El FANATISMO de las nuevas ideas emergentes

Solemos ver los hechos del pasado sin analizar su proyección en el presente. Conocemos la manera de funcionar de nuestro cerebro y de la mentalidad colectiva, pero no hacemos caso. Como diría el descubridor de las neuronas, Santiago Ramón y Cajal: “Razonar y convencer, ¡qué difícil, largo y trabajoso!¿Sugestionar? ¡Qué fácil, rápido y barato! ”  Freud escribió “Psicología de las masas y análisis del yo”, refutando la teoría de la masa de Gustave Le Von. W. Reich: “Psicología del fascismo”. Sartre “Los caminos de la libertad”, “Vida y destino” de Vasili Grossman, “El señor presidente” de Miguel Ángel Asturias  y una larga lista de  referencias que advierten sobre cómo funcionan las ideas cando pierden su racionalidad.

Asistimos en nuestros días a algo que se repite a lo largo de la Historia: La fanatización. Sucedió con el cristianismo, el comunismo, en la Revolución Francesa que devoró a sus impulsores, los nacionalismos, modelos socialistas, incluso planteamientos sociales que desembocaron en modelos totalitarios. Se puede comprobar lo mismo en otras religiones, en distintas ideologías y con las nuevas ideas al hacerse colectivas y convertirse en el apoyo de las masas. Es una pauta que sucede cuando se simplifica una idea y hacer que de estas manera se socialice, pero sobre todo para “triunfar” convertidas en el eje sobre el cual se ejerza el Poder.

Agotado o en artemis@artemisleon.com
Dibujo de la portada de Cris, Cristina Núñez.

La fanatización congela las ideas que componen su cuerpo doctrinario y construye una realidad dejando a un lado lo real (de la persona y de la sociedad), en todos los sentidos. Para que funcione ha de trasmitir su mensaje  mediante la manipulación, con el sesgo de hacer que todo se refiera a su idea central y atacar todo aquello que la ponga en evidencia, mediante descalificaciones, desprecio o silenciar directamente toda crítica o a toda persona que considere enemiga.

El proceso de fanatización sucede poco a poco, de manera que al comienzo se justifica como la necesidad de poner en valor las nuevas ideas, pero luego se va imponiendo con una presión psicológica y social que se ve “normal”, porque “es así”, “para el bien de”. Lo que parte como una reivindicación a medida que se se utiliza como medio de vencer la resistencia del Poder establecido, crea el suyo propio, lo que incluye el control sobre la población que se ha de plegar al designio de quienes representan a la Idea – Ideal – Movimiento – Revolución o Patria. El modelo y esquema es similar en todas épocas. Por eso no se difícil detectarlo.

El problema es que se supone que el fanático trata de imponer algo bueno y positivo para el conjunto de la sociedad, incluso necesario, ¡absolutamente necesario! Bien sea para la salvación del alma, para hacer real la justicia social, para ser libres o para la igualdad de la mujer, o para evitar la destrucción del planeta. O etc.

Los resultados son tan devastadores que será bueno advertirlo, a sabiendas de que la corriente que defienden lo fanatizado tergiversará lo razonado en su vorágine de empecinamiento y más cuando los primeros síntomas empiezan a comprobarse, como es plantear que “quien no esté conmigo está contra mí”.

Observemos cómo hace tres décadas una lucha para establecer nuevos valores e ideas para tener en cuenta en la sociedad se fundamentaron en el proyecto de “concienciar”. De manera sibilina y creando estructuras de Poder se ha pasado a pedir “empoderar” a su gente, cuyo criterio final es imponer unas pautas que acabarán siendo las contrarias a las que le hicieron nacer. Para ello se pasó del discurso (desarrollo de ideas) a los “relatos” adaptados a cada circunstancia, dejando a un lado la realidad y los fundamentos teóricos que pudieron haber en un principio.

Podemo Miguel A castro

Sucede hoy con el feminismo, el ecologismo, la defensa de los animales. Modelos de pensamiento que han logrado cambiar el paradigma de pensamiento social, la manera de ver las relaciones humanas y de actuar comienzan a andar por derroteros de fanatización, lo cual es imparable. A lo más podemos lograr que a quienes nos lo planteemos no nos arrastre a una sociedad que, como dijera Umberto Eco, pasa de la estupidez a la locura. Y como él mismo anunciara en el título de una de sus novelas, habrá que preparar “la isla del día después”. Porque fuera de la razón toda idea hace que sus defensores se desquicien y destruyan, no ya al “enemigo, sino la misma realidad, que luego hay que recomponer. Y otra vez comenzará otro ciclo con una nueva causa noble que al cabo del tiempo entrará en la rueda de lo irracional. 

El esquema funciona de manera que un colectivo pasa por tres fases en su evolución a la fanatización, de víctima social pasa a querer “salvar” a los demás haciendo entender su postura como salvadores, para pasar finalmente a ser perseguidores de quienes no se sometan a sus postulados y para “defender a las víctimas”. Esta última fase hace que muchos que han colaborado en el desarrollo de la misma idea sean visto, según qué ideología o creencia o estado de opinión grupal, como herejes, colaboracionistas, reformistas, revisionistas, fascistas, machistas o lo que sea y muchos que entran en esta manera de actuar y de pensar acabarán siendo víctimas de su propio esquema de actuación. Robespierre acabó guillotinado durante la revolución que él protagonizó en Francia, como consecuencia de la estricta pureza que exigió a sus compañeros a los que él mismo firmó sus ejecuciones. Los inquisidores acabaron viendo al diablo dentro de los más fervientes creyentes y llevaron a la hoguera a quienes luego serían santos. Un caso ejemplar fue el de Juana de Arco que murió en el fuego purificador por ser considerada hereje y luego fue canonizada… Son abundantes los ejemplos. Stalin hizo una “limpieza ideológica” entre los comunistas que se sacrificaron por la revolución bolchevique que no dejó títere con cabeza, y nunca mejor dicho.

El fanatismo es lo irracional de una idea que se normaliza socialmente y se ejerce como Poder. De tal manera que deforma toda construcción de los poderes públicos para ponerlos al servicio de “la Idea”. Nada tiene que ver con el radicalismo o el extremismo, que es llevar una idea a su expresión (teórica) máxima y que puede ser un referente de actuación. La radicalidad depende del carácter de la persona, nada que ver con el pensamiento obsesivo y reiterado del sujeto que se fanatiza. (“Psicología de las concepciones del mundo” , Karl Jasper) El problema es cuando se pasa de la idea a una formulación cerrada de la misma para hacer que sea un referente único de un colectivo determinado y que va estableciéndose como una razón social incuestionable a medida que destacan los casos de abusos y hasta crímenes contra el colectivo que defiende, primero como denuncia, luego a modo de refuerzo para establecer un único criterio de interpretación. Todo fanatismo parte de una razón cierta y de una realidad que es necesario superar, sin embargo luego esa razón y esa realidad se deforman, porque deja de verse en su contexto y  se convierte en una estructura de Poder creyendo que así va a lograr sus objetivos finales, cuando lo que hace es imponer y llegar a convertirse en una razón de Estado, para lo que previamente ha pasado por un proceso de “politización” de sus planteamientos, pero no cómo algo dentro de un contexto político sino como algo adaptado a sus objetivos, que se convertirán en una excusa para ejercer el control sobre los individuos y el Poder.

