Análisis de la obra

Lawrence Durrell dijo que un buen escritor debe ser capaz de escribir cualquier cosa, pero que un gran escritor está al servicio de la estructura de la psique. Precisamente esto último es lo que refleja Joyce en su obra Finnegans Wake, de manera todavía más concreta que en su obra anterior “Ulises”.

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La literatura ha narrado historias, en las que hace visible los sentimientos, a partir de cómo actúan y cómo viven en relación a ellos sus personajes, nos hacen ver los síntomas de la psicología humana a través de describir las relaciones y sobre aquello que cavilan los personajes, gracias a autores como Balzac, Flaubert, Zola, Dickens y Víctor Hugo. Dostoievsky, a quien Nietzsche considera el más grande de los psicólogos de todos los tiempos, desarrolla en sus novelas la psicología de los personajes, las tramas de sus obras consisten en como resuelven sus problemas interiores, que son realmente los protagonistas en “El jugador”, “Humillados y ofendidos”, “Los hermanos Karamazov”, “Crimen y castigo”. Y hay una tercera etapa en la literatura, con la que se entiende llega la modernidad, que es cuando la psicología se desmenuza en la obra, bien sea a través de una historia, como es el caso de Marcel Proust o a través del lenguaje con James Joyce. Proust desarrolla meticulosamente como viven sus personajes el amor, el deseo, el enamoramiento en una amalgama que reconstruye la formación y vivencia de los celos, que más que contar lo que son, parece que los retratase, así como también hace visible la sexualidad de una época, más allá del ambiente aristocrático en el que se desenvuelve su obra “En busca del tiempo perdido”.

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En la obra Finnegans su autor hace dos alusiones a Marcel Proust. Coincidieron una vez en una fiesta, mayo de 1921, el año anterior a la muerte de Proust, que sucede cuando Joyce comienza Finnegans. El novelista británico, Stephen Hudson, organizó un homenaje en honor a Stravinski. Se cuenta que los dos representantes de la literatura moderna se cruzaron unas pocas palabras cuando les presentaron. Se dijeron que no habían leído sus obras mutuamente y comentaron sus problemas de salud, Joyce con la vista y Proust que iba con un abrigo en la sala en que se vieron, sobre sus dolencias de asma y estómago. Joyce luego sí que leyó algo de la obra de Proust o críticas sobre la misma, porque habla de ella: “así lo emproustinen, ¡más que objetor! escrito está en el libro de todos los linajes que nada ha de emprender salvo que Swann (personaje de “En busca del tiempo perdido” cuyo primero tomo se titula “Por el camino de Swann”) me impulse a retirar mis pasos”. Anteriormente hace otra referencia: “madre Fortuna ¿que en el tiempo perdido buscando entre prolijómenos recherché con ahínco, ¿no, escueces?”.

 

 

Otra teoría que en aquella época forma parte del debate social y de la que Joyce habla es la teoría de la Relatividad, de Albert Einstein, a quien alude también Joyce: “aspildunzantes teorías de Aystain”, que hacen del tiempo una realidad relativa, pues no sólo hay uno, sino que éste puede cambiar en función de la velocidad de la luz. La física con Einstein, la psicología con Freud y la filosofía con Wittgenstein cambian la forma de ver la realidad a principios del siglo XX. Joyce, en ese mismo tiempo, se nutre de la teoría de estos tres intelectuales y lo aplica a la literatura, pero sobre todo con el uso del texto. Profundiza en el inconsciente, desarrolla la realidad del lenguaje y hace una historia sin tiempo, en donde suceden diversos tiempos a la vez. En Finnegans escribe: “estoy elaborando una teoría cuántica sobre el fundamento de las cosas“, ha hecho referencia a Talis (Tales de Mileto) para quien todo viene del agua. Es una época en la que empieza a conocerse la estructura energética de la materia, lo cual va a querer imitar Joyce en la literatura, convertir el lenguaje en energía psicológica, lo cual hace como él mismo escribe “porque es responsable (el fundamento de todo) de un morthilarante estorbo de cosas“, como una forma de dar muerte a lo hilarante, lo normal que según vemos en Joyce recogiendo las tesis del psicoanálisis destruye a la persona y a la sociedad.

