Cómo surgió “Margarito”

El arte contra la corrupción

Antes de las elecciones municipales del año 2008 el candidato del  partido socialista se reunió con los grupos sociales para solicitar su apoyo. La condición para dicho encuentro fue que renunciase a cualquier intento de privatizar el agua. Se aceptó por escrito incluir en el programa la defensa de la gestión pública del agua.

Al poco tiempo de ser alcalde inició los trámites para privatizar el servicio de aguas. La concejala de Medio Ambiente, Dª Humildad Rodríguez, ante la falta de ética y por el incumplimiento de un compromiso adquirido con la ciudadanía dimitió, todo un gesto de honestidad y compromiso con la palabra dada.

¿Por qué echan al autor de Margarito?

Los movimientos sociales organizados en torno a la Coordinadora contra la privatización del agua decidieron una serie de protestas en los plenos municipales, por degradar la democracia como lo hizo.

Se pensó tirarle unos zapatos, como gesto por su acción totalitario y antidemocrática. Pero estuvo en León el poeta libanés Adonis, quien, al ser preguntado que le pareció el gesto de un periodista tirando un zapato al presidente de EE.UU, dijo que es una imagen agresiva y que a los políticos que no tienen palabra, que son crueles hay que lanzarles la poesía. Se inició de esta manera una intifada poética leyendo en un pleno poemas, hasta que el alcalde hizo uso de las fuerzas de seguridad y desalojó la sala de plenos.

Se inició una protesta desde el arte contra la corrupción política y la degradación de la democracia, en la que participó Ramiro Pinto. Este autor de teatro escribió una obra, “Margarito”, que llevó a otro pleno disfrazándose de uno de los personajes. También le echó la policía a instancias del alcalde.

Es curioso que personas que han leído la obra la asocian a actos de corrupción política de sus respectivos lugares, lo que quiere decir que la técnica de usurpación del erario público para hacerlo pasar a manos privadas es una técnica del poder  que cambiando los temas funciona siguiendo las mismas pautas.

En la mano de quien lleva el paraguas la obra "Margarito"

Margaritoes una pieza dramática en forma de tragedia.  No se refiere a  un lugar  concreto, ni a una situación determinada, sino que el autor logra llegar a la esencia del Poder cuyo proceso de control responde a una técnica que se aplica contra los ciudadanos, siempre a través de los resortes que éstos le dan al gobernante mediante su voto.

Como cualquier obra de arte que se precie en un texto teatral contiene un gran contenido social. Puede encuadrarse en el teatro protesta, de denuncia, pero más bien es un clásico en cuanto a estilo y contenido, que desvela, hace visible los mecanismos de quienes adquieren poder.

Nos encontramos ante una pieza clásica moderna y actual, una auténtica tragedia, cuyo significado etimológico es “tragos ode“, que quiere decir “canción del macho cabrío”. Nunca mejor dicho para este guión que busca, en su desarrollo trágico, lo que Aristóteles dice: suscitar emociones y desencadenar una acción llevada por la fatalidad, hoy día el Poder, lo cual es una condición para ser tragedia. Y es que este género, tragos ode, conlleva una enseñanza, en este caso la desconexión del discurso político y el del Poder, que paulatinamente lleva a la muerte de la democracia, por usar la técnica de tergiversar el lenguaje para la comunicación social, que sólo el arte de la palabra puede contrarrestar. El autor vuelve su mirada a los orígenes del teatro, al mundo griego.

La reunión con el PSOE se hizo con la condición de que descartase la privatización del agua. Así lo dijo y por escrito se puso en la base del programa: respeto a la gestión pública del agua. Humildad Rodríguez asistió y reconociendo este compromiso dimitió. Ramiro Pinto está con barba para preparar su disfraz de Pavarotti en los carnavales. Los grupos vecinales, ecologistas, sindicatos no quisieron que se sacaran fotos, para no ser utilizados como propaganda, pero el alcalde, por su cuenta y riesgo, llamó a los medios de comunicación.

La tragedia, en la Grecia clásica, la protagonizan reyes o héroes, de lo contrario sería un drama. Observemos que el héroe moderno, quien sale en los periódicos, el elegido, es quien retrata el autor siguiendo los pasos de Sófocles que acerca la tragedia al pueblo y se dirige directamente al mismo. Saca a los personajes de su Olimpo particular para verlos de cerca. Esta obra recoge una tradición teatral que consiste en impulsar un nuevo renacer de la cultura, terreno en el que crece y se desarrolla la política. Es con este género que se impulsó el renacimiento no sólo del arte, sino de la política, la economía y otras facetas de la vida humana. También de Eurípides recoge el autor de “Margarito” la posibilidad de actuar contra el hado, contra el destino, hoy el Poder.

Ridiculiza las injusticias del despotismo provinciano que tanto daño hace a los ciudadanos, con un realismo  que estremece y al mismo tiempo hace reír.

El autor consigue desnudar la realidad política, la presenta ante nuestros ojos mediante una fina y sutil ironía, con la que consigue que el monstruo se vea ante el espejo y, de esta manera, se horrorice, tal cual cuenta la leyenda. En dicho espejo también podrá verse un resplandor, también monstruoso, el silencio de la inmensa mayoría, como telón de fondo.

Se advierte que cualquier coincidencia con la realidad es pura coincidencia.

"Pobre democracia, pobre democracia", gritaba al salir

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