Gustave Le Bon (1841 - 1931) "Las masas contagian su manera de sentir y de actuar".
“Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción”.

Se traspasa la barrera de que el fin justifica los medios, lo cual afecta a todo el ámbito institucional sea el jurídico, el sistema educativo y se implica a sectores como la sanidad, la moda, al tejido asociativo, se establecen condiciones para resolver  las desigualdades, por ejemplo, como obligar a que listas de los partidos políticos sean paritarias de manera que entra este criterio en lo políticamente correcto sin razonar ni ser cuestionado mayoritariamente. Se justifica en analogías con el pasado cuando participaban casi unánimemente hombres o con casos excepcionales que se generalizan sin que tengan nada que ver. La aberración de condicionar el modelo legal hace que la misma ley se contradiga a sí misma y de hacer justicia pase a plantear el privilegio legal de un colectivo determinado, sin dejar que evolucione una mentalidad social que se ha abierto paso. Que una sentencia  sobre el mismo hecho sea diferente según sea varón o mujer quien cause el delito, o saltarse la presunción de inocencia y que todo esto se establezca porque “algo hay qué hacer”, no supone solamente un error admitido por el poder judicial, sino que es acabar con la razón de derecho e implantar un modelo de justicia irracional sobre el cual cada totalitarismo ha realizado su proyecto ideológico. De la idea se pasa a la ideología, de la liberación de la mujer a la coacción sobre el varón. 

Todo lo cual acaba afectando al ámbito personal. Por ejemplo se pretende impedir que una pareja reparta como quiera y mejor les convenga su tiempo de maternidad / paternidad para atender al bebé. Se acepta como una medida progresista, lo cual da la risa ante las condiciones laborales del hombre y la mujer  con las leyes de despido, de contratación temporal y demás. O se repite y reitera que las mujeres por el mismo trabajo ganan menos que los varones, basado en datos estadísticos, pero se presenta como un hecho desigual en sí mismo y no como sucede en verdad como una cuestión circunstancial, pues una mujer que lleve más años que otra en la función pública, por ejemplo,  gana más que otra mujer joven haciendo el mismo trabajo. O una mujer sin hijos gana más, en esa misma estadística, que otra que sea madre, pues la perdida de salario es debida a las bajas y permisos para atender a su prole. No importa aislar la información mientras que se alimente lo irracional y se haga ver como que es lo justo, que a modo de letanía se clama en el coro social: “es justo y necesario”; “es nuestro deber y salvación”. Esta referencia que puede parecer una ironía es en realidad una asociación de mentalidades con contenidos diferentes, pero la forma es similar. 

El problema es tal que para frenar los excesos de la fanatización y políticas demenciales la razón no es suficiente, por eso da relevo, por regla general a otro modelo de fanatismo para enfrentarse a ello y reforzarse mutuamente. Por eso es una cadena que se repite y hace el relevo. Es cómo los forofos de los clubs de fútbol que se enfrentan los de equipos contrarios, pero lo que logran es incrementar la masa violenta de ambos equipos. Asistimos a la forofización de la política, una amplia base del electorado apoya a su partido haga lo que haga.

La economía no se salva de este proceso de fanatización, aplicando medidas que no sirven para nada en cuento resolver el paro, la deuda, los desahucios y se repiten las leyes, los decretos gubernamentales e insisten en fórmulas, bien sean liberales o socialdemócratas, que nada tiene que ver con la nueva realidad. Los efectos devastadores del fanatismo económico son los casos permanentes de corrupción: La obsesión compulsiva por el enriquecimiento. 

Los individuos de la masa se identifican narcisistamente entre ellos.
Las personas se adhieren a la masa para salir de la soledad.

Debido a las nuevas tecnologías el fanatismo actual funciona en un universo mental más amplio, global, y se desencadena con mayor rapidez. Su intensidad está por ver, pero el comienzo sigue las pautas de modelos precedentes en la Historia de la Humanidad.

Ante un razonamiento, o reflexión con respecto a una manera de actuar desde el fanatismo, la respuesta no es argumentar o debatir sino acusar a quien pone en cuestión la “verdad” diciendo que es un enemigo, al que se ha satanizado, convertido en malo per se. Algo que se generaliza. Se convierte en un estigma para el que no cabe las más mínima consideración ni hacer caso, todo lo que diga desde el apelativo que le pongan carece de validez por ir en contra de la idea. Se contesta con uja acusación: llamar a alguien “judío” en la etapa nazi de Alemania y gran parte de Europa. Luego, tras su derrota fue llamar “fascista” a quien señale los excesos o fraudes de la democracia o de las revoluciones nacientes que actúan de manera totalitaria, pero se oculta porque el “fascista” es el otro. Por ello Ernesto cardenal clamó aquello de “mata al fascista que llevas dentro”. O desde otros postulados fue acusar de “hereje” a quien no comulgasen con los planteamientos de los poderosos de una determinada fe. Se asumieron de esta manera cuestiones teológicamente sin sentido. Hoy cualquier persona que critique los excesos y errores en las políticas de liberación de la mujer es llamado “machista”, lo cual sirve como única respuesta. De la misma manera que en los países de la órbita soviética se acusó de “burgués” o “pequeño burgués” a quien pusiera en cuestión las políticas y controles establecidos. Respuesta que se extendió entre la población y logrando modelos simples de pensamiento.

El fanatismo se refuerza con falsas informaciones, dar datos ciertos a medias, cifras fuera de contexto. Lo cual permite focalizar una cuestión ajena a la realidad en su conjunto. Por ejemplo se ha creado una información sobre las mujeres que son asesinadas por sus parejas, 51 el año 2018, lo que exige medidas especiales y concretas, abstrayendo del conjunto de los hechos homicidas que en el mismo año fueron 275 casos, noventa y ocho de mujeres asesinadas en total, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Los medios de comunicación se centran fundamentalmente en una parte que se convierte en un todo, sobre lo cual se manifiestan diversos colectivos, miles de personas salen a la calle sin referencias al problema de conjunto. Se reproduce la noticia y se hace una noticia de la noticia provocando un efecto emocional que al final no resuelve nada y la rueda crece y seguirá creciendo. 

Lo grave de todo esto es que se repiten esquemas que han funcionado históricamente, en otros ámbitos, con otras causas, que desemboca en el control sobre los ciudadanos y la falta de libertad, justificado en favor de un bien supremo o valores de igualdad, de justicia y demás que se saltan grotescamente. Se admite ante la complicación de analizar la realidad, lo que lleva a lo que Eric Fromm estudia en su obra “Miedo a la libertad”.  Como actualmente llamar “discriminación positiva” a una desigualdad jurídica y social, no pudiendo ser positivo nunca discriminar a nadie. Pero no se discute una vez que se implanta. Y quien lo plantea es anatemizado o se le hace cómplice de la extrema derecha, “¡coincides con los fascistas!” y ya no hay más qué hablar. Pero si se les pregunta que si quieren que los violadores, por ejemplo, vayan a la cárcel, su respuesta es que sí, evidentemente, lo cual también es coincidente con la extrema derecha. Pero esto, dicen, “no tiene nada que ver”. Se pone en cuestión la libertad de pensamiento.

