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Despedidas con nombre propio. (Y fin. Recuerdo todo como si fuera un sueño)

No me gusta dar nombres, ni siquiera donde suceden las cosas, pero que tal que como habéis visto se puede deducir. No cito su identidad, porque me parece que es señalar en lugar de describir un espacio en el mundo que al fin se puede atisbar como algo general, como conducta y pensamiento del ser humano. Como dijera Pío Baroja, si quieres escribir algo universal habla de tu pueblo. A lo que yo añado: pero sin decir cuál es.

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Y es que estos dos años de ausencia en mi lugar han supuesto una sorpresa, que por la casualidad me han enseñado mucho, como ya os he contado. Podría hacer una lista larga de nuevas personas conocidas, de gente con la que me he relacionado tanto de donde vengo como nuevas. Pero no viene al caso. Pero sí nombro un puñado de ellas, porque han sido anclajes, cuando no (como lo es la primera) el impulso de todo lo acontecido, que no dudo en definirlo como tremendamente especial y enriquecedor: un regalo que me ha dado la vida.

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Sin algarabía ni palabras rimbombantes, sino con un escueto trazado escribo, porque siento la necesidad de este pequeño homenaje, del que la mayor parte de tales personas no lo sabrá ni leerá nunca. Pero que de mi parte conste, ya que se dice “es de bien nacido ser agradecido”. Pero tampoco es en este sentido estrictamente de agradecer, sino de mucho más. Escribir al respecto es sentimiento que mana como agua de manantial, simplemente porque hay agua y un lugar por donde sale, para trascurrir luego por un cauce que él mismo hace, lo que en mi caso sucede con la palabra.

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No es que sea una necesidad vital escribirlo, pero sí un cosquilleo existencial, un empuje que hace que dé vueltas en mi cabeza y ponga manos a la obra. El proceso previo a la escritura es muy importante, insisto, por lo que me parece interesante comentar esto al respecto por ser una cuestión literaria.

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A ellos y a más: GRACIAS.

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En primer lugar mi hija Elsa, la pequeña. El empeño por defender su sueño, de hacer algo que le gusta, como es el bachiller por la rama de artes escénicas, sin que sea posible cursarlo en toda la autonomía de donde es nuestra ciudad. Además la nueva ley de educación de hace dos años cerraba todas las puertas para su futuro universitario, que luego se ha revertido, pero hace unos meses.

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Lo grave es que sigue sin haberlo y más tremendo aún es que ni sindicatos, ni colectivos sociales ni políticos, ni plataformas por la educación pública han hecho nada, na-da. Por increíble que pueda parecer es así. Todo se reduce a ser correas de trasmisión de partidos políticos a los que nada de esto les interesa sino sus estrategias de Poder. Pero no es el tema. Sí comentarlo ante la cantidad de bulos que suscitó ir a otra comunidad con mi hija. Nadie se percata de las dificultades burocráticas correspondientes. Y final feliz. Toda una experiencia, ante algo que pareció imposible, pero recogiendo lo que se dijo en aquel Mayo del 68: “seamos realistas; pidamos lo imposible”. Así fue, suponiendo toda una experiencia ya narrada. La primera convivir día a día con una muchacha que llegó a su nuevo instituto con quince años y se va con casi dieciocho. Hemos reído, discutido, reflexionado, analizado noveles juntos. Me ha enseñado a sonreír ante las críticas. De acompañarla casi al pupitre, a: “¡pero papá, no seas pelma, espérame en la estación!”.

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(Que le voy a hacer, me encanta Julio Iglesias y me identifico con ésta y otras canciones)

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A Horacio, que nos ha acogido y cuidado como una madre, tal cual. Habiéndole desordenado su desorden, hemos recibido su mimo, su apoyo siempre. Su ayuda inmensa. Sin la cobertura que nos ha prestado no hubiéramos podido continuar a lo largo de dos años. Cerrado en su gastronomía tradicional de puchero y fritos, le asustamos con nuevos guisos y una galaxia alimentaria nueva para él, pero saludable que dice haber notado. Todo un lujo. Y, como dicen en mi pueblo: “y quien lo trujo”.

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A Carmen, de la biblioteca del barrio. Dinamizadora de actividades y preocupada de que todo vaya viento en popa, y para ello tirando de muchos carros. Ha coordinado el club de lectura en el que he participado. También Tertulandia, educando en la participación y en saber opinar y reflexionar a los jóvenes y niñas y niños de diversas culturas que han participado. Confidente de no decir nada, cuando supo que tengo algún libro editado. Y emocionada por ello. Una bibliotecaria a la que llaman “la profe” merecidamente. Ha llevado adelante representar una obra de uno de los libros de teatro infantil publicado por Yolanda Prieto y quien escribe. La obra de Yolanda “Los cazadores de tiempo”, a cuyo ensayo he acudido, se representará próximamente. Y Carmen sorprendiendo, al no haberles dicho la autoría hasta el día del ensayo. Y la sorpresa para mí de este regalo inmenso.

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A Javier, el bedel o conserje de la biblioteca. Ni siquiera estoy seguro de su nombre. “El de Salamanca”. Hablé con él, lo que es echar la parrafada, y al encontrarnos por la ciudad. Empezó al saltarse los requisitos burocráticos para dejar la mochila y el ordenador y no ir cargado con ellos al ir a algún lugar. Para pedir información de donde están los lugares en donde se anunció algún acto. Todos amables, pero él además conversador y jovial. Eso que, me enteré hace unos meses, tiene una salud delicada que no se nota con su sonrisa siempre.

