El amor de Joy


PERSONAJES

* Joy

* Amor

* Abogada

* Secretario

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ACTO I

Escena primera

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(Un lugar en el que hay tres maniquíes, sin ropa. Dos de mujer y uno de hombre. El de hombre sin brazos. Uno de mujer sin cabeza y otro entero. Están separados uno de otro. Hay una mesa y dos sillas. En un balcón está una mujer asomada).

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Escena segunda

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(Aparece un varón que anda en aquel lugar. Mira a los maniquíes acercándose a cada uno de ellos. Conversa con los tres sin recibir una respuesta. Coloca al maniquí sin brazos de pie sobre la mesa. Se sitúa delante de él).

JOY: ¡Estoy harto!. Quiero amar, abrazar la vida con todas mis fuerzas. (Pasea. Vuelve hacia el maniquí que colocó sobre la mesa y lo vuelve a dejar en su sitio, con cuidado. Se acerca al maniquí sin cabeza, ase la mano de éste y habla con él. Asidos de la mano, como si estuvieran frente al mar, Joy señala el horizonte para que el maniquí se fije en la belleza del paisaje. Le abraza colocando la mano en el hombro, le mira a una cara que no tiene, y le abraza respirando unidos sus troncos. Con los brazos rodeando al maniquí le aprieta sobre su cuerpo y se contornea. Deja de abrazarle, se aleja de él, anda enfadado. Se detiene). ¡Quiero amar, abrazar la vida con todas mis fuerzas!. (Se sienta sobre la mesa, pensativo. Mira a un lado y a otro. De un brinco se coloca en el suelo. Se dirige decidido y deprisa hacia el maniquí entero, le invita a que vaya con él. El maniquí no se mueve, pero él le escucha. Lo lleva a una de las sillas que hay junto a la mesa. Le sienta en ella. Joy hace lo mismo en la otra. La mesa está entre ambos. Joy mira al maniquí, deja de mirarlo, se ríe, espera que el maniquí tome la iniciativa, muestra su perfil y le mira pícaramente y con cierta coquetería). Hola, ¿estás sola?. (Silencio). Yo también. Bueno, no, solo solo del todo no. He salido a dar una vuelta. ¡A la aventura!, tampoco es una gran aventura. (Silencio). A lo que salga. No es exactamente que venga y esté contigo y me quiera enrollar con cualquiera. No. No estoy solo del todo. Estoy casado, pero no del todo, todavía no. O sea sí, pero he discutido con mi mujer, ¡ mi mujer!, que no quiere que la llame “mi mujer”, ni “mi esposa”, ni “mi compañera”, ¡que la llame por su nombre!. Y, y, y ¡no me acuerdo como se llama!. (Se ríe). ¡Es increíble. No me falla la memoria, al menos en otras cosas no. No, no. Se ha vuelto irascible, quisquillosa, recelosa, inquisidora. Y ahora indiferente. Quiere ser ella, ¡pues que lo sea!, a mí ¿qué me importa?. ¡Nada. Dice que no le hago caso, que ya está cansada de que todos los días sea lo mismo y de que solamente me fije en su culo. Por cierto, eres muy bonita. No sé si volver. Sí, quiero volver, pero no con las manos vacías. (Acaricia la mano al maniquí). ¿Quieres hacer el amor conmigo?. (Mira al maniquí). Gracias, no me has dicho que no. No me importa pagar. Por hacerlo he pagado ¡tanto!. Todo es una costumbre y no te das cuenta, pero para casarte tienes que tener un trabajo. Nos pagamos mutuamente, pero antes de la unión conyugal cenas, copas, baile, ¡acababa con los pies destrozado!, pero si cazas ha merecido la pena. Me costó lo mío, no vayas a pensar que no, no demasiado esfuerzo, pero sí dinero. Fue una inversión que ahora entra en quiebra y ¿quién se hará cargo de los gastos?. Es la crisis. ¡Y no te cuento!, regalos, sorpresas y cada vez más y más plazo en disfrutar de ella, y cuando estábamos juntos como que me hizo un favor. Es la crisis matrimonial. (Deja de acariciar la mano al maniquí). Bueno, tú ya sabes lo que pasa, te atraen con la mirada, la complicidad en la noche, los besos y toda la noche juntos. Cuando eso ya es una norma llega el primer no, sorprende, pero es un aviso para navegantes, vendrá otro y otro, siempre dosificados. (Se levanta y da un golpe a la mesa). ¡Siempre dosificado!. A ti no te duele la cabeza, ¿verdad?. O (pone una voz afeminada) “es que no me apetece”. Otro día. Y ese día se hace esperar. No te lo puedes ni imaginar. Porque cuando no le apetece demasiadas veces se enfada, por cualquier nimiedad o hace de un detalle de no se sabe cuándo una montaña, pero siempre hace que sea yo quien se enfade. Es un arte. Me hace responsable de su no apetencia, que no la inspiro, que no la seduzco, si la voy a seducir me acusa, ¡una acusación formal!, porque me exige que esté quieto con las manos, y luego el rollito, que si siempre pienso en lo mismo, que lo único que quiero de ella es sexo. ¿Sabes? (Joy espera una respuesta. Silencio). Han convertido el amor en una ideología o en un mercado. ¿Quién?. Las fuerzas del pensamiento y las fuerzas del mercado, unidas en la internacional del eterno femenino. ¡A todos!, a todos nos han convencido o nos han comprado para que la rueda del mundo gire. ¡Ah!, la pasión, ¡la pasión desenfrenada!. El arrebato de la conciliación que dura un rato y luego otra vez a empezar, como el río Liffey de las dos orillas, la del deseo y la del mito de l’amour. Tú y yo (vuelve a colocar su mano sobre la del maniquí) también somos dos orillas, pero ¿dónde está el río?. ¿O deberé regresar a toda costa, enfrentándome a peligros imaginarios, porque en la realidad el único peligro es nada, ¡no hay nada!. Podemos hablar, hablar, hablar, en una corriente de palabras. Le escribí unos versos los primeros días de romance y me dijo que podía dedicarme a otra cosa que no fuera hacer poesías, pero insistió luego, cuando refunfuñé, en agradecer mi esfuerzo y mi detalle. Pasados unos meses me trajo un recorte de prensa (imita una voz afeminada) “mira, hay un concurso de poesía que dan un buen premio” (deja la voz afeminada), un buen pellizco, dinero. No le importó que en las bases dijera que publican la obra, ni caso, ni que ella fuera mi musa y que mi poesía fuera sólo para ella, no tenía que dársela a un jurado que ordeñe las palabras para ponerlas una blusa de neón. Al cabo de unos años (voz afeminada) “qué poco romántico eres” (deja la voz afeminada). La invito a cenar, para pasar una noche especial, flores, champán, menú de degustación. (Voz afeminada), “¡qué caro!”. Se me cayó el ánimo, como diría mi madre “se me cayó el alma a los pies”. Y otra vez me dijo que había visto una película, que si yo me acordaba. La debí de ver con ella, pero no recuerdo nada, pues lo comentamos durante una cena de lujo, hablando sobre aquel actor, guapísmo. Al llegar a casa tuve ganas de dormir, nada más. En el camino ella ya me avisó de que antes de desayunar tenía yo que arreglar la tostadora y colar el zumo, que no le gusta que haya cositas sueltas, la pulpa. Le dije que es bueno porque es fibra, pero le dije que sí, que lo que quiera, si quiere que lo cuele ¡lo cuelo!. Se puso agradecida, cariñosa, ¡la cena fue carísima!. Al año siguiente no pudo acudir a la cita, dijo que otro día y ese día no ha llegado y luego, un día cualquiera, sin venir a cuento (voz afeminada) “lo nuestro no es igual que antes”, (deja la voz afeminada) ¿qué?, ¿qué es lo que no es igual?. No lo dice, lo ha insinuado, pero no lo dice. ¿Qué no es igual?, insistí. Entonces soy un pesado. Se enfada porque soy un pesado, se enfada porque insisto en darla un abrazo y acariciar su espalda, se enfada porque no le hago caso. (Mira al maniquí). No quiero ser pesado. Tú no te enfadas ¿verdad?. He salido a dar una vuelta. Me apetece hablar, sólo hablar, estoy dispuesto a pagar tu amabilidad. Pero no aguantarte, ¡ni a ti ni a nadie!. He acabado cansado. Harto. (Mira a la mesa en silencio). Ahora quiero amar, abrazar la vida con todas mis fuerzas. Ella fue mi vida. (Mira otra vez al maniquí). Ese es el problema, quiero tener mi vida. Pero ¿qué es mi vida?. ¿Mi horario?. Hasta mis sentimientos tienen su horario. Y para todo hay palabras, ¡palabras!, si no existen las inventan y los encargados de velar por la mente y la salud te dan palabras, palabras, palabras. (Se levanta, da unos pasos en silencio). Tuve que haber seguido a esa sombra, ¡sí!, a esa sombra luminosa, esplendorosa, a esa luz que me hizo ver todo luminosamente, la vi pasar, fue un instante, ¡un instante!, ¿no lo crees?, (se acerca al maniquí), créelo, ¡créelo!, fue el instante más fugaz, más fugaz que un átomo de mi vida, y sin embargo lo he llevado dentro siempre, sin poderlo sacar, pero lo negué, como hizo Pedro con su luz, y lo crucifiqué como ¡Judas!. Hice que otros lo crucificasen, por una bolsa de monedas de oro, pero la vida son molinos me dijeron e insistieron yyyyyyyyy ¡me encerraron, me encerré en las horas del reloj!. Fichar cada día arrastrándome por el pan de cada día. (Se sienta otra vez). Por lo menos puedo pagar estar aquí. ¿No me dices nada?. ¡Claro!, ¿cómo me vas a hablar si no te he pagado?, perdón. (Se levanta y se arrodilla ante el maniquí), perdón, perdón. Tengo dinero, tengo dinero, mucho o poco, pero puedo pagarte. Sí, sí. Por favor, necesito que mi dinero sirva para algo. (Se vuelve a sentar). El otro día un señor, con una gabardina puesta, llena de manchas, me fijé en ello, me abordó en la calle para pedir que firmara un manifiesto en contra de que cobrasen por ir a los urinarios públicos para mear o cagar. ¿Quién es usted?, le pregunté. Yo salía de mi trabajo. Trabajo mucho y bien, como debe ser. Y quiero que mis hijos estudien y luego que trabajen y ganen un buen sueldo, como mi mujer y yo. Me da lo mismo lo que hagan mis hijos con tal de que ganen su dinero. Y si ganan más, ¡mucho más!, cuanto más mejor, no me importa que se corrompan. ¡Que vivan bien!. La vida es vivir bien, lo demás es una mierda. ¡Un señor con una gabardina con manchas de grasa!, ¿es que no puede cambiarse de atuendo?. ¿Sabes lo que me responde?. (Se pone de pie. Habla amaneradamente). Soy un poeta y soñador. (Se calla). Como te lo cuento, (vos amanerada) “soy un poeta y soñador”. ¡Es usted un gilipollas!, pensé. Y se lo dije. Es usted un gilipollas. ¿Y qué hizo?, ¡sonrió!. Le expliqué mi teoría, no tuve que haber perdido ni un minuto con él, ¡ni un segundo!, ese tiempo nadie me lo ha pagado, ¿ a quién pido yo una retribución por lo que le dije?. ¿No te parece? (se calla un instante), no sé como te llamas. Silencio, te voy a llamar silencio, porque no dices nada. ¡Ah!, claro, claro. Perdona, no te he pagado aún. (Saca la billetera del bolsillo, deja unos billetes sobre la mesa). No quiero que a ti te pase lo mismo que a mí, Silencio, ¡Silencio mío!, ¿no te importa que te llame así también a ti?. Es (se ríe a carcajadas) poético, (se ríe más, compulsivamente), silencio, no digas nada. Eres real porque no dices nada y te he pagado. ¿O no?. Claro no dices nada para que te llame silencio, te ha gustado ¿verdad?, es un nombre bonito. ¡No me digas que te exploto!, no, no, no, no, no. Lo pagado pagado está. Si no quieres hablar no hables. Tienes razón, te he pagado por ser mi Silencio. Todo tiene su lógica, ese señor, el de la gabardina sucia, escuchó lo que le dije: el dinero sirve para pagar las necesidades, comer, mear y cagar. Y hacer el amor, ¡es una necesidad fisiológica!, ¿o no?, ¿no crees?. Para eso sirve el dinero, y para cobijarse, ¿por qué tiene que ser gratis mear?, yo pago la hipoteca de mi casa para mear en el baño, lo que quiere decir que también pago por hacer pis. “Es un servicio público”, me dijo, pero corrigió: “debería serlo”. Pues que mee el Estado, le dije. Yo quiero pagar por mear. El muy insolente me dijo que hay pobres. ¿Y qué?. Le miré, dejando que se tragara sus palabras. Con una voz temerosa me dijo que si quería que mearan en la calle. Sí, y que les multen por ello y si no la pagan ¡a la cárcel!. Así no habrá pobres, le dije (se ríe ufanamente). Era un gilipollas, ya te lo he dicho. Dejó de pedir firmas para su causa. El muy imbécil tiró los papeles al suelo, junto a mis pies, me di cuenta que ¡hubo gente que había firmado!. “¿Ya no coge firmas?”, le pregunté. “No”, me respondió, “si hay gente como usted no, no quiero”, y se calló, ¿no quiere qué?, le dije enfadado porque me pareció un insolente, ¡la gente como yo!, ¿es que no se puede querer pagar por mear?. No quiere ¡qué!, ¡contesta!, le grité a sus espaldas. Yo salía del trabajo, tenía que ir al garaje para ir a mi casa, ¡mi casa!, a mi hipoteca, con mi chalet, mi coche, el apartamento en la playa que a veces lo alquilo y saco un dinero, pues ese idiota me dice que no quiere sin decir el qué y se calló, me tiró los papeles al suelo junto a mis pies. ¿Tengo yo la culpa de que haya pobres?, yo voto cuando hay que votar, ¿qué culpa tengo yo?. ¿Me entiendes?, sí (le acaricia las manos al maniquí), yo sé que me entiendes. Y quiero ayudar a que mis hijos compren su casa, que pidan un crédito, son caros, lo sé, pero que tengan su casa, ¡su orgullo!. Los pobres no tienen nada. Nada. Ni vergüenza, ni dignidad, nada. No sienten ni el hambre. Sólo quieren dinero. Pero ese señor que me pidió firmar (señala con el dedo índice, como si estuviera en el lugar que señala) no era pobre, no (hace el signo del no moviendo el dedo índice a un lado y a otro), no. Tenía sueños. “¡No quiere qué!”, le volví a gritar. Y no me contestó. “¡No quiere qué¡”, grité más fuerte (lo hace) con mi boca al lado de su oreja. No se inmutó. Los papeles estaban en el suelo. Empezaron a esparcirse por él. Un chico joven, imberbe, los cogió y me los dio, creyó que eran míos. Le dije que no, que yo quiero pagar por mear. Leyó lo que ponía y cogió el bolígrafo del suelo y firmó. Le fui a decir que son de, cuando aquel señor de la gabardina se lanzó a la carretera cuando pasó un autobús. ¿Qué culpa tiene el autobús, su conductor, los viajeros, aquel pobre chico que se quedó asustado?. Supo que fue él quien cogía las firmas. No se le ocurrió otra cosa que decirme que seguiría él cogiendo firmas. ¿Tú eres gilipollas?, le pregunté, para que reaccionara, pero me contestó que sí. Los sueños se reproducen, ¿lo ves?, igual que la especie humana. (Se ríe sonoramente). Los sueños acabaron siendo un charco de sangre, una cara aplastada y un cuerpo deformado. ¡Vaya poema!, un tío que quiere mear gratis. (Se pone de pie). El conductor gritaba desesperado que aquel peatón, el hombre de la gabardina sucia, el poeta y soñador, ¡el muy gilipollas!, se había lanzado contra el autobús. ¡Usted lo ha visto!, dijo mirándome, ¿verdad?, me imploró, quiso que fuera su testigo. “No, estaba hablando con un chico”, le contesté a sus ruegos. “Pero usted estaba hablando con él, con el señor que se ha lanzado al autobús, yo lo vi”, insistió el conductor del autobús. Dos señoras corearon que sí, que ellas me vieron hablar con él. Me dirigí a ellas y al chófer, para decirles que le dije que yo no firmaba para que no cobren por mear en los mingitorios públicos, además, les aclaré, que ahora son cabinas, si no metes la moneda ¿cómo se abren?. Les expliqué que si están abiertos ¿a ustedes les gustaría que alguien abriera la puerta cuando están meando?. Las dos señoras dijeron que no. El conductor estaba obsesionado con el atropello de aquel señor de la gabardina sucia, y por eso dijo que a él le daría lo mismo. ¡Claro!, dijeron las mujeres, porque usted con bajarse la bragueta vale, pero nosotras, ¡es muy diferente!. ¿Lo ven?, dije, y pensé ¡claro que es muy diferente!. Cada vez hubo más gente alrededor del cadáver, algunos decían ¡que horror!, pues no mire, le contesté. Usted estaba hablando con un chico joven, pero mirando a la carretera, insistió el conductor del autobús. ¿No ha oído a las dos señoras?, le repliqué, porque lo que quiso es cambiar de conversación, “es muy diferente como mea una mujer y como lo hace un hombre” y añadí que estoy de acuerdo por pagar por mear. El conductor dijo que él considera que no, que es mejor que sea gratis para que no haya gente que lo haga en la calle, se puede pedir limosna para comer, pero ¿para mear?. Para eso están las multas, le dije. Y los bares, dijo él, pero sale caro pagar un café por echar una meadita. Tenga en cuenta que hay personas que necesitan ir frecuentemente al servicio, fíjese quien tome Seguril. ¡Yo qué sé que es eso!, pero no me amedrenté, le dije que muy bien, que mear gratis, medicamentos gratis, todo gratis. Claro, me dijo simplonamente. ¿Usted está casado?, le pregunté. Sí, me dijo, tengo dos hijos, compréndalo. ¡Ah!, ya me di cuenta que solamente le interesaba que yo testificase en su favor. (Con voz lastimera), compréndalo, me dijo suplicante. ¿Qué tengo que comprender yo?. Se había puesto mucha gente entre nosotros, tuve que gritar para preguntarle ¿usted folla gratis?. Toda la gente se calló, le miró a él, que se quedó callado. Las miradas de quienes estaban a nuestro alrededor exigieron una respuesta. “Sí, claro, con mi esposa”, dijo tranquilamente. Llegó la policía, pidió a quienes estaban rodeando el cadáver del poeta y soñador, con la gabardina manchada de sangre, arrugada e inservible, que se alejaran. Vi cómo el conductor me señalaba, pero yo ya no estaba en el mismo sitio, me escabullí, (con cinismo), me fui. Oí la sirena de la ambulancia y luego vi pasar un coche de atestados. Cuando mi mujer dijo que llegué muy tarde, le conté que hubo un atasco en la calle. Al día siguiente me dijo que hubo un accidente, sería lo que causó el atasco, “sí” dije yo modestamente. Lo que informó el periódico con aquella noticia no tuvo nada que ver con los hechos. (Se vuelve a sentar). Perdona que te cuente estas cosas, pero son la vida misma. Además, ya te he pagado. No me has hecho ninguna factura, pero aquí está el dinero, (lo señala dando golpes sobre los billetes con el dedo índice), no lo puedes negar. ¿Qué te parece el conductor?, ¡qué iluso!, ¡otro soñador!, horas y horas al volante ¡y dice que folla gratis!. A plazos, ¿no te parece?. Yo sigo pensando que todos pagamos por mear en casa y que si meas en sitios públicos hay que pagar, o pagas un café para hacerlo en un bar. Mi mujer trabaja, también paga por estar casada. Una buena casa, unos buenos muebles y los hijos. No le contesté al conductor y me callé, porque él paga cada vez que hace el amor con su mujer, ¡como yo! que cobro de la empresa y de mi esposa, pero me lo gasto en ella y mi vida la gasto en la empresa, tal es mi precio, gracias al cual puedo estar contigo, pago por hablarte con el fin de pasar un rato, mi Silencio, Silencito mío. Y, y, (duda) y como tú no me pagas puedo irme cuando quiera. Pero sí que me pagas: con tu tiempo, ahí, frente a mí, escuchando lo que te cuento, sin que te importe, pero sé que algo te importo porque de otra manera te habrías levantado y te irías, ¿verdad?. No hace falta que me contestes (le besa la mano). Me ha costado mucho salir de mi casa, una bronca que no te imaginas. Sin gritos. Me he ido sin dar un portazo. Días y días sin ponernos de acuerdo sobre cuánto paga ella y cuánto pago yo: la rutina. Llega un momento en que inviertes en la Bolsa, quieres ganar el doble y lo pierdes todo, casi todo. Tú no me darías un portazo, ¿verdad?, ¡claro, aquí no hay puertas!. (Mira a su alrededor). Sólo hay candados. (Sigue mirando a su alrededor). Candados que cierran nuestros pasos (mira al maniquí). Candados que no te dejan hablar. Candados que no dejan pensar. Al señor de la gabardina sucia le tuvieron que haber puesto un candado ¡para que no se tirara contra el autobús!, y otro para que no saliera a pedir firmas a la gente porque él no quería pagar por mear. Y si en la puerta de mi casa hubiera habido un candado, cerrado, sin llave, yo no habría salido. ¿Y qué habría hecho?. ¿Tirarme por la ventana?, ¿acuchillar a mi esposa?, ¡a mi augusta esposa!. ¿Estoy casado o esposado?. A ella no le importó que me fuera, seguro qué pensó (voz afeminada) “ya vendrá otro”. Y yo, ¡a ver qué encuentro por ahí!, como un náufrago, como un vagabundo del amor, como un pirata, como un mercenario. Y te he encontrado a ti. Tú también tendrás tu historia. Estás ahí, quieta, en silencio. Gracias. A lo mejor tu me ves a mí quieto y en silencio. Ella no se puso delante de mí, no me agarró para no dejarme salir de casa, porque ni siquiera se acercó ni se acurrucó en mi cuerpo apretándome con sus brazos, sintiendo yo sus pechos y sentía que siente sus pechos sobre mí. Yo la habría besado si hubiera cerrado mis pasos. El amor es un candado que necesita una llave, sí. (Se ríe brevemente, se pone de pie y anda de un lado a otro. Se coloca detrás del maniquí y pone sus manos en los hombros de éste, le da un beso en la cabeza. Sigue dando pasos a un lado y a otro). Yo también pude hacer lo mismo, encadenarme a ella, pero hubiera sido una rendición, una más. Y si me da una patada, ¡qué humillación!, pero no es que no sepa por qué me he marchado de casa, me hubiera dado lo mismo quedarme que irme. Tampoco sé por qué me casé, exactamente el porqué no lo recuerdo como una razón, si percibo las ondas de aquel sentimiento. Mi abuela decía que las cosas vienen rodando, pero no me dijo nunca que te arrastran y te acaban sepultando. (Anda pensativo). Una vez me dijo mi mujer, estábamos viendo una película, ¡no, no!, fue una serie, una telenovela, que se casó conmigo por casarse. ¿Por amor?, le pregunté. “Supongo que sí” fue su respuesta. (Se sienta). ¡Supongo que sí!, ¿te das cuenta de lo que me dijo?. ¡Mi esposa!, con la que he hecho el amor, cada vez más de tarde en tarde (piensa), de doce maneras diferentes, evidentemente hemos repetido algunas, y algún que otro atrevimiento, casi obligado, pero placentero no creas, porque esas cosas se ven en las películas, ya no hay censura y ¡ahora con internet! lo vemos todo, sólo nos falta la realidad. Yo también la tengo cariño, después de tanto tiempo. Tengo un gato al que quiero mucho, le amo porque se pone a mis pies, me gusta cuando viene cada vez que entro en casa. Se deja acariciar y arrulla y cuando quiere comer me mira. Soy su mundo. No sé si me lo llevaré o si se quedará con ella, habrá que negociarlo. Se negocia el amor. ¿Sabes por qué?, porque mi vida, y la de mi mujer, se ha partido en trocitos, y cuando estás en uno de ellos los demás te dan igual y no importa darlos, venderlos o dejarlos perdidos. Luego buscamos esos trocitos y se han convertido en recuerdos. (Se levanta). ¡Si los uniéramos todos surgiría la pasión!, ¡defenderíamos seguir con la persona amada y no con la que estamos que dice que nos quiere a ratos, según el trocito que toque!, pero tu tienes que estar sentada, has de ir luego a otra parada, debes ganarte la vida, hay que comprar lo que está de moda y viajar durante las vacaciones (deja de hablar bruscamente). Y eso mi esposa y yo se lo hemos impuesto a nuestros dos hijos, un chico y una chica, como condición de vivir, ¡como la única condición de vivir!. ¡La lealtad!, sólo a ratos entre mi amada y yo. Hasta que la muerte os separe, ¡y morimos tantas veces!. ¡Se acabó la hipocresía, simplemente ¡inventamos realidades pasajeras!. Y yo he de seguir mi camino, otra realidad pasajera, sincera, pero se va por el desagüe de vivir. Y ¿amar?. (Se apoya con las manos en la mesa). Te he amado, créeme, un instante, pero me he sentido muy a gusto contigo. (Se pone erguido, sin estar inclinado ni apoyado en la mesa). Y te he pagado. Podría cogerte y llevarte conmigo, salir los dos corriendo y huir al infinito. Pero he salido a dar una vuelta. Incluso tengo tiempo para, ya sabes, hacer el amor, de una manera rápida, mi trocito de sexualidad me agita, pero te veo muy callada, demasiado pasiva, lo cual tiene su encanto no creas, pero luego tengo que volver a recoger mis cosas y negociar la separación, ya ves que el amor se negocia ¡tanto o más que hacer el amor!, y tú sin decir nada. Como el señor de la gabardina, ya tampoco dice nada. Pero él está muerto y tú no. Es una diferencia. Y yo tampoco. Es otra diferencia. ¿Y en qué nos parecemos?. ¡No hace falta que me contestes!, has sido muy simpática. Otro día que nos veamos podemos hacer el amor, o casarnos y vivir juntos. Mis hijos nos vendrán a ver, son muy educados. A casa, no a hacer el amor, (se ríe). Ya te he dicho que son muy educados. Yo debería enfadarme con mi mujer, arremeter contra ella o volver y seducirla de nuevo y arrodillarme en su presencia y decirla que su amor o la muerte, que lo es todo para mí, (se calla un instante) pero me da lo mismo. Y también quedarme aquí o marcharme, así que voy a seguir mi camino, tengo que madrugar para ir al trabajo de siempre, menos mal que no estoy en paro, porque de esa manera estaría ocupado en buscar trabajo desesperadamente. Por eso considero que tengo mucha suerte, (respira hondo). Luego comer, un rato la tele, somnoliento, otro internet y luego otro poco de tele y cenar y a dormir. Ahora podré salir un rato al bar y no tener que ir de compras para condescender o a visitar a la tía Manuela y otro día al abuelo Jorge que tose cada vez más. Hola, hola ¿qué tal? bien, o ya ves, pero nunca he hablado con alguien cuando le vas a ver al hospital de la muerte, o de si ama o no a su mujer que nos preparaba el café cuando iba a visitarle, tampoco si han leído los poemas de Baudelaire, ¿y para qué?, yo los leí y no me acuerdo de ningún verso. Fracasó en el amor, bueno ¿y qué?, todos hemos fracasado en el amor, (piensa), ¿fracasado?, no del todo, tampoco he amado a calzón quitado, por eso mi tristeza no llega a ser poesía. ¿Para qué sufrir?. Y tú tampoco, por favor. No te muevas, no digas nada, Silencio. ¿De qué sirve que llores?. ¿Atarte a mí?, tú tienes tu vida, yo la mía. Tampoco quiero agarrarme a tu cuerpo, ¡tan bonito!. Si alguna vez volvemos a coincidir podremos saborearnos, acariciarnos mutuamente la piel y los besos serán nuestro rastro, pero ahora quiero seguir dando un paseo, casi no recuerdo que he estado casado, ¿lo he olvidado?. Ha pasado. Es una estela. Pude haber insistido, pedir perdón, perdonar y volver a empezar, siempre volver a empezar, amar es empezar, es inocente y cuando termina se acabó la guerra que nunca ha comenzado porque buscamos la paz, (canta) “la paz esté con nosotros, la paz esté con nosotros y con nosotros siempre, siempre esté la paz”. (Deja de cantar, piensa), “no traigo la paz sino la espada”, ¡eureka!, amaos los unos a los otros con la espada. (Se aleja de la mesa, no se despide del maniquí). Nunca he empuñado la espada del amor. Flores de plástico (mira hacia atrás y vuelve la cabeza para seguir andando en sentido contrario a la mesa), ramos comprados en una floristería, la flor ante la que quisiera arrodillarme, (se arrodilla) besarla, besarla y sacar su jugo hasta que palpite la vida y mi respiración se agite. (Se levanta. Corre hacia el maniquí). ¡No vas a conseguir que me desnude!, ¡¡nooooo!!. El amor es un vestido de palabras que navegan, que naufragaron una vez, con las que pescamos en el fondo delamar1. (Se dirige al maniquí). ¡Tú lo sabías y no me has querido decir nada!. Todas sois iguales. ¿Crees que no voy a enfrentarme a ti?, ¿o prefieres que luche por nuestro amor?. (Se queda frente al maniquí, le clava los ojos en silencio). Nos está mirando todo el mundo (señala al maniquí sin brazos y al otro entero, se da la vuelta con el brazo recto en línea con el dedo índice, en noventa grados con el cuerpo. Baja el brazo poco a poco). No importa, siempre hay alguien que nos mira, siempre, aunque no sepamos donde está. Son las miradas de los demás las que nos dan forma. (Anda alejándose de la mesa. Se baja un telón que oculta, despacio, el lugar de los tres maniquíes. Oscuridad).

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FIN DEL ACTO PRIMERO

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ACTO SEGUNDO

Escena tercera

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(Joy anda por la calle, la chica del balcón le mira, sonríe monalisamente).

AMOR: Chiis, chiis. (Joy mira a un lado y a otro). ¡Eh!. (Joy mira y no ve a nadie). ¡Aquí!. (Joy mira detenidamente hacia atrás). Arriba. (Joyce la ve). Hola. (Sonríe).

JOY: Hola. (Mirando hacia arriba coloca los brazos formando una uve invertida, con las palmas hacia delante y con un gesto interrogador).

AMOR: Te he visto pasear por la calle.

JOY: ¿SÍ?.

