Escrito es

LO ESCRITO ESCRITO ES

.

15 – XII – 2010. No hay poesía, ni literatura, ni arte sin sociedad. Y mucho menos sin entorno. El autor aislado disuelve palabras en textos que carecen de vida, de vitalidad. Adormecen al lector  al cual le sirve su lectura para evadirse de sus circunstancias, en lugar de afrontarlas. Recarga pilas para seguir en la rueda de la rutina y la soledad.

.

Hay obras cuyo único mundo son revistas, medios de comunicación, farándulas culturales que organizan las instituciones, pero que carecen de vivir con los demás. Llegan a  lectores aislados y se ha formado toda una red de defensores de este modelo de palabra ausente que la poesía viva, la literatura crítica, que sale de dentro de la sociedad queda relegada, valorada en términos de dejarla fuera de los circuitos de comunicación y se forma a nivel social una cultura y arte disecados.

.

Lo cual se refuerza con otro aspecto académico de la literatura, la que de convertir la palabra en expresiones estáticas de museo, que es lo que aporta el sistema educativo, la obra paralizada, convertida en un mapa vacío, sin vida, sin ánima, sin ánimo.

.

12 – XII – 2010. El triunfo real de un escrito es sacar tiempo para escribir, disponer de ratos, prolongados algunos, para dedicarse a esta tarea. Y encontrar tiempo de otros para ser leído. Y entre medias el espacio para ser visto en un libro o revista, o medio, donde el tiempo pasado del escrito desemboque en el tiempo presente del lector.

.

Los premios y venta de libros pueden servir para disponer de ese tiempo, pero habrá que buscar fórmulas para que ese tiempo sea universal. La sociedad debe de dar un paso, para hacer que la cultura sea el eje de su desarrollo.

.

7 -XII – 2010. La poesía no es escribir palabras, es emocionar con la palabra, desde ella y para ella. Porque ésta tiene la capacidad de convertirse en pensamiento, en hacer consciente el sentimiento y agrandarlo. En la sociedad actual, ávida de crisis, el arte y la literatura se disecan, al ser sustituidos los artistas por caretas de cartón piedra que salen en los medios de comunicación como guiñoles, que no conmueven, sólo quieren salir ante la opinión pública para llamarse a sí mismos “escritores”, “poetas”, para lo cual necesitan tapar a los demás con el objetivo de “serlo”.

.

Se han creado unas bambalinas en la industria del libro que busca sólo el negocio y necesita de esos guiñoles, que son pura apariencia.

.

5 – XII – 2010. Vuelvo a leer a Pedro Salinas y descubro, una vez más, que los poetas crean lenguaje, consiguen ampliar la percepción de la realidad, la exterior en relación con los demás y la interna de cada cual, que crece con la poesía. Ahondan el discurso de la palabra y de ésta misma, que a través de los versos busca los rincones más recónditos de la mente y nos permite amar más, ver más, por fuera y por dentro, pues la poesía es la frontera entre ambos mundos humanos. Nos hace vivir más intensamente. Y ser más. Hacen más grande la realidad y fortalece los sentimientos, los desempolva de nuestro olvido y les impulsa a estar presente en nuestras vidas. Escribe Salinas: “Cuántas veces he estado / – espía del silencio – / esperando unas letras, una voz… / Como nunca sonaban , me las decía yo, las pronunciaba solo, porque me hacían falta“.

.

25 – XI – 2010. han concedido a Ana María Matute el premio Cervantes. A partir del momento de saberse este reconocimiento se hacen miles de entrevistas, promoción de sus libros que, por otra parte, estaban ahí, en las librerías, en las bibliotecas y en algunos estantes, sin que se les hiciera demasiado caso, tal revuelo refleja un interés por su obra o por el premio, por su obra premiada. ¿Cuántos libros están ahí sin que se les haga caso, esperando a ser despertados?.

.

Me gustó mucho una idea de Ana María Matute, que la oí decir a alguien: “La infancia no es un tránsito a ser adulto. El adulto es lo que queda del niño”.


.

Habrá que hacer una gran reflexión, necesaria, en general sobre la cultura que estalla de información en los medios de comunicación y es empujada por una inercia, sin pararnos a pensar cuál es nuestra relación con ella. Nos dejamos llevar y cultura es lo que nos dan.

.

Hoy mismo he leído en el ABC una reflexión del pintor y arquitecto, Ramón Estadella, que hace sobre el mundo de la pintura, pero que bien se puede aplicar a la literatura. Dice que ha pintado para él mismo y no para expertos. Cuenta que a veces el arte vanguardista el vendedor es el auténtico artista de la obra, porque un cuadro admite millones de  interpretaciones. El marchante es quien atribuye la versión que acepta una élite, la élite adinerada. es el dinero el que hoy fabrica el arte, sea el que sea.


.


16 – XI – 2010. He leído una antigua entrevista a Luis Valderrama, en el periódico “La Nueva España” (2 – I – 1999). Un escritor de poemas, guiones y obras en las que ha volcado su vida, sin ser apenas leído. Lo reconoce él, que dice escribir como destino. Un destino que uno mismo se fragua, que no es algo externo, sino que se ha instalado dentro, de manera que comenta escribir la ha evitado la locura. Es una devoción, pero esto ¿qué significa?.

.

Significa escribir a pesar de los pesares. En su obra “Yo soy mi perfecto poema inmortal”, Luis Valderrama, escribe que los poetas-autores malditos trabajan y viven una soledad intransferible… porque se ven desasistidos y crean una obra, que salvo excepciones, irá a parar al cubo de la basura. Es lo que Proust define como el instinto del artista. Y también habla de la vocación en “En busca del tiempo recobrado”: “Toda mi vida habría podido y no hubiera podido resumirse en este título: vocación. Y continua Proust  diciendo que no habría podido resumirse porque la literatura no había desempeñado  papel alguno importante en mi vida y sí porque los recuerdos de la tristeza forman una reserva como el germen de una planta, de forma que indica que escribir es el proceso de la maduración interior.

.

Hay un impulso  interior que nos hace desear escribir. Llega un momento en que la escritura es un punto de vista específico, sin el cual, no seríamos capaces de ver la vida, ni de observarla como hacemos al escribir. Luis Valderrama hace un alegato contra el desprecio a quienes escriben y la manera de ser seleccionados algunos, con el mérito principal de encontrar un inversor para editar y promocionar sus obras en el libro “El imperio de la mediocridad”.


.

Es necesario encontrar el significado de muchas palabras, porque acaban por sugerir algo, pero no definen las cosas claramente. Dice este autor que escribió febrilmente  durante una etapa de su vida.  Es la voracidad de querer acompañar a los pensamientos con la palabra. Nunca se llega, hasta que los textos son capaces de ser una ventana de ellos. Y también en esta parte encuentro una coincidencia con Proust cuando escribe en “El tiempo recobrado” “en esos proyectos febriles de letras ha constituido nuestra conversación apasionada con nosotros mismos“. Como si hubiera un magma interior, común en los escritores, porque llegan a esa parte ardiente, “febril” que hace que el volcán de la conciencia entre en erupción.


.

Pienso que escribir es olvidar que se escribe. Es escribir, pero también buscar al lector, aunque no se encuentre. estoy leyendo obras de este autor que él me ha enviado y me parece necesario rebelarnos contra la lectura dada y leernos entre autores y lectores cercanos, para crear nuestro entorno, nuestro ambiente.

.

9 – XI – 2010.Hoy sale en el ABC una tribuna de Gabriel Albiac, interesante. Plantea este escritor, profesor de filosofía: “se escribe sólo odiando la escritura, que es el alma más cruel, la única a la cual vale la pena amar, sin esperanza de respuesta, para que nos destruya, eso aprendí Rausarel del “amor sólo artesano de mis propias desdichas”. No es que la escritura vaya a matarnos, dice: “nos mató ya cuando aceptamos ser sus siervos”. Escribir es tarea de “no-muertos”. Recoge una cita de la escritora de Saigón, Margarite Duras: “la escritura te hace salvaje”.

.

Escribir es lo más cercano a una huella de nuestra mente.

.

Gabriel Albiac sigue pensando en forma escrita: “se escribe o se vive, no ambas”. Se pregunta si vale la pena y su respuesta es que lo más seguro es que no. “Como el amor o el cáncer la escritura no se elige, es ella quien te elige… el final, misteriosamente, es volver a lo que te mata”.

.

Escribir es tan importante que no debería trivializarse. Tampoco seleccionarse, porque se mutila a las personas que carecen de oportunidad de trasmitir lo que escriben, de comunicarlo. Y la sociedad se ahueca en este vaciamiento de la escritura. Pueden haber otros cauces, les hay, para ser, pero ser lo es en relación a algo y dicha relación no se puede seguir eliminando, como se hace hoy en un falso mundo literario, sobre todo por incompleto.

.

Se está juzgando por plagio a la mayor editorial de España, “Planeta”, por coger la obra de una señora, dársela a Camilo José Cela y sus colaboradores, retocarla y premiarla, como fue premiada.  Es la punta del iceberg de todo un modelo, sin sentido.

.

En Francia se ha concedido el premio Goncourt, a Michael Houellebecq. Sigo pensando que el mundo de los premios literarios distorsiona todo, hasta la crítica.  En el fondo el poder controla todo reduciéndolo a una relación de imágenes.  Según este autor, antes de ganar el premio los jurados están comprados por las grandes editoriales, pues son un negocio de éstas. Dos años después, cuando él es premiado declara: “estoy feliz, la mayoría de la gente solamente está al corriente de la literatura a través del Coucourt; es interesante revcvibir este premio cuando la literatura no es la principal preocupación de los franceses”.

.

Con esto adquiere más valor y mensaje real de arte, la decisión de Santiago Sierra de rechazar el premio Nacional de Artes Plásticas que le concedieron al entender que el estado acapara incluso la crítica para vaciarla de contenido, lo que se ha llamado quedar absorbido por el sistema. El Poder no siempre reprime, como analiza Focucault.

.

He leído una sola obra del premiado del Councourt de este año, “Partículas elementales“. Pienso que han halagado y quieren proyectar a la sociedad la crítica vaciada, con un sentido de extravagancia para la imagen, sin más. Llevar la literatura a una pose, al cinismo del triunfo engreído. Dicha obra me parece muy artificiosa, con originalidades aparentes, a modo de chascarrillos. Relaciona dos historias que nada tienen que ver una con otra. Integra temas de actualidad, más como una forma de enganchar al lector sobre “a ver qué dice” y luego no dice nada. Cualquier crítica la achaca a un ataque a su originalidad, cuando lo que hace es hacer de la expresión de lo superfluo9 una especie de ideología, siendo esto lo que se ha premiado. Sus alusiones al sexo, sin continuidad en la obra, gritando ideas que más parecen lo que a un niño decir “caca, pedo, culo, pis”.

.

Houllebecq se sitúa en una especie de contra-contra-cultura, sin contenido, mediante expresiones fatuas. Ideologiza el desencanto generacional moderno y la frustración social, haciendo un retrato de la sociedad sin fondo, sin hondura.

