El cambio social

            La sociedad tecnológica ha sido el factor común de los diversos modelos económicos y políticos que se han establecido en los países de todo el planeta. Es por ello que va a ser el factor esencial para definir el mundo moderno. Sobre éste se ha hecho mucha crítica existencial, pero muy poca a nivel práctico, de no ser extremos que con sus postulados tan sólo pretenden huir de la realidad. Manuel Fernández del Riesgo, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, en cuyas clases magistrales estuve matriculado en  primero de Filosofía, elaboró un trabajo sobre “Razón técnica y alienación en la sociedad”, explica: “Una vez establecida la sociedad moderna, es muy difícil renunciar a ella sin más. Hay una serie de conquistas, como posibilidades de nivel y calidad de nutrición, servicios sanitarios, comunicación, hábitat, etc, que no son despreciables. Su renuncia acarrearía enormes sufrimientos para la sociedad avanzada y para el Tercer Mundo el cierre de toda esperanza. A la racionalidad científica y a la organización burocrática, en términos abstractos, desde luego, no se puede renunciar”. Sobre este último aspecto volveremos más adelante. De momento baste preguntarnos con Fernández del Riesgo, ¿dónde está, pues el quid de la cuestión y qué hacer?. Por supuesto no se trata de elaborar un manual de acción, pero sí una reflexión con referencias prácticas.

                Para Peter Berger las diferencias entre los modelos capitalistas y comunistas son fundamentalmente irrelevantes porque las fuerzas de modernización no van a tener que ver con esta dicotomía. Éstas fuerzas  son procesos tecnológicos, demográficos y socio-estructurales que están presentes en todas las sociedades que han alcanzado un determinado nivel de desarrollo.  Critica cómo la burocracia acaba olvidando su condición de medio instrumental para convertirse en un fin, que fue lo que sucedió, con un hálito de mitología, en los países del Este. Pero tanto en el modelo comunista como en el capitalista la modernidad se ha centrado en la idea de productividad, desarrollo tecnológico y control tecnocrático. La diferencia al cabo del tiempo se ha podio comprobar que estuvo en la eficiencia y eficacia de aplicar propuestas  económicas acertadas y de participación ciudadana. Y es esta utilidad y no el modelo en sí es lo que provocó el replanteamiento y reestructuración de la sociedad soviética y  de su órbita occidental. Al final, esta transformación, como veremos, fracasó y se convirtió en una ruptura que cambio al modelo capitalista lisa y llanamente.   Resultado que se ha visto como el gran triunfo del capitalismo. Si lo vemos con una perspectiva histórica, bien podría verse como un triunfo a posteriori  de las tesis anarquistas, sólo que desde el punto de vista teórico, pues no hay elementos de juicio sobre su puesta en práctica.

        El desmantelamiento del Estado comunista ha puesto al Estado al servicio del capital en gran medida multinacional, quedando a disposición del mercado cualquier política posible. La manera de reaccionar de quienes gestionan una parte del poder en Rusia es crear mafias que extorsionan a los empresarios, para asociarse a ellos, como garantes de su seguridad. El gobierno no acaba con esta práctica porque se extiende y se infiltra en la sociedad, como mecanismo de defensa, que sirve de medida de fuerza al propio gobierno para contrapesar las condiciones y exigencias de los dueños del capital inversor.

                La racionalidad científica que cosifica al individuo, tal como analiza Luis Saavedra, es la misma que conduce a la racionalización de la economía en el sentido de incremento permanente de la producción. Tal y como observa quien fue mi profesor de Sociología, la razón sometida al proceso social se ha convertido en un medio para dominar a los hombres y a la naturaleza. Por eso propone como medida urgente en que se aplique desde la autocrítica para convertirse en “razonable”. Propone Manuel Fernández del Riesgo una triple transformación para crear una nueva alternativa. Una transformación política y económica que apunte a una eficaz socialización, tanto a nivel nacional como internacional, con un control democrático de su gestión. Una transformación social y cultural que logre humanizar el consumo.  Y una transformación moral que permita al ser humano legitimar su orden sociocultural. Es aquí donde todo queda en una entelequia teórica. Para su realización hace falta una base material, que coincide con algo que es acorde a estos fines, como hemos venido estudiando: la Renta Básica, herramienta de la transformación  concreta en el mundo del trabajo, la cultura y la convivencia social.

