Un poco de historia sobre la Renta Básica

                Un día tal que 17 de Mayo de 2005 se aprobó, en la sesión celebrada en el Congreso de los Diputados, la resolución nº 85, con los votos de ERC, Izquierda Verde (IU-ICV), PSOE y Coalición Canaria. En lo que nos compete termina diciendo: “El Congreso de los Diputados considera necesaria la creación de una Subcomisión en el seno de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales para la elaboración de un estudio sobre la viabilidad económica de una renta básica  universal. El Gobierno deberá colaborar con el funcionamiento de esta Subcomisión aportando los documentos e información necesaria para el desarrollo de sus trabajos“. 

                Se entiende por Renta Básica: una cantidad de dinero que recibe cada ciudadan@, valorada sobre el umbral de la pobreza, 421 euros como media de la zona monetaria euro, que cubre los gastos mínimos. Es para todas las personas, estén empleadas  o no. No es a cambio de hacer trabajos o cursos obligatorios. Es personal, no familiar. Se propone como un  derecho, no como una asistencia social. No es un subsidio ni un salario social para los parados. 

                Durante el Debate del estado de la Nación, que aconteció días antes, 11 y 12 de Mayo, Joan Puegcercós (ERC) sacó el tema en el Pleno del Congreso, aunque luego en la prensa apenas algunas páginas de información digital se hicieran eco y breves líneas en algún rincón de la prensa. Un tema que es de gran importancia, al ser el eje vertebral de cara a la construcción del futuro económico y social del mundo democrático. tal importancia es algo que se deberá de observar  en la medida que se estudie y analice en profundidad. 

                Nos encontramos  en una nueva dimensión, para seguir avanzando en  la consecución de la Renta Básica. En un camino institucional, a la vez que seguirá el empuje social con un debate que cada vez se extiende más, en asociaciones ecologistas y sociales, ONGs, sindicatos y universidades. 

                El 4 de Mayo de 2005 José Antonio Pérez, por el observatorio Rentas Básica de ATTAC, Jose Miguel Sebastián, por Izquierda Republicana y quien escribe por ARENCI, se reúnen en el Congreso de los Diputados con el diputado por ERC, Joan Tardá y con Carme Porta, de la Secretaría de la mujer de ERC y diputada en el Parlament de Catalunya. Se estableció una estrategia, de la que habíamos hablado  en Marzo del mismo año con Joan Tardá y en Noviembre del 2004 con Carme García, diputada del Congreso por Iniciativa per Catalunya, del grupo Izquierda Verde. La idea fue no acelerar los pasos con la presentación de una proposición no de ley en favor de la Renta Básica, sino lograr que se creara una subcomisión de estudio sobre ella, pues consideramos que cuando se analice  se verá su viabilidad y sobre todo el contexto en el que debe ser aplicada esta medida, pues tal será el gran tema de debate. 

                La situación en la que nos encontramos nos lleva a plantear no sólo si se ha de aplicar la Renta Básica o no, sino también, cómo hacerlo. Con qué modelo  de financiación y cuales deben ser sus límites. Sobre los diversos argumentos y posturas habrá de sacar conclusiones la subcomisión. ya hay mucho material al respecto, pero deberá irse concretando. De hecho este trabajo es para aclarar algunos aspectos y ampliar lo que hasta ahora se ha ido proponiendo. Porque me parece muy importante para bordar el tema saber cómo se piensa la economía actualmente y hacer una ampliación fiscal que mejora la propuesta de financiación sobre la tasa Renta Básica, que se trató en el cuadernillo anterior . 

                ¡Cuánto camino recorrido! y parece que fue ayer. Es necesario recordar porque lo que sucede en las transformaciones sociales es  el resultado de mucho esfuerzo y tesón intelectual, en el que participan muchas personas y colectivos. En lo que compete a la asociación en la que participo, ARENCI, los días 5 y 6 de Diciembre presenté en la Conferencia programática de Los Verdes, la ponencia “Análisis trabajo-capital en un programa verde“, en la que se plantea la idea de un salario universal asegurado. Dos años después realizo un trabajo sobre la función social del paro, para profundizar en dicha idea. En 1998 se publican ambas en el libro “La revolución del paro“. La asamblea de Los Verdes de León se disuelve y junto con compañeros de otras latitudes creamos la Asociación Renta Ciudadana (ARENCI) pues llegamos a la conclusión de que habíamos conseguido un gran avance en la conciencia y legislación respeto al medio ambiente, pero hace falta una base material, económica, que permita sea una realidad, la cual pensamos es la Renta Básica, como soporte del desarrollo sostenible.  A raíz de la publicación del libro indicado contactó con nosotros José Iglesias,  con el fin de unificar términos y evitar que una misma idea se dispersara en palabras diferentes y unificar el criterio con un mismo  nombre, el de Renta Básica, lo que aceptamos gustosamente. 

                Desde entonces nos hemos ido encontrando con grupos y asociaciones que trabajan en el mismo sentido, AREBA, la red renta básica (RRB), Baladre, Ecococern, a nivel internacional Basic Income European Network (BIEN) cuyos distintos puntos de vista enriquece el debate que poco a poco aflora en la sociedad. 

