Poder y mujer

Decía el filósofo alemán Max Horkheimer que quien va retrasado en la Historia no puede alcanzarla. Y algo de esto sucede mirando con retrospectiva y, de una manera especial, al horizonte con el tema del feminismo que ha pasado de ser un movimiento de liberación de la mujer, y por ende de los seres humanos atrapados durante milenios en sus respectivos roles, a convertirse en una ideología.

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Todo un esquema de ideas, de planteamientos que tienen su razón de ser y, sobre todo que forman parte de una voluntad colectiva de muchas mujeres, avanza, pero ¿hacia adónde? Y nada que objetar con que quieran su cota de Poder y la igualdad con los varones, porque al fin y al cabo es su objetivo y son dueñas de su destino a nivel personal y también como agrupación de mujeres con la decisión de no estar sometidas a los hombres.

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Pero, pienso, hay algo que como colectivo y planteamiento ideológico, o como deseo imperioso, va desacompasado de la Historia. Lo planteo como una reflexión.

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Una reivindicación es ocupar cargos directivos en las empresas, en los partidos políticos, en los medios de comunicación y en todo. Se ha comenzado buscando la paridad. Incluso se reivindica dirigir bancos, hospitales, colegios e institutos y demás. Empieza a haber más mujeres que varones en las universidades, incluso en las carreras técnicas. Han logrado entrar en el ejército y participan en todo tipo de empleos. La mayoría social no lo cuestiona y lo apoya. Hay excepciones, que confirman la regla. La ley prohíbe que por el mismo desempeño en una empresa o en la función pública ganen menos que los varones las mujeres.

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Pero pocas personas se dan cuenta de que hay un reflujo por parte de los varones, que dan su propio paso en la Historia, que avanza inexorablemente, pero en otro sentido y deja atrás a la mujer con todo su poder, que en el futuro será enorme. Posiblemente en una veintena de años ocupen el 80% de los cargos directivos, de la cátedras universitarias, gobernarán las instituciones como cabezas visibles, dirigirán los periódicos. Y se contratarán a hombres como trabajadores domésticos. Tiempo al tiempo.

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Sucede que una avanzadilla de varones, que cada vez son más, se declaran en retirada de esos puestos de responsabilidad y de control porque les parece una chorrada, por un lado, y una pleitesía a la que han de dedicar su esfuerzo y tiempo y se recluyen en sus casas, en los pueblos, en no hacer nada “productivo”. No queremos mandar, no queremos cargos ni puestos de Poder. Tampoco obedecer, sino vivir la vida “reposada y escondida”, como dijera el poeta.

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Cada vez más atendemos las labores del hogar, pero a nuestra manera, pasando de los ritmos infernales de “haz esto”, haz lo otro”, sino a nuestro estilo y participamos en cosas que no tienen un valor económico preponderante, al menos con retribución, cuando sí las mujeres que ocupan cada vez más espacio y tiempo en el ámbito de la cultura, de la educación, la economía, las instituciones. Basta ver las estadísticas como crece y aumenta su presencia. En el mundo de la empresa, del deporte, de la dirección, etc. Que en algunos aspecto falta mucho por recorrer, pero se implanta progresivamente y acabarán ocupando la mayor parte de los empleos y de los puestos de control y de dirección. También en el mundo de la cultura: escritoras, pintoras, instrumentistas y directoras de orquesta y demás.

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Los varones no pugnamos por ello. Nos declaramos en retirada como evolución propia. Puede parecer que cómo lo acapara la mujer, lo despreciamos. Pero no es así. No valoramos el conocimiento universitario como un tótem, ni exclusivamente en función para un empleo, que ellas desean y los varones empezamos a ver que es un rollo, que hay otras dimensiones en la vida, otras formas de vivir a las que aspirar. También en esto hay mujeres que reman a contracorriente, pero no muchas y varones abundan. Puede resumirse en que cuando ellas van, nosotros venimos. Contra el machismo y la patriarcado, no queremos el feminismo (ideológico) ni el matriarcado, porque rechazamos todo Poder, el uno y el otro.

