Anuncios

Análisis crítico del problema de euskadi en el contexto europeo

 Los Estados nacionales son el producto de unas circunstancias muy específicas, en las que se vuelca un componente emocional que impide un  análisis con argumentos razonables sobre la evolución hacia otras formas de organización, las cuales poco a poco se van estableciendo, a pesar de las resistencias de muchos sectores de la sociedad. Al final, ante los inevitables acontecimientos de la evolución social lo que queda es el precio que hay que pagar por los grandes cambios que exige la realidad. Un  precio que se mide en guerras, muertes, retraso en los avances científicos, o al menos en su aplicación en la sociedad, y de la misma condición humana.

.

Un Estado nacional viene determinado por ser un conjunto de personas, instituciones,  leyes y servicios que funcionan en una comunidad, cuyo territorio está limitado por fronteras. Tal demarcación se convierte en algo virtual cuando deja de funcionar, incluso de existir, ante unas comunicaciones que ya no están limitadas por un espacio físico y en el que las aduanas apenas cumplen una función mas que administrativa. Una de las causas de la caída del muro de Berlín es que dejó de existir, aunque estuviera levantado y vigilado. A finales de los años noventa parecía imposible, desde el punto de vista político, la reunificación de las dos Coreas. En un par de años se dan los primeros pasos, hasta el punto de que en las olimpiadas de Sidney, año 2.000 presentan un equipo deportivo unificado. Las fronteras han perdido su sentido y su función. No ya como una idea de los cosmopolitas o  románticos ciudadanos del mundo. Su función es obsoleta.

.

                        Me he dado cuenta, dialogando y debatiendo este tema con diversas personas apasionadas en este asunto, que el problema para abordar la cuestión nacionalista es tener una idea al respecto y mucho más querer defenderla a costa de la evidencia. La realidad desplaza las ideas, porque éstas forman sólo una parte del proceso de lo real. Las teorías acaban siendo superadas. Querer mantenerlas las convierte en creencias emocionales o en ideologías que condicionan el ritmo de la evolución económica y social.

.

            Después de la II Guerra Mundial se ha producido una confluencia de intereses que van abriendo un espacio europeo cada vez más consolidado. Empezó siendo un proyecto económico, en el lógico desarrollo el mercado. Dio lugar a la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) en relación al Plan Marshall, 1947. En 1951 se forma la Comunidad Económica de Carbón y Acero  (CECA). En 1.952 se establece la Asamblea Común europea. En 1957 la Comunidad Económica Europea, CEE. Da paso al establecimiento de la Asociación Europea de Libre Comercio en 1960. Diez años después se institucionalizó una política común de transporte. El Tratado de Roma, firmado en 1967 unifica la CECA, la CEE y la Comunidad de Energía Atómica (Euratom) que es el primer paso de la Unión Europea. En 1.986 se firma el Acta Única Europea, que da pie al reconocimiento oficial del Parlamento europeo, en principio no vinculante, pera cada vez más presente en las políticas nacionales, por las medidas que se pueden tomar si no se cumple con sus propuestas, en tanto pérdida de subvenciones o penalizaciones, o desplazar a la nación infractora en las negociaciones comunitarias.  En 1992 se  establece el Tratado de la Unión, conocido también como Tratado de Maastricht. Al mismo tiempo se ha ido organizando una fuerza militar, que trasciende el ámbito nacional, la OTAN. Para el año 2.003 se prevé la consolidación de un ejército europeo para establecer la paz en el continente, en el que España participará con seis mil soldados. El siguiente paso, la creación en Europa occidental de una moneda única, el euro, ha sido un elemento de cohesión cuya dependencia obliga a la actuación política en el mismo sentido, para poder gobernar tal espacio internacional o, mejor, continental.  Un paso que se consolida y dará lugar al siguiente en un futuro próximo.  Recuerdo hace unos años las declaraciones del diputado leonés por Alianza Popular, Fernando Suárez de Tangil, ministro de Obras Públicas en el quinto gobierno de Franco, 1.951 – 1.957,  cuando opinó que si las competencias de educación, sanidad, fomento y otras pasan a las comunidades autónomas y la defensa del territorio, así como las decisiones en política exterior y en materia monetaria pasan a ser una decisión conjunta con el resto de los países comunitarios ¿qué le queda al Estado español?. Su temor fue que en semejante inercia los Estados nacionales acabarían por desaparecer. Lo cual el paso del tiempo hace ver que va a ser inevitable, sin que aún nadie se atreva a plantearlo abiertamente. El arranque más tímido ha sido por parte del ministro de asuntos exteriores alemán,  Fischer,   que propone empezar a dialogar de una vez sobre la posibilidad de crear una federación de Estados europeos.

.

            Sucede a nivel comunitario un gran debate sobre la Carta Europea, pero no por su contenido, que no dejan de ser principios muy generales que todas las organizaciones democráticas respaldan, sino que las discrepancias aparecen cuando se discute sobre si deberá ser vinculante o no. Para los socialistas europeos la Carta de los Derechos Fundamentales de la U.E. ha de comprometer legalmente a los Estados miembros. El freno que subyace, y nadie quiere reconocer es, que su aprobación significa una preconstitución europea, lo que significa la creación, a medio plazo, del Estado de la Unión Europea.  El vicepresidente del Partido Socialista Europeo, Raimon Obiols, mantiene la postura de crear una Europa federal, con un gobierno y Parlamento con competencias claras. De lo contrario fomenta la existencia de una burocracia excesiva e innecesaria.

.

            Dentro del contexto mundial se tiende a Estados continentales, cuya reglamentación  y normas para lograr acuerdos necesitará de un a institución que unifique criterios, establezca normas y defienda intereses comunes a nivel planetario, lo que a largo plazo supone la conformación de un Estado mundial.  Algo que desde la II Guerra Mundial  y quizás un poco antes se ha vendido planeando como posibilidad teórica, pero cada vez es más un hecho posible y necesario.

.

