Proyección social del fanatismo

Todas las sectas pretenden proyectar los contenidos doctrinarios de su organización a la sociedad. Es una manera de desarrollar sus fundamentos como algo real. Lo hacen de múltiples formas. La Comunidad, seguidores de Silo, lo hicieron con un partido político, el partido Humanista, que se presenta a las elecciones en España y que incluso llegó a formar parte de la coalición Izquierda Unida cuando ésta se formó. Hasta que la dirección de esta fuerza emergente en aquellos momentos comprobó sus connotaciones sectarias y quedaron fuera de la coalición.

Posteriormente se camuflaron en otro partido, Los Verdes Ecologistas, de manera que creó una gran confusión en el electorado por usar el nombre de otro partido ya establecido y con gran reconocimiento por parte del movimiento ecologista., “Los Verdes”, hasta que una sentencia judicial impidió tal uso del nombre. Se llamaron anteriormente “Futuro Verde” y luego “Los ecologistas”. Fue una táctica de adaptación a la realidad ante sus principios mesiánicos, de salvación y de transformación de la realidad, que pasa previamente por la manipulación (transformación interior) de sus militantes, en sesiones en las que aprenden a “romper resistencias”. Fue un fracaso, pues sólo podía captar votos con la confusión de muchos electores y la falta de información sobre quienes eran realmente.

Los gnósticos pretendieron la misma estrategia que la de La Comunidad/Partido Humanista. La proyección social de una doctrina y de un delirio mesiánico sirve para traducir los mensajes del fundador a la mentalidad de la gente y pretender de esta manera su “redención”, en la medida que tienen como objetivo “despertar” a los ciudadanos de su ignorancia y llevarles a la moral verdadera. El fracaso está asegurado, pero para tal desenlace tienen también una respuesta.

Víctor Gómez, alias Samael Aun Weor, fundó el Partido Socialista Cristiano Latino-Américano (POSCLA). Su programa viene expuesto en el libro “El Cristo social”. Lo presentó como vehículo de acción de sus ideas, sobre todo por que “la mente humana se halla en estado de decrepitud”. Con tales siglas oculta su carácter gnóstico y quiere presentarse como cristiano y social, cuando en sus fundamentos establece : “El POSCLA es el vehículo de acción social del Movimiento Gnóstico”. No sólo pretende enseñar cómo se debe pensar, sino qué se debe pensar. Entiende al ciudadano y ciudadana en su faceta psicológica y espiritual, además de como ente político y económico.

Víctor Gómez-Samael justifica su ambición de Poder y su decisión de lanzarse al ruedo político, dato que en España es bastante desconocido, en que la crisis mundial vive el momento más difícil de su Historia. Su objetivo es enseñar a las masas el camino del Cristo Social, provocando en el individuo un cambio radical y de paso poder transformar el mundo. Ofrece para los votantes a sus acólitos y a él mismo para dirigir la sociedad, pues los políticos y quienes les votan tienen la mente degenerada. También anatemiza a los intelectuales, a los que acusa de haber llevado al mundo al caos y a la anarquía.

Presenta un panorama catastrófico, imposible de salir de él si no se hace caso a sus enseñanzas. Este es un truco muy típico de las sectas. Proponen cuestiones absurdas que sin una programación metódica en cursos y prácticas es difícil de creer y de hacer caso. Analizan los problemas sociales de manera extrema y emocional, ofreciendo una respuesta. Cuando no se les hace caso cualquier acontecimiento dramático o el desenlace de una crisis la justifican y “comprenden” por el hecho de que ha sucedido porque la sociedad no les hizo caso. Internamente siempre comentan, de una manera u otra: “si me hubieran hecho caso estas cosas no pasarían”.

El objetivo de formar un partido gnóstico es tener un despliegue entre la población, de manera que se formen grupos en los más sitios posibles. Conseguirían camuflar la expansión de su doctrina con la movilización política. Lo que va a permitir a sus adeptos situarse en sindicatos, talleres, grupos de diversa índole. Hace para ello un llamamiento a sus seguidores, a los que les incita a lanzarse a la lucha: “Es urgente que el Movimiento Gnóstico se ponga en pie para luchar por el Cristo Social”.

Ante el estrepitoso fracaso de la acción política Víctor Gómez-Samael, decidió disolver el partido, con el argumento de que los hombres no son conscientes ni están debidamente capacitados, y mucho menos preparados para unas ideas como las que ellos proponen. Es obvio que se tratan de las mismas condiciones que cuando se presentaron como partido salvador. Los encargados de propagar las ideas del movimiento gnóstico siguen considerando imprescindibles tales ideas, a las que apellidan de “ideas psicológicas”. Entienden que son las nociones que regirán la sociedad de la Nueva Era. Su posterior estrategia consiste en transformar a los sujetos individuo por individuo, como forma de cambiar la sociedad.

Lo preocupante no es la participación de los gnósticos y otras sectas en la vida política, por tanto y cuanto, al ser una manifestación abierta es controlada y sabida. La gravedad estriba en la acción social que queda escondida, ocultada en forma de conocimiento esotérico.

Mediante esta faceta propagan ciertos símbolos, como la esvástica, y forman colectivos proclives a una mentalidad totalitaria, que en cualquier momento puede ser recogida por un líder carismático y actuar contra la sociedad establecida. Pero aún hay algo peor: la formación de adeptos fanáticos, dispuestos a lo que sea por lograr cumplir los objetivos de la secta. Este fanatismo está dentro de nuestra sociedad, invisible y por lo tanto difícil de ubicar y muy complicado para defenderse de él.