AMOR: Y también cómo mirabas a la gente que pasa. Te he visto hablar solo y luego con una chica (mira a ver si la ve, para decir aquella chica, señalándola, pero ya no la ve).

JOY: ¡Salí a dar un paseo!. (Habla alto para que ella le oiga).

AMOR: Me parece muy bien. Yo he salido al balcón para tomar el aire.

JOY: Me parece muy bien. (Los dos se ríen. Se quedan mirándose un instante. Se va. Se vuelve). Adiós.

AMOR: Adiós, que tengas un buen paseo.

JOY: Gracias, que tomes bien el aire. (Se va despacio. Tras dar unos pasos sin que Amor deje de mirarle, se da media vuelta). ¡¿A ti te importa pagar por mear en un servicio público?!.

AMOR: ¿Qué?.

JOY: ¿Que si firmarías un manifiesto en contra de que te cobren por ir a un servicio público?.

AMOR: ¿Quéeeee?. A la escuela pública le falta disciplina. Los profesores tienen demasiadas vacaciones.

JOY: ¿Qué?, no te entiendo. ¡Bueno, sí, hacen falta más vocaciones!. (Se acerca) ¡Pero me da lo mismo!.

AMOR: Ahora te oigo mejor. En la calle nos oye todo el mundo. ¿Qué es lo que te da lo mismo?.

JOY: Eso que decías de las vocaciones.

AMOR: No he dicho nada de eso.

JOY: ¡Ah!.

AMOR: ¿Y tú qué me decías?. ¡Espera!, voy a bajar, así me lo dices y no estamos hablando a gritos. (Baja. Al llegar a la calle le saluda). Hola. (Le ofrece la mano para saludarse, él responde con un apretón de manos y se acerca a ella, para darse un beso en cada mejilla, o más bien, mejilla con mejilla). Me llamo (Joy le interrumpe).

JOY: ¡No!, ¡no!, no, no me lo digas. Los nombres definen demasiado. ¿Y qué más da?.

AMOR: ¿Cómo me quieres llamar? . ¿La del balcón?.

JOY: Sí.

AMOR: ¿Balcón?.

JOY: Amor.

AMOR: ¿Amor?, demasiado deprisa, ¡no!.

JOY: Es lo que estoy buscando (le interrumpe Amor).

AMOR: Pero (le interrumpe Joy).

JOY: Te llamo amor, pero no lo eres. (Con la mano le hace la señal de que espere a que termine de explicar lo que quiere decirla). Me he dado cuenta de que es lo que realmente busco, me he ido de mi casa y no voy a volver con mi mujer, por lo menos a convivir con ella.

AMOR: ¿Se ha roto vuestro amor?.

JOY: ¡No!, ese es el problema, ¡la incógnita que me atormenta!, que no sé si se ha roto o no, pudo no haber existido, sin necesidad de haberse roto.

AMOR: Entiendo. Estoy en una situación parecida. Mi marido se ha marchado y no creo que vuelva.

JOY: ¿Hace mucho?. Yo me fui hace poco, hace un rato.

AMOR: Sí, hace muchísimo tiempo, casi ni me acuerdo, (dice en voz baja) hace unos minutos.

JOY: ¿Qué?.

AMOR: Mucho tiempo.

JOY: Ah.

AMOR: No he querido que subas porque es comprometedor y podías mal interpretarlo.

JOY: Interpretar ¿qué?.

AMOR: Ya sabes (hace un gesto de adivina adivinanza).

JOY: Follar. (Amor hace un gesto expresando “por ejemplo”. Joy la mira, en silencio). Las mujeres no soléis querer hacer el amor de repente, así por las buenas.

AMOR: Ni por la malas. ¿Quién dice lo que queremos las mujeres?.

JOY: Vosotras.

AMOR: No. Nuestra voz es muda, ahora un susurro. Han hablado demasiado por nosotras.

JOY: ¿Quién?.

AMOR: Los profetas, los magos, los sacerdotes, los reyes, la ley, los escritores siempre contando historias de mujeres adúlteras, de mujeres enamoradizas, de mujeres apasionadas, siempre han querido definir nuestra conducta. Y luego las mujeres que escriben hacen lo mismo, se excusan y nos excusan y acusan al resto del género femenino, y luego retratan al varón por dentro donde todo es moribundo. Después los psicólogos, la ciencia sabedora del árbol de la vida, de la ciencia del bien y del mal y del árbol podado, el de el hombre y la mujer. Y (se calla).

JOY: ¿Y?.

AMOR: Y ahora las feministas y las periodistas y las artistas televisivas. ¡Todas y todos definen a las mujeres!.

JOY: Ellas son mujeres.

AMOR: Son ideología, consumo, idiotez. ¡No!. Hablar por todas es hablar por la mujer que no existe. ¿Qué queremos?, ¿qué debemos querer?, la respuesta está en las encuestas, ¡todo! nos quiere definir, hasta la moda, y hasta otras mujeres siguen hablando por nosotras las mujeres. Y nos han hecho trabajar convirtiéndonos en mujeres soldados de las empresas y enfermeras del dinero, con sus teorías para despreocuparnos de ser nosotras mismas. Somos la moda. ¡O emancipadas!. Votamos y ¿qué votamos?, mandamos y ¿qué mandamos?. ¡Lo que nos da la gana!. Y nos lo hemos creído.

JOY: ¿A cambio de qué?.

AMOR: ¡¿A cambio de qué?!, ¿tú sabes lo que estás diciendo?, ¿lo que estás ofendiendo?. (Joy la mira, sin decir nada). ¿Insinúas que las mujeres quieren el Poder por dinero?, o que yo haría el amor contigo a cambio de (Joy le interrumpe).

JOY: ¿Dinero?.

AMOR: ¿Casarme contigo?.

JOY: ¿Te casarías?.

AMOR: Me da lo mismo.

JOY: (Tímidamente). Es una declaración muy bonita.

AMOR: No he declarado nada.

JOY: Una declaración de intenciones.

AMOR: Eres un varón.

JOY: ¿Y tú?.

AMOR: Yo tengo mi trabajo, no dependo de nadie, mis sentimientos están al servicio de la empresa. Bueno, los dejo a un lado y ahí se quedan flotando dentro de mí.

JOY: ¿Por qué me has llamado?.

AMOR: (Pone cara de indiferencia). Por nada en especial, me hizo gracia verte andar por la calle, vi que hablabas solo y luego con una (no dice lo que iba a decir), una chica de la calle.

JOY: Todos somos de la calle, Amor.

AMOR: Estoy en la calle, no-so-y-de-la-ca-lle.

JOY: ¿Del balcón?.

AMOR: Puede ser.

JOY: ¿Y te casarías conmigo?, sin sentir nada, nada especial.

AMOR: ¿Qué más da?.

JOY: ¿Sexo?.

AMOR: Sí, para pasar el rato, para ¡disfrutar!. Soy una mujer liberada, mental, emocional y socialmente. Tengo mi trabajo.

JOY: Precisamente es lo que quise preguntarte cuando estabas en el balcón.

AMOR: ¿Qué?.

JOY: Que si a ti te importaría pagar por mear en un meadero publico.

AMOR: (Se ríe). ¡Qué pregunta más tonta!.

JOY: A mí también me lo parece.

AMOR: ¿Y por qué me lo preguntas?.

JOY: Me vino a la cabeza cuando estabas en el balcón y me iba a marchar. Otra vez que iba a dejar una mujer a mis espaldas.

AMOR: ¿Quieres que vuelva a subir?. ¿Subo?. (Joy queda pensativo, gesticula perplejidad, como si preguntase sin decir nada ¿por qué?). Desde el balcón veo la calle como un paisaje, a la gente como actores que representan la vida.

JOY: ¿Yo soy un actor?.

AMOR: Cuando estuve en el balcón sí.

JOY: Y ¿si vuelves a él?.

AMOR: ¿A él?. A (se queda callada).

JOY: A tu marido no, ¡al balcón!.

AMOR: Sí, al balcón, porque él se fue. (Se quedan mirándose a los ojos uno al otro).

JOY: ¿Por eso me llamaste?.

AMOR: No, te he llamado por curiosidad.

JOY: ¿Por curiosidad?.

AMOR: Sí. Pensé buscar amigos por internet, pero todo son nombres. (Le da la espalda). Nombres que van y vienen. Todas las cosas van y vienen.

JOY: Las cosas.

AMOR: ¡Y las personas!, ¡y el amor!.

JOY: Tú.

AMOR: ¡Sí, yo también voy y vengo!. No tengo por qué divertir a ningún mono, ni ser el deleite de salidos.

JOY: ¿Y por qué me has llamado?.

AMOR: Ya te lo he dicho. (Habla con un tono algo enfadada), ¿es que tengo que repetir lo que digo mil veces?. (Joy queda con los párpados superiores estirados abriendo los ojos, contiene un momento la respiración). Por curiosidad, simple curiosidad.

JOY: Pudiste haber llamado a cualquier otro.

AMOR: ¡Claro!. No te conocía, ni te conozco, y tal vez nunca nos conozcamos.

JOY: La casualidad.

AMOR: Llámalo como quieras.

JOY: ¿Destino?.

AMOR: Encuentro. (Se callan los dos). Siempre ha sido así, un cruce de caminos.

JOY: (Le ase la mano a ella, pasean). Un camino a veces es un soplo, otras se alarga, se alarga, se alarga y no hay horizonte, no hay paisaje, y la senda vuelve sobre sus pasos.

AMOR: Eso me ha ocurrido a mí.

JOY: Y a mí.

AMOR: Yo pensé que las olas son alas del mar, alas del aire en forma de lazos y recovecos que aterrizan en forma de besos, de caricias. Al hacer el amor una nube te envuelve, llueve. (Dejan de estar asidos de la mano).

JOY: Es riego por aspersión.

AMOR: O el jardín se seca.

JOY: Y el mar, el mar con todas sus olas, con el brillo de sus reflejos queda convertido en una imagen de pincel, también de papel, acaba convertido en una respuesta a la tecla de “intro”.

AMOR: Te sumerges y te das con la pantalla de la vida. ¿Creíste que fue un flechazo?.

JOY: No.

AMOR: Pudiste hacerte el sordo, decir que tienes prisa. Y no estar ahora hablando tú y yo.

JOY: Todo el mundo tiene prisa.

AMOR: Para ir siempre al mismo lugar.

JOY: Ya no hay que dar cuerda al reloj.

AMOR: Somos un reloj de carne y hueso.

JOY: Y calendarios, ahora trabajo, ahora vacaciones, fiesta, trabajo o buscar trabajo, o cursos que no valen para nada, pero mantienen ocupados, atrapados en el tiempo a calendarios y relojes que hablan, hablan, hablan sin parar y sin decir nada sólo sigue, sigue, sigue.

AMOR: ¡Los relojes viven!, tic-tac, tic-tac. Son el latido de nuestro mundo. (Los dos mueven la cabeza mientras que dicen tic-tac, tic-tac varias veces. Se ríen). El latido del corazón se ha convertido en un reloj, tic- tac (los dos dicen otra vez tic-tac, tic-tac, varias veces).

JOY: Los relojes ya no suenan. Son silenciosos. (Los dos andan como si anduviesen por un lugar ingrávido. Joy se para y, al escucharle, también Amor). Siguen siendo ¡implacables!.

AMOR: Y el sol, el sol ha dejado de pasear por nuestras vidas.

JOY: ¡El sol nuestro de cada día!.

AMOR: ¡Dánosle hoy!. (Se ríen los dos).

JOY: ¡Conquistemos el sol!, tenemos su luz. ¡Conquistemos todo!. (Pone los brazos en cruz y mira hacia arriba).

AMOR: Todo.

JOY: Todo.

AMOR: Conquístame a mí. (Joy hace que saca una espada, Amor pone cara de asustada). Sedúceme. (Joy la mira con galantería, con el gesto exagerado. Amor pone gesto de no gustarla esa pose).

JOY: ¿Te tengo en el bote?.

AMOR: De momento no, a lo mejor (se calla). Estoy sola.

JOY: He de conquistar tu soledad, seducirla. Yo también estoy solo.

AMOR: Entonces ¿podré conquistarte, seducirte?, como un relámpago de nuestra existencia.

JOY: ¿Amarme?.

AMOR: ¿Y tú?.

JOY: Amor.

AMOR: ¿Qué?.

JOY: ¿Qué?.

AMOR: ¿Qué dices?.

JOY: Nada, es todo tan sencillo. Podemos acostarnos dentro de un rato.

AMOR: Y separarnos al rato siguiente. Es tan sencillo. O seguir tiempo y tiempo. Hasta (se calla).

JOY: ¿Hasta?.

AMOR: Hasta que la muerte nos separe.

JOY: Y llega un juez y cada uno por su lado.

AMOR: Pagando lo que haya que pagar.

JOY: Demasiadas muertes separan la vida de las mujeres.

AMOR: Demasiados jueces juzgan demasiado.

JOY: Todo es un proceso industrial humano. Hemos industrializado hasta nuestros pensamientos, la moda, el arte, los anuncios.

AMOR: Y sentimos más cuando vemos la gran pantalla, o la pequeña pantalla, o cuando tecleamos ante ella. Fuera de la imagen de cristal el sentimiento se esfuma, ¡sí!. ¡Eso es lo que siento!, pero de una manera tan lejana que no me doy cuenta.

JOY: Por eso se rompe tanto. ¿Estás en una red social?.

AMOR: Sí, por estar. A veces me alivia, quiero llenarla de amigos que ni siquiera conozco, no sé quienes son y sé que la mayoría de ellos ponen nombres y fotos falsas, pero ¡son amigos!.

JOY: Y mensajes.

AMOR: De vez en cuando escribo alguno, una frase ocurrente y saltan como un saltamontes y los mosquitos trompeteros quieren succionar esas palabras para ellos.

JOY: Yo me apunto por estar informado, pero no soporto esos rollos de enlaces que das y pasas a otra página, ni los tochos de nuevas ideas, de revoluciones y causas que trituran la realidad. Menos aún esos viajes en serie porque te trasladas de foto en foto.

AMOR: ¿Y por qué te metes en esas redes virtuales?.

JOY: (Hace un gesto de no saber). Porque sí, es lo moderno. Te enteras de todo al instante, eso dicen. Pero, la verdad es que soy un fisgón.

AMOR: A mí me gusta hablar de las parejas ajenas, las de las telenovelas, las de las entrevistas en la tele, en las revistas, en la radio y resulta que necesito hablar de lo que les ocurre a los demás.

JOY: Productos sentimentales.

AMOR: (Le mira a los ojos). Pues resulta que lo que oigo habla de mi relación de pareja. ¿No te parece curioso?, cuanto menos algo enigmático.

JOY: (Se ríe en alto). No he leído la Iliada ni la Odisea, pero he oído hablar de ellas, no sé como, pero sé de ellas lo mismo que de esos programas. Conozco lo de las artistas y sé como son sus culos porque van detrás de ellas, ¡nunca veo esos programas, pero cuando iba a ver a mí suegra tenía la tele puesta, mi mujer decía que lo veía para comentar luego con su madre, y ésta diría lo mismo con respecto a su hija, y en el trabajo se habla de culos, y oyes lo mismo cuando vas a un bar. Lees el periódico y aparece la noticia bomba junto con las noticias de bombas. Sé cosas que nunca he visto, que no me interesan, lo mismo que esas antiguas obras que sé que existen de oídas.

AMOR: Yo tampoco las he leído y sí, sé eso del caballo de Troya, que se mete dentro y luego salen (se ríe, Joy también), parece una novela erótica.

JOY: ¡Lo es!. Se matan unos a otros por una mujer.

AMOR: Y el otro libro es de un hombre que vuelve aquellas matanzas para ver a su mujer, a la que otros hombres pretenden.

JOY: Son historias de amor las que lanzaron a una guerra que se hizo por una mujer, ¡hasta los dioses intervinieron!.

AMOR: Por una propiedad. No creo que a esos guerreros les interesase demasiado esa mujer.

JOY: También las propiedades se aman.

AMOR: Y se defienden. ¡Menos mal que ya han pasado esos tiempos!.

JOY: Ahora va una cámara de televisión, un paparazzi tras el beso de una pareja y todo el mundo ve cómo gritan en esos programas que arman la marimorena.

AMOR: No hay cicatrices, la sangre no llega al río. Ahora todo es simulacro. Periodistas y gente que no hace nada se convierten en actores.

JOY: ¿Y los actores?.

AMOR: Estamos secos, no hay río. Antes un escritor contaba lo mismo que hoy vemos en fotos de amores que no se aman y que aman a otras que tampoco aman.

AMOR: Pornografía sentimental.

JOY: ¿Y los actores?.

AMOR: ¿Y el arte?.

JOY: Lo contrario del arte nos invade. El poeta expresa sus sentimientos y despierta el de los demás, sin que nos interese a nadie. Las letras de las canciones cancioneras, pegadizas y de éxito, las imágenes de amores y desamores fabricadas en el plástico de la vida sustituyen los sentimientos de todas las personas porque no paran de sonar por todas partes, llega un momento en que esa melodía se convierte en nuestro sentimiento. Cuando le preguntas a alguien ¿qué sientes?, te contesta que se lo preguntes a su psicólogo o a su asesor sexual.

AMOR: Cuando no te dicen que se lo preguntes a su abogado.

JOY: Por si acaso.

AMOR: Todo se viste de postín y ciénaga de cielo, porque todos somos todos, tú y yo. Estamos atrapados.

JOY: Atados.

AMOR: Es la historia. La pasión, la pasión marchita.

JOY: Historias de celos, amantes que mueren juntos, suicidios para amar en el infinito y en la eternidad de la nada. Es el arte de hacer visible el cuerpo a lo largo del tiempo.

AMOR: ¡Tanto horror!, la maté porque era mía. ¡No!. ¡Hay que acabar con el (Joy la interrumpe)

JOY: Amor.

AMOR: ¿Qué?.

JOY: ¿Con qué quieres acabar?. ¿Otra vez?.

AMOR: Y volver a empezar.

JOY: ¿Crees en la reencarnación?.

AMOR: No, creo en el Karma. ¿Y tú?.

JOY: No.

AMOR: Es producto del kama loca.

JOY: ¿Será la cama loca?.

AMOR: No, es la mente según los antiguos orientales, hoy sólo son posturas. Yo hago yoga, dharma-yoga. Para descansar después del trabajo.

JOY: Yo tomo unas cervezas con los amigos. Todos pensamos en la cama loca. (Le mira). Y naufragamos en las sábanas.

AMOR: Mi madre bordó unas sábanas para el ajuar y nunca las estrenó.

JOY: Como la mayoría de los sueños.

AMOR: Por eso nuestros hijos ya no sueñan, se conforman con buscar trabajo.

JOY: ¡El futuro!. Hay que buscar plaza en el futuro. Por eso es mejor que no haya presente, ¡que no haya nada!.

AMOR: Pero siempre hay algo. Algo que se interpone.

JOY: ¿Lo ves?. Algo que ata.

AMOR: La chica con la que hablaste no te ató.

JOY: No pudo.

AMOR: ¿Mataste a tu esposa?.

JOY: No, ella se quedó en casa.

AMOR: ¿Eres celoso?.

JOY: ¿Es un interrogatorio?.

AMOR: ¡Sí!, ¡quiero saber quién coño eres!.

JOY: ¿Para qué?, ¿por qué?.

AMOR: Curiosidad.

JOY: Otra vez la curiosidad. (Da unos pasos), no, no soy celoso. Si mi mujer va con otro, si piensa en otro es cosa del contrato, puede hacer lo que quiera. ¿Y tú?, ¿eres celosa?.

AMOR: Me da lo mismo serlo que no.

JOY: ¿Tu marido te fue infiel?.

AMOR: Me es indiferente. Se ve ¡tanta gente en la calle! que qué más da una persona más que una menos.

JOY: Creemos que son nuestros pensamientos, ¡que sentimos! y tecleamos letras que hacen palabras como si fuera cierto que nos pertenecen. (Gesticula habérsele ocurrido una gran idea). Somos un ordenador. Ordenamos nuestra vida, ordenamos lo que sabemos, ordenamos el tiempo que creemos que es nuestro.

AMOR: Ordenamos la casa, las tareas de nuestros hijos, los papeles de la oficina. Ordenamos el orden.

JOY: Y el desorden.

AMOR: Y la diversión. Yo apunto todo en mi agenda, la de mi ordenador.

JOY: Todo orden tiene un precio, y hay que pagarlo. Hay quien no quiere verlo ¡y se niega a pagar (deja de hablar)!, un señor con una gabardina quiso que firmase un papel ¡porque no quería pagar por mear en un lugar público!.

AMOR: Yo hubiera firmado, ¿qué más te da?. Si no pagamos ¡mejor!.

JOY: Si no pagamos no podemos ordenarlo todo. ¿No te das cuenta?.

AMOR: Somos ordenados. (Se ríe. Joy también). Los ordenadores nos ordenan la vida.

JOY: Y una historia de amor.

AMOR: Ordenada.

JOY: ¡Claro!, y pagada.

AMOR: Acabada.

JOY: Lo acabado siempre renace para acabar otra vez. Menos mal que somos ordenadores.

AMOR: ¿Por qué?.

JOY: Porque podemos buscar. (Teclea con rapidez en su cuerpo).

AMOR: ¿Encuentras algo?.

JOY: Miraré en el buscador. (Teclea despacio en el cuerpo de ella, que se retuerce riéndose al sentir cosquillas).

AMOR: (Se zafa). ¿Qué buscas?.

JOY: A ti (se miran en silencio), a mí. (Silencio). A los dos. (Ella respira, no dice nada). ¿Te has petado?. (Los dos tragan saliva. Joy acaricia la mejilla de Amor, mira después la yema de sus dedos que han estado en contacto con la piel del rostro de ella).

AMOR: Me has excitado. (Joy sonríe mirando hacia abajo, en un gesto de timidez).

JOY: Tienes un programa muy caliente (se ríen) en tu ordenador.

AMOR: Depende del buscador.

JOY: Depende de la tecla.

AMOR: Cuando de pequeño veía las películas que terminaban dándose los dos protagonistas un beso en la boca, el chico apuesto, fuerte, valiente y bueno y la chica guapa y crédula, siempre me pregunté ¿y después qué?. ¿Sale la chica a pasear sola, o con un grupo de amigos, o con quien le ha dado el beso?, y pensaba que éste querría más. Viendo tantas películas me sentí despojada del cuerpo, desnudada de mi desnudez pues cada vez me vestí de cada protagonista y luego volvía a vestirme de placer en cada historia. Años después fui yo la que se disfrazó de cuerpo, dejé de ser una película para ser yo, para ser la realidad.

JOY: Yo cuando veía ese beso del final de las películas de amor quería ser novio de una chica del cole para besarla y sin embargo soñaba hacerlo con otra, con una vecina que sólo verla me hizo temblar. Años después me emborrachaba pagando copas y más copas en busca de ese beso que llegó cuando no me enteraba de nada. Pagué por aquel beso rubio y moreno y de todos los colores, porque los besos no son del color de los ojos, sino del cabello, es así como los recuerdo. Las chicas me dijeron que el dinero es para la polla y no para la boca. Y continué pagando besos y los labios se convirtieron en mariposas que aletean por dentro y la lengua una ráfaga de fuego, caricia y luego silencio y los besos acabaron cayéndose de mi cuerpo uno por uno, yo los contaba como si fueran gotas de cristal que se rompen contra el suelo. (Los dos se miran, se encojen de hombros).

AMOR: ¿Y después?. (Silencio). Cerraré los ojos, desnuda, tumbada sobre la cama para soñar. (Da unos pasos). Cuando sueño no veo nada. ¡Nada!. Esperaré a abrir los ojos pensando si, al subir el párpado y ver, seguirás o no a mi lado, envuelta yo en el aire dejaré que entres y salgas haciendo de mi vientre una ola y del pecho un paisaje de dunas ardientes.

JOY: Pero tendré que ir a trabajar. Poner el despertador por la noche esperando que suene sin que haya despertado el día, sin trinos ni cantos y tú al lado, y dejarte.

AMOR: ¿Y luego no volverás nunca?.

JOY: Nunca, nunca (se calla). A no ser que estemos juntos, vivir bajo el mismo techo en la caricia de tu piel.

AMOR: ¿Nunca has dicho dejo la silla de la oficina, el rincón donde cada día doy brazadas convertidas en manillas?, ¿nunca has pensado en dejar el asfalto que te guía cada día convertido tú en las venas del mar, para sentir el amor y no volver nunca más a esa rueda dentada que tritura nuestras vidas?. (Joy no contesta). Yo no. Nunca me he atrevido. Ahora, al hablar contigo me brotan ideas delirantes, sueños imposibles y mi mano se estira para coger cada quimera y siento, (silencio) siento que el tiempo se va.

JOY: Yo tampoco lo he pensado nunca. Ahora me atormentan tus palabras que vuelan y se van.

AMOR: ¿Y cuántas veces nos hemos alejado de un trocito de cariño, ¡cuántas veces hemos recogido el agua de la orilla sin lanzarnos al mar!?.

JOY: ¿No querrás naufragar?.

AMOR: Sí. (Se queda quieta, mira despacio de arriba a bajo a Joy). No.

JOY: Ah.

AMOR: Naufragamos en tierra firme.

JOY: En la tierra no hay barcos.

AMOR: Hay náufragos. (Joy hace que nada, da una vuelta alrededor de Amor, se acerca a ella, estira el brazo para que ella le salve. Amor sale corriendo, entra en el edificio de su casa. Joy queda petrificado con el brazo estirado, la mano esperando ser agarrada, dobla la cerviz hasta tocar con la barbilla el pecho. Silencio prolongado). Chiiis, chiiis (Amor llama a Joy desde el balcón. Joy mira hacia ella y se queda otra vez quieto con el brazo estirado hacia Amor, quien también lo estira hacia abajo, sin poder alcanzarse, lejos el uno del otro). Hola. (Se apoya con los dos brazos cruzados sobre la verja del balcón).

JOY: (Se coloca con los brazos hacia abajo, mira hacia arriba). ¿Por qué te has ido corriendo?. Déjame subir. Invítame a cenar. ¿Vamos al cine?. (Piensa). Me quedará medio sueldo después de separarme, y tengo un chalet en la playa que he heredado de mis padres. ¡Podemos vivir juntos!, ¡qué más da que nos separemos dentro de unos años, o de unos meses, o cuando sea, pero ahora, ahora yo quiero estar contigo. Puedo comprar un ramo de flores, ¡una caja de bombones!, ¿te gustan?.

AMOR: Sí, pero engordan.

JOY: Los compro sin azúcar. ¡Con un ramo de flores!. ¿O prefieres una maceta?.

AMOR: El ramo me da pena porque se seca, luego los pétalos se caen y hay que andar cambiando el agua y los tiestos hay que regarlos, al final siempre se estropean las plantas.

JOY: Una vez vi una película, no me acuerdo de su título. Es de un artista muy famosos, creo que italiano. Vestía todo de blanco, chaqueta blanca, camisa blanca, pantalón blanco, zapatos blancos, calcetines blancos. Iba muy muy elegante y un sombrero blanco y un pañuelo blanco en el bolsillo y una corbata blanca, creo que era así la escena. Llevaba un ramo de flores blancas y vio a una señora muy bella elegantemente vestida de largo toda de blanco, con una sombrilla blanca para cubrirse del sol, ¡hasta la sombra era blanca y la piel de ella pálida. (Se calla).

AMOR: ¿Qué pasó?. (Silencio). ¡¿Qué pasó?!.

JOY: (Habla sentidamente). Atravesó el estanque del jardín, mojándose los zapatos blancos, los calcetines blancos, el pantalón blanco. Los nenúfares se movieron y el agua se convirtió en un acordeón de ondas.

AMOR: ¿Le dio el ramo de flores?.

JOY: Sí, ella se enamoró de él.

AMOR: ¡Qué bonito!.

JOY: Lo mismo dijo mi esposa.

AMOR: Una mujer sensible.

JOY: Peliculera. ¡Peliculera!, cuando yo, ¡yo!, cuando yo salí un día de lluvia a la calle para saludarla levantando y moviendo los dos brazos (lo hace) me mojé el traje, un traje cualquiera de oficina, ella pasaba en el coche recién estrenado, quise que me viera, lanzarle una sonrisa, un beso, ¡por hacer bonito ese momento!, lo hice sin pensar, sin guión de ningún productor.

AMOR: Se te estropearía el traje.,

JOY: ¡Lo mismo dijo mi mujer!, ¡¡lo mismo!!.

AMOR: No grite tanto, nos va a oír todo el mundo. Siempre hay gente que mira y escucha.

JOY: (Mira a un lado y a otro), pues que lo oigan, a mí qué más me da. Sí, se estropeó el traje, (se da la vuelta, de espaldas al balcón), supongo que a ese actor italiano también se le estropearía. El mío era azul marino con rayas blancas verticales, muy elegante, porque me gusta ir bien vestido al trabajo. Dejé el paraguas apoyado en la puerta del portal porque iba a abrir la del coche (se da la vuelta) y un balcón como este (lo señala) me protegía de la lluvia, pero ella no paró y salí para saludarla. El traje me había costado mucho dinero. También el coche. No pensé, me dejé llevar por ese arrebato, quise haber volado y llegar hasta el coche y besarla en él.

AMOR: La vida está muy cara y los besos no vuelan. Se van.

JOY: Venía de una reunión de trabajo, tuve que parecer rico para que aumentaran las comisiones que me corresponden. Estaba muy contento porque lo había conseguido. Y mi mujer se iba a poner también alegre.

AMOR: ¿Y quién no?.

JOY: Gracias a que íbamos a tener mucho más dinero hicimos el amor por la noche y desayunamos apaciblemente a la mañana siguiente. Pero tuvimos que hacer las paces primero, por tal motivo le di la noticia al mismo tiempo. Cuando llegó a casa me echó la bronca por haberme mojado, que si me iba a constipar, que tendríamos que comprar otro traje, que los vecinos pensarían que estoy loco. ¿Te imaginas que me hubiera puesto a cantar bajo la lluvia?.

AMOR: ¿Cantas bien?.

JOY: ¡¡¡Noooo!!, pero tengo derecho a cantar.

AMOR: ¿Se estropeó el traje?.

JOY: No lo sé, se secó, supongo, pero no me lo he vuelto a poner nunca más.

AMOR: Pudiste salir a la calle con el paraguas. Ella no se hubiera enfadado.

JOY: También el de la película pudo rodear el estanque, pero no lo hizo, lo atravesó. Y a ella le gustó, lloraba de emoción. Me imagino a mí cruzándolo, ella me diría “¿te has vuelto loco?”, ¡seguro!, seguro que es lo que diría. Me echaría en cara estropear los zapatos y me diría “¿no habrás cogido las flores del jardín?”. Y yo le contestaría que no, que las pagué y llevaría la factura a mano para que la viera, ¡no lo dudes!.

