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¿Crash de 2010?, ¿crisis?, ¿paro?.

Cada vez se habla más de la crisis, al mismo tiempo que se interpreta ésta viendo sus síntomas  nada más y haciendo una serie de críticas al sistema y al modelo económico, pero nunca se aportan soluciones. Cuando se dice alguna siempre es en relación al empleo, es decir hasta las mismas críticas a la crisis están en crisis, palabra  que significa cambio.

 

 

Las características de esta crisis es que la sociedad en su conjunto se sitúa ante un cambio de paradigma, que es necesario. Es un paso que hay que dar, sobre todo a nivel de pensamiento, pero son muchas las inercias y los intereses de quienes se enriquecen con la crisis y, sobre todo, de quienes ejercen el Poder  en este  sistema establecido: el dinero como elemento corruptor de la política. Un cambio transformaría las reglas del juego y podrían perder poder. Por esta razón la crisis se estanca, no se debaten soluciones.

 

Los políticos interpretan un juego de promesas que se olvidan, pero que sirven para generar noticias esperanzadoras. Proponen medidas que nunca funcionan y dedican a ellos millones de euros que enriquecen a algunos empresarios.

 

La sociedad ha evolucionado hacia formas de cambio no violentas, o al menos no tan violentas como antaño, pero se puede pasar el umbral de la necesidad colectiva y desencadenar un estallido violento difícil de prever y sobre todo de controlar una vez que se haya puesto en marcha. Por eso es necesaria una visión de la realidad que nos permita desarrollar nuestras capacidades y aprovechar el potencial tecnológico y científico para ser más libres y no más esclavos.

 

Santiago Niño Becerra, catedrático de estructura económica de la universidad Ramon Llull, plantea e en su obra “El crash de 2010”, que hay una crisis del sistema, “crisis sistémica”, que efectivamente así es, pero al mismo tiempo el progreso de las tecnologías nos sitúa en una crisis dentro de otra, pues se trata de una crisis de la misma Historia,de nuestra civilización, porque también  lo que es la economía en sí, misma como producción de bienes y distribución de los mismos. Se mantienen los mismos mecanismos de antaño cuando la realidad material ha cambiado. Si no se hace un diagnóstico claro y certero las medidas fracasan irremediablemente.


Mientras que no elaboremos una serie de propuestas, teniendo esto en cuenta, será imposible salir de esta crisis, para emprender el cambio necesario. Lo cual arrastra inevitablemente a una crisis de ideas, que afecta otrosí a la izquierda política, que no es capaz de cambiar sus conceptos acorde con la nueva realidad.


Se sigue pidiendo empleo, se siguen haciendo políticas económicas en función del empleo, cuando lo que vivimos es una crisis de empleo, lo cual afecta a nuestra manera de vida, a toda una mentalidad que exige que para tener una retribución económica sólo puede ser en relación al empleo, bien como salario por un trabajo, como pensión por haber trabajado, o por incapacidad de trabajar. Modelo éste que ha llegado a su fin.Los últimos estudios económicos indican que puede haber crecimiento económico, pero sin que descienda el paro, incluso podría aumentar. Una curiosa paradoja que nos está diciendo que vivimos en otra realidad a la que debemos de adaptarnos.


En su libro  Niño Becerra parte de una cita de Jeremy Rifkin, a la que luego deja a un lado, pero que es significativa: “En este s. XX menos de un 5% de la población producirá los bienes y servicios que consuma el resto, así que no se necesita una fuerza laboral masiva”. Sin embargo a lo largo del libro no se ve ninguna propuesta que permita salir de esta situación. Hace falta un punto de apoyo sobre el cual se recupere la movilización social.

 

En el libro Niño Becerra hace una buena exposición y análisis de la situación actual, consecuencia de la evolución de muchos años atrás de la economía. Su profecía final anuncia la caída a plomo a mediados de este año, el crash 2010, no ha salido tal cual, pero seguimos en una caída sin freno. Sin embargo podemos quedar en un estado de caída permanente porque no tiene fondo. O mejor podemos ver que el modelo ha tocado fondo, pero este fondo sigue cayendo: aumento del paro, sin que se pueda resolver. Por tal motivo hablo de crisis de empleo.

 

No es posible crear más empleo, porque afectaría gravemente a la destrucción de la naturaleza, agravándose el cambio climático. Nunca se ha tenido en cuenta este factor del medio ambiente en la economía, pero ahora, en una situación límite afecta porque tiene consecuencias económicas enormes, de tal manera que el incremento de trabajo haría perder mucho dinero y pérdidas humanas como sucede con las grandes catástrofes cada vez más frecuentes y afectando a un mayor número de población.

