Anuncios

Secreto

deseoEstuve dando vueltas en la cabeza para escribir sobre lo secreto porque me di cuenta de un situación curiosa, cuando leí lo siguiente en el libro “Deseo” de Sophie Fontanel: “Nunca le he contado nada a nadie. De vez en cuando por frases inocentes de nuestros allegados, me doy cuenta de hasta qué punto es un secreto. Mejor…”.

.

Más que descubrir un secreto voy a plantear qué es lo secreto, en tanto y cuanto que nos afecta, generalmente sin saberlo. Porque es una fuente de escribir.

.

No es lo mismo el secreto de lo que sabemos y no lo debemos decir para que funcione algo, sea un Estado o una organización, incluso una relación personal. ¿Es el secreto mentir por omisión?. Sí, pero ser secreto hace que sea un mentir necesaria. Lo cual se convierte en una herramienta de Poder, pero también de contrapoder.

.

Es curios que siendo algo tan importante se hable y escriba tan poco de él y, cuando se hace, es de una manera ilusoria. ¿Por ser un secreto?. No, por estar la ciudadanía en general bloqueada, y en parte fascinada, ante lo secreto porque éste hace creer que hay alguien que nos puede salvar sin que lo sepamos. Es una falsa y vana esperanza.

.

Hace años me tuve que retirar , “casi” a punta de pistola, de una historia en la que estuve porque descubrí que un determinado Poder creó a su propio enemigo para tenerlo controlado y evitar que surja de manera real y sin controlar, en un ámbito mundial. Lo cual, observé más adelante, que se diseña a nivel nacional y a veces en las propias estrategias de empresas multinacionales. Que nadie pregunte nada concreto, porque es evidente que no voy contestar. Como se dice: el que tenga ojos para leer que lea… (entrelíneas).

.

Pero no me quiero referir a este tipo de secreto que se observa a nivel familiar, en el trabajo, etc… Sino a uno más complejo, porque a veces es un secreto que sabemos, pero no nos lo decimos ni a notros mismos. Sucede en el terreno de los sentimientos. ¿Cómo puede ser esto posible?. Es algo parecido al principio de incertidumbre de Heisenberg en la física cuántica.

.

Se trata de lo que nos ocultamos, lo cual es complejo de entender, porque si lo sé ¿cómo es que no me lo digo o me lo oculto si lo sé?. He aquí la cuestión. Algo importante de tener en cuenta porque es uno de los sentidos de la literatura.

.

Expresiones de este estilo: “¿cómo no me he dado cuenta si lo estaba viendo?”, “lo veo, pero no lo creo”, “¿puede ser cierto?”, “parece imposible que me suceda esto?”. A veces tenemos un sentimiento y no nos damos cuenta de él hasta pasado un tiempo. Lo descubrimos, pero sabemos que le hemos llevado dentro sin saber, pero sí lo hemos notado. Quizá no hemos querido reconocerlo, no nos lo hemos dicho aunque lo sintiéramos.

.

Por ejemplo cuando se enamora uno de una prostituta, y se la llega amar cuando se la frecuenta. Incluso sentir celos de que esté con otros hombres, cuando es por lo que se ha estado con ella. Puede parecer inverosímil, pero es frecuente. O ser el o la amante quién desate sus celos furibundos y no la pareja, aunque haya sido un relación fugaz, ya que acaba descubriendo, pasado el tiempo, que lo que siente es mucho más que la relación sexual y llega a sentir tal vacío que se llena de celos. Es éste el segundo tema que más aparece en la literatura.

.

Sucede tan en secreto que nadie lo sabe, ni uno mismo, sino, veces, al cabo del tiempo. Es secreto cuando la amistad acaba siendo un sentimiento más intenso y desemboca en una pasión no reconocida,  que demás puede no ser correspondida, y  quien se dirige no hace ni caso, más allá de quedar a tomar algo. Es un secreto que uno acaba por descubrir y se mantiene en secreto, o puede que ni lo sepa pero se siente y, por lo tanto, se mantiene ocultado, oculto. Sin comunicar a quien se corresponde tal sentimiento y se vive clandestinamente en la imaginación.

.

Nadie lo sabe ni lo puede conocer, porque además es un sentimiento que sucede en el secreto, sin serlo desaparece y es por ello que lo intuimos, que percibimos que sin ser secreto se esfuma y a veces chocan dos secretos. Sucede entonces la pasión más emocionante que puede haber alejados del mundo y de lo mundano, pues sucede que la sexualidad se convierte en exquisitez, puede que un simple roce, una mirada cómplice lejos uno del otro rodeados de mucha gente, una prenda dejada en las manos con disimulo hasta la próxima vez que se vean. Susurrar al oído una palabra que luego retumba como un volcán.

