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Ideas de justicia.

15 noviembre, 2010 Deja un comentario Go to comments

El libro de Amartya SenLas ideas de justicia” nos lleva a una reflexión a la que el autor  se acerca, pero no pasa de lleno a ella. Se queda en la descripción de unos hechos,que define muy claramente, pero que debemos unir a otro libro suyo: “Nuevo examen de la igualdad”, en el cual se pregunta ¿Igualdad de qué?.

 

 

 

Hay un ejemplo que pone Sen que es muy ilustrativo. Nos plantea que hay tres niños y una flauta, ¿a cuál de ellos se la damos?. Uno dice que es el único que la sabe tocar. Otro que él es pobre y es el único que no tiene juguetes. Y el tercero dice que él es quien la ha hecho.

 

Podemos discutir si quien la ha hecho tiene el derecho a que sea suya, pero podemos pensar que igual que ha hecho una puede hacer otra, que mejor al pobre que nada tiene, pero mejor al que la sabe usar, porque si no ¿para qué la quiere?, etc. Creeremos que defendemos lo que nos parece más justo, cuando lo que hacemos es defender nuestra idea de justicia y nuestra mentalidad.

 

Por tal motivo habrá que analizar qué idea de justicia hay que aplicar en cada momento. Por eso Amartya Sen propone aplicar la razón para comprender la justicia, en especial la justicia social, con el objetivo, se propone de eliminar la pobreza. Lo cual exige diferentes soluciones, según el momento en que se quiera aplicar y la situación de un determinado colectivo y de la sociedad en general.

 

Muchas veces en este tipo de discusiones sobre qué debe ser la justicia social se cae en posturas que plantean diferentes lenguajes. El libro recoge una reflexión desde la filosofía del lenguaje, que se pregunta ¿cuáles son las formas lógicas?.

 

Sen intenta superar lo que el filósofo político, Jerry Cohen, llama “ilusiones objetivas”, que son aquellas ideas, generalmente utópicas que se creen, muchas veces colectivamente, “nuestro entendimiento del mundo exterior está anclado en nuestras experiencias y nuestros pensamiento”.

 

Esto es lo que sucede en el pensamiento económico actualmente, de manera que al cambiar la realidad seguimos anclados en soluciones del pasado que no funcionan. Hace falta un cambio de mentalidad. Y como indica Jon Elster actuar desde las razones suficientes. De lo contrario estamos cayendo en lo que Herbert Simon llama “la racionalidad limitada”.

 

La conclusión de Sen es que son necesarios diferentes enfoques para entender las distintas teorías de justicia. Lo cual si lo enlazamos con su teoría de la pobreza vemos que hace un planteamiento innovador, crítico con las ideas de Jhon Ralws, al considerar ser pobre a la falta de desarrollar las capacidades individuales. Lo cual abre un marco de actuación en cuanto a la base de igualdad y la libertad como fundamentos de las políticas sociales y el desarrollo practico de la justicia social. Va más allá de la falta de unos ingresos, sino que lo une a la falta de libertad sustantiva.

 

Hace un análisis muy interesante sobre la relación de desarrollo económico y los modelos democráticos, explicando que la libertad es un garante del desarrollo económico. Cuando una democracia actúa desde la corrupción institicionalizada afecta a su desarrollo económico.

 

La cuestión es aplicar todas estas ideas a nuevos modelos de pensamiento económico, por ejemplo lograr una base de igualdad, que permita democratizar la economía, algo que Giego López Garrido defendió cuando lideraba el partido Nueva Izquierda y que parece se ha olvidado al tener cargos institucionales.

 

Es por ello que pienso que en estas ideas innovadoras encaja la Renta Básica, que no es sino una medida que sirve de punto de apoyo para el proceso de adaptación de la economía a la nueva realidad definida por la globalización, el progreso tecnológico, la pujanza de la economía financiera frente a la productiva, y la necesidad imperiosa de lograr un desarrollo sostenible, lo que ha hecho que los estados firmen el protocolo de Kyoto sin que nadie lo cumpla debido a la necesidad de crear empleo. Como por ejemplo mantener la minería del carbón, a base de subvenciones, lo que impide disminuir las emisiones de CO2.

 

Sin embargo las ideas atrapadas en la inercia han sido premiadas con el premio Nobel de economía 2010, a  los estadounidenses Peter A. Diamond, Dale T. Mortensen y el chipriota británico Christopher A. Pissarides, estudiosos del desempleo, que defienden una mayor intensidad de políticas activas de empleo. O plantean que los subsidios hacen que aumente el paro, lo cual basta analizar la gran cantidad de parados sin coberturas, que tampoco encuentran un puesto de trabajo.  Este premio nos indica por donde van a ir los tiros de las políticas económicas de los próximos meses, pues al no dar resultado tendrán que buscar otras fórmulas. No analizan las consecuencias medioambientales de sus “soluciones”.

 

Se preguntan estos Premio Nobel de economía ¿cómo es posible que haya tanta gente sin trabajo al mismo tiempo que hay ofertas de empleo?. Proponen replantear las coberturas por desempleo, de manera que se ejerza una presión sobre las personas para aceptar cualquier trabajo y en cualquier condición, en lugar de ver que será necesario ajustar la oferta salarial a las necesidades y requerimientos de la demanda de empleo.

 

Se quiere justificar en que es por falta de formación no encontrar trabajo, lo cual no es cierto, sino que sirve para justificar cursos de formación, inútiles la mayor parte de las veces y que exigen muchas horas de trabajo gratuito por considerarse “practicas de formación”,  que quitan a los parados de las listas del paro y jugar así con las estadísticas. Algo que han aceptado los sindicatos mayoritarios.


Debemos  levantar anclas en nuestra mentalidad, renovar el pensamiento económico y avanzar hacia el futuro viento en popa a toda vela… que diría nuestro querido poeta extremeño José de Espronceda.

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  1. Artesano
    19 noviembre, 2010 en 17:01

    ¿Pleno Empleo en el sistema económico actual?. Parece una utopía muy frustrante.

    EL Capitalismo basa el pleno empleo en un hiperconsumo, inmenso generador artificial de Empleo. “Unos fabrican, todos compran”.

    El Hiperconsumo se basa en una financiación barata y en un planeta inagotable en recursos. Ambas cosas han fallado y parece que sin vuelta atrás.

    A pesar del inmenso gasto público en subvenciones y ayudas, la Economía no consigue reducir el Paro.
    Los países ricos basan su riqueza en la explotación del resto de países que cada vez más se niegan a este injusto reparto.

    En economías fundamentalmente rurales de subsistencia, el pleno empleo era más factible. También ocurría que la mitad de la población (mujeres) no pretendía un trabajo fuera de casa. La población trabajadora era menor. La industrialización ha cambiado la Economía.

    El aumento exponencial de población tampoco facilita el pleno empleo.

    Creo que no hay Premio Nobel que lo arregle.

    • 19 noviembre, 2010 en 17:09

      Pero sí ideas que lo puedan resolver: la Renta Básica.

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