Los españoles que mantuvieron relaciones con las indias de América se emparejaron cada cual con la suya por regla general. Montezuma bebió diariamente una bebida hecha de cacao en una copa de oro con el objetivo de tener más fuerza sexual. Lo que sobraba era repartido entre los príncipes y caciques y papas (sacerdotes) y demás alta alcurnia de su ciudad fortaleza. La bebida fue preparada siempre por un grupo de mujeres. El grano de cacao se usó como moneda.

Quienes no quieren ver el fondo de lo que cuenta Bernal, plantean desde el mundo académico  debates fatuos, como que si fue escrito por Cortés, letrado por la universidad de Salamanca, que si se ha escrito el libro con letras diferentes, o contiene firmas que no coinciden entre sí. A poco que se sepa se ve claramente el punto de vista de un soldado, no de un capitán. Pero es que todo lo que quiere explicar esta tesis desvían la atención del busilis y, además, se cae por su propio peso. Bernal no hace citas textuales, sino que las ha oído. Es un hombre de una gran cultura oral, de un hombre viajado, que ha convivido con muchas personas y en diferentes ambientes. Es lo que se llama la cultura de “cocinero de barco”, que sin haber leído mucho sabe cuestiones diversas a las que ha prestado atención. Se observa claramente que no es una obra escrita sino dictada o hablada, de la que alguien va tomando nota. Quien no es letrado y más en aquella época da valor a su palabra, no a su firma, que varía con el momento de firmar. Y más cuando es al cabo de años, Si alguien lo hubiera querido suplantar habría imitado la firma.

Lo curioso para lo que estamos tratando y que desarrollamos a continuación es que en marzo de 1527, el emperador de España también prohíbe la impresión, venta y posesión de las obras escritas por los conquistadores o referidas a ellos, que son confiscadas y quemadas en las plazas públicas de Sevilla, Toledo y Granada, debido a su popularidad. (Años después que la prohibición de los libros de caballería, lo que indica una cierta correlación) “Sabed que Francisco López de Gómara, clérigo, ha hecho un libro intitulado Historia de las Indias y Conquista de México, el cual se ha impreso; y porque no conviene que el dicho libro se venda, ni lea, ni se impriman más libros dél, sino los que están impresos se recojan y se traigan al Consejo Real de las Indias de Su Majestad…..”. Fecha, en la villa de Valladolid, 17 noviembre 1553.

Por orden directa de la Corona la reimpresión de la historia de los conquistadores (1533) realizada por el profesor italiano de la universidad de Alcalá de Henares, Lucio Merineo Súculo, obligó a suprimir lo concerniente sobre Hernán Cortés. El libro de Bernal lo acabó de escribir el año 1568, a España llega el manuscrito el año 1575 y se edita en 1632. Pero el debate y la opinión estuvo en la vox populi durante muchos años, que es lo que hizo escribir su memoria a Bernal dadas las malas interpretaciones, lo deformado de su acción y que se reconociera como algo colectivo y no de un sólo personaje.

Los historiadores dicen que debido a que adquirían demasiado Poder en la Nueva España, pero este poder no es tanto pues se define por las leyes entonces establecidas y hechas por la Corona. Muchos conquistadores fueron sometidos a juicios, como el mismo Cortés. ¿Fueron prohibidas sus biografías para evitar que circulase una leyenda negra al respecto? Más bien en estas narraciones es al contrario, se resalta el valor de los soldados, su gesta se clarifican fantasías y se hace hincapié en la religiosidad para defensa del catolicismo y del Emperador de quienes los conquistadores se consideran y publicitan que son vasallos del mismo, para la ocupación. En tales obras se resalta la crueldad de los pueblos nativos que sacrifican seres humanos a sus dioses y comen carne humana.