                 El sistema productivo se ha reestructurado con la aplicación de la tecnología. La forma de organización empresarial ha cambiado, pero no la social. También se ha reestructurado el mercado, que en definitiva es la globalización una perestroika del mercado, pero lo que no ha sucedido es lo acorde con el capitalismo como modelo, y en definitiva se ha modificado una parte de  la economía de mercado, pero no en su conjunto. Por eso es necesario hablar de una perestroika del capitalismo. Sí ha sucedido en la Unión Soviética, lo que ha terminado con la guerra fría. Lo cual define un nuevo mapa geoestratégico  que transforma substancialmente las relaciones internacionales y sobre todo la nueva definición política del mundo. El eje esencial de los conflictos ha dejado de ser entre países comunistas y capitalistas, eje Este-Occidente, para pasar a construirse un nuevo eje de conflicto, Norte-Sur, entre países altamente desarrollados y los que están sin desarrollo tecnológico y económico suficiente.

                La revolución bolchevique triunfó, pero su desarrollo fracasó, llegando al colapso de su gestión política y su inoperancia económica, que hizo que se viniera a bajo todo el estarivel y parafernalia comunista.  Cuando en 1.962 el programa del PCUS prometió el comienzo del comunismo para la década de los 80, ofreciendo vivienda y bienes de consumo para todos fue decepcionante cuando no llegó ni siquiera a ser autosuficiente en la alimentación. Las autoridades tuvieron que permitir el uso de una parte de la tierra para el cultivo privado porque el rendimiento eran revelador: El 1% de los granjeros produjeron a nivel particular el 28% de la producción total de cereales.  El 61% de las patatas, el 29% de legumbres, carne y leche y el 34% de los huevos. Encima el grano de cereal  producido estatalmente se estropeaba en un 40% por mal almacenaje o por deficiencias en el transporte. Yuri Andropov tuvo que establecer serias medidas de disciplina laboral, y ni así logró recuperar la economía soviética.  Para las mismas tareas que cualquier país capitalista la URSS consumía cuatro veces más de energía. De 1.966 a 1.981 el Estado Soviético invirtió en agricultura 85 billones de ptas.  Con Breznev se logró un despunte en el crecimiento económico hasta 1.982, pero de un 3%. Sin embargo a la par el crecimiento industrial bajó del 7´3 al 2´9%. En 1.981 los miembros del Poliburó, máximo órgano del PCUS, alcanzó una media de edad de 60 años.

                El modelo soviético de empresa  se basa en un sistema de producción y poder empresarial en manos de los Consejos obreros. Estos evidentemente están bajo el control del partido comunista, cuyo esquema de Poder social único se fundamenta en la centralización máxima. Se trata de empresas estatales.  La empresa forma parte de ese poder central. Según la guía jurídica del Administrador de 1.963 el Estado dirige directamente las empresas y organizaciones económicas. Antonio Marzal hace una referencia muy curiosa, como es la manera en que se define la palabra empresa en el diccionario ruso, en 1.882: “decidir, ejecutar cierta actividad, ponerse a realizar algo importante”. Frente a otra de 1.980: “unidad económica de producción o comercio”.