            Los grandes problemas que presentan acciones terroristas, para imponer un criterio nacionalista tal vez deban solucionarse en este contexto o llevarán a una situación indeterminada y que se prolongue indefinidamente sin soluciones concretas. El futuro que habría que abordar es admitir el criterio de racionalidad, en tanto y cuanto la formación de un Estado europeo significa ceder soberanía a una institución más amplía, en capacidad organizativa y territorialidad. No podrá hacerse sobre la base de la permanencia de los Estados, pues serían Estados dentro de otro, lo que poco sentido tendrá en cuento a operatividad. Sí se podrá formar un  Estado de Europa con las nacionalidades, que dibujarán un nuevo mapa. Este es el gran debate que se está solapando. El problema de Euskadi bascula en esta encrucijada, de manera que es lo único que permite entender qué está ocurriendo con el bloque nacionalista, que admite la lucha armada como medio de lograr sus objetivos, por un lado y por otro quienes están en contra de la violencia. Queda el Partido Nacionalista Vasco  en medio de ambos frentes porque de un lado se posiciona en contra de usar la violencia y coincide con los objetivos independentistas.

.

             Sucede un anacronismo histórico, pues la violencia ha sido el álgebra con el que se han construido y formado los Estados nacionales, ha sido la pauta de la Historia Occidental hasta finalizar la II Guerra Mundial. La lucha armada se sitúa en una dimensión fuera del presente y sin capacidad de cristalizar sus objetivos en el futuro. Es un quiste en la vida política española, lo que no quita que sus objetivos se puedan llevar a cabo por los cauces de la nueva realidad, en el contexto del nuevo orden, social, económico y político.

.

             El pacto de Estella se plantea para lograr la autodeterminación. Ante la construcción del Estado Europeo, el PNV no puede dejar esta aspiración, para conseguir integrarse a Europa como nacionalidad vasca independiente del Estado español, lo que habrá de negociarse fríamente con el paso del tiempo, al compás de otros territorios históricos como Catalunya, Córcega, Escocia, etc. Los partidos estatales, fuerzan una ruptura con tal pacto defendiendo el criterio de Ermua, que establece la defensa del Estatuto vasco y de la Constitución, con el fin de mantener la unidad nacional de España, incluso para la posterior integración en Europa.

.

El  PNV no puede dejar el  espacio político que da sentido a sus fundamentos programáticos y que  supone la futura hegemonía en el modelo de autodeterminación y de integración en Europa. La estrategia de la izquierda aberzale  es presionar mediante atentados a los demás nacionalistas, con el fin de hacerles depender de su táctica militar y ser ellos quienes dominen y guíen la construcción de la nación vasca.  Tal es el sentido de una estrategia de acciones  armadas y criminales. ¿La independencia va a resolver el problema de los atentados violentos? En parte no, al estar asentada, la lucha extremista, en un planteamiento fanático, en donde no cabe la negociación. Pero serán reductos del radicalismo que acabarían por atrofiarse, como otros grupúsculos que defendieron la lucha armada en el seno de la democracia, con postulados revolucionarios similares, pero sin el componente histórico del nacionalismo: GRAPO, FRAP. O en el otro espectro de la extrema derecha  grupos como Cristo Rey, Bases Autónomas, etc.

.

              No puede resolverse, ni es posible comprender la cuestión nacionalista vasca fuera del contexto del modelo de Europa que se diseña para el futuro. La falta de información en la mayor parte de la sociedad provoca posturas emocionales que dejan de atender a razones que puedan dar salida a un problema, reduciendo el conflicto al rechazo de  la práctica de la violencia, la cual se prolonga sin sentido ni salida para la sociedad de Euskadi. Las transformaciones territoriales van a ser una pugna muy grave, para el que la sociedad actual aún no está preparada. Habrá que dejar que pase una o dos generaciones. En realidad admitir un nuevo plano de espacios nacionales no supone  nada dentro del proceso económico de globalización, pero se transforma en una tragedia, porque se idolatran las banderas y los Estados. Conceptos abstractos que han sido, junto con la religión, fuente de guerras y conflictos armados por doquier. Etapa de la historia y mentalidad social  que es preciso superar, debido a que tales estructuras políticas, culturales y sociales han dejado de tener importancia, aunque nos parezca lo contrario por la inercia adquirida a la hora de pensar sobre estas cuestiones.  Max Horkeimer considera, ya en 1962, que el Estado  nacional significó un progreso durante el s. XVIII, pero mostró sus reversos en los siglos XIX y XX. Afirma este autor que “el concepto de nación se ha convertido en un ídolo”; “la nación ha iluminado el desarrollo de las grandes revoluciones y guerras y se ha adueñado de la Tierra”. La rivalidad entre las naciones se convirtió hasta el final de la II Guerra Mundial en el poder propulsor de la Historia.

.

            El problema de la violencia en Euskadi se agrava en la medida que se evalúa la dimensión política del problema. Pero no se atiende a su dimensión histórica,  que es donde aparece el meollo de la disputa que plantean los nacionalistas vascos. Historia que data de la más antigua tradición de los pueblos, con una lengua única en sus orígenes. Que pasa por la tradición de la fortaleza de Vitoriano, año 581, y que se organiza toda una sociedad por el derecho de Vasconia.  Hasta tal punto estuvo arraigada su organización social y sistema de costumbres que cuando fue anexionada por la fuerza al reino de Castilla, Fernando el Católico  juró respetar su soberanía y los fueros. Lo que así se mantuvo hasta el s. XIX. Tal nacionalidad vasca no pagó  tributos a ningún monarca y sus ciudadanos estuvieron exentos de ir a la guerra fuera de su territorio. En 1.839, tras finalizar la I Guerra Carlista, el gobierno liberal suprimió el poder legislativo vasco. Fue al final de la III Guerra Carlista que Cánovas del Castillo suprimió todos los fueros. Una Real Orden del día 6 de abril de 1.876 dispuso que las provincias vascas enviaran a Madrid comisiones que estudiasen con el gobierno la modificación de los fueros. El 21 de Julio de 1.876 se votó en las Cortés la ley que sometía al País Vasco el reclutamiento militar y la obligación de participar en los impuestos territoriales. Con lo que Euskadi tuvo que contribuir a las cargas oficiales y a la defensa de la nación.  De esta controversia concreta  surge la organización de voluntades moderna en pro de la identidad vasca. Sabino Arana, formado en el carlismo, materializará este proceso  al fundar durante el año 1.894 el Partido Nacionalista Vasco, cuyo elemento esencial es lograr  el Estado vasco independiente. En 1.902 Arana va a crear la Liga de Vascos Españolistas, con el objetivo de lograr la autonomía dentro de España. Un año después falleció.

