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Modelos de justicia en la literatura

Hay tres obras literarias que plantean la función de la justicia en la sociedad y las consecuencias de sus errores, los cuales están en la base de muchas situaciones actuales. Estas obras son “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas, “Los miserables” de Víctor Hugo y “Los hermanos Karámazov” de Fiódor Dostoievsky. 


En la obra “El conde de Montecristo” vemos como se instrumentaliza la justicia para fines políticos. Villefort hace que condenen a Edmond Dantes para obtener beneficios políticos. La consecuencia de este uso de la justicia lleva a la venganza, lo que es el desarrollo posterior de toda la novela. De esta manera se sigue usando la ley con fines políticos en lugar de hacer de ella un fundamento ético de la sociedad. 


Pensemos que la sociedad democrática tiene como fundamento el estado de derecho, el cual conculcarlo tare consigo dramáticas consecuencias a la larga que luego retroalimentan seguir usando la ley para intereses del Poder o de un sector de la sociedad, que puede ser mayoritario, pero no por ello deja de usar la ley para beneficio de una parte. 


Un ejemplo es mantener la ilegalidad de partidos, como el caso de Sortu, cuando cumplen con la legalizada de partidos y con todas las condiciones. Se introducen en su aplicación sospechas, prevenciones, que lo que logra es establecer un déficit democrático, aunque las razones sean muy emotivas, muy antitrerrorista, pero no deja de ser una instrumentalización de la ley que sólo lleva a una futura respuesta de venganza. 


Otras instrumentalizaciones suceden cuando para lograr aprobar un proyecto que conculca una ley aprobado se cambia y ajusta para poder beneficiar a algún grupo empresarial, como se ha hecho con el fin de poder construir una estación de esquí en san Glorio, León, en una zona protegida anteriormente por la ley. O el uso de la ley internacional para justificar un ataque y futura invasión a Libia, cuando la OTAN es una organización defensiva, que ha atacado sin ser atacada, informando sobre falsedades y medias verdades. La venganza es lo que se ha sembrado para el futuro.  


Los Miserables” plantean sobre si se ha de juzgar a una persona al margen de sus circunstancias o se han de tener en cuenta. Jean Valjean pasa casi veinte años en la cárcel por robar un pedazo de pan que quiere llevar a su familia que lleva días sin comer. Un sistema legal que no tiene en cuenta las circunstancias de las personas es un modelo totalitario. Todo el tema de la inserción social es una farsa, cuando no se basa en el desarrollo de la persona, que necesita tener una base material de medios para poder vivir. 


Por ejemplo la Constitución española de 1978 habla del derecho a tener una vivienda digna, pero no añade la realidad de esta ley fundamental, que es que tienes ese derecho si la pagas. Quien no tienen nada carece de derechos. Habla del derecho al trabajo y del deber al mismo, lo cual es incompatible y más con las circunstancias laborales. Es pues necesario definir un contexto social para el desarrollo de la legalidad, lo cual implica un nuevo modelo de derecho.


En esto se ha avanzado, pero no suficientemente y se ha vuelto a instrumentalizar la ley. Por ejemplo cuando se establecieron las ayudas familiares se condicionaron a pagar un alquiler. Las ayudas siempre insuficientes, fueron para garantizar el cobro legal de los impagos, pues antes que nada para recibir las subvenciones sociales hubo que presentar estar al día del pago del alquiler, porque muchas familias no podían ser desahuciadas de los pisos cuando no tenían a donde ir ni con qué pagar. 


Es necesaria una ley por sí misma, que atienda la justicia como justicia social y no como mero trámite de la aplicación técnica de la ley. En este sentido se debate el juicio a Dimitri Karámazov. Todas las pruebas apuntan en su contra, sus deseos, todo, pero él no ha matado a su padre. A pesar de los hechos es condenado, por la aplicación técnica de la justicia. ¿Qué juzga la ley, los hechos o a la persona?. 


La aplicación preventiva de la justicia atenta con los fundamentos de la misma ley, lo cual se está haciendo de manera que se erosiona cada vez más la democracia como sistema político. Pero sobre todo la justicia debe evolucionar hacia un modelo equitativo y ser realmente un cuarto poder, y no un instrumento estratégico y táctico de los grandes intereses financieros, a través del poder político. 


Como escribe Víctor Hugo en “Los miserables”, todavía hoy válido, “esta lucha entre el derecho y el hecho dura desde los orígenes de las sociedades; terminar este duelo, amalgamar la idea pura con la realidad humana, hace penetrar pacíficamente el derecho en el hecho y el hecho en el derecho, es el trabajo de los sabios; pero ése es es el trabajo de los sabios y otro el de los hábiles”.

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  1. Manuel Valero Yañez
    26 mayo, 2011 en 20:15

    Cierto que esos tres libros que cita Ramiro plantean diversos aspectos de la injusticia, y tiene razón nuestro escritor leonés cuando denuncia la instrumentalización política de la justicia, la “justicia” sin tener en cuenta las circunstancias del hecho “delictivo”, y la condena de un inocente cuando todas las pruebas de cargo están en su contra…

    Bueno, hoy día sigue siendo lo mismo, y habría que añadir la prevaricación, el subjetivismo caprichoso de jueces y magistrados, además de la falta de preparación de ciertos jueces, sobre todo los que ejercen de sustitutos…¡Dios nos pille confesados y comulgados!…

    Aún siendo magnificas las obras que cita nuestro leonés, para mi gusto la obra que más me impacto en mis tiempos mozos fue “El Proceso” de Kafka, pues lo que él pone en evidencia allí no es ajeno, en cierta medida, a lo que sucede hoy en los tribunales, en los que el acusado se ve obligado que demostrar su inocencia, toda vez que la presunción de inocencia es prácticamente una quimera.

    Te felicito, Ramiro, por tus comentarios. Un abrazo, Manuel

  2. Mario Cordero
    24 mayo, 2011 en 2:26

    Hemos avanzado tanto como en la aplicación de la justicia, que hay clases o subgrados de ella. Mientras hayan dos seres humanos habrá diferentes opiniones y cada cual vera su forma de culpar al otro por su caída, de lo contrario no sabríamos de Adán y Eva a no ser porque culparon a la serpiente por su desobediencia. Ellos no hubieran pecado el concepto de justicia nunca se hubiera establecido y desde luego yo no estaría escribiendo este comentario, ni Ramiro lo hubiera escrito pues ambos serían innecesarios.

    La literatura es fantasía que a veces la tomamos por realidad y hasta guerras se han peleado por una parte creer una historia y la otra la otra, Pero como alguien dijo que la peor injusticia es cuando los justos no hagan nada por evitar la injusticia, pero quien es el juez que va determinar que fue lo que los justos dejaron de hacer y desde luego como dijo Santayana “aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla”.

    Los Estados Unidos tiene el 70% de todos los abogados del mundo y si hubiera sólo un patrón para definir y aplicar la justicia, creo que con un 10% sería suficiente, !pero se imaginan el desempleo que habría!, pero quizá habrían más dramaturgos empleados.

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