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Si la visión de la realidad ha cambiado, ¿cómo afecta a la literatura?, es algo a lo que Joyce responde con su última obra, en la que muestra que el lenguaje no es un absoluto y sobre todo que comunica tanto como incomunica, porque hay partes que el lenguaje ordinario no permite ver. Lo que Joyce llama “la hablaforma”, que compara con el caso de “la crónica Spinozis”, en referencia a Spinoza, en cuanto que la realidad es el todo. Y hace un juego de palabras en la que se refiere también al nazismo, que alude más veces de manera clara, al observar Joyce que los fascismos quieren abarcarlo todo mediante un lenguaje que tergiversa la realidad, a lo cual reacciona el autor de Finnegans Wake, porque ha comprobado que el lenguaje se ha vuelto loco y aboca a una guerra, debido a que se ha cambiado el concepto de lo real y es difícil abordar una crítica desde la razón, porque razonar es un lenguaje y otro es el de proclamas que se ha hecho dueño de la conciencia de millones de personas, a través del uso de leyendas, de pasiones ancestrales. Desde su pequeño rincón literario Joyce busca una respuesta a esta situación.

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Las alusiones al nazismo y modelos fascistas son fehacientes en la obra Finnegans Wake. No es una mera cuestión de relación de textos, de asociar frases con determinados contextos, sino que claramente lo deja expuesto con una fuerza y claridad que es extraño que no se haya reparado en tales expresiones que otros estudios críticos apenas comentan al analizar esta obra. “Vazofia (Bazofia) de tu especialidad culín aria (culinaria y culín de raza aria, como todos)”. A la ópera wagneriana, cuyo autor, Wagner, defiende el racismo y el antisemitismo, la llama “operra vaginiana”. Lo cual aparece publicado en el momento más esplendoroso del nazismo, cuando está en todo su esplendor. Compone en varias ocasiones palabras en inglés con gramática alemana, y junta palabras en una, “estaballmandoasu”, de manera que alemaniza el inglés como burla al idioma ario.

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El circunflexo muro de los manicomios para hijos con anteojeras”, es otra expresión que de una manera directa parece que clava las palabras en su realidad y que no necesitan más explicación que lo dicho, porque expresa todo lo que quiere decir, lo cual es una de las grandes aportaciones a la literatura por parte de Joyce. Lo aplica a denunciar el totalitarismo que invade las mentes y el territorio en Europa: “… partido sociocionista (socio nacionalista, nacionalsocialista) sionista con su blindado pecho”. Y un texto esclarecedor: “este jodido siglo… el doble de la mente gemela de los dioses centrarios (centro ario, centro de Europa aria), oculto y descubierto, ególatra, herético, estúpido condenado ácrata han alimentado a tu dormido reino en el vacío de la más dudosa de tus almas… mientras que nadamos todos juntos en la charca de Sodoma”. Y: “Harto de andar dando vueltas alrededor de las neofarisaicas autopistas hitlerianas, como las innominadas almas”.

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El nazismo había convertido la conciencia de sus seguidores en “autopistas” por las que pasó el racismo ideológico con toda su parafernalia. “Aprendió solo a patinar y caer”, escribe, en alusión a Polonia, de la que comenta: “tú y yo estamos en el seno rodeados de cementerios respecto al otrora reino de Polonia”. Polonia que fue ocupada por el ejército nazi el 1 de septiembre de 1939, lo cual supuso el comienzo de la II Guerra Mundial. Escribe: “¿Quién, salvo inquilinos del humanicomio (manicomio humano) podría creerlo?”. Y esto que dice claramente, con nombre propio, no puede ser ajeno a la obra, porque la recorre como cuando dice: “tu dogo que ladra a los mendigos, que no vaya a atragantarse de tanto masticar la cadena”.

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Insiste en hacer una parodia de lo que esta fraguándose en el Europa mientras que escribe esta obra: “que violentos choques genpositivos y gennegativos; partidarios de la diosa de la guerra y el dios del Sol prosiguen su campaña para matematiquizar a Moloch el Migraña y catapultar a los camíbales

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El nazismo y los fascismos de la época enloquecieron el lenguaje, el cual perdió su sentido de comunicación para dominar a los ciudadanos mediante movilizar una mentira que se acabó transformando en algo verdadero para quienes fueron atrapados por esas soflamas. Aquello que carece de sentido lo adquiere y Joyce y otros artistas se rebelan desde el lenguaje, desde la estética, la pintura y el arte en general pierden su forma para desenmascarar el formalismo del sin sentido que había desembocado en la muerte y destrucción más atroz. El arte abstracto fue un acto de rebeldía y de resistencia a la misma realidad, ocupada ésta por los lenguajes totalitarios.

