Divergencias teóricas sobre la Renta Básica

                 El periplo que explico es importante saberlo, primero para que se conozca, segundo porque se va acercando el momento de llevar a la realidad la Renta Básica. Me preocupa, no tanto si se implanta o no la Renta Básica, que será cuestión de tiempo, sino más bien cómo, lo cual es muy importante para que sea un acierto tal medida. Y me preocupa, pues en la actualidad el modelo de financiación es el foco de errores, desde mi punto de vista, en cuanto a este tema.

                En este trabajo me voy a centrar en la aplicación técnica de la Renta Básica, pero hace falta situar el contexto en el que sucede este nuevo estudio. Me propuse, e insisto en ello, pasar de la Renta  Básica como idea o como cuestión ética y solidaria, al hecho (económico) científico. Es necesario superar la Renta Básica como idea política, social, ni siquiera económica, sino como medida concreta a aplicar en la realidad económica actual. El paso del idealismo a la construcción de lo real exige analizar las medidas precisas para hacer viable la Renta Básica y por otra parte integrarla como parte del desarrollo de la realidad.

                Quienes defienden la Renta Básica fuerte, la apellidan así para dotarla de un contexto ideológico, cuyo debate ya lo expuse en mi obra anterior. Decir al respecto que de manera peyorativa se llamó en el II Encuentro Internacional “herejía” a la Renta Básica que se saliera de dicho contexto. Esto me da pie para, de manera muy gráfica, explicar lo que me contó en cierta ocasión, en Tarragona, mi pariente, Bernardino Pinto, sobre la diferencia entre los católicos y los protestantes. Ambas religiones admiten lo mismo respecto a que Jesús le dijo a Pedro: “Pedro tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi iglesia”. La diferencia está en hacia donde señala el dedo. Para los católicos señala a Pedro y para los protestantes a Jesús. Esta anécdota viene a cuento en la medida que la definición de la Renta Básica es la misma, la “fuerte” que otras, el problema es hacia donde señala el dedo  ¿hacia la realidad para realizar la Renta Básica? o ¿hacia una idea para convertir la Renta Básica en una bandera infinita, pañuelo de plañideras antisistema?  Es decir o partimos de una idea que habría que imponer en la realidad, por lo tanto partimos de planteamientos idílicos y nada de lo que quede fuera de esa idea merece la pena. O partimos de la realidad, la cual hay que comprender, analizar y aceptar, como punto de partida, para transformarla.

                El otro extremos del problema es cuando se toma la realidad económica como punto de llegada de la Renta Básica (RB). Es lo que sucede respecto al desarrollo teórico de la RB academicista, por llamarla de algún modo, en cuanto que son profesores universitarios quienes la defienden. Hacen una serie de cálculos y admiten la definición de la RB, como base de sus planteamientos, pero caen en el reduccionismo, hasta el punto de deformar la RB en una nimiedad, que para nada cumple su función ni se integra en teoría práctica alguna, sino que es una forma de sacar adelante una idea, que da el pego y abre un abanico de posibilidades de cálculo, pero nada más.

                Ocurre, y llegamos a enfocar el meollo de este trabajo, que  ambos planteamientos, curiosamente, proponen el mismo mecanismo de financiación, porque no han elaborado un modelo teórico que integre y estructure la RB en la realidad económica. La toman como un añadido.  En la defensa de ambas participan economistas de gran prestigio y con renombrada titulación académica. Para todos ellos la financiación debe ser sobre una modificación y redefinición del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) Unos adecuan las cifras para que salga un porcentaje presupuestario, otros del Producto Interior Bruto (PIB) para que salgan las cuentas. En un caso son las cuentas de la lechera, siempre en caso de que, si se quita de aquí y se pone allá. En otro las del tío Perete (basta que rimen) con un ajuste de datos que hacen que cuadren mediante sistemas de simuladores informáticos, pero sin tener en cuenta los mecanismos concretos de la economía y a qué responde la RB desde la economía política.

                La inercia del pensamiento y la aplicación de conocimientos que provienen de realidades pasadas, no permiten ver nuevas ideas y nuevas medidas para una realidad diferente. Lo que implica, también, una falta de pensamiento sobre la economía, que se admite tal cual o se rechaza, sin más, por criterios ideológicos o académicos. Está ocurriendo al abordar la RB. Se olvida algo tan elemental  como que la realidad se ha construido a lo largo de miles de años y que se interrelaciona con otras construcciones sociales, como son un determinado tipo de Estado, modelos políticos, concepciones culturales, religiosas, artísticas, etc. Y a su vez la realidad evoluciona mediante un proceso de adaptación que permite los cambios en la medida que éstos construyen una nueva realidad, la cual proviene de otra previa. Los mecanismos de adaptación funcionan sobre todo cuando se introducen nuevos elementos que distorsionan la realidad, como sucede hoy con la tecnología y la globalización en el mundo económico.

                En la primera mitad del  siglo XX  F. Pérez de Vega[1] cuenta como al comienzo de estudiarse el cáncer los científicos de pro, algunos que posteriormente serían galardonados con el premio Nobel, como Severo Ochoa, o el Dr. Warburg, y otros científicos como Oparín,  pensaron que el cáncer lo producen microbios malignos, pues tal fue hasta entonces el paradigma médico de su época. Quienes comprobaron que fue un error confundir dicha enfermedad con una infección microbiana, indicaron que podría ser una mutación genética a nivel subatómico, lo cual dedujeron mediante la observación y la aplicación de nuevas ideas para estudiar una enfermedad nueva y diferente.  No fueron tenidas en cuenta sus opiniones hasta pasados algunos años  en que Linus Pauling y Willard F. Eibly (1959) demostraron que el carbono-14 induce el cáncer con su radiación.


1 [1]“El hombre desconocido”. Madrid – 1972. Profesor cordobés que ejerció en EE.UU la cátedra de física subatómica.