Peceras de colores

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Uno chico (O) y una chica (A), de 25 años, hablan detrás de una pecera que miran atentamente.

O: Van y vienen.

A: Vienen y van. (Se miran).

O: Como nosotros.

A: Como nosotros. Vamos y venimos. (Miran a los peces).

O: Lo miran todo.

A: Como nosotros.

O: Con los ojos ¡tan abiertos!

A: ¿Qué ven?

O: No saben leer.

A: ¡Tienen que ver algo!

O: ¿Crees que nos verán a ti y a mí?

A: No sé. Puede que sí (Hacen gestos, sacan la lengua, mueven las cejas).

O: No se inmutan.

A: Si supieran leer ¿tendrían periódicos?

O: O libros.

A: Pero se mojarían.

O: ¿Y cómo los pueden escribir?

A: Nada.

O: Nada. Sólo nadan.

A: Ni tan siquiera pueden tener un título.

O: El de ser peces.

A: Ellos ven agua.

O: Sin embargo nosotros no. Sólo la superficie.

A: Ven corales, algas, otros peces.

O: El fondo marino. (Silencio)

A: No hacen el amor.

O: Que te folle un pez.

A: Los peces no follan. Lanzan sus semillas y sus óvulos al mar.

O: Qué generosos.

A: Y generosas. Las peces y los peces.

O: Creen que están en el mar. O en un río.

A: Unos lo están. Otros no.

O: Si nos vieran ¿qué crees que dirían?

A: ¿De nosotros?

O: Sí, de ti, de mí.

A: Nos ven ir y venir.

O: ¿Qué dirán?

A: Mueven la boca.

O: Sí, pero no hablan.

A: No hablan con nosotros.

O: ¿Y entre ellos?

A: Puede ser.

O: ¿Qué dirían?

A: Es posible que piensen.

O: ¿Qué pensarán?

A: Que vamos y venimos.

O: Que aparecemos y desaparecemos, porque no nos ven todo el rato.

A: No lo sabemos.

O: Nunca sabrán que sabemos leer.

A: Ni que existen libros y periódicos.

O: Están pez. Pero no son conscientes.

A: Se supone que no.

O: ¿Te imaginas a una ballena en una pecera?

A: De pequeña fui a un acuario.

O: Los peces siempre nadan.

A: A veces están quietos.

O: Respiran agua, viven en el agua, comen agua y lo que lleven las corrientes, las marinas y las de río: microorganismos, plancton. Si no, no vivirían. Viven en el agua.

A: Como nosotros en el aire.

O: Por eso no somos peces.

A: No somos peces de colores.

O: Podemos pintarnos la cara.

A: Ellos no se pintan la cara.

O: Van y vienen.

A: Vienen y van.

O: Como nosotros.

A: Ellos no hacen guerras.

O: Con tanques y misiles no.

A: Ni con estrategia.

O: Tienen tiburones.

A: Y miedo.

O: Como nosotros.

A: En la pecera no hay bancos de peces.

O: En el mar sí.

A: No necesitan sentarse.

O: Porque no tienen culo.

A: Cada vez que se negocia en un banco te dicen “siéntese, siéntese”.

O: ¿Los banqueros?

A: No, ellos siempre están sentados.

O: Y nosotros pescados.

A: En las redes.

O: Y con anzuelo.

A: Estos peces nadan.

O: Nada más.

A: Y nadan más.

O: Son de colores.

A: En el fondo del mar no hay luz.

O: Hay agua.

A: Claro.

O: Y nosotros mirando.

A: ¿El fondo del mar?

O: No. Aquí no hay fondo. Ni colores. Sólo es una pecera.

A: Pero no es una televisión.

O: No.

A: Es una visión.

O: Todo depende de cómo lo vemos.

A: Y de cómo lo tocamos.

O: Y de cómo lo oímos.

A: No oímos a los peces.

O: Son mudos.

A: Mueven la boca.

O: Ellos no nos oyen.

A: No tienen orejas.

O: Nos ven mover los labios. (Mueven los labios sin decir nada. Hacen lo mismo mientras que se miran. Dejan de mirarse y de mover los labios sin decir nada).

A: Tienen ojos.

O: ¿A ti te gustaría bucear en el fondo del mar?

A: Sí. Pero sin arpón.

O: Te gustaría ser pez.

A: No. Me sentiría ahogada.

O: ¿Y no nos ahogamos en el aire? Todos los días respiramos. En todo momento.

A: Ya estoy acostumbrada.

O: Nos acostumbramos y desacostumbramos.

A: Yo no me acostumbraría a estar nadando de un lado a otro.

O: Seguro que sí.

A: No. Mira: van, vienen.

O: Si repites una acción muchas veces te acostumbras a ella. Te amoldas.

A: ¿Estamos clavados aquí mirando a los peces?

O: Sí.

A: Porque nos gusta.

O: No es un partido de fútbol.

A: Ni un torneo de tenis.

O: Luego entonces no será noticia.

A: No hay goles. Ni puntos.

O: Pero hay peces.

A: No son noticia.

O: Si informasen de esto, sí sería algo conocido. E importante.

A: (Cambia de tono) ¡Señoras y señores, un chico y una chica miran a los peces de colores! ¡Están en una pecera! Los peces nadan.