Hay muchos síntomas que permiten darnos cuenta de a qué nos lleva esta situación que nos arrastra, que una vez se ha desencadenado aumenta en intensidad y lo peor es que busca la coartada en otros fanatismos previos a los que refuerza y mutuamente se apoyan. La razón queda pisoteada de un lado y de otro. Desde la misma lo más que se puede hacer es mostrar lo que está pasando y que alguien se vaya dando cuenta de su proceso de pensamiento y emocional para no dejarse influir, al menos demasiado.

El aspecto emocional se impuso sobre el racional.
¿Cómo es posible que millones de ciudadanos alemanes de clase media aceptaran la muerte de la democracia y el triunfo de un sistema que les perjudicaba en sus aspiraciones individuales, tanto económicas como políticas?

El fanatismo crea su propia realidad a partir de una visión exagerada, parcial y sobredimensionada que ha construido. Parte de hechos ciertos, pero los apartan de todo lo demás para analizarlos a su medida, adaptada a la nueva mentalidad que se ha ido creando.

Este proceso tiene una base emocional que hace que funcione. Por un lado el miedo, por otro el horror y evidente rechazo que causa ver abusos, asesinatos, situaciones lamentables contra las mujeres o cualquier otro colectivo o sector de la población. Y por otra plantear soluciones drásticas para resolverlo. No importa que no lo haga, esto hace que se intensifiquen más las medidas y se entre en una inercia sin sentido. Es el mismo fenómeno de quienes anuncian el fin del mundo en una fecha concreta. No sucede, con lo cual se debería de entender que o ha sido un error o que fue una mentira. Pero dentro del fanatismo se justifica con que no ha sucedido para dar una oportunidad de salvar a más almas, y hay que hacer más templos, más prosélitos y se activa de esta manera la maquinaría de la organización. Si una ley que se aprueba como herramienta para evitar algo reprobable, generando una situación injusta que  se admite a modo de herramienta, pero cuando el efecto es el contrario debería al menos replantar su aplicación, pero se justifica con que hay más denuncias, con que es una reacción a la misma, lo cual es cada vez más ineficaz y así un año y otro, pero sirve para reforzar más el fanatismo. Del que se aprovechan quienes lo utilizan para contar con colectivos fieles que responden con su voto y movilización al albur de quienes diseñan las campañas electorales. Pero llega un momento en que el fanatismo se impone sobre quienes lo han propiciado y funciona por sí mismo y sólo queda seguir la corriente y cada vez más.

Hace años hubo un riesgo grave y peligroso, de  una dimensión global con el agujero de la capa de ozono. Se hicieron campañas, sin desatar el pánico colectivo, pero sí la alarma. Se insistió desde el movimiento ecologista hasta que se tomaron medidas concretas al reconocer lo que la ciencia vino advirtiendo durante años, como fue el efecto de los cloroflurocarbonados que se liberaban con sustancias de los aerosoles. Fue prohibida esta sustancia y sustituida por otros productos que no afectasen al ozono. La dimensión y consecuencias graves del cambio climático genera hoy una dinámica de masas, algo que hace más de treinta años denunciaron  colectivos ecologistas y la comunidad científica. Entra en el proceso de fanatización de la sociedad. Se obvia la relación de ECOnomía con la ECOlogía, de manera que se tomen medidas acordes que han estudiado quienes plantearon hace tiempo lo que se llamó el efecto invernadero como consecuencia del cambio climático. Ahora desde los medios de comunicación se desata el pánico. Las noticias escabrosas de los efectos de la naturaleza se asocian directamente al cambio climático, se genera terror en la población y se toman medidas parciales y se manifiesta buena voluntad en hacer algo que sin dar los pasos precisos, pero se refuerza la idea de “sacrificio”, establecer normas ajenas al problema , pero se justifican en él. Y para evitar un estado de angustia permanente aparecen tendencias que lo niegan. Se hacen cumbres y sin ningún resultado en concreto, pero queda el miedo y la coartada para imponer medidas restrictivas sobre la población. Algo que se irá viendo en un futuro próximo. Sin medidas económicas adaptadas a las nuevas tecnologías no es posible hacer nada eficaz contra los daños medioambientales. El año 2003 (“La perestroika del capitalismo”) planteé que los grandes enemigos de llevar la racionalidad a la economía para lograr el desarrollo sostenible sin la corrupción y el fanatismo.

Ante una encrucijada grave y peligrosa sobre el medio ambiente se suscitan falsos debates sin ir nunca al quid de la cuestión. Se van creando líderes que conduzcan la situación hasta que llegue el definitivo, el que prometa la salvación. Se van dando pasos, sin que esté previsto ni organizado por nadie, sino que se trata de una dinámica social desbocada, sin que se analice convenientemente, sino que por el contrario se va aceptando el griterío de la masa de manera que forma parte del juego mediático. De esta manera se  provoca, sin querer quizá, el voto irracional que se hace mayoritario y aparecen gobernantes estrambóticos contra los que se reaccionará para imponer el nuevo fanatismo como siguiente paso.

Vemos cómo desde partidos de izquierdas se hacen consultas convertidas en aclamación, en las que no se opina sobre una medida a tomar, sino mostrar su conformidad con lo que decide la cúpula. Lo que refrenda más del 90%, interviniendo menos de un quince por ciento de los que pueden votar, que son los que viven de los puestos electos y a esto se llama democracia, con lo cual se va deformando su concepto y adaptando al seguidismo al líder o dirección del partido.

La dramatización de los problemas crea un imaginario colectivo, como sucedió en otras épocas en que se crearon diversos modos de fanatismo con las figuras de los mártires, los explotados. Las personas intimidadas o atacadas por su condición sexual o agresiones o violencia ejercida contra su integridad personal se exponen en un grado de exhibicionismo convirtiendo a las víctimas en héroes o heroínas a quienes se entrevista, documentando sus casos, lo cual como información es lo correcto, pero no en cuanto a buscar efectos emocionales para ganar audiencia  e insistir hace que se justifiquen medidas irracionales. Pensemos luego en las ejecuciones públicas de quienes se ahorcó, fusiló o torturó públicamente en otros modelos de fanatismo. Se justificó en que fue para  dar ejemplo y provocar el miedo en la población, cuando lo que logró fue expandir y asentar el fanatismo en la época en qué se hizo. Hoy se sale a la calle y se busca al culpable como definición, no cómo sentencia, por ejemplo cuando se canta colectivamente “el violador eres tú”, lo que se dice es de una manera metafórica, simbólica, lo cual reducir a símbolos es otra característica de la tendencia fanatizante. O masas que gritan ante una hecho de violación colectiva “yo sí te creo”, cuando una sentencia nunca puede basarse en una creencia ni prejuicio, pero sucede una especie de linchamiento social contra los acusados fuera del ámbito judicial sin analizar muchos condicionantes y castigar según la ley a quien ha cometido el delito en lugar de criminalizar a un colectivo que se engloba en “machistas”, como se hizo en otras épocas con diferentes calificativos genéricos. Una vez se convierte a un sector en el culpable de los males, se le señala y ya no podrá salir de esa encerrona. Incluso se quieren crear juzgados especiales y especializados. La Historia se repiten en diferentes formas, pero los esquemas son los mismos.