.

            Cánovas del Castillo, presidente conservador alternando sus mandatos con el liberal Mateo Práxedes Sagasta, fue tradicionalista y un gran impulsor de la monarquía de los Borbones en España, luchando, con el tándem liberal-conservador, contra los republicanos por un lado y los carlistas por otro. Es importante destacar que concibe la nación como una realidad independiente,  resultado de la Historia, nunca el resultado de la voluntad de un pueblo. Está por lo tanto sujeta a normas superiores, antes que a cualquier decisión particular. Es muy importante entender esta definición para ver si el resultado de la historia lo determina la fuerza o si, por el contrario, se puede aunar la Historia y la decisión de un pueblo sobre su pertenencia a un Estado o a otro, a un modelo de autonomía o a una soberanía basada en la autodeterminación. Este es uno de los grandes debates políticos sobre los que se han de buscar las soluciones.

.

            Otros debates que se solapan al conflicto armado en Euskadi, es comprender la naturaleza del problema, independientemente del clima de terror y asesinatos, que llevan a una visión emocional del tema que sólo puede desembocar en un enfrentamiento civil en Euskal Herria.  Un gran error es pretender buscar culpables, en cuanto a si la represión durante el franquismo, los “colonos” o los terroristas. Tal visión no lleva a ninguna salida, más bien al revés, agrava el conflicto. ¿Acaso es más legítimo provocar siete mil muertes en una guerra abierta, como consecuencia de una escalada de enfrentamientos, que mil como resultado de una política de terror y de intimidación? A los familiares de las víctimas no hay nada en el mundo que les haga reparar el dolor de sus seres queridos asesinados. Tampoco una revancha que sembraría la violencia en futuras generaciones. Lo que hay que lograr es descubrir las dinámicas que funcionan en torno al problema de la violencia y actuar sobre ellas, para provocar otras dinámicas sociales, económicas, de organización social, territoriales, etc.

.

             Hace falta situar el problema del nacionalismo vasco unido a los demás planteamientos de territorialidad y en el contexto histórico, no del pasado solamente, sino del futuro que se está construyendo.  Si no hubiera el proyecto de la construcción de la Unión Europea, cuya base es la globalización económica, el conflicto entre el Estado español y la nacionalidad  de Euskadi sería una lucha de equilibrios entre el ataque armado de ETA militar y la resistencia de un pueblo resignado a tal práctica, a no ser que actuase como respuesta por la fuerza abiertamente, justificando una acción militar ante la hartura social contra el terrorismo, como ha hecho Rusia con la guerrilla y el pueblo Checheno. Pero la evolución de Europa va por los derroteros, el de la negociación y el replanteamiento de la estructura   sociopolítica del continente. Lo que llevó a intervenir a las fuerzas de la OTAN en el conflicto yugoslavo, cuando las fuerzas Serbias trataron de mantener el Poder y el dominio territorial sobre Bosnia-Herzegovina. El compromiso negociador debe llevar forzosamente a permitir expresar la voluntad de los pueblos sobre una definición soberana de las nacionalidades. Sin resolver tal conflicto no se podrá perpetrar la unidad de Europa ni acabar con el uso de la fuerza en determinadas circunscripciones geográficas.

.

            El Partido Nacionalista Vasco tiene en sus orígenes una serie de valores que se van a perpetuar al menos como mentalidad: rechazo al estado liberal, integrismo católico y exaltación de la raza vasca. Durante la transición española va a moderar sus planteamientos para partir como un avance considerable  del Estado de las autonomías y poder lograr el autogobierno,  hasta, finalmente, la soberanía. La mentalidad del nacionalismo vasco tiene su estructura en el carlismo, corriente política española que no fue sólo una cuestión de legitimidad dinástica, que fue lo anecdótico, el símbolo de un contenido mucho más amplio, entre lo que podemos encontrar el foralismo, como ordenamiento jurídico descentralizado frente al liberalismo uniformador. El entramado socioeconómico gira en esta estructura foral en torno al medio rural y al clericalismo. Sobre todo es antiliberal. Lo que va a dar forma a dos modelos de nacionalismos, el conservador y tradicionalista  y el marxista leninista, que encuentra en esta ideología y práxis, ya desfasada, un punto de apoyo para ejercer la violencia revolucionaria.

              El pensamiento antiliberal hizo que los carlistas apoyasen a Alemania durante la I Guerra Mundial. Durante la II República se acercó al tradicionalismo y en 1.937 se fusionó, el carlismo, con los jonistas,  de las Juntas de Ofensivas Nacional Sindicalista (JONS),  y falangistas unidos por el mismo sentimiento antiliberal. Puede parecer una unión absurda, pero el antiliberalismo hizo que un  reducto de los carlistas participaran, y se les permitiera, en la fundación de Izquierda Unida en 1.986, junto con la secta llamada Partido Humanista, el Partido Comunista de España (PCE), la Federación Progresista de Ramón Tamames e Izquierda Repúblicana. Durante la guerra civil española las tropas carlistas (requetés) apoyaron la contienda del general Franco, que da un golpe de Estado contra la II República española   por estar en contra del separatismo, entre otras causas.

.

            El ocaso del carlismo coincide con la aurora de la organización “Euskadi y Libertad” (ETA) que se formaliza en 1.959. De la y a la IV Asamblea se declara revolucionaria, nacionalista y anticapitalista. Determina el camino de la lucha armada para conseguir la independencia de Esukadi. La V Asamblea, 1967, aprueba su carácter marxista. Nueve años después se establece su método basado en el marxismo leninismo, con lo que sus militantes se convierten en polis-milis. Una nueva paradoja aparece, como es el modelo inmperialista y antinacionalista del leninismo, pero sirve para mantener unas bases antiliberales y aplicar la violencia revolucionaria a la causa del nacionalismo vasco. De tal época surge la corriente social bajo la denominación de Alternativa KAS, de donde surge en 1.978 el partido político Herri Batasuna. Tras diversas excisiones internas ETA militar quedará como organismo hegemónico en la lucha armada.

