Bu, Ble, A.

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(Son tres estatuas: Bu, Ble, A) 

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I acto

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primera escena

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BU: No se oye nada.

BLE: Nada, nada, nada.

A: ¡Nada de nada!

BU: No os preocupéis, ya se oirá algún sonido.

A: Creo que oigo algo ¡Escuchad! (Desde un casete: pedorreta)

BU: ¿Una ráfaga de metralleta?, ¿o es un misil?

BLE: No oigo nada. Bueno lo que he oído también se huele.

A: Ja, ja, ja. Es una broma. Quiero daros ánimo.

BU: ¡No estamos para bromas! Esta situación es muy seria ¡Estamos haciendo historia!

BLE: ¡Somos historia!

A: Por lo menos queda, queda, queda…quedamos  algo.

BU: ¿Es otra broma?

A: No, es nuestra historia. Quedamos nosotros.

BLE: Ya, pero ¿de qué sirve que  seamos estatuas si no nos ve nadie?

BU: Ya vendrán. Habrá algún esquimal que pase por aquí.

BLE: M e parece que allá, en el Polo, tampoco va a quedar nadie.

A: Bueno ¡misión cumplida! Sabemos que no habrá más amenazas de destrucción masiva, aunque  escondan las armas no las podrán usar. La seguridad ya abarca a todo el planeta.

BLE: Je, je. Es una buena broma.

BU: Jo, jo. No me hagáis reír que me agrieto. Jo, jo ¿No os lo dije? Os iba a hacer pasar a la Historia.

BE: Algo es algo.

A: Si al menos los muertos hablaran.

BLE: Ya no hay vivos, luego viviremos unos varios años en paz.

BU: Menos mal que las estatuas podemos hablar.

A: Me siento orgullosos de ser un habitante de la Historia.

BLE: Quedamos tres estatuas en el mundo. Tiramos las del malo y luego vinieron las demás, cada cual por un motivo diferente, pero acertado.

BU: A mí me dio mucha pena cuando cayó la estatua de la libertad ¡Y encima por el fuego amigo! que se equivocó de objetivo. Pero la culpa fue de los terroristas que amenazaron con destruir el mundo liebre.

BLE: ¡Dirás “libre”!. 

BU: No, digo bien: “Liebre“. Todo el mundo iba de prisa de un lugar a otro, como las liebres. Pero eran libres, sí, pero más liebres que libres. Lo que digo parece una broma, pero no lo es. Tiene enjundia.

A: Tuvimos que defendernos. No me cabe la menor duda. No nos quedó más remedio que ir a la caza del terrorista. Amenazaban a las liebres, ja, ja.

BLE: Esos pérfidos estuvieron  infiltrados por todas partes.

A: Que me lo digan a mí. Se juntaron todos contra nosotros ¡Pero les dimos su merecido!

BU: No queda ni uno.

BLE: No nos quedó más remedio que ser contundentes.

A: Hemos sobrevivido a los terroristas, aunque sea en forma de estatua.

BU: Los que no creyeron en mí no tienen su estatua.

BLE: Somos las únicas que quedan. En mi país la del Almirante Nelson  quedó hecha polvo. ¡Somos la memoria del futuro! Hay un antes de nosotros y un después de nosotros.

A: Me tenían que haber hecho un poco más alto. Pero con las prisas. Todo el mundo estaba con miedo ¡Si no pasaba nada! ¿Vencimos a los terroristas o no? ¡Pues ya está!

BLE: Con tanta protesta  como hubo desestabilizaron la economía.

A: Nuestra hazaña ya no cotiza en la Bolsa. Es una pena.

BU: Bueno, pero en tu país queda otra estatua en pie. Jo, jo, jo.

A: Que va, que va. Ja, ja.  Era la de Tonetti, nadie la quiso tirar, pero hice un plan especial para esa zona.  Ya lo dice el refrán: “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”, no quedó nada que no fuera solemne, como nosotros.

BLE: Pues tenemos que esperar a que haya vida otra vez y los ciudadanos de todo el mundo reconozcan nuestra labor.

BU: Que bien que nuestros espíritus sobrevivan en sus respectivas estatuas.

A: Gracias a que somos de piedra no nos afecta el frío, por lo que el efecto invernadero carece de importancia.

