Inicio > Artículos > La dimensión humana

La dimensión humana

Cada vez tenemos más prisas. Parece que los avances tecnológicos en lugar de ahorrarnos tiempo lo han acelerado de una manera vertiginosa. Hay detalles en los que no pensamos, pero que afectan a esta situación. Incluso sin tener prisa tenemos la sensación de tenerla, de que nos falta tiempo para todo. Lo que se suele llamar stress, del latín estringere, estrujado, apretado. Por ejemplo una información que tardaríamos varios días en conseguirla hace unos años, si tuviéramos que ir a una biblioteca o departamento oficial de otra ciudad. Ahora basta apretar una tecla. Si en lugar de unos segundos en aparecer en la pantalla tarda cinco minutos nos desesperamos, decimos que el ordenador o el servidor no vale para nada y pensamos en cambiarlo….

Cuando llegué a León hace casi un cuarto de siglo algo que me llamó la atención fue que la gente se paraba a esperar a que el semáforo se pusiera verde para los peatones, aunque no se viera ningún coche. Las personas al ver a alguien conocido se paraba a conversar, “echar la parrafada”, que se decía. Hoy las prisas imponen nuevos ritmos y los peatones están inquietos para pasar lo antes posible.

El modelo de producción taylorista, de trabajo en cadena y de aplicar un modelo fabricación por unidad de tiempo se ha deslizado a la vida cotidiana, en la que también se especializa cada cosa que hacemos.

Realmente es difícil escapar a esta situación que nos agobia. La sensación de cabreo forma parte de la idiosincrasia de nuestra mentalidad. No podemos parar.

Pero sobre todo hay un elemento del que no nos damos cuenta, que al aplicar la tecnología a nuestras vidas no lo hemos aprovechado, porque hemos abandonado, sin darnos cuenta, sin reflexionar al respecto, la dimensión humana de vivir, de trabajar, de pensar. Porque se nos ha impuesto como elemento central el factor económico, el cual ha traspasado su función para invadir nuestra vida cotidiana con la especialización en cuestiones nimias.

¿Por qué los políticos cuándo adquieren el Poder no cumplen sus programas y parecen otros?. Como explicó Foucault el Poder se desparrama por la sociedad, en lo que llamó “la capilaridad del poder“. Cada sujeto tiene su parcela de poder. Al político y toda la extensa red de burócratas y acompañantes se les paga muy bien, con altos sueldos y todos cuentan con gente que trabaja para ellos. No sólo secretarios o asesores de todo tipo, sino en sus labores domésticas. Su psicología se sitúa en otra mentalidad sin darse cuenta, se colocan en un punto de vista de la realidad que hace que la vean de otra manera, diferente a quien está inmerso en su vida cotidiana y participa de ella.

Los políticos, y los bien pagados de lo público o su entorno, ya no analizan los problemas, se limitan a  dar cifras, hablar de responsabilidad, de visión de hombre de estado, que no es otra que la del Poder. Adquieren la dimensión del Poder para perder la dimensión humana. Como se dijo en el mayo del 68 ” si no vives como piensas acabas pensando como vives“, y es esto lo que hacen los dueños del capital en la sociedad, condicionar (reflejo condicionado) la conciencia de los gestores de la vida pública.

Por eso me parece muy importante abolir la necesidad del trabajo de empleadas y empleados de hogar. Y digo abolir la necesidad, porque luego está la libertad de cada uno. Pero presionar mediante la falta de recursos para vivir, para que muchas personas, sobre todo mujeres, tengan que dejar sus labores domésticas, para ocuparse de la de otros es aberrante, pero tiene una función social. Por eso defiendo la Renta Básica, igual que en el tema de la prostitución, porque no se puede obligar a esta práctica debido a la necesidad, pero tampoco prohibir algo que una persona puede elegir libremente porque esté dispuesto a ello  voluntariamente, para enriquecerse, pero en ningún caso se puede admitir que se haga para sobrevivir, ante la amenaza del hambre.