                El modelo yugoslavo durante el gobierno de Josip Broz, Tito, es autogestionario.  Las empresas no son dirigidas por el Estado, sino por colectivos obreros.  Se basó en la descentralización ante la ineficacia del modelo soviético. Y funcionó. Desde 1.946 el 80% de la industria nacionalizada se sovietizó. Cuando el gobierno yugoslavo rechazó la política dirigida desde el Kremlin, a lo que llamó la “Afirmación nacional”, este país fue expulsado, en 1.948, del Komnforum (Internacioonal Comunista) y sufrió el bloqueo económico. Desde 1.960 lideró la alianza de países No Alineados. En 1.965 realizó una auténtica revolución económica, de manera que la responsabilidad de la empresa recayó totalmente en los sindicatos. El 70% de la industria fue estatal y funcionó sin competencia. Esta falta de mercado libre para fijar los precios según la oferta y la demanda hizo que la economía se estancase y aumentase la inflación, lo que se suplía con el entusiasmo proletario de las masas, aunque de una manera un tanto ficticia o más bien por obligación política.  En 1.970 se impulsó la industria del turismo en manos privadas.

                El antropólogo Marvin Harris, analiza el factor de la dieta como una de las causas del rechazo de la población de los Estados comunistas a su sistema. En Polonia, en donde no hubo subalimentación , sino en abundancia hubo problemas de abastecimiento de carne, lo cual creó un clima de insatisfacción generalizado que puso en peligro al régimen y fue esa base de repulsa la que luego tomó forma política hasta derribar el gobierno comunista.  En las sociedades capitalistas la superabundancia se ha extremado de manera que en esa carrera de la sobreproducción se ha puesto en riesgo a la población y crea inseguridad, como ha sido el uso de piensos con composición de grasa animal para engordar más y con mayor rapidez al ganado, apareciendo diversas enfermedades en el ovino, y el vacuno que es hasta ahora el que más llama la atención por trasmitirse la llamada enfermedad de “las vacas locas” al hombre y a las mujeres.

               Se han tenido que tomar medidas drásticas a nivel de toda Europa para evitar que se propague. Suponen un coste muy importante, desde el punto de vista económico. Con los alimentos transgénicos se abre una incertidumbre, a nivel de la opinión pública, que no se sabe a donde podrá desembocar. El trasfondo de la sociedad de la abundancia es la satisfacción angustiosa, que viene de la competencia permanente con los demás y con uno mismo para estar siempre joven y “feliz”, el querer más. Ya algunos sectores de la población han caído en una actitud hipocondríaca perenne de donde se surten negocios de macrobiótica, plantas y salud embotellada en ampollas de ajo. En la sociedad de la abundancia suceden dos problemas sociosanitarios de gran calado: la anorexia, que hace que una parte de la juventud no coma y ponga en riesgo su vida por falta ingerir alimentos y la gordura, que afecta a una parte de la población con grave riesgo para su salud. 

                La teoría comunista fracasó en su aplicación económica, y políticamente supuso un método de control, de opresión y de militarización contra su población. El aislamiento que impuso a sus ciudadanos  y la postura ideológica del desarrollo científico, así como cerrar sus fronteras, incluso para el tránsito libre de sus ciudadanos, supuso un retraso tecnológico, cuyas consecuencias paga en la actualidad con infraestructuras obsoletas y de riesgo para mantener las infraestructuras más básicas, siendo el caso más grave el de la central nuclear de Chernobil. La reestructuración soviética fue total y puntual, pero ante una presión externa y con una desilusión interna tan grande que no fue capaz de realizarse, sino que sucedió la anulación de un sistema para implantar otro, no se reestructuró. Sale adelante con gran apoyo del capital europeo y estadounidense. La cuestión es que se quiso hacer en bloque y de manera planificada, sin ofrecer una iniciativa real al pueblo. Fue el último acto estratégico comunista que fracasó también. Su adversario logró adaptarse mediante una función espontánea de reestructuración parcial y permanente, al ser una economía dinámica y un modelo político democrático que da lugar a aplicar muchas posibilidades según funcione en la práctica, aunque en la teoría algunas medidas puedan parecer paradójicas. Ésta es una de las diferencias entre un sistema y otro y una causa de que uno sobreviva y el otro no.  Ahora bien, la desaparición en occidente de los modelos comunistas permite plantear una perestroika global del capitalismo, dentro de esa reestructuración progresiva que ejercita.

