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La tolerancia represiva

Herbert Marcuse estudió la manera de controlar a los individuos en el mundo moderno. Ya no les reprime, sino que ha llegado a actuar en la conciencia de las personas. Explica que las formas de dominación han cambiado, y es necesario establecer nuevos discursos. En sus ensayos políticos describe cómo la sociedad industrial reprime a través del consumo. Podemos deducir que la sociedad tecnológica, hoy, lo hace mediante la conciencia virtual.

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Una tecnología que nos marca un ritmo de vida, pero sobre todo nos crea sensaciones que nos hacen sentir más comunicados, más veloces, más informados, más libres, cuando en realidad estamos más controlados, más solos, más ajenos a una realidad que nos desborda, sin tiempo para casi nada, acelerados en un ritmo de vida insoportable en el que el consumo y el ocio sirven para recargar las pilas con el fin de seguir. Muchos tienen una vivienda, pero en realidad lo que tienen es una hipoteca.

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Nos creemos más libres cuando comparándonos con el pasado, cuando en realidad han cambiado las formas, con el objetivo de adaptar el Poder a las transformaciones sociales y a los nuevos conocimientos científicos. Por eso Marcuse se pregunta sobre cómo liberarnos de una sociedad rica y opulenta, que para serlo necesita de la pobreza, como chantaje para los trabajadores y como castigo al que no acepte someterse al engranaje económico, tesis ésta que desarrolla en el libro “La sociedad carnívora”.

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Una fractura de la conciencia de clase, de la perdida del sentido de los colectivos es que desde el Poder, mediante la maquinaria de la publicidad, los medios de comunicación y el sistema de enseñanza se ha colocado en las conciencias individuales, los pobres quieren ser rico, los explotados desean ser explotadores de manera que se legitima la figura del Poder. Todos lo desean, pero sólo unos pocos lo consiguen, el resto queda sometido mediante este deseo inducido a quien la está controlando. Por tal motivo en su obra “Eros y civilización”, Marcuse dice que la Historia de la humanidad es la historia de la represión y de las luchas por la liberación.

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¿Cuál es el problema?, que o se hace una lucha contra el Poder como modelo o se convierte en reemplazar un grupo de Poder  por otro.

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En el fondo el Poder se ha ejercido de diferentes maneras, pero con un objetivo: vencer el principio del placer, lo cual tiene unas consecuencias directas en la economía, tal y como el propio Marcuse advierte: el trabajo deja de ser una función social para convertir a las personas en instrumento de trabajo, y más aún en la actualidad porque el trabajo ha dejado de ser un medio para resolver necesidades y se ha convertido en un fin en sí mismo. El trabajo mismo se ha transformado en una necesidad, lo cual es lo que Marcuse llama el síntoma neurótico de nuestra civilización y para extender la neurotización de la sociedad en función al trabajo se “actualiza” el sistema educativo.

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Las consecuencias de la neuroris del trabajo es que las políticas de empleo desembocan en convertir a la víctima del paro en el culpable, no sólo de su problema de pobreza, sino que lo presentan como un problema para la sociedad, de esta manera el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en su discurso de investidura (19 – XII – 2011) propone establecer planes obligatorios de reinserción para parados de larga duración, algo muy parecido a la reeducación de los modelos totalitarios.

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Lo más grave es que cuando un presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, plantea los trabajos forzados y casi campos de concentración económicos para los parados, los sindicatos no dicen nada y a la mayoría no le parece mal, sino que circula el argumento de que más vale eso que no tener nada, lo que sería justificar una matanza de mil personas, porque es mejor que matar a un millón.

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Al parado se le induce el sentimiento de culpa, que etimológicamente viene de deuda, como si estuviera en deuda con la sociedad y por lo tanto la ha de pagar con trabajos que no cotizan a la seguridad social, que se devalúan para conseguir implantar mano de obra esclava.

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Hay que recordar ante semejante locura, la neurosis moderna, lo que Bertrand Russell escribe en su libro “Pesadillas de personajes eminentes”: “Hemos impuesto las cadenas a las víctimas. Quien aprisiona a otro se convierte a sí mismo en un prisionero del miedo y del destino. Las cadenas que hemos forjado para los demás nos tienen confinados en un calabozo mental”.  Es así como invaden nuestra conciencia.

