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Tercera ola, la productividad del paro.

22 noviembre, 2010 Deja un comentario Go to comments

Hay un avance evolutivo en todas las sociedades que es impulsado siempre por los cambios materiales. Lo fue el fuego, las herramientas de hierro, la máquina de vapor, la pólvora, la electricidad, el motor por explosión, hoy la informática. Los grandes conflictos suceden por no adaptar la conducta y el pensamiento a la transformación de la realidad, lo cual necesariamente afecta a todos los campos de la actividad humana, especialmente la economía.

 

Recientemente Eduardo Punsset comenta en una entrevista “el gran error es que ha cambiado el mundo mientras que la educación sigue siendo básicamente la misma”.

 

El pensamiento individual que es de donde parten los cambios se ve frenado por la mentalidad colectiva, a veces atacado, porque en torno a las antiguas ideas se ha estructurado un Poder que se fundamenta en que no cambie su poder, precisamente.

 

Llega un momento en que surgen las revoluciones, que en la actualidad será nueva, y hay que responder, ¿cómo será el cambio desde la comunicación virtual?. Es la gran pregunta a la que hay que responder. Ante la desesperanza surgen nuevos medios que hay que aprovechar, que abren espacios que el poder es incapaz de abordar.

 

Semejante revolución es en la que estamos inmersos al emerger una nueva ola, que  Alvin Toffler define como el comienzo del avance evolutivo, para lo cual son necesarios nuevos criterios de pensamiento para impulsar el cambio. habla de una primera ola, la agraria. Una segunda, la industrial y tecnológica. Y una tercera que habrá de definirse, basada en la nueva realidad virtual que impulsa los nuevos descubrimientos científicos, la medicina, el aprendizaje, la política, la cultura, el ocio y el arte y la economía.

La ola, del escultor Diego Segura. Ceuta.

En su obra “La tercera ola” (1986) Toffler se pregunta si quien esté en su casa no debería recibir un salario aunque no ocupe un puesto de trabajo. Muchos de estos acaban siendo de un enorme coste medio ambiental para la sociedad, no son necesarios, sino que se hacen para producir grandes beneficios y crear puestos de trabajo y hay que pagar la destrucción que supone a la naturaleza.

 

Por ejemplo España ha firmado el protocolo de Kyoto, que le exige bajar las emisiones de CO2. No lo hace y compra a terceros países no industrializados cuotas de emisión.

Afirma el autor de “La tercera ola”: “La segunda ola está aferrada a los puestos de trabajo”, plantea profundos cambios en la estructura íntima de la economía, que exige una nueva concepción del mundo y nuevas premisas. En economía todavía se piensa que  la tierra es plana y que el sol gira en torno a ella. Tal es el cambio que necesita, lo que se propuso en los años 80 como la perestroika del capitalismo.


Es preciso comprender el desempleo como una realidad, su constante aumento a pesar del crecimiento económico, pues ocasiona un desequilibrio necesario para una transformación, en un momento en el que se ha generado una gran cantidad de dinero, que con solamente una nueva forma de distribución exige un 20% del producto Interior Bruto para establecer un ingreso a cada persona que le permita su supervivencia. Podríamos hablar de una nueva ola de libertad, en caso de abrir la economía a la nueva realidad y no darla la espalda, simplemente por intereses de poder. Un Poder que ha modulado nuestra conciencia.

 

Un miembro del Banco Mundial, Paul Streeten, afirma: “El problema de nuestra sociedad y de esta crisis no es el desempleo, que presupone empleo asalariado, mercado de trabajo, pagas de la Seguridad Social, el problema es el trabajo improductivo de muchos empleos y el no remunerado de los pobres”.

 

Hay que analizar la Tercera Vía, lo que se llamó la Nueva Vía, dentro de esta nueva ola, pues de lo contrario se atrofia y pudre, como ha sucedido con la socialdemocracia en el Poder a nivel internacional. Su fracaso es el de un pensamiento político que ya no responde a la realidad, sino a efectos publicitarios.

 

Lo que la gente necesita es dinero para vivir, no un empleo. Hasta ahora iba unido lo uno a lo otro, pero ya no es necesario, por eso hay que establecer una Renta Básica, porque la economía ha estudiado hasta ahora la manera de distribuir una riqueza escasa. Hoy debe estudiar una riqueza abundante, gracias a los medios materiales de las nuevas tecnologías.

 

¿Qué hubiera pasado si no se hubiese cambiado la dieta con el fuego, el transporte con el vapor y el motor de gasolina, o la iluminación con la electricidad?, la sociedad  se hubiera estancado.

 

Por ejemplo se sabe que los egipcios conocieron la máquina de vapor, pero no la usaron porque tuvieron esclavos y no entendieron que dejasen de serlo. Se usaba para juguetes con los que se entretenían los faraones y su familia y corte. Nos parece increíble, sin embargo es lo mismo que hacemos con las nuevas tecnologías en relación a los puestos de trabajo.

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  1. istboli
    15 enero, 2011 en 18:12

    Muy buen artículo. Eso es exactamente lo que tenemos que conseguir.

    Eduardo Punset, mi tocayo, está en lo cierto.

    Eduardo Valls

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