Anuncios
Inicio > Artículos, Política > Las pérdida de la tribu

Las pérdida de la tribu

Vivimos tan inmersos en el presente que que nos estamos quedando ciegos de pensamiento. No vemos nuestra vida mas que en lo inmediato y somos incapaces de resolver nuestros grande problemas, a nivel personal y desde un punto de vista colectivo.

 

Nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos son el resultado de la evolución de la especie humana a la que pertenecemos, de la que formamos parte, como naturaleza y como sociedad a lo largo de la historia. Lo cual por obvio pasa, sin embargo,  desapercibido.

 

La manera de controlar a las personas, de alterar su conciencia y por ende su visión de la realidad es despojar al sujeto de su ser, formado por su historia y su naturaleza,un ser físico, psicológico y social.

 

Como especie hemos evolucionado sobre la base de la participación colectiva, al ser  cada individuo parte de un entramado social, lo cual es uno de los elementos característicos de la convivencia humana, que ha permitido la supervivencia de la especie y también de cada individuo. Esta organización humana es la tribu. En ella se forma nuestros ser.

 

La tribu es aquello a lo que pertenecemos y que nos hace ser. A lo largo del tiempo ha ido dejando su aspecto tribal, pero se ha sustituido por otras formas de tribus menos vitales y más administrativas o funcionales, más organizadas, como la institución familiar, a la cual se le quiere muchas veces dar un tinte ideológico, que no lo tiene en sí, pero se pretende instrumentalizar  para el control del individuo.

 

Los colectivos como las aldeas y pueblos, con todos los problemas de convivir, forman tribu, lo cual no sucede en las grandes ciudades, en las que se dan sucedáneos, como es agruparse en lo que se llaman tribus urbanas, que indican la necesidad de una identidad colectiva. Pueden ser pandillas, club sociales, equipos deportivos, etc.

 

Otras sustituciones son las bandas en torno a símbolos, modas, música, formas de vestir, cuya función psicológica y social es hacer tribus parciales en determinadas comunidades. Muchas sectas logran atraer a  personas porque encuentran en ellas su aspecto tribal, que necesitan.

 

Una característica de la falta de tribalismo es que el individuo es dirigido creyendo no serlo. En la tribu hay un uso y costumbre que forma parte de la identidad del sujeto. El individuo sin tribu carece de referencias colectivas y es atrapado en una conducta controlada exclusivamente desde el mercado impersonal de la masa, que le convierte en un mero cliente. Para que funcione el consumo despersonalizado se crea un ambiente de ansiedad y miedo, lo cual fabrican a la perfección los medios de comunicación. La publicidad va dirigida a ese individuo desarraigado que somos todos, pero uno por uno.Si se rompen los lazos que vinculan a unos individuos con otros el sujeto va a la deriva y es dirigido desde la distancia, teledirigido, por el Poder, puede ser religioso, ideológico o económico.

 

El hombre individualizado, sin tribu,  desarrolla una serie de características que sirven para ser controlada la conciencia personal. Una de ellas es la obsesión por la salud, el cuidado permanente de su imagen y nunca está satisfecho.  El individuo llena su vacío, su vaciedad de tribu, consumiendo, de ahí el gran negocio de productos dietéticos y de estética que proliferan en nuestra sociedad, como si fuera normal y se convierten en una necesidad. Operaciones de cirugía estética, revistas, que no sólo venden productos, sino que sirven para establecer una estética determinada. El control de nuestra conciencia, sin que nos demos cuenta de ello, llega hasta este extremo.

 

En la tribu la fiesta es una celebración colectiva, en la que se recuerdan las costumbres,  mediante bailes y tradiciones que unen el presente con el pasado. Este sentido de la fiesta desaparece en la sociedad moderna, en la cual se aprovechan las celebraciones del lugar para irse a la playa o a la montaña, o para hacer trabajos pendientes, porque lo colectivo no cuenta. En la tribu se participa, se baila y se canta en comunidad. En su obra “El laberinto de la soledad”, Octavio Paz, cuenta la importancia de lo festivo, de la celebración colectiva para la conciencia de una sociedad. Si nos fijamos en la actualidad la fiesta es de masas, en la que los individuos bailan solos, a lo más en parejas solitarias rodeados de gente en las macrodiscotecas. Lo que David Riesman describve en su obra “La muchedumbre solitaria”.