Del pensamiento único al fanatismo hay un paso, muy preocupante.
Los medios de comunicación, desde diferentes versiones de la realidad, forman una mentalidad homogénea.

Establecer delitos de odio afecta a la libertad de expresión, lo cuál se extiende para evitar, pues si no se puede atacar a un colectivo ¿por qué sí a otro? La libertad se coarta bajo la pantalla de defender a alguna minoría, pero luego se ejerce como represión general. Las personas tienen derecho a odiar, a expresar sus sentimientos o razones, lo que sea, sin agredir a nadie. Se ha podido defender teóricamente la lucha armada, por ejemplo. Otra cosa es ejercer esa idea contra alguien que es donde ha de intervenir la ley, pero no en el pensamiento ni en la palabra. Ahora valorar la lucha armada se considera apología del terrorismo. Los delitos de odio pretenden evitar se incite a la violencia, pero refuerza ésta, cuando el antídoto es la razón con argumentos. Tal represión (inimaginable hace veinte años) impide debatir ideas, sacar a la luz el trasfondo teórico de posturas contrapuestas, lo cual hace que  estallen conflictos violentos desde un estado emocional contra las minorías o contra colectivos susceptibles de ser atacados, cuando lo que hay que aplicar es la racionalidad, la libertad y la educación crítica. De lo contrario se refuerza el fanatismo naciente con una educación dirigida, incluso en valores por ejemplo, y no hacer que enseñar sea con métodos participativos, con información y experimental.

Son muchos los síntomas que permiten analizar la fanatización de las nuevas ideas, que hoy se hacen predominantes en la sociedad, pero que fuera de la razón y del uso de argumentos acabarán generando más violencia generalizada y activando lo contrario de lo que pretenden defender, cuya consecuencia será el choque de mentalidades cerradas en sí mismas, lo que que hará que se establezcan modelos totalitarios ejercidos desde la masa social. Darnos cuenta de ello será un primer paso para intentar desactivarlo con el fin de defender las ideas mismas que son distorsionadas por el fanatismo. Una cosa es ser ecologista, feminista, apoyar el movimiento LBGTI, defender la sensibilidad para con los animales, etc. y otra diferente es serlo fanáticamente para organizar en torno a tales ideas y luchas por la liberación de las personas estructuras de Poder en lugar de ser acicates de crítica y de avance en la mentalidad social. Entre tanto queda esperar acontecimientos.

Suerte al lector.

ECOnomía – ECOlogía (Renta Básica y cambio climático)


RENTA BÁSICA Y CAMBIO CLIMÁTICO
(Manifestación global contra el cambio climático el 27 de septiembre – 2019)

Nos enfrentamos al reto de evitar la destrucción del medio ambiente que sucede cada día que pasa, y de manera más violenta. Lo cual nos lleva a una situación extrema. Asistimos atónitos a la devastación de nuestra casa (nuestra “oikós” – “casa”) Se ha logrado concienciar a una gran parte de la población mundial, los partidos políticos incluyen en sus programas medidas para frenar cuestiones como la contaminación, el cambio climático, la desaparición de especies y ecosistemas, unos más que otros. Organizaciones y ONGs actúan en este sentido con ahínco y entrega. Pero la devastación continúa a nivel planetario, de las naciones, en el ámbito regional y local.

Se hacen manifestaciones, denuncias, actos en favor de respetar la naturaleza. Por primera vez una manifestación y huelga a nivel global se celebra este 27 de septiembre de 2019. Además de fluir la información al respecto, se legisla más o menos, se toman medidas, se hacen protestas, pero la destrucción sigue, porque todo esto es necesario, pero no suficiente.

La cuestión es cómo abordar el problema, ¿de qué manera se puede resolver?, para lo cual hace falta una herramienta con la que hacer efectivas y posibles las medidas necesarias que eviten el colapso. Frente a actitudes pesimistas en cuanto a que ya nada se puede hacer, que es demasiado tarde, que es irreversible, siempre se podrá mejorar y no caer en visiones apocalípticas, sino en el razonamiento y ver que de manera lenta, pero paulatina, es posible cambiar de rumbo. Y más cuando no queda más remedio.

Para hacerlo hay que ir a las causas e incidir sobre las mismas. ¿Cuál es el denominador común de todos los problemas ecológicos? Sin lugar a dudas: Los intereses económicos. Sin abordar éstos no hay nada qué hacer, sino fuegos artificiales, vocería, lamentos y poco más que medidas al final inútiles. O se puede desembocar en establecer leyes y una represión brutal, de forma que el remedio sea peor que la enfermedad, al quedar excluida más de un ochenta por ciento de la población mundial excluida y padeciendo la devastación de sus tierras y lugares que habitan. En en nuestro país se dejaría en esta hipótesis a la mitad de la población sin recursos para vivir.

El desarrollo sostenible requiere una economía sostenida, capaz de adaptarse a los cambios que han sucedido como consecuencia de las nuevas tecnologías, de la aplicación de sistemas informáticos y la robotización en el ciclo económico: la producción, distribución y el consumo. Lo que supone la necesidad de adaptarse a la globalización, para hacer que tenga rostro humano y no que suceda de una manera impersonal e inhumana.

Al aplicar las herramientas tecnológicas de cuarta generación muchos puestos de trabajo quedan inoperantes, sin que puedan ser sustituidos, entonces para mantener el ritmo de ganancias y evitar la presión del desempleo se expande el modelo productivo invadiendo cada vez más los espacios naturales, abaratando costes económicos que se convierten en enormes gastos medioambientales mediante dejar hacer por considerarse una prioridad los beneficios empresariales a cualquier precio, con la coartada, necesaria, de crear puestos de trabajo, lo cual que hace que de esta manera se apoyen proyectos de infraestructuras y modelos de desarrollo sin ningún sentido. Otra cuestión es ver cómo en esta vorágine la economía financiera domina a la economía productiva.

La digitalización de la economía en España (ABC – 15 – IX – 2019) ha suprimido 540.00 empleos de personas de más de cincuenta años. Se prevé que en cinco años afecte de la misma manera a seis millones de trabajadores, lo que se conoce como un “cambio sísmico” en la economía. Pero además significa que esa misma cantidad son los trabajadores jóvenes que no se van a incorporar al mercado laboral, porque su labor ha sido suplantada por la robótica, que incorpora en esta actividad un 2% de los puestos de trabajo que suprime. Antiguamente, hace diez años a los estudiantes de ingeniería industrial les mandaban hacer trabajos para una previsión de generar 200 puestos de trabajo al diseñar una fábrica. Hoy en día a los estudiantes de ingeniería de computadoras les plantean estudios para ver como una aplicación puede sustituir 1.200puestos de trabajo. Los datos que apunta la Unión Europea es que la media de automatización del empleo es de un 20%, siendo en Eslovaquia el 34%, lo que se espera que en menos de una década se duplique. Esto quiere decir que que el mundo desarrollado dispone de una riqueza inconmensurable, que de no gestionar acabará sembrando la violencia por las desigualdades y la destrucción del planeta al no saber adecuar la nueva realidad a las necesidades medioambientales. La gran cantidad de dinero que se produce no puede ser invertido en la economía productiva que está saturada, por lo que de no aplicar la Renta Básica enormes fortunas se “evaporan” a la economía financiera que manejar cifras desorbitadas sin otra utilidad que engordar un mercado de valores sin sentido.