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La sociedad de la primera mitad del siglo XX se ha emborrachado de lenguaje y un borrachín, Finnegans, va a plantar cara frente a las leyendas teutonas, se va a enfrentar a ese ataque invisible del nazismo, ese Finnegans que “salía a calaverear de tasca en tasca”. Le considera al comienzo d ela obra un maestre, pero aclara “dejado de todo cariz mesiánico”, como si quisiera pedir que la sociedad, el pequeño hombre normal y corriente resucite, ¡despierte!, con su pequeño mundo frente a la grandeza aplastante del superhombre ario, que es todo cáscara, disfraz, “… que voy a hacer yo, pobre de mí, que no soy más que un inútil, simple portavoz de mensajes de paz”. Dice: “sumerge el espejismo en el espejo”, después de afirmar: “los marineros de aguardiente… una erección en la noche de la memoria de los muertos”. Y casi al final advierte “ya está bien de chotearse de Finnegans y de escarnecer sus melopeas”.

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No deja de criticar la acción del socialismo y del cristianismo que se han dejado llevar a un rincón ante la falta de nuevas ideas: “farfulla desagradable; batido socialista y de la romana devoción del santo rosario”. Escribe sobre el “Homo casi eterno”. Y habla de “los periódicos locoles (locales, locos)”, siendo las coles metáfora en aquella época de tontos dominantes. Y “fiel al burrador (borrador) de la carta constitucional”. “Buz(f)nes”, palabra esta que no existe, que no parece decir nada y sin embargo tal como la expresa es altamente significativa.

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Joyce en “Ulises” hace un seguimiento del amor, recorre este sentimiento que vive por dentro de un personaje en el que el desamor le hace reconstruir su historia y donde la sexualidad lo impregna todo, donde desemboca en una plenitud distante, más psicológica que real en la parte final, cuando ya sabe que su esposa mantiene relaciones con otro hombre. La reflexión de ésta, Molly, en su monólogo interior es un retrato psicológico donde aflora el pensamiento como tal, saltándose el lenguaje para que no quite su frescura al sentimientorecuerdoemoción, de ahí que no haya signos de puntuación.

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La obscenidad y la provocación forman parte de Finnegans Wake, en donde el autor se ríe de las convenciones sociales y de los prejuicios. “Por todo Dublín nos vamos a correr”, como si quisiera hacer un chiste verde, “condocito mío déjame ver tus isabellis (pechos)”. Y “me gustaría encontrar una novia con empleo fijo y que me mantenga… para ti la jornada, para mí el jornal” y añade “el dinero es al matrimonio lo que el milagro de los peces y los panes”. Y otro juego de palabras: “proteged a los inmortales dia mantes (diamantes, amantes)”. Plantea “la impostura matrimonial chaplinesca (Charlot)”. Y aún dice más sobre el emparejamiento: “ella conoce sus deberes conyugonoctipagos (pago de la unión conyugal por la noche)”. Y: “las desposadas son mercenarias mal pagadas; hará cuanto pueda para que la cosa funcione”. Y dice “nos casaremos hasta que la muerte no se pare”, es un claro juego de palabras que continúa en otro momento de manera similar: “hasta que la puertanos separe, hasta que la suerte no se pare”. Habla de la hipocresía del matrimonio: “Con lo casado (cansado, casado) que estás de tanto leer y escribir mojando la pluma en cualquier tintero”. Define a la mujer provocativamente, dice: “uno de cada tres hombres tiene un fallo en su conciencia, una de cada dos mujeres una burla in mente”.

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En Finnegans Wake todavía más que en “Ulises”, Joyce narra la historia de una manera directa desde el pensamiento, sin ser tamizado por la palabra, la cual queda deformada, es más un cuenco de lo que dice que un trazo-símbolo. Algunos críticos le han llegado a considerar un terrorista de la novela, porque se la carga. Como dice Volodia Teitelban, en su estudio “Ulises llega en locomotora”, lo que hace es destruir los ídolos de la “literatura sagrada” y, además, afirma que descubre lo visible y lo invisible que no queremos ver las personas. En este sentido ¿qué es lo invisible y lo visible?. Lo veremos en el último apartado, sobre la dualidad del enamoramiento y la sexualidad.

