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La trampa del empleo

26 noviembre, 2018 Deja un comentario Go to comments

1510247460849La sociedad se encuentra en un callejón sin salida, y no paramos de darnos cabezazos contra el muro. Insistimos en políticas de empleo que nos han llevado a la ruina. Son la causa de la crisis actual, de la que no es posible salir si no somos capaces de abandonar este modelo. O sea es necesario dinamitar el muro del empleo, sobre todo el de nuestro pensamiento.

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El problema es que nuestro cerebro ha evolucionado como órgano rector de nuestro cuerpo sobre criterios de autoridad y con circuitos neuronales que se afianzan sobre la base de repetir los mensajes que se convierten en pensamiento. Sólo los artistas y científicos creativos y quienes han recorrido la locura y salido de ella son capaces de salir fuera y ver la realidad en su conjunto. Algo así como lo que cuenta Platón de la caverna, en la que quienes están dentro viven el mundo de las sombras, incapaces de ver la realidad de dentro y de fuera. Lo que parece inteligente y sensato en la oscuridad (leamos “Ensayo sobre la ceguera” de Saramago) es algo estúpido y sin sentido cuando se observa desde la capacidad de ver lo que sucede.

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No fracasan las políticas socialistas, ni las liberales. Tampoco las políticas del cambio, ni las bolivarianas, sino el modelo sobre las que se ejecutan, en torno al empleo. Es lo que hizo fracasar el comunismo, anclado en una ideología que fue incapaz de analizar la realidad fuera de las palabras que construyeron dicha ideología. Una sociedad, la comunista, que se convirtió en una cueva. Quiso salir, para meterse en otra, pues no salió del modelo del empleo.

2011_dub_07935_0028_001afshin_pirhashemi_heading_towards_new_york_d5486456Y se insiste, como los habitantes de la cueva, o los ciegos de Saramago, en querer quitar los ojos a los ciegos y a los que no lo sean pues no sirven para nada, de la misma manera que pretender el empleo garantizado. Catedráticos y prebostes de los medios de comunicación alzan la voz para anunciar que habrá luz al final del túnel, cuando ni siquiera ven que no hay túneles, ¡es el final de un tipo de realidad!

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El año 1992 leí diversas noticias sobre empresas multinacionales que realizaron despidos masivos y a la vez incrementaron notablemente sus beneficios al entrar en una economía global, en la que mediante nuevas tecnologías produjeron muchísimo más con menos de la mitad de la plantilla. La economía hubo cambiado. Un año después salió el libro “La revolución del paro”, el primero editado en España sobre la Renta Básica (Agotada la edición.) Supuso una revolución en el pensamiento económico, que se quiso sofocar, pero cada vez fueron más los focos rebeldes a este respecto, cuando años atrás la asociación catalana AREBA (Asociación Renta Básica) hizo enormes esfuerzos de divulgación, que otros colectivos como Ecoconcert divulgaron por doquier. Díez años después salió a la luz (nunca mejor dicho) el libro “Los fundamentos de la Renta Básica y la perestroika del capitalismo. Teoría Alternativa sobre economía política en la sociedad tecnológica y del bienestar” y en el presente año, junto a José Miguel Sánchez Alcalde y Xavier de Tusalle, “Manuel de Renta Básica” (ambos disponibles en artemis@artemisleon.com) , en los que se explican las razones de la Renta 1-foto-rb-3Básica tanto desde el punto de vista de la economía política como desde un nuevo criterio, posible, de las políticas económicas en cualquiera de los esquemas ideológicos, pues estamos hablando no de una idea, sino de una realidad para su materialización absolutamente necesaria.

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En el libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, Friedrich Engels observó que ningún movimiento contra la esclavitud triunfó por cuestiones idealistas de libertad, sino “cuando la esclavitud produjo menos que lo que costaba mantenerla, entonces despareció”. Las resistencias de pensamiento hizo que su abolición diera lugar a guerras y violencia que supuso un ajuste de la realidad que hubo cambiado con los nuevos modelos de producción. Hoy nadie la defiende, ni como ideal ni como forma de trabajo. Con el modelo industrial apareció la explotación. Contra la que se ha luchado y se ha hecho frente desde el movimiento obrero a los largo de los dos últimos siglos en una tensión de lucha de clases. Ha habido grandes logros. De la misma manera que, cuenta Engels, en el s. X en las Galias se prohibió que las familias libres vendieran a los hijos para ser esclavos. Antes antes, año 133 a.C. los hermanos Graco durante el Imperio Romano intentaron una reforma agraria, además de otras medidas, para no hacer depender el sustento del Imperio de los esclavos. Acabaron aniquilados.

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La lucha contra la explotación ha dado lugar en la última era a la sociedad del bienestar, sin lograr la victoria final, sino reflujos que hacen que la clase obrera pierda derechos por doquier, que el empleo sea cada vez más precario, temporal, amparadas las reformas laborales que lo permiten en la llamada “crisis“, que supone un anclaje de una lucha teórica y práctica en el mismo modelo que la mantiene, ocasionando la crisis de la izquierda o su desajuste con la realidad. Ésta impone salir de la trampa del empleo, pues crear más o mantener el mismo hace que se acabe con la riqueza de las naciones, que usan ese dinero dado por las instituciones, que es de toda la ciudadanía, va a parar a la economía financiera que se desliga cada vez más de la economía productiva.l dinero público para dar beneficios a las accionistas de las empresas multinacionales, mientras que estrujan la economía de los trabajadores y de las pequeñas empresas de autónomos. De ahí exenciones fiscales a los grandes empresarios, dinero que se da a los bancos y a las empresas para que inviertan y se instalen en determinadas localidades para crear puestos de trabajo. Once millones de euros dio el Estado y la Junta de Castilla y León a Vestas. Terminado su negocio se traslada a otro lugar, pero se insiste en que permanezca, sin ver que ese dinero dado por las instituciones, que es de toda la ciudadanía, va a parar a la economía financiera que se desliga cada vez más de la economía productiva. 