BLE: Y no nos hace falta comer. Ahora nadie nos sirve.

BU: Todas las guerras tienen efectos colaterales. Es así.

A: No cabe duda.

BLE: Ahora nadie nos podrá acusar de que torturamos a los prisioneros.

BU: El mundo libre vive en sí mismo. No necesita a las personas, sino la libertad.

A: Nosotros somos sus garantes.

BLE: ¡Somos los héroes de la libertad!

BU: ¿Sabéis lo que pienso?

A: ¿Qué?

BU: Que si hubiera gente nos aplaudiría. Decimos cosas importantes.

A: Y otros se manifestarían en contra. Lo sé por propia experiencia. Pero no hay mal que por bien no venga. A mí ya nadie me va a quitar el puesto.

BLE: Y si hubiera algún periodista, nos sacaría en las portadas ¡Seguro! Somos gente relevante y de reconocido prestigio. 

BU: Y nos haría alguna entrevista. Yo todavía tengo cosas importantes que decir.

A: ¡Y yo! ¡Y yo!  He escrito un libro, pero nadie lo lee.

BU: Tu memoria y tus hechos están escritos.

BLE: Yo dejé un discurso grabado en la televisión para que no pare de emitirse.

BU: Es una pena que no quede nadie para escucharlo.

A: Si alguien hubiera quedado vivo durante un rato escucharía el programa y durante otro leería mi libro.

BU: ¿Y a mí? ¿Queréis que me olviden? ¡Egoístas!

BLE: No te enfades. Pero ¿qué has hecho? Yo he grabado un programa de la tele y él ha escrito un libro.

BU: ¡Yo he hecho una guerra humanitaria! ¿Os parece poco? ¡Y ahora que sólo quedamos tres estatuas en todo el mundo me queréis arrinconar!

A: No, no. Tu eres muy importante en este trío.

BLE: ¡Claro! si no, no sería trío. Je, je.

A: Lo que acabas de decir más que una broma parece un chistecito. Muy gracioso.

BU: ¡Me estoy cabreando!

A: ¿Qué quieres?

BU: Saber en qué me valorarían a mí si hubiera alguien que haya sobrevivido ¡Tengo derecho a saberlo!

BLE: No te pueden ver en la tele, porque no dejaste nada grabado para el día después. Tampoco has escrito un libro.

BU: ¡Ya lo sé!

BLE: ¿Qué te harían?

A: ¡Te obedecerían! Seguro. Porque todavía quedan armas con las que orientar a la gente.

BLE: Alguna sobrevive ¡Menos mal! Yo tres, tú tres y tú otras tres. Es un equilibrio perfecto.

BU: Pues sí, sí. Me parece muy bien. Alguien tiene que mandar para que haya paz.

A: Claro, claro.

BE: Bueno, pero tiene que haber competencia para que la economía funcione. ¿Estaremos de acuerdo en esto? Nuestra sociedad ha sido la más próspera.

A: Claro, claro.

BU: Vale, pero yo soy el jefe.

A: Claro, claro.

BLE: Eso habrá que elegirlo democráticamente.

A: Claro, claro.

BLE: Si no hay democracia ¿para qué ha servido la guerra humanitaria?

A: Claro, claro.

BU: Pero tu tienes la tele a tu favor. Y ese un libro que le ensalza.

A: Claro, claro.

BLE: Damos un discurso cada uno y luego votamos.

BU: ¿No hemos quedado que el que manda soy yo? ¡Soy el jefe!.

BLE: No, no, eso no puede ser. Somos una democracia.

BU: ¿A quién elegís?

BE: Yo a mí.

A: Y yo a mí.

BU: ¡Pues entonces os declaro la guerra democrática, humanitaria y por la paz en el mundo para que las estatuas puedan vivir libremente! Todo lo cual exige que haya alguien como yo que mande por encima de todos. Tú tienes la tele, tú ese librito, pero yo más armas porque escondí algunas. Jo, jo.

(Desde un casete, Voz: ¡Despierten! esos tres de la celda 9. Ya está listo el desayuno. El juicio, por atentar contra la humanidad, se celebra a las once de la mañana. Venga, venga a levantarse. No sé en que estarían soñando, pero ha debido ser un sueño muy gracioso)

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