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Sus dos últimas obras Joyce las escribe en plena efervescencia del desarrollo del psicoanálisis de Freud, lo que da lugar a discusiones científicas en el campo de la psicología humana. Sobre todo Finnegans Wake la realiza en unos momentos en que Europa se acerca a una destrucción sin precedentes. Las referencias que Joyce hace a lo profundo de la psicología humana son claras: “las hojas del recuerdo caen profundamente en mi jungfreudiano libro de falacias soñaré telepatas y golosinas postales“.  Una parte de esta obra recoge la podredumbre sexual de la sociedad dublinesa, de represión sexual por la religión y al mismo tiempo practicando el incesto, “... no como animales irracionales sino por el derecho a pornada (por nada, pernada)”. Como si la sociedad considerase mala la práctica sexual, “el mismimisimo Diablo es para las coñetaneas (de coño y coetáneas) dablinesas“, lo que hace que estalle patológicamente: “el dardo del deseo ha atravesado el corazón de las secretas aguas adaptadas a los requisitos  de la aterrada humanidad y entre todos en vaivenes y la niebla de la nube en que nos afanamos, bomba aquí, tumba allá… en este espantoso mundo el Padre Tiempo y la Madre Espacio hacen hervir los puchero con el calor de la entrepierna. Como saben muy bien los chicos y las chicas de la calle“.

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Concreta en un excomandante Honuphisimus que practica el coito contranatura en tres incestuosidades y dice “donde  la ley el el salmón (sermón) valen lo mismo“. Arremete entonces contra la iglesia católica a la que considera causante de ese mal profundo. Habla de “Katecismo Kukluskaneswko con todo el Credo” y dice “oyenos Padre Nuestro, que estás en las nubes; ¡cuánta incertidumbre, ¡cuanto mal” y sigue su diatriba: “misacradlos (misa y masacradlos) a todos, ¡violad a sus hijos!, ¡ahogad al Papa!”,  porque  la fe impuesta a sangre y fuego como se hizo a lo largo de la Historia afecta a lo más hondo del ser humano y de la sociedad que es adonde Joyce quiere llevarnos a eso que llama “isolúdicas y adámica estructura atómica de nuestro Finnins el Viejo“. A través del lenguaje convertido en una expresión más que decir algo que podamos incluso interpretar lo que hace Joyce es llevarnos a una parte oscura de la psicología del lector que forma parte de la psicología colectiva. Lo que el autor insiste en hacer ver: “vivida representación del milenario problema pasional, peliagudo desde la Creación… retirado de la farsa del gran teatro del mundo”.

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La sociedad europea es un hervidero de debates de nuevas ideas en todos los ámbitos, Joyce entra en tertulias y reuniones en las que se habla del psicoanálisis, lo cual se refleja en esta obra de manera muy directa. Él dice a sus amigos, según recogen éstos, que no necesita hacerse un psicoanálisis y considera la confesión de los católicos un sustitutivo del mismo. Igual que los sueños se manifiestan simbólicamente, Joyce hace una obra crítica desde un estado de conciencia adormilado, pero despierto, recién despertado y por lo tanto aturdida que hay que descifrar, pero no inventar su significado. Los sueños son el lenguaje del inconsciente, de la misma manera que la embriaguez lo es de una conciencia medio adormilada y medio despierta. Da una pista tras otra para que sigamos las huellas de la psicología que quiere hacer visible, finalmente la del mismo lector, de ahí que tenga esa fuerza de atracción e interés cuando se coge el truco a su lectura, la cual exige un esfuerzo de voluntad. Pero a medida que se entiende como una adivinanza el lector está a la espera de ver qué se va a encontrar.

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Joyce quiere expresar, de manera premeditada, el inconsciente que no se manifiesta en lo onírico, sino el que flota por dentro de la persona y nos acompaña. Veintidós años antes de comenzar Fiennegans Wake, Freud ha editado “La interpretación de los sueños”, donde plantea que hay otros lenguajes, como son los sueños, que comunican con la conciencia del sujeto. Esta teoría crea una gran polémica en la sociedad europea y americana. Lo que Joyce hace es una escritura en la que pregunta qué le dice al lector, no qué dice el autor. Las frases son trazos y tienen valor en sí mismas, por eso carecen de continuidad con otros párrafos que se han escrito antes o posteriormente. Dice: “que cada cual siga en sus monólogos entrerijos (entresijos)”. Y avanzado el texto insiste: “rumiaescritura de un terraignoto (tierra desconocida)”, repite ideas y sobre todo sensaciones de un terreno desconocido sobre las que vuelve una y otra vez.