                Mikail Gorvachev fue el artífice de la perestroika, reestructuración del Estado comunista, que finalmente no se llevó a cabo. El mérito fue hacer que la caída del comunismo se hiciera de manera pacífica, en la URSS. En los demás países ha sucedido con revueltas de relativa poca importancia, a excepción del caso de Yugoslavia que se entrecruzó con intereses de tipo nacionalista y con posturas histórico religiosas de diversos territorios irreconciliables. Gorvachev[1] se dio cuenta de que hacia falta un nuevo pensamiento político. En su exposición de los hechos hace una crítica contundente a un modelo que había dejado de funcionar y era imposible solucionar. Constató que buena parte de la riqueza soviética se había convertido en capital inactivo. El consumidor estaba a merced del productor, lo que invertía la mecánica del funcionamiento del mercado moderno y así se estancó. La política económica basada en subvenciones hizo que se “hincharan” los informes. la propaganda no hacía más que querer ocultar lo que ya era cada vez más visible. Se cayó en una esperpéntica representación del éxito, en el que se establecieron relaciones de adulación y servilismo totalmente inútiles desde el planteamiento de la economía. El resultado fue los abusos de poder, en donde la ciudadanía tuvo que buscarse la vida en el mercado negro, bajo la norma, consentida porque no había alternativa, del “todo vale”. Un problema añadido que había sido endémico, pero no se quiso abordar, fue el alcoholismo entre los trabajadores.  Llegó un momento en que a la población le daba todo lo mismo. Gorvachev reconoce en su obra que era una situación ingobernable. . Quiso hacer la perestroika desde la democracia, con otro término que tuvo una gran repercusión , la glasnost, trasparencia informativa, “más luz”.  Planteo el conjunto de su reforma como una revolución a largo alcance, en todas las esferas de la vida y para un cambio radical.  Uno de los objetivos fue acabar con la mentalidad dogmática en que se educó a los ciudadanos y ciudadanas y los pensamientos esterotipados. El lema fue: “contemplar las cosas con ojos nuevos”. Gorvachev lo expresa nítidamente cuando dice: “No podemos seguir hipnotizados por mitos ideológicos. La política científica tiene que basarse en un juicio estricto de la realidad”.

                El 27º Congreso del PCUS abre las puertas de la perestroika, y pretende hacer un balance y evaluación del pasado con una dosis de crítica para poder superarlo. Ahora bien, se pretendió hacer en el sentido contrario de como luego resultó, para “fortalecer el socialismo, no para sustituirlo por un sistema distinto”. 

                Para Emilo Alvarado[2] la perestroika comienza en realidad con la muerte de Stalin. Tras lo cual comienza a salir el comunismo de un modelo totalitario y terminará con Gorvachev. Para Alvarado, Gorvachev va a popularizar la perestroika que comenzó Andropov. Éste había sido el jefe máximo de la  KGB, en 1.967. Denunció la corrupción política para atajar el mal endémico que sufría su sociedad. Incluyendo al presidente de la Unión Soviética., Brezsniev y su hija,  en una claro enfrentamiento con el aparto político del PCUS. Para Andropov el gran peligro del comunismo y que impedía cualquier cambio fueron las mafias organizadas en torno a las prohibiciones del mercado, que generaron uno negro muy poderoso. Cuando fue presidente destituyó a nada más y nada menos que 161.000 funcionarios y mandó fusilar a diversos cabecillas de la corrupción, algunos con una alta graduación dentro de la organización comunista.  Su objetivo fue renovar las élites para acabar con una enquistada y anquilosada gerontocracia. Murió a los 16 meses de presidencia. La elección de Chernienko fue un paso atrás que apenas duró un año en el Poder, para dar paso al Gorvachov. En un principio la reestructuración se diseñó  para que afectase a la economía, y fuera un  proceso dirigido por el PCUS. Pero en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Sovitética, surge en Enero de 1.987 una división, entre quienes así lo desean y entre aquellos que ven insuficiente e incompleto este proceso y solicitan extender la perestroika al ámbito político.  En Diciembre de 1.988  sucede la reforma de la Constitución de 1.977 que da lugar a que el pueblo ruso, que ha adquirido autonomía respecto a otras naciones que se han constituido en Estados independientes, pueda elegir un Congreso de Diputados elegidos directamente y con pluralidad de partidos políticos.

