Reflexiones de un disidente III: La economía irracional

¿Y si estuviera aplicada la Renta Básica en estos momentos?, ¿qué habría sucedido? Para empezar no hubiera habido el incremento de un millón de pobres más en lo que va de año. Y se habría resuelto el problema de la pobreza de otros once millones, muchos de ellos pobres que trabajan de manera temporal y con salarios precarios.

Quienes fueron elegidos para derogar la reforma laboral no lo han hecho, quienes iban a garantizar el empleo no lo han realizado, quienes anuncian que nadie va a quedar atrás se han enriquecido a costa de los pobres, pero la culpa es del capitalismo o de la extrema derecha o del chachachá… El Estado abona a los partidos políticos con representación parlamentaria 32.508,74 euros por cada escaño en las europeas y 21.167,64 euros por cada escaño del Congreso y del Senado. Con el voto de los pobres se enriquecen sus “representantes“.

Declaración de Javier Amodeo, anterior Procurador del Común de Castilla y León.

A parte está lo que ganan sus asesores, secretarios, representantes de prensa y demás, añadiendo no pocas prebendas. Dinero público que se sustrae de los que quedan sumidos en la pobreza. Y con una paradoja: No pueden haber pobres que representen a doce millones porque inmediatamente dejan de serlo al ser comprados, o alquilados, por el Poder, como estamos comprobando. Un Ingreso Mínimo que es una estafa, que no cumple con la Carta Social Europea de llegar al umbral de pobreza por persona es el espejismo que ofrecen a modo de propaganda.

¿Cuánto costaría aplicar la Renta Básica? Esta no es la pregunta, ni tampoco ¿de dónde se saca el dinero?, porque es una mera cuestión de cálculo que ha sido posible y recomendable desde hace dos décadas. También necesaria desde hace otros tantos años para evitar llegar a donde hemos llegado, pero ahora se hace imprescindible. Y es urgente. La pregunta a la que hay que responder es: ¿Cómo organizamos el dinero que hay, el que recauda el Estado? He aquí la cuestión. Porque ¿nadie se ha dado cuenta de que a pesar de los recortes sanitarios desde hace más de una década, de los recortes en políticas sociales y en educación se ha incrementado la deuda, pasando del año 2010 que estuvo en el 36% al 107% diez años después? ¿Cómo es posible?, porque se hizo para bajar el déficit, para disminuir la deuda, pero año tras año ha sucedido lo contrario.

¿Nadie se lo ha preguntado? La respuesta es que ha ocurrido esto porque se ha invertido en políticas de empleo, lo que nos ha llevado, irremediablemente, a la ruina. Y con la excusa de crear empleo se han aumentado los beneficios de las grandes empresas, que se han llevado el dinero público. Mientras las pequeñas empresas e industrias como Nissan, Alcoa y otras muchas cierran después de recibir cuantiosas subvenciones, otras pequeñas, por contra, se arruinan a la vez que los autónomos han quedado fuera de la economía para el futuro. Y los trabajadores empobrecidos.

Es algo que se veía venir, el desencadenante no ha sido el coronavirus, sino que éste ha actuado como lo hacen las enzimas en nuestro cuerpo, como un acelerador del proceso. Una situación como la que vivimos hoy viene descrita en el libro del año 2003 “Los fundamentos de la Renta Básica y la perestroika del capitalismo”, a veinte años vista. El autor, quien escribe, ¿es adivino? No, era algo evidente. Bastaba aplicar a la economía el sentido común. Y en esta misma obra se prevé que hay dos factores que impiden aplicar la Renta Básica: la corrupción política / económica y el fanatismo. O sea la irracionalidad, que hoy se extiende en el panorama político por doquier.

Y lo peor es que un dinero para paliar los efectos de las medidas que eviten la propagación del COVID-19 van en el mismo sentido: Incrementar la deuda sin resolver el problema económico de la ciudadanía. Se quita el techo de gasto con el fin de poder aplicar medidas con millones de euros provenientes de Europa, que no vienen del cielo, sino de los contribuyentes (incluidos los españoles.) Se habla de digitalizar la economía. Si se lee la letra pequeña ¿en qué consiste? Por poner un ejemplo: Gastar 8.000 millones de euros ¡al año!, durante tres, para cursos de informatización, en gran medida chupados por sindicatos y empresas como academias y cursos de empresas, a las cuales se les va a dar ese dinero como beneficio y obligarán a muchos parados a hacerlos sin que les sirva para nada. En lugar de aprovechar los Centros Públicos de formación de adultos por ejemplo. Los jóvenes ya están hechos a estas nuevas tecnologías, lo lógico sería adelantar las jubilaciones, no las prejubilaciones que son otra estafa, pero se hace lo contrario. El gobierno anuncia a bombo y platillo semejante “inversión”, que esconde que es un truco y que no servirá para nada. Tirado como se ha hecho el dinero de los españoles en aeropuertos inútiles, en AVEs que ocasionan perdidas millonarias, industrialización de las zonas mineras que se han esfumado en la nada, echado por la borda el dinero europeo, habrá que ir a pedir al mundo…

Con los fondos europeos para la recuperación se pretende aplicar el mismo criterio. Cuando fueron aprobados durante cuatro días consecutivos subieron los valores de la Bolsa de los grandes capitales europeos, simplemente porque saben que va a ser para ellos. Y siempre habrá a quien echar la culpa de que se agudice la crisis. La economía funciona cada vez más con la inversión tecnológica que sustituye masivamente la mano de obra. Esto ha venido sucediendo, sin que se tome en consideración. La Renta Básica es una adaptación de la economía a la nueva realidad fundamentada en la globalización y la tecnología, con o sin pandemia.