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Nos llamarán vagos, envidiosos, pero no, no haremos caso, ¿no es lo que queríais? y es que estamos en otra fase. Que para nada es superior, sino diferente. Como se suele decir a nivel colectivo y como sexo masculino, ya que el mundo gay también quiere y aspira a sus parcelas de Poder y presencia en cargos, hay todo un movimiento silencioso de apartarnos los varones voluntariamente, que no se percibe, aunque una visión atenta de la realidad permite hacernos una idea de por donde caminará el futuro.

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Me asombra observar cómo se verifica la idea de Hegel en tanto que la Historia se construye a sí misma. En su obra “Fenomenología de la Historia” desarrolla todo un compendio sobre cómo acontece la esencia de lo que es, para ser, al formar parte del Ser. Del ser-en-sí para autodesarrollarse se da lugar, como ser-para-sí, al ser-ahí. Como si hubiera un sentido objetivo de la Historia que sólo viéndola en su conjunto es posible entender si se analizan los hechos en el trascurso de los acontecimientos y se descubren las leyes que la rigen.

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Más allá de las voluntades subjetivas, que se acoplan al devenir, que sucede en-sí como algo objetivo, hay un designio que no es un destino, sino la construcción grupal que no es posible controlar ni conocer en su conjunto, sino a través de las partes que forman las piezas de lo histórico.

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Y aparecen nuevos elementos que impulsan el sentido de lo colectivo, un movimiento con autoconciencia, pero que no es personal, sino algo general: lo que llamamos “mentalidad”. Como dice Hegel: “ El movimiento de la individualidad es la realidad de lo universal”. Y que la esencia de la realidad es su misma finalidad. Admite este filósofo el carácter femenino como esencia de la familia y el masculino como poder del Estado, pero también que sucede la disolución del sujeto en los momentos de transformación de lo real, algo que está ocurriendo en nuestros días dando lugar a momentos transcendentales en sí mismos.

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Pero dejando la terminología filosófica veamos un ejemplo de lo que pretendo explicar. Los descubrimientos científicos, su aplicación técnica, el mundo tecnológico viene del saber de sujetos que socializan su conocimiento. No es la Historia la que los hace presentes, sino quien inventa algo porque lo hace en sí y para objetivos inmediatos, o sea: el individuo. Por ejemplo internet se ideó para las comunicaciones miliares dentro de un ejército disperso en muchas partes del planeta y evitar que su información fuese interceptada. Su inventor no pudo imaginar que el mundo funcionaría cotidianamente a través de este medio, desde las comunicaciones personales al funcionamiento de la luz, el agua con programaciones en aplicaciones informáticas que usan los bancos, las instituciones, las recetas médicas y demás O cuando Alfred B. Nobel inventó la dinamita para hacer carreteras y abrir minas no imaginó que cambiaría el curso de las guerras y de la Historia, lo cual le horrorizó y por ello creó su premio Nobel para el desarrollo de la paz y el progreso. Y así con casi todo avance científico en este sentido.

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Pues cada nueva aportación desde el conocimiento individual, ajeno a lo que sucederá después, se crea una dinámica que cambia o define el sentido de la Historia sin que nadie lo decida o elija, sino que se asume.En parte como mentalidad, pero también como evolución de lo real.

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Cuando el anatomista Gabriel Falloppius (1523-1565), recomendó cubrirse el pene con una funda de lienzo para evitar contraer la sífilis nunca pensó que se usara para evitar embarazos. El año 1850 se fabricó el primer condón de látex y, a partir de ese momento se inicia su producción y comercialización a gran escala y bajo coste con el objetivo de no contraer enfermedades venéreas. En los años 60 del s. XX se convierte en un objeto de uso para millones de personas, lo cual cambió la vida de las mujeres por utilizarse para evitar embarazos, de manera que se separa la sexualidad de la maternidad, y por ende empiezan a dejar de estar supeditadas al varón mediante el matrimonio o caer en el ostracismo social.

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Un descubrimiento de una persona cuando se colectiviza orienta la Historia sin que nadie lo dirija, sino que se expande y se utiliza según nuevas ideas que gracias a eso nuevo que aparece se hace posible.