Es en la actualidad uno de los fenómenos que ha conmocionado al muno, el fanatismo. Desde posturas extremistas islámicas ha declarado la guerra a Occidente, especialmente a EE.UU. A poco que se indague sobre sus propósitos y fundamentos, vemos que se declara la guerra a la realidad, inclusive la realidad islámica. Analizaremos seguidamente este fenómeno, para entender que no es un manifestación aislada del mundo musulmán. Se ha activado una mentalidad que funciona solapadamente y a conciencia. Acompaña las actuaciones violentas y a cualquier suceso escatológico, pues integra sus mensajes en la sociedad a través del miedo y reafirma a los adeptos en su verdad, lo para ellos es la Verdad. Lo iremos comprobando a la luz de los textos y analizando algunos acontecimientos desde el punto de vista del fanatismo, con la finalidad de ver su estructura y sobre todo poder descubrir sus repercusiones para, en la medida de lo posible, desactivar la mecha de la violencia y la aniquilación de las personas.

Usaremos de hilo conductor los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, pero podemos comprobar que hacen resonancia con los de otros líderes de sectas y movimientos fanáticos. Prevenir el terrorismo es prevenir un paso previo: el fanatismo, que es necesario analizar y saber qué es realmente y cómo funciona.

Sobre todo cuando se observa que muchos de ellos no se contrarrestan por contrarios que sean sus mensajes, sino que se asocian, aun sin organizarse en un foro común pues aunque tienen formas doctrinales diferentes coinciden en un objetivo común: eliminar la realidad actual, lo que engloba el modelo político, social y económico, en tanto y cuanto en la realidad de la mayoría de los hombres y mujeres no cabe el mesianismo que defienden los fanáticos. Por eso todos los fanatismos defienden modelos totalitarios, que primero ejercitan con sus adeptos, a los cuales imponen una auténtica teocracia.

De cara a la sociedad es inadmisible este modelo totalitario , pues en primer lugar ¿y si Dios no existe?, o si hay gente que no cree. ¿Qué sucede entonces con esas leyes que deben regir para todos los ciudadanos y ciudadanas?. Por otra parte hay muchas ideas de Dios y creencias en Dios muy diferentes, todas ellas tan válidas y respetables como la que más. Por eso es necesario un principio de racionalidad, que permita la pluralidad y la gubernabilidad de una sociedad que tenga en cuenta la creencia y fe de cada ciudadano, aunque sean diferentes creencias, pero no que sea regido por una sola, aunque sea la articulación de varias. Semejante modelo sólo es posible mantenerlo mediante la violencia. Cuando los fanáticos anulan el razonamiento, impiden entender otras maneras de ver las cosas, incluyendo la suya, pero como una más.

Es interesante comparar textos de sectas diferentes, para ofrecer la auténtica dimensión del tema. Según se lee en el boletín “Infosec” de La Asociación AIS (Asesoramiento e información sobre Sectas) de Barcelona “la meta suprema de Cienciología es el dominio espiritual del mundo”. Pretenden que toda actuación estatal y social se ajuste a sus principios.

Los estudios del Dr. Günther Beckstein (Rueda de prensa para presentar la publicación “El sistema de Cienciología” / 4 – VI – 1998) descubre lo que oculta esta secta destructiva bajo la fachada de querer el bien para la humanidad y el mundo. Los Cienciólogos se aíslan del exterior prohibiendo dar información sobre sus actos internos. En las sesiones de auditing recogen datos íntimos de la persona a la que pretenden captar y de esta manera le van a manipular su personalidad.

En Cienciología se utiliza un lenguaje lleno de términos con nuevos significados. El miembro acaba sometido ciegamente tras un largo proceso de entrenamientos psicológicos en forma de cursos. Una parte de los cuales pretende aplicar en master de dirección de empresas. La meta es el Poder, el control del mundo a través del control del individuo. Desarrollan técnicas psicológicas y sociales para lograr sus objetivos. El estudio aludido observa que las autoridades alemanas encargadas de la protección de la Constitución consideran a Cienciología un movimiento anticonstitucional, lo que se recoge en un documento oficial del 5/6 Junio de 1997. Utilizan para sus objetivos un avance estratégico mediante la extensión de su organización y colocar a sus operarios en lugares estratégicos de la vida social alemana.

Los expertos definen su modelo como tecno-totalitario, que influyen en las personas mediante métodos de psicomanipulación. En el mismo sentido se orienta el informe del senador alemán, Hartmuth Wrocklage, Presidente del departamento del Interior de la Ciudad Libre y Hanséatica de Hamburgo. Advierte sobre la tendencia de esta organización contra la Constitución libre y democrática. y sobre todo del peligro que supone que Cienciología infiltre a sus miembros en los gobiernos y empresas para aumentar su influencia (Abril 1998)

Los activistas de diversas organizaciones vinculadas a la Gran Invocación proponen formar redes de meditación científica. Esperan la llegada de Maitreya, casi de inmediato. Llevan varios años esperando tal momento, que en un acto inicial será emitirá un mensaje televisado para que todo el mundo lo pueda escuchar y así poderse salvar. En caso de que alguien no lo oiga podrá escucharlo telepáticamente. Al parecer Maitreya, según indica la redacción de la revista que hace de Boletín de varias organizaciones afines, “Emerger Mundial”: “Maitreya surgió en el centro de los Himalaya, cuando menos se le esperaba…. desde entonces ha vivido en Londres como un hombre corriente preocupado por los problemas modernos, políticos, sociales y económicos.

Desde Marzo de 1978 ha aparecido como portavoz de la comunidad paquistaní-hindu”. Benjamín Creme que se asegura portavoz de Maitreya, predice que será quien enseñe a la humanidad. Afirma en Emerger Mundial nº 30, primavera de 2001, que la victoria de George W. Bush no es un contratiempo para la misión de Maitreya, pues ganó el Sr. Gore. El incremento del poderío militar de Bush “llevará a Maitreya a presentarse abiertamente con más rapidez, sea cual sea el estado de las Bolsas”, pues en otras ocasiones condicionó tal aparición, “adumbramiento” lo llaman, a que cayeran las Bolsas de Tokio y New York. Especifica que la victoria de Bush incrementa la tensión de los asuntos del mundo, lo que acelera el emerger de Maitreya.