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Sublimes teorías de razas grandiosas en su fondo desembocan en la sexualidad siguiendo las tesis de Freud y más de su discípulo W. Reich, lo cual Joyce va a expresar de diferentes formas: “un vacilante nacionalista … liba el elixir de los pezoncillos de la judía… cuando lazos más antiguos atan a viejos corazones. Quién es? Finn. Mac Cod”. Porque todos tenemos algo que nos emborracha, todos tenemos algo de Finnegans, porque todos tenemos el deseo del amor. “Nuestro playboyish mundo occidental… jodencitas”.

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Hay algo latente en Joyce, en sus profundidades psicológicas, que le va a llevar a contrastar dos aspectos de su mundo emocional, son los celos retroactivos, de las anteriores relaciones de su novia, Nora Bernacle, y luego años después esposa, con la que convivió en pareja y cuya fecha de conocerla fue el día en que sucede toda la historia de Bloom en “Ulises”, en donde desarrolla más específicamente este aspecto.El 22 de de noviembre de 1909 escribe a Nora una carta que dice: Dices que quieres que mi hermana te lleve ropa interior. No, querida, por favor. No me gusta que nadie, ni siquiera una mujer o una niña, vea cosas que te pertenecen. Me gustaría que fueras más cuidadosa y no dejases ciertas ropas tuyas por ahí, quiero decir cuando acaban de llegar de la lavandería. Oh, me gustaría que mantuvieras todas esas cosas ocultas, ocultas, ocultas”. De un antiguo amigo de ella le escribe: “esa persona cuyo corazón deseo vehementemente detener con el tiro de un revólver“. 

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Se da cuenta que no sólo sufre conscientemente, sino que hay algo interior que le azuza. Dos de los novios con quien estuvo Nora Bernacle murieron, sin embargo para él forman parte del recuerdo de ella. Esa ansiedad y angustia no definida la calma con una sexualidad sin límites de la cual ambos dejan referencias en sus cartas de uno al otro, cuando están lejos por cuestiones de viajes, lo bien que se porta el guante de seda en su ausencia…  En relación a Finnegans Wake hay que observar que el hotel en el que Nora trabaja y conoce a Joyce es el Finn’s Hotel, por un lado la palabra Finn’s aparece alguna vez sin demasiada conexión con el texto, pero haciendo referencia a ese momento, pero sobre todo que hay un juego de palabras entre este nombre del hotel y el personaje Finnegans, es decir el nombre de ese hotel forma parte del título de la obra, de alguna manera parte de la historia del autor está en el personaje. 


Una referencia directa en Finnegans Wake es cuando comenta sobre el inconsciente y usa este término, aludiendo que de éste viene el mundo de la poética. En su explicación de esta obra Samuel Beckett escribe que la poesía nació de la curiosidad, hija de la ignorancia, siendo el poeta un creador, hasta el punto de que sin poesía el pensamiento no podría existir. Considera la poesía la antítesis de la metafísica porque trata del sentimiento y de la pasión, lo que es una condición primordial de la filosofía y de la civilización. Sin embargo son aspectos que ni el pensamiento ni la historia recoge. Y es lo que Joyce trata de hacer, pero el mundo interior tiene un lenguaje propio y quererlo explicar con otras lenguajes hace que se deforme, por eso para Beckett la poesía es “fundamento de toda escritura”, especialmente en el ámbito literario. Lo cual nos hace entender el porqué de que el protagonista de Finnegans Wake sea el lenguaje.

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Se pregunta Joyce: “¿por qué el reloj de la hora os lo podéis quedar?”. De alguna manera refiere a que sólo lo que vemos es lo que podemos coger, tener, analizar, pero la realidad y el tiempo, no. Escribe: “las hojas del recuerdo caen profundamente en mi jungfreudiano libro de falacias soñaré telepatas golosinas (dulces patologías a distancia)”. Sus referencias al inconsciente en esta obra quedan claras, porque lo dice, no es una interpretación. Lo que quiere decir que ha leído sobre estas teorías que traslada a la literatura. Más claramente expone: “Feminísima, modista de nuestro inconsciente, represora de nuestros modos… frente a todos los elhenos, todo en ti asoma a verte, desde el rey en su palacio a los villanos en la taberna”. En otro momento leemos sobre lo que está más allá de la conciencia o de las ideologías, porque se fragua desde el subconsciente “carne-sin-palabra”.