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Pues de la misma manera en este movimiento de retroceso del varón desde un punto de vista sociológico  y en la Historia, el Poder lo acaban teniendo los robots, la alta tecnología, los algoritmos informáticos, que pueden crear y diseñar las mujeres o los varones, pero ocupan gran parte de los empleos. El Poder a de seguir lo que él mismo genera o gestiona, por ejemplo las miles de cuentas bancarias que forman parte de un programa informático o todas las transacciones que se hacen vía internet, lo cual es dominado por el mismo medio, por el objeto en-sí.

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Y como idea histórica que va a permitir el acceso de las mujeres al Poder  en prácticamente todo y la vida interior del varón, desposeído de todo poder, aparece la Renta Básica, sin que forme parte de lo argumentativo en este sentido que planteo, ni nadie lo ha cuestionado, sino que surge silenciosamente, hasta que quise relacionar esta nueva idea económica con las enseñanzas de Hegel y me asombré de lo que he descubierto. Lo cual os lo dedico, queridos lectores y lectoras, como primicia.

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Desde el punto de vista histórico, con todo el cambio económico, político, social, incluso antropológico que supone el acceso de la mujer al Poder, no sólo su integración, el cambio  de piezas con las que vamos siguiendo el trascurso de lo que para Hegel es la Historia: “El devenir que sabe, que se mediatiza a sí mismo siendo el espíritu (el ser) enajenado en el tiempo”. Y también: “Es la historia vista por el lado de su organización conceptual la ciencia del saber que se manifiesta”, pero que necesita de todo lo demás para no estar vacía.

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Por lo cual es necesario reflexionar y no seguir a ciegas con ideas inmóviles y encorsetadas que desilusionen al lograr los objetivos, pues a lo mejor la desigualdad es una cuestión de ritmos y que lo que ha dominado a la mujer es lo mismo que al varón y habrá que buscar la liberación integral, no a plazos sin que  se acaben de pagar al hipotecar nuestra lucha al infinito, sin llegar nunca a lo que pretendemos.O como dijo Horkheimer: “No podemos determinar qué es lo bueno” ya que analiza: “El dominio se «internaliza« por amor al dominio mismo”, pues toda crítica trasforma su sentido cuando una época cambia.

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Queda dicho.

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Si quieres ejercer el mecenazgo con mi labor, de una manera sencilla, gracias:

o.

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  1. 29 enero, 2018 en 17:50

    Interesante reflexión. Einstein también ideó su teoría de la fisión nuclear con fines pacíficos, con vistas a la obtención de energía, hasta que Franz Oppenheimer se dio cuenta de su inmenso potencial destructor y fabricó la primera bomba atómica, lo cual hizo renegar a Einstein de su descubrimiento.

    En el caso de la mujer, se está llegando a la locura de que en muchas grandes empresas (Microsoft, Apple) “recomiendan” retrasar la edad de dar a luz, para que la maternidad no perjudique su “rendimiento” profesional. Mi primer impulso fue pensar que el movimiento feminista reaccionaría contra esta imposición velada, que despoja a la mujer de su humanidad para supeditarla al engranaje de la productividad, pero para mi sorpresa ha ocurrido exactamente lo contrario: desde las filas del feminismo más recalcitrante se ha aplaudido esta iniciativa, argumentando que la mujer tiene derecho a realizarse y ser ella misma, que ya está bien de que se la considere una mera herramienta para la procreación, etc.

    Es increíble hasta dónde puede llegar el fanatismo y lo hondo que puede llegar a enraizar la cultura del revanchismo y el complejo de inferioridad con respecto al varón, travestido de principios supuestamente “elevados”. Cada vez en mayor medida, el feminismo se afianza como una ideología que, como el comunismo en su día, pierde su razón de ser cuando pretende instalarse no como modelo, más o menos discutible, sino como patrón absoluto para medir la realidad.

    • 29 enero, 2018 en 18:14

      Ciertamente. Pero lo peor es que no hay un debate que permita reflexionar a nivel social. Y si se hace desemboca en descalificaciones, cuando no insultos, improperios y nada de argumentos, sino clichés. Y lo peor es que la Historia avanza ya en otro sentido y la mujer como sujeto colectivo volverá a llegar tarde. La vida no es una cuestión de Poder.

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