Año 2019

De esta manera para mantener el nivel de empleo se dedican enormes cantidades de dinero público, de toda la ciudadanía, para incentivar inversiones y generar empleo: deducciones fiscales, subvenciones a los empresarios, ayudas para la compra de los productos, como los automóviles que para mantener esta industria se da una cantidad al comprador que irá a la saca del empresario. O el uso gratuito del suelo público para que instale las fábricas en un determinado territorio y cuando se va la empresa porque se acaban los apoyos de las instituciones dejan la contaminación, los desmanes cometidos y se llevan el dinero de todas y de todos en forma de beneficios. A esto se llama “incentivar” las inversiones para crear empleo. De esta manera el trabajo en lugar de crear riqueza nos cuesta dinero a la sociedad, ante una producción saturada, un derroche energético y de consumo concebido para dinamizar la economía. El coste de tratar los residuos, que nos invaden cada vez más, aumenta. El chantaje del poder económico sobre el poder político y las ciudadanas y ciudadanos es cada vez mayor.

Pensemos que después de las políticas de austeridad por los gobiernos recientes en Europa consisten en la reducción del gasto público en Sanidad, en la educación, en los trasportes públicos, congelación de las pensiones o subidas de las mismas en cantidades ridículas en comparación con la subida del coste de la vida, todo esto con la finalidad de disminuir la deuda y controlas el déficit. La deuda se ha incrementado de un 36% al 101 % en los diez últimos años de la crisis. Las políticas de empleo han vaciado las arcas del Estado y para potenciarlas se ha hecho caso omiso a la legislación medioambiental o se han usado trucos para no poner trabas a las empresas. Lo cual sucede tanto en los modelos liberales como socialdemócratas y el colofón es querer lograr el pleno empleo con el trabajo garantizado, cuando gran parte del mismo se está automatizando. De manera que con la robótica y nuevos mecanismos aplicados a las cadenas de producción se produce lo mismo o más sin necesidad de tanta mano de obra. Despidos masivos en la banca, en el sector servicios, en las fábricas, el cierre de muchos negocios de autónomos.

Cegados por el plástico. Recogiendo la exposición “Conciencia” en la sala de arte White LA3 de Madrid.

Lo que hace falta es dejar a un lado el factor empleo porque ya no hace falta en gran medida e insistir en ello por inercia y debido a una especie de fanatismo económico no permite ver la realidad, sino más bien estar inmersos un delirio, la alucinación del pleno empleo, lo que lleva a incidir en la crisis económica y en el deterioro medioambiental. Algo que se agudiza por más que se trate de impedir. Y esto es lo que nos arrastra a una hecatombe ante una crisis de modelo que es el que hay que trasformar.

La medida posible y necesaria es la Renta Básica. La economía puede funcionar sin la presión del empleo y sin convertirnos en voraces depredadores del medio ambiente, tanto como productores como consumidores.

La cuestión no es la pregunta típica de “¿con qué dinero?”, sino plantearnos con sensatez ¿cómo organizar el dinero que hay en las arcas del Estado, con el que ya cuenta la sociedad? Y a la vez establecer nuevos modelos de fiscalidad, como que pague impuestos el trabajo, no el trabajador, por lo tanto las máquinas y las aplicaciones informáticas, lo que quiere decir que con los beneficios que aumentan al prescindir del pago de la cuota de la Seguridad Social y del salarios al obrero. O que cotice la economía financiera que se dedica a la producción de valores. Pero éste es otro tema.

Con la Renta Básica se permitirá mantener trabajos que por falta de rentabilidad se acaban dejando, como la artesanía de todo tipo, la agricultura ecológica, artísticos, lo que tanto se empieza a hacer como proyecto vital de muchas persona, pero acaban en la frustración. Si alguien puede vivir con la Renta Básica lo poco que se gane con esas actividades será un complemente y beneficio. Si vendiendo cacharros de barro una persona gana trescientos euros al mes tras restar los costes, tendrá que dejar esta actividad y buscar otra forma de vida, pero añadido a la Renta Básica puede continuar con esta labor.

Se habla mucho de la España vaciada, proceso de absorción de la población rural por las ciudades. Hará falta un proceso contrario para que vuelvan a habitarse el mundo rural. Con la Renta Básica será más rentable vivir en un pueblo, donde se podrá trabajar en empleos o iniciativas acordes al entorno. Lo cual tiene que ver mucho con la protección del medio ambiente, al haber gente que limpie a través de muchas actividades los bosques cercanos, al estar vigilantes para evitar incendios, el cuidado de los ríos por depender su modo de vida de esta riqueza natural. El abandono de los pueblos supone la desatención de la naturaleza en su entorno. Da lugar a la concentración de las poblaciones en grandes ciudades que crecen por ser centro de atracción donde la pobreza se hace estructural, igual que la delincuencia. Son insalubres mental, física y emocionalmente. Un derroche energético y crea unas condiciones de vida deplorables a lo cual acaba adaptándose mucha gente en una especie de locura asimilada, la cual se adormece con las pantallas de todo tipo adonde desembocan las miradas y evasión de los más jóvenes.

Analicemos de manera precisa la realidad concreta: Los minerales fósiles como el carbón y sus derivados suponen un encarecimiento de la energía, una amenaza para el medio ambiente y un potenciador del cambio climático debido a sus emisiones tras su combustión. Durante años se subvencionó este negocio sin hacer caso a las referencias económicas y medioambientales, con el fin de mantener los puestos de trabajo y convertir el dinero público en beneficios empresariales privados. Modelo éste que ha dado lugar a la economía de la corrupción. Una vez que supera los índices de peligrosidad por las emisiones de azufre y de CO2, donde además de poner en riesgo la salud de los trabajadores, sacrificio que han soportado durante más de un siglo, y el deterioro de la salud de las poblaciones de los entornos mineros y afectar gravemente a la atmósfera se decide cerrar estas explotaciones en su gran mayoría. A cambio se pretende reindustrializar las zonas mineras, sin ver si hace falta o no. Se aplica el “plan Miner” mediante el cual con subvenciones de la UE y del Estado español se pretenden implantar industrias como alternativa, se levantan naves, que hoy en día se están cayendo y convirtiendo en ruinas tras haber gastado desde el año 1990 al 2014 la cantidad de 24 mil millones de euros, para nada, que no ha funcionado por cerrarse al año de ponerse en marcha o más del 60% ni siquiera empezar la actividad prevista. Se admite con la excusa de mantener los puestos de trabajo. Y seguimos en esta dinámica bajo otras formas. Una cantidad que hubiera permitido dar 2 millones y medio de rentas básicas, lo que equivale a que 213.675 personas cobraran mensualmente la RB durante doce años. Sin embargo hemos alimentado la deuda y aumentado el desempleo, precarizado el trabajo y mermar las prestaciones para los parados. Y ere que ere, perdón “erre que erre”.