Si la Renta Básica estuviera aplicada podrían cerrarse negocios o confinar a parte de la población y demás, sin problemas económicos añadidos, en lugar de hacer que el remedio sea peor que la enfermedad. La incapacidad económica impide una respuesta de la sanidad pública. Algo que viene de muy atrás, de ahí la Marea Blanca año tras año exigiendo más inversiones. La pandemia del coronavirus ha sido la gota que ha colmado el vaso, ha escenificado la saturación hospitalaria, sobre todo en invierno. Los años anteriores a consecuencia de la gripe. Con el coronavirus se ha superado el límite máximo del sistema sanitario público.

Y digo “sanidad pública”, porque algo de lo que no se informa es que aumenta exponencialmente el número de asegurados a la sanidad privada, la cual no está colapsada y cuenta con 2.200 camas de UCI en España, teniendo la sanidad pública 3.508.

Se está cayendo en un error o en una falsificación, cada cual que lo valore, sobre la pandemia que tiene una repercusión arrolladora en la economía, ¡aplastante! Primero, parecía que las medidas de confinamiento funcionaron, sin ver, o sin querer ver u ocultando, que íbamos del invierno al verano. Por la propia dinámica del virus descendió. Ahora, lo que se llama la “segunda ola”, que no es sino la siguiente manifestación vírica, como sucederá año tras año, hasta que lo amortigüe una vacuna, vamos de verano a invierno y se haga lo que se haga seguirá aumentando el número de contagios y de muertes. Terrible, sí, pero es la realidad a la que nos vemos abocados. Bien que se tomen medidas para amortiguar el golpe y evitar que se acelere la mortandad, pero con criterios razonables. Pero se ha desatado una irracionalidad que va desde la respuesta a la pandemia a las medidas económicas.

Los contagios irán creciendo por la misma naturaleza de la relación del virus con la especie humana. Ésta se ha ido adaptando a lo largo de millones de años a situaciones parecidas, con graves y dramáticas consecuencias que hoy se pueden evitar en gran medida gracias a los avances de la ciencia y de la labor sanitaria. Lo que nos debería preocupar son las muertes, pero que hay que verlas en su contexto. A nivel personal y de familia es un drama, indudablemente. Pero se anuncian doscientas muertes en un día en España, cuando cada día de media mueren en este país 170.081 personas. Desde marzo han muerto por coronavirus 33.204 personas (siete meses.) Tan lamentable como los que cada año mueren de otras enfermedades. Uso los datos del año 2017: Enfermedades del sistema circulatorio: 122.466 individuos. Tumores: 113.266. Enfermedades del sistema respiratorio: 51.605 Enfermedades del sistema nervioso 26.646 . Por trastornos mentales 20.447. Por neumonía ese mismo año por neumonía: 10.222. A lo que hay que añadir que según Instituto de Salud Carlos III durante la temporada de gripe 2017-2018 cerca de 800.000 personas padecieron la enfermedad. De ellas 52.000 tuvieron que ser ingresadas y cerca de 15.000 fallecieron. No es comparar cifras, sino contextualizar los datos. Es ver que no se televisan ni radian estas otras muertes, ni se entrevista a los familiares. La pandemia es un problema sanitario y fuera de este ámbito nos arrastra a lo irracional.

Lo cual no sólo afecta a la economía, que como me apunta mi amigo Santiago Hernández, profesor de filosofía, afecta a las relaciones personales, a un nivel antropológico, sin que nos estemos dando cuenta, sino que vemos como quedamos sumidos en unas relaciones personales que están trasformándose, lo mismo que cambió la familia extensa a la familia nuclear, ahora serán las familia / relaciones virtuales, incluso afectando a nuestra sexualidad. Pero únicamente se habla como si fuera un progreso de las relaciones laborales y del sistema productivo / de consumo. Eso ya estaba en marcha, me sugiere, y la crisis de la covid es algo que lo potencia. “Es más seguro establecer afectos en internet (auge de las páginas de contactos virtuales), que en los propios contactos reales. Estos no son tan brillantes, tan cómodos, tan rápidos, tan limpios como los virtuales.”

Pero como dijera Napoleón: “Nunca hay que interrumpir al enemigo mientras que comete sus errores”, porque no los va reconocer. Habrá que dejar que estalle todo, desde el histerismo social, a la violencia y a la derogación de la democracia (ya se dan los primeros pasos), para poder reaccionar y empezar de cero, o de menos cero.