.

            Aunque pueda parecer una simple asociación de ideas, suceden más de una coincidencia, que gracias a suceder en un contexto totalmente diferente sus consecuencias nunca podrán ser las mismas. En 1.936 el país vasco logra su primer Estatuto de Autonomía, que quedó eliminado tras la guerra civil. Con el advenimiento del sistema democrático sucederá el segundo Estatuto autonómico, el Estatuto de Guernika, 1.979.  Durante la II República los separatistas vascos se reunieron en Estella, Navarra, localidad que fue residencia de la corte de Carlos María Isidro de Borbón, que da nombre al carlismo, durante la guerra carlista. Los separatistas de entonces elaboraron su propio estatuto, que fue apoyado por los carlistas. Lograron que se reconociera su Estatuto. José Aguirre Lecole fue elegido primer lendakari.   En el  año 2.000 el PNV firma un pacto  en la misma localidad, con Herri Batasuna, en favor de la autodeterminación, como vía de diálogo del nacionalismo vasco que busca sus objetivos por la vía democrática. A la vez se reúne con los que mantienen la estrategia de la lucha armada. Participó también en el pacto de Estella Izquierda Unida, que luego abandonó por convertirse en un foro cerrado para los nacionalistas y no condenar HB los actos violentos y criminales de ETA.  Por supuesto que no hay punto de comparación entre el desarrollo y fortaleza de la democracia española a comienzos del s. XXI y la del año 36. No hay una tensión virulenta entre la religión católica y los partidos de izquierdas, ni una lucha social crispada con una sensibilidad política a flor de piel. Es un problema que de estallar afectará a la sociedad vasca. Tal situación se puede desactivar si se logra comprender el problema histórico y el nuevo contexto de la construcción de Europa, la Europa de las naciones. El 26 de septiembre de 2.000 los partidos nacionalistas del Estado español, que firmaron la Declaración de Barcelona, han dado un paso más en este sentido, al presentar en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para que los Consejeros de las Comunidades Autónomas participen en las reuniones de Ministros de la UE.

.

            El nacionalismo, y por lo tanto la lucha armada en pro de sus objetivos también,  es un problema estructural, además de serlo coyuntural. Es decir tiene una vertiente política y otra histórica. La acción policial ante el acto delictivo, como es el secuestro y el asesinato, es necesaria, pero no suficiente, porque el esparcimiento del nacionalismo radical y su formación asamblearia, hace que cuando se atrapa a un comando aparezcan varios más, cuando se corta la cabeza de la organización, como una hidra salen cinco más. Con manifestaciones de un lado y de otro, aireadas en los medios de comunicación azuzan el enfrentamiento sin lograr un camino de superación del contencioso histórico. Por otra parte la violencia ha caído en una inercia que hace que se convierta en un fin en sí mismo, para retroalimentarse en discursos  patrióticos y fuera de la realidad que perseveran para la supervivencia de una organización fanática e impotente para lograr objetivos políticos y realidades sociales. La Paz no es solamente un fin. Es también un medio. como puede ser un proceso democrático dentro de la integración en Europa. No se trata de resolver un reto histórico por las bravas, ni tampoco ceder ante la violencia, sino de reflexionar fuera de las prisas políticas y sin una carga emocional que busque venganza o sometimiento de una de las partes. Lo que se ha de pretender es ajustar una situación histórica al futuro, porque acontece un cambio  de rumbo en la Historia que lo permite hacer. Se trata de hacer consciente este proceso, definirlo, debatir sobre él y pronunciarse con las armas de la democracia, que además del cumplimiento de la ley, es el referéndum. Lo que tampoco está exento de problemas, pero avanza en una línea de solucionar y no de engrandecer el problema. Recordemos las palabras que escribe Ludwing von Mises en 1927, desde su defensa del modelo liberal y contrario a los criterios nacionalistas per se: “el derecho a la autodeterminación, con respecto al problema de pertenencia a determinado Estado, para el liberal supone que todo territorio  en honesto plebiscito se pronuncien  por separarse de aquel Estado del que, a sazón, forma parte, bien sea para crear  una entidad independiente o para unirse a otra nación, pueda hacerlo libremente. He aquí la única vía que efectivamente evita revoluciones, pugnas intestinas y guerras” (.  Unión Editorial, Madrid – 1977). Este es el sentido esencial de lo que Habermans denominó como “patriotismo constitucional“. Nada que ver con la instrumentalización que se hace de este término, para justificar la defensa a ultranza de un modelo nacional de un Estado constitucional, como si fuera un valor eterno, y no algo renovable, según el interés colectivo en un momento concreto expresado mediante un referéndum para definir la voluntad popular.

.

            Un factor a tener en cuenta es la mentalidad de la sociedad vasca, o al menos de una parte de ella. El antropólogo  Julio Caro Baroja, desde su genuino enfoque histórico cultural, tras estudiar al pueblo vasco en profundidad advierte: “En estos momentos de crispación sea más conveniente recordar cómo se forman las situaciones de mitomanía colectiva. Porque ésta puede hoy trasladarse de la esfera religiosa a la política…. Cuando los males  no previstos atacan a una comunidad ésta busca a los culpables de modos mecánicos y esterotipados”.

.

            La sociedad vasca tiene una serie de características diferenciales, que son hechos, datos. Se podrán interpretar de una manera o de otra, pero son rasgos que devienen de una historia particular de un pueblo y que a pesar de las relaciones con otros pueblos y culturas ha conservado.  Algunas de tipo biológico, como el Rh característico de los vascos. No lo dice Arzallus, sino un  científico como Isac Asimov, profesor de bioquímica de la Universidad de Medicina de Boston: “Una repercusión particularmente interesante e insospechada de las primeras migraciones europeas se da en España. Se descubrió en un estudio sobre la distribución  de la sangre Rh. En los EE.UU. el 85% de la población es Rh positivo y el 15% negativo. La misma proporción se mantiene en los pueblos europeos. Pero, como nota curiosa, los vascos constituyen una excepción, con un 60% de Rh negativo y un 40% positivo. Y los vascos son también singulares por su lengua, la cual no está relacionada lo más mínimo con cualquier otro idioma conocido”. Se trata de una singularidad a nivel mundial.

