Inicio > Política > ¿Por qué no hay movilización social?

¿Por qué no hay movilización social?

27 diciembre, 2010 Deja un comentario Go to comments

La participación de los ciudadanos cada vez es menor, siendo ésta la columna vertebral de la democracia. Ante una crisis como la que estamos viviendo es necesario para presionar a las instituciones a que den una respuesta social a los problemas que padecemos. Pero no sucede, salvando dos excepciones: Francia y Grecia. Las causas de esta situación son muy profundas.

 

La técnica del control social se ha diversificado, actúa ocupando la conciencia de los ciudadanos. Crea espacios en los que se sitúa a las personas, las cuales moldea según la conveniencia de cada momento,  con horarios,  información selectiva, establecer referentes estéticos, etc. y a todo esto se dedica también todo un modelo de enseñanza. Ya no hace falta ejercer la represión, que se aplica únicamente cuando ha fallado la técnica de adaptación, sometimiento aceptado,  al Poder.

 

Una de las formas de dirigir nuestras vidas consiste en introducir las prisas en nuestra vida. Nos satura de ofertas que exigen desplazarnos, nos animan al consumo de manera que el tiempo libre que queda fuera de un horario lleno de exigencias, muchas veces inútiles, pero cuya función es hacer que las ciudadanas y ciudadanos estén siempre pendiente de algo.

 

A esto sumamos Internet que acelera más el la sensación necesitar más tiempo, sobre todo porque lo usamos dentro de esa dinámica de las prisas y de creer que nos falta de tiempo, lo cual hace que no participemos en asociarnos, en intervenir en colectivos y cada vez son menos los espacios vitales públicos, encerrándonos cada vez más en nuestra propia situación. No solamente han dividido a la sociedad, haciendo que cada cual vaya a lo suyo, sino que nos han atomizado.

 

Los encuentros entre personas son cada vez más escaso y cuando se hace es a través de los grandes medios de comunicación, que orientan la comunicación a lo más trivial y convierten los problemas sociales en un espectáculo en el que nos sitúan como meros espectadores.

 

Curiosamente hay dos lugares donde no sucede, en Grecia y en Francia. Hay que buscar la diferencia, la cual tiene raíces muy hondas. Puede parecer una casualidad, pero responde a la construcción del pensamiento social. Respecto al primer país responde a una base de pensamiento crítico que impulsa su historia e inconformismo. Con respecto al segundo es la cuna de la libertad moderna como consecuencia de la revolución que lleva su nombre y ha universalizado la democracia basada en la separación de poderes y el estado de derecho.

 

Pero además en el caso de Francia hay algo diferenciador, como es que en este país se estudia a Pascal, no sólo por sus experimentos, sino su pensamiento. En el resto de países occidentales se estudia a René Descartes como ejemplo de racionalismo. La diferencia entre ambos modelos lógicos el que Descartes parte de un principio inamovible, como fundamento de la razón, mientras que Pascal considera que hay muchos principios sobre los que se puede construir el pensamiento y razonar desde varios, lo cual establece la idea de cambio, se puede pensar de una manera u otra, se puede cambiar de modelo de pensamiento. Desde esta mentalidad la gente lucha por los cambios, que  mediante una lógica que les hace posible los conciben en su cabeza quienes son capaces de pensar la realidad no como algo dado, sino por crear, por construir.

 

Una diferencia entre ambos modelos lógicos es que el pensamiento cartesiano entiende que quien no sigue las normas de la mayoría está loco. Hay un principio establecido al que se debe todo lo demás. Para Blaisse Pascal quien no está loco, según el anterior modelo, es porque está en otra forma de locura. Para éste no hay un criterio único de analizar las cosas. Y en función de que las situaciones cambien se puede cambiar el pensamiento, según funcione mejor. Su sistema está en permanente evolución. El desarrollado por Descartes es inamovible y acaba adaptando la realidad a él.

 

En España la idea colectiva de una como imaginario sobre el que nos han educado es la dualidad entre la actitud de Sancho Panza, de conformarse con lo que hay o de actuar a la desesperada, de manera quijotesca cuando ya no queda sino estrellarse con la realidad que se ha dejado formar. Es el caso de Olot, cuando un señor es enviado al paro, embargado y mata a su jefe que le despidió  y a los empleados del banco.

