Evolución de la fiscalidad

                 Este proceso de transformación económica provoca al mismo tiempo la evolución de los impuestos a lo largo de ese mismo periodo histórico. Sigamos los pasos de este camino para llegar al modelo actual y observar la naturaleza fiscal que debe financiar la Renta Básica, la cual es otro paso más dentro del progreso económico a lo largo de la Historia, sólo que, debido a sus características, origina un cambio cualitativo en las relaciones humanas. Podemos decir que sucede como dijo la primera persona que puso el pie en la luna: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la Humanidad“.

                Durante la Edad Media en España se cobró la alcalaba para las transacciones mercantiles, tributos para el tráfico de ganado, el diezmo que se daba a la iglesia, en Castilla se pagó el poyo, lugar, junto a las casas en las que se vendían los paños. Se iniciaron los derechos de aduanas, incluso para comerciar en las ciudades se pagó una tasa, los fielatos. Situados a los alrededores de las ciudades. En León uno de ellos estuvo situado en el lo que hoy se conoce como El Crucero y otro en el puente del río Torío, actualmente la zona de Puentecastro.  Los Reyes Católicos hicieron exenciones fiscales a los caballeros de Medina para que apoyaran con sus hombres y riquezas la conquista de Granada y la financiación de la expedición a América.

                Durante el siglo X  en Castilla se formaron los azogues, que fueron mercados cotidianos, para artículos de primera necesidad. Al finalizar las actividades agrarias, en los meses de mayo y Octubre se organizaron los mercados comarcales, a los que acudían las poblaciones cercanas. La primera en formarse fue la de Sahagún (1093), luego la de Valladolid y así se extendió el modelo de ferias de manera que los territorios se articularon de acuerdo a una red de villas feriales. La ordenación del territorio tuvo mucho que ver con el desarrollo económico. A medida que se mejoraron los caminos y el transporte el comercio se alejó cada vez más para vender y comprar. Una de las causas para luchar por la unidad de los territorios fue unificar las leyes y las tasas de las diferentes ferias. Es en 1497 cuando sucede en el estado español de reciente creación el ordenamiento monetario y aparece la primera letra de cambio.

                Durante el s. XIII Alfonso X estableció el sistema aduanero, dentro de la implantación de un sistema fiscal, en el que se tuvo  en cuenta, de manera muy especial, la trashumancia del ganado ovino, por lo cual reconoció jurídicamente los derechos de la Mesta, en lo que se vino a denominar el Honrado Consejo de la Mesta. Se abolió en 1836 para favorecer las explotaciones agrarias,  ante la caída del precio de la lana,  por iniciarse el comercio exterior al respecto.

                El proceso de cambios como consecuencia de  la conocida como Revolución Francesa dio lugar a que en 1789 la Asamblea Nacional Constituyente suprimiera el diezmo y otros tributos para abolir, desde el punto de vista económico, el régimen feudal. Había surgido la burguesía como consecuencia de un comercio que amplió el domino de sus mercados y cada vez adquirió más fuerza social. Posteriormente, con todos los vericuetos políticos y convulsos acontecimientos sociales, se extendieron desde Francia a Europa muchas de aquellas nuevas ideas  que se acabaron implantando antes o después, como fue anular la servidumbre y reformas que dieron paso a una nueva etapa de libertad económica. Este proceso llevó, irremediablemente, a establecer una reforma tributaria, que en España llevó a cabo el Ministro de Hacienda, Alejandro Mon, en 1845, basada en adaptar la redistribución de la riqueza a los nuevos mecanismos económicos. 

                Observemos que la evolución del sistema tributario consiste en adecuarse a la economía de cada momento. También que se sucede de acuerdo a dos criterios fundamentales, la redistribución de la renta y hacer frente a los gastos que surgen en la sociedad. Además las transformaciones se ajustan a un modelo económico y productivo determinado.

                La sociedad agraria y ganadera da pie a un modelo fiscal de carácter feudal, porque fue su economía así. La sociedad industrial dio pie a un nuevo modelo fiscal, impensable en la etapa anterior. Cuando surge la industria el modelo fiscal interviene sobre el patrimonio y el salario. Cierto que cada vez más la política fiscal ha hecho recaer el peso de los impuestos sobre los asalariados.

                Por una parte el modelo económico requiere de un sistema fiscal adecuado, pero por otra es necesaria una fiscalidad que afronte los gastos que la sociedad exige, cuyas exigencias dependen, especialmente, del tipo de organización política.

                La lotería, por ejemplo, ha sido un modelo de recaudación para los gastos del Estado, muchas veces para financiar guerras. La primera lotería estatal se creó en 1520 en Francia, como fuente de ingresos para el Estado. En España se estableció en 1776, con el fin de recaudar fondos.

                En 1978, la transición en España, de una Dictadura a un modelo de Estado parlamentario (monarquía parlamentaria) y autonómico, supuso una reforma fiscal, que tuvo que hacerse cargo de los gastos que supone el sistema de elecciones libres, mantener la Casa Real y la descentralización territorial, con sus administraciones respectivas  ¿Se imagina alguien que se decidiera no establecer la democracia o las autonomías porque no hubiera dinero? De cara a tales objetivos se adecuó la nueva fiscalidad. El impuesto sobre la renta apareció en España en 1975.

                Iniciada la transición la primera reforma fiscal contempló un Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y otros sobre los beneficios de las sociedades. La segunda reforma tributaria en España sucedió en 1986 cuando se estableció el Impuesto sobre el valor Añadido (IVA) el cual se creó en la CEE en 1950. Se trata de un impuesto sobre el consumo, que se adapta al modelo de desarrollo según la teoría keynesiana que fue predominante durante la última mitad del s. XX.

                Con el impuesto indirecto se grava el uso de la riqueza, o sea el consumo, no sólo la ganancia de la productividad, incluso se baja la presión fiscal para incentivar la producción y de esta manera crear puestos de trabajo. El primer impuesto indirecto se estableció en Inglaterra el año 1643. Luego se han establecido tasas de manera generalizada en los países desarrollados sobre productos como la gasolina o el tabaco. El IVA parte del supuesto teórico de que en cada etapa de una mercancía (producción, distribución y venta) se añade valor (en forma de coste) al producto y se cobra el impuesto en cada una de ellas. 

                La redistribución de rentas es asignada por el poder político para afrontar los gastos públicos y para que la economía funcione mejor. Durante la primera mitad del s. XX se actuó sobre las rentas para mantener bajos los precios y los salarios. Después de la II Guerra Mundial la liberación de los mercados ha hecho que la economía vaya por otros derroteros, lo cual ha permitido un gran desarrollo económico. Por una parte la política fiscal, se rigió por la idea de que quienes más tienen aporten más, pero, al llegar la década de los ochenta se ha insistido en disminuir la presión fiscal sobre la productividad, para incentivar la producción y evitar el paro. La otra manera de actuar sobre la economía ha sido mediante la política monetaria con el control de la oferta monetaria y la variación de los tipos de interés, por parte del Banco Central de una determinada moneda, de forma que al actuar sobre el valor del dinero se orienta la inversión productiva de las empresas o se incita al consumo, sobre todo en el mercado hipotecario o para adquirir créditos. Pero el avance de los recursos tecnológicos hacen cada vez más inservible esta política económica.