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Garzón, la justicia del halcón

23 abril, 2010

Concentración el sábado 24 a las 18´30 hs. en la plaza de san Marcos, León. Este edificio, hoy parador nacional fue cárcel y campo de concentración de las tropas nacionales. Se ha querido instalar un museo sobre la represión de Franco en él, pero finalmente no se ha dejado hacer. Se quiere procesar al juez Baltasar  por abrir un proceso contra la dictadura de Franco. Es curioso que ha podido juzgar a otros dictadores, como Pinochet y lo más cercano no.

Independientemente de los intereses y venganzas de diversos grupos que pueden ir desde las tramas de corrupción actuales a quienes fueron descubiertos con el GAL entre las manos. Unos se podrán esconder más y otros menos. 

Pero hay algo claro, las leyes de Amnistía en un país no pueden entrar en contradicción con las normas internacionales de derechos humanos, y éstas dicen claramente que el crimen de desaparición forzada no es amnistiable, es imprescriptible, y que entorpecer su investigación es un delito. ¿Qué pasa entonces?

Es necesario movilizarnos contra el atropello que sufre el juez Garzón, a modo elemento visible de la institución judicial que ha sido instrumento del poder político y económico. Pero  ¿Contra quién  nos manifestamos?. Que un grupo de falangistas puedan movilizar a todo el aparato judicial, las más altas instancias del poder judicial,  contra Garzón por enjuiciar la dictadura franquista sucede porque no se ha aprobado una ley de la memoria histórica en condiciones, que permita hacerlo sin poner entre la espada y la pared a quien lo haga.

Porque no se ha establecido una ley que ampare juzgar al dictador y sus aliados. Porque el heredero de aquello es el rey de una democracia castrada, incompleta, que no ha salido de la Transición. Se ha quedado en ésta y como el agua que no corre, que se estanca, se pudre. La Transición es pasar de un modelo a otro, que hay que definir. Ha sido un periodo que se ha ido alargando, cada vez más y ya no tiene sentido. El resultado es la impotencia democrática, quedando el modelo parlamentario en un formalismo cada vez más vacío de contenido y los partidos políticos cada vez más parecidos a una empresa, sin ideas ni proyectos, pero con grandes inversiones en campañas publicitarias.

Las leyes son  aprobadas por  los diputados y son ellas son las que permiten que sea enjuiciado Baltasar Garzón. Son las leyes las que definen que este juez  pueda haber cometido un delito y se admita a trámite. Los jueces aplican la ley. ¿Por qué no se aprueba una ley que exija responsabilidades a los dictadores,  a quienes ejercen la violencia y la represión desde la impunidad del Poder?.

El caso Garzón es la punta del iceberg. La justicia ha funcionado mal.  Viene funcionando mal durante  años. Por ejemplo la vía administrativa se suele refrendar en lo penal. Se aprobó una ley para la vía administrativa según la cual la declaración de un policía sirve de prueba de cargo contra alguien que sea acusado de cometer un delito o falta.  Esto que se aprobó para los casos de violencia callejera en apoyo al terrorismo se ha aplicado para controlar a los grupos jóvenes que critican y protestan contra las injusticias sociales.

Conozco un caso en el que se acusó a un joven que llegó a la estación de Ponferrada cuando hubo un jaleo entre grupos de hinchas de dos equipos que jugaban aquel día. El joven es militante de las juventudes comunistas. Le pidieron el carnet de identidad. Al cabo de los días recibe una multa por haber participado en aquella pelea y fue identificado como miembro de grupos radicales de los forofos de uno de los equipos. Lo cual no se corresponde con la realidad. El acusado nunca ha ido a ningún estadio, a ningún  partido de fútbol. Le acabaron embargando la beca que había recibido de su cuenta bancaria. De nada sirvieron los recursos, la acción por lo penal… demostrándose que fue falsa la acusación, pero hubo que mantener el principio de autoridad.   Así  muchos casos más en los que se ve la instrumentalización ideológica de la justicia. El caso del juez Garzón lo hace visible, por lo que es necesario reaccionar.

La justicia se ha usado para cazar al contrario, la justicia del halcón, al que no piense como uno. Y ahora eso le toca sufrirlo a un juez, a Garzón. Y si dejamos que sigan nos tocará a todos. Llega un momento en que hay que decir basta. Nadie protestó ante el uso fraudulento de la justicia, la instrumentalización política de la misma cuando se prohibió a un partido, Herri Batasuna,  presentarse a las elecciones, lo que fue decisivo para que el actual partido en el gobierno de Euskadi saliera elegido. Se encarcela a un político, Otegui,  sin haber cometido delito de sangre, sino de opinión.  Pues este estado de la justicia es el que ahora se vuelve contra un juez.  De esos polvos estos lodos…

Hay que  apoyar la manifestación contra la injusticia a Garzón, pero desde un punto de vista más amplio, contra la injusticia de la justicia.  Porque es injusto, y porque lo es también que antes no hayamos protestado.  Garzón fue parte de este teatro de la injusticia. Roma no paga a traidores… Pero Espartaco debe luchar contra la esclavitud, también a la que hoy estamos sometidos. No podemos dejar que el fascismo y la sinrazón sigan avanzando. Está en juego la democracia, el camino para más democracia. La del poder del pueblo, amparado en el estado de derecho que se quiere quebrantar.

Por una justicia democrática, por una justicia universal en la era de la globalización. Ningún dictador puede quedar impune y la justicia que calla ¡otorga!.

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  1. 26 abril, 2010 en 0:20

    Como siempre, muy interesantes tus reflexiones, Ramiro. Sólo quería añadir dos cosas, para enriquecer el debate y las reflexiones que tan bien propones:
    >>La primera es una noticia que no se quiso difundir mucho:
    La ONU aconsejó en 2008 a España la derogación de la Ley de Amnistía
    http://digresionesvirtuales.wordpress.com/2010/04/13/la-onu-aconsejo-en-2008-a-espana-la-derogacion-de-la-ley-de-amnistia/

    >>La otra cuestión es un par de preguntas -valga la redundancia-: ¿no es hora ya de dejar de vivir en la fantasía de los Mundos de Yuppi cuando se habla de la Transición Española, ese modelo de convivencia, paz, harmonia, etc? Tuvimos una Ley de Punto Final como las que han derogado en otros países. ¿Fue todo tan perfecto o tan solo un desastre bien maquillado?

    un abrazo,
    Juan Navidad

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