Se habla del colapso hospitalario. Pero no se dice a la vez que España es el séptimo país exportador de armas a nivel mundial. Las inversiones al año para matar a personas son de 20.000 millones de euros en España el último año. El presupuesto se ha incrementado los tres últimos, sin que las fuerzas del cambio hayan dicho nada. En lugar de defender y sacar a la luz pública el debate de la Renta Básica, de tapadillo, han defendido las inversiones de Navantia en ciudades como Cádiz, regidas por los del cambio. Una empresa que fabrica barcos para vender a Arabia Saudí.

El sector aeroespacial español concluyó el ejercicio anual de 2016 con una cifra de negocio superior a los 9.300 millones de euros, cerrando un decenio en el que, pese a la crisis financiera, ha conseguido un crecimiento medio acumulado del 8,7 por ciento. Posterior al año 2020, se prevé que el Fondo de Inversión europeo destinará 500 millones de euros anuales del presupuesto de la Unión Europea a la financiación directa y completa de acciones de investigación militar.

El director del Grupo Oesía, empresa española, pregona que este negocio se dedica a fabricar aparatos optrónicos. Dicho así impresiona, pero no son otra cosa que sistemas tecnológicos para matar más y mejor, o sea no fallar en los disparos de la aviación u otros lanza-proyectiles desde los aviones también de tierra o mar. Adende de otras facetas de “defensa” en asuntos de informática que bien pueden ser usados para el control de los usuarios, bajo la cortina de humo de evitar ataques informáticos. Que también, pero de paso… Un país incapaz de fabricar mascarillas y respiradores. Que gasta 17 millones de euros para comprarlos de importación a una empresa sin licencia. Otros tanto comprados a Turquía. 432 millones pagados a China para respiradores, mascarillas y test para detectar la enfermedad.

Muchos aparatos militares quedan obsoletos sin ser usados y hay que gastar un dineral para desguazarlos y acumular basura tecnológica. Pues bien con la mitad del presupuesto anual en gastos militares se podrían hacer en España 20 hospitales más ¡cada año! Es necesaria la defensa militar, admitiéndolo, cabe preguntarnos ¿cuál es la prioridad hoy?, ¿no se habla de vencer al virus? ¿A cañonazos? ¿No será mejor sanitariamente y dedicar una parte del dinero público a la industria médica y a la investigación de las enfermedades? Y ¿cómo no? a la posibilidad de vivir dignamente, lo cual es la base de la salud. La pobreza aumenta el gasto sanitario, con virus y sin virus, luego…

Salud y paciencia.

4 comentarios en “Reflexiones de un disidente III: La economía irracional

  1. La renta básica todavía cuenta con bastante oposición social, por aquello del rechazo a los vagos (lo que antes se decía como lucha de clases y ahora lo llaman aporofobia.)

    Además hay un sector ultraliberal que la defiende como forma de liquidar todo el estado de bienestar.

    1. Cierto, pero no es la liberal la Renta Básica, sino el impuesto negativo, que es parecido, pero no cómo evolución de los derechos sociales y adaptarlos a la modernidad, sino sí, efectivamente, aniquilar la sanidad y la educación pública. Te dan el cheque para que gastes y que te busques la vida. Pero esto no es la RB, es su errónea y torticera aplicación. Claro que la izquierda tradicional ha generado un vacío al no saber adaptarse a los tiempos que permite que pueda pasar esto. Si no luchamos por algo, nos lo conceden al revés.

      Y lo de los vagos, es muy simple quien lo diga: que se deje de usar los ascensores, los ordenadores, los automóviles. Los vagos han permitido el avance de la sociedad.

  2. ¿Y si estuviera aplicada la Renta Básica en estos momentos? habría menores desigualdades, siempre habrá quien tenga más y quien tenga menos, pero no habría quien no tenga nada. Habría menos inseguridad, con aumento de matriculaciones en estudios básicos y superiores. Más dinero circulando, aumento del consumo básico, algo muy necesario para recuperar la economía. Como conclusión, todas las consecuencias de aplicar la Renta Básica Universal serían positivas, incluso para quien tendría que aportar más a lo común, aportación de lo mucho que le sobra.

  3. Estimado Ramiro:

    Enhorabuena por tus aportaciones y críticas, mencionar que la AIReF señala que los incentivos a la contratación no pueden sustituir a las reformas estructurales para combatir la temporalidad y el desempleo.

    Para hacernos una idea los incentivos a la contratación, fueron en 2018 de 2000 millones de Euros, y llegaron a ser de hasta 2900 millones de Euros.
    El gobierno en sus presupuestos partía de escasos 3000 millones para el Ingreso Minimo Vital.

    Ingreso que no da, y que se encuentra atascado en los ministerios. Pero en un montón de proyectos los chupopteros y los admistradores acaparan la mayor parte del presupuesto en estudios inútiles.

    Así cuando se licita un proyecto de 11 millones, 10 millones quedan en eventos y costes de la administración y 1 millón es lo que llega realmente al proyecto.

    Un saludo

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