Poema a Genarín.

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Recitado el 30 de marzo en la plaza de don Gutiérrez de León durante la lectura de poemas presentados al II Certamen Genariano de versos  burlescos.

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Cabalgando en el tiempo

ha llegado Genarín,

ha llegado entre versos,

vuelan los tragos de orujo,

el queso, naranja y pan

desde aquella ilustre cagada

que dio marcha atrás la muerte

haciendo  inmortal

la bandera de vivir,

¿o es que quien vive no caga?

y sin embargo se oculta.

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Fueron La Moncha,

Maldades y Bailabotes

quienes salieron a llorarle

que fueron la vida en sí

que también son de esconder

los momentos de placer

que todos somos pellejos

aun no tanto pellejeros.

¡Vaya cagada Genaro!

hoy ya eres Genarín

metáfora de todo un mundo

que va marcha atrás,

lo tiramos a la basura

y luego nos atropella

de una u otra manera

y menos mal, ¡menos mal!

que Francisco Pérez Herrero

cantó al jueves del pellejero,

en el que sonaron tambores

y las esquilas también

y la noche oscura se hizo negra.

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Cuadro de Miguel Ángel Castro Merino

¡Oh, Genarín!, Genarín

un trago de orujo que dé sensatez

a quien recorta los gastos

como la sota de bastos

que paga los bolsos isabelinos

para quienes son sus inquilinos

y a fin de dar con ellos cuentas

se asoma también al balcón

con su quirófano a cuestas

para viajar en avión

que nunca su cargo lo presta

porque es su belleza

la mayor maleza

de quien se cree alteza

del birlibirloque sentada al sillón

con varios sueldos de millón.

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¡Oh!, Genarín

el orujo hace ver doble

y riega las instituciones

que donde meten uno

sacan dos y tres y cuatro

que llaman crisis los muy pillos

lo que meten al bolsillo

y luego aprueban en las Cortes

que se hagan los recortes

y algunos así se visten

sin el más mínimo coste.

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¡Ay, Genarín, Genarín

que pones a huevín

rimar con Urdangarín

y no es rima diminuta

más bien sustanciosa la fortuna

de quien sin trabajar ni una

se lleva al minuto

lo que es también la minuta.

No digan los salteadores

que si la Bonifacia volviera

a dar marcha atrás

¡no lo haría nunca tanto!

como quienes atropellan

nuestros derechos civiles,

que apuntan con sus querellas

a las asesinadas personas

por quienes fueron muy  viles

dejados en la cuneta quedan

sin querer saber quienes son

que hay muchas en nuestro León.

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¡Cuánto Bonifacio

de tantas causas zafias!,

¡cuántos trajes suculentos

que de políticos son alimento!.

Don Genaro, don Genaro

¡cuántos entran por el aro!

y al que no le dan al paro

y son los ebrios y formales

que se forran en sus cuentas anuales.

Ciegos en el poder y sin orujo alguno

de sus promesas no se acuerda ninguno

y donde dicen Diego

¡digamos Genarín!

y donde digan “digo”

que no cuenten conmigo.

Ya la farsa se ha cantado

con los palmeros que se fueron.

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¡Basta ya de picardías

y sea la orujera algarabía

la que despierte a mozas y mozos,

sepan disfrutar de los gozos

y no hagan al pueblo herejía

que no es sangre de nadie

sino el alma de la juerga.

Sembremos la voz del pueblo

en sus cantos orujeros,

bailemos al son de la fiesta

que nunca la vida es presta.

Seguro de que algo sobra

en ese mundo de sombras

que redobla por las calles

a la que quieren dar nombre,

 no de orujo ni de Moncha,

ni Maldades, ni Bailabotes,

una calle a Genarín

para que nunca falte

un lugar para soñar,

sirva siempre de recuerdo

lo fatal que es dar marcha atrás

que cuando menos lo esperas

atropellan los bonifacios

derechos y libertades.

¡Ni un paso atrás!.

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Por eso Genarín vuelve,

cabalgando en el tiempo

en forma de versos

y con banderas de besos

de caminos al viento.

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Sea en recuerdo de Genarín

orujosos brindis que no tengan fin

sino suerte y ¡siempre!.

¡Por Genarín!

¡y llueva la fiesta

truenen los versos

y se agite en León

de cada cual su corazón!.

En él tengamos un hueco

para este pellejero

que año tras años vuelve

con sus olas de orujo,

símbolo de un pueblo

que no se oscurece,

símbolo de quienes esquivan

redobles marciales.

¡Genarín vuelve para brindar!.

Siempre vuelve

cabalgando en el tiempo

en forma de versos

y todos gritemos al viento:

¡Viva Genarín!. ¡Viva!.