Vemos la implicación política de muchos movimientos irracionales que potencian entre la ciudadanía una mentalidad igualmente irracional. Dentro de ésta se forma un núcleo de fanatismo que puede afectar el transcurso de la Historia, de manera que el desarrollo de la Humanidad se ve a menudo interrumpido por oleadas de violencia, y nadie participa en ellas por hacer el mal o para perjudicar al conjunto de la humanidad, más bien, por el contrario, actúan por el bien de la mayoría. Algo que con la actuación terrorista de grupos integristas islámicos actualmente adquiere una dimensión mundial.

El problema es el proceso mental que activa, la puesta en marcha del fanatismo dentro de la sociedad occidental. Entonces las sectas juegan un papel fundamental y adquiere mayor gravedad al ser sus métodos y su presencia algo desconocido, y sobre todo camuflado. La intervención violenta es el resultado de una presión psicológica y social que hace que la intensidad de un sentimiento irracional o arracional, se transforme cualitativamente en una actuación violenta. Aunque ésta la ejerza una minoría, se ve impulsada por una masa que reflejado el objetivo de su ideal en el triunfo de la lucha armada. Esta es una regla general a lo largo de la Historia, que las democracias han sido incapaces de abordar.

En los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, se anuncia reiteradamente la Tercera Guerra Mundial: “La futura guerra no hay duda que será atómica”. Se asombra de que no haya estallado el conflicto bélico total, pero advierte: “La humanidad aguarda con infinito terror esta pavorosa catástrofe que por anticipado sabemos que es inevitable”. Estima, el paladín de los grupos gnósticos: “Mientras exista el Yo habrá guerras”. Tal tesitura es una invitación a preparar a los adeptos en tal sentido. Lo repite varias veces, de manera que la despersonalización es una de las condiciones para formar parte del movimiento gnóstico.

Un delirio, profético y mesiánico, surge por sí mismo en la mente de quien lo visualiza, cuando lo reconoce como un mensaje que se convierte en una misión. Para propagarlo tiene que conectarlo con la realidad. Es el caso de líderes apocalípticos que actúan mediante el terror y actos violentos. La lucha delirante, de los seguidores de Bin Laden, recurre a la violencia para la redención del mundo musulmán.

Se puede justificar en otros tipos de fanatismo sobre la base de la independencia de una determinada nación o sobre el destino de una raza, o lo que sea. El caso es destruir la realidad, pero a su vez el fanático necesita, para propagar su idealización, aprovecharse de la realidad. Incluye los desastres, las injusticias en unos discursos que resaltan lo negativo de la realidad para hacer necesarias sus visiones de futuro, para hacer útil el plan que pretenden. A la vez se integra la realidad cuando sucede alguna catástrofe, para hacer pasar tales hechos como pruebas de sus profecías o augurios ideológicas.

En otras ocasiones presentan la delincuencia, la violencia doméstica, no como fruto de la problemática humana y la convivencia social, sino como consecuencia directa de no hacer caso de lo que propugnan. Esta es una de las grandes trampas en las que cae la mente de muchos seguidores de ideas fanáticas. Muchas veces sin ser un obcecado no pocos ciudadanos son arrastrados por la inercia del fanatismo, porque se presenta como una alternativa a una realidad dolorosa o injusta.

Las ideas fanáticas sirven de huida de la realidad. Por eso hay momentos de crisis personales y colectivas, en que las personas se dejan llevar, son atrapadas por estas dinámicas que desatan o justifican la violencia. El fanatismo no sólo se da en las ideas y en las creencias, con harto frecuencia también en los intereses económicos, o para cumplir estos objetivos, lo que suele pasar desapercibido, pero que, sin embargo, sí lo detectan los fanáticos religiosos y políticos y tal cerrazón por la cuestión crematística les sirve a ellos de coartada.

En el conflicto creado por los actos terroristas de la red dirigida por Bin Laden, se ha especulado hasta la saciedad que la pobreza y la injusticia es la causa del fanatismo. Iremos pormenorizando el tema, pero debemos indicar que no. El fanatismo surge por sí mismo y se desarrolla para sí mismo. Otra cosa es que use la realidad, la realidad cierta de la pobreza y las injusticias para su estrategia.

Bastaría preguntarse por qué las masas pobres no arremeten contra sus archiomillonarios gobernantes en una acción política, contra su modelo de sociedad. Por una parte la complacencia religiosa, por otra la incultura, pero resolver tales conflictos forma parte de la historia y de la evolución de los pueblos. Cuando aparece un líder carismático y justifica su actitud visionaria con alguna acción apocalíptica busca a las masas para convertir a una parte de la población en cómplice, no sólo de sus acciones, sino otrosí de su “destino”.

El proceso de fanatización es parecido en todos los casos. Las consecuencias difieren según los medios humanos y materiales para su consecución. Si un delirio sobre el que se tiene un empeño obsesivo lo mantiene una persona, ésta acaba de anacoreta o en conductas antisociales, hasta que poco a poco se desconecta de la realidad y suele acabar en un tratamiento o internamiento psiquiátrico. Si hace cómplice a un grupo se puede organizar y formar una secta en torno a su obsesión.