 

Ante el dinero que nos ciega el premio Nobel de Química 2010, Mario Molina, advierte: “El planeta sobrevive, pero si no hacemos nada en veinte años pueden darse cambios prácticamente irreversibles”.


No es comparable la crisis de 1929 con la actual, pues aquella fue una crisis en la que no había suficientes mercancías, productos y bienes, porque se paralizó la inversión y como consecuencia la productividad. El modelo se bloqueó porque el dinero dejó de tener valor  al romperse el equilibrio entre la la oferta y la demanda. Pero actualmente hay gente que carece de medios para comprar sin que falte de nada en los mercados, ni siquiera en el financiero. La crisis de 1929 y la del 2010 han sido crisis de distribución. La primera se resolvió mediante la creación de empleo a través del crecimiento económico. La actual sólo se podrá resolver mediante la implantación de una Renta Básica.


La globalización y la tecnología hacen que haya suficiente oferta, a la que no llegan quienes carecen de recursos, los cuales se vinculan al empleo. Y es en este aspecto donde radica el busilis de la crisis. No habrá una caída de la economía, no puede haberla, porque la maquinaria productiva funciona sobradamente. Lo que hay es una situación de necesidad en un porcentaje cada vez mayor de la población en paro y una restricción de derechos y de salarios a los trabajadores, precisamente con la excusa de la crisis, cuando es eso precisamente lo que la genera. En realidad lo que creemos que son las consecuencias de la crisis son sus causas, porque definen la nueva realidad.


La precariedad del trabajo, una reforma laboral que favorece el despido, que aumenta la edad de jubilación no es como consecuencia de una crisis, sino que es hacer eso lo que genera que se agudice. Los inversores al ver limitada su capacidad de beneficio dejan de invertir, para forzar las medidas de los gobiernos contra la clase trabajadora, los medios de comunicación alertan de la crisis y para “salir” de ella dicen que no queda más remedio que hacer una política restrictiva de los derechos del trabajador. Es una farsa.


En la actualidad hay riqueza suficiente como para que no haya necesidades a nivel mundial, global, y en cada nación en particular. La cuestión es como organizar la riqueza en la sociedad. En la cumbre del milenio, 21 – IX – 2010, el presidente del gobierno de España, Rodríguez Zapatero, pidió que se se graven las transacciones financieras para erradicar el hambre. Lo cual es una falacia y embuste total, porque sin esa tasa se puede erradicar, porque hay bienes y riqueza suficiente para hacerlo y no se hace. Con esas tasas se dispondrá de más dinero, que se empleará para lujos, para más trenes de alta velocidad, más autopistas, un helicóptero para cada diputado, etc. Se sabe que la creación de riqueza depende de las leyes del mercado, pero su distribución de las medidas políticas que él no ha tomado, ni otros gobernantes tampoco.


 

La llamada crisis es un montaje que se usa como excusa para obtener beneficios por parte del poder económico en connivencia del político al que mantienen. En este sentido ya Daniel Cohen en su obra “Nuestros tiempos modernos” plantea que la lucha contra el paro, actualmente, sólo es posible combatiendo las desigualdades. La crisis 2010 es la separación de el incremento de la riqueza y el incremento de la pobreza. Lo cual exige una serie de medidas fiscales para los grandes beneficios, acabar con la economía de la corrupción que hace que los fondos públicos vayan a parar a los beneficios empresariales y no a los salarios, y una medida que permite un ingreso independiente del empleo: la Renta Básica.

 

Es importante desenmascarar la economía de la corrupción, algo que los estudios y universidades no estudian, como si la economía funcionase con sus errores y fallos, pero de manera inmaculada. La corrupción es un elemento esencial de la crisis y las políticas económicas se ven orientadas por esta estafa que propician.


Esto si es una lección que se puede sacar del crash de 1929, que no se suele analizar. En esta tuvo mucho que ver la Ley Seca que se estableció en EE.UU., el año 1920. Se produjo un incremento enorme de las mafias y del mercado clandestino que hizo que funcionase el dinero negro con una fuerza cada vez mayor. Hasta el punto de establecer una economía paralela de dinero que pasa por Hacienda y que invierte y el que circula fuera del control del Estado. cada vez era más el dinero negro que no invierte en la economía productiva, que sólo consume y no paga al fisco.


