ECOnomía – ECOlogía (Renta Básica y cambio climático)


RENTA BÁSICA Y CAMBIO CLIMÁTICO
(Manifestación global contra el cambio climático el 27 de septiembre – 2019)

Nos enfrentamos al reto de evitar la destrucción del medio ambiente que sucede cada día que pasa, y de manera más violenta. Lo cual nos lleva a una situación extrema. Asistimos atónitos a la devastación de nuestra casa (nuestra “oikós” – “casa”) Se ha logrado concienciar a una gran parte de la población mundial, los partidos políticos incluyen en sus programas medidas para frenar cuestiones como la contaminación, el cambio climático, la desaparición de especies y ecosistemas, unos más que otros. Organizaciones y ONGs actúan en este sentido con ahínco y entrega. Pero la devastación continúa a nivel planetario, de las naciones, en el ámbito regional y local.

Se hacen manifestaciones, denuncias, actos en favor de respetar la naturaleza. Por primera vez una manifestación y huelga a nivel global se celebra este 27 de septiembre de 2019. Además de fluir la información al respecto, se legisla más o menos, se toman medidas, se hacen protestas, pero la destrucción sigue, porque todo esto es necesario, pero no suficiente.

La cuestión es cómo abordar el problema, ¿de qué manera se puede resolver?, para lo cual hace falta una herramienta con la que hacer efectivas y posibles las medidas necesarias que eviten el colapso. Frente a actitudes pesimistas en cuanto a que ya nada se puede hacer, que es demasiado tarde, que es irreversible, siempre se podrá mejorar y no caer en visiones apocalípticas, sino en el razonamiento y ver que de manera lenta, pero paulatina, es posible cambiar de rumbo. Y más cuando no queda más remedio.

Para hacerlo hay que ir a las causas e incidir sobre las mismas. ¿Cuál es el denominador común de todos los problemas ecológicos? Sin lugar a dudas: Los intereses económicos. Sin abordar éstos no hay nada qué hacer, sino fuegos artificiales, vocería, lamentos y poco más que medidas al final inútiles. O se puede desembocar en establecer leyes y una represión brutal, de forma que el remedio sea peor que la enfermedad, al quedar excluida más de un ochenta por ciento de la población mundial excluida y padeciendo la devastación de sus tierras y lugares que habitan. En en nuestro país se dejaría en esta hipótesis a la mitad de la población sin recursos para vivir.

El desarrollo sostenible requiere una economía sostenida, capaz de adaptarse a los cambios que han sucedido como consecuencia de las nuevas tecnologías, de la aplicación de sistemas informáticos y la robotización en el ciclo económico: la producción, distribución y el consumo. Lo que supone la necesidad de adaptarse a la globalización, para hacer que tenga rostro humano y no que suceda de una manera impersonal e inhumana.

Al aplicar las herramientas tecnológicas de cuarta generación muchos puestos de trabajo quedan inoperantes, sin que puedan ser sustituidos, entonces para mantener el ritmo de ganancias y evitar la presión del desempleo se expande el modelo productivo invadiendo cada vez más los espacios naturales, abaratando costes económicos que se convierten en enormes gastos medioambientales mediante dejar hacer por considerarse una prioridad los beneficios empresariales a cualquier precio, con la coartada, necesaria, de crear puestos de trabajo, lo cual que hace que de esta manera se apoyen proyectos de infraestructuras y modelos de desarrollo sin ningún sentido. Otra cuestión es ver cómo en esta vorágine la economía financiera domina a la economía productiva.

La digitalización de la economía en España (ABC – 15 – IX – 2019) ha suprimido 540.00 empleos de personas de más de cincuenta años. Se prevé que en cinco años afecte de la misma manera a seis millones de trabajadores, lo que se conoce como un “cambio sísmico” en la economía. Pero además significa que esa misma cantidad son los trabajadores jóvenes que no se van a incorporar al mercado laboral, porque su labor ha sido suplantada por la robótica, que incorpora en esta actividad un 2% de los puestos de trabajo que suprime. Antiguamente, hace diez años a los estudiantes de ingeniería industrial les mandaban hacer trabajos para una previsión de generar 200 puestos de trabajo al diseñar una fábrica. Hoy en día a los estudiantes de ingeniería de computadoras les plantean estudios para ver como una aplicación puede sustituir 1.200puestos de trabajo. Los datos que apunta la Unión Europea es que la media de automatización del empleo es de un 20%, siendo en Eslovaquia el 34%, lo que se espera que en menos de una década se duplique. Esto quiere decir que que el mundo desarrollado dispone de una riqueza inconmensurable, que de no gestionar acabará sembrando la violencia por las desigualdades y la destrucción del planeta al no saber adecuar la nueva realidad a las necesidades medioambientales. La gran cantidad de dinero que se produce no puede ser invertido en la economía productiva que está saturada, por lo que de no aplicar la Renta Básica enormes fortunas se “evaporan” a la economía financiera que manejar cifras desorbitadas sin otra utilidad que engordar un mercado de valores sin sentido.

Año 2019

De esta manera para mantener el nivel de empleo se dedican enormes cantidades de dinero público, de toda la ciudadanía, para incentivar inversiones y generar empleo: deducciones fiscales, subvenciones a los empresarios, ayudas para la compra de los productos, como los automóviles que para mantener esta industria se da una cantidad al comprador que irá a la saca del empresario. O el uso gratuito del suelo público para que instale las fábricas en un determinado territorio y cuando se va la empresa porque se acaban los apoyos de las instituciones dejan la contaminación, los desmanes cometidos y se llevan el dinero de todas y de todos en forma de beneficios. A esto se llama “incentivar” las inversiones para crear empleo. De esta manera el trabajo en lugar de crear riqueza nos cuesta dinero a la sociedad, ante una producción saturada, un derroche energético y de consumo concebido para dinamizar la economía. El coste de tratar los residuos, que nos invaden cada vez más, aumenta. El chantaje del poder económico sobre el poder político y las ciudadanas y ciudadanos es cada vez mayor.

Pensemos que después de las políticas de austeridad por los gobiernos recientes en Europa consisten en la reducción del gasto público en Sanidad, en la educación, en los trasportes públicos, congelación de las pensiones o subidas de las mismas en cantidades ridículas en comparación con la subida del coste de la vida, todo esto con la finalidad de disminuir la deuda y controlas el déficit. La deuda se ha incrementado de un 36% al 101 % en los diez últimos años de la crisis. Las políticas de empleo han vaciado las arcas del Estado y para potenciarlas se ha hecho caso omiso a la legislación medioambiental o se han usado trucos para no poner trabas a las empresas. Lo cual sucede tanto en los modelos liberales como socialdemócratas y el colofón es querer lograr el pleno empleo con el trabajo garantizado, cuando gran parte del mismo se está automatizando. De manera que con la robótica y nuevos mecanismos aplicados a las cadenas de producción se produce lo mismo o más sin necesidad de tanta mano de obra. Despidos masivos en la banca, en el sector servicios, en las fábricas, el cierre de muchos negocios de autónomos.

Cegados por el plástico. Recogiendo la exposición “Conciencia” en la sala de arte White LA3 de Madrid.

Lo que hace falta es dejar a un lado el factor empleo porque ya no hace falta en gran medida e insistir en ello por inercia y debido a una especie de fanatismo económico no permite ver la realidad, sino más bien estar inmersos un delirio, la alucinación del pleno empleo, lo que lleva a incidir en la crisis económica y en el deterioro medioambiental. Algo que se agudiza por más que se trate de impedir. Y esto es lo que nos arrastra a una hecatombe ante una crisis de modelo que es el que hay que trasformar.

La medida posible y necesaria es la Renta Básica. La economía puede funcionar sin la presión del empleo y sin convertirnos en voraces depredadores del medio ambiente, tanto como productores como consumidores.

La cuestión no es la pregunta típica de “¿con qué dinero?”, sino plantearnos con sensatez ¿cómo organizar el dinero que hay en las arcas del Estado, con el que ya cuenta la sociedad? Y a la vez establecer nuevos modelos de fiscalidad, como que pague impuestos el trabajo, no el trabajador, por lo tanto las máquinas y las aplicaciones informáticas, lo que quiere decir que con los beneficios que aumentan al prescindir del pago de la cuota de la Seguridad Social y del salarios al obrero. O que cotice la economía financiera que se dedica a la producción de valores. Pero éste es otro tema.

Con la Renta Básica se permitirá mantener trabajos que por falta de rentabilidad se acaban dejando, como la artesanía de todo tipo, la agricultura ecológica, artísticos, lo que tanto se empieza a hacer como proyecto vital de muchas persona, pero acaban en la frustración. Si alguien puede vivir con la Renta Básica lo poco que se gane con esas actividades será un complemente y beneficio. Si vendiendo cacharros de barro una persona gana trescientos euros al mes tras restar los costes, tendrá que dejar esta actividad y buscar otra forma de vida, pero añadido a la Renta Básica puede continuar con esta labor.

Se habla mucho de la España vaciada, proceso de absorción de la población rural por las ciudades. Hará falta un proceso contrario para que vuelvan a habitarse el mundo rural. Con la Renta Básica será más rentable vivir en un pueblo, donde se podrá trabajar en empleos o iniciativas acordes al entorno. Lo cual tiene que ver mucho con la protección del medio ambiente, al haber gente que limpie a través de muchas actividades los bosques cercanos, al estar vigilantes para evitar incendios, el cuidado de los ríos por depender su modo de vida de esta riqueza natural. El abandono de los pueblos supone la desatención de la naturaleza en su entorno. Da lugar a la concentración de las poblaciones en grandes ciudades que crecen por ser centro de atracción donde la pobreza se hace estructural, igual que la delincuencia. Son insalubres mental, física y emocionalmente. Un derroche energético y crea unas condiciones de vida deplorables a lo cual acaba adaptándose mucha gente en una especie de locura asimilada, la cual se adormece con las pantallas de todo tipo adonde desembocan las miradas y evasión de los más jóvenes.

Analicemos de manera precisa la realidad concreta: Los minerales fósiles como el carbón y sus derivados suponen un encarecimiento de la energía, una amenaza para el medio ambiente y un potenciador del cambio climático debido a sus emisiones tras su combustión. Durante años se subvencionó este negocio sin hacer caso a las referencias económicas y medioambientales, con el fin de mantener los puestos de trabajo y convertir el dinero público en beneficios empresariales privados. Modelo éste que ha dado lugar a la economía de la corrupción. Una vez que supera los índices de peligrosidad por las emisiones de azufre y de CO2, donde además de poner en riesgo la salud de los trabajadores, sacrificio que han soportado durante más de un siglo, y el deterioro de la salud de las poblaciones de los entornos mineros y afectar gravemente a la atmósfera se decide cerrar estas explotaciones en su gran mayoría. A cambio se pretende reindustrializar las zonas mineras, sin ver si hace falta o no. Se aplica el “plan Miner” mediante el cual con subvenciones de la UE y del Estado español se pretenden implantar industrias como alternativa, se levantan naves, que hoy en día se están cayendo y convirtiendo en ruinas tras haber gastado desde el año 1990 al 2014 la cantidad de 24 mil millones de euros, para nada, que no ha funcionado por cerrarse al año de ponerse en marcha o más del 60% ni siquiera empezar la actividad prevista. Se admite con la excusa de mantener los puestos de trabajo. Y seguimos en esta dinámica bajo otras formas. Una cantidad que hubiera permitido dar 2 millones y medio de rentas básicas, lo que equivale a que 213.675 personas cobraran mensualmente la RB durante doce años. Sin embargo hemos alimentado la deuda y aumentado el desempleo, precarizado el trabajo y mermar las prestaciones para los parados. Y ere que ere, perdón “erre que erre”.

El cambio de modelo energético exige un cambio del trasporte, pasar del motor por combustión al eléctrico, pero se ponen en juego los miles de empleos de la industria del automóvil, de la industria petrolera y sus enormes beneficios para las multinacionales. Y se ha de sacrificar el planeta a estos intereses particulares bajo la coartada del empleo cuyos derechos laborales son socavados paulatinamente. Además se mantiene y elevan los costes económicos y ecológicos de la gestión de los residuos, cuyo empleo no haría falta si se suprimieran muchas empresas obsoletas y se ahorrarían todo tipo de costes, que permite incidir en aplicar la Renta Básica. Pero enfocado todo en el empleo no se ve más allá y las consecuencias las convertimos en un destino trágico contra el que “nada se puede hacer”, a no ser que decidamos cambiar sobre nuevas bases, posibles y necesarias, pero sobre todo lograr trasformar el paradigma de la economía, sin lo cual efectivamente no hay nada qué hacer. Como diría Erich Fromm “es una cuestión de mentalidad” aplicar lo que llamó el Salario Asegurado, equivalente a la RB (año 1952)

Se han construido aeropuertos para dinamizar la economía durante unos meses, que luego no han servido para nada, no se usan. Trenes de Alta Velocidad por encima de las posibilidades de gasto público y de una necesidad real que hace que cada año el estado tenga que poner dinero del erario para contrapesar su déficit y se encarecido un 230% viajar. El destrozo de los ecosistemas ha sido apabullante, la burbuja inmobiliaria ha colapsado las ciudades y ha empujado a la mayor crisis habida después de la II Guerra Mundial arrastrando al mercado hipotecario que luego ha provocado el rescate de los bancos con el dinero de toda la ciudadanía. ¿Puede haber algo más absurdo?, y sin embargo estamos sumergidos en este dislate.

¿Qué suponen los incendios del Amazonas, de Indonesia, de África central? Progreso y desarrollo en forma de conseguir terrenos para industrias de extracción de minerales, explotaciones de enormes fincas para monocultivos, aplicar la agricultura con semillas transgénicas masivamente, plantar árboles de crecimiento rápido para la industria papelera, pastos y extensiones para la explotación industrial de la ganadería y todo por dinero, en forma de beneficios y de creación de empleo, pero es matar la gallina de los huevos de oro y el hábitat de pueblos indígenas, así como la desaparición de cientos de especies animales y vegetales.

¿Qué hacer? Establecer una medida para que el empleo no sea usado como coartada por no ser imprescindible, sino el necesario, sin asumir, por activa o por pasiva, arrebatar el dinero público para impulsar una economía que igual que ha creado riqueza ahora sus consecuencias son lo contrario y además un peligro para la Humanidad, siendo posible su reparto entre la ciudadanía en forma de renta básica, junto a un sistema salud y educación públicas, e incentivar el transporte colectivo y demás. La conclusión a la que llega Jared Diamond, fisiólogo evolucionista y biogeógrafo, en su obra “Colapso” es: Los mismo que hace que crezca y se desarrolle una civilización es lo que hace que se destruya si no es capaz de cambiar sus modelos de producción y de consumo y sus maneras de pensar adecuadas a la nueva realidad que ha originado su desarrollo.

Porque la Renta Básica es una respuesta en favor del desarrollo sostenible y un paso más en los derechos de ciudadanía. Pero corre el peligro de no ser defendida por el pueblo y que se aplique como incentivo al consumo, se pague en forma de un cheque anual bajo el modelo propuesto por economistas liberales (Von Mises, Milton Friedman) de un Impuesto Negativo, de manera que las personas tengan la posibilidad de consumir lo que produce la industria con la tecnología, pero el Estado suprima la sanidad y la educación públicas, incluso hacer que la seguridad ciudadana se privatice, como ya se hace en parte. Es lo mismo que ha acompañado el proceso de políticas de empleo con la privatización de las actividades y los bienes públicos como la energía, la gestión del agua, el cuidado de los jardines, la gestión de las basuras, etc ( instalando de manera “legal” la economía de la corrupción, que consiste en pasar el dinero público a bolsillos privados, considerándose únicamente ilegal cuando se hace mediante atajos; esquema éste de todos los casos de corrupción que hoy se juzgan, que no son sino la punta del iceberg: El trasvase de dinero público al bolsillo de unos pocos, pasando por los políticos que a río revuelto…)

Se podría poner un caso tras otro. Pero veamos el último que es sangrante y sigue el mismo mecanismo: La Junta de Andalucía pretende construir una autovía de Cádiz a Huelva pasando por el borde del ecosistema protegido y muy sensible, el parque nacional de Doñana (que se verá gravemente afectado) por crear empleo y que la empresa constructora, privada, obtenga enormes beneficios, sin arriesgar su capital ni nada, sino porque “es así”, lo mismo que el rescate de las autopistas por parte del Estado. En el caso de esta autovía se justifica para ahorrar dieciséis minutos de viaje. Un dislate que se camufla de desarrollo, que es apoyado porque va a crear empleo y se dilucida entre ganar para comer o que se destruya el humedal de Europa más importante. Se disfrazan con medidas cosméticas y seguimos destruyendo riquezas naturales irrecuperables con consecuencias que afectan al cambio climático.

Es una locura en la que estamos sumidos, que hay que salir de ella antes de que nos autodestruyamos. Por eso es fundamental vincular un día como este 27 de septiembre, con la convocatoria de una huelga y manifestación planetaria para evitar el cambio climático y que se tomen medidas desde la base del problema, lo que supone relacionar la Economía con la Ecología, lo cual es factible y sin excusa alguna, lo cual implica el establecimiento de la Renta Básica. O será una protesta más, global, cuantitativamente enorme por el apoyo recibido, con un gran efecto mediático, pero sin futuro, siendo precisamente éste lo que nos jugamos junto a un presente cada vez más amenazado. Ya concluyó Charles Darwin que las especies, e individuos de las mismas, que se adaptan a los nuevos cambios sucumben. Estamos en esta tesitura.

La Renta Básica es la piedra angular del desarrollo sostenible y lo que podrá evitar que perdure y nos destruya el cambio climático. Lo cual supone esa unión para defender el oikos, el “eco”, la casa personal (economía) y la casa global (ecología), dos caras de la misma moneda, apoyada una en la otra, dependientes entre sí. El cambio climático se hace evidente porque a la vista está. La renta Básica también lo es, pero al razonamiento, no se ve a simple vista, de ahí seguir difundiendo la equivalencia de la relación entre la Renta Básica y el cambio climático. Es un reto que hemos de poner en marcha.

Dixit.

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