.

            Al mismo tiempo existe una mentalidad peculiar que forma, como no, parte del conflicto entre los nacionalistas vascos y el  Estado español. No es visible como sí lo son los efectos de la violencia, pero es una manera de ser la que hace de caldo de cultivo de todo lo demás. Es una sociedad con aspectos tribales, en el mejor sentido de la palabra que describe una conducta, no la valora. Cuando los vascos hacen alguna celebración se juntan en un frontón y comen unidos en mesas que se colocan en filas unas detrás de otras. Forman una unidad compacta, con un sentido gregario de solidaridad. En las fiestas de Castilla, de León, Madrid y otros lugares de los que tengo también experiencia, las celebraciones colectivas une a la gente, pero se colocan en mesas separadas, en las que se encuentran las familias o amigos.  Hay un encuentro común , pero no una fusión colectiva como sucede en la sociedad vasca, que lo siente muy profundamente.

.

            La mentalidad tribal supone un compromiso con los demás que forma parte de la individualidad de la persona. En las sociedades familiares se da sólo en el núcleo familiar y a medias, porque la unión incondicional convive con la rivalidad. Para la tribu lo de fuera es enemigo por definición. Se puede llegar a un acuerdo, pero hay un pacto histórico en el que se comparten costumbres, lengua y territorio. El mundo se percibe de un manera etnocéntrica. Con la evolución de la sociedad la mentalidad grupal se ha trasformado en conciencia de pueblo. Pero una conciencia colectiva. La afirmación de la personalidad no se define de manera individual, sino en conjunto con los suyos, los compañeros, los solidarios, los vascos.  Da lugar a un nacionalismo específico que en una parte de su colectivo se expresa mediante la violencia. ¿Va a solucionarse ésta sin reconocer las peculiaridades que la impulsan? Los sectores radicales de esta concepción de vivir la Historia, su Historia, se organizan en asambleas, no en asociaciones estructuradas. La disciplina es más fuerte, pues hay un compromiso más hondo, un convenio de honor no escrito. Una característica de los fueron vascos es que no se escribieron hasta tiempos muy modernos. Se trasmitieron de generación en generación de manera oral. La juventud en general se une en pandillas para vivir esa grupalidad que da una conducta común con otros, con quienes se identifican en modas, gustos, modos de vestir, etc.. Cuando se forman en una sociedad de mentalidad tribal, además de una unión física, se constata otra de tipo espiritual: un sentido a su unión, el cual lo la defensa del grupo.

.

            La lengua propia para la tribu no es sólo una forma de comunicación, sino de identidad. Supone la frontera invisible entre los que pertenecen al clan y los que no. Además forma parte de su Historia y de su ser, hasta el punto de estar dispuestos a matar y morir por sus señas de autenticidad.  Es algo que hay que valorar porque surge espontáneamente. No es una violencia interesada que se organiza en torno a una idea, creencia o nación en la que está en juego el Poder de un pueblo sobre otro o el enriquecimiento, sino que es más visceral. Por eso se traduce en un discurso irracional y hasta cierto punto fanático, ciego, porque no quiere ver otros puntos de vista. La discusión es muy difícil en este ambiente. El resultado es o estas conmigo o estás contra mí. Exigen una toma de postura drástica en torno a su causa.

.

            Otra característica de la mentalidad que fomenta la lucha armada  y se refuerza con ésta es la exaltación de los valores de la patria, la abnegación de los guerreros, soldados, gudaris o santos, los héroes. Algo común en todas las dictaduras y el fascismo, sean de índole nacional, racial o comunista. Se produce un ánimo efervescente en relación a la lengua, las costumbres, el folklore. Pero tal hipérbole es una deformación interesada de la visión mítica del mundo, con el fin de aglutinar a una población en torno a un ideal común.  El mito no es conocimiento, pues no es racional, pero, como indica Carl Gustav Jung, “expresa la vida mejor que la conciencia”. Habremos de decir que también la lucha, cuando ésta se convierte en una forma de vida. El mito es una manera de explicar lo real, subjetivamente. Se siente con tal apasionamiento que se trate de hacer objetivo.

.

            El mito de la patria vasca, además de su historia y territorialidad, adquiere realidad en la mentalidad de un  pueblo, o de una parte de él. Carece de presente, pero arranca de un pasado y se proyecta al futuro a través de la lucha. Ésta es su presente Luchar se convierte en una necesidad psicológica. Al quedar implicado tal enfrentamiento con el entorno de fuera a su vez se convierte, o pervierte, en una necesidad social para la construcción  de Euskadi. Finalmente la fijación es tal que se entiende como una necesidad histórica. Ponen en juego la vida, la suya y la de los demás. Al servicio de una misión colectiva, tribal y mítica.

.

            Junto al mito aparece el símbolo como imagen concreta de una idea abstracta. Mediante la intervención política y militar se realiza la concreción. No importa que los objetivos tarden en conseguirse un millón de años.  Consiste en una misión trascendente. Morir y matar es un símbolo. No lo sienten como quienes no participamos de ese simbolismo. No condenan los atentados y hacen gala de ellos, porque son su ser. El símbolo adquiere vida en las banderas y el hondear de muchas supone el fortalecimiento del símbolo que a su vez da fuerza y ánimo a los que lo siguen.   La bandera no deja de ser un trapo de colores, pero para quien da un significado metafísico a una realidad simbólica tal percepción es un agravio y ofensa. Quitar la bandera enemiga y perpetuar la propia es una vivencia de cumplir con el deber de uno ante su pueblo-tribu. Experiencia diferente a la defensa de la bandera-Estado, que es una conducta organizada y profesional. A modo de descripción, sin entrar a valorar ni una ni otra.  No querer ver esta situación es un peligro, porque activa mecanismos automáticos del Estado para reprimir el alma de un pueblo. Basta con que lo viva con empeño una minoría. Cuando recientemente cuatro militantes de ETA  murieron al estallar un artefacto que manipulaban para atentar contra sus “enemigos” en abstracto, y que la muerte concreta como tales  mediante la lucha, lo lógico sería advertir a los demás que tuvieran cuidado. Pero la reacción lógica no funciona, sino el esquema de lo legendario para trascender el hecho y llevarlo al plano mítico-legendario y que enerva  el ánimo de sus compañeros: “merece la pena luchar aunque te explote la libertad en las manos”.

