Es el título de un libro que escriben Miguel Ángel Fernández y Ramiro Pinto. Participan con textos Manuel Cañada (prólogo); Carmen Martín (autora, además, de las fotos; Raquel Mlích y Teo Lozano (epílogo) Trata de la marcha que se realizó del 10 al 24 de marzo de 2018 contra el paro y la precariedad, por la Renta Básica.
Los pasos previos a la misma son muy interesantes, porque refleja la realidad sobre la cuál se plantea el problema de la pobreza en un mundo rico. Como cuando el científico coge un microscopio para ver las células y átomos de una materia que quiere analizar, así se ha observado la realidad concreta.

Surge en un ambiente de apatía, de desgana, de una sociedad hipócrita y sin conciencia, lo cual alimentan organizaciones y partidos, que no buscan soluciones, sino poder. Algo que se va retratando paso a paso durante la preparación, a la que se pusieron miles de dificultades.

La respuesta está en el lector, este libro describe. También los pasos que han hecho camino, de lo que no se ha informado en los medios de masas. ¿Por qué se oculta?
Cuatro años antes llegaron las Marchas de la Dignidad, con la idea central de «Pan, trabajo, Techo y Renta Básica», a Madrid con cerca de dos millones de personas. Cuatro columnas llevaron la mayor movilización jamás habida en España. Nada se informó al respecto, sino de un final violento que nadie supo de dónde surgió, de lo que luego no se volvió a saber nada.

El día en que llegan a la capital del reino muere Adolfo Suárez que llevaba meses en coma. A raíz de ello se creó un partido político que pareció surgir de ese magma de rebeldía social, que fue continuación del 15M el año 2011. El resultado fue la anulación de la Renta Básica como elemento de reflexión y de lucha. La desmovilización. Y hubo que reaccionar. Este fue el contexto, a parte de la ILP por la Renta Básica, reivindicar la Carta Social Europea.

Crecían las medidas represivas, la Ley Mordaza, que continua vigente, las sucesivas reformas laborales, la desproporción electoral. Decidimos volver a la calle. Pero lo que sucedió, los antecedentes los ha de encontrar el lector en aquello que está escrito.

Pero esta vez no fue llegar y se acabó, sino que se hizo un encierro en la emblemática iglesia que acoge en Madrid a los pobres. Toda una experiencia. Fuimos al parlamento a hablar con las diputadas y los diputados, al final quienes nos quisieron atender.
Puede que previo a la lectura interesen algunas preguntas, que cada cual se habrá de responder a sí mismo.

¿Las organizaciones contra la pobreza qué resuelven?; ¿o están potenciando en realidad la escasez de recurso de las personas?, ¿cuál fue su función, la de organizaciones de caridad y las de la pobreza en sí?

¿Por qué partidos y asociaciones dieron la espalda a las Marchas? ¿Acaso aquello es la consecuencia de lo que vivimos un año después con la eclosión de la extrema derecha? ¿Hace falta una reflexión o basta con lamentaciones vacuas?

¿Por qué una movilización marginal, sin repercusión social se pretendió evitar por las fuerzas del Estado, disimuladamente?

¿Por qué los pobres no dan una respuesta?, ¿pueden?

¿Qué caso hicieron los políticos?

¿Las medidas contra el paro se convierten contra las personas en paro? ¿Se busca solucionar el problema del desempleo o las cifras, que no dejan de subir? ¿Por qué aumenta la deuda, de un 36% a un 100% si se han hecho recortes en la sanidad, la educación, las infraestructuras? Mientras tanto todos los partidos del arco parlamentario insisten en políticas de empleo inviables.

¿Merece la pena luchar y todo lo que se ha hecho para llevar la conciencia social a los caminos?

Tan sólo decir una cosa que no viene reflejada en el libro. Un año después de estar en la iglesia de los pobres, caso de indignidad extremo, se cambiaron los asientos, se trasformó el lugar. Algo es algo. Y no es sólo una anécdota. Lo podréis comprobar.

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Diario de León: «En el libro se relatan, como testimonio y a modo de retrato de la realidad, todas las cosas que sucedieron antes, durante y al final de la marcha que, a juicio de Ramiro Pinto «se quiere ocultar para evitar que se vea como parte de un camino de trasformación social en favor de la renta básica».

Una tribuna de Eduardo Aguirre, para animar a los lectores del Diario de León, a que asistieran a la presentación. Escribió la dedicatoria que le hice: «Para Eduardo Aguirre: esta visión de las dos pobrezas. La cervantina, que enriquece. Y la que Víctor Hugo refleja en Los Miserables que empobrece. Y entre medias: sonreír, a pesar de todo». Se intenta, querido amigo. Y apostilla con agudeza casi zen: «Los humanos somos como somos, de vez en cuando». También en esto, Ramiro, hace uno lo que puede, pero hay días…».
Y el día 19 de junio, 2019, presentamos el libro en Gijón. En el Ateneo Obrero. hace treinta y dos años estuve en aquella ciudad para hablar de la Renta Básica… Pasados los años el tema es cómo ponerla en marcha. Gran parte de los colectivos sociales la apoyan, también un sector del ámbito universitario. Falta que traspase el debate a las instituciones y que los partidos lo estudien, si quieren llevar a cabo sus programas o propuestas medioambientales, pues hay que intervenir en los problemas ecológicos desde la economía.

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