                Las acciones institucionales no han sido pocas, desde el 28 de mayo de 1998, en que hicimos una acción legislativa en el Congreso de los Diputados para establecer la RB, pasando por la dirección general de empleo del parlamento europeo, el Instituto Nacional de Empleo, , la fiscalía de León, el parlamento de Castilla y León y otros muchos pasos, hasta llegar a Abril de 2004 en que hicimos una solicitud, para el estudio de la RB en la Comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados. Cada vez que se nos cerró una puerta abrimos otras posibilidades para avanzar en el estudio teórico y en llevar la Renta Básica a los movimientos sociales, así como establecer cauces institucionales para su consecución. 

                A lo largo de este tiempo hemos comprobado lo que dijo en su tiempo Mohandas K. Gandhi: “Primero se ríen en tus narices. Después te repudian. Después se te enfrentan. Y, finalmente, ganas“.  Es cuestión de paciencia, lo que los clásicos han llamado paciencia revolucionaria. Hemos llegado a una fase esencial y en esta nueva andadura tendremos que volver a iniciar el ciclo hasta lograr, finalmente, que la RB sea una realidad. 

                Pero ha habido una lucha social, que ha permitido que llegue a poderse plantear la RB. Lo recordaron Manuel Cámara, de CC.OO. y Jesús Pérez, secretario de empleo de UGT, durante el acto de presentación de la vía parlamentaria de la RB, en la Escuela Julián Besteiro, Madrid, el 15 de Junio de 2005. Acto en el que participaron, bajo la coordinación de José Antonio Pérez, del observatorio RB de ATTAC, Ramón Soldán, asesor parlamentario de ERC, José A. Barrios de Pélagos, diputado del PSOE, Jose Miguel Sebastián, de IR y quien escribe de ARENCI. Los dos sindicalistas, mostrando ciertas distancias respecto a la RB, sobre lo que más adelante trataremos, observan que ha sucedido una evolución socioeconómica que permite que se pueda plantear el debate sobre una Renta Básica, en referencia a la huelga del 14-D, 1988, que logró una presión social que hizo que en 1991 se establecieran las Pensiones no contributivas, algo impensable años atrás. En 1999 se estableció la Renta Mínima de Inserción, para establecer una existencia digna en el caso de extrema pobreza. 

                La Renta Básica no es sólo un paso más, implica un cambio cualitativo en la economía, que afectara a la cultura, al modo de hacer política. Es un cambio en la Historia de la Humanidad, en un momento en que es necesario para garantizar la paz, la convivencia entre los pueblos y lograr un desarrollo global. 

                La Renta Básica no es una sustitución de las prestaciones sociales, en tal caso sería  un retroceso, de ahí que sea muy importante el contexto en el que suceda la implantación de esta medida. No es un medida social, como venimos insistiendo, sino económica, y entender esto requiere ver que hace falta un método de aplicación y financiación. Como salario social, dar un dinero a los parados y bajo una serie de condiciones, se convierte en una carga, que suponiendo mucho menos dinero es más difícil de realizar, puesto que la Renta Básica lo que hará es dinamizar la economía como eje de adaptación de una nueva realidad laboral y de funcionamiento económico. 

                Es pues una medida en sí misma, para lo que no valen sucedáneos o mermar su implantación. Es en este sentido que una vez que vi posible que se implantara gradualmente, me he dado cuenta, por algunos ejemplos que seguidamente veremos, que es un error, debido que la gradualidad, que se requiere como estrategia, llevaría al estancamiento de la medida y a su fracaso, precisamente por quedar a medio camino. Nunca se llegaría a las condiciones de la Renta Básica, pues esta plantea unos efectos de impulso económico en otro modelo, cuyo resultado no sería posible, con mermas de la Renta Básica, en cuanto se empiece por colectivos más necesitados. Sería lo lógico, desde un punto de vista ético y político, pero económicamente no funcionaría, como demuestra la realidad de los hechos. 

                Se ha llamado Renta Básica a dar un salario social a los desempleados, en algunas comunidades. Tras su implantación en Asturias, el debate político manifiesta que no salen las cuentas vinculadas al presupuesto.  El Departamento de Bienestar Social del gobierno de Navarra se vio obligado a recortar y cancelar diversas actuaciones tras constatar un déficit en su dotación económica, para el presupuesto del año 2005. las medidas afectan a la (llamada) Renta Básica dada a familias sin medios de subsistencia. Euskadi, tras implantar la RB, como un salario social ampliado, constató un incremento en el déficit, que hace muy costoso su mantenimiento. A no ser que aumente su déficit o la caja única de la Seguridad Social tenga que pagarlo. En conjunto el desfase entre prestaciones  e ingresos fueron el año 2004 de 674´922 millones de euros, según el Ministerio de Trabajo. 