Por cada caso que se consigue hay mil que se quedan en el camino. Hay casos suaves en lo que el sujeto controla sus desvaríos y se conforma con ser un espectador de ese afán. Siente una gran atracción por los temas esotéricos o escabrosos, se siente llamado a leer y merodear por tales ambientes, pero es capaz de controlar su inquietud mental. Considera que se siente atraído por tales temas por una inquietud intelectual y se regodea en estudiarlos. De esta manera se evade de la realidad que le rodea y de la suya propia. No se atreve a romper con la realidad de su entorno, porque es consciente de que su atracción es rara y la disimulan a propósito. No quiere esto decir que quien lea o estudie y analice textos gnósticos sufra tal situación mental. Es sólo algunos de los casos suaves de padecer fijación con tales temas, que se desvían por tales derroteros.

Un visionario es aquel que tiene una visión imaginaria, producto de su cerebro, y quiere objetivarla. Como nadie más puede comprobar por sí mismo tal experiencia o se aisla o trata de convencer a los demás. Puede elaborar una teoría o cuerpo doctrinario, como estrategia del desarrollo del mismo delirio, contagia a los demás su realidad. Cuando funciona tal cometido se forma una cadena de personas que transmiten lo imaginario del líder y lo realizan. Tal construcción de la realidad sirve de catarsis al líder y de refugio o de evasión de la realidad a los adeptos. En un recuerdo autobiográfico, Régis Debray comenta cómo el Poder totalitario da lugar a epidemias imitativas, propagadas a partir de un foco central: el Amado (el líder).

Un delirio mesiánico, apocalíptico o de perfección interior se reproduce mediante las enseñanzas de los que creen el mensaje que emite su autor. Luego no se detiene, es imparable. Su objetivo es ocupar la mente de todo el mundo o dominar al resto, que son considerados malvados, ignorantes o infieles. La única solución es desmontar el delirio mediante la desocultación del andamiaje irracional. Lo cual exige desarrollo cultural, información, libertad y modelos democráticos de convivencia y sobre todo desenmascaramiento de los elementos distorsionadores de la realidad.

El gran problema que surge con la inmigración es una nueva realidad. Exige abrir las puertas de los países ricos, como necesidad económica, a los habitantes de los países pobres. A la vez que es una necesidad cultural para las sociedades con un amplio nivel de bienestar, con objeto de entender a otras culturas y abrir una convivencia real y práctica con otros modelos de civilización, y que éstos reciban un influjo de una de las bases del progreso, la racionalidad y la ciencia.

Ambos fenómenos van a permitir reducir la intensidad del fanatismo islámico y frenar su expansión fanatizada, cada vez mayor entre la población musulmana, al cerrarse cada vez más la puerta del diálogo real, no sólo institucional, en la convivencia entre los pueblos. Algo que se ve también distorsionado por sectores racistas y con grandes dosis de fanatismos dentro de nuestra sociedad. Si se quiere evitar el dramático choque de civilizaciones que se anuncia como nuevo motor de la historia moderna, se debe abordar el fanatismo, dentro y fuera de nuestra sociedad.

Desde el punto de vista social, en la historia de occidente se ha visto que los modelos totalitarios acaban desvanecidos y se ha pasado de épocas con permanentes guerras religiosas y persecuciones políticas a modelos plurales de convivencia, para lo que se potencian valores de tolerancia. Sin embargo la civilización moderna se encuentra azotada por fanatismos ideológicos o amparados en religiones, lo que ha desembocado en dictaduras y modelos de sociedad dictatoriales. Evitar que rebrote el desquiciamiento de lo irracional requiere un esfuerzo permanente.

En el seno de sociedades democráticas, con un nivel de desarrollo científico importante se ven florecer sectas que cultivan y promueven el fanatismo acientífico y anticientífico. Falta información al respecto e interés por desenmascarar las dinámicas irracionales, más que alguna vez esporádicamente en algún medio de comunicación, pero más como espectáculo informativo que como información real. Se hace que se hace algo, pero nada más. Las sectas suelen organizarse con una base de riqueza y Poder suficiente, en algunos casos, como para comprar un puesto en la sociedad y quedar amparadas.

Un gran error de nuestra sociedad es cobijar a determinadas sectas porque cumplan una función de control sobre determinadas poblaciones. Unas veces sobre personas inconformistas, otras para encarrilar cierta rebeldía o sirvan para ordenar masas informes que son difíciles de encajar mediante las modas o el pensamiento mayoritario. Vemos como las instituciones han subvencionado a sectas para que cumplan un papel social. Unas que rehabilitan a drogadictos, otras que hacen determinadas tareas de recogida de ropa usada, o que aparecen como asociaciones consultoras de la ONU, o ONGs, o se les reconoce como religiones, lo cual da un estatus oficial a la fanatización. Las consecuencias de esta dejadez afloran primero en la afección de los adeptos, luego a las familias que ven como sus allegados son utilizados y se anulan como personas y el tercer paso es la interferencia en la convivencia social.

Hay una tendencia muy corrosiva en la sociedad, que consiste en pretender ejercer desde los organismos oficiales una influencia religiosa. Se logra colocando a personas, que militan en organizaciones integristas de la religión que se practica mayoritariamente en la sociedad, como directores, secretarios generales y puestos claves en determinadas instituciones o Fundaciones y empresas, cuyos funcionarios o personal “seleccionado” están dirigidos desde los “sectores duros” de alguna religión mayoritaria. Bajo esta táctica se van implantando medidas que acaban por presionar a una parte de la población que reacciona en contra cuando comprueba que no se respetan sus derechos, pero al mismo tiempo se activa una maquinaria dentro de iglesias y creencias que favorecen la fanatización en sus filas. Forma parte del mismo fenómeno sectario, de desprecio a la realidad, de extremar la fe religiosa. Estas organizaciones carcomen los fundamentos de la convivencia. Surgen del seno de iglesias y religiones con una gran capacidad de socialización, con objeto de fortalecer la fe, cuando lo que se consigue es deformarla, sobre la base de criterios milagreros y de eficiencia organizativa, con objeto de imponer un punto de vista cerrado en sus postulados.