.

            La persecución del franquismo contra el euskera provocó un a ira contenida que acabó estallando y significó un rechazo hacia lo español en general, a España, con o sin democracia. Las medidas de presión refuerzan y dan vida a los mecanismos inconscientes que hacen que la lucha armada cada vez se cohesione más y la defensa de la paz se encolerice y refuerce las medidas persecutorias, ¿hasta cuándo? Algo que Xavier Arzallus comprueba cuando declara: “Aznar deja en Euskadi la misma herencia que dejó Franco: más odio, más rabia y más ETA” (Diario de León, 26 – IX – 2000).

.

            Los coches bomba, el tiro en la nuca, es la punta de un iceberg que hay que ver en su conjunto y abordar una acción que lo tenga en cuenta. La Historia de un pueblo es la autorrealización del inconsciente, para hacerlo visible. La mentalidad construye los problemas con los que nos enfrentamos. La visión de Estado es el resultado de otra mentalidad. Hacer conscientes ambas es la única manera de que se hagan visibles y puedan afrontar sus respectivas metas sin la destrucción de una de las partes. Para Jung  “nadie puede estar tan fuera de la humanidad como para que no le quede asignada una representación colectiva dominante. Su materialismo, su ateísmo, su intelectualismo, su comunismo (añadamos “su nacionalismo”) atestiguan que está poseído por una idea superior, aunque no sea consciente de ello”. Sucede que cuanto más se quiere anular una representación colectiva más se fortalece. Y viceversa, cuanto más se asume más se debilita y aparecen fenómenos sociales como la indiferencia, el pasotismo, el consumismo. La superación critica de tales imágenes psicológicas es cuando se hacen conscientes dando lugar a fenómenos culturales y artísticos.  El contenido del inconsciente colectivo es lo que Jung denomina Arquetipo, que impulsa las conductas sociales. Para este psicólogo ignorar este aspecto de la realidad humana  y no hacerlo consciente fue una de las causas que fomentó el mito nazi y su realización en la Historia.

.

            La superación de los problemas en los que intervienen cuestiones irracionales, por terribles que sean, significa apartar del camino tales concepciones que parapetan a las partes enfrentadas, aún cuando sea una la que se dedica a golpear a la otra parte. Para resolver el conflicto entre Israel y Palestina se buscan cauces de negociación   porque es necesario encontrar una salida a tantas familias rotas por  los atentados terroristas. Es absolutamente necesario salir fuera del clima de acabar con el enemigo en un conflicto armado interminable y destructivo. La lógica de la guerra exige que cuantas más muertes mejor, más fuerte es quien logra sus objetivos de debilitar al adversario. Por supuesto cada problema concreto no es comparable, pues cada uno responde a una historia diferente, pero sí en el hecho de ver la necesidad de actuar con una visión del contexto histórico y no el de los sucesos cotidianos que arrastran el conflicto a una sucesión de noticias escabrosas en los medios de comunicación.

.

            El cambio de la situación geoestratégica cambió el papel internacional del líder de la OLP desde 1968, Organización para la Liberación de Palestina, al pasar de ser el terrorista internacional más buscado, por sus atentados crueles e indiscriminados, a ser un hombre de Estado reconocido por la comunidad internacional, como Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, desde 1.994. Participa en las negociaciones para delimitar el Estado de Israel y lograr establecer el Estado de Palestina.  Salvando las distancias de cada problema en su particularidad y desenlace histórico, como el caso de Sinn Fein o Herri Batasuna,  la disposición territorial es relativa a las circunstancias políticas, económicas y estratégicas, aunque se viven como criterios absolutos que llevan a la lucha armada hasta que se logra llevar por cauces razonables, por ambas partes del conflicto, lo que pone en tela de juicio la inamovilidad de los mapas nacionales.

.

            Sin embargo las nacionalidades son una articulación política y poco más. Se trata de una herramienta para la construcción de la Historia, que sirve en determinadas etapas y deja de servir en otras. No es algo consustancial a la sociedad ni a la Historia, sino que es más bien un invento moderno para la organización de la sociedad. Hasta el punto de que el historiador Arnold J. Toynbee, comprueba como la Historia refleja el progreso de las civilizaciones, más que de naciones o entidades políticas. La importancia de éstas es una cuestión muy subjetiva y que se sobredimensiona cuando se carece de una visión global.

.

            La construcción de Europa, como Estado pasa por una política de cohesión que va a depender de medidas audaces como establecer la Renta Básica y a su vez liberalizar el mercado para que pueda funcionar la economía dentro de una competencia mundial, dimensión ésta que ofrecen y necesitan las nuevas tecnologías. Como describe Rifkin, la empresa y la Nación-Estado son un invento parejo de la sociedad industrial. A medida que la empresa como unidad económica se ha convertido en multinacional, como núcleo sobre el que se desarrolla la nueva economía, el Estado también se ha convertido en una organización multinacional, aún sin organizar.

.