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A lo largo de Finnegans Wake su autor ofrece pinceladas de intuiciones literarias, “un mundo que no es más que una celda de los amantes de la charla”. ¿Qué quiere decir con esto?. Cuando en realidad nos dice algo, llama la atención, pero no se sabe exactamente qué ha dicho en verdad, porque estamos tan acostumbrados a buscar en los textos información.

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Joyce despierta una reflexión, inventa palabras que son conceptos, “literaturidad”, como esencia de la literatura, “enriquece nuestra literaturidad”, ¿el qué?: “santipasmado, con llaneza, sabe mariposear de su propia mano toda vanesa de flore en flore”. Otras palabras, unas pocas de ellas son: paziencia (paciencia, ciencia de la paz), ave finnis, foutûgrafo (foto del fuego), que relaciona con labiooratorio (laboratorio de lo que se dice, labios), alumnos de claseymedia, hijohijas de Livia, Huvanidad (humanidad y vanidad), Sicerveceros (cerveceros), Balientes caballeros que baláis, pobre escuecés (pobre escocés), maldita ulstera (del Ulster), fornicopulación, las jodenes helechas, helechiza por delante, (en un sentido pícaro de que las chichas hacen dar leche, semen, a los varones). “Ordeñanzas (ordenanzas que ordeñan a los vecinos) municipales, rumiaescritura de un terraignoto.

También usa refranes y dichos conocidas que los cambia, “no podemos decir ojo por ojo y gnósis por gnósis”, “¡ay!, si la juventud supiera y la vejez pudiera”. Sobre la frase de santa Teresa de Jesús, muero porque no muero”, escribe: “muriéndose por mirarse, y ver que moría por no morir”. O: “cuanto más cebollas pelas más cebollino eres, cuanto más patatas más patata, cuento más carne menos carne”.

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De la misma manera, con nombres tergiversados, pero que apuntan claramente a quien corresponden. Aparecen diversos autores y diversos personajes de la literatura a lo largo de la obra, desde Tristán e Isolda, que para mí son el eje de la obra, a Hamlet, en otro momento “jajambket, voyeur de los tobillos, y otros personajes de Sakespeare como Romeo y Jodieta (Julieta), Otelito (Otelo), “a todo tirar” los sakespreses, Espartaco, Las mil y una noches varias veces, Spinozis (Spinoza), Dickens “… a la vista de su amario (amor, armario)”, Bbyrdwood (Byron de los bosques. En otro momento habla de expresión byroniana por Lord Byron), Eneas de Virgilio “culo depositante de una incierta cantidad de materia Obscena”, opera vaginiana (wagneriana, por Wagner), Galilleoto (Galileo Galilei), Isacperales (Isacc Peral, inventre del submarino), trimegiliston (Hermes Trimegistro), Einstein, aliciastravespejado (Alicia, en el país de las maravillas, a través del espejo), Descartes, “cogido, luego estoy jodido (de cogito ergo sum, pienso, luego existo), Lapoleón (Napoleón), Marconi, Bacon, Engels, Marco Antonio, Bach, Diógenes, un hombre honrado, Marco Antonio, Bocacio, Magallanes (megalomagallanes) nuestro Krishnasmurti, Ibsenízalo (Ibsen), Bach, Michael Engels, Atila, Testigos de Jeová, taolibecketiano o Tomás Beckett (Samuel Beckett), pavlovianos perros (Pavlov), Cromweliano (Cromwley), Confucio, Sofodante (Sofocles y Dante), Talis (por Tales de Mileto), Criopatra (Cleopatra), Newwton, Plinio, Jung, Freud, Pavlov, santateresas (Santa Teresa), de la que dice tiene profundidades y considera corazón indómito. Santo Tomás de Aquino, Charli Chaplin.

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Da pinceladas sobre la universidad: “largar ante toda la integrigencia (inteligencia integrista) licenciada por todas las univanidades (universidad de vanidades)… mérrycos, abocados, políticos… la más rana historia”. También habla de “la acomedia (academia, comedia) de las letras” a la que se refiere como “ultragedia de poetastros”. Sobre la economía financiera emergente que en aquella época ya apunta a lo que ha sido su desarrollo, en un sentido humorístico, pero lleno de acierto: “especular en la Bolsa o tirarse a la osa siendo toro o enseñar los cuartos traseros siendo caballo”. O sobre otras instituciones, “un cuadro representa el divorcio, otro pájaros como los de la Liga Profesional de fútbol en ese océano de pelontas (pelotas tontas)”.