Un ejemplo de este hecho lo podemos encontrar en “Legionarios de Cristo” y otras organizaciones del mismo estilo. Su objetivo es instaurar en la sociedad el Reino de Cristo. Para ello hacen cursos especiales de preparación, que se convierten en aplicación de técnicas de adoctrinamiento. Su despliegue en la sociedad consiste en formar líderes que influyan, orienten y dirijan a una parte de la población. Para actuar de esta manera intervienen en los medios de comunicación, el mundo empresarial y político, en la enseñanza. Esta organización dirige 9 Universidades, 145 colegios y 21 institutos. Una de sus exigencias como demostración de fe es aportar medios económicos para el desarrollo de la organización, bajo el lema: “Si eres parte, pon tu parte”.

El año 2009 el Vaticano reconoció lo que se vino denunciando desde 1997 del fundado de Los legionarios de  Cristo Marcial Marciel Degollado, sobre sus abusos sexuales y el haber tenido una hija, llevando una doble vida y ser adicto a la morfina y al demerol. Así mismo habían creado una militancia de chicas jóvenes que se dedicaban a trabajar en casas de gente rica y muchas de ellas en silencio fueron sometidas a todo tipo de vejaciones.

No se queda atrás en la labor de desgaste a la sociedad el patriarcado del palmar de Troya, Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Palmariana. En su misiva de 4 de Noviembre de 2001, el Obispo padre de la Santa faz y de la Cruz, mite una misiva en la que se lee: “Incontables son los pecados que se cometen por todo el orbe en esa noche paganizada, en la que Satanás es exaltado por pasmosa efusión por toda la caterva de sus numerosísimos seguidores… Mirad como los amantes del mundo rinden homenaje a su padre, el Diablo, el Príncipe de las Tinieblas, pisoteando la santa ley establecida por Dios… Estos desgraciados son pobres esclavos bajo la seducción y tiranía de Satanás, padre y señor de sus almas”. Esta iglesia hace una peregrinación anual por todos los pecados que se cometen en el Universo. Para esta religión solamente caben dos posturas, absolutamente opuestas, la de pertenecer al redil de la Iglesia Palmariana, el Reino de Dios, o pertenecer al antro de la antiiglesia o Reino de Satanás.

El 16 de Julio el Papa Palmariano, Gragorio XVII emite otro comunicado en el que hace un llamamiento a la lucha heroica contra las embestidas de Satanás. Insiste, igual que a lo largo de sus innumerables peroratas, el que vivimos momentos apocalípticos donde el inmenso poder del demonio se demuestra en la corrupción. Acusa a la Iglesia Católica Romana de haber manipulado la misma Biblia, siendo él, el Papa Gregorio XVII el maestro Infalible de la Verdad. Estas practicas religiosas a golpe de visiones, éxtasis y mensajes apocalípticos pueden desviarse hacia cualquier dirección. Por mucho que desbarren los mandatos, y por muy desvaríos que sean las doctrinas los fanáticos seguidores de lo irracional harán lo que se les inste a hacer.

Una persona puede ejercer el liderazgo de una determinada masa de población y emprender un proceso social delirante, de no ser detectado a tiempo. Cuando esto sucede demasiado tarde la única posibilidad es acabar con tal proceso mediante el uso de la violencia. Los líderes que se sienten llamados a construir una nueva realidad, lo mediante un modelo totalitario que exige el uso de la fuerza. Tales formas de gobierno se dedican a adoctrinar al resto de la población, a ejercer su poder de coacción y quien discrepe es considerado un enemigo al que hay que depurar, para que no interfiera en la realidad sectaria que quieren realizar.

Ningún líder crea el fanatismo, ayuda a extenderlo o lo fomenta. Un líder se convierte en punta de lanza de una determinada mentalidad social. Y es a este proceso al que se debe prestar atención. El fanatismo lo genera un visionario, lo fomenta e impulsa un grupo de adeptos. Cuando se acopla a la sociedad, es entonces cuando surge el líder. El estudio de Wilhelm Reich, sobre la psicología de masas, comprueba que Hitler no creó el nazismo ni la exaltación de las masas, sino que estas crearon a su líder. Se extendió entre la población una idea irracional contra los judíos y la defensa de la raza aria.

Los acontecimientos políticos y la situación económica intensificó está idea, de manera que los ciudadanos y ciudadanas dieron lugar a las condiciones para que surgiera alguien como él y que sus discursos tuvieran un efecto arrollador. Sin una base social propicia Adolf Hitler, en lugar de ser el guía de una sociedad, hubiera sido relegado a ser un marginado de la sociedad, un chiflado al que nadie hubiera hecho caso.

El fanatismo social puede desarrollarse en torno a una idea religiosa o a una ideología política. Son los casos de las dictaduras. Pero hay fenómenos en los que el convencimiento mediante la propaganda y la manipulación, tanto de la información como de los estados emocionales de la colectividad, hacen que un grupo minoritario extienda su fanatismo y se apodere de la mentalidad de una población determinada. Este es el peligro potencial de las sectas. Un ejemplo histórico es el nazismo. Pero en general los modelos totalitarios han desarrollado un fanatismo social, sólo que en los casos como el de los nazis, los jémeres rojos, talibanes y otros parten de un reducido núcleo de visionarios que mediante el ejercicio de la propaganda y la implantación del terror se apoderan de la voluntad del pueblo al que dominan.