El cambio de modelo energético exige un cambio del trasporte, pasar del motor por combustión al eléctrico, pero se ponen en juego los miles de empleos de la industria del automóvil, de la industria petrolera y sus enormes beneficios para las multinacionales. Y se ha de sacrificar el planeta a estos intereses particulares bajo la coartada del empleo cuyos derechos laborales son socavados paulatinamente. Además se mantiene y elevan los costes económicos y ecológicos de la gestión de los residuos, cuyo empleo no haría falta si se suprimieran muchas empresas obsoletas y se ahorrarían todo tipo de costes, que permite incidir en aplicar la Renta Básica. Pero enfocado todo en el empleo no se ve más allá y las consecuencias las convertimos en un destino trágico contra el que “nada se puede hacer”, a no ser que decidamos cambiar sobre nuevas bases, posibles y necesarias, pero sobre todo lograr trasformar el paradigma de la economía, sin lo cual efectivamente no hay nada qué hacer. Como diría Erich Fromm “es una cuestión de mentalidad” aplicar lo que llamó el Salario Asegurado, equivalente a la RB (año 1952)

Se han construido aeropuertos para dinamizar la economía durante unos meses, que luego no han servido para nada, no se usan. Trenes de Alta Velocidad por encima de las posibilidades de gasto público y de una necesidad real que hace que cada año el estado tenga que poner dinero del erario para contrapesar su déficit y se encarecido un 230% viajar. El destrozo de los ecosistemas ha sido apabullante, la burbuja inmobiliaria ha colapsado las ciudades y ha empujado a la mayor crisis habida después de la II Guerra Mundial arrastrando al mercado hipotecario que luego ha provocado el rescate de los bancos con el dinero de toda la ciudadanía. ¿Puede haber algo más absurdo?, y sin embargo estamos sumergidos en este dislate.

¿Qué suponen los incendios del Amazonas, de Indonesia, de África central? Progreso y desarrollo en forma de conseguir terrenos para industrias de extracción de minerales, explotaciones de enormes fincas para monocultivos, aplicar la agricultura con semillas transgénicas masivamente, plantar árboles de crecimiento rápido para la industria papelera, pastos y extensiones para la explotación industrial de la ganadería y todo por dinero, en forma de beneficios y de creación de empleo, pero es matar la gallina de los huevos de oro y el hábitat de pueblos indígenas, así como la desaparición de cientos de especies animales y vegetales.

¿Qué hacer? Establecer una medida para que el empleo no sea usado como coartada por no ser imprescindible, sino el necesario, sin asumir, por activa o por pasiva, arrebatar el dinero público para impulsar una economía que igual que ha creado riqueza ahora sus consecuencias son lo contrario y además un peligro para la Humanidad, siendo posible su reparto entre la ciudadanía en forma de renta básica, junto a un sistema salud y educación públicas, e incentivar el transporte colectivo y demás. La conclusión a la que llega Jared Diamond, fisiólogo evolucionista y biogeógrafo, en su obra “Colapso” es: Los mismo que hace que crezca y se desarrolle una civilización es lo que hace que se destruya si no es capaz de cambiar sus modelos de producción y de consumo y sus maneras de pensar adecuadas a la nueva realidad que ha originado su desarrollo.

Porque la Renta Básica es una respuesta en favor del desarrollo sostenible y un paso más en los derechos de ciudadanía. Pero corre el peligro de no ser defendida por el pueblo y que se aplique como incentivo al consumo, se pague en forma de un cheque anual bajo el modelo propuesto por economistas liberales (Von Mises, Milton Friedman) de un Impuesto Negativo, de manera que las personas tengan la posibilidad de consumir lo que produce la industria con la tecnología, pero el Estado suprima la sanidad y la educación públicas, incluso hacer que la seguridad ciudadana se privatice, como ya se hace en parte. Es lo mismo que ha acompañado el proceso de políticas de empleo con la privatización de las actividades y los bienes públicos como la energía, la gestión del agua, el cuidado de los jardines, la gestión de las basuras, etc ( instalando de manera “legal” la economía de la corrupción, que consiste en pasar el dinero público a bolsillos privados, considerándose únicamente ilegal cuando se hace mediante atajos; esquema éste de todos los casos de corrupción que hoy se juzgan, que no son sino la punta del iceberg: El trasvase de dinero público al bolsillo de unos pocos, pasando por los políticos que a río revuelto…)

Se podría poner un caso tras otro. Pero veamos el último que es sangrante y sigue el mismo mecanismo: La Junta de Andalucía pretende construir una autovía de Cádiz a Huelva pasando por el borde del ecosistema protegido y muy sensible, el parque nacional de Doñana (que se verá gravemente afectado) por crear empleo y que la empresa constructora, privada, obtenga enormes beneficios, sin arriesgar su capital ni nada, sino porque “es así”, lo mismo que el rescate de las autopistas por parte del Estado. En el caso de esta autovía se justifica para ahorrar dieciséis minutos de viaje. Un dislate que se camufla de desarrollo, que es apoyado porque va a crear empleo y se dilucida entre ganar para comer o que se destruya el humedal de Europa más importante. Se disfrazan con medidas cosméticas y seguimos destruyendo riquezas naturales irrecuperables con consecuencias que afectan al cambio climático.

Es una locura en la que estamos sumidos, que hay que salir de ella antes de que nos autodestruyamos. Por eso es fundamental vincular un día como este 27 de septiembre, con la convocatoria de una huelga y manifestación planetaria para evitar el cambio climático y que se tomen medidas desde la base del problema, lo que supone relacionar la Economía con la Ecología, lo cual es factible y sin excusa alguna, lo cual implica el establecimiento de la Renta Básica. O será una protesta más, global, cuantitativamente enorme por el apoyo recibido, con un gran efecto mediático, pero sin futuro, siendo precisamente éste lo que nos jugamos junto a un presente cada vez más amenazado. Ya concluyó Charles Darwin que las especies, e individuos de las mismas, que se adaptan a los nuevos cambios sucumben. Estamos en esta tesitura.

La Renta Básica es la piedra angular del desarrollo sostenible y lo que podrá evitar que perdure y nos destruya el cambio climático. Lo cual supone esa unión para defender el oikos, el “eco”, la casa personal (economía) y la casa global (ecología), dos caras de la misma moneda, apoyada una en la otra, dependientes entre sí. El cambio climático se hace evidente porque a la vista está. La renta Básica también lo es, pero al razonamiento, no se ve a simple vista, de ahí seguir difundiendo la equivalencia de la relación entre la Renta Básica y el cambio climático. Es un reto que hemos de poner en marcha.

Dixit.

La plastificación del planeta, el clima-X y el arte

¿Te imaginas, amable lector, que te ponen una bolsa de plástico tapándote la cabeza? No podrías respirar, te ahogarías y querrás quitársela. Lo mismo está sucediendo con nuestro planeta. Sólo que somos nosotros quienes se lo tenemos que quitar ya que se la hemos puesto de manera irresponsable. Creímos que no pasaba nada, pero ya sus residuos, sólo de plásticos forman una isla enorme que vaga por el océano Índico y otras masas de residuos vagan en otros lares, destruyendo la flora y fauna de humedales y de zonas biológicamente sensibles.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 50560302_10215860609045727_1048898552043929600_n.jpg
Sara Potxemutxka en acción performance.