                Hay tres elementos que permiten sacar conclusiones de cara estudiar la aplicación de la RB. Ésta debe ser tal como es, para que su desarrollo sea a su vez una evolución del modelo económico. Transformación necesaria, pues el sistema de prestaciones, ideado en una sociedad en la que el 80% de la población trabajaba y cotizaba para mantener a un 20% entre jubilados y desempleados. Hoy las tornas han cambiado, pero en una situación en la que se genera mucha más riqueza, aunque sean una relación de un 60%/40%, lo que tiende a ampliarse todavía más. Se prevé que para el año 2015, según el Secretario de estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, el sistema de prestaciones perderá 20 puntos porcentuales de capacidad de gasto, de manera que lo que cobren los jubilados superará a lo que aporten los trabajadores en activo, de manera que se llegaría en una década a un déficit de un 10%, si no se reforma el sistema. Es en este sentido que la Renta Básica hace que sea una medida eficiente al ser una adaptación a la nueva economía, basada en la aplicación cada vez mayor de la tecnología y de la generación de riqueza mediante operaciones financieras, desvinculadas del empleo.  No es tanto un gasto dentro del modelo actual, sino una cambio de modelo, como resultado de la evolución del mismo. Lo cual requiere tomar cartas en el asunto. Más ante la advertencia del economista jefe del FMI, Raghuram Rajan: “la desaceleración mundial podría ser dramática“, después de analizar la caída del crecimiento económico en la zona euro, cuya capacidad de superación exige, dentro del modelo actual, una reforma del mercado laboral, que le hará más precario. Por otra parte recortes de gastos sociales para conseguir la estabilidad presupuestaria. Datos, éstos, ha tener en cuenta, por mucho que vengan del FMI. Podremos rebatirlos, usarlos para confirmar que hace falta otro modelo, pero no caer en el simple rechazo  como postura estética, sin otro sentido que el de mantener un estado de agresividad permanente que nada soluciona.               

                Una vez se plantee afrontar la Renta Básica tal como es, hace falta estudiar su aplicación concreta. El otro error ha sido querer aplicar esta medida a nivel local, pues la economía funciona sobre la base financiera de zonas monetarias. Nuestra propuesta a la subcomisión será clara, en tanto y canto lo que pedimos es que cuando se vea su viabilidad y necesaria aplicación se proponga desde el parlamento y gobierno un estudio desde el parlamento europeo, con la intervención de organismos internacionales, para que se aplique en la zona euro. Error que al haberse aplicado a medias tintas ha tenido un efecto adverso también a medias. 

                Y el tercero es financiar tal medida desde de los presupuestos de la comunidad autónoma. La financiación, ya lo veremos más en detalle, debe responder a la misma naturaleza de dicha medida, por lo que planteamos una financiación específica, sobre lo que aportamos un modelo más perfeccionado, sobre la base de la tasa Renta Básica. 

                El cantante de rock, Bono, afirmó días después de sus conciertos contra la pobreza a nivel internacional, que él está podrido de dinero, que se ha beneficiado de los excesos de  su sociedad, que jamás ha tenido apego al dinero, pero reconoce que repartirlo no resolvería nada. Sin embargo las medidas que propone a nivel global son un reparto más grande, pero que resolvería los problemas urgentes, pero no de manera permanente, como es aplicar el 0´7% de los presupuestos de los países ricos, para programas de desarrollo en el Tercer Mundo y condonar la deuda externa de dichos países.  Económicamente no se solucionará nada si no se organiza la economía y se transforma el modelo actual por un desarrollo global que lleve a la sostenibilidad en el mundo rico y al progreso y crecimiento económico de los países en vías de desarrollo, hasta que sea posible la aplicación de la Renta Básica como resultado de la aplicación de tecnología y políticas monetarias acordes a dicho crecimiento y que se acompañe de un desarrollo sostenible. Algo absolutamente imprescindible. 

                Presentamos la Renta Básica como una medida de eficiencia tecnológica y financieramente hablando, que requiere de una reorganización presupuestaria, pero con una innovación fiscal que responda a la nueva economía financiera que hoy por hoy es el motor del desarrollo. 

                Evidentemente no es una medida utópica, conscientes de que, como indica Murphy, desde su filosofía cotidiana: “Toda solución engendra nuevos problemas“, pero tales será ya otra historia. 

                Tampoco se nos puede pedir una teoría perfecta. Todo lo que se ha estudiado al respecto hace que sea bastante consistente y coherente. Pero no es un modelo perfecto, pues necesita de su aplicación para ir resolviendo los problemas que surjan con su aplicación. generalmente las críticas son fantasmas que se crean ante una nueva idea. Hace falta iniciar el modelo basado en la Renta Básica porque es necesario y que evolucione en su realización. Cuando se crearon los hospitales, no se pensaron en los problemas de masificación, de infecciones hospitalarias. Se vio que fueron necesarios y se fueron tomando medidas cuando surgieron situaciones no previstas. es impensable que no se aplicaran porque pudieran fallar los ascensores, o se pudieran tirar por la ventana los pacientes con depresión. Para todo ello se fueron tomando medidas y nunca son infalibles, pero cuando un modelo es necesario hay que asumir su puesta en marcha, porque no hacerlo sería peor y sin remedio alguno. 

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