Una característica de los fanáticos cuando logran conquistar el Poder es que cualquier persona que queda fuera de su realidad es considerada enemiga. La inercia de su creencia o ideario fabrica un enemigo esencial, causa de todos los males y a los que hay que eliminar como condición indispensable para establecer la Verdad. Sea lo que hay que hacer desaparecer la raza judía, la burguesía como clase social y a los individuos que la representan. Se establece una practica de exterminio sistemática. Pero además, la mentalidad sectaria, crea enemigos secretos, invisibles, para conseguir que el delirio pueda sobrevivir en su realidad imaginaria. De esta manera se logran construir enemigos míticos, secretos, ocultos de manera que alimentan leyendas sobre sociedades secretas con sus respectivas mitomanías, más allá de lo razonable, de lo comprobable y de la clandestinidad.

A todo aquel que es enemigo del poder totalitario se le adjudica la pertenencia a ese oscuro enemigo, inventado por la mentalidad del mismo Poder. Pero se convierte en real, porque lo hace creíble. Muchos datos y hechos se asocian a esa invención. Sin ser pruebas se convierten en ellas, por la simple asociación de ideas. Incluso, muchos fanáticos, llegan a inventar aspectos irreales de organizaciones secretas, clandestinas o cerradas en sí mismas para conectar su imaginario con lo real. Es el caso de la construcción de reclamos ideológicos fantasiosos contra la masonería, la CIA, los judíos, pero también en el sentido contrario, grupos extremistas, de izquierdas y de derechas, que se fanatizan y ven por todas partes la mano negra de conciliábulos católicos, redes musulmanas por doquier, mafias o sectas satánicas A las que en muchas ocasiones se coloca detrás de múltiples acontecimientos y como activistas de organizaciones violentas o subversivas.

Se crean fantasmas como si fueran un Poder en la sombra. Un ejemplo es la reconocida y demostrada falsificación de los Protocolos de los sabios de Sión, que tanto influyeron en las dictaduras políticas de Europa, en las actuales organizaciones de extrema derecha y en los fundamentos del extremismo islámico. Recogen, estos protocolos, las presuntas actas del Congreso Sionista de Basilea de 1898. Nada tiene que ver una concepción imaginaria con la triste realidad de redes mafiosas, organizaciones terroristas contra las que se lucha desde el estado de derecho con la aplicación de la ley y la labor policial.

Hace falta llegar al trasfondo fanático que inspira la violencia, pero sin inventar historias. Muchas veces el exceso de celo ha llevado a peligrosas distorsiones de la realidad que desembocan en conflictos armados. Sólo desde la aplicación de la Ley, al amparo de la justicia, se puede actuar ante fenómenos que distorsionan la convivencia, pues al tomarse la justicia por su mano grupos de exaltados o actuar desde el Poder con un criterio totalitario el resultado es “la caza de brujas”. Un fenómeno archirrepetido a lo largo de la Historia, que sólo podrá ser superado cuando se aborde el fanatismo como tal. No solamente sus efectos.

Las sectas tejen una mentalidad social que permite asentar ideas delirantes, sobre todo en casos de una emocionalidad colectiva alterada por algún acontecimiento que estremece a la población. El caso más reciente y extremo es el del atentado del 11 de Septiembre en EE.UU. Es un momento peligroso en este sentido y lo vamos a analizar detenidamente pues ha puesto en el disparadero a muchos fanáticos, no sólo islámicos sino también de otros ámbitos que pueden acabar conectándose. Pero, además, vamos a hacer un seguimiento al desarrollo de las consecuencias de este atentado y la posterior guerra que se desata en Afganistán, para analizar la confluencia de objetivos en que coinciden grupos extremistas y sectarios.

Estudiaremos determinados textos de algunas sectas, y más especialmente, por disponer de mucha documentación al respecto, de los escritos del inspirador y maestro de los diversos grupos gnósticos. Lo que nos hace ver que no es algo baladí. No vamos a especular, sino comprobar y verificar con textos claros y concisos. Y nunca para ejercer una persecución contra ningún grupo u organización, sino para informar, pues el fanatismo se desactiva con la información y el razonamiento. De otra manera se puede acabar con él, pero resurge nuevamente y logra dispersarse para aflorar en nuevos contextos, a la mínima de cambio


Los fenómenos históricos suceden en lo que algunos historiadores denominan “líneas de la Historia”. Hay determinados periodos con acontecimientos de especial intensidad en la Historia, porque confluyen diversas líneas que desembocan en el estallido de un conflicto o suceso que va a determinar el rumbo histórico. No siempre tiene que ser una expresión virulenta. La cadena de descubrimientos o la labor de inventores es la suma de otros precedentes, de experiencias científicas que van sucediéndose hasta que estalla el fenómeno de la industrialización, la posibilidad de iluminar las casas, la mejora en el transporte y en definitiva en la calidad de vida. En estos procesos se unen diversas líneas de la historia del conocimiento humano, de la creatividada y de la economía.

En un momento histórico que cambia el rumbo del mundo, como es el caso del 11 de Septiembre de 2001, confluyen varias líneas de la historia. Su estudio nos puede servir para comprender lo que sucede, a la vez que razonar sobre la necesidad de buscar nuevos elementos sociales y económicos que permitan salir de la crisis. Analizaremos especialmente el aspecto sectario dentro de nuestra sociedad, por ser el tema que nos incumbe, pero sin dejar de observar que forma parte de un conjunto de situaciones más amplias, sobre las que no vamos a entrar en detalle, pues ya hay mucho escrito y estudiado al respecto, aunque sí haremos las oportunas referencias.

Si analizamos los conflictos con repercusión mundial y que han forzado una intervención de la comunidad internacional, vemos que en todos ellos se da un factor común: el protagonismo y enfrentamiento con la cultura y religión islámica. El entre palestinos y el Estado de Israel, la intervención armada de Rusia contra Chechenia, la independencia de Timor oriental, la lucha entre Paquistán y la India por el la zona de Cachemira, la guerra de Somalia, la guerra del Golfo y el ataque de la Alianza Internacional contra Irak, todo lo cual se concentra y estalla en los atentados masivos e indiscriminados contra EE.UU., protagonizados por una organización fundamentalista musulmán, la cual toma todos estos acontecimientos como argumentos que justifican su actuación. La catarsis del conflicto se sitúa en Afganistán, nación gobernada desde 1995 por estudiantes de teología islámica, que imponen el más férreo gobierno teocrático. Núcleo, también, de la red Al Qaeda, la Base, que ha tejido una organización internacional con el fin de impulsar una guerrilla mundial, en la que se implica una inmensa masa de población musulmana.