AMOR: ¿Con factura?.

JOY: Sí, con factura.

AMOR: Entonces pagas el impuesto de valor añadido.

JOY: Más caro todavía, más mérito y más amor.

AMOR: No están los tiempos para estropear los trajes.

JOY: Hay a quien se lo regalan, pero yo lo pagué al contado, con la tarjeta, porque no conviene llevar mucho dinero en los bolsillos.

AMOR: ¿Te imaginas que al salir a saludar a tu esposa te hubieras escurrido y caído al suelo?.

JOY: ¿Y si el de la película se cae al agua?.

AMOR: ¡Qué risa!. Pero a él le paga el seguro si sufre un accidente y a ti te tendrían que escayolar un brazo, como mínimo, y luego ¡a darte de baja del trabajo!.

JOY: No lo pensé, no lo pensé. Pero, pero (Amor le interrumpe).

AMOR: Pero ¿qué?.

JOY: Nada, nada.

AMOR: Me quieres decir algo, pero no te atreves.

JOY: Sí, (le mira sin hablar). ¿Te tirarías desde allá arriba?, (señala el balcón). Yo te cogería en mis brazos.

AMOR: (Se ríe ostentosamente). No estoy loca.

JOY: ¿No estás loca de amor?.

AMOR: ¡Noooooo!.

JOY: Qué se va a hacer, seguiré con mi paseo.

AMOR: ¿Y tú?, ¿estás loco de amor?.

JOY: No.

AMOR: Mejor, las historias de amor son pesadas y tristes.

JOY: En las bodas te hacen muchos regalos.

AMOR: Sí, es lo bueno que tienen.

JOY: Los curas tendrían que cumplir con su palabra, y matar al que se divorcie, ¡hasta que la muerte os separe!, al menos cumplirían su palabra que está Rota.

AMOR: ¡Qué horror!, no lo quiero ni pensar.

JOY: Bueno, seguiré mi camino. Ha sido un placer conocerte.

AMOR: No.

JOY: ¡Cómo que no!, haré lo que yo quiera. ¡Me voy!.

AMOR: Dímelo a la cara. (Joy la mira con gesto de asombro).

JOY: Baja y verás cómo te lo digo a la cara, ¡doña lista!. Qué te crees, ¿que por estar en el balcón eres más importante que nadie?. Te lo diré mirándote a los ojos: me voy.

AMOR: Quiero que subas, ¡no seas cobarde!. Mírame a los ojos en este balcón. (Entra a su casa y sale con una escalera de mano, de madera, larga, que desde el balcón la baja a la calle).

JOY: No me fío de esta escalera. Puede ser una trampa.

AMOR: Es muy segura, además si te caes el seguro de la casa te pagaría ¡una fortuna!, sobre todo si te rompes la crisma.

JOY: No quiero hacerme daño. (Se queda pensativo). Oye.

AMOR: ¿Qué?.

JOY: Si meo aquí, debajo de tu balcón, ¿el seguro me pagaría algo?.

AMOR: No, no está en el contrato.

JOY: ¡Ah!. Yo firmé un contrato matrimonial y no hubo en él nada de lo que nos ha pasado después.

AMOR: El matrimonio no está asegurado.

JOY: Claro.

AMOR: Mi escalera sí. Si subes te invito a cenar.

JOY: Se pueda romper. Y la gente (mira a un lado y a otro) dirá que estoy loco.

AMOR: Loco de amor. Aunque sea mentira, si te ven subir por esta escalera lo pensarán.

JOY: No, yo no estoy loco, ni de amor ni de nada.

AMOR: Entonces ¿qué quieres?.

JOY: Marcharme, me quiero ir. Adiós.

AMOR: Sube para despedirte de mí.

JOY: ¿Con un beso?.

AMOR: En la mejilla (le enseña una) y en la mejilla (le enseña la otra).

JOY: Beso al fin y al cabo. Pero me gustaría más un beso apasionado, en la boca, tus labios con mis labios en lazos que no se atan y que no puedan separarse.

AMOR: ¿Un beso por la pasión que sientes?.

JOY: Por el gusto que da.

AMOR: El gusto será mío ¡si subieras!, ¡ay!.

JOY: Subiré, para decirte adiós ¡y darte un beso!. (Sube la escalera. Llega al balcón).

AMOR: ¡Has venido a rescatarme!, eres un príncipe cuyo reinado es el reino del amor.

JOY: ¡Tonterías!. He venido a despedirme de ti y a besarte.

AMOR: ¿Adónde vas a ir?.

JOY: No lo sé, seguiré paseando. (Amor pone una mejilla que Joy besa, y luego la otra. Se quedan mirándose el uno al otro. Amor cierra los ojos, espera ser besada en los labios). ¿Por qué tienes una escalera en el balcón?.

AMOR: (Abre los ojos sorprendida). ¡No es mía!, es de mi madre y de mi abuela, y de la madre de mi abuela.

JOY: ¿Por qué tenían una escalera en el balcón?, ¡ahora estoy yo en ella! y no las conozco.

AMOR: Porque siempre esperaron que alguien subiera a rescatarlas, a llevárselas sobre un caballo blanco a galope, a escondidas, en secreto, pero nunca subió nadie.

JOY: ¡Yo he subido!.

AMOR: Sí, es la despedida.

JOY: Una despedida peligrosa, arriesgada.

AMOR: Cuando bajes llévate la escalera.

JOY: Yo no quiero una escalera.

AMOR: Siempre ha estado detrás de la puerta del balcón, sin que lleve a ningún lugar. Las escaleras, cuando nadie las usa, no llevan a ningún lugar, sin bajar ni subir a nadie. Hasta ahora.

JOY: No quiero subir a los balcones, ¡me pueden acusar de ser un ladrón!.

AMOR: Has robado mi corazón.

JOY: Yo no he robado nada.

AMOR: Secuéstrame, llévame contigo.

JOY: ¿Para qué?.

AMOR: Para emocionarnos, para dar pasos que paren el tiempo.

JOY: Es muy peligroso. Además es un delito. Si desapareces la policía te buscará.

AMOR: ¡Más emocionante todavía!.

JOY: ¡Por favor, no seas insensata!, puedes bajar por el portal, ¿por qué tengo que secuestrarte?. Tuve que haber subido por él y no estar aquí en peligro y en una situación delicada.

AMOR: ¡Llévame!, es el destino.

JOY: El destino de una escalera, no el mío.

AMOR: Destino al fin y al cabo.

JOY: Si te cojo en brazos puede ser considerado un abuso sexual, al fin y al cabo te toco. Pueden decir que he ejercido una presión psicológica contra ti. Podrías acusarme de malos tratos si te bajo por esta escalera. Y si se rompe: ¡violencia machista!. Me acusarán de malos tratos y ¡no estoy dispuesto a sufrir esa vergüenza social!. Una vez llamé guapa a una chica, simplemente le dije “qué guapa eres”, me respondió diciendo que yo soy un salido, ¡un salido! por llamarla guapa. Y sí, lo soy, pero sé moderarme, me considero un ciudadano ejemplar, no de esos caballeros antiguos, rimbombantes y elegantes que hicieron que la vida fuera un escenario. Pues a pesar de ser un buen ciudadano, cumplidor en el trabajo y pagar mensualmente la hipoteca, llegó aquel affaire (en tono cursi) a oídos de mi esposa que consideró que le puse los cuernos, que fui desleal con ella y de esa forma me chantajeó un día tras otro, le expliqué que fue como admirar un cuadro, la Gioconda, la hermana de Dalí mirando al mar, el aguador de Velázquez, la maja de Goya en pelotas, que incluso vestida es aroma de sensualidad. Le aseguré que esa chica a la que llamé guapa es una obra de arte, pero cuando me llamó “salido” me pareció un monstruo. Otro día pasó por la calle una señora muy elegante, de muy buen ver. Yo había aprendido la lección y le pedí permiso para decirla en alto un piropo, su respuesta fue “noooo”. ¡Imágina que te secuestro!. No lo quiero ni pensar.

AMOR: Un secuestro consentido, no vamos a pedir dinero a nadie por mi rescate. ¡Es una metáfora lanzada al viento!. Es que me lleves, ¡irnos juntos!

JOY: Ya, ya. Sinceramente no sé como hoy se pueden relacionar las parejas en un principio, ¡y en un final no te digo!, tendrán que llenar una instancia, solicitar un permiso compulsado para acariciar el muslo o pedir con días de antelación ver los pechos a la chica que te atrae. Ya no basta jurar amor.

AMOR: Se ha dicho tantas veces ¡y tantas otras se ha desdicho!. No hace falta más, las mujeres enseñamos nuestros pechos “te amo” sin que nadie nos lo pida, y llevamos la mano de nuestro amante a donde nos plazca. ¡Es el triunfo de la libertad!.

JOY: ¿Qué mano?. ¿Acaso la mía?.

AMOR: La tuya, la mía y la de quien se acerque.

JOY: Yo a mi esposa, todavía esposa, después de hablar un buen rato en la discoteca al comienzo de nuestra relación, la invité a bailar. Como se baila suelto no la toqué nada, pero al volver le puse la mano en la espalda para que fuera ella delante. Luego en otro paseo la mano un poco más abajo y no dijo nada, luego más. Después de otro baile estridente llegó el momento de bailar lento, agarraditos. La apreté contra mí y sentí sus pechos, tensos y blandos y rocé la parte de las nalgas sobre su pantalón. Al volver a sentarnos le di un pellizquito con disimulo, para animarla y al cabo de un rato sonrió, ¡imagínate que me da un tortazo!, de no haber querido se hubiera marchado y ¡ y ya está!, o simplemente no hubiera bailado conmigo, porque ¿para qué se va a una discoteca?.

AMOR: Para bailar.

JOY: ¡Ja!, ¡para bailar con otro!. A veces recordamos aquel primer baile, aquel pellizquito, que ahora es delito. Aquel tortazo que fue un aviso y del que todavía dice (imita una voz femenina) ¡cómo eres!. ¿Y si la hubiera dado yo el tortazo a ella?.

AMOR: ¡Te podría denunciar!.

JOY: Ni que lo digas. Y tú diciéndome que te dé un besito, que te secuestre. ¿En qué mundo crees que vives?.

AMOR: Pude haberme insinuado con una mirada, sin decirte nada.

JOY: Lo mejor es que las cosas estén claras. Me has invitado a cenar, deberías hacer una invitación por escrito para poderlo demostrar. Como si fuera una póliza, porque las palabras se las lleva el olvido.

AMOR: ¿No sientes un arrebato, un fuego que te haga arder?.

JOY: Bastante tengo con estar en esta escalera y a esta altura, que no sé si es ascenso o más bien empinamiento.

AMOR: Qué zozobra, que suspiros he soñado y ahora el firmamento se reduce a este balcón.

JOY: Oh señora de mis sueños, podría yo decir, pero acaso no sueño deleites de erotismo, desnudada la mujer y he de callarlo para poder expresar otra cosa.

AMOR: Pero ¿acaso los abrazos se cuentan como coches que circulan por la calle, que reparas y miras las piezas y es carroza y motor lo que yo tengo y un garaje para estar?. No soy un coche.

JOY: Todo iba sobre ruedas y ahora entramos en un bache.

AMOR: Os lo dije, sólo te falta la llave para arrancar y yo dejarme llevar. ¿No te das cuenta de que te he llamado para estar un rato juntos, conversando y te haces dueño de las palabras sin decir amor?.

JOY: ¡Qué osada!. ¿Y nada más?.

AMOR: Podría ser. Los cuerpos acaban chocando, y es eso el amor, un choque que nos deja malheridos, trastornados y a veces encajados, encajonados y (Joy la interrumpe).

JOY: ¿Y?.

AMOR: Y es mejor que te decidas.

JOY: Además de ordenador casi también somos internet. Todo se ve y pasa sin que pase nada y cuando algo quieres tocar es suave, frío, duro, por más bella que sea la imagen: tocas la pantalla.

AMOR: Quédate en este balcón, ¡no te muevas! que seremos dos furtivos del amor. (Joy mira el reloj). Nadie te obliga, nadie te acecha ni a mí nadie me impide acogerte en el balcón. ¡Somos libres!.

JOY: Somos libres con un trato.

AMOR: Llévame contra mi voluntad, arráncame de este balcón y huyamos.

JOY: ¿Adónde?. ¡Secuéstrame tú a mí!, ¡no te digo!.

AMOR: Habrá que mirar un mapa. Y saber adonde vamos y hacer un plan.

JOY: Por escrito. Un documento que especifique cómo, cuándo y dónde será nuestra unión. Sin compromiso alguno, por escrito.

AMOR: Como debe ser.

JOY: ¡Cómo debe ser!.

(Joy va a darla un beso, pero Amor se aparta, le indica que espere, la escalera se cae, Joy queda agarrado al balcón, entra Amor en su casa, mientras que Joy se incorpora y se coloca en el balcón. Sale Amor con un papel y un boli y le señala que escriba, los dos miran al papel atentamente pensado qué es lo que van a escribir).

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FIN DEL ACTO SEGUNDO

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ACTO TERCERO

Escena cuarta

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(Un despacho elegante en el que está sentada una abogada en su sillón junto a la mesa. Al otro lado están Joy y Amor sentados en sus respectivas sillas. La abogada escucha atentamente).

AMOR: Queremos hacer un contrato de separación.

ABOGADA: Bien, pero tienen que presentarme sus papeles de unión matrimonial.

AMOR: No estamos casados, todavía.

JOY: Nos queremos casar mañana.

ABOGADA: Pues vengan pasado mañana, pero ¿tan poco va a durar su matrimonio que se separan antes de casarse?.

AMOR: Es por precaución.

ABOGADA: ¿No será un asalto a la familia, para ganarse unos buenos regalitos?. Y un viaje de luna de miel.

AMOR: No, ni mucho menos. Nos vamos a casar por lo civil. La celebración y los regalos van a ser de segundo orden, sin mucha importancia.

ABOGADA: Me parece muy bien. ¿Quieren hacer un contrato matrimonial privado, separación de bienes?.

AMOR: No, no. Creo que no nos ha entendido. Pretendemos hacer un trato de mutuo acuerdo de separación.

ABOGADA: ¿Separación?, ¿sin estar casados?.

AMOR: Sí, no queremos tener ninguna atadura cuando nos casemos.

ABOGADA: Pues no se casen, ¡vivan juntos y sean una pareja de hecho!.

AMOR: Con un contrato de separación.

ABOGADA: Pero si no están unidos ¿cómo van a separarse?.

AMOR: Ese es su trabajo, tendrá que buscar un mecanismo legal para hacerlo.

ABOGADA : Un matrimonio confiere una serie de derechos y de deberes conyugales. Basta un acuerdo entre las partes, osease, entre ustedes, para permitir y consentir relaciones extra matrimoniales, ¿alguno de ustedes es bisexual y quieren formar un trío?, legalmente no es posible, pero hoy nadie se mete con nadie, podéis hacer vuestra vida, ¡vivimos en un país libre!.

AMOR: Los tiros no van por ahí.

ABOGADA: Cuidado, que yo no voy a disparar a nadie. (Los tres se ríen).

AMOR: En serio. (Le interrumpe la abogada).

ABOGADA: Cuidado, el matrimonio es algo muy serio y todos los papeleos que hagan con un abogado también.

AMOR: Ya, ya lo sabemos.

ABOGADA: Entonces, por favor, no me pidan un imposible.

AMOR: Cuando lo entienda verá como es posible.

ABOGADA: (Se levanta, anda de un lado a otro). Explíquenme eso de separarse antes de estar unidos por el enlace matrimonial, no lo entiendo, no lo puedo entender, pero si me lo explican.

AMOR: Queremos casarnos estando legalmente separados.

ABOGADA: Todas las personas están separadas unas de otra, eso es legal de por sí.

AMOR: Pero queremos hacer un trato.

ABOGADA: ¡Pues háganlo entre ustedes!, pero no metan a la ley en algo que no puede hacer a todas luces.

AMOR: Queremos que sea por escrito.

JOY: Como debe ser.

ABOGADA: Pues escríbanlo, yo puedo hacer de testigo, pero para eso es mejor que vayan a una notaría.

AMOR: No, queremos un contrato legal en forma.

JOY: Vamos a ver, si dos personas viven juntas y deciden casarse nadie les dice que no pueden hacer un contrato matrimonial porque ya están juntas.

ABOGADA: (Se sienta). Podríamos pedir una orden de alejamiento, pero ustedes, si no entiendo mal, quieren casarse al mismo tiempo. Eso a un juez no le entrará ¡nunca! en la cabeza.

AMOR: ¡Qué cerrados de mollera!.

ABOGADA: Cerrados lo son a veces, pero, créanme, no es fácil de entender lo que ustedes me piden. Nadie les obliga a casarse.

AMOR: No.

ABOGADA: Ni a separarse.

AMOR: Tampoco.

ABOGADA: ¿Entonces?.

AMOR: Precaución, precaución, precaución. Y sobre todo realismo. Si te casas sabes que puedes separarte, si ya estás separada la unión matrimonial es también separación matrimonial.

ABOGADA: Pero todo debe seguir unos trámites, paso a paso.

JOY: ¿Usted nos va a cobrar?.

ABOGADA: Claro, según la tarifa establecida.

JOY: Si hay que pagar se paga. (Se levanta). Usted tiene que separarnos.

ABOGADA: ¿Estando separados?.

JOY: ¡Sí!. (Señala a Amor). ¡Es el amor de Joy!. ¡Mi amor! y no quiero que el amor nos aprisione. ¡El amor es un pájaro que vuela!.

ABOGADA: Cuidado, que hay mucho pájaro por ahí que vuela (hace un gesto con la mano en el sentido de que muchos se van sin querer saber nada de su pareja), y mucho buitre.

AMOR: Queremos un amor pasajero, que dure hasta lo que dé de sí.

ABOGADA: (Se dirige a Amor). Pero tienes que garantizar tus derechos. No puedes dejar que un varón se aproveche de ti, y te use cual un objeto.

AMOR: Por eso estamos aquí. Por un ob-je-ti-vo-

ABOGADA: El amor es un derecho y está estipulado en la ley con una jurisdicción muy precisa. Protege a la pareja y evita los abusos, el aprovechamiento de una parte y garantiza la justicia social para que la mujer que no se vea humillada ni degradada. La ley garantiza el derecho del amor. Pero la separación debe fundamentarse en algo, incluso el mutuo acuerdo de dejar la relación, ahora bien ¿separarse para estar juntos y casarse con alguien del que te separas previa y convenidamente?. ¿Se imaginan que alguien se presenta ante el juez y le dice que le condene porque dentro de unos días va a robar un banco, y que le condene ¡precisamente! para robarlo?, ¡no entra en la cabeza de nadie!.

AMOR: Porque tiene que entrar en el corazón no en la cabeza, el amor es efímero, pero puede serlo un rato y otro y otro. ¿Preguntan los jueces, los amos de la ley y los siervos de la ley divina por qué se unen dos personas?.

JOY: Quieres a ésta como esposa, sí quiero, quieres a éste como esposo, sí quiero, pero ¿por qué?, ¿quién pregunta por qué?. ¿Acaso el amor es una razón?. Se trata de un contrato en el que todo se supone y en el que no específica nada.

ABOGADA: La ley la hacen expertos en derecho, no la redactan los poetas. ¡Entiéndanlo!. (Joy se sienta).

AMOR: Mire, queremos poner las bases de que el amor no nos duela, que no nos haga sufrir, ¡ya hemos sufrido bastante!. Sabemos que el amor viene y que el amor va, que es una mariposa que vuela. No queremos que sea un tormento.

ABOGADA: De flor en flor y de capullo en capullo. Si están tan conformes los dos ¡hagan lo que les dé la gana!.

JOY: Pero con un fundamento le-gal.

ABOGADA: ¿Por qué?.

JOY: Porque tenemos que tramitar el amor. Pero no el amor para siempre,ni el amor eterno ni para toda la vida, ¡no!, el amor del momento, el capricho, el antojo, lo pasajero, tomas unas copas, haces el amor y cada cual se va por su lado, pero el juez dice ¡no!, esto no es un contrato. Y el cura añade que es necesario un sacramento, ¡algo sagrado! y todos son sacrílegos, pero todo está tramitado, la bendición, el acta judicial, los testigos y existe el matrimonio, pero el encuentro pasajero ¡no!. ¿No se da cuenta?. (La abogada queda pensativa, Amor se inclina sentada, para dar un beso a Joy expresando en su cara su orgullo por lo bien que lo ha explicado. Joy recibe el beso en los labios estirándose para llegar a ella).

ABOGADA: La verdad, nunca me lo he planteado de esta manera.

JOY: La ley es una atadura.

ABOGADA: Para atar a quien se escaquea de sus responsabilidades.

AMOR: Se puede hacer una ley que libere.

JOY: Nuestros abuelos, y de ahí para atrás se casaban con quien decían sus padres. O hicieron ferias y bailes para que se juntasen, sabiendo a quién aprobaban los padres y a quién no, tenían en cuenta las rencillas y demás rencores de los pueblos o de los barrios en las ciudades. Se casaban las mujeres y los varones siempre para toda la vida. Tal fue la ley. ¿Quién inventó eso del amor?. ¡Poetas!, que se quedaron sin emparejar e inventaron un mundo imaginario, en él sueña con la mujer del vecino que no le hacía ni caso. Como son palabras bonitas los jóvenes se lo creyeron. ¡Se acabaron las imposiciones!, ¡llega el amor!. Llega lo que no existe, mientras que lo que es real queda fuera de la ley.

ABOGADA: Se acabó el patriarcado, la dominación del varón sobre la mujer. La igualdad del varón y la mujer ya es legal.

JOY: Pero si toda la vida quien mandaba en los hijos y en las hijas fueron las madres. La legalidad es un teatro con guionistas y actores que nos hacen creer que es la ley.

ABOGADA: Siempre al servicio del varón. (Se levanta). La historia es machista, el lenguaje es machista, la ley ha sido machista, ¡hasta ahora que defiende la liberación de la mujer!. (Amor se levanta y abraza a la abogada). Y ahora ustedes dos se la quieren cargar, así, ¡de un plumazo!.

JOY: (Se levanta). Nuestros padres pudieron casarse con quien quisieron, más o menos, por lo menos fue una decisión de ellos al rebelarse a nuestros abuelos, pero le aseguro que el machito tenía que tener un trabajo y un piso, aunque fuera de alquiler. Todo estuvo atado y bien atado.

ABOGADA: Normal, no van a vivir debajo de un puente.

AMOR: ¿Y el amor?.

ABOGADA: El amor va por dentro. La gente en aquellos años no se casó con quien amaba sino que amó a quien se convirtió en su pareja. Hicieron el amor. ¡Eso es hacer el amor!, aunque a muchas mujeres se lo impusieron y nada más, dominadas como estuvieron.

AMOR: Claro. Pero ahora hay otras imposiciones, requisitos legales que nadie se plantea, aceptándose sin más.

ABOGADA: El amor no surgió así como así, cual una llama que prende el cuerpo y lo convierte en río y el río llega al mar, no, no, por eso hubo que regularlo. Y que se pudieran separar si la relación no funciona. El adulterio fue delito, el divorcio estuvo prohibido, ahora en la sociedad hay libertad. ¡Hasta se pueden casar los gays y las lesbianas!.

JOY: Ahora puedes enrollarte con quien quieras, el caso es que la otra persona quiera libremente.

AMOR: Ahora bien casarse de uno en uno, ¿Y los bisexuales qué?.

ABOGADA: Son casos que no contempla la ley. Pero si viven juntos nadie les va a decir nada. Y el tema de la herencia lo pueden arreglar con un acta notarial.

JOY: Hace muchos años (se sienta) fui a un notario porque quise reconocer legalmente un amor inmenso a una chica que pasó por la calle, ¡qué belleza!, su piel de luz, su carita esculpida en el aire, su movimiento ¡un remolino de aire!, la seguí hasta que subió a un autobús. Se fue, pero yo respiré la imagen de su rostro, su recuerdo, los átomos del tiempo que estuvo en mis ojos, respiré por donde ella pasó y fui un día y otro día para bañarme con el hueco de los lugares por donde ella había respirado. No la volví a ver, pero no pude dejar de tenerla dentro de mí, de ver su imagen en cada momento, de balancearme en su cabellera bandera de belleza. Quise reconocer ese amor, ¡legalmente!casarme con ella en la distancia, los abogados dijeron que era una tontería, fui a un notario para dar fe de mi amor y se negó, dijo que es una locura, que no puede ser ¡yo la amaba!. Eso sí el muy notario ¡me cobró la consulta!.

ABOGADA: Claro, buenos son los notarios.

JOY: Como no pude legalizar esa situación ¡no existe!, cuando es mi realidad, yo soy su marido en la distancia, en la lejanía y no hace falta que ella lo sepa ni nada tan sólo pido un documento legal que lo acredite, ¿o es que mi amor no existe?. ¿Cuántos lazos invisibles hay en el mundo que acaban como los globos de gas, perdiéndose en las alturas o desinflados?.

AMOR: Sin embargo casados podemos amarnos o no, ¿hacemos más el amor por estar reconocidos por la ley?.

JOY: ¿Cuántos que se casan hasta que la muerte les separe, ante Dios, su unión es bendecida, y se separan?, ¡así! (junta y separa varias veces los dedos de cada mano).

ABOGADA: Nadie les obliga a casarse, ya nadie va a decir nada ni a señalar con el dedo. ¡Eso se ha acabado!.

JOY: Una aventura es una aventura, pero acabas cansándote y ca-sán-do-te. ¿Qué derecho te dan los trámites, los papeleos?, ¿vivir bajo el mismo techo?. Si la otra parte quiere, con papeles o sin ellos puedes vivir con la pareja y hacer el amor en exclusiva. Si la otra parte quiere, ¡con papeles o sin papeles!. ¡Con gastos o sin gastos!.

AMOR: Para casarse no se paga nada por el papeleo, (se levanta) en la celebración es otra cosa, pero no en los papeleos (con las manos a la altura del vientre las mueve de arriba abajo).

JOY: Sin embargo en el divorcio ¡a acoquinar! por muy express que sea.

AMOR: Tampoco hay celebración.

ABOGADA: ¿De qué vivirían los letrados?.

JOY: De los delitos.

ABOGADA: Hay que activar la economía, no cabe duda.

JOY: ¿Usted cobra por horas?.

ABOGADA: Sí y por la dificultad de la consulta.

JOY: Si hay que pagar se paga.

AMOR: Y bien, ¿qué va a hacer con nuestro caso?.

ABOGADA: (Se levanta, da unos pasos pensativa). He analizado su situación, créanme que no es fácil.

JOY: O sea que va a ser más caro.

ABOGADA: Sí. Si ustedes se aman o no, no es asunto mío. Si ustedes hacen el amor o no, si lo hacen bien o mal a mí no me importa. Pero la tramitación legal de su situación, tal como la creo entender sí es competencia mía, pues la misma ley me otorga tal competencia y creo que he encontrado algo que lo podrá resolver. (Joy y Amor se abrazan). Podemos hacer un contrato de supuestos. Un trato privado según el cual lo que ustedes hagan, casarse, es posterior a un supuesto previo que ustedes deberán decir cuales son tales supuestos. Es decir, ustedes se casan, pero al haber una serie de supuestos a priori, en realidad antes de casarse se han separado y el incumplimiento de cualquier supuesto anula la unión matrimonial que se mantiene separada en función de los supuestos. Ustedes tiene que decirme lo que supongan que anula su matrimonio, pero como un supuesto es anterior al mismo hace que no lo pueden quebrantar de manera que la separación se mantiene en el mismo contrato conyugal. ¿Les parece?.

JOY: Muy bien.

ABOGADA: Pues vamos a pasar a redactar el pliego administrativo sobre los supuestos previos, que luego han de firmar ambos. Llamaré a mi secretario para que copie estrictamente lo que ustedes acuerden. Con su permiso (aprieta un botón). ¡Les felicito!, van a hacer algo realmente novedoso, sinceramente me pareció en un principio algo rocambolesco, fuera de lugar, pero pensándolo bien es lo que es, podemos llamarlo ¡Amor de Joy!, no les parece. (Amor y Joy se abrazan cariñosamente. La abogada se sienta).

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Escena quinta

(Entra el secretario).

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SECRETARIO: (Mira uno por uno a los tres). Señoras y señor, buenas tardes (hace una reverencia inclinando la cabeza).

ABOGADA: Le presento a nuestros clientes (el secretario les saluda a ambos con un apretón de mano. Amor acerca la cara y hacen un roce de mejillas).

AMOR: Encantada.

JOY: Encantado.

ABOGADA: (Tose, se dirige a su secretario). Me parece ¡impresentable!, lo hemos hablado muchas veces. Ha hecho un saludo discriminatorio, diferente al varón y a la mujer.

SECRETARIO: Ya lo sé, pero le ofrecí la mano y les saludé igual, fue ella quien gentilmente se acercó para darme un beso, bueno, un hacer así con la cara (mueve la cara a un lado y a otro), me pareció una descortesía apartarme.

AMOR: Es una costumbre, yo no lo doy ninguna importancia. No me siento discriminada.

ABOGADA: (Se levanta). No se trata de que usted se sienta o no discriminada, sino que ha habido una diferenciación relativa al sexo y no estoy dispuesta a consentirlo, la justicia social es muy exigente y se ha de aplicar de manera ¡muy estricta!. No debemos dejarnos llevar por la costumbre, porque todas ellas son machiiiiistas.

JOY: No lo dé importancia, no pasa nada.

ABOGADA: Sí, sí que pasa, ustedes van a hacer un documento ¿querrían que por una coma, por poner mal una palabra cambie el sentido del contrato?. ¡No!. (Joy y Amor mueven la cabeza indicando que efectivamente no).

SECRETARIO: No se preocupe, daré un par de besos al señor.

JOY: Ni hablar, no quiero. Ya nos hemos dado un apretón de mano, ¡se acabó!.

AMOR: Además, sería una discriminación igualmente. A mí me hace un cruce de cara alguien del otro sexo y a mi futuro marido-separado se lo da uno del mismo sexo.

SECRETARIO: Por eso, por eso no le di el beso al señor, para que no se sintiera discriminado.

ABOGADA: La discriminada es ella, porque la ha diferenciado con respecto al varón, pero claro (mira a Amor) su observación es correcta. (Piensa un segundo y se acerca a Joy, al que cruza las mejillas). Solucionado el tema, ¡vamos al documento!.

JOY: Muy bien.

AMOR: Vamos.