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  1. 1 febrero, 2012 en 11:25

    Lo que yo sí que no entiendo es que naces en este imperio de la diferencia y no puedas ni respirar ni decidir por tu vida, las exigencia para ser ciudadano, los estudios que tienes que cumplir para sentirte miembro de una sociedad en su 75%, hipócrita y mal intencionada con una cultura mediocre y corporativa, incluso relacionada con las universidades donde solo se vende el existo, donde para adquirir conocimientos tengas que pagar dinero, eso es una desvergüenza.

    A la gente en general y a los más débiles siempre se les ha tratado como “mierda”, por parte precisamente de esos que venden educación, como se deja en la cuneta miles de no colaboracionista con el régimen, porque al fin y al cabo parece que todo lo socialmente formado se dramatiza y se convierte en estructuras restringidas y culpabilizadores de los más débiles.

    Se nos hace creer que todo es un negocio, tu casa, tu vida y tu dignidad, mientras se ha ocultado la realidad histórica en la cual el hombre formaba sus comunidades de apoyo mutuo y no esta absurda tragedia de la especulación y la educación de la competencia y el enriquecimiento. Y las nuevas noblezas salidas de las universidades, centros de poder de los regímenes y adoctrinamiento de las nuevas masas consumidoras.

    Zombis de zombilandía, la libertad deberás buscarla y amarla y sabemos cuál es: justicia, y el derecho a vivir… sin exigir más ni menos.

    El hecho de criticar a un parado es la envidia del que trabaja, y no quiere, toda una absurda hipocresía….

  2. 31 enero, 2012 en 12:28

    Estimado Ramiro:

    Este fin de semana en “Salvados”, programa de la sexta,

    http://www.lasexta.com/salvados/inicio

    Hablaba precisamente de lo que nos comentas en este estupendo articulo.

    A pesar de todo discrepo en varias partes. Es cierto que cambiar el poder de un grupo por otro no soluciona nada. Lo que hay que hacer ver es que mientras se esta pidiendo sacrificios a la mayoria una minoría sigue manteniendo sus blidanjes y bonificaciones no justificables.

    Es necesaria una resdistribución de la riqueza, mientras los más ricos incrementan en un 6% su riqueza, los pobres y sobre todo la clase media es cada vez más pobre.

    Nos controlan con la información y con el pensamiento. como decía Jose Luis Sampedro en el programa, mientras no exista libertad de pensamiento no puede haber libertad de expresión.

    Y los medios constrillen la libertad de pensamiento ya que lo que piensa diferente, no tiene cabida.

    Ahora los economistas empiezan a darse cuenta que la austeridad nos lleva a la recesión y a una mayor crisis.
    Pero tampoco se han puesto los medios para modificar, las actitudes y regulaciones que nos han conducido hasta aquí.

    Los políticos están corrompidos y no representan a quienes les votan sino a quienes les pagan. Ayer salia una noticia interesante en EEUU, las empresas invierten en Lobbys más de lo que pagan en impuestos.

    Un saludo

  3. Mario Cordero
    30 enero, 2012 en 19:34

    ¿Pero que es lo que proponen los que consideran el trabajo como un instrumento deshumanizador?. O no entiendo lo que leo o hay un mensaje subliminal que induce a una lucha que va a limpiar a todos los que aprobamos el trabajo de la naturaleza que sea.

    Cuando vemos que los jardines de Roma se convirtieron en el coliseo donde los pobres se divertirán viendo a los cristianos(o quien no fuera de su agrado) ser mutilados. Si es que también lo que leo este viciado, según se cuenta es que a los jardines no le permitía entrar a los pobres y por las protestas decidieron destruir los jardines y construir el coliseo.

    Yo creí que la experiencia nazi aun esta fresca en Europa, pero cada día me asustan ciertos comentarios.
    Uno piensa que tiene casa pero en verdad tiene una hipoteca, pero la hipoteca se paga mientras los inquilinos seguirán pagando alquileres cada día más altos y al final no tienen nada. Una hipoteca por onerosa que sea, no viciadas como lo recientes, puede proveer alguna seguridad no de enriquecerse, pero de tener un techo de donde no va a ser evicto.

    Segun Marcuse para este tiempo tendríamos ya un control de sus socialistas comunitarios gobernando el país, pero a no ser que Obama sea un discípulo solamente Jerry Brown actual gobernador de California se podría contar entre esos, pero desde luego no era para que los adeptos fueran pregonando soy discípulo de Marcuse, sino actual cambiando la clase explotadora por una más justa. Esas ideas de los 60 aun no se aplican.

  4. valardhur
    30 enero, 2012 en 11:18

    Mileurizados decíamos en una época, en vez de mileuristas. Ahora, ni eso.

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