            De la sociedad tribal se pasó a la sociedad organizada en principados y marquesados, los feudos, como unidad territorial. Entre medias se han dado retazos de Estados bajo la expansión de Estados Imperiales. Estos cobraban unos tributos y mantuvieron una administración compleja capaz de gestionar los territorios conquistados, pero el Estado no era una estructura que se asentase en la sociedad o que de la que los ciudadanos tuviesen conciencia de ser un Estado, sino más bien era el poder tribal máximo desarrollado en torno al Emperador, a quien  estaba supeditadas todas las leyes y normas.  Con el cristianismo, ante el desmembramiento de la sociedad imperial de Roma, se establece una organización feudal, cuya defensa se basa en la construcción de fortalezas y en  pequeños ejércitos, muchas veces contratados, para  resistir los ataques de otros feudos, pero siempre en un espacio muy local. Para Vicente Gay hasta los Estados nacionales en Europa no se conoció más vínculo que el municipalismo o la relación de vasallaje.

.

            Con los Reyes Católicos se emprendió la unidad territorial en España. Las políticas monárquicas, sobre la que se han construido las integraciones de territorios se ha debido en parte a las acertadas o desafortunadas, según casos, políticas matrimoniales. La concepción divina del poder llevó a aquella concepción de la construcción de la sociedad. Igual que hoy lo es la política monetaria, al ser la economía el centro de gravedad sobre el que se mueve la sociedad.  El otro aspecto sobre el que se han construido los Estados-Nación es la guerra, el derecho de conquista por la fuerza. Precisamente su sentido es la defensa del territorio, de los ciudadanos de tal Estado que se rigen por unas mismas normas.

.

            Con Carlos V se inicia una nueva concepción de la organización social, al establecer compañías de soldados profesionales, capaces de dar respuesta a poderes locales que no se supeditasen a la norma del rey. Los castillos pasan a disposición del Estado y la nobleza feudal recibe un sueldo fijo para convertirse en puestos de mando, que acabarán formando la estructura del Estado. Aún así no logra establecer el estado nación, fue más bien un rey de reinos sin instituciones ni administraciones que los unificasen. En Castilla por aquel entonces los organismos municipales fueron centros administrativos y políticos que funcionaron como verdaderas repúblicas . La pérdida de tal poder fue lo que llevó a las sublevaciones de los Comuneros y las germanías, aunque por diferentes causas iniciales.  Los seguidores  de la monarquía consideraban al rey el representante de Dios en la Tierra, por lo que su figura fue muy ligada a la religión. De tal concepto parte la expresión de ser de “sangre azul”, que quiere decir que viene del cielo. Los súbditos de Carlos V tenían que arrodillarse ante su majestad para dirigirle la palabra. Su asociación intrínseca con la religión ha sido total. Los protestantes dejaron de ver la creencia como algo universal, y que había que expandir e imponer al resto del mundo, de manera que nacionalizaron la fe. Más adelante tal proceso va a convertir la nación en un concepto ideológico. Del Estado nacional se va a pasar a los Estados continentales, que se definen sobre zonas monetarias y comerciales. o que irá a desembocar a un Estado Mundial. El cual está previsto en los análisis de economistas y estrategas políticos.

.

                        Los Estados nacionales hicieron emerger una mentalidad muy fuerte en relación a su construcción, basado en dar un sentido emocional a tal obra de ingeniería política. Crearon el patriotismo, como sentimiento colectivo y personal, por el que una gran parte de la población ha estado dispuesta a dar su vida y a matar por tal creencia emocional. El nacionalismo además se convirtió en una doctrina que plantea la solidaridad de raza y de historia. Debido a las nefastas consecuencias del nacional socialismo en Alemania y  el nacionalismo  japonés ha evolucionado el nacionalismo en un sentido de priorizar y mantener como argumentación el proceso histórico, que es en lo que se basa el nacionalismo actual. Ocurre que la Historia va por otros derroteros, pero, paradojas del destino, al mismo tiempo da cobertura a sus tesis, en un marco continental, que tiende a la mundialización, pero que para su formación estable necesita potenciar sus extremos en una identidad local, que permite el pluralismo dentro de la unidad de un Estado más amplio. Lo que sirvió de lema para la formación de los Estados Unidos de América es el mismo esquema que precisa la unión europea, “e pluribus unum”, uno hecho de muchos.

.

                  La Unión Europea es fruto de acuerdos internacionales, que se negocian y se toman decisiones por consensos o el juego de mayorías y minorías de gobiernos que han sido elegidos por los ciudadanos correspondientes de cada Estado nacional. La  economía impone unas condiciones, pero que han de ser debatidas. El impulso económico trampea mediante monopolios encubiertos, chantaje a los políticos ante necesidades que dependen de algunos emporios financieros, pero salvar tales circunstancias exige avanzar en la participación cada vez más internacionalista. El mercado único llevó a la moneda única y ésta a un Estado único, a nivel europeo.

.

                        Desde 1496 hasta el comienzo de la I Guerra Mundial  hubo una media de 1 año de paz por cada 13 de guerra en el seno de Europa. Situación consustancial a las rivalidades nacionales e ideológicas. Tras la II Guerra Mundial Europa ha vivido el periodo más largo de su Historia sin guerras y con un desarrollo sin precedentes. Se entra en una nueva fase que se ha llegado a interpretar como el final de la Historia, por parte de Francis Fukuyama, cuando se trata más bien de un paso cualitativo hacia la construcción de la realidad social mediante la paz.

.

            En realidad parece una meta imposible y hasta una ruptura con el desarrollo de la humanidad, cuando no deja de ser un tránsito más en la evolución de la sociedad en general.  El Informe de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, en su informe anual sobre el trabajo en el mundo, sobre los años 1.997 y 1.998, concluye : “Con la mundialización de la economía y el progreso de la tecnología, el margen de las maniobras de los Estados ha menguado sensiblemente”. Da la sensación ante la defensa incondicional de la patria que los Estados nacionales han sido consustanciales a la sociedad, cuando no es sino una fase más del proceso de organización social. Evidentemente fue un avance, pero que con el tiempo se convierte en retroceso si no avanza.  Las estructuras estatales-nacionales son relativamente modernas y un producto de condiciones socioecónomicas. Luego se elevó tal realidad a la categoría de ideología y de realidad absoluta.  Nuevas condiciones exigen nuevas estructuras. Y todo lo que no se encamine a este proceso innovador es ir a remolque de la Historia, por mantener un  retraso político frente a los avances de la tecnología.

.