                El objetivo fundamental, en un principio, fue adoptar cambios que permitieran incorporar los avances de la revolución científica y tecnológica, y cuyos resultados no encajaban con la vía comunista y, sin embargo, se desarrollaba de una manera increíble con la generación de riqueza en los países capitalistas. Surgieron nuevos problemas a los que la teoría socialista no fue capaz de dar respuesta, ni siquiera de plantearse, como los relativos al medio ambiente, cuyo descalabro se convirtió en una cuestión de salud pública. 

                El final del comunismo occidental ha supuesto quitar los frenos al efecto globalizador del mercado y dar la primacía a la economía sobre la política. Cierto que la expansión económica era imparable y se filtró por todo el entramado mundial, fuese cual fuese su organización social, económica y política la que dominase en un determinado territorio. Hasta los países comunistas que aún se mantienen como tales han cambiado su estructura y se han adecuado a los criterios del capitalismo planetario, porque no pueden evadir tal realidad y porque necesitan engancharse al mercado globalizado para hacer efectiva el uso de las tecnologías y lograr elevar el nivel de vida de sus poblaciones. Pero llevan a su ciudadanía a una situación canallesca, con la colaboración, complacencia y el beneficio de los países desarrollados. China bajo la idea de una sociedad con dos economías mantiene un modelo comunista  como política interior. A la vez un mercado capitalista adaptado a la globalización. La apertura política consiste en una democracia dirigida y controlada. Lo que ha conseguido es formar una masa de mano de obra barata, basada en un adoctrinamiento  para hacer una sociedad hormiguero, en la que forman granjas proletarias. Desde un punto de vista ideológico se aprisiona a los soldados de la productividad, comunistas, que trabajan directamente para las grandes multinacionales capitalistas que encargan sus pedidos a este país y otros, como Vietnam. Los bienes se venden más barato por dos razones. La baratura de la mano de obra y porque se hace una oferta gigantesca, que abarca una demanda mundial. Producen para todos los países, con una distribución multinacional. Las industrias locales de otras zonas quedan anuladas para el mercado y desaparecen frente a un fenómeno de explotación global, de la que son cómplices y protagonistas los Estados Comunistas asiáticos.

                La táctica de los Estados comunistas de abrirse al mercado  sin renunciar a los principios de su doctrina, va a polarizar el mercado global, entre productores por un lado y consumidores por otro, con una clase absolutamente privilegiadas en los gobiernos comunistas que viven a todo tren a costa de una masa empobrecida y presionada para cumplir su misión obrera. En Julio de 2.000 Vietnam firmó un contrato con EE.UU. para adecuar su legislación en materias de transferencia tecnológica e inversiones, de manera que los grandes capitales puedan trasladar a su región los centros de producción.  Una sociedad como la vietnamita tiene una renta per capita de un dólar diario. Más del 40% de la población vive con menos de 90 ptas. al día.  Además las zonas donde se ubican tales industrias se desarrollan más que en las que se dedican a la agricultura, lo que hace que sean deseadas, siendo sistemas globales de explotación. No sólo multinacionales de EE.UU. sino países de Asia como Corea del Sur, Indonesia, Tailandia, Malasia llevan años aprovechándose de este sistema. Pero la matriz de los productos siempre es una multinacional, como las marcas de zapatos Reebook, Adidas. Ropa para marcas como Gucci, Versace, Zara. Lo mismo para la industria del disco compacto, montaje de televisiones, etc. Los gobiernos comunistas son  socios de este negocio, principalmente porque son los dueños del suelo sobre el que se asientan las fábricas. Sacan beneficios para el país y se prevé sea el inicio de una vía capitalista hacia el desarrollo. El problema es que globalmente no es posible el nivel de consumo si no se logra un equilibrio, tanto por problemas de limitación de materias primas, como de saturación del mercado, como medioambientales. Al mismo tiempo hay sectores vietnamitas, lo mismo que en China, que se resisten a convertirse en una economía de mercado, más bien pretenden usarla para sus intereses. Lo que a la larga no hace más que dividir a la sociedad en dos. El embajador de Vietnam en Cuba, Thai Van Lung[3], declara que “cuando se abre la ventana entra el aire fresco, pero también moscas y mosquitos, a los que hay que fumigar para eliminar”. Plantea que con la apertura además de tener más cosas llega el consumismo, la prostitución, la corrupción y la droga, por lo que propone el papel de vanguardia del partido y su acción de dirigente de la sociedad vietnamita.   Este control político y la forma maniquea de ver las cosas produce la aberración de formar una sociedad global con una masa proletaria al servicio de una sociedad de consumo global.  Es decir la esclavitud a escala global. Lo que antes o después pasará factura. El comunismo se convierte en una cantera de explotación aliado a las multinacionales.