.

1 – XI – 2010. En varias obras he visto que las cartas, la correspondencia escrita entre dos personas, son algo esencial de la obra, en ellas se encierra parte de la trama. En el Ulises de Joyce. En “La Fugitiva”, de Proust. En “Los hermanos Karamazov” de Dostoievski, la carta de Lise a Alishoa,. En “La señora Dalloway”de Virginia Wolf, en este caso también las cartas que no escribió. O a las que se refieren “El proceso” y “La condena” de Kafka. Hacen referencia a un mundo interior que forma parte de la palabra escrita, a mano, de una a otra persona. Sin ellas, que no aparecen sobre lo que dicen, no hubiera sido posible saber qué sucede internamente en la escena. En un mundo en el que ha desaparecido prácticamente escribir cartas, me pregunto si no desaparecerá la literatura. La literatura como tal, como autenticidad de lo escrito, no la fabricación y escritura de libros, que eso seguirá.

.

Yo me escribía con veintiuna personas. Al llegar el mundo del correo electrónico sólo ya con dos, de las cueles con una se entromete de vez en cuando algún mensaje por este medio. Que es necesario, y bueno para expandir la comunicación, para pasar algo, pero también lo es el correo postal, la carta, para decir con largura las cosas. Pero no se tiene tiempo, entonces tampoco para percibir muchas sensaciones. Al recibir una carta se tiene un emoción especial, porque se escribe a personas cercanas.

.

Me pregunto si dejar de escribir cartas hará que desaparezca la literatura, ¿o es al desaparecer ésta, modalidad del arte, expresión íntima de nuestra mente, lo que hace que dejemos de escribir?. Falta el contexto de lo especial, de querer ver qué nos dice alguien desde sí mismo.

.

Cuando alguna vez  he hablado con alguien de este tema muchas veces saltan que con el ordenador es lo mismo. No, no lo es y siempre buscamos una justificación para lo que nos arrastra, por eso nos arrastra. Con el ordenador leemos más deprisa, no hay recogimiento, al menos el mismo que con el libro, el folio, la cuartilla que se tiene en la mano con un tacto específico. Las cartas se releen, los mensajes por ordenador no. Lo puedes hacer, pero no se hace, por regla general. Una carta se rumia antes de escribirla, a veces durante días. En el ordenador responder es más un acto reflejo.

.

Cuando me dicen que con el ordenador se puede leer más despacio si se quiere, pongo el ejemplo de ir en coche, nada tiene que ver con pasear. El mismo trayecto andando es diferente a si se hace en coche o en bicicleta. Al ir en coche se pierden muchas sensaciones. Ahora bien para ir a un sitio en un tiempo determinado hay que coger el coche. El problema es que se impone luego para todo, establece una norma de traslado. Y se deja de hacer lo otro. Luego se recupera a modo de excepcionalidad. Pues bien, en ello coche también se puede ir muy despacio, incluso empujándolo para ir más despacio. No es lo mismo que andar. No es lo mismo. Y esto sucede en la literatura.

.

30 – X – 2010. Una ciudad se entiende, se ve de cerca y su ser cuando se pasea por ella sin ir a ningún lugar. Ni detrás de ningún monumento, ni para ver no sé qué. Porque yendo a algún lugar se pierde la sorpresa de la ciudad, desparece su comunicación, las historias que guarda. Suele quedar las fotografías, heridas del tiempo en cuya imagen, quieta, sangra, el tiempo. Lo mismo sucede en la literatura. Es necesario leer algo que se encuentra, sentir la llamada de un libro cualquiera. No querer buscar nada premeditado ya en el libro, para que  de esta manera aparezcan sus detalles, su ser, como palabra escrita, cuyo encuentro con ella lo permite el azar, apartado de la deformación crítica o “intelectual” de leer desde la eficiencia. Aunque sólo sea con el objetivo de pasar el rato. Leer es deambular y seguir el rastro de lo que sale a nuestro paso.

.

23 – X – 2010. He vuelto a leer “La fugitiva”, el quinto tomo de la novela “En busca del tiempo perdido” Proust, y me he vuelto a entristecer ante la muerte de Albertina, a emocionar en ese juego de cartas cruzadas entre el narrador y ella, pensando que pudiera no haber muerto. Y el descubrimiento del amor en el pasado, como esencia del mismo, y el olvido, y la sustitución con otra mujer que compartió el cariño con ella, para recoger el resplandor de un amor ya ido y sin embargo presente.

.

¿Por qué esa emoción que brota con la lectura de un libro?, una historia que sabemos no cierta, al menos tal cual se cuenta. Pero rezuma una experiencia sentimental del autor. Al leer esta novela despiertan sentimientos dormidos, dejados a un lado en nuestra vida y no tenidos en cuenta. Hace aflorar muchos instantes ya escondidos, de amor y desamor. Esos trocitos ocultos, de sentimientos son los que rescato con esta lectura y son mis sentimientos los que actúan en esa historia que ha hecho que salgan, que intervengan. Albertina muere, pero al irse y no volver jamás ¿no muere también cuando se trata de amor?. El narrador sabe de su muerte por una carta, desde la distancia, no va a ver qué pasó. Se conforma con lo que le dicen, ¿no pudo ser una treta de Albertina? para liberarse de un amante enfermizamente celoso, al que en su última carta, pocos días antes de morir dice que “volverá”.

.

No se suele leer con la excusa de que es un rollo porque hace rastrear al lector algo que nos hace volver la mirada a rincones olvidados, que nos hacen ser más, más sentimentales, lo cual hace insoportable la superflua realidad y las relaciones banales. Leer una obra como esta hace que nos estrellemos contra nosotros mismos.


.

21 – X – 2010. Durante la tertulia sobre la obra de Proust, “En busca del tiempo perdido”, un profesor dijo que este autor se estudia durante 2º de bachiller  en la asignatura de literatura universal. Hoy leí un libro de texto de esta asignatura. Sí, es cierto, se estudia, pero es un lista que más parece de botánica que de literatura. No podemos reducir los libros y los autores a unos nombres, a unas vagas referencias de la obra cuyo objetivo es aprender la lista de cosas que hay que aprender, para aprobar. es la antiliteratura. Hace unos meses leí varios libros que me había dejado un profesor de literatura. Estaban subrayadas la introducción y las primeras páginas… Me confesó que es con lo que explicaba una obra, más allá del libro de texto.

.

En la lectura hay que buscar qué me dice el autor y que hace que me diga a mí mismo. De esta comunicación profunda se saca el jugo literario. Literatura es leer, pero sin agobios, sin presiones de un examen. El modelo educativo debería orientarse en dos partes, la de prepararse técnicamente e intelectualmente y en incrementar la cultura. Leer, sin una asignatura, sino espacios de charlas, conferencias, debates sobre obras. Ser algo dinámico y no pasivo. En el tomo “La prisionera” el pianista Vinteuil dice “hay que ver la literatura de una manera más interesante a como nos la hacían estudiar”.  Parece que poco han cambiado las cosas.

.

10 – X – 2010. Hace unos días han anunciado el premio Nobel para Mario Vargas Llosa.  Han corrido un sin fin de palabras sobre este escritor que parece un juego de haber quien dice el halago más grande, la rimbombancia más sonora. Sus libros siempre han estado al alcance de cualquiera, pero me comentó un librero que ahora todo el mundo pedía libros de él, que lo quieren leer. Esto no es más que una orientación del Poder en el enfoque de la cultura. No por el autor, que varían de unos a otros, sino de cara a buscar al escritor premiado, al galardonado, al que dicen los que eligen. Que seleccionan entre sectores que han seleccionado previamente permitiendo una carrera literaria.

.

Todo el mundo literario quiere decir cosas sobre su obra, lee ávidamente sobre él y alguna novela para decir que lo ha leído. Por mi parte uno de los primeros libros literarios que me regaló mi amigo Mario fue de Mario Vargas Llosa, dos cuentos o narraciones de cuyo título no me acuerdo ni de lo que trataban. He hecho memoria y nada. Creo que me lo regaló por la coincidencia suya del nombre, pero me dijo que es un bien escrito y que si yo quería escribir tenía que leer autores como el del libro que me regaló. Mario es cinco años mayor que yo y fue un gran lector, hasta que empezó a trabajar y dejó aquella afición suya, pues apenas tenía tiempo, pero leía las referencias de libros en el periódico y compraba muchos libros porque decía que siempre es bueno tener una buena librería. Murió de un infarto hace un año. Al conocer el premio Nobel de este año me vino su recuerdo.

.

Al ser uno de los primeros libros que me regalaron también he hecho memoria de otros. Una tía me regaló las obras completas de Kalil Gibran. Dijo que la foto de él me recordaba a mí, en aquella época claro. Leí todos sus cuentos, que me encantaron, creo que me influyó mucho en mi manera de pensar. Sobre todo su imagen del enamoramiento, con Selma Karami, todavía me acuerdo. Y la introducción del libro “El loco”, “Alas rotas”. “El profeta”, que vi que algunas frases de este libro viene impresas en postales de frases hechas. Fue del segundo libro que apunté cosas del enamoramiento, el primero fue de don Quijote, de los dictados que nos hacía mi padre en verano de este libro. Lo leí buscando a Dulcinea, pues yo tenía una dentro de mí. La volví a reconocer en Selma Karami, pues era tal cual y nunca se hablaba de ellos y parecía una imagen pasajera de juventud. Cuando vi que lo que yo sentía estaba escrito en otros autores, unos años después, empecé a escribir la obra sobre el enamoramiento.

.

Otros libros de los primeros que me regalaron han sido “El viejo y el mar” de Ernest Hemingway. Me lo regaló mi padre, indicando el esfuerzo que es la vida. Lo leí y me gustó, pero pensaba que para qué tanto esfuerzo por parte de aquel pescador mayor, el pundonor, el retarse a sí mismo. Unos años después lo volví a leer y yo a pensaba de otra manera. Escribí “El niño y el mar”, pero nunca he logrado publicarlo. Mandas a editoriales y te escriben las cartas de siempre, como todas, la tarjeta repollo que yo llamo por esa muñeca que es igual unas a otras: lamentamos ….

.

Otra novela que también me regaló mio padre fue “Corazón” de Edmundo de Amicis. Me apasionó leerla. Un diario de un chaval. me hacían gracia los nombres en italiano. Apenas lo recuerdo sino lejanamente. A un niño le atropelló un carro, y el amor a la patria que les infundía su profesor. Y las necesidades de niños en la escuela que pasaban hambre. Es curioso que poco recordamos de los libros. Pero sabemos si nos ha gustado y nuestra relación con ellos. Y que diferentes son cuando se leen en una etapa de la vida u otra. A mí me ha sucedido esto con la obra de Nietzsche. He leído todas sus obras, pero “Así habla Zaratustra ” y “Ecce homo” tres veces. En una me entusiasmó, me cautivaron sus frases y sentencias, en otra empecé a dudar de ellas y luego me parecieron simples ocurrencias. Ahora cuando releo algunos textos que tengo subrayados me parecen genialidades que bhay que pensar, no se pueden tragar porque hay que analizar qué descubren de la realidad, sobre todo de la realidad de nuestros pensamientos. Hace unos años escribí la obra de teatro “Jesús, Zaratustra y yo”, una reducción al absurdo del lenguaje metafísico, que fue premiada en el V Certamen de textos teatrales de Torreperojil, 2002.