 

Por todo esto en 1931 Al Capone es detenido por evasión de impuestos, habiendo ordenado muchos crímenes, pero que no pudieron probar a nivel judicial. pasó unos meses en prisión dos años antes por encontrarle un arma encubierta. Tuvieron que cambiarle de prisión para evitar que siguiera manejando los negocios de la mafia. La Ley Seca termina en 1933, lo que permitió un proceso de recuperación económica y evitar los problemas del alcoholismo con campañas informativas y educando a los jóvenes en este sentido.


 

Es importante tener este análisis en cuenta para comprender la naturaleza de nuestra crisis, que es más un saqueo dentro de la economía de la corrupción, en la cual el dinero público ha ido a beneficios empresariales y no a los salarios. Pues el dinero público ha de ir al trabajo público y no a empresas privadas ávidas de beneficio empresarial. Por tal motivo no es posible salir de la crisis mediante las ayudas públicas, las cuales han servido durante algunos años cuando había una expansión de la economía, que propició la cultura económica del pelotazo.

Karl Marx. Sí, sí, no siempre tuvo barba.

 

Hay dos frenos infranqueables al crecimiento económico que son los recursos energéticos y materias primas que son limitados, no hay más. Y la naturaleza que se ve amenazada por la contaminación del agua y el aire, la destrucción de espacios físicos para ocuparlos por la expansión urbanística, grandes embalses, explotaciones a cielo abierto, lo cual conlleva la desaparición de especies animales, plantas y un cambio en el equilibrio ecológico al cual se ha adaptado la especie humana a lo largo de siglos. Incluso aunque no afectara a la destrucción de la naturaleza llega un momento en que no caben más edificios, ni más autopistas y el crecimiento económico se frena. No hay beneficios. No hay inversión. No hay contratos laborales.

 

Encontramos otro eje de la crisis actual, la idea del trabajo que de ser un medio para lograr la trasformación del medio ha pasado a ser un fin en sí mismo. Pero además se ha asumido el trabajo como algo preponderante que queda inoculado en el pensamiento de las personas, de manera que con un modelo u otro el trabajo es el elemento central de las propuestas cuando en esta crisis es el elemento que hay que superar y pensar la sociedad de otra manera, para salir del colapso en el que estamos.


En su obra “El fin del trabajo” Jeremy Rifkin dice: “La civilización se estructura en torno al concepto del trabajo”. Superar esta crisis exige actuar a nivel de civilización. De lo contrario la violencia global que puede desencadenarse será algo brutal que afectará a la vida de miles de millones de personas.


Vemos como los sindicatos no son capaces de pedir medidas para los desempleados que no sea pedir más puestos de trabajo, que no los hay, que no son necesarios. Las políticas económicas se establecen en función de crear empleo y fracasan o ponen en serio riesgo a la población con la destrucción del medio ambiente.

 

Un ejemplo son los mineros, a los que sus empresas no pagan, después de que el gobierno ha desembolsado una gran cantidad de dinero, que no ha ido a los salarios, sino a los beneficios empresariales, y se protesta para que se mantengan los fondos europeos para subvencionar el carbón, que las térmicas no compran. Y lo tiene que comprar el gobierno. Los puestos de trabajo salen carísimos y además lo que producen en su proceso de combustión produce CO2, lo cual afecta al cambio climático y el gobierno españolo tiene que pagar una cuota de emisión de CO2 por ser incapaz de reducir sus emisiones. No tiene sentido, pero se hace un teatro mediático para presionar que se mantengan las subvenciones. Hay que pagarles lo que se les debe, pero para eso hay una justicia que así lo exige. O la expropiación de la minas y su nacionalización, pero no se hace porque hay muchos intereses económicos de apoyos que tienen que ver con los partidos políticos.

 

El trabajo de los mineros es de un esfuerzo máximo. La sociedad no tendría inconveniente en que cobrasen su sueldo sin ir a trabajar, pero no les entra en la cabeza, y menos a los sindicatos. Mientras tanto no hay dinero para los parados que no cobran prestaciones, pero  ¿y sí lo hay para mantener este negocio ruinoso para la nación?. La presión mediática teatralizada impide ver esta realidad. Las políticas de reindustrialización fracasan una tras otra porque ¿qué hace falta producir?. Sería como mucho dárselo a unos para quitárselo a otros. Recientemente el presidente del gobierno español ha inaugurado una terminal de un aeropuerto cuya capacidad de uso no llega al 20% de su capacidad. Se ha gastado el dinero público en un proyecto inútil, que además genera un déficit anual, ¿no hay dinero?. Otro ejemplo: en la ciudad de León se suprimen durante un mes las clases extraexcolares deportivas y culturales, también en la Escuela municipal de Música y la de restauración, para ahorrar dinero. Al mismo tiempo se dedican 150.000 euros para colocar unas esculturas de moscas que estropean el la estética de una plaza, lo cual ha supuesto un rechazo vecinal y sí que hay dinero para esto, ¿hay o no hay dinero?.

