Inicio > actualidad, Literatura > El ambiente

El ambiente

Hay algo que se está perdiendo en la cultura, en la política, incluso en las relaciones humanas: el ambiente. Algo que es fundamental, pero no reparamos lo que significa, cuando supone lo mismo que es el hábitat para un animal o para una especie. Si se destruye el medio ambiente de un lugar lo que vive en él desaparece.

.

Deberíamos prestar más atención a aquello que hace que las cosas sean lo que son, no sólo a nivel evolutivo, sino a las de andar por casa, así como en el arte y en la cultura.

.

A comienzo de los años 60 un grupo de personas se dieron cuenta de que no era posible cambiar la realidad, ni transformar nada. ¿Qué podemos hacer?, nada. Ante tal panorama el planteamiento fue responder a otra pregunta ¿qué podemos hacer para poder hacer algo?. Este grupo se llamó “Opúsculo Situacionista”, porque se dedicó a crear situaciones. Situaciones culturales, políticas, organizativas, de todo tipo. De su labor a lo largo de años surgió el movimiento estudiantil que estalló en el conocido como “Mayo del 68”.

.

Asistimos a la desaparición del hábitat de la cultura y del arte, lo cual arrastra a la política y a todo lo demás.

.

De un ambiente surgen individualidades y grupos que expresan lo colectivo, convertidos en un referente. Pero se ha caído en lo aparente, el resultado de lo “famoso” sin un camino previo. Lo cual falsifica la esencia de las cosas. Aparecen cantantes prefabricados en “operaciones triunfo”, sin ambiente ni nada, sino una campaña de mercadotecnia.

.

En la escritura y otras artes aparecen los premios como divulgación de autores, pero sin que haya ambiente literario, sino que nos sumergen en una especie de liga comercial de venta de libros. Obras de gran repercusión cuando salen  la luz, al cabo de un año nadie las conoce, quedan fuer de las librerías. Desaparecen.

.

Ahora con internet se diluye todavía más la cultura. Una difusión esparcida de manera volátil, que hace que lo que se cuenta estalle como un fogonazo, se vea y desaparezca. Con las redes sociales se expande la palabra, pero nunca se ancla. Se ha dejado de hablar pausadamente. Los libros se presentan y ya no tienen más recorrido o duran una campaña anual. Dos años después, cuando ha tenido que madurar a través de los lectores no existe, porque no fluyen en un ambiente literaria y cultural que no existe

.

Sucede también que en la política tampoco hay ambientes No hay ambiente revolucionario, sino programas en la televisión de quejas, de denuncia, hasta de “solidaridad”. Pero sin ambiente, sin hábitat. De esta manera desaparece, se extingue, toda manifestación colectiva. Queda el paisaje humano yermo y urbanizado, sin que importe nada más. Y surgen espejismos de cambio,ilusiones sin solidez que dependen de su imagen al carecer de contenidos reales que estén en un ambiente y como aparecen desperecen al cabo del tiempo.

.

El ambiente y el contexto de las cosas es determinante para lo que las cosas son. Un flor no se ve igual con un fondo negro que con uno blanco. Puede hasta dejar de verse, como es el truco del teatro negro. No es el mismo el significado de un abrigo en Siberia que en el desierto. Es el contexto lo que da valor a las cosas. Según se el espacio veremos el mismo objeto grande o pequeño. El mismo verso cambia según el poema, y éste según el momento y es diferente según se conozca la historia que lo ha inspirado, o depende de la experiencia vivida por el lector.

.

Sin espacios y tiempo para la reflexión, para hablar unos con otros directamente no hay cultura ni arte, sino comercio de la cultural y de lo artístico, que sólo necesita un mercado. De ahí la necesidad de las tertulias, los encuentros literarios, las charlas de café, los paseos para conversar.

.

El contacto humano crea el ambiente, encontrarse unos al lado de los otros. Internet genera una nube, más bien una nebulosa, que flota en la ausencia de ambiente, por eso nada funciona con la intensidad suficiente. Los artistas no encuentran su espacio. Nada cala ni empapa en esta sociedad emborrachada de sí misma, porque no circula el arte ni las ideas de boca en boca, sino de altavoz en altavoz y sólo unos pocos lo tienen, sin que haya ambiente en el que sucede. Todo se convierte en una noticia en la que desemboca. Nada transcurre. De ahí la sensación de falta de vida.

.

Si queremos que los pájaros aniden hay que plantar árboles. Si queremos sembrar, mullamos la tierra. Si escribir o comunicar ideas que hagan fuerza para cambiar las cosas hablemos unos con otros. Será la revolución del encuentro, no sólo juntarnos. Es necesario crear ambientes de los cuales emerja todo lo demás. Sin ello: fuegos artificiales.

.

.

.

.

Anuncios
  1. 19 enero, 2015 en 18:04

    Resulta paradójico el que la revolución de las comunicaciones en estos inicios del siglo XXI haya traído una mayor incomunicación. Los individuos quedan literalmente anegados en el marasmo de las redes sociales. Éstas podrían haber resultado beneficiosas al facilitar una democratización de la cultura, pero lo que en realidad han producido es una banalización de la cultura.

    Lo que se ha ganado en rapidez a la hora de transmitir las noticias, se ha perdido en profundidad y reflexión. Algo parecido sucedió en mi época cuando se inventó el telégrafo, aquel maravilloso ingenio que permitía a Maine comunicarse con Texas. Y yo dije: “¿Qué pasará si Maine y Texas no tienen nada que decirse?”.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: