Cuentecitos

EL EMPLEO

En un jardín todo el mundo trabajaba sin parar. Sólo una mujer paseaba agachándose para recoger el aroma de las flores. La echaron de allí por no ir de prisa de un lugar a otro. Desde entonces las flores dejaron de oler. Nadie buscó ya el aroma los  pétalos de ninguna flor.


VIVIR

Un escultor  hace estatuas invisibles. Los transeúntes se rieron de él y pensaron que no hacía nada, hasta que descubrieron que este artista es quien fabrica el aire.


APENAS SE LEE

Don Anselmo Torres bebió y bebió agua sin parar. Un día se murió y dejó de beber. ¿O dejó de beber y por tal motivo se murió? ¿Bebió veneno? Nunca se sabrá. A nadie le importa.


UTOPÍAS

Cuando sea mayor quiero ser una ventana, dijo Pituca a sus mayores. ¿Y por qué? le preguntaron. Porque por ella entra la luz y el aire. ¿Pero porqué quieres ser una ventana? insistieron. ¿Y por qué me hacéis esa pregunta? contestó. ¿Contestó o preguntó?.


METAFÍSICA

Dios existe.

Dios no existe.

Dios.

Nada.

Nada, que es nada, se dice con una palabra. Dios, que es el fundamento de todo, también. Luego, o sobra una palabra o faltan todas las demás. ¿Cuál sobraría? ¿”no”, “existe”….? -.


EL TIEMPO

Cuando Antoñito iba a pasear a la orilla del río no llevaba anzuelo. ¿Qué pescas? le pregunté. “El tiempo”, me dijo.


EL ARTE

Tenía un lápiz en mis manos y un papel frente a mí. Me levanté para pasear por la ciudad.


ENSEÑAR

Los alumnos escuchaban la lección. Al finalizar la clase despertaron. Por la tarde cazaron una araña con hormigas y luego se fueron a dormir.


LA POLÍTICA

Se rompió una copa de cristal y la convirtieron en un puzzle.


INVESTIGACIÓN  Y DESARROLLO (I + D)

Me llamaban loco por hablar sólo en la calle. Desde que lo hago con un teléfono móvil en la mano soy un ejemplo de eficacia y de entrega.

 

EL BESO ARBOLADO

– Dos árboles se han buscado, se aman.

– Los árboles no aman.

– Sí, sí aman. La vida es amor. Su corazón es todo lo que les rodea, es el aire y su latido rezuma en nuestra vidas.

– Después de mucho tiempo lograron unir sus labios enramados en un beso arbolado. Ahí están, besando también nuestra mirada.

– Es el viento, ¡es el viento!.

– Y ¿no es el viento la pasión?.

 

 


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