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No se plantea si hace o no hace falta lo que produce. Lo mismo cuando se cierran las minas de carbón, porque ya no hacen falta y se ahorran costes que producen las emisiones, se pretende desde la lucha obrera planes de reindustrialización para las comarcas mineras, apoyados por las instituciones, con dinero púbico, sin preguntar ¿hace falta? ¿Qué han sido de los fondos MINER para este cometido? Un foco de corrupciones y de naves cerradas. O las pegas que se pone para un cambio de modelo energético, por ejemplo con la fabricación de automóviles de motores de combustión porque llevará a millones de personas al paro. ¿Por culpa del empleo estamos dispuestos a cargarnos el planeta? Lo que produce crea un gasto de dinero público en sanidad que por sí mismo no compensa, empobrece a la sociedad, no crea riqueza, sino que el dinero de nuestros impuestos va a parar a manos de unos pocos accionistas y a un salario a los trabajadores, dejando miles de desempleados sin prestaciones y quienes las reciben por debajo del umbral de la pobreza. La cuestión no es si hay o no dinero, pues no se trata de incrementar un gasto en rentas básicas, sino que la cuestión es cómo se organiza el dinero que hay, ni más ni menos. Siendo, hoy por hoy, aplicar la Renta Básica la manera más efectiva.

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C11998937_1684128021824712_1295198626730651677_non las nuevas tecnologías se suple gran cantidad de mano de obra, que jamás será absorbida. Es la esencia de esta nueva revolución que avanza con adelantos en la automatización, la robótica, la inteligencia artificial, que suple la mano de obra a escala de masas. Hoy basta una aplicación informática para sustituir millones de puestos de trabajo. Una cuestión de algoritmos, no de máquinas que haya que fabricar.

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Sucedió en el campo a finales del s. XIX y comienzos del XX: la maquinaria despobló el medio rural paulatinamente. Fue el año 1969 cuando la población urbana superó a la rural en España, que hoy mantiene un 6% de los habitantes. Se trasladó a las ciudades la mano de obra sobrante que fue a parar a las fábricas, cuya esencia fue el empleo. Hoy no. No basta un aumento de salarios, ni más prestaciones, sino una transformación profunda que se adecue a la nueva realidad.

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Se protesta por el cierre de empresas, de astilleros, que vemos como apoyan los sindicatos y fuerzas del cambio fabricar misiles para la guerra antes que cerrar tales fábricas que dan munición a dictaduras atroces y a un mundo violento por doquier. ¡Puestos de trabajo!, pero ¿y para los parados? Ni un apoyo por parte de los sindicatos y los trabajadores. El fondo del debate es la Renta Básica. pero sucede como explica Erich Fromm en su obra “La sociedad sana”, sobre el salario asegurado: No es un problema económico, sino de mentalidad.

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Tal es la trampa del empleo. Provincias enteras se manifiestas para reindustrializar su territorio que pierde población, en las grandes urbes aumentan las bolsas de pobreza. El crecimiento económico no crea empleo desde hace más de veinte años, pero se insiste en esta táctica obsoleta. ¿Hace falta el empleo? Lo que hacen falta son muchos trabajos, en función a su necesidad, que exige el reparto del mismo, nuevas formas sostenibles de reindustrialización, como insiste Victoriano Fernández, pero el trabajador lo que requiere es un salario para poder vivir. El cual puede conseguirse con la aplicación de la Carta Social europea, que es necesaria, pero no suficiente, sino una medida como al Renta Básica que supone un punto de apoyo para ejercer el cambio que precisa la sociedad, al ser un mecanismo (mutación económica) de adaptación a una nueva realidad fundamentada en las nuevas tecnologías y la informática aplicada a la producción y el consumo, la globalización y la necesidad de un desarrollo sostenible.

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O salimos de la trampa del empleo o seguiremos dándonos cabezazos contra lo que obstruye el callejón sin salida en el que estamos y, cuando perdamos el conocimiento, no lo veremos al darnos cuenta de que ese muro somos nosotros.

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  1. hanna sachs
    27 noviembre, 2018 en 1:01

    Interesante artículo, aunque no aborda una cuestión fundamental que determina todo el futuro modelo económico: La propiedad legal de las máquinas, de los robots ¿a quién o a quiénes pertenecerá?

    De la respuesta que se le dé a esta cuestión obtendremos uno u otro sistema económico, y de ello dependerá nuestra supervivencia o nuestra aniquilación.

    • 29 noviembre, 2018 en 22:37

      El problema de la propiedad ya no funciona en la nueva sociedad tecnológica. ¿Quién garantiza que una propiedad estatal sea menos peligrosa? depende en general de la gestión y de adonde se encamine la conciencia social. Un mundo sin fronteras, una sociedad más libre. La cuestión fundamental ya no es la misma que la de la sociedad industrial, como cuanto ésta dejó de serlo lo fundamental de la sociedad feudal, y así sucesivamente.

      Preguntemos que ¿cómo se distribuyen los bienes y mercancías que generan los robots, máquinas, etc? Es en esto que entra el tema de la Renta Básica. Aplicar modelos antiguos y desfasados forma parte de esa aniquilación de la que hablas.

      Gracias.

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