.

También mi padre me regaló otro libro, que no es de literatura, que leí muchas veces, a lo largo de los años, “La incógnita de hombre, el hombre ese desconocido”, de Alexis Carrel, un premio Nobel de química, que hace unas reflexiones sobre el ser humano, el conocimiento, la historia muy interesantes. Aprendí con este ensayo a estar en desacuerdo con un autor, por importante que éste sea. Por ejemplo con las ideas de eugenesia, pero aporta una manera de pensar razonad y sobre todo como la técnica nos aleja de nosotros mismos. También aprendí que lo importante de un libro no es lo que cuenta, sino lo que hace pensar al lector, lo que le hace sentir. Treinta y tantos años después otra vez al leer “En busca del tiempo perdido” de Proust volví na ver que es interesante no la historia que cuenta de la relación del narrador con Albertina, su Albertina,  con Andrea, y con Gilberta, sino lo que hace descubrir al lector  sus sentimientos muchos olvidados, otros escondidos, pero que están dentro de uno.

.

Todo esto que escribo empezó con la referencia a Mario Vargas Llosa, al ganar el premio Nobel. Sé que algún amigo amigo me dirá,  al final escribes sobre ti. . No es exactamente eso, sino que trato de evocar que me surge en mi pensamiento, cuál es mi relación con la obra de este autor y los recuerdos que asocio a ella. Es como cuando coges una cereza de un montón, acabas arrastrando a otras que están unidas. Hacer un panegírico del autor no sirve para nada, son fuegos artificiales de palabras.

.

Vuelvo a él. Leí un libro suyo “la guerra del fin del mundo”, que me encantó. Describe el fanatismo y la irracionalidad en las luchas que además me sirvió para entender y explicarme la actitud y psicología del fanático, que yo viví durante una etapa de mi vida. Para mi esta obra me hizo reconocer al escritor, no al gran escritor, sino a la persona que escribe, que conoce algo y lo expresa, lo comunica, porque cuando dice este escritor en sus declaraciones tras recibir el premio Nobel: “escribir sirve para que el lector pueda pasar de lo que realmente es a lo que quisiera ser”. Yo creo que esta evasión se da muy poco, más bien nos hace reconocer en nuestro ser y limitaciones. Pero le bombardean a preguntas a las que tiene que responder deprisa, improvisando respuestas. de cara a la industria de la información. Para mí escribir es comunicación. es la base. Y es lo que esta autor hace en la novela que leí, quiere decir algo de ese fenómeno de las creencias, creencias políticas también que se mezclan con supersticiones, con la fe en un dios y su maestría es que nos lo hace ver al lector.

.

También ha dicho que este premio es un reconocimiento a la literatura latinoamericana. Yo pienso que un autor es él y sus circunstancias, pero no se pueden interpretar las cosas de manera periodística, hacer frases. Esto está acabando con la reflexión literaria. Y a los autores se les está llevando a la frase corta, rápida, contundente. El pensamiento del escritor es muy diferente. Por ejemplo también dice algo que estoy de acuerdo “el escrito descubre el tipo de escritor que puede ser”. Es el potencial de lo que se hace al escribir. Alguien dijo, he oído alguna vez, que el estilo es el autor. Cierto, desde mi punto de vista.

.

Define Vargas Llosa escribir como una disciplina, un esfuerzo. un empeño, “uno escribe y publica por transpiración y sentido autocrítico”. Es curioso que identifica escribir con publicar, cuando es algo que para muchos nada tiene que ver. Lo cual no se tiene en cuenta. Cuando dice que la lectura despierta el sentido critico  lo es desde mi punto de vista, no porque se traslade al punto de vista del autor, lo cual sería muy poco crítico, sino porque leer da un punto de vista más amplio de las cosas, permite tener una perspectiva más amplia.


.

2 – X – 2010. Claudio Galeano es la pareja de Dilma Rousseff, actual candidata a la presidencia del gobierno de Brasil que por los años 60 participó en organizaciones clandestinas luchando contra la dictadura instaurada a partir del golpe de estado de 1964. Claudio escribió en una ocasión que Dilma “tenía una formación intelectual precoz, leía a Marcel Proust y a Jean Paul Sartre”.(ABC, hoy).

.

Recojo esta cita porque creo que hay por un lado, en el autodidacta una ambición a la cultura que hace que se coincida con la soberbia cultural de las instituciones de enseñanza. ¿Qué hacen?.  Relacionar la lectura con grandes autores y con sus obras cumbres. De esta manera se da un conocimiento que no concuerda con el desarrollo cultural de los jóvenes.

.

Se inicia a la lectura con obras que son el resultado de una evolución vital de sus correspondientes autores. De una experiencia que ha de compartirse desde el lector. Leer a Proust cuando no se tienen recuerdos de casi nada, cuando no se han experimentado las diferentes maneras de amar  y del desamor, leer sin conectar con la realidad de los sentimientos ni de pensar, todo queda en una lejanía que hace ver la cultura en un pedestal, que además se suele hacer de lejos, como sobrevolando. Es como iniciar a las excursiones a los jóvenes llevándoles metiéndoles en una avión y enseñándoles las altas cumbres, o llevándoles, en el mejor de los casos a una en helicóptero. Hay que empezar por la base. A veces por lo que escriban sus compañeros más cercanos e ir buscando las lecturas a medida que surjan las inquietudes para afrontar la  su lectura.

.

De otra manera sucede lo que comenta Rafael Reig, “lo que llamamos literatura no sea ya más que uno esos juguetes didácticos para los más pequeños“.

.

Hoy he leído una entrevista a este escritor (ABC). Se pregunta “¿por qué hay escritores que dejan de escribir?. Llega a decir que quien no escribe no es escritor, aunque lo haya sido. No estoy de acuerdo.  Ser escritor es una forma de mirar el mundo, una perspectiva interior especial, que tiende a expresar su punto de vista. Es un impulso que se fragua en la cultura, pero también es una función cerebral que desarrolla quien es escritor.

.

Comenta que no pasa nada si él dejara de escribir novelas, que simplemente dejaría de ser escritor. El problema es que se confunden dos cosas muy diferentes, unidas solamente en la apariencia, ser escritor o vestirse de escritor.  Ambas funciones hacen lo mismo, pero no desde el mismo posicionamiento interior. Quien se viste de escritor cree que ser escritor se hace escribiendo y no es así. Si publica sus novelas y carece de lectores, o de público mediático,  deja de hacerlo. Y no pasa nada.

.

Pero quien escribe como escritor si deja de hacerlo cuando considera que ya ha escrito lo que tenía que escribir, no escribe sin dejar de ser escritor, porque lo lleva dentro y leerá como escritor, vivirá como escritor.

.

La apariencia de ser escritor es lo que ha levado este función de comunicar, a la búsqueda de serlo, pera ser reconocido como tal por los demás y ha colocado este criterio como valor supremo de la literatura.


Un escrito puede editar una gran cantidad de ejemplares, pero su intención es que al menos una persona lo lea, es lo que busca, alguien que lo lea, aunque se vendan miles. Lo que merece la pena es encontrarse con el lector desde la palabra y es lo que le merece la pena, no las ventas, los anuncios y entrevistas en la prensa. Puede no publicar nada, pero el escritor insiste en esa búsqueda.

.

Rafael Reig habla de “tipos místicos que van por ahí diciendo que escriben por necesidad, que es algo que no pueden evitar”. Su forma despectiva indica que no entiende de lo escritural, del impulso profundo que hace escribir, no hacerlo con la intención ya fijada de publicar y de “ser escritor”.

.

El escritor no quiere serlo, lo es. Quien quiere que le vean como tal, incluso uno mismo, lo hace vistiéndose de escritor y muchas veces lo hace con muchas novelas editadas, o libros publicados de todo tipo. ¿Es esto ser escritor?. No. Algunos llaman a esto ser un escribiente o un escribidor. Yo diría que escritor es quien siente escribir como algo propio, independiente de todo lo demás.

.

Este autor ha editado media docena de novelas, dice. Podrá hacer un millón de ellas, podrá ganar miles de premios “literarios”, lanzarse a esa carrera de caballos-escritores, en la que muchas veces nos hemos convertido, y vender el que más libros del mundo, que no sentirá ni sabrá qué es escribir mientras que no goce-sufra de esa necesidad de escribir lo que derrama su mente.

.

25 – IX – 2010. Ayer vi una representación escénica del colectivo “Somos peces”, “Sabe mentir la boca”. Me pareció muy interesante y con golpes escénicos con mucho contenido y análisis social. Me reí. Pero ¿es teatro?. Puede ser una variante, pero se cae en hacer del espectáculo el espectáculo mismo, no se necesita ya ni siquiera algo. Se hicieron en la escenificación buenas parodias, pero sin interpretación. Se  hacen ver unas escenas, unas contradicciones sociales y políticas, pero la base subjetiva de todo ello sigue ajena a lo que se presenta en el escenario.

.


 Esto de acuerdo con Albert Boadella (2010) cuando dice que están extendiéndose las formas teatrales al margen de las directamente literarias. Y “la primacía del texto queda reducida a una simple partitura de acompañamiento mientras que otros signos escénicos sostienen el hilo conductor… una especie de gatuperio, con posibles aciertos, pero siempre faltada de una narrativa concluyente”.

.

 Observo como se vacía de discurso narrativo el teatro, lo que se representa en un escenario, en la actualidad, a la vez que se adhiere un discurso narrativo a las obras de arte contemporáneo, con el que hay que leer las explicaciones si se quiere saber qué representa la imagen. este “experimento” lo único que hace es vaciar de contenidos los diversos artes, sometidos al criterio del arte mediático de crear estímulos, reforzar pensamientos en el público que apoya la presentación de antemano y es entretener y refrescar las ideas.

.

Igual que la pintura debe recuperar la imagen, sea cual sea, pero que lo comunique ella y no el texto, el teatro debe recuperar el guión como elemento escénico fundamental, junto con  la labor interpretativa del actor, sobre el que improvisar y todo lo demás.

.

21 – IX – 2010. Hoy vi pasear a Gamoneda por la calle Ordoño. Su anciano rostro, el labio inferior caído, deambula para andar que hay que andar. Me crucé con él y ante su imagen pensé ¿dónde está su poesía?, le acompaña apesgada en su vida acuestas. Y, tal vez, busque sumergirse en los versos en que buscó, retó a la muerte. Quedan los lirios de las luces echas poesía.

.

Y pensé también que lo poco que he leído de él no me ha atraído como otros, quizá porque nuestras experiencias vitales estén muy lejos una de otra. Le recuerdo leyendo un manifiesto contra la guerra y otra vez también en otras historia, con su vozarrón fuerte, con su lirismo a cuestas, con sus metáforas penetrantes. Y, sin embargo su poesía queda fuera de mí.

.

Al verle parece que arrastra el tiempo y todo, pasado, presente y futuro se condensan en su cuerpo que es  huella de tiempo, como todos, pero él ha sabido colocarlo en la palabra, aunque no lo entendamos aún.

.

19 – IX – 2010. Hoy Mario Vargas Llosa (El País)  dice: “Para progresar (podemos entender hacer negocio) los periodistas tienen que ofrecer espectáculo y detrás de ello se desbaratan las fronteras entre verdad y mentira“. Cada vez es más palpable este fenómeno del que también cada vez más personas nos damos cuenta. Lo importante ahora es saber qué hacer, cómo salir de esta trampa, que , sin embargo, se refuerza constantemente. Mismamente hoy leí en la prensa local que una institución prepara una ruta cultural y poética en relación al Camino de Santiago, en la que actuarán tres poetas. Estoy seguro de que cientos de peregrinos habrán escrito poemas llenos de camino, a los que no se atiende y que no encontrarán un vehículo de expresión, de comunicar esos versos.

.

A los poetas se les premia, se les hace institucionales en la medida que se desprecia la poesía. Un público ávido de apariencia y deslumbrado por los focos de la cultura asiste, pero no como espectador sino como consumidor que es a lo que se reduce la cultura, a consumir ratos en los que la poesía es un refresco más.

.

17 – IX – 2010. Hoy mi hija Daira me preguntó por lo que estaba haciendo una novela muy larga. Le dije el número de páginas que llevaba, sin llegar a una tercera parte y me dijo que nadie me leería. Le respondí que pudiera ser, que sí, que nadie lea dicha obra, pero he ahí el mérito de escribirla, porque creo que debo hacerlo, porque me siento llamado a hacerlo y me gusta y quiero y me salen escenas, ideas que tengo que colocar en lo escrito. Y todo sin la esperanza siquiera de que sea publicada, pero tengo que hacerlo. Es mi empeño  mi vivir.

.

¿Es autobiográfica?. No, aunque algunas partes puedan parecerlo, quizá algún fondo con otra forma a como es sí, puede. Hay sensaciones de mi época que quiero agarrar, cosas de mi ambiente que quiero que perduren y hay sensaciones que flotan en el recuerdo ya lejano y quiero que se vean y dar forma a ese mundo y pensar en él porque es lo que define el futuro que se comprenderá en su presente mirando sus semillas y primeros pasos, porque en el fondo, en lo escrito pasado, presente y futuro forman una unidad.

.

En el fondo creo que alguien sí que leerá lo que escribo, ¿cuándo?, no lo sé. Pero es necesario leer algo así y alguien habrá que se dé cuenta, como dice el refrán “siempre hay un roto para un descosido”, y se necesitará impulsar el pensamiento y alguien encontrará unas palabras sobre las que sentirá curiosidad de ver qué dicen.

.

15 – IX – 2010. Durante la tertulia de antes de ayer sobre la obra de Proust, hablamos un rato sobre el hecho de escribir. Hace unos días lo hice también con Isabel Alonso al salir de su exposición de escultura “Bellas, pero no durmientes”, que me resultó muy sugerente. Me impactó la imagen escultórica expuesta.

.

La escultora manifiesta una reivindicación de las artistas mujer y un conjunto escultórico que representa  la imagen de un hombre sentado con la cabeza vacía y una mujer que saluda o se despide según se quiera ver, que tiene un hueco en el corazón, vacío. Entre ambas y sobre ellas se ven hormigas de gran tamaño. ¿Su significado?. No coincidió mi impresión con la idea de la autora. Le propuse que pusiera un libro en blanco para que escribieran sus impresiones quienes vieran su obra, de manera que se comunicase así con el público, pues pudiera ser que comunicase muchas cosas que actuasen desde el inconsciente.

.

Leí el texto en el que explica el sentido y espíritu de la obra, que me encantó y en el que estoy de acuerdo, pero creo que el arte contemporáneo asocia un discurso a la imagen para explicarla, sin que vayan en la misma dirección o no tenga nada que ver lo que se entiende en el texto con lo que uno percibe al ver la obra. Creo que hay que separar el discurso y la obra, pues su contenido va unido al contexto de la obra y del autor.

.

Hay que dejar que la imagen derrame sus contenidos de comunicación. Encajar ambos es como querer  hacerlo con un pájaro y una jaula. El pájaro tiene que volar por sí miso, esa es su belleza, y su ser.

.

Estuvimos un rato hablando y surgió lo de escribir. Le dije que estaba dando vueltas a este tema, comentando la diferencia que hay de escribir a mano a hacerlo con un teclado. Estuvo de acuerdo. Dijo que ella lo había experimentado, al escribir una misma idea con medios diferentes y tener como resultado dos redacciones distintas. Algo que a también me ha sucedido.

.

En un momento de  la tertulia salió este tema de que la escritura es diferente si se hace a mano o con un ordenador. Miguel Ángel insistió en que es lo mismo. No se trata de negar las ventajas evidentes del ordenador, pero tampoco se debería de eliminar lo anterior porque se perdería una riqueza cultural y psicológica muy importante para el desarrollo de la personalidad y de la sociedad, ya que escribir a mano tiene unas cualidades específicas que se perderán cuando se deje de hacer.

.

Miguel Ángel insistió en que esta idea puede suceder en nuestra generación de cuarentones, pero en las nuevas generaciones que han nacido con el ordenador no. Lo que entonces perderán esta capacidad que se acompaña de una manera profunda de pensar, sentir y de descubrir nuevas realidades. Los jóvenes de esta nueva generación no escriben cartas y hacerlo a mano, sea carta o no, lo ven como un atraso, sin percatarse de que es una dimensión humana que anulan y no la van  a poder disfrutar, o a veces padecer, pero de una manera tan profunda que hace aumentar la conciencia.

.

Joaquín defendió que es lo mismo, incluso más inmediato escribir un correo electrónico o por el chat, pues están más cerca de la realidad comunicativa al ser algo inmediato. Puso el ejemplo de alguien que escribió una carta de amor y al día siguiente de mandarla dejó de amarla. La persona que la recibiera leería algo que en el momento de leer la carta sería falso. Miguel Ángel dijo que había leído una historia parecida en una narración.

.

Es difícil explicar la diferencia que se nota al hacer las dos cosas, pero no es algo tangible. Hoy me vino a la cabeza una de las diferencias: al teclear escribimos lo que pensamos. Sin embargo escribir a mano es una función que “piensa”, que piensa de por sí. Escribir es una forma de pensamiento, aunque no lo sea cuando se hace mecánicamente o al dictado, pero el acto de escribir queriendo decir algo sí que lo es.  es otro nivel de pensamiento al pensado que se piensa. Escribimos a partir de algo o una idea que queremos contar o expresar.

.

La mano interactúa con el cerebro y logra sacar contenidos de pensamientos nuevos. La escritura se relaciona con el lenguaje de una manera particular, específica al hecho de escribir. Pensamos sobre lo que escribimos, porque la escritura se adelanta a nuestro pensamiento y lo sacude para espolvorear ideas. Por tal motivo hace pensar al que lee un texto..


¿Y lo que aparece escrito en la pantalla?. Nos hace responder, casi automáticamente, sin a penas pensar. No es lo mismo, ni mucho menos, leer una carta escrita a mano, en un folio, que un mensaje en una pantalla de ordenador. Y tampoco cumplen la misma función. No se trata de eliminar el ordenador, sino de hacer que sea un paso más y se añada a la cultura de lo escrito, de la palabra dibujada, no colocada con la tecla. Se trata de no dejar que el ordenador sustituya la experiencia de escribir a mano.

.

En los mail, blogs, redes sociales, se escribe como conducta de respuesta a un estímulo de conciencia muy superficial. Se hace rápidamente y se lee con rapidez, ávido de contestar. Una carta, o un texto a mano se piensa, se dan vueltas a las ideas hasta elegir una. A través del ordenador la escritura es más un reflejo que una reflexión.

.

Escribir exige concentración, quietud de tiempo. El ritmo forma parte de lo que se cuenta. Lento a mano, rápido a ordenador. la escritura a mano trasciende el tiempo y se pega a él. El ordenador es un gran difusor, tal es su función que no puede solapar al contenido.

.

Escribir a mano con un bolígrafo o lápiz hace que lo que escribe, estos utensilios, sean una prolongación de la mano. Con la tecla, aún escribiendo lo mismo sale de otra manera escribir manualmente abre un  surco en el pensamiento.

.

Ana, durante la tertulia, dio la razón a que es diferente escribir de una manera u otra y puso una observación contundente, como que al escribir a mano quien lo hace deja su huella en la forma de las letras y las palabras, lo que escribe tiene un reflejo de su personalidad, como lo es la firma. Pero con el ordenador todos tenemos la misma letra y no la nuestra sino la del ordenador, sin personalidad, sin nada de quien lo hace, en cuanto a forma.

.

También podemos observar que la mano está relacionada con el cerebro. Cuando se escribe con la mano estamos dibujando el signo en el papel y en el cerebro, cuando apretamos en la tecla solamente en el folio. Por tal motivo escribir apuntes, notas a mano hace que se memorice mejor que simplemente leyendo.

.

En el espacio virtual prima la inmediatez, en la escritura a mano el tiempo se dilata, se estira, es a largo alcance, porque no se escribe en el tiempo sino para él. Una carta tarda en llegar y en ser respondida, contiene ese tiempo en su regazo de palabra. Escribe Proust: “No podemos separarnos de las primeras cartas recibidas”.

.

Cuando fui a Grajal de Campos me encantó el castillo, la iglesia y su palacio, pero sobre todo pasear entre sus muros sin apenas restaurar, arreglado, limpiado, pero con el paso del tiempo visible, incrustado en las paredes y escaleras. Opiné a los que allí estaban que deberían dejarlo como está, arreglando algunos techos y destrozos que amenazan con caerse, porque se ve en esos edificios las huellas del tiempo y el tiempo mismo quedado entre las paredes.

.

Hace cuatro años leí en un cuadernillo del Instituto “Lancia” de León, “Hojas volanderas”, una reflexión de Philippe Jaccotte en su obra “Los cormoranes” que denuncia su sentimiento violento de falsificación, de mentira: “Los claustros en ruinas son tristes, pero más aún lo son aquellos que ha habido que volver a construir para salvarlos, cuando han perdido todo sentido viviente”.

.

13 – IX – 2010. Ayer participé en una tertulia que se hace una vez al año sobre una obra. Esta año fue “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust. La del año que viene decidimos que fuera “Los hermanos Karamazov” de Fiódor Dostoievski.

.

Es la quinta que hacemos y como siempre muy interesante. Nos reunimos siete personas en torno a esta obra. Al compartir criterios diferentes de una misma lectura se enriquece la visión de la misma y se aprende a atender a más detalles de los que a uno le interesan. ¿En qué nos fijamos?. Al escuchar a los demás se descubren nuevos matices de la misma obra.


La obra de Proust es una narración de sensaciones y detallista. Tal cual describe lo que rememora al saborear una magdalena, “esos bollos cortos y abultados que llaman magdalenas”, y oler el aroma del té y describir como “me lleve a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar me estremecí…”. Con la misma precisión tratará los sentimientos, a los que sitúa en diferentes puntos de vista y circunstancias, exponiendo en cada caso una nueva descripción, “…todo eso, pueblo, jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té”. Analiza los átomos de los sentimientos y de las percepciones: “si deseamos comprender lo bonita que ha sido una mujer no basta con mirarla, hay que traducir facción a facción”. Tal como saborea el té con la magdalena lo hace con el beso a Albertina.

.

“Me lleve a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena”, escribe Proust. Los de la tertulia coincidimos en observar la meticulosidad a la hora de abordar los sentimientos de amor, siendo especialmente una exposición de los celos, que define una y otra vez. Madame Verdurin dice “cuando mi marido me hacía el honor de tener celos”. Se confunden celos con amor, cuando a lo largo de la novela se van a describir desde diversas situaciones: “los celos son la sombra del amor”. “Los celos despiertan la pasión por la verdad”, la verdad del otro y justifican espiar a la pareja.

.

Los celos de Swann los vivirá luego el personaje que hace de narrador siguiendo su camino. “Celos y amor no son una pasión continua e indivisible”, se suceden uno a otro. Swann dice: “Cada vez que pienso que he malgastado los mejores años de mi vida, que he deseado la muerte y he sentido el amor más grande de mi existencia, todo por una mujer que no me gustaba, que no era mi tipo”. Cuenta el narrador que mientras le duró a este otro personaje a enfermedad amorosa le surgieron las “fantasías de los celos”, que a la vez le inspiraban pasión. En la obra “El cuarteto de Alejandría”, en el tomo “Justine”, Lawrence Durrell escribe que el amor se alimenta de celos. Y en “Balthazan “el amor se complace en torturarse”.

.

Hay un texto que piensa Swann que me estremeció. El que dice que los celos fueron el incendio de su amor: “Cada vez que pienso que he malgastado los mejores años de mi vida, que he deseado la muerte y he sentido el amor más grande de mi existencia, todo por una mujer que no me gustaba, que no era mi tipo”. Lo incomprensible del amor lo quiere contar Proust, en una historia que luego continua, la de Swann, en el narrador. Swann se casó con Odette cuando dejó de quererla. Una mujer que le quiso, cuenta, más de lo que Swann suponía y que le engañó más de lo que el se figuraba.

.

En “Sodoma y Gomorra” cuenta como dejaba ir a Albertina a su casa para reanudar las caricias, pero quería saber con quien pasa el tiempo cuando no está con él. Le atormenta que haya personas que le interesen más que él. “Me había intoxicado yo mismo” de los celos. Es consciente de ellos, pero no lo puede remediar: “los celos pertenecen a esa familia  dudas enfermizas”, de forma que “ser amado quita y agrava el mal”.  Los celos son una cadena, “los nuevos celos me hicieron olvidar los primeros”.

.

“Los celos me impulsaban a dejar los menos posible a Albertina, aunque sabía que no me arrancaría de ellos hasta  que no la dejase para siempre”. Dice tenerla vigilada bajo su mirada, inútilmente vigilada. Narra también una historia de celos entre Charlus y Morel. Disecciona los sentimientos y busca el detalle último de ellos. Cuando sabe que Albertina ha mantenido y piensa que mantiene relaciones con otra mujer escribe: “los celos con mujer son diferentes, no puede luchar en el mismo terreno, no podía dar a Albertina los mismos placeres, ni concebirlos exactamente”.

.

Afirma que los celos prolongan el amor, “vivid de veras con una mujer y ya no veréis nada de lo que os ha hecho tomar su amor”. Para el narrador los celos pueden juntar dos elementos desunidos.Sin embargo más adelante afirma “los celos en el amor equivalen a la pérdida de toda felicidad”.

En el tomo “La prisionera” Albertina vive con él y la esconde de todo el mundo. Albertina está prisionera de él, pero la prisionera real es el alma de él, “mi propia esclavitud”. “Retirada por mí de la escena, encerrada en mi casa”, “la encantadora cautiva”. Se casó con ella el narrador, lo cual apenó a su madre. Deja de amarla, pero reconoce “sólo por el sufrimiento seguía mi apego a ella”.

.

“Mis celos nacían en imágenes”, dice. Y “si salía con ella si se separaba un momento estaba inquieto; me figuraba que hablaba con alguien o miraba a alguien”. Considera que son una enfermedad física.


.

Define los celos como “enfermedad intermitente cuya causa es caprichosa”. Habla incluso de que hay hombres que son celosos de otros hombres lejanos, pero no  si están cerca y son consentidores de que su mujer esté con ellos. “Los celos se debaten en el vacío”. Los celosos, dice luego, tienen una venda en los ojos.


.

Una de las mejores definiciones de los celos la escribe Proust en “La prisionera”: “no son más que una inquieta necesidad de tiranía aplicada a la cosa del amor“. “En los celos buscaba la posibilidad de una traición”, que le lleva a elegir entre dejar de sufrir o dejar de amar.

.

En el tomo “El tiempo recobrado” dice que lo que despierta el amor cuando sentimos celos por la persona amada, pero no por ella, sino por sus actos. “Me torturaban los celos… me echaba a llorar”. Dice: “Los celos nos descubren la realidad de los hechos exteriores y los sentimientos del alma son cosa desconocida que se presta a mil suposiciones… se produce un vertiginoso calidoscopio en el que no distinguimos nada”.


.

En la obra de Virginia Woolf, “La señora Dalloway”, editada diez años después de la obra de Proust, y formando parte de esas novelas psicológicas de comienzos del s. XX, también se analizan los celos, los del marido de la protagonista, que disimula y oculta, no tanto reprimirlos, sino apartarlos de su vida, para evitar vivir su dolor, y los del primero amor de la protagonista también, “celoso por temperamento”, como si fuera algo que transcurre en el interior de las personas a lo largo del tiempo. Dice: “Los celos sobreviven a todas las pasiones de la humanidad“.

.

También aparece el tema de los celos en el drama “Otelo” de Sakespeare, si bien en esta obra son inducidos. Cuando Otelo se mata al comprobar que su mujer fue inocente después de que la asesinó reconoce “me dejé llevar como loco por la corriente de los celos”. Un tema este de los celos que afecta tanto a la vida de las personas y en el mundo moderno parece superado no hablando de él, dejándolo a un lado y sin embargo silenciosamentemente interviene en la destrucción de muchas parejas o impulsa  los maltratos entre el varón y la mujer.

.

En su obra “Los hermanos Karamàzov”, Fiodor Dovtoievski trata el tema de los celos. Apunta que según el poeta ruso Pushkin, lo de Otelo no son celos propiamente dichos sino que es alguien a quien su ideal ha muerto. Ciero que es víctima de un engaño, que es inducido a desconfiar, lo cual por él mismo no se había dao. Y le enganñan de la infidelidad de su mujer, que él cree cierta, por aportarle falsas pruebas.


.

El dramaturgo inglés define los celos como ceguera. Yago, el conspirador que infunde los celos a Otelo bien sabe su poder destructor a uno mismo: “temed mucho a los celos, pálido monstruo burlador del alma que le da abrigo”. sabe que quien caiga en ellos “infeliz el que coma, y dude y vive entre amor y recelo. Afirma: “la sombra más vana, la más ligera sospecha son para el celoso irrecusables pruebas.. que abrasan las entrañas”.

.

Otro personaje del drama, Emilia, dice: “los celos nunca son razonados, son celos porque lo son, monstruo que se devora a sí mismo”. Desdémona, que sufre los celos de Otelo llega a fundir celos y amor, los funde y Emilia llega a decir que “por ese amor te mató”. Desdémona dijo “le amo con tal extremo que hasta sus celos y furia me encantan”.  Esto es algo que en el tema de los malos tratos entre varón y mujer debería tenerse encuanta para conocer esta sombra del interior humano.

.

Para varios de la tertulia el argumento de la novela parece un culebrón. Contado tal cual sí, lo es. Se enamora de Gilberta, el desamor, luego la relación tormentosa con Albertina, se casa con ella, viven encerrados uno en el otro, Albertina se va y muere al caerse de un caballo, pero luego cree que no muere al recibir una carta, que resultó ser de Gilberta., a la que pasados los años encuentra y resulta que sí le había querido. Ella se casó con el amigo del narrador que mantiene relaciones homosexuales con otros hombres y finalmente muere en la guerra… Visto así puede parecerlo, pero lo importante de la novela es  la manera de contarlo y las reflexiones sobre el enamoramiento, el amor, la convivencia, el deseo sexual, las descripciones de ambientes muy pormenorizadas.

.

En la obra aludida de Dostoievski analiza ella cuestión de los celos del hermano mayor de los Karamázov, Dimitri, “un tipo especial de celoso” que al apartarse de la mujer amada enseguida imagina cómo ella le traiciona, mas al precipitarse otra vez a su lado , con sólo miralre la cara, al ver el rostro sonriente, tierno y jovial recobra el ánimo al instante, toda sospecha se desvanece y se reprocha los celos. “Los celos le hormigueaban de nuevo en el turbulento corazón” y explica que es difícil de imaginar “la caída moral con que  puede transigir un celoso sin experimentar ningún remordimiento de conciencia, espiando a la mujer que es objeto de sus celos. También explica “los celosos son los más dispuesto a perdonar, y esto lo saben las mujeres… la reconciliación no durará más de una hora, porque aun cuando desaparezca el rival, al día siguiente el celoso inventará otro y arderá en celos por un nuevo contrincante“.  En su obra Proust hace una referencia concreta a ésta de Dostoievski y varias sobre este autor, a quien le considera obsesionado con la muerte y el asesinato.  Se pregunta si este autor ruso no habrá matado alguna vez a alguien.

.

En una parte se refiere a leer en alto, una costumbre que he observado en otras lecturas como “Quiero dar testimonio hasta el final” de Víctor Klemperer, o en “El amante de lady Chatherley” de David Herbert Lawrence. En esta obra precisamente hace una referencia a Proust cuando Clifford pregunta a su esposa Connie si lo ha leído. Ella le contesta que le aburre tanto refinamiento y hace referencia al torrente de palabras referente a los sentimientos, “me deja muerta”, dice. A él le gusta con su sutileza y anarquía de los buenos modales.

.

Dar voz a la escritura hace que ésta adquiera más fuerza y agudiza escuchar. Durante la tertulia leímos en alto algunos textos de la obra. Para el narrador de la novela la lectura es uno de sus intereses, como un profundo sueño mágico.

.

El protagonista narrador de la obra “En busca del tiempo perdido” quiere ser escritor y a lo largo de la obra se hacen referencias a ello. Su padre se opone a que se consagre a la carrera de las letras. Un escritor que aparece, Norpois, no le ve actitudes para escribir. Se pregunta si sus deseos de escribir eran importantes. Se muestra escéptico con respecto a los poetas, “si creyeran en todo lo que dicen, algunas veces son más interesados que nadie”. Considera que es una injuria decir que un escrito sólo tiene talento. De sí mismo este personaje dice que pertenecía a aquel género de los que no tienen disposición para escribir, por lo cual renunció a la literatura, a pesar de los ánimos que le dio Bloch, pues se encontró vacío de su pensamiento.

.

Podemos leer: “no se debe conocer a los escritores más que por sus libros”, lo cual comparto y en relación a los mismos sin sacarlos de contexto. Por ejemplo algo que salió en la tertulia por parte de Tere fue que es una obra machista, sobre todo la parte que se narra en “La prisionera”, cuando no es eso lo que refiere, sino cómo funcionan los sentimientos, de posesión en parte, de deformaciones del amor, pero sobre todo un amor burgués, cuando empieza el despuntar de esta clase social que lo compra todo, hasta el amor.

.

Comenta que gracias a los libros la ciencia hace que un obrero deje de ser obrero cuando acaba su trabajo. En “La prisionera” dice “… ese siglo XIX cuyos más grandes escritores han fallado sus libros, pero mirándose trabajar como si fueran obrero y juez, han sacado de esta autocontemplación una belleza exterior nueva y superior a la obra”. Afirma: “la literatura rebela una verdad profunda”.

.

Como comentó Miguel Ángel la época en la que sucede lo que escribe Proust es el paso de la decadencia de la aristocracia, en las que muchas cosas son mera apariencia, y el despunte de la burguesía, como lo es Swann, operador de Bolsa, o el padre del narrador que es diplomático. También hay unas referencias a la plebe cuando están en el hotel y Francisca, se relaciona con los trabajadores de aquel lugar. No en vano hace referencias de Saint Simon y de Proudhon. También comentó que ¿por qué es una obra literaria y no un tratado de psicología?. Le respondí que porque está escrita en forma de novela, pero que realmente enseña mucha psicología y bien pudiera incluirse. El escritor literario nos hace ver las cosas. Desde el ensayo lo que se pretende es hacer comprender un tema. El escritor hace que quien lo lee se posicione a favor de un personaje u otro, porque nos implica emocionalmente con lo que narra o expresa.

.

La belleza de las formas de los grandes escritores es imposible de prever”, escribe. Y más adelante explica: “los productores de obras geniales no son aquellos seres que viven más delicado ambiente, sino quienes son capaces de cesar bruscamente de vivir para sí mismos y convertir su personalidad en algo semejante a un espejo”.

.

En otro párrafo: “los poetas pretenden que volvamos a encontrar por un momento lo que en otro tiempo hemos vivido”.  Comenta “únicamente después de su muerte un escritor se hace célebre”.

.

La literatura para Proust debe lograr el placer de la inteligencia. Aunque apunta que algunas obras magistrales se escribieron entre bostezos. Escribir no siempre es escribir, a veces es esperar. Lo cual no entiende quien considera que para hacer algo útil y ser útil hay que estar siempre haciendo algo. Podemos leer “… lo que resultaba de mis esfuerzos era una página en blanco”. Leer estas cosas nos hace coger confianza en nuestra labor, que no es siempre, ni puede ser conseguir la obra de arte del no va más de la literatura.

.

En “El tiempo recobrado” hace una reflexión sobre el mismo acto de escribir del narrador que se convierte en una lección magistral para escritores. Plantea “la vida nos decepciona d tal modo que acabamos por creer que la literatura no tiene ninguna relación con ella”.

.

Escribir es un acto sencillo, cuya suma de sencilleces puede acabar en grandes complejidades, que no son laberintos de palabras, sino profundizar en lo que observamos. Para el narrador de la novela “un escritor no tiene necesidad de expresar directamente su pensamiento en su obra para que ésta refleje la calidad de ese pensamiento”. Habla también de los semi intelectuales que abundan en su época y “falsos hombres de pluma”.

.

Comenta “los oráculos en que todo el mundo tiene la misma manera de producir,  enunciar y por la misma vía de consecuencia de pensar… La originalidad es más vigorosa en los círculos mundanos”. Denuncia que se considere una debilidad el que gusten las ideas en la poesía, la poesía en la que hay un pensamiento.  Dice: “las formas de talento son tan variadas, tan opuestas no sólo en literatura, sino en la vida de mundo, que únicamente Boudelaire y Merimé tienen derecho a desdeñarse recíprocamente”.

.

“Un verdadero escritor, es exento del estúpido amor propio de tanta gente”. Afirma: “hay que sacar la poesía de la verdad muy próxima”. “El literato envidia al pintor, le gustaría tomar notas, croquis y si lo hace está perdido”.

.

“Un hombre nacido sensible y sin imaginación podía escribir una novela admirable; los conflictos del sufrimiento son materia de un libro”.


.

“Para las personas del gran mundo los libros suelen ser como una especie de cubos en el que el autor gente que va conociendo”.

.

“Los grandes escritores no han hecho nunca más que una sola obra, o más bien han refractado a través de diversos medios una misma belleza que aportan al mundo”. “Las críticas no tienen importancia ante la belleza secreta de una obra”. Continuando con este planteamiento escribe: “¿No están sembradas las cartas de Balzac de giros vulgares que Swann hubiera sufrid mil muertes antes que emplearlos? y, sin embargo, es posible que Swann, tan sagaz, tan exento de todo ridículo odioso fuera incapaz de escribir “Le cue de Torus”.

.

“La impresión es para el escritor lo que la experimentación para el sabio”. Y afirma: “no somos libres ante la obra de arte. Tenemos que descubrirla”. “Nada de estilo, oyó decir, nada de literatura, ¡vida!. a los que no tienen el sentido estético , es decir la sumisión a la realidad interior”.

.

En una tertulia se intercambian puntos de vista, comentarios y se agranda la lectura de la novela, pero luego cada uno ha de seleccionar los textos que más le lleguen.

.

“Igual que en el momento en que saboreaba la magdalena desaparecieron toda inquietud sobre el porvenir, toda duda intelectual. Las que me asaltaron un momento antes sobre la realidad de mis dotes literarios y hasta sobre la realidad de la literatura“.

.

“Muchas veces algunos escritores, en el fondo de los cuales no aparecen las verdades misteriosas, a partir de cierta edad no escriben más que con la inteligencia que ha adquirido cada vez más fuerza. Tienen más fuerza que los escritores en su juventud, pero no tienen ya el mismo aterciopelado“.


.

Proust define la obra como obra de arte hacer salir de la penumbra lo que se siente y convertirlo en un equivalente espiritual. “En el acto de creación nadie puede sustituirnos, ni siquiera colaborar… ¡Cuántos renuncian a escribir! ¡cuántas tareas se asumen para renunciar a ésa”. “Cada acontecimiento, fuera el caso Deyrfus o la guerra, proporcionó a los escritores disculpas para no descifrar aquel libro, no tenían tiempo de pensar en la literatura. Pero no eran mas que disculpas, porque no tenían, o no tienen ya talento, es decir instinto. Pues el instinto dicta el deber y la inteligencia proporciona pretextos para eludirlo”.

.

“El arte reconstituye la vida, en torno a unas verdades halladas en sí mismo que flotan siempre en una atmósfera de poesía”.


.

Quienes carecen del espíritu del arte creen que la literatura es un juego del espíritu destinado a ser eliminado cada vez más en el futuro“. Hoy podríamos añadir que no sólo eliminado sino falseado, de tal manera que Proust se daba cuenta de adonde se dirige el mundo del arte a manos de mercaderes y de políticos ignorantes.

.

“Algunos pretendía que la novela fuera una especie de desfile cinematográfico de las cosas. Esto es absurdo”. “La literatura que se limita a “descubrir las cosas, a dar solamente una mísera visión de líneas y de superficies es lo que llaman realista, que está más lejos de la realidad, porque es la que más empobrece  ya que corta toda comunicación de nuestro yo presente con el pasado cuyas cosas conservan su esencia. es esta esencia lo que el arte digno debe expresar”.”El amor se posa en una mujer porque será inasequible. ¡Qué poco ocupa en la pasión la mujer real!”.


.

En este sentido podemos leer: “El trabajo del artista es ver bajo la materia, bajo la experiencia, bajo las palabras, algo diferente de los fines prácticos que llamamos falsamente la vida… esa vida cuyas apariencias que se observan requieren ser traducidas”. Se pregunta ¿qué valor tiene la literatura de notas?. “El deber y el trabajo de un escritor es el trabajo y deber de un traductor“.


.

“Algunos decían que el arte en una época de prisas sería breve… que el ferrocarril mataría la contemplación, que era inútil añorar el tiempo de la diligencia, pero el automóvil cumple su función  y lleva a los turistas a las iglesias abandonadas”.

.

“La verdadera vida, la única vida realmente vivida es la literatura. Esa vida que habita a cada instante en todos los hombres pero no la ven porque no intentan esclarecerla”. Y: “nuestra vida es también la vida de los demás pues para el escritor , el estilo es como el color para el pintor , una cuestión no de técnica, sino de visión”.

.

“Solo mediante el arte podemos salir de nosotros mismos. Gracias al arte en vez de ver un sólo mundo, el nuestro, lo vemos multiplicarse”.”Son nuestra pasiones las que abocetan nuestros libros”. “… la vida se parecerá a la obra, ésta es el recuerdo de nuestros amores pasados y profecía de nuestros nuevos amores”.


.

¿Qué es el amor?, ¿como se vive?. Miguel Ángel propuso que habláramos de cada uno de nosotros, más aún dijo que hablar de la novela es una excusa para en el fondo hablar de nosotros. La tertulia era sobre la novela, no podíamos convertirla en una terapia. Y además hay aspectos del amor de los que no siempre somos conscientes. “La mujer agrava nuestras cadenas”, dice el que narra cuando reconoce que lleva dentro a Gilberta, la hija de Swann. Pero luego es él quien encierra a Albertina, lo que cuenta en “La prisionera”. ¿Quién es la prisionera?, comenté que el alma de quien ama, presa incluso de sus pensamientos. ¿Es esto el amor o un aspecto de él?, ¿una patología del mismo?. El amigo del narrador, Saint Loup, siente el silencio de su amante como una cárcel y le provoca los celos. Swann este tipo de amor en el que se mantiene a la mujer consiste en que la mujer calma por un momento los celos, pero luego los hace más exigentes y llega a hacer que la pareja viva como los presos.

.

“El amor causa verdaderos  levantamientos geológicos del pensamiento”. Analiza la parte oculta de nuestra mente: “tantas son las cosas que vivimos sin conocerlas, hasta las realidades interiores y profundas que permanecen ocultas para nosotros”. En “La fugitiva afirma: “nuestro inconsciente es más clarividente que nosotros mismos”. Y dice “qué poco sabemos lo que tenemos en el corazón”. Quince años antes de editarse la novela de Proust,  Freud publica “La interpretación de los sueños”. Hay en el ambiente de cuando escribe mucho interés y debate sobre este tema en ambientes intelectuales. En “El tiempo recobrado dice claramente “explorando mi inconsciente”

.

En un momento determinado concluye que lo importante en esta vida no es en qué se pone el amor, sino sentir amar. Pero en cada etapa el amor es diferente, en unos casos depende de la mirada, en otros del placer y distintas historias de amor acaban siendo las mismas. Proust nos rebela las diversas aristas de los sentimientos, sus múltiples caras, a modo de un calidoscopio.

.

Así leemos: “el amor es una porción de nuestra alma más duradera que los diversos yos que mueren sucesivamente”. “El amor exclusivo a una persona es amor y algo más”.

.

“El amor tiene que encontrar justificación y garantía de duración en placer, que sin él no lo serían y terminan donde él acaba”, describe en un momento. En otro sin embargo dice “su amor iba más allá de las regiones del deseo físico”. Describe un determinado tipo de amor, el de Swann, “como un estado subjetivo, que sólo existía para él, sin nada externo que afirmara la realidad”.

.

Contrasta un extremo y otro de los sentimientos: “el amor es una especie de creación de una persona suplementaria o distinta de la que lleva en el mundo el mismo nombre y que formamos con elementos sacados de nuestro propio interior”. Dice también nada hace sufrir tanto como un amor sin aventura. Y luego que la felicidad llega cuando no queda amor.

.

El personaje que narra la novela es una persona enfermiza, quizá le suceda lo que cuenta Thomas Mann en “La montaña mágica”: “el amor reprimido no se va, vuelve a subir irreconocible… toda enfermedad es una metamorfosis del amor”.

.

“He sido sacudido por mis amores como por una corriente eléctrica que nos mueve… esa fuerza invisible que acompaña a las que nos dirigimos como oscuras divinidades, como quien hace ofrenda hemos prometido alhajas, viajes…”.

.

“Un cuerpo humano, aunque sea un cuerpo amado, como era el de Albertina, a unos metros de distancia, a unos centímetros, nos parece estar lejos de nosotros. Y lo mismo el alma que hay en él”. Cuando la besa “saber que era posible besarla las mejillas era un placer aún mayor que besarla… en sus mejillas besé toda la playa de Balmec“.

.

“El amor  no es quizá otra cosa que propagación de esos oleajes con que una emoción sacude el alma”. El amor, el sufrimiento, cesa a ratos pero para volver de manera diferente”. “Sólo se ama lo que no se posee por entero”. “Amamos aquello en que buscamos algo inasequible”.

.

“No hay enemigo más diestro que la realidad. Dirige sus ataques al corazón donde no esperábamos y donde no habíamos preparado defensas”. Advierte que nuestro error es permanecer indiferentes a la inteligencia y a la bondad de los demás.


.

“En el amor es más fácil renunciar a un sentimiento que perder una costumbre”. “En una separación el que no ama de amor es quien dice las cosas más tiernas, pues el amor no se expresa directamente”. Una constante de este autor es el amor como sufrimiento, pero un sufrimiento placentero, en el sentido d asociarlo a la vida, de regodearse en su vivencia, ” a partir de cierta edad nuestro amor, nuestras amantes, son hijas de nuestra angustia”.

.

Se planteó en la tertulia que es una novela de masoquismo. Hablamos sobre esto, pienso que no se puede entrar en estudios que quedan fuera de lo que se narra, pues se trata de modelos que buscan definir determinados tipos de sentimientos y sensaciones. Por otra parte el narrador protagonista no busca el dolor, le viene y lo sufre sin quererlo.

.

“En la materia amorosa lo que determina las preferencias es el interés de la especie”, dice, a la vez que “el amor exclusivo a una persona es amor a algo más”. Y es que el amor tiene muchas dimensiones, por eso no son contradictorias muchas afirmaciones que leemos en la novela, sino que recogen aspectos contradictorios de una misma realidad que tiene muchos lados. “La edad en que nos complacemos en acariciar la belleza con la mirada”. “El amor se posa en una mujer porque será inasequible, ¡qué poco ocupa en la pasión la mujer real!”. Al mismo tiempo el deseo también aparece: “la fuerza de mi deseo me detenía, me parecía que iba a surgir una mujer para satisfacerlo”, y afirma que siente pasar unas faldas que le provocaron gozar.

.

Una explicación genuinamente proutsiana aparece en “Sodoma y Gomorra”: “En el amor no compartido, lo que equivale a decir el amor, pues hay seres para los que no existe el amor compartido, sólo se puede gustar la felicidad de ese simulacro, con los mismos actos que si fuéramos amados”.

.

¡Ay! c’est l’amour… cuando dice “los hombres exigen a una mujer que renuncie al teatro, aunque le amasen porque había sido del teatro”.  El el tomo “La fugitiva” leemos “dejemos las mujeres bonitas para los hombres sin imaginación

.

Proust recoge una frase del gran matemático Poincaré, “no es seguro que las matemáticas sean rigurosamente exactas”, ¿entonces el amor?, ¿cómo conformarnos con una definición?. Por una parte los personajes pagan por mantener relaciones con sus amantes, al mismo tiempo sufren, las aman, las repelen, las necesitan, las quieren olvidar. Las mujeres les son infieles a los protagonistas, pero algunos lo quieren ignorar. Afirmas el narrador que cada ser es doble y “una ley natural de la sociedad compleja es vivir en ignorancia del ser a quien se ama”. Y al mismo tiempo se quiere conocer todo de él, hasta los más íntimos detalles y de su pasado, lo cual atormenta al amante.

.

“Cuando un amor nace de una hora de angustia por un ser, de la incertidumbre… leva la marca de la revolución que lo ha creado”. Afirma: “el amor es un mal incurable”. Más adelante reconoce que su amor y el de Albertina es su tristeza. “El objeto del amor no es un cuerpo sino cuando se funden en él una emoción”.

.

Pero nos hace ver el amor desde muchos puntos de vista, en esa visión calidoscópica: “si se pueden probar unos zapatos, con mayor razón se puede probar una mujer y si no le va a la medida del pie… no siempre soportamos las lágrimas que hacemos derramar”.

.

“El amor no es eterno porque los recuerdos no siguen siendo siempre verdaderos y porque la vida está hecha de perpetua renovación de las células”.”Olvidamos para volver a amar”.


.

“Yo amaba a Albertina … algunos días. Sufría un amor que ya no existía”. “Amar es una mala suerte, como la de los cuentos contra la que nada se puede hacer hasta que cesa el encantamento”.

.

“Las relaciones con la mujer amada pueden ser platónicas… el enamorado, demasiado impaciente por el exceso mismo, no simula su indiferencia por lograr lo que desea”.

.

En el personaje La Bruyére pone las siguientes palabras: “Con frecuencia los hombres quieren amar y no lo consiguen, buscan ser derrotados y no pueden lograrlo, se ven obligados a seguir siendo libres”.

.

Las reflexiones sobre el tiempo también destellan en la novela, “La creciente complejidad de la vida apenas nos deja espacio para leer, cuando el mapa de Europa acaba experimentando profundos cambios”. Sucede la novela antes de la Gran Guerra y termina cuando ya pasó, en una parte de la obra dice: “las malditas guerras ya no tienen miedo a la muerte, están locos”. Al comienzo del tomo “El mundo de los Guermantes” escribe “esos años de mi infancia ya no estaban en mí”. “El tiempo libre que disponemos es elástico”.

.

“Desde que existe el ferrocarril, la necesidad de no perder el tren nos ha enseñado a contar los minutos, mientras que el mundo de los antiguos romanos era menos apresurado, apenas existía la necesidad de los minutos, ni siquiera de las horas fijas”.


“No podemos pretender que no hay más que un tiempo, pues mirando el reloj hemos comprendido que lo que me parece un día entero no fue más que un cuarto de hora. Al comprobarlo somos lanzados al tiempo de los hombres despiertos, desertor del otro tiempo. Más que de otro tiempo, de otra vida… aquella en que dormimos que está sometida a la categoría del tiempo”. Pero advierte “los relojes interiores asignados a los hombres no están puestos a la misma hora”.


.

Cuando ve el narrador a Albertina pasada un tiempo la describe como “una masa que presente es un espejo del tiempo.

.

“A veces el futuro habita en nosotros sin que lo sepamos y unas palabras nuestras que creen mentir señalan una realidad próxima”.

.

“… espejear una sensación … inmovilizar el instante de un relámpago, lo que no me apresa jamás, un poco de tiempo en estado puro”.


.

La penetración del tiempo en los sentimientos es una constante en la novela, que precisamente va buscan los sentimientos a lo largo del tiempo y éste en ellos, al  hacer que sean perecederos.: “El amor no debe tener sólo el porvenir, sino también el pasado, que muchas veces no se realiza para nosotros hasta después del porvenir y no hablamos solamente del porvenir que conocemos inmediatamente, sino el que hemos conservado desde hace mucho tiempo en nosotros y que de pronto aprendamos a leer”.

.

O la definición de amor: “Es el espacio y el tiempo hechos sensibles al corazón”.

.

“En el tiempo hay errores ópticos como sucede en el espacio”. En “El tiempo recobrado” escribe: “Una hora no es sólo una hora, es un vaso lleno de perfumes, de sonidos, de proyectos, de climas”.

.

Al volver a ver después de unos años a Charlus le ve un viejo chocho, con barba blanca, la cara llena de arrugas, es la acción destructora del tiempo. “la vejez es algo humano”.  Sin embargo cuenta el narrador : “mi madre para la que siempre soy un niño”. Y cuenta la anécdota de que le invita Gilberta a ir a cenar y le dice que si no le importa que le vean con un joven… se rieron quienes estaban alrededor. “Las muecas de los rostros me dieron la noción del tiempo perdido”. Es lo que Proust llama la manipulación del tiempo: “… la aniquilación de la juventud, la destrucción de una persona llena de fuerza y de ligereza es ya una primera nada concebir que la que fue joven es vieja”. ¡Juventud!, “la edad en que  nos complacemos en acariciare la belleza con la mirada”.


.

Podemos definir el tiempo perdido , pienso, como el que podemos encontrar en la memoria. “… muchas historias dormían en los periódicos de treinta años atrás y nadie las conocía ya”.


.

“Las impresiones plenas están fuera del tiempo”. “El sueño nos hace creer erróneamente que es una manera de recobrar el tiempo perdido”, lo cual le hace pensar sobre el carácter puramente mental de la realidad.

.

Otro tema es el de los judíos, siendo el autor de familia, por la rama materna judío, “la conversión de los judíos es una farsa”. En Balbec, donde acontece una parte de la novela hay un ambiente antisemita donde se hacían “imprecaciones contra el bullicio israelita”. Swann, dedicado al negocio de la Bolsa, es judío. Aparece varias veces citado el barón Rothschild, apellido de una rica saga judía.

.

Un hilo conductor guía este tema a lo largo de la novela, el caso Dreyfus, el de un militar francés judío que es acusado de condenado por traición, tras ser acusado de pasar documentos al ejército alemán, que se demostró con el paso del tiempo falso. Proust advierte en la novela que “empezó a formarse un mundo antisemita”, lo cual tendrá unas repercusiones tremendas años después. Explica que el deyfursismo triunfa políticamente, pero no mundanamente.

.

En boca de mesieur Guermantes dice “los judíos están unidos en secreto y tienen la obligación de prestar apoyo a cualquiera de su raza aunque no lo conozca. Es un peligro público”, desvelando  leyendas y dichos que alimentaron a comienzos del siglo XIX el anitisemitismo. Comenta en “La fugitiva” que el caso Dreyfus provocó un movimiento antisemita paralelo a la penetración de los israelitas, asociándoles a la base social de la burguesía,  en el gran mundo, lo que provocó un antisemitismo mundano.

.

Otro fondo de la novela fundamental es la homosexualidad, a los que denomina “invertidos”. Dice que unos a otros se descubren.

.

Comenta: “el invertido ante un invertido ve una imagen desagradable d sí mismo; el instinto de conservación le hace hablar mal de un posible competidor”. Observa que se considera la homosexualidad una defectuosidad nerviosa, un desequilibrio de la naturaleza, comentando “en Grecia en tiempos de Sócrates, en Roma en tiempos de Augusto podían ser homosexuales sin dejar de ser hombres normales y no hombres-mujeres como les vemos hoy”. “La homosexualidad no fue anormal cuando fue la norma”.

.

Para el narrador al hombre le está vedado la posibilidad de ese amor cuyas esperanzas les da fuerza para soportar riesgos y soledades, pues se enamoran de otro hombre que no es invertido, que no puede amarlo. Por eso afirma”los invertidos en busca de un macho pueden contentarse con otro tan afeminado como ellos”.”Fuera del mundo de la homosexualidad existe cierto ideal convencional de virilidad que resulta exasperante”.


.

Plantea una cuestión que parece que un siglo después aflora, “los descendientes de los sodomitas se han establecido en todo el globo terráqueo”. “Han heredado la mentira que les permitió salir de la ciudad maldita”. Y “se ha creado un movimiento sodomita para reconstruir Sodoma, igual que el movimiento sionista para construir Sión, pero se casarán con una mujer para no parecerlo. En Sodoma será todo igual que en Londres, París, Roma, Petrogrado”.

.

“El invertido que sólo ha podido alimentar su pasión con la literatura escrita para hombres o la que les gustan a las mujeres sienten la necesidad de entrar en las mismas funciones sociales que el hombre que no es invertido, de sostener una amante, de casarse, de amancebarse, de ser padre…”. Y afirma que los homosexuales son unos buenos padres de familia. Brichot propone crear en la universidad una cátedra de homosexualidad.


.

Las gomorrianas son a la vez lo bastante raras y lo bastante numerosas para que en cualquier aglomeración no pasen inadvertidas unas de otras”.Para el narrador “los homosexuales serían los mejores maridos del mundo si no hicieran la comedia de que les gustan las mujeres”.

.

En un momento, al final casi de su obra, parece que Proust quiere darnos una pista de su contenido de su obra, de su reflejo consigo mismo, amante de un pintor y otros amores homosexuales, c ando dice “el escritor no debe asustarse de que el invertido dé a sus heroínas un rostro masculino, eso le permite dar luego a lo que lee su generalización”. El autor ha narrado la homosexualidad desde lejos, como un ojeador d ela misma, pero lo ha narrado como si estuviera dentro de sí, tal cómo es.


.

Hay otros temas que aparecen a lo largo de la novela que como anécdotas aportan datos como tener una cámara Kodak, cuando empezaban a usarse. También el teléfono, que Saint Loup pone para tener noticias de su amante y no desesperar mientras que espera recibir carta de ella. Me llamó la atención una expresión que se ha hecho popular en la telenovela “Amar en tiempos revueltos” y que aparece en esta novela para describir a Odette, “alma de cántaro”. El médico le recomienda para la enfermedad de quien narra la siesta diaria, y para respirar mejor cafeína y beber cerveza y coñac. Y dice el autor, hijo de médico “la medicina es un compendio de errores sucesivos”.

.

Sobre la guerra: “el más insensato de los crímenes”; “una guerra hoy sería más catastrófica que el diluvio”. En “La fugitiva” escribe: “los que vivieron la guerra de 1870 dicen que la idea de la guerra acabó por parecerles natural”. Y “ese público que sólo juzga de los hombres y las cosas de la guerra por los periódicos está convencido de que juzga por si mismo”. “La guerra no escapa a las leyes de nuestro viejo Hegel, está en perpetuo devenir”.


.

Las revoluciones no son estratégicas, sino médicas, con accidentes imprevistos que el clínico podía esperar evitar, como la Revolución rusa“.


.

La muerte: “Sólo de los muertos se tiene un recuerdo doloroso. En torno a sus tumbas queda la belleza de la naturaleza: el silencio y la pureza del aire”. “La idea de la muerte había llegado a serme indiferente”. “Después de la muerte el tiempo se retira del cuerpo”. … pues, dice, somos gigantes sumergidos en los años.


.

Proust vincula la muerte al sentimiento: “No podía resistir la idea de que ya no existiera el ser que amaba a Gilberta, a Albertina, lo que sería como una especie de muerte”. Y: “abrumado de imponer mi existencia agonizante la fatiga sobrehumana de la vida”.


.

“La mentira es esencial en la humanidad. Desempeña un papel tan grande como la búsqueda de la felicidad y dirige esta búsqueda”. “Nuestro pensamiento no siempre está de acuerdo con nuestras palabras”.


.

“La felicidad sólo es saludable para el cuerpo, pero el dolor es lo que desarrolla las fuerzas del espíritu”. “Las ideas son sucedáneos del dolor, desde el momento en que éste se transforma en ideas porque una parte de su acción moría sobre nuestro amor”. “No podemos amar sin sufrir”. Dice que a felicidad es en el amor un estado anormal, pero hay en él un amor permanente.Todo lo cual puede resumirse en los versos de Pedro Salinas : “no quiero que te vayas dolor / última forma de amar”.


.

Sobre el automóvil dice “no nos lleva así (como el tren) mágicamente a una ciudad que al principio veíamos en el conjunto que resume su nombre y con las ilusiones del espectador de teatro. El automóvil nos hace entrar entre bastidores de las calles. En él se detiene a preguntar una cosa a un habitante”. Su sirvienta, Francisca, no quería aprender a telefonear “como si fuera tan desagradable como la vacuna o tan peligroso como un aeroplano

.

El narrador nos cuenta que invierte en la Bolsa. Ganó con las del canal de Suez. Hubo gente que no confío en el desarrollo de los ferrocarriles y advierten que hay que poner el ojo de los negocios bursátiles en el petróleo.


.

En los ambientes de la aristocracia cuenta que mienten y calumnian son conocer a las perdonas que juzgan y desdeñan sin haber comprendido, lo cual se parece a lo que de manera masiva sucede en determinados programas de televisión hoy en día.  Un ambiente que se transforma y aparece en su plenitud en la novela de Virgina Woolf, “La señora Dalloway”, en donde la protagonista prepara una fiesta de ambiente netamente burgués, en la que se ve que esta capa social se ha impuesto y repite la misma manera de ser grupal de la aristocracia y que hoy se ve de manera muy similar en los saraos de famosos de la sociedad de masas y de consumo, reflejadas en las revistas y programas llamados del corazón,  que en cierta manera sí lo son. Se repiten conductas del sentimiento, mentiras y parloteos sociales y como diría Lady Rosseter, de la novela indicada “qué importa el cerebro comparado con el corazón?.

.

Y el final de “En busca del tiempo perdido” es un colofón que nos hace ver como seres de tiempo, en el cual los sentimientos se esculpen, viven para dar vida a vivir. Leer esta novela es uno de los grandes placeres intelectuales de los que he disfrutado, curioso de saber qué sucede a lo largo del tiempo con el narrador, sus amores. Al llorar por la muerte de Albertina, y apenarme, ¿por qué no?, de la muerte de Roberto. Y también de la abuela del narrador, porque lo hace sentir, de una manera muy especial, muy íntima. Merece la pena leerlo para asomarse a la novela, porque adquiere todo su valor y su emoción  tras haberse leído los siete tomos. es entonces cuando deleita.

.

Y para ver la grandeza de esta obra baste saber los autores, músicos, pintores y filósofos que aparecen citados.

.

9 – IX – 2010. El filandón es una tradición del acervo de la cultura oral de los pueblos de León. Antiguamente, hasta los años 70 en que la sociedad industrial vacía los pueblos y con la televisión se produce un cambio drástico en las costumbres, las vecinas y vecinos se reunían en casa de uno alrededor del fuego, en chimeneas a tras de suelo, o ante las bilbaínas, cocinas de hierro para quemar el carbón, o sobre “la gloria”, que eran cavidades bajo el suelo por donde se repartía el calor de la hoguera a la entrada. Hacían labores, sobre todo hilar, filar, para zurcir calcetines, coser botones o bien arreglar madreñas o alguna herramienta y mientras tanto hablaban, “pegaban la hebra”, e hilaban un comentario con otro.

.

Según mi tía Lola de los filandones salieron bodas, y no solamente entre los presentes, sino que se acordaron más de una entre padres de mozas y mozos. Se cotilleaba de la gente y se contaban historias, leyendas, cosas que oyeron en otros pueblos y sobre todo, muchas historias de miedo, de lobos, de sombras, de ruidos raros.

.

Ahora se quiere “recuperar” esta tradición oral haciendo conversaciones en torno a una mesa en un escenario con un micrófono y un público viéndolo y escuchándolo, lo cual nada tiene que ver con lo que representan. Esto lo llevan a cabo en unos casos actores, que quieren dar una imagen de lo que fue, que como cuadro costumbrista puede ser un recuerdo, pero lo que es lo contrario y una aberración es cuando lo hacen escritores para salir en alguna noticia o hacer propaganda de sus obras, sobre todo en la presentación.

.

El filandón es la comunicación en grupo,, un encuentro en el que se habla, pero no como tertulia. Convertirlo en un espectáculo es una canallada fruto del cinismo cultural y de escritores sin escrúpulos que se prestan a ello, en lugar de hablar contando lo que fue. Otra falsificación de la cultura amparada en la palabra “tradición” o “cultura popular”, o simplemente “cultura”, cuando es promoción. No se puede transformar hablar en grupo en actuar en un escenario.

Anuncios