Es una obligación ética indispensable para una sociedad realmente democrática que las personas tengan garantizada la supervivencia. Pero es que además esta situación nos hará adquirir la dimensión humana de la vida. Porque haciendo nuestra cama, recogiendo y limpiando nuestra habitación, compartiendo hacer la comida, lavar nuestra ropa, es lo que nos permite vivir cotidianamente, y desde esta dimensión concreta trabajar, pensar y todo lo demás por nosotros mismos.   Vivir nuestra vida cotidiana, participar de ella, como puede ser al tender la ropa, es una forma de hacer la revolución, porque pensaremos en lo concreto.

Gandhi se dio cuenta que para hacer la revolución contra el imperio inglés tenían que no depender de la visión del mundo mecanizado y pidió a sus seguidores que hicieran su propia ropa, que usaran sus manos para hilar y no dejar que nadie se lo hiciera.

La especialización aleja a las personas de su vida cotidiana concreta. Se llevan a los hijos a guarderías, para poder trabajar más hay especializarse en ganar más dinero. A los padres a las residencias, en la que trabajan especialistas en esta tarea que impide al trabajador cuidar de los suyos, lo cual crea una escala de atenciones asistenciales de lujo, privadas más baratas, públicas y de beneficencia.

Este modelo de vida taylorista, de producción en cadena, de prisas y falta de tiempo debe ser cuestionado, debatido y sustituido por otros modelos. Nos impide participar en nuestra vida cotidiana, en las cuestiones sociales, que dejamos en manos de especialistas de la política, de la economía, de la información, usurpando la esencia de la democracia, el poder del pueblo, dándoselo a los especialistas, cuya visión de las cosas es absolutamente parcial. Es lo que modula nuestra visión del mundo, de la vida y de nuestra mentalidad.

Llegamos a delegar el pensamiento a quienes crean opinión pública con falsos debates, con apariencias de información. La fabrican en serie quienes se han especializado en esa tarea. Los demás, mayoritariamente, escuchamos y asumimos. No tenemos tiempo para analizar las noticias porque estamos especializados en otros menesteres.

Cómo la mayoría del profesorado, maestras y maestros tienen a su disposición trabajadores del hogar hacen su trabajo como especialistas del mismo, con la excusa de tener más tiempo para él, pero pierden la visión humana del aprendizaje y acaban apresurados por cumplir el programa. Ponen deberes a sus alumnos sin ver que son demasiados, que hacen que no tengan tiempo para jugar y hacer más deporte o aprender alguna faceta artística, música, teatro, pintura que tan necesario es aprender y desarrollar para la personalidad.

Los estudiantes otro tanto. Se han convertido en especialistas. Su misión (especialidad) es estudiar los apuntes, hacer exámenes. Siempre a contrarreloj, sin pensar sobre lo que leen o estudian. Se dedican a memorizar sin estar en contacto con la realidad, sino en una burbuja. Las vacaciones se convierten en  un  paréntesis para seguir.

Con la especialización los intelectuales, artistas y demás se convierten en una estructura de Poder mediante la creación de un metalenguaje, que inventan para mantener sus privilegios al profesionalizar una labor que  queda fuera de la dimensión humana, que quienes la hacen  es porque les sustituyen en su tiempo cotidiano otras personas que carecen de medios para vivir. La desconexión de las obras literarias, pictóricas y demás de la gente es total porque se hacen para un círculos de especialistas que viven de una manera parecida, desconectados de las labores domésticas y centrados en un espacio sociológico en el que no se cumple con las labores más inmediatas de vivir, lejos de la dimensión humana. De esta manera se construye la mentira social que afecta a todo.