 

Sin embargo ha surgido desde hace un siglo una organización humana que es la masa social, grandes colectivos que nos hacen consumidores, militantes de alguna ideología, seguidores de un equipo de cualquier deporte, lo cual ha supuesto el control de la conciencia individual.  De esta manera la masa se ha ido diluyendo para convertirse en opinión pública, orientada al pensamiento único, sin capacidad de crítica sino de queja, y siempre esperando que lo solucione quien tiene el poder, a quien en las democracias se elige a través de costosísimas campañas,  pero sólo una imagen reflejo del Poder real.  Razón por la cual reina la apatía en la sociedad. La cual forma parte de este pensamiento único del que hablamos.

 

Decía Agustín García Calvo que lo contrario del la masa no es el individuo, ya que forma parte de ella como átomo de la misma y esta formado de ella. Lo contrario de la masa es el grupo, el colectivo en el que nos desarrollamos, en el que se forman nuestros sentimientos, aprendemos a pensar y a relacionarnos.  En el grupo el otro forma parte de mi desarrollo personal. En la masa no, es un competidor, con el que estoy, pero me sitúo lejos de él.  Este fenómeno se da incluso en una pareja, que conviven, se relacionan, pero cada uno con su horario, con sus historias ajenas a sí mismos. La fragilidad de la vida en pareja, su provisionalidad viene de esta característica. En la tribu hay un vínculo de compromiso total con el otro.

 

No es nuevo este fenómeno de desarraigo de la tribu, de lo tribal y por ende de nosotros mismos, viene de lejos, pero cada vez se hace más pesado, y nos aplasta más.

 

En “Los hermanos Káramazov”, Dostoievski narra: “En nuestro siglo todo se ha dividido en unidades, cada individuo se aisla en su madriguera, cada uno se aleja de los otros, se esconde, oculta lo que tiene y termina apartándose de los hombres y apartando a los demás de su lado”. Curiosamente en su nación surge años después un movimiento político que se basa en la colectivización, que arranca lo tribal de las personas para formar una gran masa, como herramienta del poder. Al otro lado ideológico la masa de consumidores.

 

Carecer de tribu nos hace no tener personalidad, no formar parte de algo consustancial a nuestra evolución y por lo tanto no formar parte de nosotros mismos. La sociedad global se apoya en el individualismo y atrofia y elimina la participación en grupos, en asociaciones en las que podamos desarrollarnos como personas y nuestro ser social, que es un ser necesario.  Nos hace espectadores de televisión, consumidores de juegos con maquinitas.

 

La ausencia de tribal es una característica de la modernidad, la cual vemos normal porque carecemos de la visión de grupo, no vemos desde nuestro ser, sino desde el Poder que nos controla con sus horarios y condiciones, que nos educa para ser de él, individuos aislados sin identidad, conformados y conformistas. Rodeados de gente, sin vínculos con los demás. Y menos con esos vínculos invisibles que forma el ser de la tribu.

 

Fuera de lo tribal el otro, aun el más cercano nos estorba, tenemos que cumplir las obligaciones que nos hacen creer necesarias, contrarias a vivir intensamente desde nosotros mismos.  En una tribu es inconcebible no cuidar de los más pequeños y de los más ancianos. Nuestra sociedad ha creado toda una industria de sustitución, de geriátricos, de residencias, de guarderías.

 

Fuera de la tribu el otro estorba en la masa y en el individualismo complementario un familiar enfermo se le acaba arrinconando, le llevamos a una residencia por un sentido práctico, porque los otros, fuera de la tribu, tienen cosas que hacer, cosas muy “importantes” y necesarias pues vivimos de ellas, nos hacen vivir de ellas.

 

Si los lazos tribales han desaparecido,  con ellos la libertad individual, porque nos hacen vivir ajenos al otro, el cual forma parte de nuestro yo, por eso carecemos de identidad.