 

Según Rifkin “los avances tecnológicos incrementan la producción afectando a millones de trabajadores. Aferrarse a un paradigma económico viejo puede resultar desastroso y hasta peligroso para una civilización del siglo XXI”. Propone un Ingreso Mínimo Garantizado para quien se quede en paro, de manera incondicional, que es así como se llamó en un principio lo que se conoce hoy como Renta Básica.


Como medida urgente hay que garantizar una Renta Básica a los parados, que permita su supervivencia, para más adelante establecerla de manera universal, a todos los ciudadanos generando un nuevo modelo económico que garantice e desarrollo sostenible. Para ello hacen falta una serie de medidas fiscales y ajustes presupuestos que eviten financiera empleos que acrecen de viabilidad y no son eficientes, de manera que se establezca una base de igualdad en una economía con un principio de equidad, lo que no quiere decir que lo vaya a ser en su totalidad, pero al menos evitará el problema de la pobreza, de la desesperación y la cortada para amenazar a los trabajadores y obligarles a aceptar condiciones laborales injustas y humillantes.


Esta vez para salir de la crisis hay que salir del modelo y la puerta para hacerlo es la Renta Básica.

 

Recordemos unos versos de Walt Whitman:

Vosotros por rebajar al pueblo,

¡vosotros, mentirosos, cuidado!

ni por los robos legales en sus variados

y miles formas mediante los cuales burláis a los pobres

para quedaros con su salario

ni por tantas promesas brotadas de labios regios

para ser quebrantados entre risas.

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  1. eva
    30 enero, 2011 en 0:57

    Me gusta mucho que mencione y hable usted de los mineros y el CO2.

  2. 12 diciembre, 2010 en 0:49

    El 9 de diciembre de 2010, en una entrevista que sale publicada en el periódico “20 Minutos”, Santiago Niño Becerra reconoce la necesidad de establecer una Renta Básica y pronostica que se acabará llevando a cabo: “Muy poca gente tendrá muchísimo trabajo. Y mucha gente va a tener muy poco que hacer. El modelo que hemos seguido tendía a ocupar a mucha gente. Ahora lo que se busca es ocupar sólo a la gente necesaria. Se les dará una subsidio de subsistencia, una RENTA BÁSICA, muy parecida al salario mínimo actual. Se legalizará la marihuana igual que en 1933 se levantó la Ley Seca. Se podrá cobrar impuestos por ella. Es un cambio radical: hasta ahora se buscaba ir a más. Y eso se ha acabado”.

  3. yago
    24 noviembre, 2010 en 14:59

    La cuadratura del círculo: ¿En dónde se va a encontrar la demanda solvente capaz de
    absorber la inmensa capacidad productiva de una revolución industrial en
    imparable marcha, cuando ésta no hace más que provocar enormes ejércitos
    de desempleados?

    Esta es la respuesta a una conferencia de Rifkin que si ya leíste el libro del Fin del Trabajo no hace falta que cuelgue: http://ellaberinto.net/getfile.php?type=1&id=59

    UN SALUDO.

    (Lo he leído, pero me parece interesante que se conozca. Gracias)

  4. 9 noviembre, 2010 en 12:30

    Sinceramente sigo sin ver posibilidad alguna al “cambio de paradigma”. Aunque tengo que admitir que es la primera vez que me planteo la opción de la Renta Básica por delante del pleno empleo… de todas maneras se me hace complicado ver como se recompensaría este diferencial de “implicación”…

    • 9 noviembre, 2010 en 18:08

      No sé bien a que te refieres, sobre el diferencial de implicación, pero si es en cuanto a quien trabaja, lo expliqué en un congreso sobre la Renta Básica: el salario. Por eso la medición de la cantidad de la Renta Básica no es caprichosa, ajustada a la realidad actual: el umbral de la pobreza, menos que el salario base.

      No obstante piensa que la aplicación de la Renta Básica como modo económico es universal, a toda la ciudadanía, con un 20% del PIB, y ahorrando de otras partidas partidas ineficientes de subvenciones e inversiones públicas que se desdoblan fundamentalmente en beneficios.

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