(El secretario se sienta frente a una mesa de oficina que tiene un ordenador, cuya pantalla le tapa a él).

ABOGADA: (Dicta). Reunidos, (deja de dictar) pones la fecha de hoy, la ciudad y todo como corresponde en un escrito protocolario, los datos de esta señora y de este señor que tienes en la ficha de la carpeta, deja el espacio para poner tales datos y dirigida al juez decano tal como sabes. (Dicta). Reunidas las partes, en pleno uso de las facultades físicas y mentales, (deja de dictar) yo pondría también sentimentales, porque este es un tema novedoso y que afecta a los sentimientos y nunca hemos especificado el pleno uso sentimental del acto jurídico, hay personas que no sienten nada y cometen crímenes o desbarran sus pasiones y matan a sus mujeres, otros por celos exacerbados, ¿no les parece que especifiquemos que es en relación a un sentimiento mutuo?. (Joy y Amor asienten, el secretario mira a la abogada). Sí, póngalo, añada “y sentimentales”. (Se queda pensativa y admirada de sí misma). Vamos a hacer una auténtica revolución jurídica, es increíble, la separación es un acto de libertad, de libertad de las partes y si mantenemos la separación en la unión matrimonial mantenemos la libertad y no hará falta una posterior separación, claro que ¿de qué van a vivir muchos abogados y jueces?, ¡que se metan en la política!, ahí cabe todo y se gana dinero y en los Consejos de Regulación, o Consejos Consultivos, o Consejos fiscales, o Consejos administrativos, o Consejos informativos, o Consejos ¡uf!, ¡y los que se pueden formar!, que aunque no valgan para nada colocan a gente con carreras que no valen para nada. “Consejos vendo y para mí no tengo”, (se ríe). Pero no nos alejemos del asunto. (Dicta con voz pedante) exponen que han decidido libremente por ambas partes y de forma constitudinaria establecer los supuestos de referencia legal que les permite mantener su estado de separación aun casándose y siendo una unidad matrimonial que se mantiene separada (le interrumpe el secretario).

SECRETARIO: ¿Qué?.

ABOGADA: Ya le dije que es toda una revolución.

SECRETARIO: Permítame, pero no puede ser, estar casados, unidos por un contrato matrimonial, y a la vez estar separados. No es posible, señora letrada.

ABOGADA: Pues sí que lo es, a través de la figura del supuesto legal o supuesto jurídico, porque el supuesto siempre es previo al hecho. La letrada soy yo. Por favor siga copiando, estamos redactando un documento histórico. (Indica con la mano a Joy y a Amor que se sienten, mientras que ella da pasos a un lado y a otro mientras que dicta. Amor y Joy se sientan). Las condiciones aseguradoras del enlace matrimonial se verán afectadas y han de respetar las clausulas de suposición que de continuo se detallan, en la medida y siempre y cuando se establece según el cuerpo de la jurisprudencia que emana de la constitución en cuanto a la unidad conyugal que quedará condicionada al estado de separación dentro de la pareja marital, que no forma una unidad sino la separatividad de las partes unidas, lo cual se hace saber dejando una constancia definida en los órganos jurídicos correspondientes. (Deja de dictar, se dirige a Joy y a Amor). Ahora tienen ustedes que indicar los supuestos que consideren oportunos, de manera que mi secretario tomará nota de ellos y luego los redactamos según el ordenamiento jurídico. (Joy y Amor se miran, no saben bien qué decir). Vamos a formalizar legalmente lo que ustedes quieren. (Mira a Joy y a Amor para que expongan los supuestos).

JOY: Bueno, nosotros ya se lo hemos dicho.

ABOGADA: Pero tienen que concretar, me han explicado la situación general, una idea abstracta de su vínculo afectivo: que quieren estar unidos mas no atados y sí, vale, pero ahora hay que especificar, es decir deben de indicar los supuestos previos que hagan que la unión matrimonial aun consumada no sea ejecutada, es decir que su matrimonio mantiene una separación de hecho y de precepto legal incluso con el casamiento, lo que se hizo con la separación de bienes dentro de la unidad matrimonial, ahora lo vamos a hacer con una separación de sentimientos, o separación de bienes sentimentales, ¡también es un bien!, intangible, pero bien al fin y al cabo. Igual que con los bienes materiales. (Mueve las manos a la altura del pecho, como si quisiera coger una idea). Si a ustedes les dan un pisotón les duele, si les dan un puñetazo les duele, es un dolor por contacto físico, sin embargo si les ponen los cuernos también duele, y al que se los ponen no le hacen nada físicamente,sin embargo es un dolor tan real como el otro, pero sin contacto físico. Pues para realizar esa unión matrimonial con una separación al mismo tiempo, aunque intangible, tienen que establecer los supuestos que ustedes consideren. Creo que me he explicado con claridad, ¿no?.

AMOR: Sí, sí. Pero los supuestos son suposiciones.

ABOGADA: ¡Correcto!. Ahora digan lo que suponiendo que hace que se mantenga la separación previa al casamiento que fecunda, por decirlo de alguna manera, en el matrimonio, de manera que están separados antes, durante y después del casamiento.

JOY: Pues escríbalo así, está muy bien.

ABOGADA: No, no, no, no. Ustedes tienen que decir los supuestos, los que quieran. Pero (se regodea en lo que dice) obviamente tienen que decirlo, evidentemente.

AMOR: El único supuesto es que no nos amamos, por eso queremos seguir separados.

(El secretario se lleva las manos a la cabeza, se levanta haciendo aspavientos).

ABOGADA: Haga el favor de sentarse y tomar nota de lo que yo le diga, que ¡ese es su trabajo!. (El secretario se sienta).

SECRETARIO: ¿Y por qué se casan?.

AMOR: Porque sí, para estar juntos, porque surgió así, ¡así!.

ABOGADA: Eso no es de su incumbencia. Uno de los dos le diría al otro que si se casan y la otra parte diría “sí”, por decirlo. Aunque luego quieran seguir separados.

AMOR: Sí. Y no. Surgió. Sin compromiso.

JOY: Fue un encuentro fortuito.

ABOGADA: Como todos los encuentros. De una manera u otra responden al azar.

AMOR: Queremos mantener ese encuentro, que fue casual, pero luego nos hemos vuelto a ver y no fue una pedida de mano apasionada de esas de película ni de esas obras teatrales en que se juran amor eterno, (entona caricaturescamente) “¡quieres casarte conmigo, Amor!. ¡Vida mía, alma de mi alma, oh, oh!”. Fue una cosa normal la nuestra, dimos un paseo por la calle, no sabíamos adonde ir, así es que al pasar por una cafetería decidimos entrar y tomar un café, por tomarlo, si hubiéramos pasado por una librería hubiéramos entrado para ojear libros o ver escaparates, por ver algo. Tomamos un café, yo con leche y él solo largo de agua, por tomar algo. Estábamos saboreando el café, viendo pasar a la gente y a los que como nosotros estaban sentados. Me fijé que una señora tomaba chocolate en taza, espeso, y lo comentamos, pero no sabíamos qué decirnos, pues sí, el café está rico, pero como todos, si te gusta te gusta. La señora toma chocolate, pues sí, sí. Mira pasa un señor a cuyo brazo va esa señora que lleva bastón, pues sí, pues vale. No sabíamos qué decirnos, ni él, ni yo. Y a él (mira a Joy) se le ocurrió decir que por qué no nos casábamos, ¡por decir!. Y yo le dije que bueno, que ¿por qué no?. Sin más. La cosa quedó así. Y ya tuvimos algo de qué hablar y preparamos la boda, que es mañana, pero quisimos arreglarlo en el fondo y en la forma para que sea tal y como es. Ni más ni menos.

ABOGADA: Seguro que este caso va a sentar jurisprudencia. No es un tema baladí y es posible que muchos matrimonios se tendrán que asentar sobre estas premisas. ¿A ustedes nadie les obliga a casarse, no?.

JOY y AMOR: No, no.

AMOR: ¡Por supuesto que no!.

JOY: No nos obligamos ni nosotros mismos.

ABOGADA: Todo acto libre, que no perjudique a nadie debe ser amparado por la ley. De otra forma la justicia no sería justa ni social, sería un privilegio que como tal perjudica siempre a alguien. Ustedes se quieren casar para amarse, para hacer el amor, o sea que no es a priori, sino a posteriori, no es casuística el fundamento del amor sino consecuencialismo. ¡Pues sí!, esto va a traer cola.

AMOR: ¿Le parece bien?.

ABOGADA: Yo no juzgo sus hechos ni su intimidad. Eso es un problema suyo que yo respeto y me parece muy loable y un acto de sinceridad por el que les felicito. Lo que yo tengo que hacer es dar forma jurídica a este hecho que a todas luces no supone perjuicio para nadie y la ley debe  ampararles. ¡Faltaría más!. (El secretario mira hacia abajo moviendo la cabeza rítmicamente).

AMOR: ¡Es un sueño!, seguir separados aunque nos casemos. La verdad es que duermo tan bien que nunca me acuerdo de lo que he soñado, pero esto de casarnos es por hacer algo, casarse por casarse sin más parece que sabe a poco, ¡ahí te quedas!, ¡casada!. Que quede constancia de por qué nos casamos. Se que llegará un momento en que me preguntaré ¿para qué me he casado?. Pero si no lo hago el interrogante sería ¿por qué no me caso?. Dar vueltas por la ciudad, ir al cine, a los bares, a cenar, “hola ¿qué tal estás?, pues bien, ¿no me ves que estoy bien?”. Y si dices a alguien que te duele la cabeza cree que es una excusa para no salir o para no ir a la cama a lo salvaje, que tampoco es para tanto, pero cada cual que haga lo que quiera. Nosotros nos casamos.

ABOGADA: Muy bien, queda claro. (Se dirige al secretario). Tome nota, por favor. (Dicta. El secretario se incorpora). La legalidad matrimonial de la pareja contrayente establece como fundamento de la unión conyugal el supuesto, claro, diáfano y nítido, de que es un acto que no anula la separación previa en cuanto a contrato que mantiene la separación de bienes sean tanto materiales como inmateriales e intangibles que quedan separados, pero definidos en en el acto jurídico del casamiento. Es por ello (deja de hablar al ver que el secretario ha dejado de escribir). ¿Qué hace que no toma nota?, ¿voy demasiado deprisa?. (El secretario no dice nada). ¿Le duele la cabeza? (mira al secretario con cara de enfado que no dice nada, mira la pantalla del ordenador). ¡Quiere hacer el favor de escribir lo que le estoy dictando!. (Cierra los ojos para recordar qué quiere plasmar en el documento. Dicta. El secretario no teclea en el ordenador). Es por ello que a partir del supuesto que fundamenta la relación civil en el contrato matrimonial del hecho jurídico (abre los ojos y deja de dictar dirigiéndose a Joy y Amor), vamos a sentar las bases de su deseo de permanecer separados en el estado matrimonial y que se haga constar, vía supuesto, en el acto de casamiento, ¿les parece?.

JOY: Muy bien.

ABOGADA: (Dicta, memoriza para recapitular sobre su dictado anterior, diciendo de carrerilla y rápidamente), en el contrato matrimonial del hecho jurídico (dicta) se establecen las condiciones de separación de bienes, afectivas en estado permanente de separación cuyo vínculo matrimonial queda (se calla de repente al mirar al secretario y ver que no está pasando al ordenador lo que le está dictando). ¿Me quiere decir qué es lo que está haciendo?, o mejor dicho lo-que-no-es-tá-ha-cien-do. (El secretario no dice nada, se queda mirándola). O inmediatamente se pone a copiar lo que le dicto o queda despedido ipso facto, ¡téngalo claro!. Además no sólo sin indemnización, sino que haré que le condenen por sabotaje a una letrada en el cumplimiento de sus funciones y crear un perjuicio económico de incalculables consecuencias. ¡Usted dirá!. (Dicta con tono de enfado). ¡A partir del supuesto que fundamenta la relación civil (se para y grita a continuación) ¡quiere hacer el favor de escribir lo que le digo!, ¡y si no ¡largo!!. ¡Largo de aquí!, queda usted despedido de manera irrevocable. (Mira a Joy y Amor). Les ruego que me disculpen (se sienta), nunca me había pasado una cosa así, ya ven como son los asalariados ¡creen que pueden hacer lo que les dé la gana!. (Mira al secretario que está quieto, manteniendo la mirada perdida frente al ordenador sin decir nada). Ya se puede ir, ¿qué hace ahí como un pasmarote?, (se levanta) ¡venga!, ¡largo!, ¡fuera!. Ya me las veré con usted. ¡A engordar las listas del paro!. (Se dirige a Joy y Amor con la mirada, se acerca al lugar en el que está sentado el secretario). Lo escribiré yo misma, les ruego que disculpen esta situación tan desagradable, pero comprenderán que no puedo soportar esta insubordinación. (Al secretario). Le repito por última vez que se vaya o llamo a la policía. ¡Váyase inmediatamente!.

SECRETARIO: (Se levanta casi de un salto repentinamente que asusta a los presentes, da con la mano y golpe a la mesa junto a la que está retumbando el sonido del impacto). ¡¡No me da la gana!!. ¡Estoy harto!.

ABOGADA: ¿Harto de qué?. ¡Usted tiene un trabajo y tiene que cumplir con él!. ¡Y si no lo hace (señala la puerta) ¡fuera!!. ¡Fuera de mi vista!.

SECRETARIO: No, ¡no!. No aguanto escuchar estas simpleces, casarse sin amor, separarse antes de casarse, ¡ya está bien!.

ABOGADA: No es su problema.

(Joy y Amor se ponen de pie)

JOY: Los que nos vamos somos nosotros, no estamos dispuestos a aguantar tales improperios y que un mequetrefe como éste nos diga lo que tenemos que hacer. ¡Lo que nos faltaba!.

AMOR: ¡No hay derecho!. Lo sentimos, pero ¡adiós!.

ABOGADA: Disculpen, por favor, no se vayan que les haré el documento y no les voy a cobrar nada, después de este berrinche. (Al secretario), usted no pinta nada aquí así que ¡fuera!, está despedido, no quiero volverle a ver.

SECRETARIO: Me declaro en huelga de ser despedido. (Se sienta). La huelga es un derecho constitucional

ABOGADA: Vaya con el leguleyo, ¿usted es tonto?. La huelga es un derecho colectivo, no individual. Se imagina que yo o cualquier empresario diga (con tono insolente) “me declaro en huelga de pagar a mis obreros”. Pero si cree que está en su derecho hágalo valer, para eso están los tribunales, ahora ¡fuera!. No voy a discutir con usted.

SECRETARIO: (Se levanta de la silla). Pues yo sí, yo sí voy a discutir, quieran o no. Esto que están haciendo no se puede consentir bajo ningún concepto.

ABOGADA: ¿Y quién es usted para decir qué se hace y qué no?.

SECRETARIO: Soy una persona.

ABOGADA: Es usted un parado a partir de este mismo instante ¡y un presunto delincuente!, fíjese lo que le digo, pre-sun-to-de-lin-cuen-te. Vivimos en un país libre, ¡nos ha costado mucho conquistar la libertad y que sea amparada por la constitución, para que ahora venga un listo y no deje que las personas hagan lo que les dé la gana, casarse entre homosexuales, divorciarse, adulterar, cada cual es libre de hacer lo que quiera y toda ciudadana y ciudadano es responsable de sus actos. Usted haga lo que quiera pero aténgase a las consecuencias. Si no quiere trabajar márchese y ¡déjenos en paz!.

SECRETARIO: No.

ABOGADA: Le repito que usted puede hacer lo que quiera y los demás ¡también!, sea respetuoso con las personas y más si son clientes míos. Ya está bien de hacer el tonto.

SECRETARIO: Nadie puede, ni tiene derecho a matar el amor. No lo voy a consentir.

ABOGADA: Pero ¿quién eres tú (le tutea) para consentir nada?, ¿quién te has creído que eres?.

SECRETARIO: ¡Un ciudadano!, y ¡estoy harto!, quiero amar, abrazar la vida con todas mis fuerzas.

ABOGADA: Pues hágalo, pero déjenos en paz. Por favor, vete, (vueve a señalar la puerta con la mano).

JOY: Este señor está loco, nosotros nos vamos. (Sujeta con la mano del brazo a Amor). Lo lamentamos, pero no tenemos por qué aguantar esta situación. Y por supuesto no vamos a pagarle nada.

ABOGADA: (Coloca la mano sobre la frente). Yo he cumplido con mi trabajo y he puesto mi profesionalidad y saber a su disposición, comprendo su queja, la cual créanme que lo lamento, hasta el punto de que estoy dispuesto a indemnizarles y ya pediré cuentas a este sinvergüenza, (se dirige a su secretario) ¡haga (vuelve a hablarte de usted) el favor de irse, no quiero verle, ¡salga de mi vista!. (El secretario no se mueve ni dice nada). ¡Mire lo que ha conseguido!.

AMOR: Quienes nos vamos somos nosotros. (Se acerca y le da un apretón de manos a la abogada), créame que lo lamento, nos ha asesorado muy bien, en un tema que sabíamos de antemano es muy difícil de entender y usted lo ha encauzado muy acertadamente. Lo siento. (Se dirige agarrada al brazo de Joy a la puerta).

SECRETARIO: ¡De aquí no se va nadie!. (Amor le mira y eleva la cabeza y sigue dando unos pasos con Joy a su lado. El secretario coge una pistola del cajón de su mesa). ¡Alto o disparo!. (Joy y Amor vuelven la cabeza y se asustan al verse apuntados por una pistola. La abogada siente una mezcla de pánico y asombro, no puede creer lo que está viendo).

ABOGADA: Qué, qué, qué es, ¿qué es esto?.

SECRETARIO: (Fuera de sí, apunta a los tres según habla). ¡He aguantado todas la corruptelas de este despacho!, toda la mierda que se ha legalizado con trucos jurídicos. Pero todo tiene un límite y todo esto que han hecho hoy ¡no-lo-a-guan-to!, ¡no lo aguanto!. ¡Ya está bien!.

AMOR: Nosotros, nosotros lo sentimos, nos vamos y ya está. No queremos líos.

SECRETARIO: De eso nada. Ustedes se quedan. Montan toda una jurisprudencia que degrada el amor y ¡ahora se van!, como que no ha pasado nada. Lo que han hecho es lo más grave que ha sucedido en la historia de la humanidad.

JOY: ¡Hombre!, no será para tanto.

AMOR: Es nuestro punto de vista, nada más.

ABOGADA: Lo que estás (tutea) haciendo tiene delito de cárcel, que lo sepas: amenaza, secuestro, retención ilegal, calumnias e infamia contra este despacho. ¡Eres un terrorista!. Deja el arma y vete o lo vas a pagar muy caro. Te has vuelto loco, eso te puede reducir la condena, pero no excusa tu acción criminal.

SECRETARIO: (Apunta a la abogada). Te conozco muy bien abogada y sé todos tus trapicheos.

ABOGADA: Estos señores no tienen la culpa de nada, deja que se vayan. Yo me quedo y hablamos tranquilamente.

SECRETARIO: Estos señores se casan por casarse, se separan por separarse, se casan siguiendo separados, ¡ya está bien!. He visto como a este despacho han venido políticos para aprobar estatutos de asociaciones que no existen, para cobrar subvenciones en defensa de las víctimas, de quienes sufren, ¡cuánta gente sufre! y se saca dinero a su costa y luego no queda para quienes sufren de verdad. Pero eso a usted no le importa. Negocios que no funcionan, a los que nadie va y facturan millones, como si sus despachos, bares, tiendas y restaurantes estuvieran llenos todos los días del año y riéndose los llaman “la lavadora”, para blanquear el dinero.

ABOGADA: Eso es cosa de mis clientes, yo cumplo con mi trabajo, que es dar forma jurídica a lo que quieran y yo no me meto en la vida de nadie.

SECRETARIO: Usted dicta y yo copio. Y usted cobra mucho dinero.

ABOGADA: Ese es el trabajo de cada uno. Le pago un salario justo, acordado por el convenio de la judicatura.

SECRETARIO: Cada cual cumple su función en esta feria de corruptelas. Hay que pagar un piso y se hace un contrato de compra venta. Se va al notario, se leen las condiciones, el precio, todo bien, y luego el señor notario sale para que discutan las partes esos pormenores que hay que perfilar en la intimidad del negocio y el comprador da un sobre lleno de dinero para declarar menos en hacienda con la aquiescencia de los responsables de garantizar el cumplimiento de la ley. Se hacen los sordos, no saben nada. El que compra paga menos impuestos de valor añadido y el que vende paga menos en la declaración de hacienda. Todos contentos y los letrados pasan la minuta. ¿No he redactado escrituras de empresas que no existen y que llevan el dinero a los partidos políticos?. ¡Y cuántos informes encargados y pagados a oro la letra para que una parte de ese dinero lo gasten empresas de publicidad en favor de quien encarga los informes!. ¿Es mentira?. ¿Cuántos cafés y tónicas y ginebra ha tomado con otros abogados en este despacho y en los de ellos, para llegar a un acuerdo entre ustedes a espaldas de sus clientes?. ¿Es mentira?.

ABOGADA: Para agilizar los casos y que salgan ganando las dos partes. La ley hay que ajustarla.

SECRETARIO: Al mejor postor.

ABOGADA: A lo que más interese, ¡ese es nuestro trabajo!.

SECRETARIO: Y la comisión siempre para la señora letrada, claro.

ABOGADA: Es mi trabajo. Del que tu cobras. ¿O no te pago una extraordinaria trimestral en lugar de cada seis meses?.

SECRETARIO: Todo es su trabajo y mi silencio.

ABOGADA: Si ve indicios de ilegalidad denúncielo, pero no puede apuntarnos con una pistola y amenazarnos. Busque pruebas, testigos.

SECRETARIO: Se saben impunes, porque no dejan rastro o culpables a los dos lados. Incluso si lo denunciase sería acusado de cómplice. Todo el mundo lo sabe y todo el mundo callamos.

ABOGADA: Hago lo que hacen todos los abogados. Bueno, siempre están los que no ganan demasiado. Pero son los que no quieren que les hagan una factura cuando les hacen las fotocopias.

SECRETARIO: ¿Y esta parejiita?, ¿son tortolitos o cuervos?, también ellos hacen como todos.

AMOR: Pues déjenos marchar como a todo el mundo.

JOY: Nosotros no nos hemos metido con usted. No tenemos la culpa de nada de lo que cuenta.

SECRETARIO: Sí, han degradado a mi especie, y la suya: la especie humana.

AMOR: ¡Nosotros no hemos hecho nada!, (está a punto de llorar).

SECRETARIO: ¡Ustedes están matando el amor!. (Les apunta con la mano en tensión).

JOY: Nosotros somos sinceros. ¡Nada más!.

SECRETARIO: Ustedes son idiotas, pero vamos a hablar. Vamos a ver qué es el amor y por qué ustedes lo degradan.

ABOGADA: ¿Hablar?. ¿Con una pistola en la mano?. ¿Eso es diálogo?. ¿O es imponer tus planteamientos?.

JOY: Yo a ella (mira a Amor) le llamo Amor. ¿Qué más quiere?.

SECRETARIO: De tal manera que se llaman a las cosas lo que no son.

ABOGADA: ¿Y cómo llamas a querer matar a quien no piensa como tú?.

SECERETARIO: Pueden pensar y sentir de manera diferente lo que quieran, pero no corromper el amor, hacer que sea lo que no es. Y lo defenderé con todas sus consecuencias.

ABOGADA: ¿A punta de pistola?.

SECRETARIO: De acuerdo, voy a dejar la pistola, pero a quien pase de esa línea, (traza en el aire una línea señalando una parte del despacho) ¡le mato!. (Se acerca a la mesa de la abogada, mueve la pistola señalando a la abogada que se separe de ella. Coge unas laves y cierra la cerradura de la puerta).

AMOR: (Llora). Por favor déjeme salir.

JOY: Me quedaré yo de rehén, no sé para qué, pero déjelas salir a ellas.

SECRETARIO: Ellas también deben saber qué es el amor. (Deja la pistola en su mesa). No me obliguen a utilizarla, si es que no es demasiado tarde y sea la última solución. Han llevado demasiado lejos la destrucción del amor y sólo se podrá recuperar si muere lo que lo mata.

AMOR: El amor no se puede matar. (Tiembla). Pero con esa pistola (llora) nos puede matar a nosotros.

ABOGADA: No admito chantajes terroristas.

SECRETARIO: ¡Usted ejerce el chantaje permanentemente!.

ABOGADA: ¡Yo trabajo para el cumplimiento de la ley!. La ley se protege a sí misma.

SECRETARIO: ¡La ley!, una herramienta para robar, matar y aplastar a los más débiles en forma de legalidad, ¡de legalidad vigente!. A nivel internacional, en los juzgados de provincia, ¿justicia?. Estudié derecho hasta que me di cuenta que estaba estudiando algo que no existe.

ABOGADA: La vigente, ¡como debe ser!, no se va a aplicar la que no lo existe!, la que se invente un loco.

SECRETARIO: Yo también soy responsable, he copiado informes, recursos todo lo que me dictaba porque fue mi trabajo y me he ganado el jornal, pero no puedo admitir este caso. Ni mucho menos. ¡Ya está bien!. ¡Estoy harto!. Voy a defender el amor.

AMOR: (Llora). Defiéndalo, nadie le prohíbe que ame, ¡ame!, a mí me da lo mismo, pero déjenos marcharnos de aquí, se lo suplico.

SECRETARIO: Este es el problema de que da lo mismo todo, amar o no amar. ¿Y qué más da vivir o no vivir?.

JOY: Si no vivimos no podemos amar.

SECRETARIO: Y si viven tampoco.

ABOGADA: Estoy dispuesta a defender su caso, ¿quiere defender el amor?, pues contráteme como abogada y buscamos una forma legal para amar.

SECRETARIO: (Da un manotazo en la mesa). ¡Basta ya!. ¡No se dan cuenta que el amor no es un mecanismo legal!, ¡que el amor no es una frivolidad!, ¡que mucha gente ha muerto por amor!, ¡que ha dado su vida por amor!. Que el amor es (calla) nada, ¡ya no es nada!.

ABOGADA: ¡Y se ha matado por amor!. Por amor de Dios, ¿no ve que el amor es una impostura peligrosa?. El amor es posesivo. Es violento, es irracional, es un truco para dominar a la mujer, puro lenguaje. Es patético, ¡el defensor del amor amenazando a ciudadanas y ciudadanos libres!. Mírate al espejo y te reirás del amor.

SECRETARIO: Por eso lo anulamos, ¿verdad?. (Respira agitadamente). Podemos podar un árbol, quitar las ramas que estén mal, hacer que se enderece, pero hemos talado el tronco y tarado a las personas. Las raíces se han podrido. ¿No se dan cuenta que lo que están haciendo es una aberración que afecta a toda la humanidad?. ¿Que convierten al amor en una especie en extinción, alma de la especie humana?. No, no lo voy a consentir y ustedes no volverán a salir de aquí ¡jamás!.

AMOR: ¡Por favor!.

JOY: Déjenos en paz. Ame usted a quien quiera.

SECRETARIO: Se están cargando el amor. Ni yo ni nadie podremos amar porque lo han destruido.

ABOGADA: Aquí nadie destruye nada, cada cual ama a su manera. ¡Eres un tirano! y vas a acabar amando a los barrotes de la cárcel. (Silencio).

SECRETARIO: No, no. Aquí no puedes hacer chanchullos, ni manipular documentos legales. Todos los que han defendido el amor han luchado por él, han matado o han muerto ¡por amor!. Hay que inventarlo de nuevo.

ABOGADA: ¿Y te parece bonito?. Un amor a punta de pistola. Estás violando a la sociedad, ¡cerdo!.

SAECRETARIO: Vivir se acompaña de la muerte a cada paso, ocultarlo oculta el amor, ya no hay latidos, sino el tic tac del reloj. ¡Estoy harto de venir cada día a este despacho!, de corromper la idea de justicia convertida en una técnica, trucada y lo mismo pasa con el amor, una técnica de relación donde da lo mismo todo, el caso es pasar el rato. ¡Ya está bien!.

JOY: ¡¿Y qué quiere hacer?!, ¡¿para qué nos tiene aquí encerrados?!. No tiene sentido.

SECRETARIO: (Mira a los tres a los ojos). Lo mismo que Amadís para luchar por Oriana, persiguió al ejército más poderoso del mundo y murieron miles de romanos y miles de bretones, murió el emperador hasta hacer las paces y el amor entre el Emperador y Amadís. Y Oriana quedó en sus brazos. ¡Tuvo que luchar!.

ABOGADA: ¡Eres un machista asqueroso!.

SECRETARIO: ¡Defenderé el amor!, lucharé contra el imperio de la indiferencia, ¡porque no aguanto más después de oír a esta pareja!, unos enamorados de la na-da. Mírale (señala a Joy) cómo defiende a su amada.

JOY: Usted tiene una pistola.

SECRETARIO: ¿Y qué?. ¿No tiene pistola para plantar cara?. (Joy se acerca a él, pero coge la pistola y le apunta). No se mueva porque le doy dos tiros.

ABOGADA: ¡Terrorista!.

SECRETARIO: Los terroristas tienen ideales, pero yo no lo soy, solamente tengo una pistola. ¡La que usted (señala con ella a la abogada) me pidió que comprara, la que usted legalizó haciéndome un permiso de armas para defender su dinero!, ¡la caja de caudales!. Ahí está (señala un cuadro), llena.

ASBOGADA: ¿Quieres dinero?. Cógelo y vete.

SECREARIO: Eso ya lo pude haber hecho.

JOY: Solucionen sus problemas entre ustedes, si nos dejara marchar a nosotros, se lo agradeceríamos, mañana nos casamos, aunque no tengamos el documento de separación incluido en la boda.

SECRETARIO: Ustedes se quedan.

AMOR: ¿Qué quiere que hagamos?.

JOY: Yo me pondré, si quiere de rodillas ante ella y le hago una declaración de amor, ¿le parece bien?, ¿nos dejará marchar si lo hago?.

SECRETARIO: (Se ríe jactanciosamente). Creéis que el amor se fabrica (piensa) como si fuera un vestido. Lo quito, lo pongo, lo guardo en el armario, lo lavo. Este lugar será su cárcel, y la suya (mira a la abogada). (Rompe el cable del teléfono. Con la pistola en mano registra a los tres, les quita un teléfono móvil a Amor y a Joy, tres a la abogada). Cadena perpetua. Esa es la sentencia, que deberán acatar lo quieran o no (enseña la pistola presuntuosamente). Y morirán.