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A Isabel, una mujer de piel negra con la que hablamos antes de que llegara el tren de cercanías dos mañanas a la semana. Un oasis en una soledad inmensa en el ambiente a las 6’30 hs. cuando todo el mundo va con la letanía del sueño y la rutina. Su alegría matutina y comentarios, cuando coincidimos una semana tras otra. Todo empezó cuando mi hija a comienzo de curso, al comenzar hace dos años, se torció un tobillo y hube de llevarla en silla de ruedas. Los meses que duró la rehabilitación a día de hoy no me explico cómo lo pude hacer, subir tres pisos sin ascensor. Madrugar una hora antes, etc, etc… lo que hizo que luego todo pareciera fácil. Isabel se preocupaba de que hubiera sitio para “la niña”, a la que cuando supo que es la pequeña de mis hijos dijo “¡Ay!, la bobita”. Acá llamamos la “mimosa”. Lo que nos reímos mi hija y yo con eso, enfadándose Elsa, en bromas. ¡Claro!, es la presidenta del Club de los bromistas. Aunque cuando se pone seria es muy circunspecta.

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Cristina Penalva, que yo siempre llamo “Peñalva” y Cartago me corrige. Quiso abrir el muro de la ciudad universitaria más antigua, sin puertas y casi ni ventanas, hasta que hicieron un hueco las rocas mismas poco a poco. Me presentó muchos espacios a explorar. Sobre todo rincones poéticos que ella misma ha creado, en especial el de los días 20 de cada mes a las 20 hs. Actos llenos de complicidad poética entre personas y personajes incrustadas en el mundo de las letras. Y su afán de dedicarse por entero a la poesía, que ojalá. Merecerá la pena para todas / todos. Espero que Yolanda López llegue a la “z” de sus cuentos con puntos sobre las íes… Un gran descubrimiento. Y otros.

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Miguel Ángel Fernández, que no por sus cartas, ni sus visitas todo siempre bienvenidas y apoyo, sino que, algo increíble luego para mí,  me atareó con la lectura de un libro que me regaló (además de luego otros) con el fin de que me entretuviese en mis ratos de biblioteca. Fue tanto lo que descubrí en él que hasta deje en parte la corrección de la novela a medida que avancé en él y extendí una investigación en la relación de la novela de caballería Amadís de Gaula, la novela de Cervantes, “Don Quijote de la Mancha”, y los conquistadores de México. La obra de Bernal Díaz del Castillo, “La verdadera historia de la conquista de la Nueva España”, sobre la que he escrito sendos artículos en este blog. Al día de hoy sigo descubriendo relaciones muy claras y concisas al respecto, como en la biografía del historiador mexicano Juan Miralles. Por ejemplo que Hernán Cortés, enemistado con Diego Velázquez, gobernador de Cuba, quiere hacer con él las paces y se acuestan juntos en la misma cama, vestidos, y así los encuentran los sirvientes a la mañana siguiente, de lo cual hay referencias documentales (1519). Precisamente así es como finaliza el libro de Garci Rodríguez de Montalvo, “Amadís de Gaula”, sólo que en el libro los protagonistas del hecho sí mantienen relaciones íntimas homosexuales, año 1508, para obtener una paz duradera. Resulta que el autor de esta novela fue compañero de trabajo del padre de Bernal Díaz. Éste cita en no pocas ocasiones las novelas de caballería y en especial la de Amadís. Fue una casualidad, pero me ha mantenido en vilo estos dos años, hasta conseguir ser recibido para exponer las bases de esta investigación en el corazón del cervantismo. Miguel Ángel, más quijotista que cervantista, es de las ya pocas personas con las que escribo cartas. Desde su compañía en el farolillo rojo de las Marchas de la Dignidad sus Cuturrasus, sus osos regicidas, sus vistas al Ágora y tertulias, sus teobaldadas invisibles ha llenado mucho una parte de esa distancia de dos años.

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Y, ¡como no!, Yolanda, mi pareja, como fondo de todo. Fondo en cuanto a hondura se refiere y en cuanto a lo que se ve detrás de lo que sucede, del paisaje que se ve. He aprendido que la distancia puede acercar cuando los lazos del sentimientos son fuertes y sólidos, pero no estáticos. Que crece el amor en el abrazo del tiempo. Con sus llamadas a diario, con sus cartas, a veces con atrevimientos, con su labor constante y fatigosa siendo la fuerza de toda una familia y el centro de sus órbitas. Y ¿qué contar? ya dicho a ella. Y ¿qué cantar?… A Yolanda, sobre lo ya cantado, pues otra vez, así lo dice: eternamente…

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 (Pablo Milanés, con su canción que me traspasa, cien por cien Yolanda)

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  1. 5 junio, 2017 en 22:00

    Adios con el corazón
    Por, posiblemente, quien mejor la toca con acordeón en youtube, don JOSE LUIS PEREZ RUIZ

    ADIÓS CON EL CORAZÓN
    QUE CON EL ALMA NO PUEDO
    AL DESPEDIRME DE TI
    AL DESPEDIRME ME MUERO

    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI VIDA
    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI ALMA
    TÚ SERÁS EL PÁJARO PINTO
    QUE ALEGRE CANTA POR LA MAÑANA

    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI VIDA
    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI ALMA
    TÚ SERÁS EL PÁJARO PINTO
    QUE ALEGRE CANTA POR LA MAÑANA
    ADIÓS CON EL CORAZÓN
    QUE CON EL ALMA NO PUEDO
    AL DESPEDIRME DE TI
    AL DESPEDIRME ME MUERO

    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI VIDA
    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI ALMA
    TÚ SERÁS EL PÁJARO PINTO
    QUE ALEGRE CANTA POR LA MAÑANA

    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI VIDA
    TÚ SERÁS EL BIEN DE MI ALMA
    TÚ SERÁS EL PÁJARO PINTO
    QUE ALEGRE CANTA POR LA MAÑANA

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