economista indio lo que ya se conoce como la “medida Sen” de la pobreza, con una fórmula que sirva de indicador, partiendo de que lo que en una zona o sociedad es privación en otra no. P = H [I + (1 – I) G]. P= Pobreza; I = Ingresos medios; H = Ratio de recuentos. De esta manera, para Sen,  la pobreza es el fracaso de no poder desarrollar las capacidades básicas, o sea no el hecho de no tener bienestar, sino la incapacidad, falta de medios, para lograrlo.


La implantación de la Renta Básica requiere , evidentemente, varias fases. La primera sería para la masa de pobres,  parados sin subsidio , para lo cual basta en España el 1´5 % del PIB, según los cálculos realizados por el economista Jose Iglesias Fernández. La segunda: amas de casa y estudiantes y la tercera universalizar la medida a cada uno de los ciudadanos de la circunscripción administrativa que lo permite.  La referencia para España es que en total equivale la segunda fase al 20% del PIB. Cantidad que debe ser una  constante para mantener el equilibrio con las fuerzas del mercado y del desarrollo económico


Lo que desarrollaremos al analizar la obra de Amartya Sen, “Nuevo examen de la desigualdad”, en donde se pregunta “igualdad ¿de qué?” para responder a un grado de igualdad que no se separe de la eficiencia. Da, este autor, prioridad a un contexto multicultural como factor que permite extender el progreso económico.


Los estudios de la Economía del Desarrollo llegan a la conclusión de que el crecimiento económico ha de establecer la equiparación de bienes de consumo con el proceso productivo y que el desarrollo se produce por un crecimiento a partir de los cambios tecnológicos y estructurales. Otrosí depende de la organización de las instituciones que permitan acoplar tales cambios para su difusión en la sociedad.


El peligro de este modelo es que puede dejar en la pobreza a una parte de la población. Las soluciones  que aportan los expertos en economía del desarrollo son la educación, el progreso adaptado a las características de cada lugar e inversiones públicas efectivas. Lo que sirve para los países pobres, pero no para la pobreza del primer mundo, para la cual es precisa una Renta Básica, primero para los grupos necesitados y que se vaya ampliando al conjunto de la sociedad.


Vemos que lo más importante para el desarrollo es el factor humano, pues la tecnología y la riqueza en manos de una minoría que no facilita el desarrollo personal y cultural del resto de la población crea suntuosidad para los poderosos, pero ineficacia  que se traduce en dependencia de terceros países o de grandes compañías financieras y una lucha por el Poder que arrastra al país a la miseria y a la violencia, como sucede en muchos países de África y América Latina.


La otra conclusión es que para facilitar el progreso económico hace falta un marco de libertades no sólo económicas, sino políticas, es decir que se acompaña del desarrollo democrático. Lo que coincide con las ideas de Amartya Sen en su análisis sobre las desigualdades. Países con un gran potencial económico se ven impedidos a un desarrollo por dirigir sus gobiernos facciones religiosos, que aplican la ley de su creencia, sin dar el paso de separar la religión y el Estado, como sucede en los países islámicos.  En algunos casos para aprovechar la inmensa riqueza que supuso poseer las fuentes de petróleo se han mantenido monarquías absolutas que siguen la sharia, ley islámica, como Brunei o Kuwait o Arabia Saudí.

 

Para mantener el equilibrio entre el progreso económico y la tradición de sus creencias han difundido la riqueza en el país, la educación y sanidad gratuita, incluso en el caso de Brunei la enseñanza universitaria también en el extranjero si se desea. Tal avance económico pone en jaque la mentalidad tradicional y se plantean exigencias democráticas, como sucede en Argelia y otros países que se ven amenazados por la reacción de los poderes religiosos que mantienen una lucha fanática por medio de la lucha santa en el  desenvolvimiento del fundamentalismo o movimientos integristas. Lo que será uno de los grandes problemas del futuro y que sólo el abandono de la pobreza va a poder resolver en gran medida, no en toda.


La Constitución Española de 1978 aporta una serie de artículos que permiten el desarrollo de una legislación sobre la base de la implantación de la Renta Básica. Precisamente la Constitución como concepto  se define como la plasmación de un nuevo modo de concebir las relaciones entre los hombres como seres esencialmente libres e iguales. ¿Cómo se concreta en la práctica tal libertad e igualdad?  Para dar respuesta a esta pregunta habremos de analizar la obra de Amartya Sen, quien plantea como fundamento de su trabajo la pregunta “igualdad ¿de qué?”.


Lo máximo que se puede pedir a una Constitución o a un marco legal es que se transforme a medida que evoluciona la sociedad. Lo mínimo es que cumpla lo que proclama y defiende en nombre de la ley. Como indica el catedrático de derecho político, Francisco Rubio Llorente, en la introducción al articulado de la  Constitución Española, con la Constitución se trata de adecuar la forma de Estado a la compleja estructura de nuestra sociedad. Dinámica ésta que, se supone, habrá de seguir cumpliendo en la medida que la sociedad avanza en medios técnico, de conocimiento y de crecimiento económico.


Cómo vimos en el análisis de la pobreza, según Amartya Sen, ésta no se limita a los bajos ingresos, sino a las capacidades básicas insuficientes. El problema desemboca en que el parado y el pobre están en una situación de falta de libertad sustantiva. Lo cual  requiere un desenlace económico y de derecho, pues ser ciudadano total trata de algo que se ejerce. Al ciudadano político no se le da una papeleta para votar, se le ofrece el derecho de practicar ese acto.

 

Sen critica la teoría de Rawls, sobre una concepción política de la Justicia. Los planteamientos que hace el economista indio llevan a requerir el derecho en sí, dentro del marco económico. Sin definirlo apunta a ello. Sen justifica la desigualdad a través de la igualdad, que se basa en una igualdad fundamental y la necesidad de mantener la diversidad humana. Sobre lo primero hemos establecido el criterio de aportar a los estudios sobre la igualdad el derecho fundamental de la Renta Básica, como derecho, a la par que como medida económica. De la misma manera que el sufragio universal es un derecho al mismo tiempo que es una medida política y social.


Según Amartya Sen la libertad tiene una importancia instrumental, al ser libertad de elección, lo que sitúa el derecho en el plano concreto, no en una teorización abstracta.  Su valor es de utilidad individual, pero es un estado mental de utilidad, con la finalidad de ser feliz y satisfacer un deseo. Lo que le lleva a definir un marco de actuación objetivo, basado en la superación de la pobreza. Lo que para el premio Nobel de 1998 es el derecho a no ser pobre, para nos es el derecho de ciudadanía económica.

 

Su punto de partida es separarse de los conceptos lineales de los igualitarios que se basan en la igualdad de rentas y bienestar, y de los libertarios, que defienden la igualdad de derechos y libertades. Busca un entronque en común. Pero entiendo que hay que dar un salto cualitativo. Sen ideó que se ofrecieran a los pequeños campesinos y a los artesanos pequeños créditos a bajo interés para poder mantener el pequeño negocio familiar.

 

Esta medida en la India estabiliza una parte de la población, pero mantiene el trabajo en el nivel de supervivencia, que por supuesto es mejor que el hambre. Pero el derecho debe ampliarse a la libertad económica, de manera que el derecho a no ser pobre,  el derecho a sobrevivir, vaya unido al derecho a enriquecerse, lo que mediante un derecho universal como derecho económico ha de establecer que no puede nadie enriquecerse a costa de la pobreza de los demás, como tal o como mera amenaza y chantaje. Lo cual coincide con la filosofía de Sen, en cuanto que al plantear la pregunta “igualdad ¿de qué?” nos situamos en una dimensión diferente a las concepciones éticas de la organización de la sociedad.

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