Censurar a los conquistadores y su conducta es lo que dio lugar a la leyenda negra de la conquista. ¿A qué fue debida? Más allá de las excusas y las “razones” aparentes es que resaltan el sentido de lucha y esfuerzo personal, lo que es un ideal de las novelas de caballería, porque se quiere una población sumisa, que no haga aventuras de luchar contra el mismo Poder imperial, que ya tuvo levantamientos como el llevado a cabo por los Comuneros, las Germanías y demás. Esta sumisión intelectual se convierte en apatía a la hora de comprender nuestra propia historia, la cual se ha prolongado a lo largo del tiempo para reforzar el subyugamiento del sujeto ante el Estado. Las novelas de caballería realzan el valor y la animosidad del individuo, capaz de enfrentarse a cualquier peligro. tal es la piedra angular sobre la que se ha construido el Poder establecido a lo largo de los siglos.

La catedrático de Ciencias Políticas, en la universidad Complutense de Madrid, María José Villaverde Rico  (2017), se pregunta el porqué de la Leyenda Negra contra España, cuando otros países hicieron lo mismo o cosas peores. Responde que por las críticas de Bartolomé de las Casas y por atacar al Imperio que fue. Pienso que sucede porque tal leyenda parte de dentro y lo extiende una visión puritana de la iglesia católica. En otros países no sucedió el mestizaje, las relaciones sexuales con mujeres de los mundos que conquistaron, al menos no de una manera general, sino a modo de excepciones. Se degrada la visión de España como si fuera “África”, salvaje, y se le acusa de “esos medio moros, medio visigodos”.

Por otro lado el libertinaje sexual, otra característica de las novelas de caballería, cuya paradoja o contradicción con la religiosidad apasionada sucede en estos libros y se da otrosí en los conquistadores, ávidos de relaciones sexuales con mujeres, como igualmente codiciosos de oro. Pero muchas veces la codicia por enriquecerse venía forzada por ser pobres quienes iban como soldados y para satisfacer al rey y prelados que lo exigían.

Muchos soldados y conquistadores estaban casados en España, otros no, pero el mestizaje se expandió y fue comentado y reconocido, incluso para derechos hereditarios, aunque no siempre. El Poder de la iglesia tuvo que poner coto a este desmán, considerado así por la institución religiosa. Al ser algo tan común tuvieron que cortar por lo sano para que no cundiera el ejemplo, lo que el poder del rey ha de aplicar según leyes terrenales de frenar las ambiciones, etc.

Como escribe el historiador Henry Kamen: La sexualidad ha sido la dimensión descuidada en la historiografía española. Sobre todo teniendo en cuenta que en el pliego de instrucciones de las expediciones para la conquista de territorio se especificó “no consentir actos carnales con ninguna mujer fuera de nuestra ley” (Miralles, 2001) Por lo que cuando las mujeres de los indios fueron ofrecidas por los caciques para unirse con los conquistadores, exigieron que fueran bautizadas, pero luego fueron muchas las relaciones tenidas al margen de la ley, si bien se tuvo por norma hacerse cargo y reconocer a los hijos fuera del matrimonio.

La sexualidad furtiva, o fuera de la ley y el mandato de la iglesia católica, sucedió también en la corte y los mismos reyes de entonces contravinieron tales fundamentos eclesiásticos, por lo que es un tema en el que los representantes de esta mentalidad dentro de la iglesia tuvo que intervenir. La obra de Cervantes no es ajena a esta cuestión con el casto caballero y un escudero que se va dejando a la mujer y sin tener necesidad manifiesta de relacionarse con ella. Algo a lo que va a dar respuesta de manera clara y fehaciente la novela de Avellaneda, con Bárbara, una prostituta de Alcalá de Henares, colocada entre ambos personajes. Las historias que cuenta Cervantes por relaciones o pasiones desembocan en celos y en problemas. También Avellaneda incide en esto, pero ante el engaño de las relaciones entre hombre y mujer o el dejarse llevar por la pasión. representan las dos corrientes internas en el seno de la iglesia respecto a la sexualidad, que afecta a papas y altos cargos de la jerarquía eclesiástica.

