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Indignación social

Stéphane Hessel fue un alemán, nacido en 1917, que luchó en Francia con la resistencia, en contra del fascismo y de las fuerzas totalitarias. Recientemente ha publicado un manifiesto cuyo título es una palabra “¡Indignaos!”. Un toque de atención a la complacencia y resignación social.

Hace unas pinceladas, a modo de lección desde la experiencia,  de cómo resistir ante una nueva realidad cada vez más totalitaria, cada vez más falseadora de la realidad, incluso yo diría de lo real.

Cuenta que tras la II Guerra Mundial se pretendió una organización racional de la economía, por ejemplo en Francia se realizó la nacionalización de la banca, lo que hubiera evitado los descalabros y crisis que suceden actualmente.

Me doy cuenta que, por lo que cuenta, se ha dado un golpe de estado económico en Europa que lleva a lo que Hessel llama la dictadura de los mercados, lo cual se está organizado políticamente, para aplicarla es necesario  establecer una dictadura global, lo cual es el proyecto político en el que estamos inmersos sin ser capaces de verlo y enfrentarnos a esta nueva situación, que pretende camuflarse en un lenguaje que vacían de contenido como expresiones que repiten: guerra humanitaria, medidas de ajustes necesarias, etc. Toda una farsa que se aplica desde la dictadura del bipartidismo que se ha establecido como modelo de “democracia occidental”.


Plantea Hessel  una insurrección pacífica, sin violencia, pero sin descanso. Esto exige una preparación teórica y sobre todo un estudio de la realidad actual y de la historia para comprender qué ha sucedido para estar como estamos, el porqué de haber llegado a una situación de guerra global y de explotación social sin precedentes y que destruye, además, la naturaleza a pasos acelerados sin que las organizaciones sociales sean capaces de reaccionar, después de ser sobornadas muchas de ellas para apoyar la guerra contra el pueblo libio o no dar una respuesta a una reforma laboral pactada con los dos grandes sindicatos.

La reacción es a una nueva situación y hay que partir de cero, con la experiencia histórica de anteriores movimientos de resistencia, lo cual ha de empezar por indignarnos y no encogernos de hombros.


Hace este libro un llamamiento a la resistencia creativa, a indignarnos ante el curso de los acontecimientos y ante las mentiras que nos quieren hacer creer para dar una respuesta social, lo que exige ver la realidad desde una perspectiva esperanzadora y no caer en la exasperación que lleve a la violencia.

Reconoce este resistente político que hoy la libertad de pensamiento es mas importante que la libertad de expresión, pues ésta acaba haciendo que expresemos lo que nos hacen pensar con técnicas sociales de manipulación informativa. Llevan a los jóvenes al botellón, al consumo desenfrenado como si fueran actos de libertad, cuando son estrategias encaminadas a atrapar a los jóvenes en la rueda del consumo.Y al resto de la sociedad a mirar a otro lado y a no preocuparse sino de su problema sin ver que sólo hay soluciones colectivas.


El problema es ¿no será este libro, tan publicitado, un nuevo objeto de consumo más, para desmovilizar más y que la indignación no sea sino una palabra más, sin contenido?. La respuesta esta escrita en la conciencia de cada cual y en el futuro.


Como dice el punto 16 de las tesis aprobadas en la Sorbone el 14 de mayo de 1968 “no nos dejemos engañar por quienes quieren pensar por nosotros”. Y como se dijo entonces “si no vives como piensas acabarás pensando como vives”.

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  1. Mario Cordero
    27 abril, 2011 en 2:49

    El concepto de tierra es todo excepto el hombre y sus productos. Claro desde el punto de vista económico de Henry George, pero no ajeno a muchos pensadores que clasifican a la tierra como tal. Bueno en el Génesis dice que fue creada en diferentes días, pero al final lo llamo todo bueno.

    Creo que aún no queda clara la frase que “los problemas del mundo son los problemas de la tierra”, pues son las disputas de vecinos, provincias y países por adquirir poder lo que nos tiene en pelea desde que Caín mato a Abel y ¿por qué?, porque Abel tenía la mejor tierra y que me dice de los cuarenta años de vagar en el desierto. ¿No era las tierras libres en ese entonces? Levíticos tienen muy buenas explicaciones de este conflicto.

  2. Horac
    25 abril, 2011 en 19:34

    Los problemas de Tierra, mar y aire, … ¿Y las soluciones?.

    Por lo general ¡Aire!. Pero tenemos razón para ser optimistas, pues lo de “a hierro y fuego” sería un tanto peor…

  3. Mario Cordero
    25 abril, 2011 en 16:01

    Hessel como muchos otros que temen y hablan de una dictadura global tienden a dirigir su crítica hacía los Estados Unidos y al oeste. ¿Cual es el temor de criticar a China?. ¿No va o esta ya siendo la dictadura económica que somete con dádivas a los países que tienen los recursos que ellos necesitan hoy y en futuro?.

    Sí Hessel se estanca en los 60 entonces sus ideas son pasadas. Ninguna solución colectiva empezó en una forma colectiva, sino fue de lo individual a la masa.

    Me alarman, quizás por mi ignorancia, que se insista que la Revolución Jazmín sea producto de fuerzas como CIA, KGB o otras agencias europeas que no conozco sus siglas. Mal hacemos cuando desvaloramos el esfuerzo que hacen los grupos en busca de su libertad, no importa la forma de gobierno que luego adquirirá.

    Si queremos ser radicales abracemos el concepto de lo que radical significa y no tomar sólo aquello que nos conviene. Si somos radicales el remedio está en ir al la raíz del problema y como siempre sigo usando mi frase que reza LOS PROBLEMAS DEL MUNDO SON EL PROBLEMA DE LA TIERRA (creo de debería adquirir copyrigths), mientras otros controlen ésta, sin nosotros ser participes de su producto en la forma que sea, no habrá paz o quizá el Creador o en lo que usted crea, nos las dio para establecer un sistema de explotación, Él no vino a traer paz, como se nos ha recordado en estos tiempos de fervor cristiano.

    No desestimo las ideas de Hessel, pues toda idea deja algo sobre el cual construir, pero cuando alguien como él y muchos que nos asustan con esa Dictadura Global y nos nos dicen quienes están detrás, sólo podemos tomar esto como un derecho a expresar ideas

    • 25 abril, 2011 en 18:26

      Cuando se habla de dictadura global no se refiere a países o estados, sino a los grandes capitales que desde la economía pretenden dominar el mundo de manera total, metiéndose en la educación, en la política, en absolutamente todo e imponiendo sus condiciones. Y la única patria de la economía es el dinero, sea éste chino, alemán, español, estadounidense, libio o alemán.

      ¿Los problemas del mundo son los problemas de la tierra?, sí, porque de ellos dependen la igualdad, la libertad, la justicia social y todo lo más, pero ver como los destruyen deberá provocarnos indignación, al menos para poder reaccionar.

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