Las microfibras de plástico contaminan el 83% de las aguas que bebemos a diario, lo cual afecta a la agricultura y a la salud humana pues se ha empezado a detectar su presencia en sangre, lo que es causa de múltiples enfermedades. Afecta mortalmente a muchos animales que se ahogan con bolsas y tiras de telas. Presagian la desaparición de especies que ven invadido su hábitat por los desperdicios. El plástico tarda en degradarse demasiado tiempo y nunca del todo.

Unido al cambio climático es una amenaza grave, sobre la que se ha comenzado a reaccionar, tras años de denuncias por parte de colectivos ecologistas y de numerosos científicos. Por fin se socializa la preocupación, que ha de servir para pasar a la acción. Sin embargo ésta se hace con tibieza, si querer molestar a las industrias contaminantes, sin querer ir a las causas.

Sin embargo hay una movilización importante que grita y clama en todos los rincones para tomar medidas urgentes, ante la emergencia climática, cuyas consecuencias se empiezan a sufrir gravemente y con unos costes cada vez mayores. No únicamente bastan declaraciones, intenciones, sino atender a aquello que lo ocasiona, tema que dejo para dentro de unos días: “ECOnomía – ECOlogía”.

Me preocupa que quienes dominan los resortes de la economía y de la política a nivel mundial, ya no necesitan una guerra para esquilmar la población mundial, pues entienden silenciosamente que hay demasiados habitantes en el planeta (la función oculta de muchas contiendas a lo largo de la Historia.) Buscan un equilibrio cruel, pues una parte de los habitantes del planeta se ven amenazados por las enfermedades, el hambre, las deportaciones, guerras locales, lo cual se convierte en una carga para la economía mundial. Lo que llaman el “lastre poblacional”.

El problema de las catástrofes es que son incontrolables. Sus efectos amenazan a buena parte de la población. La ONU ha calculado que los desplazamientos por causas de inhabitabilidad en determinadas zonas afectadas por huracanes, maremotos, sequías y demás ecatombes será en los próximos cinco años de 480 millones de habitantes. Esto ocasiona una presión demográfica que va a afectar a la convivencia global. Se pueden frenar a miles de personas que buscan un lugar para vivir, ¿pero a millones? Otros tantos o más morirán como consecuencias directa de los destrozos, sin que aparentemente haya nadie responsable, sino “la naturaleza”.

Por ello hemos de reaccionar, de manera urgente, sin perder de vista lo importante. Exigir medidas económicas que lo permitan y reconvertir los beneficios privados, que gratifican al 4% de la población mundial, en beneficios públicos y globales que faciliten la supervivencia de cada una de las personas de todo el mundo. El 1% de los más ricos acumula el 82% de la riqueza mundial (Oxfam) En estos momento sólo el 53% de los habitantes del planeta puede asegurar su existencia mediante el empleo. Lo que cada vez será menos ante la automatización del trabajo. Es preciso un cambio hacia la conciencia global es un nuevo paradigma que ha de afectar a la economía, al ecosistema, a la política, la educación, la sanidad, la cultura y demás.

Hace unos días asistí a una exposición en la sala White LA3 de Madrid. La estaban desmontando, lo que me permitió hablar con algunos artistas y aún llegué a tiempo de ver algunas obras y los carteles explicativos de todas las demás. El título de la exposición, en la que participaron diversos artistas plásticos fue “CONSCIENTE”. Muy jóvenes los autores, coincidieron en una visión crítica de lo que está sucediendo a nivel global y en su propio entorno. Hacen visible lo que fue el mensaje de los ecologistas años atrás: “Pensar globalmente, actuar localmente”. Con esta visión en cada lugar se han organizado manifestaciones, performances, asambleas, debates, protestas. Algo imparable que ha de sacudir la inercia de los políticos y la codicia que ciega a muchos empresarios y ejecutivos de multinacionales.

Se ha construido una maquinaria económica y social que parece imparable, lo que va a exigir un gran esfuerza de conciencia. Pero esta labor cada vez se extiende más, a más generaciones, a más sectores de la población, a más localidades. Los efectos los padecemos a diario. Vemos imágenes de la destrucción que significa dejar que las cosas pasen, o el ¡qué se va a hacer!, cuando se pueden emprender muchas pequeñas cosas, pero de nada vale hacer que se hace, propagandear de lo que se quiere reconstruir si no se actúa preventivamente, lo cual afecta a la economía.

En la exposición a la que me refiero me llevé una sorpresa ante el compromiso de artistas jóvenes. Para muestra un botón:

La obra de Álvaro Borobio, LEVITA, está realizada con el plástico que el autor consumió en un año, busca el efecto sangrante del interior de la lona, un conjunto de plásticos que se petrifican, de más de 70 clases, según el alimento consumido. Esta masa de polímeros que dan lugar a los materiales sintéticos han creado una isla más grande que el territorio de Francia en el océano Índico. Visualiza lo peligroso y feo que es y se lo devuelve al espectador, en forma de conciencia, de impacto visual.

Otra obra que me llamó la atención (no recuerdo el autor) fue unas barras de pan sobre las que se clava un tenedor y sobre el mismo se coloca una cuchara en equilibrio. Pueden estar pegadas, pero el espectador que lo quiera comprobar verá que se cae, luego lo tendrá que poner en su sitio. Representa el equilibrio de los ecosistemas, que se ha tardado años en crear. La mano del hombre los destruye en un momento y luego es muy difícil de recuperar.

Muchas obras salen a la calle, como hace Felipe Zapico sacando una serie de fotos de la naturaleza a los espacios públicos, para que lo sean de conciencia y estéticos. También grupos que quieren hacer visible la destrucción e invasión de plásticos mediante performances para visualizar la necesidad de conciencia y acción. Poner en marcha la conciencia, la sensibilidad como valores preponderantes. El valor de la belleza y el sentimiento en las sociedades.

Y otra obra de la muestra que hace visible, palpable, el hecho de que no sólo nos invade el plástico exteriormente, sino a través de los mensajes cortos, de las pantallas, de las comunicaciones masivas diluidas la inmediatez, que reduce la capacidad de pensar con ofertas de juegos virtuales, de tanteo de palabras en redes sociales que aíslan a las personas para que no se unan en proyectos comunes, sino que se encuentren “masivamente” esporádicamente se hagan un selfie y poco más, para que el pueblo unido no pueda ser… sino hacer de este concepto una sombra en la nube enredada por algoritmos impersonales que marcan las pautas de sus emociones, estados de ánimos y relaciones humanas. La adoración a esta nueva virtualidad que hacemos real sobre un vacío existencial la plasman en su obra “DEL ÁNIMA”, Ángel Cobo Alonso y Reyes Liébana Blanco, de la plataforma Encrudo: “La pérdida del humanismo frente a la tecnología es ya un hecho irrefutable, mas poco a cambiado el simbolismo de arrodillarnos ante la imagen / imaginario, cuya conexión y parecido con la realidad es cuestionable. ¿Qué sucede entonces ciando la subordinación digital se convierte en experiencia? Una propuesta para “purgarnos” de la tecnología a través de la misma desvinculándonos de una tradición religiosa como tal. Uniendo la poesía con artes visuales, para acabar rendidos a los vicios digitales”.

“DEL ÁNIMA”, de Ángel Cobo Alonso y Reyes Liébana Blanco. Un reclinatorio ante tres pantallas en las que se escucha un poema.