ABOGADA: Tenemos derecho a una defensa, a un juicio justo, nos ampara la ley. ¡Esto es una sandez!.

SECRETARIO: ¿Y quién defiende el amor?, ¿dónde están los abogados?. ¿Y las abogadas?, ¿por qué tramitan las separaciones y no defienden el amor?. (Burlonamente) Porque el amor es machiiiista.

JOY: Están los poetas para defenderlo.

SECRETARIO: Los poetas están muy ocupados con sus palabras, con sus premios, con su existencialismo, con sus versos libres. ¡Nadie defiende el amor!, se lo condena a muerte, no hay ley que lo salve, ¿es justo?. ¡¿Es justo?!.

AMOR: (Lloriquea). ¿Qué culpa tenemos nosotros?. Solamente queremos estar juntos, lo que dure.

SECRETARIO: ¿Lo que dure el amor?.

AMOR: Lo que dure estar juntos.

SECRETARIO: Esta es su culpa, una vida cotidiana que se convierte en arenas movedizas para el amor.

JOY: Pero es mi mundo, el mundo que vivimos, el mundo de hoy.

SECRETARIO: No me digas, tu mundo, el mundo de Joy. Precisamente tenéis la oportunidad de luchar contra la indiferencia, contra una relación apacible.

AMOR: No queremos problemas. Yo quiero que sea una relación tranquila, sin sobresaltos, ¿por qué luchar contra lo normal, contra lo que todo el mundo quiere?, no tener sobresaltos, ni dramas, ni celos.

SECRETARIO: (Deja la pistola cerca de él, extiende la mano hacia Amor). Déjalo todo y ven conmigo, te haré sufrir como nadie, iremos a un nuevo mundo y en el sufrimiento encontrarás cada uno de tus sentimientos. Ven conmigo.

AMOR: (Sigue medio llorando). Pero cómo voy a irme contigo si mañana nos casamos. Y así de repente. ¿A ti que te parece Joy?.

JOY: (Se dirige al secretario). ¿Si va con usted nos dejará en paz a todos?. (Mira a Amor) A ti ¿qué te parece?.

AMOR: Como tú quieras, si nos deja marchar, lo que pasa es que si le despiden va a estar sin trabajo.

ABOGADA: Y en la cárcel.

SECRETARIO: ¡Esto es inconcebible!. ¿Se vendría conmigo, ¡a una aventura de amor!, dejando a este señor con el que se va a casar mañana?. (Anda de un lado a otro). No lo puedo entender. ¿Se imaginan a Romeo y Julieta sin pasión, sin desearse apasionadamente, tuvieron que luchar ¡joder! y ustedes no hacen nada. Les negaban la pasión y vivieron hasta la muerte para abrazarse. Ni siquiera lucháis contra vosotros mismos, en una lucha interior contra la indiferencia, una lucha de titanes contra los monstruos que devoran el amor en nuestra mente, lo carcomen y nublan nuestros pensamientos. Tal es la lucha que hay que emprender para salir del marasmo de los sentimientos, pero vosotros incendiáis el bosque de Cupido. ¿Te acostarías conmigo simplemente por salir de aquí?.

AMOR: Es que es que horror estar aquí todo un día y otro.

SECRETARIO: ¡Con tu pareja!.

AMOR: (Llora). Acabaríamos discutiendo. No lo quiero ni pensar.

JOY: A nadie le gusta estar encerrado y ella lo hace por todos, es una heroína.

SECTRETARIO: Peor de lo que pensaba. Tengo que matarles, aplicar la pena de muerte.

ABOGADA: Usted no es quién para hacerlo. ¡Estás loco!.

SECRETARIO: ¿Loco de amor?, ¿eso vale como eximente?.

ABOGADA: No, eres consciente de lo que estás haciendo.

SECRETARIO: Querrías que dijera que tú eres mi locura, pero has sido mi tormento, una máquina de palabras encerradas en códigos usadas a tu antojo con los tuyos, traficando con la ley.

ABOGADA: Loco de remate.

AMOR: ¿Qué tengo que hacer para que podamos salir de aquí?.

JOY: Dígalo y terminemos cuanto antes.

AMOR: Me siento muy halagada de que se haya fijado en mí, pero no vaya a pensar que es para siempre el que yo vaya con usted.

SECRETARIO: ¿Qué le parece un ratito?, aquí delante de todos.

AMOR: Un poco no pasa nada. Una experiencia más. Pero prométanos que luego nos dejará ir.

JOY: Bueno, entonces ¿qué?

ABOGADA: Lo que hagan ustedes es asunto suyo. No le sigan el juego, ¿no ven que está loco?. (Se dirige al secretario). Y usted diga qué quiere y acabemos con esta situación.

SECRETARIO: (Se ríe). ¡Qué fácil!. Seguro que si les pido ¡cincuenta mil euros!, hasta me los daban, estarían dispuestos a pedir una hipoteca para pagar su ¿libertad?, ¿su amor?, ¿qué es lo que pagarían?.

JOY: Poder casarnos, la boda es mañana.

ABOGADA: El rescate sería una prueba para demostrar que es un secuestro.

AMOR: No juegue con nosotros. Diga qué quiere de una vez por todas y déjenos tranquilos.

SECRETARIO: ¿Se imaginan a Romeo y Julieta en el balcón, uno frente al otro, aburridos como ostras, mirándoles de manera indiferente la gente que pasara por la calle y sin saber qué decirse, con miedo a caerse porque la escalera está oxidada?. ¿Subió Romeo por subir al balcón de Julieta, porque no tenía otra cosa qué hacer?, ¿Se imaginan que Julieta pensara hoy que si Romeo tiene o no SIDA, o que piense cuando le dirá que use el preservativo y Romeo que la diga que no sabe si volverá a quedar con ella o no?.

JOY: ¡Pero que ejemplo nos pone!. Yo vi esta obra en la tele, mi padre me dijo ¡mira esta obra que es cultura!, y él se fue a otra sala a fumar mientras que leyó el periódico. Mi madre lloró como una plañidera, yo estaba asustado, peleas de unos contra otros, el chico quiere a la chica, la chica al chico, todo por una mirada en un baile ¡ah!, ni cuando era pequeño me creí eso, pero lo peor es que murieron los dos, tanto amor ¿para qué?. ¿Para morir?. Pero resulta que se equivocaron, y ahora ¡usted nos quiere matar! en nombre de esos dos ¡idiotas!. ¿Cómo subiría hoy en día Romeo a un décimo piso en un rascacielos de New York?, ¿en una escalera?, como no fuera bombero. Todo eso está pasado de moda.

SECRETARIO: ¿Pasado de moda defender el amor?. ¿Pasado de moda vivir la pasión hasta el último instante?. ¿Pasado de moda dejarse llevar por el viento de la vida?. ¿Pasado de moda vivir el amor?. Los amantes mueren cada día en los guiones, en las novelas, en los versos ¡para que viva el amor!, ¿no se han dado cuenta?. ¡Tenéis que morir para que viva el amor!.

JOY: Atacar molinos de viento que resulta que son gigantes imaginarios, mire ese delgado personaje y desgarbado haciendo locuras por una chica que no conoce, ni ha estado con ella ¡ni nada!. ¡Son patrañas!.

AMOR: (Muy nerviosa). Hay que se prácticos, no discutamos y busquemos una solución. ¿Quiere que quedemos hoy a cenar usted y yo?. ¡Y nos vamos de una vez!.

SECRETARIO: Y mañana usted se casa con él (señala a Joy).

AMOR: Pues sí, ¿qué más da?, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?.

SECXRETARIO: Y si nos acostáramos ¿al día siguiente se casaría?.

AMOR: ¿Por qué no?.

SECRETARIO: (Irritado) ¿Si hiciéramos el amor, si yo la penetrase, si le hiciera llegar a un orgasmo y usted a mí, se casaría con él al día siguiente?.

AMOR: Le he entendido perfectamente. No hace falta ser tan explícito.

SECRETARIO: Y usted sabiéndolo ¿se casaría con ella?.

JOY: Si no se pliega a sus condiciones y no podemos salir de aquí tampoco nos podemos casar mañana. ¿Usted verá?. Y si pasan el ratono pasa nada si ella lo pasa bien y usted también. ¡Hombre no le voy a negar que no es lo que uno más quiere cuando se va a casar, pero tampoco es tan grave. Peor sería que no quisiera hacer el amor conmigo. Mire, en la vida hay que hacer lo que es necesario en cada momento.

AMOR: (Refiriéndose a Joy al que mira). Es un poco salidillo, y no creo que yo pueda seguir su ritmo, pero el tiempo que estemos juntos lo trataremos de pasar lo mejor posible.

SECRETARIO: Es increíble, ¡el tiempo que estemos juntos!. (A Joy), tiene razón hay que hacer lo que es necesario en cada momento. Lo más importante del mundo, ¡en estos momentos!, es rescatar el amor, inventarlo de nuevo si hace falta.

ABOGADA: Si es para lo que han venido. Han inventado el amor moderno, libre, sin ataduras. ¿No te digo que estás loco de remate?.

SECRETARIO: O sea que más o menos hacen papeles para casarse un rato. ¿Verdad?.

AMOR: Podrían no hacer falta los papeleos, pero así podemos pedir días de permiso en el trabajo.

SECRETARIO: Muy práctico. Realmente son ustedes modernos.

AMOR: ¿Nos podemos ir ya?.

JOY: En el fondo lo que hacemos es bonito, porque aprovechamos para comprar unas velitas, los bombones, el champán, no todos los días puedes permitirte esos lujos.

SECRETARIO: Para usted ella es una ordeñadora de placer, ¿no?.

AMOR: Es una buena metáfora, nos compenetramos bien (se ríen ella y Joy).

ABOGADA: Es un derecho, la mujer ya no está al servicio del macho varón, ella puede tener iniciativa, disfrutar del placer y no ser una muñeca, que parece que es lo que queréis, que seamos muñecas de amor, pastelitos para la degustación del macho.

SECRETARIO: Es mejor que la mujer sea un balón, o una balona, que la regatean, la pasen y gol o poste, o ¡uy! salió fuera. El amor es un partido de fútbol, no me había dado cuenta.

ABOGADA: ¡No se burle de algo que es muy serio!, las mujeres hemos luchado para conquistar nuestra libertad, ¡para ser nosotras mismas!, y ¡nadie nos tiene que decir qué tenemos qué hacer y qué no!. Hemos conquistado nuestro cuerpo y podemos disfrutar de él. Y sus engaños métaselos ¡por el culo!. ¿Sabes cuál es tu partido de fútbol?, ¡la idiotez!.

JOY: Mire no sea como esos que se inmolan por nada y creen que llegarán al paraíso, ¡a su cielo! donde se lo van a pasar bomba, y nunca mejor dicho, porque usted imagina el amor, nada más ¡inventa cosas, palabras! (no sabe qué decir). ¿Me entiende?.

SECRETARIO: ¿Que imagino cosas, que me lo invento?. Si defendiera el amor sin una pistola en la mano me despreciarían, ¡no me harían ni caso!. Si no fuera porque he oído lo que he oído, porque cada palabra que dicen atropellan más y más al amor, si no fuera por esa locura que veis tan normal me iría lejos, como los antiguos ermitaños, pero ¡tengo que defender el amor!. De otra manera no ya no puedo seguir viviendo.

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JOY: Pero ¿qué cree que es follar?, ¿una unión de corazones, el alma que vuela, la eternidad en los labios?, ¡venga hombre, ¡venga ya!. Es un mecanismo inyector de semen para la reproducción de la especie, ni más ni menos, y el orgasmo es lo que atrae, a los machos les gusta la hembra le excita verla desnuda, pero hay ¡millones de mujeres y de hombres de la especie animal ¡humana!!, la-es-pe-cie-hu-ma-na-es-u-na-es-pe-cie-a-ni-mal. ¿Encapricharse por una?, ¿montar una historia por eso?, ¡es palabrería que ha envenenado la mente de las mujeres y de los hombres durante demasiado tiempo. ¡Literatura!, que gusta leer, ver en las telenovelas y en los escenarios o en las películas de cine, pero es lo mismo que fumar un cigarrillo, que tomar una cerveza con los amigos. ¿A usted le gustaría que le apuntasen con una pistola porque no va a tomar unas cañas con los amigos, ¡en nombre de la amistad!?. ¡Por favor!, ¡dese cuenta delo que está haciendo y déjenos en paz!.

SECRETARIO: Si la amistad desapareciera alguien tendría que defenderla, que luchar por ella. El amor para vosotros son sólo palabras y además palabras vanas, por eso se casan sin quererse, lo hacen cada cierto tiempo prolongado o efímero, ¡qué más da!. El amor no es un juego y mucho menos la ruleta rusa. ¡No señor!. Se pudre el amor porque no hay amor en nuestras vidas, por eso he estado callado ¡tanto tiempo!, sin salir de mi madriguera igual que un conejo asustado.

JOY: Yo tomo precauciones, no me la juego con nada ni con nadie.

SECRETARIO: (A Amor) ¿A usted que le parece?.

AMOR: Es lo lógico, Joy habla sensatamente, pero yo lo que quiero es marcharme de una vez de aquí.

SECRETARIO: ¿Y dejar que se evapore el amor, que ustedes lo pisotean?, ¿que maten al amor a cada paso que dan?, ¡ni hablar!. ¿Qué quiere, Amor?, ¿dar un portazo?, como hizo Nora. Ella se marchó para buscar amar en un espacio más grande, para respirar amor porque los mimos y las apariencias le asfixiaron. El amor de su marido fue una pose, un amor disecado, pro ella luchó por un amor verdadero y se fue, pero no se marchó de su casa por irse, a ver que encontraba por ahí.

ABOGADA: Nora es de las nuestras, de las que se liberaron.

SECRETARIO: Para ti (a partir de este momento se tutean) es un nombre y una consigna. ¡Luchó por amar!, ¡por amar más!.

ABOGADA: ¡Nora será lo que me dé la gana!. ¡Las mujeres no necesitamos a paladines, ni a poetas, ni garrulos pretenciosos y pendencieros que nos encierran en sus obsesiones, que nos convierten en nubes y nos roban el cuerpo! y luego nos matáis, nos humilláis, nos jodéis, ¡siempre nos estáis jodiendo!. ¡Déjanos en paz y vete!.

SECRETARIO: ¡Qué poco sabéis de los varones vosotras las mujeres!, habéis convertido nuestro cuerpo, nuestra fuerza en nuestra alma y eso nos enfurece y lo peor es que nos lo hemos creído. La poesía nos alimenta y la habéis disecado. Vivir en pareja y hacer el amor es la fantasía sexual más impresionante que tenemos y sin embargo nos atrapáis en vuestros brazos, nos metéis el cuerpo en la vagina y no nos dejáis ver nada más y luego nos acusáis de estar obsesionados, de pensar sólo en el sexo. Hemos inventado el amor, ¡sííííi!, pero ya no podemos salir de él, o de lo contrario el mundo se destruirá.

AMOR: ¿De donde venís los varones, y también nosotras?. La vagina es la única puerta de la vida. ¿Para qué quieres vivir con una pareja si no gozas con ella?. Eres tú quien nos quiere destruir a nosotros, a nuestro mundo.

SECRETARIO: Porque amar es mucho más que gozar, es hacer el amor, y lo estáis bombardeando, ¿queréis que nos rindamos sin luchar?. .

ABOGADA: Vosotros habéis hecho que amar sea la puerta del infierno, el abismo que nos separa por vuestra glotonería, por vuestros delirios de conquista, ¡conquistar a la mujer!, ¡conquistar las tierras de los demás!.

JOY: ¡Dejemos las discusiones!, ¡ya está bien!, ¿nos podemos ir?. Nuestra vida no puede depender de la metafísica ni de palabras (se queda callado, con los labios apretados) ¡estériles!.

SECRETARIO: Hacer el amor, ¡el amor!, amar, la vida, el sentimiento humano, ¿todo esto es estéril?.

AMOR: Haga usted lo que le venga en gana. ¿Qué le importa lo que hagamos los demás?. (Llora). Déjenos marchar.

ABOGADA: Lo que haces es acoso psicológico, retención ilegal, amenaza con uso de la fuerza y nos hagas lo que nos hagas te van a descubrir.

SECRETARIO: No me importa, o acaso crees que iba a seguir callado, tragando, aguantando, humillado y ofendido siendo mi silencio un cáncer, la lepra de toda una sociedad invisible que no se da cuenta que somos una especie que está mutando, algo que se llevan dando cuenta los escritores durante cientos de años. Son nuestros sentimientos los que están haciendo que no seamos lo que somos. Los científicos estudian los genes, pero hay algo que los fabrica y en cualquier caso los sentimientos serán defendidos por quienes sentimos, es una guerra a muerte, queridos e-ne-mi-gos.

AMOR: ¿Y es culpa nuestra?.

ABOGADA: El caso es hacer una guerra,, ¡la que sea!, ¡qué más da!, cualquier excusa es válida para los ¡machotes!.

SECRETARIO: ¡Es culpa de todos!. Pero tenemos que reaccionar quienes defendemos el amor. Y qué risa, ¿quién la ha inventado la guerra de los sexos ?.

ABOGADA: ¡Vosotros que habéis aplastado a la mujer!, ¡que la matáis cuando rompe vuestras cadenas!

JOY: ¿Para qué una guerra sin sentido?. ¿Qué mérito tiene reaccionar ante personas que somos inocentes?.

SECRETARIO: Para no ser pasto de la indiferencia. Cuando estuve copiando las notas dictadas por esta mujer (señala a la abogada que le interrumpe).

ABOGADA: ¡Una abogada!, ¡su jefa!, la que le paga. ¡La que defiende los derechos de la mujer, la que trabaja por el progreso de la humanidad, la que denuncia y destruye con su labor jurídica y social el ¡machiiismo!!.

SECRETARIO: Una mujer. (Silencio. Se miran unos a otros). Una mujer al fin y al cabo.

JOY: ¿Y cuál es el problema?, ¿qué podemos hacer nosotros?, ¿inventar un nuevo Dios, decir que nos amamos eternamente?. ¿Hacernos los conversos?.

SECRETARIO: Amar eternamente mientras que dure, al menos. (Se muestra cabizbajo, lo que Amor y Joy aprovechan para acercarse a la puerta, van a dar un paso más hacia la puerta para golpear sobre ella y pedir ayuda cuando el secretario se da cuenta y coge la pistola para apuntarles). ¡No se muevan!, ¿qué se han creído que van a hacer?, ¡eh!. No soy un loco como creen.

ABOGADA: Un loco de remate.

SECRETARIO: Soy un revolucionario de la especie humana y como yo surgirán millones para defender el amor. ¡Volverla a inventar si hace falta!. Los poetas dejarán de escribir a los concursos para escribir a sus musas, dejarán de escribir para ganar un premio y querrán ganar el corazón de la amada.

ABOGADA: Las revoluciones siempre desembocan en una dictadura, ahí estás tú con una pistola en la mano. ¡La dictadura del amor!, ¡la dictadura del macho!.

SECRETARIO: Y tú, con la ley en la mano, una ley que es protegida con miles de personas armadas para defenderla. Resulta que un solo hombre armado es un dictador frente a todo un ejército armado, ¿qué son entonces los ejércitos?.

ABOGADA: Como debe ser. ¡Un ejército para proteger al pueblo!. Y no para amenazar a las personas, para secuestrarlas, para chantajearlas, para (Amor grita)

AMOR: ¡No, no sigas!. No, no (llora). Basta de dicutir, me quiero ir, no soporto más esta situación.

SECRETARIO: Como debe ser, yo también digo “como debe ser”: para proteger la especie humana. Yo tampoco soporto las estupideces que habéis estado a punto de firmar y de formalizarlas en un contrato le-gal.

JOY: También los ecologistas dicen que el mundo se está destruyendo, pero lleva así millones de años. Y seguirá igual millones de años más. También los políticos dicen que esas predicciones son estupideces, pero que cada cual haga lo que quiera.

SECRETARIO: No es el mundo lo que se destruye, es el corazón del hombre, lo cual está dando lugar a una nueva especie más despiadada si cabe, máquinas con conciencia capaces de cualquier cosa, el dinero es un nuevo gen que desplaza a los sentimientos, ha sucedido poco a poco a lo largo de la historia pero empieza a ser el gen dominante.

JOY: Evolución al fin y al cabo.

ABOGADA: Se acabarán los asesinatos ¡por amor! de una vez por todas (dice en tono irónico lo de “amor”).

SECRETARIO: Y vendrá matar por matar, sin excusas, sin celos, sin condenas de pena de muerte, como una diversión, porque sí, por hacer algo como los que se casan porque sí, se separan porque sí, ya no hace falta el desamor ni el amor porque amar es un gen vacío, hueco. ¡Cómo los que se divierten lanzando enanos contra las paredes!, que se felicitan porque dan puestos de trabajo a los enanos. Yo me rebelo. Se harán guerras en las que morirán millones de personas con el único fin de tener noticias en la prensa, como si de un juego macabro se tratara y se firmarán tratados de paz con bombas humanitarias. (Enfadado). Si vuelven a intentar escapar los mato. (Deja la pistola en la mesa, cerca de él). Están avisados.

ABOGADA: Se imagina a los monos matando a quienes comenzaron a andar erguidos, a quienes se bajaron de los árboles y empezaron a pensar.

SECRETARIO: ¡Y a sentir!.

JOY: Y a inventar palabras.

AMOR: Palabras que se hicieron realidad sin serlo.

SECTRETARIO: Las palabras son el mapa, sí, que vosotros habéis destruido. ¡Vamos a defender al pueblo!, ¿a qué pueblo?, ¿al que hemos exterminado?.

AMOR: Nosotros no hacemos nada.

SECRETARIO: Sí, vosotros y millones de seres iguales que desprecian el amor. nadie hace nada y esto es lo que hace que todo suceda.

ABOGADA: La evolución avanza, deja que siga. Es la ley de la naturaleza, implacable.

SECRETARIO: Gracias a que lucharon algunos monos quedaron en las selvas y sobreviven, ellos son testigos de lo que han hecho sus congéneres.

JOY: Caín mató a Abel.

SECRETARIO: El desequilibrio llega a su fin. La siguiente especie durará menos de cinco años, seréis fanáticos del vacío, la nada lo inundará todo, pero yo voy a luchar para que no sea así.

ABOGADA: ¿Matando?.

SECRETARIO: ¿Más?. (Se ríe ostentosamente). La historia de la humanidad es la historia de la muerte. La muerte por un amor enfermizo, por un amor que no fue amor y sigue matando sin amor y por amor, pero sin él todo morirá, quedará el egoísmo desnudo sin vestirse de palabras de amor. Lo que da la vida nuestra especie, a-ni-mal, lo han usado para matar. El amor ha sido una bomba. O mejor dicho, le han puesto una bomba a su lado y ahora la queréis hacer estallar quienes no sentís nada porque queréis que la bomba esté sola, vacía en el gen hueco,igual que cuando dejamos de ser monos convertimos las ramas y los palos del bosque en armas y los monos tuvieron que huir. Los del gen hueco carecéis de amor y lo usáis como arma igual que las ramas antaño. (Se tapa la cara con las manos). ¡Dios!, fue Dios el de las plagas de Egipto que mataron a los primogénitos, fue él quien destruyó Sodoma y Gomorra, con el diluvio quedaron cuatro monos en un barco, todo por amor, y por amor Abraham estuvo apunto de matar a su hijo. ¿A cuántos herejes mataron en la hoguera por amor?. Por la bomba del amor. Una bomba que ahora quiere destruir el amor mismo y estallar para cumplir la profecía que anuncia el fin del mundo, el fin del mundo es el fin del amor.

ABOGADA: Y tú, adalid de los amores rotos, quieres matarnos a nosotros, pistolero del amor (todo irónico). ¡Pistolero!.

SECRETARIO: No, no caeré en tus trampas y engaños, yo me agarro al amor, como los monos se agarraron a las ramas y no voy a dejar esta vez que las llevéis vosotros para apalearnos.

ABOGADA: ¿Y la pistola?, ¿no es para apalear?, (irónica) ¡Ah!, no, con ella sólo se mata.

SECRETARIO: Es el último intento por lograr sobrevivir el amor al amor. ¿Porqué los monos dejaron escapar a los humanos?.

ABOGADA: Porque eran monos.

SECRETARIO: No. Ocurrió porque quienes escaparon eran humanos. Los monos macho se pelean por la mona hembra, forman familias porque se acepta la derrota y la victoria. Hay primates que resuelven sus conflictos haciendo el amor y encima les llamamos bonobos, como si fueran bobos de remate y son la raza de primates más inteligentes de todas, que han renunciado a construir ciudades, a viajar a la luna, para hacer el amor.

ABOGADA: Las monas no pelean, se someten al vencedor, pero ¡pueden querer al que ha perdido!, esa sumisión de la hembra se reprodujo en la sociedad humana, hasta que nos hemos liberado. La lucha por la liberación de la mujer es imparable y no va a venir un mequetrefe a imponer su voluntad. ¡Eres un imbécil!.

SECRETARIO: Siempre he pensado que los primeros monos en bajar de los árboles, de escapar de la manada fueron un mono y una mona que se amaron, que se rebelaron a la ley de la especie, debieron ser varias parejas, fue el amor lo que nos trajo la conciencia, ¡el amor que hoy se destruye y nos arrastra a todos!. ¡A todas y a todos!. nadie lo quiere ver. No hay remedio.

ABOGADA: Hemos tardado millones de años en vencer ese amor posesivo, a ese poder machista y patriarcal que nos ha dominado. ¿Qué quieres ahora volvernos a engañar, a engatusar con la palabra “amor”?. No, no, hemos luchado mucho las mujeres para conseguir nuestro poder, nuestro espacio en el trabajo, en los gobiernos, en la vida y ¡no ser esclavas de los señores ni las sumisas amas de casa al servicio del macho varón ni al mono dominante!, ¡no, no y nooooo!.

SECRETARIO: Os habéis convertido en varones, con cuerpo de mujer.

ABOGADA: Nos hemos convertido en lo que hemos querido, y si somos duras, crueles cuando hace falta, si hacemos lo que hacéis los varones es para luchar contra vosotros porque sois insaciables, mezquinos, mentirosos, dominadores, acomplejados.

JOY: ¿Todos?.

ABOGADA: Cada uno a su manera.

SECRETARIO: Y con eso queda todo dicho, queda resuelta la historia de la humanidad. No hay ricos y pobres, no existen las creencias, ni la ambición, ni las conspiraciones ni nada. Sólo la mujer, la Diosa Dios.

ABOGADA: ¿Me vas a decir que el hombre no ha comprado el cuerpo de la mujer una y otra vez?, ¿que no nos ha convertido en ganado para él?, haciéndoselo a una sola lo hace a todas, a las que  nos humilláis, nos ultrajáis, nos folláis. Nos habéis atado a la casa, a los hijos.

SECRETARIO: Y ahora os atáis a los negocios, al trabajo. ¡A vosotras mismas!. El sexo no lo vendéis, lo cambiáis por una cena, una noche de copas o es un negocio estratégico. Vuestra liberación es una atadura porque viene de un nudo que no habéis querido desatar.

ABOGADA: Lo hemos roto, decidimos libremente romper las ataduras, para que no nos exploten los chulos, las mafias que secuestran a mujeres para ponerlas al servicio de otros varones. No tenemos que daros ninguna explicación y menos a ti, ¡gilipollas!.

SECRETARIO: Sois la consecuencia de la destrucción del amor.

ABOGADA: Tu pistola es el simulacro del amor, es el símbolo de lo que tú llamas amor.

SECRETARIO: El amor a la patria, ¡eso sí que es un simulacro!, al amor a lo que no se ve también y el amor al dinero una mentira piadosa, ¡eso es amar hoy!. El amor al progreso. Inyecciones de amor, ¡viagras de mentiras!.

ABOGADA: ¡Amor a la libertad!.

SECRETARIO: ¿Qué libertad?, la libertad no se ama, se conquista, se ejerce. El amor es el amor al otro.

JOY: ¿Al prójimo?, eso se ha dicho toda la vida.

SECRETARIO: El amor no puede ser el resultado de reglas morales, no es amar al otro porque sí, sino al que quieres y el respeto a todos los demás es su consecuencia. ¡La moral ha destruido tanto como la destrucción del amor!, tanto que ya no queda nada. Na-da. (Coge otra vez la pistola, les señala que retrocedan). Es el momento de luchar o el amor quedará en la selva de los tiempos.

ABOGADA: ¿Te imaginas que los monos hubiesen matado a todos los que se escaparon de su celo?.

SECRETARIO: No, no me lo imagino. Ni un mundo sin ciudades, sin edificios, sin automóviles, sin cables por todas partes, sin televisores, sin ordenadores. Tampoco me imagino que sólo hubiera sido eso, sin todo lo demás, sin árboles, sin ríos, sin montañas, todo fabricado de manera artificial, paisajes vistos en hologramas y en pantallas, flores fabricadas y aromas diseñados por creativos.

AMOR: ¿Qué más da?, el caso es que comamos y podamos tener una casa en la que cobijarnos y dinero suficiente para comprar caprichos.

SECRETARIO: Y comprar la palabra amor, casarse por un capricho, ese es el mundo del que os jactáis. (Mira la pistola en su mano). No os dejaré salir de aquí nunca. ¡Nunca!. Sois el eslabón perdido de un mundo sin amor. Un mundo enfrentado al de las pantallas que nos encierran y atacan, nos hacen sentarnos frente a ellas para hacernos ver un mundo invisible que hace que desaparezca el tacto, porque el amor se toca, se acaricia y hoy simplemente se señala y cogemos las sombras.

AMOR: ¡Cada cual ama a su manera!.

JOY: ¿Realmente está dispuesto a matarnos?. ¿Ese es el amor que defiendes?.

SECRETRARIO: Ese o nada.

ABOGADA: Asesino. Pero no te saldrás con la tuya, ¿crees que nadie vendrá a buscarnos?.

SECRETARIO: No. Reina la indiferencia.

AMOR: Cuando mañana los invitados vayan a nuestra boda y no estemos se preocuparán. ¡Denunciarán nuestra ausencia y no van a dejar de buscarnos!.

SECRETARIO: ¡Ah!. No lo creo. Pensarán que es una extravagancia de una parejita moderna, que habéis adelantado el viaje de novios. ¿No os ibais a casar sin casar?, pues pensarán lo mismo, irán al banquete, se pondrán ciegos de comer y luego no se acordarán de la boda, una boda sin novios y no pasa nada. Ese es vuestro mundo. (Señala con la pistola a la abogada). ¡Y tú el arquitecto (le interrumpe la abogada)

ABOGADA: En tal caso ¡arquitecta!.