                        Para Arturo Chozas  Bermúdez, inspector de trabajo y Seguridad Social, “no existe, y no existirá en el futuro previsible, un mercado mundial totalmente abierto para el trabajo, la tecnología, los bienes y los servicios, mientras haya Estados Nacionales, (o asociaciones de Estados nacionales como la Unión Europea) mientras están para fomentar los intereses legítimos de sus ciudadanos y empresas de los territorios bajo su jurisdicción en la competencia global”. Opinión que cada vez se generaliza más en círculos especializados. Miguel A. Fernández Ordoñez, ejecutivo del FMI de 1988 a 1990, afirma (Revista Economista, Nº 61 – 1994) que “es un tópico más, pero es cierto que la globalización de la economía va a exigir ir creando embriones de un Gobierno Mundial”. En otro sentido uno de los defensores del paneuropeísmo, el conde Candenhove, mantiene que “la paz es un problema continental, no nacional”. El francés Robert Schuman, considerado el “padre de Europa” y el belga Paul- Henri Spack, socialista, han enfocado sus esfuerzos políticos para lograr establecer una Constitución de envergadura continental. Lo que supone la consecución de haber logrado una infraestructura común para todos los países europeos. Llegar al Estado europeo no será mas que la consecución de un proceso lógico, como resultado de la evolución en la Historia de la Humanidad. A su vez al llevarse a cabo de común acuerdo será una evolución de la misma Historia.

.

            A finales del s. XVII la gran revolución de la razón, desarrollada por Immanuel Kant,  llevará al análisis de necesitar una Federación de Paz, que no recabe ningún poder del Estado nacional. De otra forma los tratados de paz son falsos y convierten los periodos de paz en armisticios. El objetivo que persigue este filósofo de la ciudad actualmente llamada Kaliningrado, es la paz perpetua, que da título a su obra (Edt. Porrúa. México – 1980). Para tal consecución idea un Estado de Derecho Público Universal, que dé lugar a una Constitución cosmopolita y un derecho de ciudadanía mundial. Lo que presentó en su tiempo como un “dulce sueño de paz” la transición  hacia concepciones más científicas, más razonables y tolerantes de la realidad hacen que se materialice, poco a poco e inexorablemente. Si bien hará falta un esfuerzo de quienes tomen conciencia de esta paso tan importante para la Humanidad.

.

                        Sucede una curiosa situación que sirve para poder llegar a un equilibrio en el desarrollo histórico de los pueblos. La unificación de los Estados  significa una fuerza centrífuga, expansiva, cuyo contrapeso es el incremento en la intensidad de una fuerza centrípeta, constrictiva: el nacionalismo.  De no saber conjugar ambas situaciones se corre el peligro de romper un proceso  que forma los fundamentos de una nueva realidad política. Cuanto más grande sea la centralidad,  más fuerza adquiere la dispersión, pero de manera creativa en una conformación cualitativa que lo hace posible y necesario.  El Estado de la Unión Europe requiere para su estabilidad ofrecer un gran pluralismo, hacer real el lema de “la unidad en la diversidad” y  lo que fue la idea motriz de Los Verdes: “pensar globalmente, actuar localmente”. Las nacionalidades históricas, las que se definen sobre la base de una Historia territorial que demarca su espacio y una lengua propia, emergerán con toda su plenitud en el marco de un Estado europeo, por paradójico que pueda parecer en un principio. A cambio, los Estados nacionales quedarán como una etapa más de la Historia de los pueblos. Entender esto de manera racional podrá evitar muchos conflictos y derramamiento de sangre.

.

            Valery Giscard d´Esteing, presidente de Francia, 1974 – 1981, representando a la política conservadora, fue Ministro de Economía y Finanzas durante el gobierno presidido por Georges Pompidou y en 1989 elegido como cabeza de lista parlamentario europeo. Su vocación europeísta la explica en su obra “Démocratie Francaise” (“Democracia”.  Edt. Plaza & Janes. Barcelona – 1976): “Nuestra sociedad sólo se reconciliará completamente consigo misma cuando hayan borrado las antiguas divisiones”. Su experiencia en el mundo de la economía le lleva a un planteamiento en consecuencia para la política: “Los grandes problemas que interesan al desarrollo económico y de seguridad mundial no pueden buscarse dentro de un marco exclusivamente nacional, ni siquiera regional,  sino que interesa progresivamente  a toda la comunidad mundial”. Entiende que la sociedad de libertades será una sociedad evolucionada, que supere la violencia y la ignorancia, sustituyendo una pauta mecánica por otra más cerebral, para lograr un proyecto que pueda realizar en libertad y en la justicia, en el respeto a la diversidad y en su larga marcha hacia la unidad:  “Nuestra mente aceptará un día, como realidad simple, la diversidad y la unidad de la sociedad de libertades. He aquí Europa, que se unirá, y donde Francia no debe ser dominada. Y he aquí Francia, venida de tan lejos, la Francia de los campos de batalla, de las revoluciones sucesivas, de los gritos en la calle y de las dulces mañanas en el campo, la Francia que puede desgarrarse, como es costumbre en ella, o que puede, de golpe, despierta y soñadora, ser una de las primeras en cruzar el umbral de la nueva organización de la sociedad”. Giscard d´Esteing en el año 2002 es el presidente de la Comisión para el desarrollo del proceso de la U.E.

.

.


1 [1]  “Sociedad en transición: estudios de filosofía social”. Planeta Agostini . Barcelona – 1.986

2 [2] “Introducción a la ciencia”. Edt. Plaza & Janes Barcelona – 1.982

Anuncios
  1. Castrovido
    13 noviembre, 2011 en 21:32

    La unión es la fuerza y el progreso…… La división es la debilidad y el atraso….. Los seres humanos no dejan de ser animales mamíferos evolucionados, pero con la química natural constitutiva de su propio ser.

    Desde que el mundo conocido existe como tal, las circunstancias de fondo no han cambiado, únicamente se ha evolucionado en las formas…… Siempre es igual: “En el cielo manda Dios, en la tierra manda el rico, y en el mar el pez grande se come al chico”…..Siempre es igual.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.