Lo mismo otras profesiones que cada vez especializan más sus labores. Los médicos con el ordenador en la consulta, con una cola de pacientes esperando a ser atendida cada vez hablan menos con el enfermo, se dedica a colocar los datos en los ficheros, ver que le pasa y si es complicado al especialista y si no recetar. Los jueces no pueden dar una sentencia justa sin conocer la realidad, de la que están desconectados completamente porque no hacen sus labores domésticas y no entienden nada de quienes pasan frío, de quienes no tienen medios para vivir o quienes han sido absorbidos por su ambición y son víctimas del poder que han disfrutado, y al que se han vendido, cayendo en una inercia que les ha llevado al fango de la corrupción.

El ritmo de trabajo en la fábricas, en los talleres, en el comercio es el de ser un especialista y castrar la dimensión humana reducida al trabajo nada más, sin tener  en cuenta que hay que hacer las labores domésticas,  que son necesarias para vivir, y que podemos disfrutar de hacerlas. Pero si no hay tiempo ¿qué se va a disfrutar?. Esta reivindicación no la asumen los sindicatos, cuando es mucho más importante que la salud laboral, pues de recuperar la vida concreta, inmediata, la de cada cual,  dependerá la felicidad de las personas.

La especialización de la vida absorbe el tiempo y es un elemento de control sobre el individuo, que ya sólo se preocupa de su obsesión, de lo que tiene que hacer y nada más, el resto lo harán, lo pensarán otros especializados… a él no le toca.  El cuidado de los ancianos deja de ser una labor humana, familiar y se encarga a especialistas, lo mismo que el cuidado de los niños en guarderías, para permitir le especial.ización de los padres… y esto exige más especialización, cada vez más.

Otro ejemplo de la pérdida de dimensión humana de las actividades personales y sociales es el deporte, en el que sucede hasta el extremo de preparar máquinas humanas que compiten en un espectáculo que ha dejado de ser algo deportivo, sino un negocio, sin que se vea aberrante que gente joven dedique su vida a dar raquetazos y patadas a un balón durante horas y horas, o a conducir un  bólido  y encima que a  estos especialistas del deporte, a los que se paga por vender su existencia y su tiempo, se les considere como un ejemplo en la sociedad.

También sucede que el parado teniendo tiempo carece de disponibilidad, porque su mente está centrada en buscar trabajo. Hemos perdido la base de la vida cotidiana y sin ella no será posible solucionar los demás problemas que asolan a la humanidad, como la crisis económica global, el cambio climático, la falta de recursos energéticos, porque para solucionarlo es necesario pensar de otra manera, ver el mundo de otra forma y vivir diferente a como lo hacemos hoy en día. Tenemos que volver a lo cotidiano para tocar la realidad.  Puede que no nos demos cuenta que la solución la tenemos muy cerca, demasiado cerca y no la vemos.

Anuncios
  1. sara
    9 noviembre, 2010 en 8:40

    Querido Ramiro:
    Me parece acertadísimo tu análisis de esta sociedad. Es tal la influencia de este sistema, que consigue empujarnos al caos incluso a los que estamos convencidos de que no es la forma de vida que queremos, la que nos hemos planteado desde la adolescencia. Siento que el que no entra en esa espiral de prisas y consumismo, está destinado a que el resto le considere “un parásito”, y a veces no encuentro las herramientas para sacar a los míos de ese sistema de producción desde niños, ese ritmo salvaje de estudios y frustraciones. Me planteo muchas veces por dónde se puede empezar a modificar el sistema educativo, a humanizarlo, a que los chicos VIVAN, sean críticos con todo, que sepan gestionar sus emociones…
    Un abrazo y felicidades por tu web.
    Sara

  2. buha
    19 julio, 2010 en 15:46

    Totalmente acertado lo que dices; el problema es que casi nadie lo ve. La solución a tanta crisis,es la vuelta a lo cotidiano y a una vida sin prisas. Cuando en mi entorno afirmo que no me interesa una vida con prisas, no obtengo ninguna respuesta. Yo creo que ni se llega a entender.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s