Por otra parte, también vemos una línea histórica en una cadena de sucesos que van avisando de un nuevo fenómeno social, cada vez más frecuente y más intenso: los suicidios colectivos y los atentados por grupos fanáticos y que se extienden por todo el mundo. Ya hemos aludido a ellos anteriormente, desde el caso de la Guayana, al de la secta Falum Gong en China, pasando por el caso del gas sarín de la Pura Verdad, el atentado contra las torres de Oklahoma City, en venganza por lo sucedido en Waco con la secta de los davinianos, el caso de la Puerta del Paraíso, o el de la Orden del Templo Solar. Confluyen en una inmolación en un acto de martirio, para sus autores, o de atentado suicida por parte de un grupo de fanáticos. Cometen un atentado en el que es necesaria la muerte de sus autores. Siempre se entendió el problema de las sectas como algo anecdótico por parte de las autoridades, casos exagerados, sin ver que al ser un fenómeno creciente iba a incrustarse en la historia y cada vez más. Sobre todo porque la mentalidad fanática, elaborada por diversos grupos y organizaciones, logra su objetivo al instalarse en la realidad. Su propósito es participar en los acontecimientos sociales y por lo tanto intervenir en la historia para realizar su siroco.

Una tercera línea se está formando cada vez con más intensidad y no se quiere ver su trayectoria. Son las movilizaciones antiglobalización contra el Poder financiero a nivel mundial, contra el sistema, contra una forma de vida global. Las manifestaciones son cada vez más virulentas. Anuncian un enfrentamiento futuro dentro del sistema, una especie de guerra civil global si no se comprende a tiempo. Se trata de un ataque a la realidad cada vez más radical. Aunque parte como crítica a ciertos aspectos negativos de la realidad económica y política, no se expresa como corriente política, como movimiento social, sino que se desvía, cada vez más, como enfrentamiento directo al sistema.

No quiero decir que esté impulsado esta lucha por grupos sectarios, pero sí la acompañan y se incorporan a él muchas proclamas irracionales, bajo el disfraz de parafernalias revolucionarias, y se abren las puertas a esperanzas fantasiosas, cuando no místicas. Colaboran desde sectores radicales del nacionalismo violento a multitud de grupos contrarios a la mundilalización por entender que supone un plan diabólico para dominar el mundo y establecer el gobierno del Anticristo sobre la Tierra.

No debemos olvidar que ésta es una teoría muy extendida en ámbitos esotéricos y que forma la base ideológica de muchos grupos neonazis y de extrema derecha. El 11 de Septiembre se desata un ataque contra el corazón del impulso globalizador, las finanzas internacionales y la cabeza del Nuevo Orden Internacional, EE.UU.. Una de las bazas de la irracionalidad es la falta de cultura política, la ausencia de análisis concretos y ambientes de debates serios y controvertidos. Por una parte la pasividad de la mayoría de la población, su conformismo, provoca un vacío cultural y político. Por otro se intensifican las acciones de agrupaciones extremistas. Lo cual, en su conjunto, es un caldo de cultivo apropiado para intervenir desde lo irracional.

Las tres líneas, que apuntamos, desembocan en un conflicto abierto, cuya única manera de resolverlo va a ser la racionalidad, la aplicación de la razón como método de análisis. Lo cual ya iremos viendo paulatinamente, a medida que analicemos los resortes de la estructura mental y social, sobre la que se forman las ideas y actitudes que rigen el fanatismo. También para analizar la respuesta de las instituciones nacionales e internacionales, que entran en el juego de reaccionar como esperan los fanáticos, con medidas de guerra, destrucción y de establecer un Poder más férreo y totalitario, lo que parapeta a la sociedad en un modelo definido por meros intereses económicos que se convierte, aún más, en irracional. Aspecto éste que no podemos obviar.

En la confluencia de las tres líneas históricas, a las que nos hemos referido, se produce una condensación del malestar social. Se suma la inconformidad de sectores críticos con la sociedad, la hartura de quienes viven en la miseria y pobreza, al lado de una economía de opulencia y derroche. Por otro lado coinciden ideas que entran cada vez en mayor contradicción con las nuevas tecnologías y los avances de la ciencia. Unas se basan en la tradición, otras en un invento para el futuro. Lo que sucede a nivel grupal se puede ampliar a una situación social y de ésta a un conflicto mundial. Por desgracia las pugnas se resuelven violentamente de no buscarse fórmulas consensuadas, con miras culturales y democráticas que permitan aminorar la resolución de la crisis, en el sentido original de la palabra y tal como explica Ortega y Gasset, en el sentido de cambio.

Lo que vimos a comienzo del siglo XXI no es, ni más ni menos, que el gozne en el que se ajusta la nueva realidad mundial, el establecimiento de una nueva mentalidad, un nuevo mundo que define la tecnología y la ciencia que, por ser una realidad material, han de acoplarse las concepciones religiosas de muchas personas. El desajuste y la falta de adaptación a los nuevos, y cada vez más acelerados, cambios que sufre la humanidad lleva a la angustia, a la huida de la realidad y al enfrentamiento contra ella. Es tal el momento histórico en el que los fanatismos juegan su papel. El resultado es el sufrimiento para construir modelos “ideológicos” o teóricos que se acabaran desvaneciendo ante la inexorable realidad, humana e histórica. Ha sido el caso del nazismo, de regímenes comunistas o dictatoriales. Al cabo del tiempo desaparecen, pero dejan una estela de sangre que deberían hacernos razonar sobre los comportamientos colectivos y humanos a este respecto.