SECRETARIO: (Le apunta con la pistola mirándola fijamente. La abogada se asusta). La arquitecta del monstruo y de la monstrua que se lo tragará todo y solamente quedará la indiferencia. (Respira agitadamente). Amar es luchar, es luchar hasta la muerte.

ABOGADA: Miles de mujeres han muerto a manos de sus parejas, de sus exparejas, ¡violadas por los machos!. Todas las mujeres del mundo te triturarán cuando se enteren de tu macabro proyecto.

SECRETARIO: (Pensativo). No se puede confundir el amor con matar, por eso voy a luchar por lo imposible, por conseguir lo invisible. (Anda de un lado a otro, mira vigilante a los otros tres para que no se acerquen a él).

AMOR: Estoy dispuesta a hacer lo que me pida para que nos deje marchar. Se ,lo suplico.

JOY: (Implora). Ya se lo dijimos antes. Nosotros no tenemos la culpa de nada.

AMOR: Si quiere que digamos que nos amamos se lo decimos, si quiere que yo le ame, le amo.

SECRETARIO: No se puede amar porque te digan que ames, ni por querer amar sin amar. Vuelve la lucha, vuelve ¡la defensa del amor!.

ABOGADA: ¡El glamour! (hace un gesto glamuroso). ¡Ya está bien!, ¡te ha trastornado ver la tele!.

SECRETARIO: No, ese mundo de alfombras rojas ha fabricado la ausencia del amor y lo ha extendido a los cuatro vientos, muchas veces disfrazado de l’amour. Se ha convertido en una condecoración fotografiada, ¡ooooohhh! y los famosos han disecado los sentimientos, los han convertido en poses y sesiones de fotografía, ¡lo mismo que disecan a los monos!. ¡Ahora o nunca!. (Fatigado). ¡Voy a enterraros para siempre en este despacho!, Amor, Joy y la abogada se miran entre ellos), que convertisteis con vuestra patraña en el mausoleo del amor, ahora será la cuna de una nueva era en la que será posible amar, al menos podrá haber una posibilidad de amar.

ABOGADA: Es absurdo todo lo que estás diciendo. Hay miles de millones de seres humanos en el mundo y ¿crees que con ejecutarnos a nosotros tres vas a solucionar algo?.

SECRETARIO: Para muestra un botón, hay que impedir la mutación que lleve a la indiferencia y al desamor. Eso es lo que estaba sucediendo en este despacho.

JOY: Pero ¡es que el amor no vale para nada!.

SECRETARIO: ¡Ha construido nuestro mundo!.

JOY: ¡Un mundo de mierda!.

ABOGADA: Pasado de moda.

SECRETARIO: ¡Pero es el nuestro!. (Habla burlándose de la abogada), pasado de mode. Eso es lo que quieren quienes con su dinero diseñan el mundo, y acaban diseñando a las personas, sustituyendo la conciencia por la moda y nos hacen mudos de corazón, ¡sordos de lo que pasa a nuestro alrededor!.

JOY: (Se adelanta desesperado, se pone enfrente del secretario, abre los brazos en cruz). ¡Dispare!, ¡dispare!.

SECRETARIO: Te da lo mismo vivir que morir, ¿verdad?.

AMOR: Es un héroe. (El secretario apunta con tensión a Joy, parece que va a disparar) ¡Nooo!, ¡Noooooo!. ¡No!. ¡No!. (La abogada se esconde detrás de un sillón).

SECRETARIO: Hay un destino que está escrito. (Deja de apuntar a Joy). El amor también. (Amor abraza a Joy). Eneas quiso matar a Helena cuando se cruzó con ella mientras que huía de Troya vencida y destrozada la ciudad amurallada. No quedó nada, sino un mar de cadáveres. Hasta los dioses y los héroes intervinieron en esa guerra, por una mujer, ¿acaso fue culpable?.

ABOGADA: (Sale de su escondite). La historia es la historia del machismo.

SECRETARIO: Es la historia del amor.

ABOGADA: ¡Del amor machista!, ¡de la opresión, de la explotación!.

AMOR: (Llorando). ¡Guerras por doquier!.

SECRETARIO: (Los mira, deja que el brazo quede hacia abajo con la pistola en la mano). Eneas no mató a Helena, no pudo perder tiempo porque tenía un destino que cumplir. ¿No fue destino también el de Helena?. Secuestrada por París, mereció una guerra sin cuartel, ¿por honor o para conquistar el puerto más rico del mundo de aquel entonces?. Luego corrió la voz en dramas y tragedias de que Helena, la más bella de las bellas, fue seducida por Paris, que ella se escapó para unirse con su amado, ¿le bastó una mirada para amarlo?. Agamenón preparó las naves, agrupó al ejército y atacó por lealtad a Menelao, quien hizo la guerra ¿por amor o por orgullo?. ¿O fueron intereses?. Agamenón tuvo que matar a sus hijos para salvar la nave y lo hizo, la venganza cayó sobre él cruelmente y una cadena de crueldades alimentaron la tragedia y el drama. Capitaneó la guerra porque Helena dejó a Menelao y se fue con París. Venció y al volver el amante de su mujer, Clintremnestra, lo mató. El amor fue atacado, ¡destruido! y el engaño dio la victoria a quienes luego fueron aniquilados. La lealtad naufragó y el amor quedó huérfano sin que nadie supiera qué es. Los poetas, novelistas y dramaturgos salieron a su encuentro, a buscar qué es el amor recorriendo los laberintos que hay en las entrañas de la mente. Ulises del bando de los vencedores volvió a su tierra, a su casa, a su vagina, superando las pruebas del destino, ¡siempre el destino!, ¿para encontrarse con Penélope o porque no tuvo adonde ir ni otra cosa qué hacer?. ¿Su esposa le esperó por amor o por miedo a que volviera?. Eneas fundó un nuevo mundo, el nuestro, peleando, matando y amó.

JOY: Eso es el pasado.

SECRETARIO: ¿El pasado?, (se ríe). ¿Por qué creéis que han atacado a las tribus del desierto?, ¿por petróleo?, lo habrían comprado. ¿Por defender al pueblo al que han bombardeado sin piedad y sin descanso?. (Se ríe). Porque al rey sol sin corona le carcomieron los celos y embrujó a los demás tiranos de los pueblos con prebendas, construyendo enemigos que fueron abrazados por él, pero ¡oh!, quiso ser el merecedor de la más bella, que es lo que le da poder, el poder del rey de la montaña subida a ella, él sólo apartando a los demás. Pero haberla visto desnuda en un camello, saber que gozó con la caricia de la arena, del calor de las dunas ¡encendió la mecha de la guerra!. Nadie lo sabe, pero él sí y ¡está escrito! en el tiempo que siempre vuelve como un boomeran. Ella se enamoró del príncipe azulado y también de sus racimos de dalias. Han vuelto a destruir a Troya, otra vez con engaños. ¿No mataron a la rubia, bella y culta, convertida por los exegetas en una niña tonta para divertir al rico guapo en sus ratos libres, cuando quiso decir la verdad de que su príncipe de cartón piedra careció de fuego en las venas, que con su boca sonriente no pudo nunca saborear los frutos de la pasión?. Y a él también lo mataron en la orilla de la mentira porque no podía ser descubierta. Es el pacto. ¿Dónde estaba el amor?. ¿No veis que ha sido alquilado para un decorado ducal, convertido en un enlace que acaso es amor real?. Son los restos del naufragio. (La abogada, Amor y Joy no se atreven a decir nada, se han juntado los tres que miran al suelo y al secretario sin saber qué hacer, qué decir). ¿No conquistó Napoleón el mundo y fue burlado por Josefina su amor?. Y él cambió las batallas por una polaca que no pudo dejar de ver, llevando a todo su ejército y toda su gloria a la derrota por un beso . ¿Acaso esa fue su conquista?. El amor ha sido engañado, ha sido disfrazado y han querido conquistarlo ¡los poetas y literatos del mundo entero!. Desnudar cada letra de la palabra amor y la hemos perseguido buscándola en los renglones del arte. He llorado por amor, he llorado al amor y aplastado he sido por amar, igual que un ingenuo. He sonreído al viento al recibir la brisa de un instante de una imagen imaginada que me ha hecho respirar y hacer real lo irreal. No puedo dejar que desaparezca el amor, ¡no puedo!. (Apunta hacia los tres). Sois la semilla de su destrucción. Y no lo voy a permitir. Cierto que hay un amor enfermo, los celos son el cáncer del amor, los grandes literatos lo han querido curar, enseñando lo que son, haciendo visible su daño y dolor para rescatar el amor sin ropajes.

JOY: Los escritores son la enfermedad. Hacen creer cosas que son irreales.

SECRETARIO: Sacan a la vista el deseo profundo y sincero de amar en una sociedad frívola, ¡enferma!, en la cual las relaciones humanas son una terapia, ratos de convivencia y el amor es el último reducto. Esa enfermedad, de todo da igual hace que en el amor broten los celos, celos infinitos, que duelen por el pasado de quien amas, que te arden y carcomen, que levantan las sospechas en cada momento y es necesario tragarlas sabiendo que son infundadas, que siendo falsas se viven como reales, igual que si un fantasma se convirtiera en una piel interior y te hace ser otro a escondidas. Celos del presente, celos del futuro de otra pareja posible, que podrá irse con otro el día de mañana si conoce a alguien que le atraiga y te deje, o que al morir que haga disfrutar a cualquier persona del fruto que es único para quien sufre el mal de Otelo, de Dimitri, de Marcel, de Bloom, de Curro. Son la proyección de los sentimientos propios en los demás, se convierten en sospechas de quienes miran lascivamente a tu pareja, crees que se hacen señas a escondidas y estás convencido de ello sin pruebas, sin nada mas que saberlo porque sí y ese silencio te mata silenciosamente y puede matar a la otra persona que vive contigo y matarla. Matarla. Si sale a la calle te horroriza que la miren aun cuando nadie lo haga y que otro ocupe tu lugar en el lecho y ver que lo que más molesta no es que haga el amor con quien tu amas celosamente, con quien acaparas con tus celos, sino que lo hagan en tu cama (se ríe desquiciado), que lleve los zapatos que tú le regalaste. ¡Que dolor más falso, más mentiroso! y ¡tan intenso!. Y todo es normal en la superficie cuando te arden la garganta, el pecho y el pensamiento es humo y sentir cenizas. El rescoldo quema, quema.

JOY: ¿Eres celoso?.

AMOR: ¿Qué culpa tiene nadie?.

ABOGADA : Eres un enfermo, con ese arma eres un demente peligroso.

SECRETARIO: (Se acerca a la abogada apuntándola). Sí, sí, soy peligroso. ¡Por fin!. Soy un enfermo que ha copiado todos tus escritos. Que te ha llevado los papeles a los juzgados, que ha sonreído a los clientes, que ha escuchado sin rechistar todas tus soflamas, tus desvaríos sobre la mujer haciendo de la libertad una ideología que os encadena y os convierte en seres viriles, ¡ya tienes el poder!, ahora ¿qué quieres?, ¿llegar tarde al próximo tren?. Y ser víctima otra vez, la ideología del victimismo, hasta que te vuelva a atropellar la historia por no haberla cogido a tiempo. Un enfermo horrorizado de ver miles de trámites de separaciones y uniones concebidas para un rato sin que nadie luche por amar, viendo cómo las parejas y los tríos y el frenesí sexual se desparrama entre quienes no se aman para evitar los celos, para evitar tener que volver para ir a ningún lugar para sentarse a ver la tele para que nos diga qué sentimos en cada momento o esperar a que marquen un gol y ver cómo cuentan el amor desamado para adormecerse y poder madrugar para ir al trabajo. (Deja de apuntarla, se nota fatigado).

AMOR: No queremos jaleos, no queremos líos, ni historias. Sólo vivir la vida tal como viene.

SECRETARIO: ¡No queréis amaaaar!. Yo os puedo matar (apunta a Amor), os tengo que matar. Es un acto en defensa propia.

ABOGADA: La amenaza de muerte es un delito. Y una pistola en la mano es un agravante. ¿Quién te ataca?. Estamos desarmados, indefensos.

SECRETARIO: (Deja de apuntar a Amor). ¿Lo copio?. (Se sienta ante el ordenador, deja la pistola en esa mesa, hace que copia un rato, se dicta). “El presunto delincuente armado quiere matar a sus víctimas no por amor, sino por el-a-mor, punto, la abogada defensora alude que es en acto de guerra, por lo cual no tendrá consideraciones legales”, ¿qué les parece?. Yo os puedo matar, pero vosotros, vuestras leyes, vuestra indiferencia lo destruye todo, no hace falta matar a nadie porque lo que os rodea vive sin vida, como yo he vivido en este despacho, pero ¡se acabó!. Atacáis al amor en cada cosa que hacéis. (Deja de copiar). Sí, señoras y señor, yo en este despacho he sido un ser amorfo. Y llegaba a mi casa para seguir siéndolo. Todo ordenado y planificado para no tener líos, para ser feliz. Incluso hablo con una camarera cuando voy a tomar café en la media hora de descanso, que tiene que ser media hora, ni más ni menos. Nos echamos miraditas. (Se levanta). Hoy estuvo a punto de ser un día más que pasa.

AMOR: Pues deje que siga siéndolo.

SECRETARIO: Cuando les oí hablar me acordé de Albertina. Cuando empecé a copiar el documento empezaron a gritar a mi alrededor Gursenka, Imógena, Desdémona, Nora, la bella Rosanette, la sensual Connie, Ana que sólo quiso hacer del amor el pilar de su vida y no un asunto más, un trámite más ¡y no lo encontró!. ¡Pero lucho por amar!. Wronsky la quiso, pero hay otros asuntos en la vida, al final el amor siempre queda en el último rincón y acaba llenándose de polvo y nadie lo ve. Todas ellas y muchas más gritaban sin que nadie las haga caso, ¡gritan en cada momento!. Vosotras y tú (señala a Joy) no habéis oído los gritos de todas ellas. ¿Quién las defiende?, abogada.

JOY: Nosotros no hemos oído nada.

SECRETARIO: ¿Cómo lo vais a oír?.

AMOR: ¿Quiénes son esos nombres raros que has dicho?. Ni tan siquiera conocemos a esos seres que tú nombras.

SECRETARIO: Son nombres de amor. Y pensar que fueron goteando, empapando mi corazón, calando en mis entrañas. Quise amar y resbalaba por todas partes el amor, se escurría por las grietas de la vida cotidiana. Y han gritado al unísono esas mujeres ¡lucha, lucha!. Es una lucha a muerte. Aunque Albertina muriera a caballo, aunque Ana haya sido golpeada por el tren, aunque Imógena fuera degollada vuelven a nacer en el mismo momento en que mueren sembradas en el corazón de quien las mire, pero si el mundo es vuestro mundo no volverán a morir porque no vivirán nunca.

JOY: ¿Te crees el paladín del amor?. (El secretario mira la pistola, que está en la mesa del ordenador, luego mira a los demás desafiante. No dice nada). Como ese que quiso deshacer entuertos. Mira cómo acabó.

ABOGADA: Un pobre loco.

SECRETARIO: Un pobre loco que se enfrentó a una sociedad aburrida, injusta, pero sobre todo luchó por su amor dulce y fuera de ese amor sólo le quedó la muerte. Pobre loco, ¡pobre!, y pobres todos los demás. Cuando por las noches me ponía a leer mi mujer siempre (hace que la imita) “deja de leer, deja de leer ¡y a dormir!”. Me llevaba el libro al cuarto de baño para aprovechar los minutos de hacer mis necesidades y decidí venir al trabajo en autobús para aprovechar a leer un rato, les dije a todos que fue por conciencia ecológica, que el coche contamina y que ya no soportaba los atascos, pero en realidad la razón fue ¡leer!. Descubrí que leyendo un libro Ana se rebeló, ¡se rebeló a su vida cotidiana! y le cambió la vida. Apostó por el amor y perdió, perdió la vida, ella misma se la quitó porque el amor que hubo en su corazón había muerto y ella también se fue a la nada. El amor lo quiere todo, ¡todo!, no una parte, no un rato.

ABOGADA: ¡Eso es totalitarismo!.

SECRETARIO: ¡Lo es!, pero para uno mismo. ¿O elegimos el amor por mayoría?, ¿a quién voy a amar?, vamos a hacer una votación para ver con quién me caso. Las palabras hunden cada vez más al amor en el fango. ¿Cuántas veces amamos a alguien o creemos amarle o su rostro nos inunda los pensamientos y sin embargo nos abrazamos a otra persona y nos casamos con el que pasa en el momento de casarnos, o simplemente emparejarnos?. Y no funciona, y no vuelve a funcionar otra vez. Aguantamos, simplemente, sin defender el amor, ¡sin aprender a amar!. Como si amar lloviera cada día y nos empapase y creciera nuestro sentimiento como crecen las lechugas. Llega la sequía, luego el incendio.

AMOR: ¿Usted ama a su esposa?. ¡Confiesa canalla!.

SECRETARIO: Convivo con ella, quiero amarla con todas mis fuerzas, pero para eso tiene que haber amor. Sin él sólo queda la palabra, como cuando dice (la imita) “amor mío”, como si dijera “¡una de calamares, marchando!”.

AMOR: No le gustará a su esposa verle envuelto en un asunto tétrico, en un crimen por el que le llevarán a la cárcel (se calla).

SECRETARIO: Nunca lo entendería, ¡nunca!. Nadie lo puede entender. Pero sabrán el motivo de mi acción, que asumo. (A la abogada). Se lo digo bien claro, (dicta irónicamente) tome nota: no es el robo, ni el móvil es pedir una recompensa, ni es hacerles un chantaje, (deja de dictar) ¿qué pensarán que es?.

ABOGADA: ¡Una locura!. ¡Insensato!.

SECRETARIO: ¿Nadie pensará que ha podido ser por el amor?.

JOY: ¿Quién define qué es el amor?, ¿usted se atreves?. ¡Qué vanidad!. ¿Acaso no ha de amar cada cual como quiera?.

AMOR: ¡Yo-amo-a-Joy!. (El secretario la mira a los ojos fijamente). Un rato. (Se ríe de nerviosismo, da un besito a Joy en los labios).

SECRETARIO: Al amor lo define la vida (silencio) y también la muerte. Es un laberinto que ya no se recorre, nadie se pierde en él, nadie es capaz de correr tras las mariposas para verlas volar, no hay mariposas en los caminos.

AMOR: (Temblorosa, está nerviosa y quiere hacerse la graciosa para no derrumbarse). Yo a veces cuando disfruto siento como si las alas de varias mariposas aleteasen dentro de mí!, ¡lo paso fenomenal! (Se ríe histérica a la vez que le gotean lágrimas de los ojos).

ABOGADA : Pero tiene que venir un imbécil que diga “el amor es lo que yo diga”. Y las mariposas tienen que ser las que él quiera.

SECRETARIO: ¿Yo soy ese imbécil?.

ABOGADA: Tendrás la cara dura de decir que no has dicho nada. Coges la pistola, nos amenazas y apuntas con ella y como es por amor no pasa nada, asustas a mi clientela y te crees inocente.

SECRETARIO: ¡Dicen qué es el amor quienes lo han vivido!. ¡Quienes nos hacen vivir el amor!. ¡Quienes han tenido una historia porque han sido capaces de amar!. ¡Y no unos legajos!. ¡Y no quienes dicen que amar (burlonamente) es un gustirrinín en ratitos en que me dicen “te quiero” y luego ya nada!. Han amado quienes han buscado el amor con su pareja, o con otra persona, quienes han huido, quienes han follado apasionadamente dando su vida en ese orgasmo y no un ra-ti-to. Quienes han luchado por amar y vivido desde sus sentimientos. Quienes se la juegan para amar, ganen o pierden y pierden la vida como Ana quizá por un capricho, porque Wronsky la amó, la quiso con toda su alma, pero ella ¡quiso más!. Lo quiso todo y en todo momento. Pobre Imógena, ¡quiso tanto a su capitán! y él a ella, pero fruto de un engaño mató a su amada, por un engaño no por celos. La amaba.

ABOGADA: ¡Qué ejemplos tétricos das!. ¿Es así como defiendes el amor, emparejándolo con la muerte?. Yo tengo tres amantes, viajo mucho y tengo que disfrutar, tú lo sabes.

SECRETARIO: Por eso me he hartado, porque te da lo mismo uno más. Porque vas como ellos como quien da de comer a un perrito faldero.

ABOGADA: ¡Qué ilusión!. Me gusta tenerlos a mis pies y cuando me canso de ellos mandarlos a la mierda.

SECRETARIO: Y si fueran otros te daría lo mismo. No sabes con quien te acuestas.

ABOGADA; Siempre que funcionen bien. Y que no me den la lata, (orgullosa) ¡tengo mucho trabajo!, lo sabes.

SECRETARIO: Sin amor al trabajo lo que haces es una obsesión por la apariencia de poder, cuanto más corrupto más poder es.

ABOGADA: No siempre iba a ser un privilegio de los varones, ¡es hora de que las mujeres también tengamos esa satisfacción!. Si no lo soportas es tu problema, ¡tú trabajas para mí!, eres un asalariado. Nos ha costado mucho triunfar a las mujeres.

SECRETARIO: (Coge la pistola. No apunta a nadie. Se ríe. Mira a la pistola). El poder. (Deja de mirar a la pistola). La voluntad de poder ha creado al superhombre, ahora crea a la supermujer. Mujeres que capitanean ejércitos después de haber gritado que las víctimas de la guerra son las mujeres, porque las violan, las destrozan la vida y luego declaran la guerra a las mujeres pobres, a las que defienden el desierto y se sienten satisfechas con su-po-der. Las mujeres se han liberado y acaban siendo marionetas de los partidos, marionetas de las empresas. Marionetas de la ausencia de amor.

ABOGADA: ¡Hemos cortado los hilos y eso os duele!.

SECRETARIO: No hay hilos, sólo hombres y mujeres, ¡marionetas, marionetas!.

JOY: ¿Los gays y las lesbianas no cuentan?.

SECRETARIO: ¡Marionetas, marionetas!. (Levanta el brazo en el que sujeta la pistola, parece enloquecido). ¡Marionetas, marionetaaaaas!. (Dispara hacia el techo. Los otros tres se asustan. Silencio). Marionetas que mueven los hilos que las sujetan y con ellos las manos invisibles (respira agitado) que las mueven. Incapaces de inventar la vida siempre llega tarde quien anda con retraso. (A la abogada). Has conquistado el poder y estás sometida a él, ¡marioneta!. (Apunta a la abogada, se acerca a ella despacio hasta que ella se sienta en su sillón). Fuera ya no queda nada.

AMOR: (Lloriquea, hace esfuerzos por sonreír, pero no le sale). Nosotros nos casamos mañana y hemos invitado a mucha gente. Fuera de aquí está nuestra vida.

SECRETARIO: No queda nada.

JOY: No tiene derecho a hacernos esto.

SECRETARIO: ¿Y vosotros tenéis derecho a casaros?.

AMOR: ¿Por qué no?.

SECRETARIO: (Apunta tensamente a Joy y a Amor, moviendo la pistola para apuntar a uno y a otro). Si renunciáis a casaros os podéis marchar.

JOY: Pues no nos casamos. (Amor le abraza).

AMOR: Gracias, si en realidad nos da lo mismo.

ABOGADA: ¡Por fin se soluciona esto!. (Se pone de pie. Joy y Amor van hacia la puerta). Pero no va a quedar así.

SECRETARIO: ¡Que nadie se mueva!.

AMOR: Pero usted ha dicho (le interrumpe el secretario).

SECRETARIO: No he dicho nada, he puesto la prueba, ¡la prueba! que hace evidente que el amor ya no vive en el mundo, que no existe. Es la prueba y la sentencia al mismo tiempo, igual que cuando una millonaria contrata a un gigolo para pasar el rato, para que la vean a con él, para demostrar que es ricachona, y luego por capricho se casa y lo llama ¡amor!, humilla al amor para dar más poder al dinero, ¡lo destroza! y no pasa nada, el coro aplaude. ¡Yo defiendo el amor!. ¿Por qué no dice la girnalda “soy rica y compro a un varón”?, ¿por qué él no dice que carece de escrúpulos, que nada le da asco y que se une a ella por dinero, sin olfato, sin tacto, ciego?. ¡Nadie lo dice!. Sólo la decrepitud del amor se defiende diciendo en su jaula rodeada de pantallas (voz burlesca) “no soy un animal”, entonces ¿qué eres?. Cuando no somos animales queda la máscara al amor. Una mujer puede pisotear el amor y no pasa nada. ¡Lo ha hecho el varón!, ¡ahora todos destruimos el amor!, humillados y ofendidos porque quien ama se pierde y se encuentra, como la pobre Natastia amada por Alishoa, cuando ella se quiso casar con Iván al que amó, pero el príncipe buscó a este Iván un partido más ostentoso y él se fue con su padre dejando abandonada a su amante igual que hizo su padre a la madre de ella, abandonada esposa en la estacada que se quedó sola. Natashia al lado de quien la amó, porque Iván el terrible niñato no la correspondió, no luchó por ella, ¡hubiéramos sido tan felices!.

JOY: Cada cual ama a su manera.

SECRETARIO: Y sufrimos a nuestra manera, en silencio y todos hacen lo que hacen a su manera, ¡todo es a su manera!, porque hay ¡tantas formas de luchar! y no se lucha por nada. Dimitri fue en busca de Gursenka que ya se había marchado con un soldado polaco, fue condenado injustamente por matar a su padre que también deseó a Gursenka y quiso ganarla con su pequeña fortuna. Y el amor aun prisionero hizo libre a Dimitri Karamazov y a Gursenka, en medio de todas las dificultades, amó, le amó y él tuvo que dejar a quien a él le amó, ¿no veis el laberinto?, ¿las arenas movedizas en las que se mueve el amor?. Cuando hoy los sentimientos van en autopista, sin recovecos, a alta velocidad, sin traqueteo, sin llevar la maleta, sólo un maletín y el reloj clavado en el ordenador, ordenado el tiempo y el alma convertida en una estantería.

AMOR: ¿Qué horror!. Yo no soportaría una vida así. Huidas, persecuciones, sufriendo el amor, ¡asesinada!. (Llora). No, no.

ABOGADA: Quieres el amor para someter a la mujer, para torturarnos con tus pretensiones, ¡ahora nosotras también queremos hacer el amor, sin ser esclavas de la pareja!. No te vas a salir con la tuya.

JOY: (Se hace el gracioso para calmar la tensión del ambiente que sube de tono). Para mí el amor es echar un casquete. (Amor se ruboriza y le da con la mano en el hombro).

AMOR: (Noña y llorosa quiere abstraerse de la amenaza que sufren). Calla, calla, golfo, (se dan un beso efímero en los labios, aun estando Amor llorosa).

ABOGADA: El amor es un espejismo. Un engaño para seguir doblegándonos, infiltrando sentimientos ¡que nos han hecho perder la cabeza tantas veces!. ¡Ya está bien!. (Cita una frase), “si los poetas creyeran todo lo que dicen”.

SECRETARIO: ¿Dónde has leído la frase que acabas de decir?.

ABOGADA: En el calendario de la mesa (lo señala), cada día trae una frase, no recuerdo quién la escribió.

SECRETARIO: La literatura reducida a una frase de almanaque, ¡es increíble!. Pobre Marcel, supo que se pierde el amor, que nadie volvería a amar como él, porque para amar hay que dedicar la vida entera, cada momento, al amor. Querer respirar la piel, beber los besos de la amada, sentir caricias de amante y esculpir el amor. Sufrir en la distancia, ansiar el encuentro.

AMOR: ¡Qué obsesión!.

SECRETARIO: ¿Obsesión?, (se acerca a Amor y le apunta con la pistola en la cabeza). ¡Noooo!. Habéis trivializado el amor, ¡un polvete!, y os creéis graciosos con vuestras frasecitas de chascarrillo, cuatro gilipolleces, ¡esa es vuestra literatura!. La literatura de las redes, de los correos electrónicos, de las canciones de plástico, de la inmediatez. (Vuelve sobre sus pasos, con la pistola dirigida al suelo, cabizbajo).

JOY: Es el signo de los tiempos. ¿O quiere que volvamos a la caverna?, ¿se imagina llevando del pelo a la mujer?, ¡arrastrándola!.

ABOGADA: ¿O que los padres casen a sus hijas para dar abolengo a su apellido, o meter a la chica en la cama de un macho con posibles?. ¡Ya está bien!.

SECRETARIO: (Se vuelve). Con todas esas dificultades e inconvenientes siempre surgió la chispa del amor, aunque fuera ocultamente. Los escritores dieron vida a los sentimientos la mayor parte de las veces vividos en silencio. Cuántas historias de amor no se han contado, infinitas, sin que nada se haya sabido de la mayoría de ellas. Hoy se diluyen los cuentos de amor en palabrería vana, en noticias y espectáculos informativos que hacen caricaturas del amor. Tendremos que pagar derechos de autor por decir “te amo”, porque ya está dicho y ¡da tanta vergüenza!. Nadie se mete en la vida de nadie y nos sirven el espectáculo del desamor en las pantallas para servir de cotilleo de masas. El amor se ha ido por el desagüe de la sociedad. Amar es de plkástico. Curro, el gitano, se sintió atraído por Nancy. La quiso, pero luego dejó de amarla porque había estado con un novio anterior. A Nancy no le importó y volvió a su país con su antiguo novio y se casó con otro, con un tal Richard, que hubiera dado lo mismo que fuera Paul.“Lo mismo hubiera dado él que otro”, dijo Molly cuando volvió su florido Ulises. El principio del fin está escrito ¡sin que nadie haya salido con su lanza a defender el amor!.

JOY: Lo que tienes en la mano no es una lanza.

SECRETARIO: Sí es una lanza.

ABOGADA: Tienes en tu cabeza todo un desvarío.

SECRETARIO: No veo nada porque todo es vacío y lo voy a llenar con vuestra sangre, la sangre que ahoga al amor. ¡Desvarío es lo que estabais haciendo (señala a cada uno con la pistola) tú y tú y tú.

AMOR: (Llorando). ¿Qué culpa tenemos?. No he visto ningún cartel que ponga “prohibido no amar”.

JOY: Nosotros no te imponemos a ti como tienes que amar ni a quién tienes que querer.

SECRETARIO: ¿Qué culpa tiene nadie?, ¡nadie tiene la culpa de nada. Cada vez que paseo por la calle ¡me parecen zombis las personas!. ¡No tienen la culpa de nada!. ¡No pasa nada!. Si hoy nos invadieran los vampiros, ¿qué culpa tienen de ser lo que son?, pero nos vaciarían la sangre. ¿No lucharíais?, ¿no defenderías a vuestra especie?, a vosotros. Sois vampiros del amor. Nadie puede amar si el amor es destruido en su esencia desde sus entrañas.