O: ¿Quién está en una pecera?

A: Los peces.

O: Es ambigua la noticia que has dado.

A: Como todas.

O: No te dejarían decir en la radio que hay peces en una pecera y que los miramos.

A: Si dijese que unos peces de colores han devorado a quienes los miraban sí. Sería una gran noticia.

O: Pero no es verdad.

A: No importa. Sería una buena noticia.

O: Se ha descubierto que los peces de colores llevan radiactividad en sus escamas. Esto sería noticia.

A: Y crearía alarma social.

O: Los científicos buscarían una razón.

A: Los peces se trasmiten el SIDA.

O: ¿De veras?

A: No, no ves que no…

O: ¡Claro!

A: Pero puede servir para la portada de un periódico.

O: Menos mal que los peces de colores no leen la prensa.

A: Se aburrirían.

O: Y las hojas se mojarían. Aunque quisieran no pueden.

A: Luego es irrefutable que se han amoldado a no leer.

O: ¿Tú lees?

A: De vez en cuando. ¿Y tú?

O: Alguna vez.

A: Nosotros no somos peces.

O: Tampoco somos pájaros.


A: No tenemos escamas.


O: Ni alas.

A: ¿Tienes novia?

O: No. ¿Y tú?

A: ¿Qué?

O: Novio. O novia.

A: No. (Se miran. Dejan de hacerlo). Ni novio ni novia.

O: ¿Quieres que seamos novios?

A: (Piensa) Bueno. Sí. Vale.

O: ¡Qué bien!

A: ¿Qué hacemos ahora? No somos peces.

O: Podemos seguir mirándoles.

A: Sí, claro. Pero somos novios.

O: ¡Ah! (Ofrece la mano a su novia. Se asen las manos)

A: Te quiero.

O: Y yo a ti.

A: Podemos mirarnos. (Se miran).

O: Sí. No es lo mismo ver que mirar. (Se dejan de mirar).

A: Nos acostumbraremos a ser novios.

O: Sí.

A: ¿Qué te parece si vamos al cine?

O: Bien.

A: Luego volvemos a este lugar.

O: Mañana tengo una entrevista de trabajo.

A: A mí me van a despedir, pero dentro de un mes me contratan otra vez. De esta manera se ahorran la paga extraordinaria.

O: Y un mes de sueldo.

A: A todo te acostumbras, ¿no?

O: Diré a todo que sí. Luego me quejaré, pero lo importante es meterte en una empresa. Y luego es cuestión de dejarse llevar.

A: No se nos tiene que olvidar venir a dar de comer a los peces.

O: Y cambiarles el agua.

A: Si consigues el empleo podemos tener un hijo. ¿Quieres que sea niño o niña?

O: Me da lo mismo.

A: Y si no lo consigues: esperamos.

O: Mis sobrinos juegan a las maquinitas. Yo no quiero que mis hijos hagan eso.

A: Les enseñaremos que miren a los peces de colores.

O: Cuando vengan del colegio que los vean.

A: Es relajante.

O: Como no hacen ruido.

A: Y que vean en la tele sólo programas culturales.

O: Tenemos que hacer que se acostumbren a hacer los deberes y a estudiar los exámenes para que saquen buenas notas.

A: Que sean lo que quieran ser. ¡El caso es encontrar un trabajo! Yo, de pequeña, quise ser bailarina.

O: Yo astronauta.

A: ¿Has estado en la luna?

O: No. ¿Tú bailas?

A: Cuando estoy sola. Alguna vez.

O: (Mira a su novia) ¿Bailamos? (Se miran mutuamente. Sonríen. Bailan). ¿Qué pensarán los peces si nos ven bailar?

A: Es posible que no piensen.

O: Pero si pensaran.

A: (Dejan de bailar. Asidos de la mano vuelven a colocarse detrás de la pecera. Miran a los peces de colores fijamente). Pensarían que somos el sol y la luna. Que aparecemos y desaparecemos. (Siguen con la mirada el recorrido de los peces). Si yo fuera un pez pensaría que las personas son peces, pero no de colores. Que flotamos en el aire, que vamos y venimos de un lado a otro. Creemos que es nuestro camino y en realidad es ir y venir. Nosotros estaríamos en ese caso en la pecera y ellos en un pequeño mar, o en un trozo de riachuelo.

O: Si rompiéramos la pecera ellos morirían.

A: Y nosotros también si rompiéramos nuestra pecera. Somos peces de colores para los peces de colores.

O: ¿No tendríamos que dejar de ser eso que nos hace ser lo que miramos?

A: Mira cómo los peces nadan de un lado a otro sumergidos en el agua.

O: Mira como nos miran. Parece que bailan al son del silencio.

A: Como nosotros. (Se miran).

O: Ellos no pueden abrazarse.

A: Nosotros sí.

O: Ellos están en el agua, se han adaptado a estar ahí.

A: Nosotros nos hemos acostumbrado a estar fuera.

O: ¿Fuera de dónde? ¿De la pecera o del agua? (Bailan).

 – FIN-

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Licencia Creative Commons
Peceras de colores por Ramiro Pinto Cañón se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Basada en una obra en https://ramiropinto.es/escritos-literarios/teatro/teatro-breve/peceras-colores/. Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en www.ramiropinto.es.

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