 

La apatía social debe ser un elemento de análisis , necesario. Después de la huelga general del 29-S, se quedó en hacer una reflexión desde diversos colectivos. No se hizo. Lo que queda del movimiento social, se ha quedado en una respuesta a las acciones del gobierno, perdiendo así la iniciativa. Mientras que en Francia se movilizan hasta las últimas consecuencias porque les quieren ampliar la jubilación a los 62 años, en España no hay una respuesta social cuando nos la han ampliado hasta los 67 años.

 

El recorte de derechos laborales viene ante la falta de un movimiento social que no habrá hasta que no salga a la calle pidiendo una renta básica incondicional para los parados que no cobren prestaciones de ningún tipo. Porque no protestar por esto los sindicatos, no movilizarse por esta situación injusta y luego protestar por la bajada de sueldos de los funcionarios o una reforma laboral favorable al despido, ha hecho que el movimiento obrero se desarme moralmente, a parte de acabar siendo cómplice de los cursos de formación que explotan a los trabajadores y les toman el pelo con las horas de trabajo, “prácticas”, que tienen que hacer sin cobrar nada y sin que se les asegure un empleo.

 

Otra causa es el auge de las redes sociales por Internet que crean una sensación de participar, de movilizarse, que se nos deja de ser una sensación que nos inmoviliza desde el punto de vida social. Se acelera el proceso de información y nos hacen anclar en la pantalla del ordenador sin salir a la calle. La comunicación directa en grupos, asambleas es necesaria. Debemos usar Internet, como un medio más, no convertirlo en un fin, que reduce la movilización social a una mera magen.

 

La sociedad ha cambiado, y la movilización debe adaptarse a la nueva realidad. Ya los grandes movimientos de masas no funcionan, no existen ya, entre otras cosas porque, por ejemplo, las manifestaciones las ha empezado a usar el Poder con protestas masivas, como contra el terrorismo, por lo que una manifestación pequeña no es noticia, sino que se convierte en   contraproducente.

 

Pero es necesario el diálogo, la confrontación de ideas y pasar de la masa a la opinión pública, una opinión pública capaz de influir a través del pensamiento. Por eso es necesario elaborar discursos, no solamente eslogan o ideas de reacción a la acción del Poder, que es en lo que ha desembocado el movimiento social visible. No actúa con la ciudadanía, sino que se sitúa a parte.

 

Sin movimiento social la acción política e institucional se atrofia, pierde vitalidad y merma el sentido democrático, a niveles que pueden ser peligrosos. Desde los foros de Internet es necesario hacer un replanteamiento del movimiento social y no dejarnos engañar por sensaciones y buscar foros de encuentros que permitan rebelarnos a los tres factores de la desmovilización social:

 

1.- La falta de tiempo, que creemos que es objetiva (una sensación).

 

2.- La comunicación virtual, que tomamos por real por el simple hecho de tenerla en la pantalla (otra sensación).

 

3.- Confundir quejarse con criticar. Creer que la queja es algo efectivo, lo que se potencia con libros de reclamaciones, encuestas, desfogarse en programas de radio o de televisión (otra sensación).

 

No basta con pagar una cuota en una asociación, o recibir su información, es necesario implicarse, muchas veces en pequeños actos cotidianos, que va de asociaciones de madres y padres en los colegios a asociaciones de barrio, a los partidos políticos, tertulias literarias. Se trata de articular la participación para movilizarnos.

 

Este vacío se ha profesionalizado y ya sólo actúan profesionales de la política o de los sindicatos o de alguna ONGs. Lo cual ha vaciado el movimiento social reduciéndolo a una imagen que interactúa con los medios de comunicación y su acción muchas veces es más propagandística que real.

 

Tomar conciencia de esta situación es un primer paso, pues como dijo Vladimir Illich, “no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria”, y viceversa.

Anuncios
  1. 1 enero, 2011 en 15:55

    VER VÍDEO , TRAICIONADO POR LOS SUYOS EL HIJO PRODIGO VUELVE A SUS PRINCIPIOS.

    CREO QUE ESTOS PODERES VAN A IR FRENANDO PAULATINAMENTE LA CAÍDA MUCHA GENTE COMIENZA A DESPERTAR Y ESO DA MUCHO MIEDO,VEO….DOLOR MUCHO DOLOR

  2. 1 enero, 2011 en 15:51

    Bueno Ramiro, a ver el mundo, si nos huele a rosas. BUEN AÑO.

  3. Dora
    28 diciembre, 2010 en 20:39

    Llevo tiempo preguntándome lo mismo… Quizás necesitamos un líder 😉

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s