No se puede mantener que se prohibieran las novelas de caballería por ser de fantasía, cuando poco después se hizo con las crónicas de los conquistadores, ¿también de fantasía? Hay que buscar un nexo común. La iglesia con el apoyo del Estado y viceversa necesitan para ejercer su Poder eliminar las aspiraciones de libertad individual para que nadie actúe por su cuenta y ambas instituciones rijan a las personas y manden en definitiva en la sociedad, para lo cual han de reprimir la naturaleza humana, que de no lograrlo inseminan en la conciencia el pecado, el sentimiento de culpa. De esta manera queda supeditado el individuo al Poder.

En la historia del cautivo y Zoraida, en la obra “Don Quijote”, se alega que el mal de los soldados españoles proviene “por los pecados de la cristiandad“. Esta creencia es algo que no se consigue de la noche a la mañana y no depende de una cosa nada más, sino que es un proceso. La novela “Don Quijote de la Mancha” da la estocada final al rematar a las novelas de caballería tras un siglo de persecuciones y descrédito, pero por temas como es la libertad sexual fundamentalmente.

Pensemos que desde el descubrimiento de América se puso en auge las crónicas de las Indias, hasta el punto de que durante un siglo que duró, se consideró un nuevo tipo de literatura. Son testimonios de las aventuras de los españoles en el Nuevo Mundo. Tras la gran novela de Miguel de  Cervantes estas historias de ultramar dejan de tener interés. Este aspecto nunca se ha tenido en cuenta, sin embargo va parejo a la desaparición de las novelas de caballería.

Para justificar esto que expongo baste analizar que el tercer inquisidor general de España, Cardenal Cisneros, fundó en 1499 la ciudad universitaria de Alcalá de Henares, abierta para los laicos. Con ella quiso divulgar fuera de los conventos los votos franciscanos de obediencia, pobreza y castidad. Lo cual exige una pugna entre mentalidades dentro de la iglesia. Es la primera ciudad universitaria que se instala en Europa para socializar esos valores católicos y establecerlos en la sociedad. Lo cual choca con la mentalidad de los conquistadores inspirados en los libros de caballería. No se caracterizan por ser sumisos.

La iglesia y el Estado tienen que acabar con esto, por mucho que lo hubieran utilizado para extender su poder y enriquecerse. El fundamento de esta universidad es hacer que el conocimiento sea para llegar a Dios, lo cual se refleja en la fachada de dicha universidad, hoy sede del rectorado. La puerta está rodeada, igual que la fachada por fuera por el cordón la orden franciscana esculpido en piedra como símbolo de abarcar su propósito los teólogos y la sociedad toda. Serés insiste en las semejanzas de los conquistadores y los protagonistas de las novelas de caballería, pero en un sentido de lograr la paz universal y la evangelización. La cuestión va mucho más allá, caballeros novelescos y conquistadores creen fervientemente, buscan la gloria personal y colectiva y quieren “folgar en la foresta”. La novela caballeresca “Amadís de Gaula” da un paso más en este sentido.

Cuenta Bernal como por las noches Cortés y otros soldados iban a “herrar” secretamente con las indias que les hubo correspondido, formando este menester parte de su labor como conquistadores. Luchar, hacer el amor y la prioridad del individuo sobre el colectivo es la intersección entre conquistador en la historia real y caballero en las historias legendarias. Algo que se quiso extirpar para lograr el Poder sobre las personas y someter su conciencia.

n046p02b

Este combate comenzó dos siglos antes como cuestión doctrinal, cuya ejecución hará que la iglesia católica se convierta en un proceso histórico, social y de mentalidad, cuyas repercusiones afectaron a la literatura, a los modelos de Estado (monarquías hereditarias) con efectos psicológicos y de conducta que hoy perduran, a veces con situaciones patológicas como la pederastia y abusos sexuales dentro de la iglesia, que a comienzos del s. XXI se ha descubierto que es algo muy extendido.

Santo Tomás de Aquino en  su obra Summa Teológica II, Decálogo 161, declara que el adulterio y la fornicación se han de prohibir porque su práctica da muerte al alma. Se pierde ésta por “pobreza de espíritu: Cuando la carne domina al espíritu. El acto sexual dentro del matrimonio no se ha de ejercer con lujuria, sino con el único fin de procrear y multiplicar al género humano.