                No es posible un desarrollo equilibrado a nivel mundial sin un punto equidistante de los dos polos de la riqueza y pobreza, sobre el cual se pueda establecer un equilibrio según la equidistancia de cada mercado y economía respecto a ese punto de equilibrio. Éste es la Renta Básica. La cual pone techo al progreso y el crecimiento hasta que se establece tal medida, para ajustar el consecuente desarrollo de acuerdo a las necesidades reales, sin forzar el ritmo de la maquinaría económica en busca de beneficios y rentabilidad a cualquier precio. De manera que se logre una tendencia que racionalice el consumo y frene el despilfarro de los consumidores irracionales arrastrados por las técnicas publicitarias y modelos culturales en torno a la ansiedad por comprar. Lo cual va a promover el aumento de vida de los países más desfavorecidos porque permite elevar el nivel de vida de sus trabajadores. La lucha por los derechos laborales se trasladarán, entonces, a los países del Tercer Mundo.

              El objetivo es lograr un progreso global, uniendo a todo el planeta en la supervivencia básica de todos sus habitantes, al tiempo que cada cultura podrá mantener y potenciar su identidad e idiosincrasia. De hecho la mundialización sólo será posible afianzando los valores locales de cada región.    Se trata de la única forma que conjugue nacionalismo y globalización sin que un proceso sea contrario al otro. Lograremos que ambas formas de la realidad sean complementarias y se impulsen mutuamente, como dos caras de la misma moneda, o sea de la misma realidad, que se define a sí misma por ser lo real. Se trata precisamente de captar esta compleja situación. La nueva realidad mundial se da y aparece en cada sociedad, sea regional, nacional, de un pueblo o un barrio.  Y es cada parcela mínima de población que conforma una comunidad social, la que forma un átomo de esa globalidad. No recapacitar sobre esta cuestión hace que el enfrentamiento continúe y se perpetúe.

                La Renta Básica es el eje para la perestroika del capitalismo, supone un giro copernicano que parte de eliminar la pobreza y aprovechar la  tecnología sin que el desempleo suponga  un problema irresoluble por las condiciones que sociales que genera. A partir de ese momento proyecta un nuevo interrogante, ¿qué podemos hacer?, ¿cómo organizamos la sociedad globalizada?.

                Cuando vivimos en una civilización en la que el crecimiento económico y la fe en la tecnología es el tema central, sobre el que se construye la vida de los individuos, cabe preguntarnos cómo aprovechar el potencial de riqueza que hemos logrado. Sobre todo para conseguir que la abundancia deje de significar un problema y resolver la pobreza. Precisamente el trabajo ha solucionado el problema de la escasez, de la necesidad. La renta Básica va a hacer lo mismo, pero con el exceso de bienes, de confort y demás características de la sociedad del Bienestar que debe  ser expandida para que se asiente.