.

Pero lo secreto no se suele saber disfrutar y se convierte en ansiedad, en obsesión, en fantasía patológica, se transforma en odio contra quien se escabulle de lo chabacano y mendaz por creer que no es cierto que pueda ser algo fuera de lo secreto. O lo sufrimos por un sentimiento de culpa hacia la pareja o el ambiente que nos exige ostentación del lucimiento “amoroso”. Incluso entender mal lo secreto del sentimiento hace que se considere uno infiel a la amante con la que se es infiel a la pareja. ¿Absurdo?. No. Es otro sentido de las cosas.

.

El secreto no es mentir, ni mera ocultación, ni misión, no es simplemente no decir, su esencia es el grado de profundidad de la comunicación, porque nos lleva a estratos profundos del Estado, por ejemplo, o de nosotros mismos, en el segundo caso a través del secreto emocional. Es  a lo hondo adonde nos lleva y tal dimensión tiene sus claves, de igual manera que la física del movimiento como todas sus leyes, pero no se corresponden ni funcionan con la realidad cuántica. Cada nivel de la realidad tienen sus fórmulas. Igual sucede en el secreto.

.

Por eso el secreto aparece cuando buceamos a lo más hondo de nuestro ser y siempre alguien nos empuja. Como dice Johann Wolfgang von Goethe en su obra “Fausto”, al final: “Todo lo transitorio es solamente un símbolo; / lo inalcanzable aquí se encuentra realizado. / Lo eterno femenino (masculino) nos atrae hacia adelante”.

.

Mucho se ha hablado del desgarramiento interno de Marcel Proust en la vivencia-no-vivencia y aceptación-negación de su propia homosexualidad en su obra “La búsqueda dal tiempo perdido. Pero nada se cuenta de la dimensión real del secreto como impulsor de su escritura, pues la novela, el teatro silncioy la poesía desvelan el secreto sin hacerlo, cuando es arte en verdad, no apariencia como una gran parte de lo literario.

.

La novela cuenta la historia del secreto, cómo funciona en la realidad que cuenta. El teatro las consecuencias de esa vivencia interior y la poesía disfraza en lo poético el secreto, por eso a veces es tan incomprensible, pero simbólica y su metáfora nos aturde sin que sepamos por qué, nos agita y hace tambalear.

.

Sin secreto no habría profundidad literaria, escribir sería una técnica de contar cosas. El arte y lo imperceptible de la palabra escrita está en el secreto. El escritor no hace mención de él cuando escribe. Lo escrito es el secreto.

.

Querid@ lector/a: no se lo digas a nadie. “Silencio”.

.

.

.

.

Anuncios
  1. 8 mayo, 2015 en 9:59

    Yo no estoy en linea con lo aqui comentado, pienso sinceramente que hay muchos matices que no han podido ser tomados en cuenta. Pero valoro mucho vuestra opinion, es un buena web.
    Saludos

  2. 5 enero, 2015 en 10:48

    Yo diría que la diferencia entre conocimiento y secreto es lo que marca la frontera entre la ciencia y el arte. Es indudable que las cosas pierden parte de su atractivo cuando las comprendemos (aunque, como contrapartida, nos puedan resultar más útiles).

    Arthur C. Clarke dijo en cierta ocasión la siguiente frase: “Magia es la ciencia que aún no comprendemos“. De hecho, los trucos de los prestidigitadores dejan de tener gracia cuando nos dicen dónde está el truco. Podemos reconocer el ingenio, etc., pero se pierde el “morbo”.

    Lo mismo cabe decir de las relaciones amorosas. Siempre nos sentimos atraídos por lo misterioso. Y resulta muy peligroso empeñarse por “desvelar” (etimológicamente, “dejar caer el velo”) lo irracional, so pena de acabar como el personaje de Fausto. En la vida real, tenemos casos como el del escritor Edgar Allan Poe, cuyo empeño por aunar arte y ciencia (que mezclan tan mal como el agua y el aceite) acabó arrastrándole a la locura y la autodestrucción.

    La ciencia sin conciencia aparece perfectamente sintetizada en la célebre frase de Mefistófeles, el contrapunto racional de Fausto: “Todo es digno de perecer”.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: