Adiós a una hija Yoruba

Homenaje a Elsa Gay en su despedida, para siempre. Cubana de nacimiento, profesora de teatro en León. Una gran persona. Este poema fue leído en su funeral.

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He querido morir en paz
porque he visto caracolas blancas
y me llaman a las Orishas.
Los minutos ya no guardan el tiempo,
sino silencio azul
y las llamas de las velas apuntan a Oddúa,
como flechas que son.
Mis manos dejaron de volar
entre gestos y gritos.
Danzaré en la quietud que se mueve.
Estreno la obra de siempre,
aquella que vive en el alma.
García Lorca, los cánticos africanos
que me dieron de mamar, y las brujas de Salem
se quedan sin cuerpo que haga visible el arte,
pero soy, más que nunca,
semilla de un destino
que es creación dentro de lo creado.
Vosotros, mi público, mis alumnos,
sois la voz, escenario infinito
lleno de candilejas y bambalinas,
fruto de unos pasos que di.

Gracias.
Hoy salto al escenario,
sin Sakespeare,
sin aceitunas ni doña Rosita,
para decir adiós
y a la vez seguir en un recuerdo
que yo también me llevo.
¡Bienvenidos al arte!
y hasta siempre.

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