Anuncios
  1. 28 febrero, 2011 en 0:17

    ¡De la tribu a la masa!. Es la “evolución”, pero artificial y dirigida por los ingenieros del marketing, para llenar los bolsillos de cuatro…

    A la tribu, que también tenía su aquello (tribalismo, sometimiento de la libertad individual…), no podemos volver, pero ¿qué hacer para humanizar nuestra existencia en la sociedad de hoy? ¿Por dónde empezamos?.

  2. Mario Cordero
    21 febrero, 2011 en 17:54

    Si los lazos tribales han desaparecido, con ellos la libertad individual, porque nos hacen vivir ajenos al otro, el cual forma parte de nuestro yo, por eso carecemos de identidad.

    Tomo excepción a este párrafo porque creo que más bien el individuo se separa de la tribu porque ha adquirido la libertad y no lo contrario. Claro que no quiero disminuir el valor de este entrega que Ramiro nos presenta, lo que lamento es que no tenga una audiencia mayor que pueda darse cuenta del porque de su conducta.

    En otros comentarios he escrito que los jóvenes que van a estudiar a las ciudades, llenos de sueños y promesas de volver a sus comunidades a transformarlas y avanzar a tempo del siglo en que se educan, al llegar a la cuidad pierden ese nexo con la tribu y se vuelven miembros de esa sociedad de individuos. Los sueños ya no tienen valor, pues aquí en las cuidad la nueva libertad los ha separado de sus metas.

    Si preguntas a tus amigos desempleados ¿de donde vienen y por qué están en las ciudades?, creo que habrían hecho mis preguntas. Pero esos jóvenes, que quizá seas uno de ellos, compiten con las viviendas, el transporte, trabajo y servicios sociales con aquellos que llegaron antes o son oriundos de la cuidad o pueblo.

    Mi punto de vista es que si te lamentas de la pérdida de libertad, busca en tus sueños las promesas que hiciste a tu pueblo.

  3. 21 febrero, 2011 en 11:01

    ESTOY DE ACUERDO CON TU JUGOSÍSIMO ARTÍCULO, NO HAGO COMENTARIO…..

    ¿ Y QUE MATERIAL DIALÉCTICO,POLÍTICO-SOCIAL-ECONÓMICO- DOCENTE PODEMOS APORTAR PARA AYUDAR A RESOLVER ESTOS DETESTABLES COMPORTAMIENTOS DE TURBAS RICAS,POBRES,Y DE MINORÍAS SUPUESTAMENTE FORMADAS,QUE PARTICIPAN EN LOS JOLGORIOS DEFORMADOS Y DEFORMANTES DE MULTITUD DE TRIBUS REBAÑEGAS?.

    ¿CONTINUEMOS ASIDOS A NUESTRA AUTOESTIMA Y DIGNIDAD LO MÁS TOLERANTE POSIBLE. E INTENTEMOS ,NO OBSTANTE, PONER ALGÚN MEDIO INSIGNIFICANTE PARA ENFRENTARNOS AL ANIMALIZANTE Y DEFECTUOSO DESENFRENO, ATROPELLO, DEFENESTRACIÓN DE VALORES Y SUMISIÓN DE PERROS AL PENSAMIENTO TONTO-EMBRUTECIDO . TIRANOS,DUEÑOS,SEÑORITOS DE CARTÓN, PROLETARIOS, PARADOS Y AGITADORES QUE SOLAMENTE VIBRAN DURANTE SEMANAS O MESES DETERMINADOS VIVEN GOZOSAMENTE “INREDENCIONES” PERCIBIENDO LA REALIDAD COMO “ALGO INEXISTENTE”……

    HEMOS DE TENER EN CUENTA QUE LOS ESCLAVOS ACTUALES NO CESARÁN POR AHORA DE ARRODILLARSE COMO SÓRDIDAS PLAÑIDERAS A LOS SÁTRAPAS QUE CONFIGURAN “EL IMPERIO DE LA MEDIOCRIDAD” Luis

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s