ABOGADA: Para eso está el gobierno y los mecanismos legales, para que se respete la pluralidad del amor. El amor o es democrático o no es amor.

SECRETARIO: Gobiernos de zombis y leyes vacías. Tengo que ejecutaros, y si tengo que ejecutar a todo el mundo alguien quedará que ame, que sepa qué es el amor. ¿No fueron destruidas Sodoma y Gomorra?.

ABOGADA: ¿Sin un juicio justo?. Sólo guardas fanatismo en tu cabeza.

AMOR: ¡Por favor no lo haga!. Usted no es Dios.

JOY: ¡No cometa semejante locura!. Ya ha habido demasiadas en la Historia.

SECRETARIO: (A la abogada) Vas a ser ejecutada y sólo te preocupa el juicio, ¿habría un juez, y abogados, y un fiscal, para ver si os puedo ejecutar o no?. Sabes que no. ¿Es justo?. Las personas pueden amar como quieran, entre quienes quieran, pero para ello tiene que haber amor, ¡amor!de cualquier manera, pero su ausencia nos vacía y evapora nuestra conciencia.

ABOGADA: Asesino. Eres un simple asesino. ¿Tú tienes conciencia?.

SECRETARIO: ¿Quién juzga el amor?.

JOY: ¡Te crees Dios! cuando lo único que tienes es una pistola frente a gente desarmada.

SECRETARIO: (A Joy y a Amor). Vais a ser los primeros en morir por cobardía de amor.

ABOGADA: Eso no está tipificado en el código penal.

SECRETARIO: ¡Me da lo mismo!. Es necesario reaccionar o todo será destruido. Vuestra arma es invisible. Todo un día dando vueltas para volver con su esposa que se estaba acostando con otro, y su hija se había ido de acampada con el novio para hacer el amor con él. Y su mujer recordando los rododendros, el mar azul, el mar carmesí y le hubiera dado lo mismo él que otro, ¡pobre Poldy!, le sirvió el desayuno a su mujer que guardaba una carta bajo la almohada y al final del día llegó a ella, desnuda, medio dormida, haciéndose la dormida, despertada y frente a su culo se masturbó. Ese culo de Molly es el nuevo rostro de la sociedad, esa imagen define el amor de hoy que ha crecido y crecido ¡y crecido!. Quedaron los restos del naufragio de quienes, perecieron cuando todo quedó convertido en dinero, sufrieron la tortura del amor (llora) y ¡a pesar de todo amaron!, pobre Swann ¡tanto amó a Odette, una bella coquette! y Marcel a Gilberta, fruto del amor atormentado, y sólo al final de sus vidas se encontraron cuando el tiempo ya pasó, y el amor ausente lo vertió Marcel en Albertina, ¡la bella Albertina!, atractiva y sensual, regordeta y de blanca piel, nada alta y verla desnuda fue un placer de placeres y amarla una pasión, la pasión inútil1, la vida misma. Todos los amores se esfuman cuando han vivido en las personas (deja de llorar, se seca las lágrimas). Ya nada se se pierde, ni tan siquiera se esfuma, todo se intercambia porque somos cromos. ¿Cuántos van en busca de su fortuna en el amor y acaban con un ramo de jacintos en sus manos?. Hasta las margaritas nacen marchitas, lo efímero nos empuja, nada más. Al abismo. Hasta la belleza ha sido destruida, poco a poco, porque vaciados sólo nos queda ser cosa entre las cosas, ¡el Estado, Dios, las fábricas son cosas que nos han convertido en cosas!. Desaparecen las historias de amor. Las que se inventan son mentiras. Este mundo vuestro es un mundo roto, que no puede seguir porque lo rompe todo.

JOY: La belleza sigue siendo un atractivo, una atracción fatal. Buscas la belleza que te gusta, intentas colarte en ella, pero al final es la que te toca. ¿No vas a secuestrar a una mujer porque te guste, sería un mundo de locos, algo demencial.

AMOR: (Acaricia a Joy, habla en tono de bromas, desquiciada busca en su locura momentánea una salida a la situación absurda que está viviendo). La que toca. (Se sonríen mutuamente).

SECRETARIO: Lo que toca es la locura de la falta de amor, ¿no os parece demencial?. ¿La belleza qué es?, porque cuando se olvida la sabiduría del placer vivimos inmersos en la estupidez, “la idiotez es fecunda” es la lección de “Educación sentimental”, sin que hayamos aprendido nada. Ni siquiera a percibir la belleza, la más bella amante, las mujeres más sabias del placer han dedicado tiempo a pasear con el amante, a hacerles desear su hortensia deseada y adorada, han dejado que el aroma del amor envuelva a sus amantes carmesí y se han buscado y se han equivocado y han vuelto a empezar, ¿han sido cuerpos miliares, de piel tersa, de formas dietéticas, de dentaduras geométricas, de poses prefabricadas?, ¡ni hablar!, regordetas y de una piel pálida, perfumadas, pero sobre todo los gestos, sobre todo han cultivado su ausencia, sus recovecos en la mirada, en la conversación. La belleza crece cuando no se ve y más en la distancia y el encuentro es emoción. Ya no hay lloro si falta la pareja del momento, se mira el reloj y se llama a ver si otra persona conocida está libre, para quedar y pasar el rato. Si no hay lucha no hay amor. Si no hay amor no hay ninguna lucha posible ni nada por lo que luchar.

AMOR: (Llora). No vas a perder una tarde porque no llegue con quien has quedado. Ni merece la pena comerse el coco si con quien has quedado no vuelve, ¡qué perdida de tiempo!.

SECRETARIO: El tiempo perdido es el que puedes recobrar porque has vivido y volver a encontrarlo hace que forme parte de ti cuando los sentimientos han acompañado cada paso.

AMOR: Para mí el tiempo perdido es el que no aprovechas.

SECRETARIO: (Con ironía). ¡El que no produce!.

AMOR: El que no te entretiene. Hay que divertirse y pasarlo bien. (Llora). Y yo lo estoy pasando muy mal ahora.

SECRETARIO: El recreo, esa es vuestra vida. (Emite una risa sardónica). No salimos de un recinto porque vivimos sin aventura, sin sorpresa, ¡todo es un encierro!, la guardería casi ya desde que nacemos. Yo no quise llevar a mis hijos a la guardería, pero ¡el derecho al trabajo!, y ganar más y más y pagar por ganar para sobrevivir con lujos de juguete y para que no den guerra de la guardería al colegio con profesores que no han dejado la escuela, del cole a la universidad y luego a dar clases, ¿qué conocen de la vida?. Yo encerré a mis hijos en ella, para que se encerrasen luego en la oficina como otros en las fábricas, como yo en este despacho, para acabar encerrado en una residencia el día de mañana y para aguantarlo te llevan de un lado a otro, al balneario, a no sé dónde, a la playa, de recreo. (Anda pensativo). El amor es el horizonte que abre el mundo a la vida, sin él nos encerramos en las cuatro paredes dentro de las que existimos. (Levanta el brazo en cuya mano lleva la pistola) ¡Por fin voy a vivir!. Y qué paradoja, para vivir tengo que mataros, (apunta a los tres sucesivamente) porque solo el amor da la vida. Y os lo habéis cargado. Vosotros sois el mundo. Os habéis suicidado sin daros cuenta.

JOY: ¡Fanático!. También los que se inmolan y matan a cientos de seres inocentes que no piensan como ellos lo hacen para vivir en su cielo, por amor a su dios, ¡por su amor a dios con todos sus nombres!. Matándonos ¿vas a amar más?. ¿Dónde está ese amor del que hablas, por el que nos quieres matar, dónde?, ¡señálalo!.

SECRETARIO: Defenderé el amor combatiendo a todo lo que lo destruye. ¿Cómo voy a señalarlo si ¡no existe!?, ¡os señalo a vosotros (les apunta con la pistola) porque sois su vacío!.

ABOGADA: ¡Terrorista!.

SECRETARIO: Al menos los que matan en su lucha política son coherentes frente a los que hacen de sus ideales una pose. Los terroristas matan porque se extingue en lo que creen y para evitar que desaparezca por lo que luchan, ellos desaparecen con su dios o con su patria porque creen que matan a los superfluos y lo son ellos, que luchan contra quienes carecen de convicciones y contra quienes matan y asesinan paulatina, misteriosa, implacable y cobardemente. Lanzan una bomba que mata a miles de personas es un acto de liberación social si quien paga paga la bomba hace llamar terrorista a los demás. Son los honrados ciudadanos y ciudadanas, el respetable público de los medios de comunicación, quienes permiten, votan, silencian y amparan la muerte de millones de seres que desaparecen cada día mueren sin nada, con sus manos vacías. Esa bomba nadie la ve. Esas muertes no cuentan. Mientras tanto bailamos la danza del Poder entre llamas que hacen arder la conciencia y dejamos que se ahoguen los pueblos con sus formas de vida, sus idiomas, fusilando a sus seres queridos cuando se rebelan ¡por la ley!, la misma que no dejó a Antígona enterrar a su hermano a quien mató su otro hermano. Es historia, pero ya no cuenta, es la Historia terrenal, la invisible. No pasa nada. Es la nada la que provoca la respuesta. Si vosotros siguieseis viviendo el amor moriría poco a poco, sin que nadie se diera cuenta y nadie podrá saber qué ha sido amada. No habrá horizonte al que mirar. ¡Yo seré el asesino!, ¡yo seré el fanático!, ¡yo seré el malvado! y vosotros unos pobres inocentes, las víctimas de un loco. El amor está teñido de muerte para vencer al mundo y ahora es una lucha despiadada, sólo queda el rescoldo. Lo dice la educación sentimental que nadie quiere aprender: “la mujer arrastra a todos los crímenes”, incluso al de ella misma. Rosanette y Frederic se amaron. Julian Sorel disparó contra su amante para casarse con otra y al ser condenado a la máxima pena, según la ley, ella murió tras haber desvelado la impostura de quien tiñó de rojo la sotana, porque lo que mata es la ausencia del amor. Vosotros estáis matando la vida sin que se vea, una muerte invisible que hace que no podamos ver el amor. Emma se dio cuenta de esa muerte lenta, asfixiada de aburrimiento cuando reprime amar a León y por fin seducida por Rodolfo con su lenguaje romántico le enseña un camino al que ella va, pero él no, la deja. Y al darse cuenta que su amante es igual que su marido la señora Bovary se envenenó. ¿Quién llora su muerte?. ¿Quién se lamenta de Ana Karerina arrojada al frío hierro de las ruedas?. Nadie. Al mismo tiempo, cada día, la señora Dalloway prepara su fiesta, a dos manzanas del loco que vuelve de la guerra, quien antes de meterse en una trinchera no lo fue, sino sólo un alistado. El amor siempre flota aunque te cases con otra persona y es necesario descubrir el cuerpo como vehículo del amor, como Connie, hastiada de un rico que ella eligió, igual que Ana, pero encontró en el guardabosques su regazo, el amante de lady Chaterley, el cual dijo (con voz sonora y grave) “falta el viejo espíritu del gallo de pelea”. Ya no, vuelve para pelear, para comenzar la conquista del amor.

JOY: ¿Tú contra todos?.

SECRETARIO: Si hace falta sí, sí. ¡Sí!.

AMOR: (Llorosa). Muchas mujeres han muerto por el impulso de ese amor que defiendes.

ABOGADA: Eso no es amor, es posesión de la mujer.

SECRETARIO: El amor no se define, porque cualquier palabrería puede asociarse a ser el amor, es tan intenso que la vida y la muerte se unen en él, ¡no os hacéis ni idea de lo que esto significa!. ¿No se mataron entre sí montescos y capuletos, no murieron por culpa de una situación equivocada Julieta y Romeo?. ¿Y don Juan?, ¿no mató por defender pendenciero su amor a doña Inés?, su Inés del alma.

JOY: ¿Y te comparas con ellos?, un don Juan alto, aguerrido, fuerte. (MIra al secretario con desprecio).

SECRETARIO: Y con perilla, ¿verdad?.

JOY: Claro.

SECRETARIO: ¡Pues es mentira!, ¡es una farsa!, otra más entra las deformaciones de la realidad, con las que sólo pretenden acabar con el amor del que escribieron quienes amaron desesperadamente en un mundo donde amar no tiene sentido y hoy se convierte el amor en un escondite para atrapar a una presa. ¿Creéis que alguien bello es un musculitos, artificio y engendro de la naturaleza, o esos de cara sonriente o chicas de cuerpos de tabla y maniquíes, con la dentadura alineada y cual un ejército de blancura sin personalidad, cuya imagen necesita ser vista un millón de veces para que sean ejemplos de belleza y lavar el cerebro a los que miran para que se lo crean?. Os hacen ver la belleza sin contemplación alguna igual que antes a la virgen y a los ángeles. ¡Oh, que belleza ¡, ¡qué gran mentira!. Don Juan fue bajito, gordo y calvo y a lo más pudo tener un pequeño bigote, pero nunca perilla.

JOY: ¡Vaya!, (cuenta las palabras que dice con los dedos) gordo, bajo, calvo, sólo te falta el bigote.

SECRETARIO: No tengo la culpa de ser como soy. Pero don Juan fue como os lo digo. ¿A qué se llama curva de la felicidad, por qué?. La belleza es un instinto natural y no un artificio como lo es hoy, señor Joy. El amor es un invento de palabras que nos da alas, sin él la vida es una prisión y cada uno de los momentos que lo pisoteáis os convertís en un carcelero, ¿no es menester escapar?, ¿no es el instinto de libertad lo que hace luchar y acabar con todo lo que es opresor?, ¿o he de dejaros ir para seguir preso convertido en una veleta incapaz de reaccionar?. He de hacer algo, ahora o nunca. Llega el momento.

ABOGADA: ¿Qué momento?, ¿el de cometer un asesinato?. ¿No te das cuenta que ese don Juan, esa Gursenka de la que hablas, Albertina, la madame Bovary, esa Ana Karerina y todas esas ¡no existen!. ¡No existen!. ¡Despierta!.

SECRETARIO: ¿Y tú?, ¿tú existes?. (La abogada le mira a los ojos). Esos nombres que has citado existen. Son esculturas del amor, son el latido de miles de corazones, son quienes nos dan fuerzas para amar, para seguir amando, para fracasar en el amor, y volver a empezar, para luchar. Tú quieres que no existan para acabar con el amor, para entretenerte y divertirte en tu borrachera de palabras, de decretos y sentencias, para comprar y vender ratos con alguien y llamar a eso seducción, una aventura fugaz de la mujer soldada que desfila en sus discursos. Incapaz de mirar nada con el corazón, convertida tu vida en una coraza que hace de escudo contra cualquier sentimiento, hoy serás vencida.

ABOGADA: Ama tú y déjanos en paz. ¡Hipócrita!.

SECRETARIO: No puedo amar en un mundo sin amor, ¡no puedo!. ¡Tengo que aplastar esa ausencia de amor!. Cuando Antígona quiso enterrar a su hermano en contra de la ley, el hijo del rey se jugó su vida y su amor a ella. El amor es el origen de la tragedia, del drama ¡y ya no queda nada!. Sólo diversión, entretenimiento, ejercicios de acrobacia como ese documento que hacías para que estos dos (mira con desprecio a Joy y a Amor) se casaran para seguir separados.

AMOR: ¿Para qué quieres dramas, tragedias?. Si disparas una tragedia más, un drama sin sentido.

SECRETARIO: Por defender el amor.

AMOR: Hay miles de de asesinatos por amor.

ABOGADA: Representan a los machos que no aceptais la igualdad de la mujer, que quieren tener a vuestros pies a la hembra. (Levanta el puño, grita con musicalidad), ¡vosotros machistas sois los terroristas!.

SECRETARIO: No, varona, te equivocas.

ABOGADA: ¿Varo qué?, será baronesa, ¡imbécil!.

SECRETARIO: He dicho varona.

JOY: Puede ser barahona, hija de los lectores judíos. ¿Qué quieres, aplicar diente por diente y ojo por ojo?.

SECRETARIO: Esas muertes de las que hablas y que tanto regodeo te causan, baronesa y varona, nada tienen que ver con tus soflamas, ni con tus discursos y declaraciones a la prensa. Has convertido a las víctimas en victimistas y el victivismo en una ideología cutre y ramplona.

ABOGADA: ¿Son por amor?, porque ¡apaga y vámonos!.

AMOR: (Con miedo) No, que no apague, por favor.

ABOGADA: Lo que tu llamas amor es ceguera mental.

SECRETARIO: Todo ya está apagado, apagado el amor queda despertar, pero es necesario eliminar la destrucción, acabar con ella absolutamente porque es el impulso que ha destruido todo lo que nos hace vivir: el aire, el agua, el clima, los árboles. ¿Tenemos que dejar que se siga destruyendo?. ¿No vamos a hacer nada?.

JOY: Yo separo las basuras para reciclar.

AMOR: Y yo.

SECRETARIO: Y también se iban a casar mañana.

ABOGADA: ¿Lo tuyo no es destrucción, verdad?, la de los machos varones que matan a sus parejas y a sus exparejas, ¿eso no destruye la vida de miles de mujeres inocentes?.

SECRETARIO: También, pero es porque se ha destruido la conciencia humana, los varones no sabemos llorar y las baronesas varonas tampoco, el llanto que riega la distancia del amor, las lágrimas que reconocen el fracaso de amar, es necesario aprender a llorar, los que lloran no matan.

AMOR: (Habla aceleradamente). Usted lloró cuando nos contó que un tal Swann se enamoró de una putilla y se casó con esa, y que otra, (piensa) una tal Gilberta amó a uno, o se casó con quien le convino y al que amó estuvo con otra chica de vida alegre. Son historias muy complicadas, de otros tiempos, pero ¡usted lloró!. ¡Lloró!, ¿no se acuerda?.

SECTRETARIO: No se puede contar así una historia llena de recelos, llena de sentimiento, llena de buscar el amor, ¡el amor!, como si fuera una historieta, un cotilleo de vecinas. ¿Adónde ha llegado la asignatura de literatura en los gimnasios?.

AMOR: Pero usted lloró. No nos puede matar.

SECRETARIO: ¡Lloré por otro mundo! y para que ese mundo viva este tiene que morir, ¡¡éste que lo destruye todo!!, cual un veneno sin sabor, incoloro, sin aroma, sin tacto, invisible. Cuando muera se podrá ver el monstruo que lleva dentro ese silencio del que está ausente el amor.

ABOGADA: (Se adelanta, se coloca frente a él). Dispara si tienes huevos. ¡Estoy harta de este juego macabro!.

JOY: (Se arrodilla). No lo haga por favor, no dispare.

SECRETARIO: (Apunta a la abogada). No dispararé por huevos, sino por el amor. Es por el alma del mundo, por la supervivencia de nuestra especie, de lo contrario se impondrán seres vacíos que nos encerrarán en pequeños espacios de las ciudades y en jaulas, seremos pantallas sin espejos. Sin libros porque nadie leerá, a nadie importarán las historias de las muchachas en flor, ni volarán con la mirada tras las golondrinas, los escenarios se llenarán de luces, de bailes y sonidos y acróbatas que todos aplaudan y sin embargo la espada de don Juan, los barrotes de Segismundo, el destino de don Álvaro, la calavera de Hamlet, los cubos de la basura de quienes esperan a Godot, el portazo de Nora, la sombra de los abedules, la pradera güis, todo quedará disecado, reducido a cenizas de imágenes de ordenador, ¡nooooo!. No lo voy a consentir.

AMOR: (Se arrodilla junto a Joy). Le prometo que vamos a amarnos. Haremos lo que usted quiera. Nuestra familia y amigos nos esperan mañana en la boda.

JOY: Ya hemos recibido los regalos, el banquete está previsto y no devolverán el dinero. La ceremonia, las flores, la grabación en vídeo y el fotógrafo, todo está preparado.

SECRETARIO: ¿Y qué más?.

AMOR: ¡Todo!, el vestido de novia. En mis dos bodas anteriores no fui de largo y esta vez me caso con un vestido blanco.

JOY: Tenemos los billetes del avión y las reservas del hotel para pasar la luna de miel.

AMOR: ¿No se da cuenta de que son días muy señalados?.

SECRETARIO: ¿Y el amor?.

AMOR: También, lo que usted quiera. Se lo prometo, pero ¡déjenos marchar!, (se le atragantan las palabras) si lo que queríamos era no atarnos, no obligarnos a seguir juntos porque sí. Es romántico a nuestra manera.

SECRETARIO: Hay que luchar por el amor, cuando Ulises vence al cíclope, a las sirenas que le atraen y se ata a un poste del barco para seguir su viaje vive toda una odisea que ahora en veinticuatro horas se resuelve entre borracheras y mirar a una joven y que ésta dese a ese señor que aparenta tener dinero en un mundo florido de plástico, casado para volver al lecho que ya está ocupado por otro macho con el cual se va su esposada esposa, siempre con prisas cuando hasta los neutrinos superan la velocidad de la luz, no nos queda tiempo para nada.

AMOR: (Con voz entrecortada). Perdónenos, perdónenos.

JOY: (Se levanta y ayuda a Amor a ponerse de pie). Se lo suplico.

SECRETARIO: El perdón hace que se hagan todo tipo de tropelías, basta luego arrepentirse, y nadie tiene la culpa de nada.

ABOGADA: La ley exige el cumplimiento de la condena. No hay perdón sin que el reo se reinserte.

SECRETARIO: La ley es la condena. Es el arma de las injusticias del poderoso, es la estrategia que legítima la mentira, el disfraz que la convierte en verdad. Todo está regulado por la ley, que nos ha metido en un horario, en unas normas. En un tributo. ¡En guerras justas que son injustas!.

ABOGADA: ¡Para preservar de los abusos!, para derrocar las dictaduras.

SECRETARIO: Los abusos son la respuesta al vaciamiento de las personas. Acabáis con las dictaduras que no son vuestras. ¡Ya está bien!. El amor podrá seguir asomándose, podrá ser derrotado, pero seguirá, no lo apagarán los chorros de dinero. ¡No!, ya no. Es la rebelión, la revolución que comienza. (Apunta a la abogada). A ti te toca morir, (apunta sucesivamente a Joy y a Amor) y a ti y a ti.

ABOGADA: ¿Cuántas mujeres hay en esa rebelión?. Es una respuesta del machismo.

SECRETARIO: No, no. Es la reconquista del amor.

ABOGADA: La pistola es la armadura de tu pene. Siempre usáis la fuerza. La amenaza. Matáis.

SECRETARIO: No voy a mataros a vosotros, sino a la ausencia del amor. (Amor se desmaya en los brazos de Joy).

JOY: ¡Amor!. (El secretario los mira, se sorprende por un instante que aprovecha la abogada para lanzarse sobre él, muerde la mano en la que el secretario lleva la pistola, que se cae al suelo, la coge la abogada, apunta al secretario que queda tumbado en el suelo. Joy da golpecitos con la palma de la mano a Amor). Ya ha pasado todo, despierta, desierta.

ABOGADA: (No deja de apuntar al secretario). Se acabó tu historia, ¡cabrón!, (le da una patada). Tu amor es un engaño, es el arma de la locura. (Amor reacciona). Se acabó tu poder, se acabó la violencia.

JOY: Hay que llamar a la policía.

ABOGADA: No hace falta, la ley prevé matar en defensa propia.

AMOR: Pero ahora está indefenso.

ABOGADA: Da lo mismo, diremos que se disparó el arma cuando se la fui a quitar. Sois testigos de cargo de todo lo que ha pasado. La rebelión ha sido sofocada, ¡gilipollas!.

JOY: No queremos líos, mañana nos casamos. Ha sido usted muy valiente. Pero ¿qué va a hacer?.

AMOR: Nos gustaría invitarla mañana a la boda.

JOY: Y si podemos redactar el documento. De esta manera mantenemos nuestro compromiso.

ABOGADA: Pero tienen que pagar los honorarios correspondientes. Bastante trabajo me ha dado este caso, por culpa de este imbécil (le da otra patada).

AMOR: Por supuesto que le pagaremos. Nos ha salvado la vida.

ABOGADA: Es hora de que las mujeres reaccionemos, de que tengamos el poder en nuestras manos (mira la pistola que pone en alto. Mira al secretario que permanece tumbado con los brazos en cruz). Pareces un conejo asustado sin tu armadura.

SECRETARIO: Reconocer mi derrota es la única victoria que me queda.

ABOGADA: (Se ríe). ¿Sabes lo que es el amor?, hacer que un tío se quede en pelotas y te folle sin que te dé la paliza, sin tener que lavar sus calzoncillos, sin hacerle la comida ni que él la haga para que sea la mujer la que se quede en pelotas. Y si los varones queréis amar lo que tenéis que hacer es respetar a la mujer y no hacerla ver como niñatas caprichosas que mueren porque consideréis que somos unas histéricas ni que estemos al servicio del varón ni para agradarle permanentemente como esas pedorras de tus novelas que escriben los machos para decir cómo tiene que ser las esposas y las amantes, para que luego nos deje tiradas para irse con otra a la que invita una y otra vez y le cuenta sus penas y tenemos que seguir con ese amor eterno de borrachos que tú tanto defiendes siendo un intruso, un abogadillo de causas perdidas. ¡Se acabó!. (Dispara al secretario, muere).

AMOR: ¡Oh!. ¡Oh!.

JOY: Él se la ha buscado.

AMOR: Estaba loco, pero da pena y ese charco de sangre ¡qué asco!. No abra la ventana hasta que se lo lleven, porque entrarían muchas moscas.

ABOGADA : Les llamaré para que vayan a testificar a la comisaría y luego al juzgado, diremos que perdió la cabeza y que nos quiso robar o secuestrar, que no entendimos su descalabro, si decimos lo que nos ha contado no nos creerá nadie. Es mejor cumplir con los trámites de la ley. (Deja la pistola sobre la mesa).

JOY: Como usted diga.

AMOR: ¿Podemos terminar de redactar el documento y marcaharnos?. Sería una pena no llevarlo mañana.

ABOGADA: (Se sienta en la silla en la que se sentó el secretario, frente al ordenador, lee en alto y de carrerilla la pantalla), “es por ello que a partir del supuesto que fundamenta la relación civil en el contrato matrimonial del hecho jurídico hacemos constar nuestro deseo de permanecer separados en el estado de casados (teclea en el ordenado para continuar el escrito, dice en alto lo que escribe) y que se haga constar, vía supuesto en el acto de la unión jurídica por este documento contractual basado en los supuestos que se exponen en el pliego de condiciones. (Habla). Ustedes presentan este escrito al juez para que lo firme y que también hagan lo mismo los testigos. No olviden este detalle. (Da la tecla de imprimir).

JOY: Gracias, muchas gracias.

AMOR: Le estamos muy agradecidos y lamentamos que este incidente le haya manchado la moqueta. Y los jaleos que le va a traer, pero ¡menos mal que no disparó él!. Da pena, pero no quedó otro remedio.

JOY: Por favor incluya en la minuta los gastos de limpieza.

ABOGADA: (Coge los folios que han salido de la impresora, les da dos e indica donde tienen que firmar, también el que ella se queda. Firman los dos). Como ya no está el secretario hacen el ingreso en la cuenta que adjunto a este documento. (Coge unos papeles y junto a los folios los mete en un sobre grande que se lo da a Joy). Que les vaya muy bien y cuando vuelvan a casarse con otra persona pueden hacer un documento similar. Feliz boda, que lo pasen muy bien y a su entera disposición.

AMOR: Ya sabe que si quiere pasar a tomar algo en la celebración de la boda por nosotros encantados.

ABOGADA: Gracias. Feliz boda. (Se despiden. Joy y Amor se van.