                Vemos que la nueva sociedad tiene otros retos, otros métodos y el cambio ya no viene acompañado de movimientos de masas. Lo analizaremos seguidamente. Lo que está claro es que es necesario, como advirtió Mounier, hacer la revolución dentro de la revolución. Para no degenerar en establecer meros mecanismos de poder que desarrollan la actitud que define Víctor Alba, de reaccionario que busca las soluciones volviendo al pasado. El conservador quiere evitar el cambio y dejar las cosas como están, bien por interés o por ideología. EY el reformador pretende cambiar el presente. El revolucionario crea el futuro. Con la Renta Básica se toma una actitud reformadora, para dar lugar a un proceso revolucionario en su consecución progresiva, pues no se puede plantear desde la nada, a partir de una ocurrencia o como la idea de un visionario. Precisamente con la Renta Básica se quiere dar una realidad, con contenidos definidos en la evolución de las cosas y modelos de sociedad, para no caer en la trampa de los espejismos sociales, políticos y económicos Lo que ocurre es que como tantas otras veces, lo más cercano lo más sensato y razonable es lo más difícil de creer, probablemente porque no sea cuestión de creerlo, sino de razonarlo y aplicarlo con cordura.

                Como expresa Ulrich Beck: “asumir la realidad es pasar de la modernidad a la modernidad reflexiva”.  Este autor diferencia la modernidad de la modernidad reflexiva en que la primera ese fundamenta en el uso de la razón contra la ignorancia y la superstición, que es lo que ha permitido construir la sociedad actual. La segunda es razonar sobre la racionalización, para evitar que se convierta en destrucción.  Este proceso se acompaña de inseguridad, porque no es una masa de gente la que lo desarrolla, sino que el individuo empieza a ser responsable. Este autor propone ver la realidad con nuevos ojos, sobre todo cuando vivimos un momento en que: “se destruye la cultura del trabajo industrial, lo que amenaza la propia democracia, que se ha construido sobre la base de la sociedad laboral”. El resultado de razonar la razón industrial genera una nueva realidad en que el trabajo se fragmenta, los contratos son más flexibles, lo que contribuye a la inseguridad social , pero que ha de servir para potenciar al individuo. Escribe Beck: “Me resulta problemática la idea de que la identidad (de la persona) se construya en función al trabajo. Tenemos identidades más complejas. Somos padres o madres. Ciudadanos o ciudadanas. Amigos o amigas. Es necesario acostumbrarnos a la movilidad laboral sin pasar apuros económicos, para dedicarnos a otras facetas. El trabajo, en tanto actividad laboral regulada, debe jugar un papel más limitado en la vida y debe ser repartido de otra forma. Por eso abogo por el trabajo cívico como modelo”. La carencia de esta teoría es que parte de una critica concreta, pero no aporta una salida concreta. Plantea el problema, pero lo deja así.

           Con un marco de intenciones y un llamamiento a la ética, sin ver que la realidad se construye, además, por un entrecruce e interconexiones de intereses. Todo lo que plantea no es posible sin la Renta Básica, y ésta cumple los objetivos y es un medio que se proyecta en la enunciación de una idea difusa que muchos valoran, como Beck, pero no definen. Cualquier definición exige ir al campo de lo concreto y esta parcela de la práxis desemboca en la Renta Básica.  La crítica no puede servirnos para dar marcha atrás, que lo único que hace es ofrecer seguridad para que más adelante se rompa la convivencia social, al entrar en tensión los avances técnicos con los económicos y con los logros sociales. Peligro del conservadurismo tanto de derechas como de izquierdas, como las posturas sindicales al mantener las viejas y caducas reivindicaciones. ¿Seguir abocados a una destrucción, que se manifiesta en la naturaleza, la intolerancia, la convivencia con los malos tratos, etc.? ¿O seguir con un cambio de rumbo, para crear nuevas realidades, y permitir una relación más solidaria entre los pueblos y las personas, pero con una base material que haga posible este planteamiento, para no caer en una bella utopía sin sentido ni en una crítica que dé vueltas sobre sí misma?.


1 [1]“Perestroika. Mi mensaje a Rusia y al mundo”.   Ediciones B.   Barcelona – 1.987

2 [2]Miembro del departamento de Ciencias Políticas de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

3 [3]Gramma Internacional. – Agosto, 1.999

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