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La comunicación epistolar era frecuente, cuando no había internet, como Joyce la tuvo con su mujer Nora, pero cada vez es menos la correspondencia postal y ya en esa época dice: “Todo el mundo escribe y ansia cartas. Cartas de alguien a un lugar acerca de algo… Pero ¿queda alguien que escriba cartas, hijo putas?… una postal, por favor”.

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Hace una permanente provocación con respecto a la sexualidad, en contraste con la iglesia que predica castidad y abstinencia, “ella apenas había contado veinte anos (años) .. numelosas (numerosas y melosas) doncellas… en la desflorada alfombra del salón”. Dice: “… una estatua prostitiyéndose, presidente del almonedeo de las promiscuras (curas promiscuos) criaturas de la emancipada almeja… celtaborígenes y plebeyos… no en condición de galopar en su propia cruz… cazacuras”. “Los queridos y pobres cónyuges de los dulces tiempos idos de infausta memoria”, que refiere a la “Asociación católica de Jodencitas”. “¿Cómo te atreves a empezar a temblar en el cine cuando meto mano empezando por las rodillas?”. En otro momento: “oremus: depensamiento, obra y obraría”.

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Sobre la religión en general y la iglesia católica en particular hace una serie de alusiones muy gráficas, tremendamente críticas. “Falso Jacob, padre de fornicadores”. “Amaba la cristianosidad de aquel buenazo que limpia mente (limpia la mente, lava el cerebro)”, para al rato decir : “el cura le curaba la locura … mona(r)calmente”. Sobre otros personajes bíblicos: “presente de Sarah, antes de que Isaacaran de su error… a su monolito interior”. “Veamos esas inexpresivas expresiones algebraicas de la universal y expresiva cristimística sacada de la Sara de Isac”.

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Escribe: “Viva el Haltísimo Conspicuo eroepajita (héroe erótico que se masturba)”. “Dios hizo a mi madre virgen”, con expresiones como ésta va a jugar con el sentido religioso, para hacer ver su sinsentido. En el mismo planteamiento, “el fruto del saber tomístico de mi colota es una amarga compota”. La tesis de ver su escritura estando borracho o aludiendo a un estado de embriaguez se observa al recoger rezos de borracheras que se dicen y cantan a nivel popular: “María llena eres de grasa y el sudor es conmigo”, lo que define él mismo en la obra como “rezos empinando el codo”. Parecen chistes que fuera de su contexto tienen poca gracia. “Los pájaros piando pías oraciones. ¿Ave?, pues avre (abre). Anda ver por así un arito”. “¡Qué jehovagica (Jehová y vagina) caída de ojos”, corazón indómito”.

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Hace unas duras acusaciones, que casi un siglo después han sido destapadas y conocidas: “rosarios por la tarde, misas por la mañana sin dejar de repetir a esos pedrastas, a esos responderé que van siempre de ano en ano con Fulano, Mangano o Zutano… después de esas santas órdenes, de todo trabajo senil e intecesio”. Habla de la “sifilosofía del obispo de Berkeley”, o la palabra inventada “cardeangélicos”. “Nada de hacer manitas con ese educado monaguillo, ni de dejar que el del púlpito te onomere (enumere, onanismo) sus falsos remedios anan enamera (onan, onanismo, ramera)”.

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Denuncia Joyce a una iglesia que hace oídos sordos y mira hacia otro lado ante los abusos sexuales a menores, lo cual ha estallado medio siglo después dentro y fuera de la iglesia, pero en el seno de la sociedad cristiana: “con dos tercios de rosarios por la tarde y tres misas por la mañana, sin dejar de repetirles a esos pederastas… que van siempre de ano en ano...” y denuncia “los santos granjeros llevan el incesto en la sangre“.

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Habla de una protesta anticatólica con lanzamiento de botellas, después de ver que es “una verdadera cruziflexión”. También: “lo que dice el catecismo de los apuestos maricas, por mor de los méritos del primitivo bisexualismo”, de lo que llama “catecismo kukluxklanesco (Ku Klus Klan)”. Dice: “no confundir el rumor de las hojas con la palabra de Dios”.