La obra de Proust es una narración de sensaciones y detallista. Tal como describe lo que rememora al saborear una magdalena, “esos bollos cortos y abultados que llaman magdalenas”, y oler el aroma del té y describir como “me lleve a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar me estremecí…”.


Temas: el Amor, el Arte, los Celos, el Dolor, la Guerra, la Homosexualidad, los Judíos, la Mentira, la Muerte, el  Tiempo,.. y Otros


Con la misma precisión tratará los sentimientos, a los que sitúa en diferentes puntos de vista y circunstancias, exponiendo en cada caso una nueva descripción, “…todo eso, pueblo, jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té”. Analiza los átomos de los sentimientos y de las percepciones: “si deseamos comprender lo bonita que ha sido una mujer no basta con mirarla, hay que traducir facción a facción”.  Tal como saborea el té con la magdalena lo hace con el beso a Albertina.

Fotografía de Marcel Proust
Marcel Proust

La lectura de esta novela atrae al lector no tanto por la historia que cuenta, sino por cómo lo hace, ya que Proust es capaz de hacer entrar al lector en su obra, lo atrapa porque une el lenguaje al sentimiento, convirtiendo leer en un espejo que nos permite ver nuestros propios sentimientos que acaban formando parte de la novela. Cada detalle lo alarga en su descripción porque quiere hacer visible cómo lo envuelve el sentimiento.

Fotografía de Jean Paul Sartre
Jean Paul Sartre

Veamos que en las conversaciones de Jean Paul Sartre con Simon de Beauvoir revela que él no escribió nunca historias personales hasta que leyó a Proust, el cual le empezó a gustar al darse cuenta con la obra “En busca del tiempo perdido” que hay un mundo dentro de los personajes y entonces la literatura fue para él sobre todo historias personales. En su ambiente de escritores, filósofos, pintores se leyó la obra de Proust, que a él le hizo pasar de la novela de aventura a la de cultura, según dice. Reconoce que le aportó la psicología subjetiva de los personajes y la idea del medio, ya que se dio cuenta de que hay medios sociales lo mismo que hay especies de animales y que descubrió todo un mundo proustiano. Reconoce a Proust como un gran escritor junto a Joyce y Kafka.

La obra

En busca del tiempo perdido consta de siete partes, publicadas entre 1913 y 1927.

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A la sombra de las muchachas en florComprar
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Sodoma y GomorraComprar
La prisioneraComprar
La fugitiva (Albertine desaparecida)Comprar
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Los celos

“Me lleve a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena”, escribe Proust. Los de la tertulia coincidimos en observar la meticulosidad a la hora de abordar los sentimientos de amor, siendo especialmente una exposición de los celos, que define una y otra vez. Madame Verdurin dice “cuando mi marido me hacía el honor de tener celos”. Se confunden celos con amor, cuando a lo largo de la novela se van a describir desde diversas situaciones: “los celos son la sombra del amor”. “Los celos despiertan la pasión por la verdad”, la verdad del otro y justifican espiar a la pareja.

El Arte y la Literatura

El protagonista narrador de la obra “En busca del tiempo perdido” quiere ser escritor y a lo largo de la obra se hacen referencias a ello. Su padre se opone a que se consagre a la carrera de las letras. Un escritor que aparece, Norpois, no le ve actitudes para escribir. Se pregunta si sus deseos de escribir eran importantes. Se muestra escéptico con respecto a los poetas, “si creyeran en todo lo que dicen, algunas veces son más interesados que nadie”. Considera que es una injuria decir que un escrito sólo tiene talento….

El amor

¿Qué es el amor?, ¿como se vive?. Miguel Ángel propuso que habláramos de cada uno de nosotros, más aún dijo que hablar de la novela es una excusa para en el fondo hablar de nosotros. La tertulia era sobre la novela, no podíamos convertirla en una terapia. Y además hay aspectos del amor de los que no siempre somos conscientes. “La mujer agrava nuestras cadenas”, dice el que narra cuando reconoce que lleva dentro a Gilberta, la hija de Swann…

El tiempo

Las reflexiones sobre el tiempo también destellan en la novela, “La creciente complejidad de la vida apenas nos deja espacio para leer…” oDesde que existe el ferrocarril, la necesidad de no perder el tren nos ha enseñado a contar los minutos...”

Los judíos

Otro tema es el de los judíos, siendo el autor de familia, por la rama materna judío, “la conversión de los judíos es una farsa”. En Balbec, donde acontece una parte de la novela hay un ambiente antisemita donde se hacían “imprecaciones contra el bullicio israelita”. Swann, dedicado al negocio de la Bolsa, es judío. Aparece varias veces citado el barón Rothschild, apellido de una rica saga judía.

Un hilo conductor guía este tema a lo largo de la novela, el caso Dreyfus, el de un militar francés judío que es acusado de condenado por traición, tras ser acusado de pasar documentos al ejército alemán, que se demostró con el paso del tiempo falso. Proust advierte en la novela que “empezó a formarse un mundo antisemita”, lo cual tendrá unas repercusiones tremendas años después. Explica que el deyfursismo triunfa políticamente, pero no mundanamente.

En boca de mesieur Guermantes dice “los judíos están unidos en secreto y tienen la obligación de prestar apoyo a cualquiera de su raza aunque no lo conozca. Es un peligro público”, desvelando leyendas y dichos que alimentaron a comienzos del siglo XIX el anitisemitismo. Comenta en “La fugitiva” que el caso Dreyfus provocó un movimiento antisemita paralelo a la penetración de los israelitas, asociándoles a la base social de la burguesía, en el gran mundo, lo que provocó un antisemitismo mundano.

La homosexualidad

Otro fondo de la novela fundamental es la homosexualidad, a los que denomina “invertidos”. Dice que unos a otros se descubren.

Comenta: “el invertido ante un invertido ve una imagen desagradable de sí mismo; el instinto de conservación le hace hablar mal de un posible competidor”. Observa que se considera la homosexualidad una defectuosidad nerviosa, un desequilibrio de la naturaleza, comentando “en Grecia en tiempos de Sócrates, en Roma en tiempos de Augusto podían ser homosexuales sin dejar de ser hombres normales y no hombres-mujeres como les vemos hoy”. “La homosexualidad no fue anormal cuando fue la norma”.

Para el narrador al hombre le está vedado la posibilidad de ese amor cuyas esperanzas les da fuerza para soportar riesgos y soledades, pues se enamoran de otro hombre que no es invertido, que no puede amarlo. Por eso afirma”los invertidos en busca de un macho pueden contentarse con otro tan afeminado como ellos”.”Fuera del mundo de la homosexualidad existe cierto ideal convencional de virilidad que resulta exasperante”.

 

Plantea una cuestión que parece que un siglo después aflora, “los descendientes de los sodomitas se han establecido en todo el globo terráqueo”. “Han heredado la mentira que les permitió salir de la ciudad maldita”. Y “se ha creado un movimiento sodomita para reconstruir Sodoma, igual que el movimiento sionista para construir Sión, pero se casarán con una mujer para no parecerlo. En Sodoma será todo igual que en Londres, París, Roma, Petrogrado”.

“El invertido que sólo ha podido alimentar su pasión con la literatura escrita para hombres o la que les gustan a las mujeres sienten la necesidad de entrar en las mismas funciones sociales que el hombre que no es invertido, de sostener una amante, de casarse, de amancebarse, de ser padre…”. Y afirma que los homosexuales son unos buenos padres de familia. Brichot propone crear en la universidad una cátedra de homosexualidad.

 

Las gomorrianas son a la vez lo bastante raras y lo bastante numerosas para que en cualquier aglomeración no pasen inadvertidas unas de otras“.Para el narrador “los homosexuales serían los mejores maridos del mundo si no hicieran la comedia de que les gustan las mujeres“.

En un momento, al final casi de su obra, parece que Proust quiere darnos una pista de su contenido de su obra, de su reflejo consigo mismo, amante de un pintor y otros amores homosexuales, c ando dice “el escritor no debe asustarse de que el invertido dé a sus heroínas un rostro masculino, eso le permite dar luego a lo que lee su generalización”. El autor ha narrado la homosexualidad desde lejos, como un ojeador de la misma, pero lo ha narrado como si estuviera dentro de sí, tal cómo es

La guerra

Sobre la guerra: “el más insensato de los crímenes”; “una guerra hoy sería más catastrófica que el diluvio”. En “La fugitiva” escribe: “los que vivieron la guerra de 1870 dicen que la idea de la guerra acabó por parecerles natural”. Y “ese público que sólo juzga de los hombres y las cosas de la guerra por los periódicos está convencido de que juzga por si mismo”. “La guerra no escapa a las leyes de nuestro viejo Hegel, está en perpetuo devenir”.

Las revoluciones no son estratégicas, sino médicas, con accidentes imprevistos que el clínico podía esperar evitar, como la Revolución rusa”.

La muerte, la mentira, el dolor

La muerte: “Sólo de los muertos se tiene un recuerdo doloroso. En torno a sus tumbas queda la belleza de la naturaleza: el silencio y la pureza del aire”. “La idea de la muerte había llegado a serme indiferente”. “Después de la muerte el tiempo se retira del cuerpo”. … pues, dice, somos gigantes sumergidos en los años.

Proust vincula la muerte al sentimiento: “No podía resistir la idea de que ya no existiera el ser que amaba a Gilberta, a Albertina, lo que sería como una especie de muerte”. Y: “abrumado de imponer mi existencia agonizante la fatiga sobrehumana de la vida”.

La mentira es esencial en la humanidad. Desempeña un papel tan grande como la búsqueda de la felicidad y dirige esta búsqueda”. “Nuestro pensamiento no siempre está de acuerdo con nuestras palabras”.

“La felicidad sólo es saludable para el cuerpo, pero el dolor es lo que desarrolla las fuerzas del espíritu”. “Las ideas son sucedáneos del dolor, desde el momento en que éste se transforma en ideas porque una parte de su acción moría sobre nuestro amor”. “No podemos amar sin sufrir”. Dice que a felicidad es en el amor un estado anormal, pero hay en él un amor permanente.Todo lo cual puede resumirse en los versos de Pedro Salinas : “no quiero que te vayas dolor / última forma de amar”.

Otros temas

Hay otros temas que aparecen a lo largo de la novela que como anécdotas aportan datos como tener una cámara Kodak, cuando empezaban a usarse. También el teléfono, que Saint Loup pone para tener noticias de su amante y no desesperar mientras que espera recibir carta de ella. Me llamó la atención una expresión que se ha hecho popular en la telenovela “Amar en tiempos revueltos” y que aparece en esta novela para describir a Odette, “alma de cántaro”. El médico le recomienda para la enfermedad de quien narra la siesta diaria, y para respirar mejor cafeína y beber cerveza y coñac. Y dice el autor, hijo de médico “la medicina es un compendio de errores sucesivos”.

Sobre el automóvil dice “no nos lleva así (como el tren) mágicamente a una ciudad que al principio veíamos en el conjunto que resume su nombre y con las ilusiones del espectador de teatro. El automóvil nos hace entrar entre bastidores de las calles. En él se detiene a preguntar una cosa a un habitante”. Su sirvienta, Francisca, no quería aprender a telefonear “como si fuera tan desagradable como la vacuna o tan peligroso como un aeroplano“.

El narrador nos cuenta que invierte en la Bolsa. Ganó con las del canal de Suez. Hubo gente que no confío en el desarrollo de los ferrocarriles y advierten que hay que poner el ojo de los negocios bursátiles en el petroleo.

En los ambientes de la aristocracia cuenta que mienten y calumnian son conocer a las perdonas que juzgan y desdeñan sin haber comprendido, lo cual se parece a lo que de manera masiva sucede en determinados programas de televisión hoy en día. Un ambiente que se transforma y aparece en su plenitud en la novela de Virgina Woolf, “La señora Dalloway”, en donde la protagonista prepara una fiesta de ambiente netamente burgués, en la que se ve que esta capa social se ha impuesto y repite la misma manera de ser grupal de la aristocracia y que hoy se ve de manera muy similar en los saraos de famosos de la sociedad de masas y de consumo, reflejadas en las revistas y programas llamados del corazón, que en cierta manera sí lo son. Se repiten conductas del sentimiento, mentiras y parloteos sociales y como diría Lady Rosseter, de la novela indicada “¿qué importa el cerebro comparado con el corazón?”.

Proust define el instinto del artista cuando de la vocación de escritor en el tomo “En busca del tiempo recobrado”: “Toda mi vida habría podido y no hubiera podido resumirse en este título: vocación. Y continua diciendo: “no habría podido resumirse porque la literatura no había desempeñado papel alguno importante en mi vida y sí porque los recuerdos de la tristeza forman una reserva como el germen de una planta“,  indica que escribir es el proceso de la maduración interior. Y añade más adelante: “en esos proyectos febriles de letras ha constituido nuestra conversación apasionada con nosotros mismos“.

El final

Y el final de “En busca del tiempo perdido” es un colofón que nos hace ver como seres de tiempo, en el cual los sentimientos se esculpen, viven para dar vida a vivir. Leer esta novela es uno de los grandes placeres intelectuales de los que he disfrutado, curioso de saber qué sucede a lo largo del tiempo con el narrador, sus amores. Al llorar por la muerte de Albertina, y apenarme, ¿por qué no?, de la muerte de Roberto. Y también de la abuela del narrador, porque lo hace sentir, de una manera muy especial, muy íntima. Merece la pena leerlo para asomarse a la novela, porque adquiere todo su valor y su emoción tras haberse leído los siete tomos. leer esta obra a modo de una experiencia. Es entonces cuando deleita.

Y para ver la grandeza de esta obra baste saber los autores, músicos, pintores y filósofos que aparecen citados.

 

 

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