Las peleas de perros

Nuestro amigo, el pirata Malvadín, recorre todo el pueblo. Avisa a los niños y niñas para reunirse, por la tarde, en el patio que hay detrás de la escuela.

Propone una pelea de perros para ver quien es el mejor de todos. Como es una cosa de los más pequeños del pueblo preparan la reunión en secreto. No quieren que las madres no les dejen ir porque se ensucien. Consiste en poner cada uno las manos sobre la cabeza, como si fueran orejas de perro y ladrar. Gana el que ladre mejor y  lo haga más fuerte.

Los juegos que inventa el pirata malvadín son de temer. Un día invitó a todos sus amigos a que dieran patadas a la tierra en el camino de las eras. Todos acabaron sucios a más no poder. Pero hacer una nube de polvo fue algo maravilloso, que aún todos recuerdan como una gran aventura.

La ropa de cada uno de los que le hicieron caso se ensució. La culpa de todo fue para nuestro amigo. Tuvo mala fama, pero al mismo tiempo como aceptó la culpa y que lo hizo para divertirse, también ganó un premio y el mote de aventurero. Gracias a la montaña de aire oscuro que se formó acudieron los vecinos asustados.

Algunos niños y niñas se ganaron unos buenos azotes y al pirata malvadín, que todos señalaron, un tirón de orejas. hasta que el hijo del que fue molinero hace años, vio un brote de fuego en la chopera. Como estuvieron allí lograron apagarlo. Si hubiera crecido habría sido terrible y se podrían haber quemado hasta las casas.

Por esa historia y otras, al pirata malvadín, le llaman así, porque es revoltoso, pero bueno. Siempre que le regañan por algo luego resulta que está bien por algún motivo que aparece de repente. No para de inventar juegos.

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