La leyenda de la fuente del duende

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Frente a un bello parque de la ciudad,  no demasiado grande, hay una plaza pequeña que tiene un árbol y una fuente. Un paseo rodea el jardincillo cuyos bordes son flores y rododendros y hay espacios con césped. Lo cuida el más anciano de los jardineros. Casi como si fuera suyo. Es él quien únicamente arregla y limpia el rincón de la fuente y el árbol, un cerezo que con sus colores y formas dibuja las cuatro estaciones del año. Las flores que lo rodean: rosas y dalias. Al comienzo de la primavera tulipanes.

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Una valla de metal, de no más de un palmo del suelo, bordea el recinto salpicado de plantas. Tal contorno tiene forma de media luna, y fama de serlo en los momentos de amor que allá se celebran.

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Cuenta la leyenda que cuando la tierra y la luna se miraron quedaron prendados entre sí y no se volvieron a separar por estar enamorados tras darse un beso, cuyo lugar es precisamente donde está colocada la fuente dentro de aquel recinto, la cual brotó precisamente en ese instante.

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Es una fuente compuesta de siete finas ramificaciones en forma circular, de las que sale de cada una un chorro de agua en forma de arcos, todo lo cual gira sobre un tubo central que tiene forma de flauta que tocan los faquires.

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Es una fuente pequeña, de aspecto humilde, situada en un rincón apartado de la ciudad, por cuyo alrededor apenas pasea nadie, menos los enamorados que van de ex profeso a ella. No tiene nombre, ni aparece en las guías de la ciudad, ni una placa que indique cuándo se inauguró, aunque los habitantes de la ciudad la conocen como “la fuente del abrazo eterno”. Se dice, cuentan, que los chorros que salen de ella danzan la melodía del amor. Es curioso que quien la ve por primera vez y no ha oído su nombre la llama de esta manera.

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La medio plazuela donde está situada la fuente no está iluminada, pero una farola cercana de la calle da una luz que se difumina a su alrededor, parece pálido el alumbrado, suficiente para que los chorros brillen, que al caer en el estanquito, de forma de media luna, suena como si cayera el agua de la fuente dentro de quien escucha tal sonido. Es un sonido tranquilo, que se apaga durante el día por el ruido incesante de los coches que circulan por las calles adyacentes. Por la noche el sonido del choque del agua de los chorritos con la del estanque recorre un silencio que parece que emana de allá.

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Cuenta la leyenda que es en este lugar donde la la susurra sus cantos, al ser el lugar que elige para dormir de día. Sus cantos de silencio susurran amor, mecen y acurrucan el aire que lo convierte en brisa…

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El anciano jardinero cada mañana limpia el lugar de la fuente. Los pájaros, mirlos, gorriones y palomas, se acercan a beber y sus silbidos, ululares y piares se unen al concierto de la fuente. Nunca para de dar vueltas para que esté a punto el agua, limpia y clara, sin hojas. Cuidar la fuente alegre es el secreto de aquel trabajo, que el más anciano jardinero trasmite a quien le hará el relevo. Tienen a gala todos que es el espacio más pequeño y humilde, lo cual forma parte de su belleza.

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La fuente no tiene un nombre oficial, no aparece en la guía turística, por lo que nadie pregunta por ella. Hay quien llega a ella paseando sin saber adónde va. Durante las noches de cualquier época del año hay alguna pareja que se acerca a pasear en torno a ella y personas solitarias que recuerdan sus historias de amor.

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Cuenta la leyenda que parejas de todo el mundo sellan en esta fuente su amor, riegan la semilla de los besos y caricias. Se dice que es de donde manan los sueños de amor y pasiones románticas. No se sabe adonde va el agua de la fuente. No hay río en el mundo con el agua tan limpia y trasparente, ¡tanto! que a veces ni se ve, y es que, dicen, riega los corazones cuando de ella beben los enamorados.

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Hay en la fuente un duende, lo sé, que a veces recorre otras y pasa por ellas para seguir al amor. Si alguien se fija le puede ver dando vueltas en la parte superior del chorro central, ¡hace volteretas y cabriolas! sin parar de reírse. Encima del pequeño géiser da brincos. Una mujer de sonrisa de estrella y mirada exquisita llegó una vez con quien la quería amar, poco a poco y cada vez más, y sellaron en un abrazo su amor, que ahora gira en la fuente y es regado por su agua limpia. Pasearon dando vueltas alrededor de la fuente. Fue testigo el Lucero del Alba. Esta pareja una vez anduvo sobre el arco iris, recorriendo pasito a pasito su silueta con los dedos índice y corazón haciendo que andan. De esta manera aprendieron a andar por lugares soñados que se ven con los ojos del amor.

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La chica aquella de amor de cristal se puso sobre la pequeña valla que y anduvo apoyada de la mano de quien la quería amar, poco a poco y cada vez más. recorrió aquella forma de media luna en la que flotó el amor.

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Juntos se abrazaron junto a la fuente. Sonidos de seda y viento, cuando de repente ella gritó:

-¡Mira! -.

– ¿Qué? -.

– ¿No lo ves? -.

– ¿Qué he de ver?, ¿el amor tal vez?… -.

– ¡Es un duende! -.

– Será el duende de la fuente -.

– Sí,, sí. Vive en la fuente del abrazo eterno -.

– ¿Y no dejaremos de verlo? -.

– Ojalá que no -.

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El duende no paro de reír. Saltó para saludarles y guió un ojo. Cuando pasea por otras fuentes también saluda a quienes le miran. Va a la fuente de la tarta, la del palacio imperial, la del cisne, y en la de beber en un chorrito.

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Cuenta la leyenda que en esta fuente se puede susurrar un deseo de amor y se oye la risa del duende, porque los labios de las personas que beben le hacen cosquillas. El duende nunca está quieto. para que suene el cascabel que lleva cosido en el gorro puntiagudo de color verde, por tal motivo hay quien dice que amar lleva consigo el sonido de un cascabel. El brillo del agua son sus huellas. Vive en la fuente del abrazo eterno y nunca se moja ni se le cae el gorro en el que lleva colgado un cascabel. Saluda a quienes pasan cerca. Por esta razón se dice que amar tiene duende, tal como cuenta la leyenda de una fuente en un pequeño rincón de la ciudad….

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Licencia Creative Commons
la leyenda de la fuente del duende por Ramiro Pinto se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://wp.me/PQt0c-2z2.

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