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Escena sexta

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ABOGADA: (Mira con desprecio el cadáver del secretario). ¡Lo que son las cosas!, he podido estar yo ahí muerta, igual que esos pobres incautos que dejan que los papeles y trámites encaucen sus vidas. ¡Qué locura más estúpida!. No tenías escapatoria, ni coartada ni nada. Ni siquiera una razón creíble. Te hubiera llenado de balazos el cuerpo, pero con una bala y dos testigos queda demostrado que actué en defensa propia. Y así ha sido, nos quisiste matar y tu lucha sin cuartel hubiera continuado, no sé de que manera, en un manicomio. Has fracasado, por suerte para las mujeres a las que tu causa hubiera engatusado y por tu culpa muchos varones acaban perdiendo los estribos porque quieren asegurarse su placer y atarse a la cadena con la que se lo aseguran la llaman “amor”. La mujer ha sido la esclava del varón, los machos habéis escrito la historia, habéis hecho la filosofía, construido el pensamiento y los novelistas de mujeres tontas los usáis siempre en forma de poder. (Coge la pistola). ¡Mira!. Así se hace el amor. (Llama por el teléfono a la policía). ¿Policía?. (Silencio). Hay un cadáver en mi despacho. (Silencio). Un señor sacó una pistola y quiso matarme a mí y a dos clientes (silencio), supongo que sí, que el móvil fue el robo, o celos, no sé. En el forcejeo con él se disparó la pistola y ha muerto. (Silencio). Gracias, me hago cargo. Vengan lo antes posible. (Cuelga. Deja la pistola junto al teléfono). Tantos años trabajando juntos, sin decirme nunca nada. Siempre pensé que eras un cobarde, que te daba todo lo mismo con tal de cobrar a fin de mes. A mí no me engañas. Has sido un mediocre toda tu vida, un marido como muchos, un padre de familia como muchos otros, todo bien, aparentemente bien. Tu mujer te puso los cuernos, ¿sabes por qué?, por probar, porque alguien la insistió y le dio lo mismo, aprovechando un rato, pensó que no te ibas a enterar, pero por algo empezaste a sospechar, por algo y las consultas que hiciste, las llamadas de teléfono a un amigo, que yo escuché, y supe que le pediste que mirase a quien pertenecía un número de teléfono, llamaste a otro amigo para que fuera al bar de las palmeras y preguntase a un camarero si vio a una señora, a la de la foto que era tu esposa. Y no fuiste capaz de hablar con ella, quisiste tenderla una trampa. ¿Hubieras llorado o la habrías matado?. ¡Confiesa cobarde!, (se ríe). Todas esas novelas de amor que leías te convencieron de que existe el amor, ¡iluso!. En lugar de aceptar lo que te pasó echaste la culpa al mundo, a la falta de amor. Pudiste haberte vengado, contratar a una puta, seducir a una mujer y tirártela, pero los machos queréis poseer a la hembra que consideráis vuestra, sólo para vosotros. No paráis de mirar a la mujer que pasa, a la que sale en la tele, a la que os sirve el café en el bar. Hemos luchado contra vosotros y nos hemos convertido en nuestras enemigas, pero ahora ya nos da lo mismo, somos iguales aunque sigáis aprovechándoos de las circunstancias. Ahora escribiremos nosotras las novelas y los guiones para decir lo que nos venga en gana y os humillaremos como habéis hecho vosotros. (Mira el cadáver). ¡Te he vencido y te he matado!. (Anda). Contrataré a otro secretario, ¡me gusta que sea un varón! y dictarle lo que tiene que escribir. Y seguiré observando, como lo hace una leona al cervatillo, que disimula y aguanta el aroma del perfume. Mi contorneo aparentemente inocente, cuando coloco una pierna sobre la otra para enseñar el muslamen generosamente, con disimulo (recorre con la mano el muslo). Lo hice para convertirte en un perrito faldero. Te volviste loco y quisiste ser un león (se ríe). Me acercaba a tu rostro para mirar la pantalla y corregir una coma, para ver que has puesto, sé que te gustaba que dijera “muy bien”. Sentía cómo tu mirada se fijaba en mi culo. Nunca dijiste nada, nunca insinuaste nada, no se te notó, pero me di cuenta. (Ríe). Cuando comencé a dictar el documento supe que te daba en el hígado, ¡que reventabas!, ¿qué más da que se amen o que no?, se aburrirán, se cansarán de la rutina y se acabarán engañando uno al otro. Ya lo saben, ¿y qué?. Que se vayan a la mierda y que paguen a toca teja. (Imita al secretario caricaturescamente) “¡Estoy harto, ¡harto!, no hay amor”. Cuando cogiste la pistola tuve miedo, he de confesarlo, lo tuve hasta que logré quitártela. Nos hubieras matado, estuviste a punto, ¡qué cerdo!. Pero te has convertido en un personaje como los de esas novelas, que siempre mueren, pero todavía más: porque nadie lee esos disparates, desaparecerán como tú. ¡Qué historias más ridículas!, como la tuya. ¿Para qué sufrir?, (ríe) y menos por una historia de alguien que no existe como tú insistiendo en una puta que se calló de un caballo, o la otra histérica que se tiró al tren, ¿qué más te daba? idiota, pobre tonto. Morirá hasta tu memoria. Nos queda el placer, viajar el fin de semana, ir a la playa durante las vacaciones. ¿No dices nada?. (Se acerca al cadáver). ¿Ya no discutes?. ¿Dónde está el amor?, en las ramas de los árboles. ¡Y tú que ibas a defenderlo!. ¡Yo he defendido a la mujer!, ¡he luchado por sus derechos!. ¡Yo te he matado!, he salvado a dos personas y a mi propia vida. ¿Qué hubieras hecho al verme a mí ahí, muerta y a mis dos clientes?. ¿Entregarte y decir que lo hiciste por amor?. ¿Matar a la gente por la calle hasta que te abatieran?. Los enemigos no tienen que morir, porque entonces no hay nada en qué apoyarte. ¿Qué hago yo con mi victoria si ya nadie me amenaza?. Por amor es igual que por desamor, igual que por indiferencia. (Coge la pistola). ¿Se engaña quien sabe que es un engaño?. Yo amé una vez, una vez muy lejana y no volveré a amar. Si tenemos razón, si tenemos Poder ¿de qué sirve amar?. No debiste coger la pistola ni la bandera del amor porque rompiste el silencio. Si no lo hubieras hecho al marcharse estos clientes te hubiera dicho “¡vaya dos!, al menos saben que se quieren para un rato” y tú me habrías dicho “sí”, como siempre me decías “sí”. Pero te rebelaste y eso tiene sus consecuencias. (Se oye el sonido de una sirena, oscurece el escenario. Se oye la detonación de un disparo).

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FIN DE ACTO TERCERO

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ACTO CUARTO

Escena séptima

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(En el salón de su casa Amor lee el periódico sentada en una butaca, pasa varias hojas).

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Escena octava

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(Entra Joy).

JOY: Hola, Amor, (se acerca a ella, le da un beso, a la vez que ella).

AMOR: Hola.

JOY: ¿Cómo va el mundo?.

AMOR: Como siempre, la Bolsa sube y ayer bajó, sube la gasolina, la guerra que dicen que va a acabar (pasa las hojas y señala las noticias), será para que empiece otra, (lee en silencio) un caso de corrupción, otro más. Negociaciones de los políticos, los ecologistas protestan por las obras del ayuntamiento. Como siempre. ¿Y tú qué tal?.

JOY: Como siempre.

AMOR: ¿Como siempre?.

JOY: Bien. (Se sienta en una silla, cerca de Amor. Amor le mira y se sonríen. Ella sigue leyendo el periódico. Respira hondo). En el trabajo bien, sin novedades.

AMOR: Yo también. Sin novedades. (Silencio, Amor hace que lee el periódico, Joy coge una revista que está en la mesita y la ojea). La casa parece vacía sin Perlita y sin Arturito.

JOY: Sí.

AMOR: A ver si aprovechan para aprender bien inglés. ¡Es tan necesario para trabajar aprender idiomas!.

JOY: Creí que aprenden inglés para leer a Shakespeare.

AMOR: ¿Leer a Shakespeare?.

JOY: A autores de habla inglesa.

AMOR: ¿Para qué van a leer?, ¿para que sueñen?. Lo importante es conocer la realidad. Y lo que se lee de ella tampoco es que merezca mucho la pena. (Deja el periódico). No cabe duda que aprender inglés abre muchos caminos. Eso dicen. Asignaturas de inglés, clases en inglés, campamentos de inglés, viajes para aprender inglés.

JOY: ¡Qué va a ser de los traductores!. Además las obras de Sakespeare están traducidas.

AMOR: Y ni aun así las lee casi nadie.

JOY: Siempre hay gente con ganas de perder el tiempo. “Ser o no ser, he ahí el dilema”. (Se ríe).

AMOR: Has leído algo de ese autor. Mucha gente sabemos que es un escritor, pero nada más.

JOY: (Se levanta). No. No he leído nada de él.

AMOR: Yo tampoco.

JOY: ¿Qué más da?.

AMOR: ¿Y cómo sabes eso de “ser o no ser”?. No es la primera vez que lo oigo.

JOY: Debí de ver algo de eso por la tele, lo decía un chico que vestía de negro con una calavera en la mano. Y todo para decir “ser o no ser”, ¡pues claro!, o se es o no se es. Como ese que cada año pelea con una espada porque quiere relacionarse con una monja, “no es verdad, ángel de amor”, ¡no es cursi ni nada!, mató incluso al padre de ella.

AMOR: Cuando fuimos al cole estudiamos esas obras, y nuestros hijos lo mismo. Don Juan Tenorio, El Quijote (piensa) y otros.

JOY: El nombre de los autores, el nombre de la obras y que si el estilo, que si es del romanticismo que si es realismo social, ¡todavía me acuerdo de esta expresión que nunca la he entendido. Luego en la vida todas esas listas de obras y autores no valen para nada.

AMOR: El inglés y la informática es lo que tienen que estudiar, nuestros hijos se preparan para la vida moderna.

JOY: Acabarán trabajando en una oficina, atrapados como nosotros en un horario. ¡Pero a final de mes el sueldo! y que nos quiten lo bailado.

AMOR: Ahora hacen muchas cosas con el ordenador. Me acuerdo cuando en el cole no tenían dinero para colchonetas y dejaron de dar volteretas. Les regalaron un ordenador a cada uno. ¡Qué ilusión nos hizo!. Y ellos no veas, ¿te acuerdas?.

JOY: Claro que me acuerdo. Si lo piensas bien están atrapados en una pantalla, ¿qué más da?, el caso es estar atrapados, antes y ahora. ya no dan volteretas.

AMOR: Me han dicho que para las pruebas de barrendero y para trabajar en jardines del ayuntamiento te piden saber inglés.

JOY: Sí, para que luego den las plazas a dedo. Pero tienen que seleccionar al personal, ¡a tontos que parezcan listos!, que sepan inglés y dar a intro para buscar un empleo y saber todo lo googleriano que hay que saber. De todas formas hay traductores en internet y las flores no saben idiomas.

AMOR: Traductores de la realidad. ¡Vaya ramo de flores que me enviaste este año por el ordenador en mi cumpleaños, con música y todo. (Deja el periódico en la mesita y se levanta). Ahora también se lee la prensa por la pantalla del ordenador. (Se pone haciendo que mira con ojos de plato una pantalla imaginaria).

JOY: (Se sienta en el sofá en el que estaba sentada Amor) Ahora te puedes poner cómoda en el sofá con el ordenador encima y leer tres, cuatro periódicos, los que quieras y mandar mensajes a una amiga, y ver qué dicen unos y otros, gente conocida y desconocida en las redes sociales. Ya no leo ¡tantos mensajes chorras que recibo!. ¡Estoy harto!.

AMOR: Internet es muy práctico, pero a mí me gusta ojear los correos y la red en el trabajo, por lo menos se pasa el rato y parece que estás trabajando, pero en casa quiero tranquilidad. Ahora demasiada, sin la nena y el nene la casa parece vacía.

JOY: Estamos los dos.

AMOR: Pero no sabemos sino unas pocas palabras en inglés. (Pronuncia mal) I love.

JOY: Sabemos usar el ordenador, es la manera de estar conectados con el mundo.

AMOR: Por cierto desde mi cumpleaños no me mandas mensajitos por internet, las flores, el conejito, los comecocos que se besan.

JOY: Me cansa, al principio me hizo gracia, pero luego lo mandaba por mandar.

AMOR: ¡Y qué coñazo!, estaba ocupada con los balances y con los presupuestos y ¡un aviso tuyo!. Dejaba lo que estaba haciendo, para abrir tu mensaje no sea que fuera algo serio, y la gracia. Me gustaba, no creas que no, pero acabé dando a la tecla que responde automáticamente.

JOY: Yo también puse lo que te mandabas programado para cada día con un logotipo de amor diferente, pero se me olvidó renovarlo y por eso luego se repitió.

AMOR: ¿No tienes la agenda al día?.

JOY: No, la uso muy poco. (Amor se sienta en la silla).

AMOR: ¡Ay! (suspira, bosteza).

JOY: Se usan poco ¡tantas cosas!. Fíjate todas las aplicaciones que tiene un ordenador, usamos una mínima parte de todas sus funciones, lo mismo con el teléfono móvil. Del coche hay botones que no sé ni para qué sirven.

AMOR: A mí me pasa lo mismo con la lavadora, ni con las instrucciones me entero de todo lo que puedo hacer con ella, dicen en los anuncios que hasta se puede programar. Al final metes la ropa, pones el detergente y el suavizante colocas la rueda en cuarenta grados y das al botón para lavar ropa blanca y todo lo demás. Gusta tener cosas buenas, saber que es una lavadora de prestigio, pero funcionamos con el automático, ¡siempre con el automático puesto!. La plancha que me regalaste en Navidad tiene hasta radio, pero pongo la de la salita porque ¿para qué la tenemos si no?.

JOY: Ah, no sabía.

AMOR: La de la plancha se oye con interferencias y no puedo quitarla porque si no la plancha no calienta. Así que he tenido que comprar otra plancha sin radio incorporada, insistió el vendedor que probase una con teléfono incorporado muy práctico para hablar mientras que hablo, pero quita, quita que ¡ya quedé escarmentada!.

JOY: Claro.

AMOR: Hace poco leí en el suplemento del periódico que usamos el cerebro sólo un diez por ciento de su capacidad.

JOY. En cierta manera ¡menos mal!.

AMOR: (Coge el periódico). Voy a ver qué echan a esta hora en la tele. (Ojea el periódico). Las películas son malísimas, parece que cada año repiten las mismas cambiándolas de canal. Los reportajes son un rollo. Al final no queda más remedio que ver los cotilleos.

JOY: Los programas que nadie ve, pero acaban siendo los de máxima audiencia.

AMOR: Que si una se separa, que si otro dice, que si han visto a no sé quien con no sé cual. El caso es que entretiene. Y tienes que estar al día, porque como salga la conversación algo de lo que cuentan y no estés enterada quedas en la oficina como si fueras un mueble, una auténtica pasmarote.

JOY: Aquí sí que parecemos dos muebles.

AMOR: ¡Lo mejor para descansar!.

JOY: Podríamos cansarnos un poco.

AMOR: Ya veo por donde vas, ¡siempre pensando en lo mismo!.

JOY: Y siempre para otro día. Cada vez pasa más tiempo entre una vez y otra.

AMOR: ¿Qué quieres que haga?, no estoy motivada. Pero si quieres vamos al cuarto.

JOY: Podíamos aprovechar ahora que no hay nadie. Ahora no tienes que decir que puede venir alguien, que me dé prisa y luego te quejas de que no te acaricio, de que no te beso y “date prisa”, “venga termina”.

AMOR: No me apetece mucho, pero ya te he dicho que lo hacemos y ¡ya está!.

JOY: No, así no. No me gusta, después me queda una mala sensación, parece que te sacrificas y no quiero eso. Estoy harto.

AMOR: ¿Harto de qué?. (Joy queda pensativo). Si no te puedes aguantar y no quieres hacerlo tú solo me abro de piernas y ¡ya está!, ¿qué quieres?.

JOY: Pasión,¡quiero pasión!.

AMOR: ¡Oh!, sí, pasión, pasión. Y entras en casa y hola, si es que saludas, que a veces me he asustado al oír pasos sin saber que habías entrado en casa.

JOY: Lo que faltaba. (Se pone de pie). Te doy un abrazo y me empujas con los dos brazos. Te voy a dar un beso y te apartas.

AMOR: Es que te pones muy pesado, muy pegajoso.

JOY: Te doy un pellizquito y (imita una voz femenina) “¡quita, quita!”.

AMOR: Siempre me das un beso con un azote en el culo, o con un pellizco y si en ese momento no me apetece ¿qué pasa?.

JOPY: Nada, no pasa nada. Que cada vez funcionamos menos.

AMOR: Por ti estaríamos a todas horas.

JOY: Con un minuto me conformo.

AMOR: ¡Ja!, un minuto y luego más y al final no hay quien te pare.

JOY: Hay que aprovechar que no te duela la cabeza, que no estés cansada, que no te hayas enfadado por cualquier tontería. ¡Por favor!.

AMOR: (Se levanta). ¡Hay que ver!, ¡lo que hay que oír!. Vengo de la peluquería y ni te enteras, ni una sola vez me has dicho qué guapa estás. Si te digo “no me ves más elegante”, (con tono de burla) “ah, sí, sí”, sólo te fijas en mí cuando estoy desnuda, siempre estás mirando el culo, ¡podías mirarme a los ojos, alguna vez!.

JOY: Es el colmo. Te miro a los ojos y (burlescamente) “qué estás pensando”, y hasta te has atrevido a decirme “ahora no toca” como si nuestra relación fuera planificada con un guión de lo que hay que hacer en cada momento, y, ¡claro!, quien dice cómo, cuándo y dónde es (con ironía) “la señora”.

AMOR: ¡Mejor será lo que quiera (irónicamente) “el señorito”!. Me regalas, ¡dices que me regalas!, porque es un regalo para ti, unas bragas que se comen, y me las tengo que poner para estrenarlas. ¡Qué asco, que guarrería!, y agacharme con ellas para excitarte y tú de rodillas como si fueras un pelele.

JOY: Yo creí que a ti también te divertía.

AMOR: Me las puse, te las comiste, ¿o no?. Para divertirte a ti.

JOY: Fue un paquete de cinco, y sólo ¡una!, sólo usamos una, una vez.

AMOR: Las otras ya habrán caducado. ¿Y las medias de red?, andar con ellas desnuda y con tacones, para excitar al (irónica) “buscador de experiencias sexuales raras”. ¡Vete a google!.

JOY: Es un juego, para romper la monotonía, para probar cosas nuevas.

AMOR: Un juego para ti.

JOY: ¿Y para ti?.

AMOR: Una tontería.

JOY: Una tontería (silencio). Empezamos haciéndolo dos días seguidos, ¡qué récord!, luego cada tres días, cada semana, luego una vez al mes, ahora ¡cada seis meses!, la próxima vez dentro de un año. ¿Esto es una relación?.

AMOR: Tengo que estar inspirada. ¡Estoy cansada!. ¿No te das cuenta que tengo que resolver muchos asuntos, que tengo que estar pendiente de miles de trámites?. Y de los niños ¿quién está pendiente?. Una cosa es estar liberada y otra muy diferente es estar a tu disposición, liberada cuando a ti te dé la gana. En el trabajo tenemos que cambiar toda la base informática, ¿sabes lo que es eso?. Llego a casa y (voz cursi), “hola cariño, estoy loca por ti y tengo ganas de hacer el amor”. ¡Vete a la mierda!.

JOY: O salir a dar una vuelta.

AMOR: Para luego en el ascensor darme azotitos en el culo, (con ironía) en el culito.

JOY: Follar ha acabado siendo una moneda de cambio, para celebrar un aniversario, casi como si fuera un sacrificio in-ex-tre-mis, para mantener viva nuestra relación, como si fuera una concesión magnánima en lugar de salir de ti. Primero aguanté nuestra falta de relación para no estar solo, luego para parecer que no lo estoy. No puede ser así. ¡Estoy harto!.

AMOR: Sólo sexo. ¿No tienes otra cosa en la cabeza?.

JOY: Muchas cosas, también con el sexo, porque es el cemento que nos une, lo que nos hace seguir juntos, pegados.

AMOR: El sexo por el sexo.

JOY: El sexo y todo lo demás.

AMOR: Todo lo demás y la sexualidad.

JOY: Da lo mismo, el orden de factores no altera el producto.

AMOR: Hacer el amor no es un número que se suma, es algo muy diferente, no entiendes nada. El amor, convivir, no es una cuenta de sumar o restar. ¡Y tú contando los días que pasan para hacer el amor!.

JOY: Tampoco es literatura, no es teatro, no es poesía, no es geografía, no es música ¡celestial!, no es gimnasia, no es conocimiento del medio, ¿qué es?.

AMOR: ¿Qué es?, dilo tú. ¿Aguantar?, ¿decir siempre que sí?. ¿Me quedo en casa y me pongo a tu servicio?.

JOY: Llegar a casa acaba convirtiéndose en un problema. Si me acerco a ti que me acerco, si no me acerco que no me acerco. Si te doy un beso crees que sólo pienso en “eso”, si no te lo doy es que te desprecio. Será mejor que pongas en la puerta cada día qué tengo qué hacer. ¡Qué disfraz me tengo que poner!.

AMOR: Mejor me pones tú el letrero que corresponda para cada momento. ¡El menú del día!, ¡por favor!. Antes los varones tuvieron su amante, la esposa para la casa y una amante, putilla por regla general, para divertirse en la cama. Hoy ya no os divertís ni con una ni con otra. Las mujeres tenían sus juegos entre ellas que llamaron amistad con sus besos y caricias y frenesí sin saberlo. Ahora tenemos el teléfono móvil para llamarnos con una tarifa plana y mandarnos chistes por el correo electrónico. ¿Quién nos ha engañado?.

JOY: ¡Viva la liberación sexual!. Al final la sexualidad es un conflicto a voces, del que no sabemos nada. ¿No estarás insinuando que contraté un servicio cuando lo que hice fue llamar a la pizzería?.

AMOR: Que fino te has vuelto, ¡un servicio!.

JOY: Tú fuiste la que dijiste que en una relación de dos no cabe una tercera persona. Tus amigas dijeron que suprimiéndose la censura, y con la libertad sexual se acabaría la prostitución, que la explotación sexual pasaría a la historia, ¿te acuerdas?, desde entonces se ha multiplicado por mil.

AMOR: Saber que pagas a una zorra hubiera sido la excusa para separarnos. Lo has dicho tú, ¡en una relación de dos!, pero nosotros mantenemos una relación de uno y de otro, que de vez en cuando chocamos.

JOY: Esa es la sensación que yo he tenido.

AMOR: ¿Desde cuando?.

JOY: Desde siempre. Nuestro encuentro fue fortuito y así ha seguido. Hemos querido tener nuestra propia vida y no hemos sido capaces de crear nada en común. Salir al bar o ir a las fiestas familiares que cada vez aguanto menos.

AMOR: Puede que eso no exista otra manera de convivir.

JOY: Quizás quienes no existamos somos nosotros.

AMOR: Pues yo te veo. Y yo ¡creo que estoy aquí!, a ver si es que voy a ser un fantasma.

JOY: Actuamos en la comedia de la vida. Y pagamos para que a nuestros hijos les tengan atados a una farsa.

AMOR: Para poder trabajar y darles lo que necesitan, una buena preparación para su futuro.

JOY: Nos encauzan y luego nosotros encauzamos a nuestros hijos dando vueltas a un horario y todo está encauzado. Una cadena interminable, llega el momento de casarse, pues sí, de tener un rollo, pues sí, todo lo tenemos al alcance de la mano, cuando toca. Siempre pensando en el sueldo de final de mes.

AMOR: Hay que tener dinero para vivir. Ahora tenemos que pagar ¡hasta por entrar en los urinarios públicos!. Incluso ya en muchas iglesias cobran para entrar a verlas.

JOY: Mejor, el dinero tiene que servir para algo y mira así parece que pagar es algo biológico, la prolongación del pito, acoquinas y meas.

AMOR: Las mujeres no tenemos pito.

JOY: Pues metes el dinero en la ranura y meas. Mear va a ser como ir de putas, pagas y meas. Es lo más coherente que hay. Seguro que hay gente que protesta y que esos ecologistas picapleitos harán campañas para no pagar. ¡Pues que no meen, joder!, que no meen.

AMOR: ¿Qué quieres?, ¿una casa más grande?, ¿un yate?, ¿una muñeca de plástico?.

JOY: No sé qué quiero, pero estoy harto y me gustaría gritarlo a los cuatro vientos.

AMOR: A nadie le importa. ¡Yo también estoy cansada!.

JOY: No lo entiendo, tienes una asistenta.

AMOR: Tenemos. ¿O te olvidas de que el trabajo del hogar ha de ser compartido?.

JOY: Tenemos una asistenta. ¿La compartimos también?.

AMOR: Muy gracioso.

JOY: La comida la traemos todas las semanas casi hecha, el único trabajo es calentarla en el microondas, cenamos muchas veces fuera de casa, nuestras madres guisaban a fuego lento ¡y qué lentejas!, que croquetas, las albóndigas de mi tía Amalia, el arroz con leche de la abuela Dorita, y nuestras abuelas no tuvieron lavadora, ni lavaplatos. Mis dos abuelas siempre quisieron que fuera a verlas, me daban una onza de chocolate y caramelos de café con leche, de los que se pegaban en los dientes.

AMOR: Todo lo que tenemos y por lo que luchamos cada da cuesta dinero. Antes no hacían falta tantas cosas, un vestido para cada día, cosían el de siempre y ¡a correr!. Hoy todo cuesta dinero y lo queremos todo.

JOY: Pero ¿dónde está el tiempo?. Tampoco nuestros padres se complicaron la vida. Se casaron y ya está, tendrían sus historias pero ¡luchaban por seguir adelante!. Mi madre tuvo seis hijos, mi abuela nueve y nosotros con dos estamos ahogados. Ni siquiera tenemos un rincón para nosotros.

AMOR: ¡El descanso del guerrero!.

JOY: ¡No lo entiendes, joder!.

AMOR: Soy tonta y tú eres el listo. Te comparas con épocas en que la gente estuvo reprimida, la mujer fue un objeto para el varón y ¡no sabéis salir de ese esquema!.

JOY: ¿Y vosotras?. ¿Y tú?.

AMOR: Nos hemos liberado. Nos hemos casado sin esposarnos al mismo tiempo, ¡no somos prisionero el uno del otro!.

JOY: ¿Y qué nos ha hecho presos?.

AMOR: Nada, podemos hacer lo que queramos, somos libres y las mujeres nos hemos liberado. Lo que pasa es que no hemos tenido tiempo, siempre ocupadas en ir al trabajo, en venir del trabajo, pendientes de lo que hay que hacer al día siguiente, lo que hay que mandar a la asistenta, los seguros, la mutua del coche, llevarlo al taller, las matrículas de los niños, irles a buscar a la salida de música, del deporte, de las clases de repaso, llevarles a la Escuela de idiomas, a ver cuando tienen coche para que puedan ir ellos solos. Siempre con miedo a que les pasara algo y siempre una noticia en la tele sobre algo truculento que ha asado a alguien, ¿y si fuera a mí a quien le pase?, ¡y acabo por no dormir!. Menos mal que tú también has ido y venido con ellos alguna vez, de otra manera hubiera sido imposible.

JOY: No hemos aprovechado el tiempo que hemos estado juntos.

AMOR: Como si no hubiera otra cosa que hacer que estar juntitos todo el rato.

JOY: Al menos unos segundos.

AMOR: Unos segundos y luego un poco más y luego, luego no nos quedan ganas para otras cosas.

JOY: (Irónico). ¿Y no es eso maravilloso?.

AMOR: Es perder el tiempo.

JOY: Si me volviera a casar lo haría con un contrato de separación previo, sabes ¿para qué?.

AMOR: ¿Para qué?.

JOY: Para tenernos que juntar sólo y únicamente si queremos estar juntos.

AMOR: Estoy de acuerdo contigo, pero ¿cuánto dura ese contrato?. Como la libertad por la que hemos luchado durante siglos las mujeres, y ahora no sabemos donde nos hemos metido.

JOY: Libertad para hacer lo que se quiera, sin complejos, ¡viva el amor libre!, una sexualidad plena, nos dan la libertad y nos inyectan la desgana, el miedo, igual que el hada de los cuentos que con una varita mágica nos toca y ya no tenemos ganas de nada.

AMOR: No serás tú que siempre estás queriendo sobetearme, acostarte a cualquier hora.

JOY: Muchas veces tengo ganas, es la única manera de sentir que estoy vivo y mientras que me dices no, es mejor que nada. La libertad aparece, desaparece, no es nada. La vida es una chistera.

AMOR: Con un conejo.

JOY: Cuando hay magia.

AMOR: ¿No crees que llevamos demasiado tiempo juntos?.

JOY: Sí. Ha dado lo mismo juntarnos que no y ahora da lo mismo separarnos que no separarnos. Da lo mismo seguir que no. No queda nada.

AMOR: Y a los niños como se lo decimos.

JOY: Ya son unos mozos. Les dará lo mismo, pensarán que hacemos como los artistas de la tele y de quienes salen en las revistas. A ellos también les da lo mismo todo.

AMOR: Entonces ¿damos por concluida nuestra relación?.

JOY: Sí, vale.

AMOR: Compartimos el abogado, para que salga más barato y llegamos a un acuerdo mutuo.

JOY: Sí.

AMOR: Espero que no te importe que rehaga mi vida sentimental con otra persona.

JOY: Puedes hacer lo que quieras a partir de ahora.

AMOR: ¿No vas a lamentarlo?, ¿no vas a pedirme que sigamos juntos, ni a llorar de pena?, ¿nada?.

JOY: No. ¿Y tú?.

AMOR: Tampoco. Me da lo mismo.

JOY: Y así hemos pasado todos estos años. Dándonos lo mismo.

AMOR: Al menos no nos hemos maltratado, porque ¡se lee cada noticia!. A mí eso de las pasiones siempre me ha parecido exagerado y violento. En las telenovelas siempre hay muertos ¡y lo que sufren los personajes!.

JOY: Para amar hay que sufrir un poco. Y nosotros queremos ser felices. Quienes se atormentan con los celos se baten en una lucha interior insoportable, pero lucha al fin y al cabo en su intento de resolverlos siguen adelante. La vida en pareja es eso: seguir.

AMOR: Es lo más posesivo que hay.

JOY: Debería acabarse con los celos y con eso del amor para siempre. Debería prohibirse, ¡por higiene mental!. Prohibir el amor y que nadie viva bajo el mismo techo que otra persona más de cinco años.

AMOR: Como lo prohíbas ya verás a todo el mundo jurarse amor eterno. Lo mejor es dejar las cosas como están, que transcurran los acontecimientos y ver que las personas pueden quererse un tiempo y luego separarse ¡y todos y todas tan amigos!.

JOY: (Está un rato pensativo). Quiero decirte una cosa. (Amor le mira). Creo que nunca nos hemos amado.

AMOR: Lo sé. Si nos hubiéramos amado nos habríamos hecho mucho daño el uno al otro.

JOY: ¿Hay que aceptar el amor con su dolor?.

AMOR: Sí. Pero no merece la pena. Al final quienes se aman son los que más se separan y mucho antes que nosotros.

JOY: Defender el amor lleva a la locura.

AMOR: o normal es hacer un contrato.

JOY: Lo normal también es una locura.

AMOR: Separarnos es lo normal en una relación que ha llegado a su fin.

JOY: ¿Te imaginas que no te dejase salir, que te dijese que eres mía y sólo mía, mía o de nadie?.

AMOR: Me parecería ridículo.

JOY: A mí también.

AMOR: Hagamos cada uno nuestra vida y ya se lo comunicaremos juntos, si te parece ,a nuestros hijos, ¿de acuerdo?.

JOY: Sí. Me parece muy bien, conforme. (Amor se sienta en la butaca). Amor.

AMOR: ¿Qué?.

JOY: (Pasa un rato pensativo, dando pasos de un lado a otro muy lentamente). ¿Crees que pudo haber sido nuestra historia de otra manera?.

AMOR: No lo sé, no me lo imagino. (Coge el periódico, lo ojea).

JOY: Alquilaré un apartamento.

AMOR: No tengas prisa.

JOY: Pero estar separados y vivir juntos es incómodo.

AMOR: Será como hasta ahora.

JOY: Sólo que no te diré nada, me refiero de “eso”.

AMOR: Claro. (Se levanta, se acerca a Joy y le da un beso en cada mejilla). Te deseo mucha suerte.

JOY: Y yo a ti. Todo depende de la suerte en cada momento, lo que toque en la lotería de la vida.

AMOR: Te deseo lo mejor. Suerte.

JOY: ¿Qué es lo mejor?.

AMOR: No lo sé.

JOY: Voy a dar una vuelta, me apetece pasear por la calle.

AMOR: Yo saldré al balcón, a ver que veo.

(Joy se va, sale de la sala y luego de la casa sin dar un portazo, silenciosamente. Amor sale al balcón. Se baja el telón que es una foto de la imagen de la primera escena, los maniquíes y un balcón).

– FIN –

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1“de la mar” y “del amar”.

1Jean Paul Sartre, “El Ser y la Nada”, “la vida es una pasión inútil”.

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El amor de Joy por Ramiro Pinto se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.
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