Cada cual puede crear sus espacios, sus iniciativas, es lo importante. En las calles, en las aulas, en grupos, sin que todo se encienda y se apague al hacerlo en el ordenador o la televisión. Estos artistas y muchos otros siembran la esperanza. Abren caminos de libertad y de convivencia, pero sobre todo crean horizontes de una nueva realidad que se llama futuro. Es ese “viento del pueblo” que clamó Miguel Hernández, capaz de contrarrestar los tizones y tormentas de una naturaleza envenenada por algunos seres humanos que no saben que como canta el poeta argelino Pierre Rabhi al proponer la insurrección de las conciencias: “Matad al último pájaro, / talad el último árbol, / destruid el último río / y veréis que el dinero no se puede comer”.

Conciencia de existencia

Hace unos días, en un debate sobre la necesidad de los movimientos sociales, salió a relucir lo de la “conciencia de clase” como elemento esencial para activar desde la calle una respuesta a la situación actual de pobreza, precariedad, explotación y desamparo.

Continúa leyendo Conciencia de existencia

“El largo viaje tras un sueño”

Foto de la marcha

Es el título de un libro que escriben Miguel Ángel Fernández y Ramiro Pinto. Participan con textos Manuel Cañada (prólogo); Carmen Martín (autora, además, de las fotos; Raquel Mlích y Teo Lozano (epílogo) Trata de la marcha que se realizó del 10 al 24 de marzo de 2018 contra el paro y la precariedad, por la Renta Básica.

Continúa leyendo “El largo viaje tras un sueño”

El taxi, la Renta Básica y las matemáticas

Operaciones matemáticas

Voy a usar un argumento matemático para hacer ver la necesidad de aplicar la Renta Básica. Fui alumno en COU del profesor Navarro en el instituto San Isidro de Madrid y en la filial del Ramiro de Maeztu, Ntrª. Sra. de Begoña, de don Gregorio, que en BUP impartió clases de Literatura, a finales de los 70. Podría contar muchas anécdotas, pero iré al grano.

Continúa leyendo El taxi, la Renta Básica y las matemáticas

El trabajo como enfermedad

El año 1952 Erich Fromm, en su libro “La sociedad sana”, afirma que el Salario Asegurado (Renta Básica) es necesario y es posible económicamente, el problema es la mentalidad de la sociedad. Me he dado cuenta de que no lo es tanto como una forma de pensamiento, sino como una patología dominante que hace del trabajo una conducta compulsiva, que afecta al modo de pensar y demás actitudes ante la vida.

Continúa leyendo El trabajo como enfermedad

La trampa del empleo

La sociedad se encuentra en un callejón sin salida, y no paramos de darnos cabezazos contra el muro. Insistimos en políticas de empleo que nos han llevado a la ruina. Son la causa de la crisis actual, de la que no es posible salir si no somos capaces de abandonar este modelo. O sea es necesario dinamitar el muro del empleo, sobre todo el de nuestro pensamiento.

Continúa leyendo La trampa del empleo

Renta Básica ¿idealismo?

Ni idealismo, ni utopía. Por más que se quiera señalar como algo imposible. La Renta Básica consiste en aplicar el método del materialismo dialéctico, para la construcción de la realidad. No es una utopía, porque tal como Marcuse indica en “La muerte de la utopía”, una idea deja de ser utópica cuando es posible y es necesaria.

Continúa leyendo Renta Básica ¿idealismo?

Cataluña – Calatunya se repite.

Al volver a leer el libro del profesor inglés de Historia R. Trevor Davies, sobre los años de 1621 a 1700 en la Historia de España, me ha sorprendido la manera en que se repite lo que actualmente vivimos con respecto a Cataluña. Ante la ingobernabilidad, por falta de presupuesto: “Cuando el diablo no tiene qué hacer espanta moscas con el rabo”. Lo que afecta a las dos partes del conflicto. En épocas pasadas sucedió igual durante la decadencia del imperio español y otras crisis económicas.

Continúa leyendo Cataluña – Calatunya se repite.

Fabricar un espejismo

Tal y cómo comenté la semana pasada, la política española y en general en todo el mundo con la globalización tecnológica y de la comunicación, funciona como un espejismo. No es algo casual, sino el resultado del poder que ejercen los capitales financieros a través de los medios de comunicación, los cuales empiezan a dominar y a dirigir también las redes sociales, porque necesitan controlarlos desde organizaciones que difuminan la comunicación.

Continúa leyendo Fabricar un espejismo

¿Moción de censura o atrapados en un espejismo?

El surrealismo político no es otra cosa que la desesperación de una economía a la deriva, amparada por todo el arco parlamentario y partidos con representación institucional en sus diversos ámbitos. El vacío en la vida política adquiere relevancia, es un viaje sin rumbo, en el que nadie mira el camino, sino que se arrincona en un rincón del vehículo en el que vamos y la pelea por llevar un volante que no funciona, que nada dirige, es proverbial con tal de coger la gorra de chófer.

Continúa leyendo ¿Moción de censura o atrapados en un espejismo?

El chalet de la horda

Mucho se habla del asunto del chalet que han comprado los lideres de Podemos y la reacción que ha provocado por la zona en la que se ubica y por el elevado precio. Hay quien lo compara con la casita de la ministra Cospedal (PP) de millones de euros. O la vivienda que compró Chacón (PSOE) en Santo Domingo. Y hay otras muchas viviendas de las que no se sabe nada. Habrá que añadir lo que cuesta mantener tales propiedades. Pero hay algo de lo que no se dice nada, siendo esencial.

Continúa leyendo El chalet de la horda

Mentiras absolutas

Hay mentiras que son tan enormes que su peso cae sobre la conciencia colectiva y se acaban asumiendo. No hay escapatoria, a no ser que se reflexione muy metódicamente. Se ven, pero su irrealidad es tal que el cerebro las convierte en verdad, porque las repite el Poder e impone: Producen una mentalidad.

Continúa leyendo Mentiras absolutas

Poder y mujer

Decía el filósofo alemán Max Horkheimer que quien va retrasado en la Historia no puede alcanzarla. Y algo de esto sucede mirando con retrospectiva y, de una manera especial, al horizonte con el tema del feminismo que ha pasado de ser un movimiento de liberación de la mujer, y por ende de los seres humanos atrapados durante milenios en sus respectivos roles, a convertirse en una ideología.

Continúa leyendo Poder y mujer

Tipos de existencia

He tratado de superar la pena de ver a seres queridos, familiares y amigos, en estados lamentables. También la muerte de algunos. Pero son lamentos diferentes. Y me pregunté ¿por qué tal fondo de tristeza?, hasta cierto punto lógico. También ante personas que ves pasar por la calle en silla de ruedas o de conocidos que han quedado sin apenas conciencia o deformada ésta.

Continúa leyendo Tipos de existencia

¿Ideas o ideales?, ¿o nada?

Cada vez me sorprende más lo que sucede en nuestra sociedad. Me doy cuenta de que para conocer lo que ocurre en la actualidad es mejor coger un libro de cierta profundidad, sea de ensayo o de novela, sin que haga falta que sea histórica. Y también es cierto que conociendo los entresijos de lo actual es posible entender mejor la Historia.

Continúa leyendo ¿Ideas o ideales?, ¿o nada?