La castidad del casto caballero ¿fue un ingrediente de una ingeniosa locura con la que viste al personaje o construye un protagonista paródico para ridiculizar a los “folgadores de la foresta”? Cómo libro satírico que es apunta no sólo a los personajes de los libros de caballería, que es el vestido con el que cubre su crítica a una realidad extendida y generalizada entre los conquistadores del Nuevo Mundo, que la iglesia pretendió evangelizar. Pasado un siglo de la conquista la crítica fue furibunda, y la burla, a la que contestará Alfonso de Avellaneda, se hace para mofarse de tal conducta libidinoso y de presunta grandeza fanfarrona de los “nuevos ricos” y “esforzados soldados”. Caballeros de narraciones “fantasiosas” y quienes sin una estructura de ejército combaten a los pueblos y fratias del nuevo continente descubierto están vinculados por formar parte de una misma mentalidad, a la que Cervantes da la puntilla, después de no pocos ataques y desprecios por parte del sector más ortodoxo de la iglesia católica y de los poderes que se dejan arrastrar como acto de fe, sin medir las consecuencias de cara al futuro.

Resulta esclarecedor lo que enseña la catedrática de Teoría de la Literatura, María José Vega (curso impartido en la Universidad de Alcalá de Henares, 15 – XII – 2016) que aclara que solamente una novela de caballería fue censurada: “Libro de cavallería Celestial del pie de la Rosa Fragante” (1554), la cual hace que los personajes sean las personalidades del Antiguo Testamento. Explica que censurar no es lo mismo que prohibir, lo cual me parece importante tener en cuenta. Una obra puede ser censurada, pero no prohibida o viceversa, o las dos cosas a la vez. la prohibición es un acto jurídico, mientras que la censura juzga grados de verdad y errores de fe. Sobre las novelas de caballería en general cayó una censura “difusa”, ni siquiera como “herejías menores”, sino que sus contenidos fueron considerados más de tipo moral, pero no inquisitorial. La inquisición se ocupa de temas teológicos, no de asuntos de confesionario. Especialmente en España. Lo que permitió cierta laxitud en la publicación de estas novelas. las prohibiciones las realiza el poder político por intereses propios. hasta el punto que por cuestiones estratégicas en España se asumieron más las pautas censoras de Lovaina que de Roma.

Como cuestión anecdótica, cuenta María José Vega, que Fray José de Jesús María (1700 – 1764), en su “Tratado sobre la castidad” manifiesta que al leer la novela de Amadís le tortura el pensamiento cuando recuerda cómo las damas acceden a los favores de los caballeros con cierto desorden moral.

Para los conquistadores la fe es una seña de identidad, pero es una fe instrumental, para lograr sus objetivos y sirve como bandera de sus conquistas y justificación. Son ambiciosos en desear riqueza y luchar a muerte por ésta, pero para todos, no sólo para los ricos y para los que se hacen cargo del Estado. Practican la lujuria dentro de una sana humanidad, no abusando por la fuerza ni contra la voluntad como se quiso generalizar para desacreditar al conjunto de ellos.

El soldado que participa en la conquista de México, Bernal Rodríguez de el Castillo en la semblanza que hace de Hernán Cortés, ávido lector de la novela “Amadís de Gaula”, lo describe a su capitán con estas palabras: “Era en demasía dado a mujeres e celoso de guardar las suyas”. Son los valores contrarios a lo que se fraguaba dentro de la iglesia. El Poder necesita un pueblo que domine sus pasiones para ser dominados, dejando que los poderosos sean unos crápulas, como tanto rey católico y padres de la iglesia, que abundaron en el adulterio y el exceso sexual, a la vez que mataban a quienes no profesasen el catolicismo. El enriquecimiento también fue muchas veces la excusa y el medio de comprar voluntades por quienes realmente actuaron motivados por un deseo innato de aventuras empujados por el espíritu caballeresco que tanto ridiculiza el casto de don Quijote. Es necesario tener en cuenta este fondo, porque de otra manera no se entiende la obra que abre el camino de la literatura moderna, y todo lo que ello va a significar.