Estudiar el fanatismo y comprender sus fundamentos y consecuencias nos va a permitir entender un cambio de rumbo en las relaciones humanas y nos dará las pautas para transformar los métodos para la resolución de los conflictos. Y sobre todo fomentar la cultura frente al vaciamiento interior, al que nos lleva la sociedad de consumo y el banal bienestar.

Los textos en los que se basan los grupos gnósticos, para desarrollar su peculiar visión sectaria, nos brindan la ocasión de visualizar en lo concreto una célula del fanatismo. A partir de ello podemos abarcar el proceso social que nos afecta en la actualidad. Ni mucho menos están directamente conectados unos grupos fanáticos con otros, pero se acompañan unos a otros en una mentalidad común, catastrofista, apocalíptica y mesiánica.

Se dice que para muestra un botón, pero vamos a ver más de uno. Debemos percatarnos sobre la naturaleza sectaria cuando ofrecen soluciones a los problemas personales y que afectan a la sociedad, pues son carroñeros de las crisis, de las situaciones difíciles, porque se aprovechan de cuando las emociones están a flor de piel, para intervenir de acuerdo a su estrategia de captación o de apalancarse, o ampararse, en organismos, instituciones y empresas con repercusión social.

Víctor Gómez , Samael Aun Weor, anuncia que la Tercera Guerra es inevitable. De manera que ya hemos visto que tal situación exige la inmolación psicológica de sus seguidores, mediante la anulación del Yo. Pero además de anunciarla como algo inminente, hace que se interprete como tal, o en función de sus mensajes, cualquier suceso internacional o que ocurra en algún lugar del planeta y se conozca a través de los medios de comunicación. En sus escritos advierte: “estamos al borde del tercer gran cataclismo mundial”. Tal cataclismo final y apocalíptico lo han interpretado cuando sucedió, la crisis de Cuba durante la Guerra Fría, luego cuando la guerra del Golfo, luego en la guerra contra el terrorismo internacional.

Explican que son fases de un mismo proceso, por lo cual consideran que tienen razón. Pero cuando pase el combate actual y al cabo del tiempo surja otro dirán idem de adem. Con las noticias sobre muertes de civiles en los conflictos bélicos ven las palabras de su fundador como proféticas, cuando no son más que generalidades: “La Tercera Guerra Mundial será peor que las dos guerras precedentes y lo peor del caso es que sufrirá mucho más la población civil”. Los adeptos enseñan noticias de prensa sobre las bajas y muertes que suceden entre mujeres y niños. Pero cuando comparas las cifras con lo sucedido en la II Guerra Mundial es algo minúsculo, no por ello menos tremendo y nauseabundo, pero en cuestión de cifras la diferencia es enorme. Entonces indican que está empezando, y puede ser, pero no porque lo haya adivinado su maestro. Porque cada vez que hay un terremoto o catástrofe natural vuelven a confirmar y auto reforzarse en sus planteamientos obsesivos y en su fijación doctrinaria, enseñando textos en los que se lee: “Los terremotos y maremotos se sucederán en forma catastrófica, entonces las ciudades caerán hechas ruinas como castillos de naipes”.

Un adepto gnóstico enseño, a quien escribe, este texto y otros similares para que viera que razón tuvo Samael A. Weor, Víctor, cuando cayeron las Torres Gemelas. Se le hizo ver que eran dos edificios, emblemáticos, pero no toda la ciudad y que fue por un acto terrorista. Para él fue un acto del destino y me explicó que al caer afectaría a los túneles del metro y que antes o después sucumbiría toda la ciudad de New York. Insisto en que su conclusión no tiene nada que ver con la relación causa-efecto, sino que es una idea desconectada de la realidad y que pudiera ser que coincidiese con un suceso real, lo que se podrá prever sólo desde el estudio científico. La prueba de que es un argumento irreal es porque se fundamenta en datos históricos inventados, pero que los adeptos dan por cierto al ser usados como creencias que luego prueban a su vez que el suceso ha sido real y por ende la creencia de la que parte esa visión de la realidad aparece como la Verdad Absoluta.

Pasaron unos días y el mismo adepto, acompañado de una compañera con estudios más avanzados, se hicieron los encontradizos para enseñar otro texto más claro y contundente: “El resultado será la caída de la Torre de Babel con la cual hoy como ayer amenaza los cielos estrellados”. Samael-Víctor Gómez, predijo: “1960 significa algo muy grave para el mundo, caerá la torre fulminada y entonces el clero católico sufrirá mucho”. Sucedió con cuarenta años de retraso.

EL Vaticano, predijo el mismo visionario en los años cincuenta, está a punto de ser destruido. Lo cual enlazan con la amenaza que detectaron los servicios secretos italianos, sobre un posible atentado a primeros de Noviembre de 2001 contra la basílica de san Pedro. Sobre lo que se añade otra previsión, que ya se activó como mecanismo de programación psicológica para los gnósticos cuando fue la Guerra del Golfo y más tarde ante los ataques sobre Afganistán: “Los ejércitos orientales invadirán América del Norte por el estrecho de Bering. Estados Unidos será vencido y la ciudad Nueva York convertida en cenizas dentro de muy poco tiempo. Las explosiones atómicas alterarán la camada superior de la atmósfera terrestre”. Lo cual fue publicado por Óscar Uzcategui en Diciembre de 1990. O se desmontan estas profecías o siempre habrá alguien dispuesto a cumplirlas.

En los grupos gnósticos estudian nociones históricas como esta: “La bomba atómica acabó con el continente Atlante, produciendo la revolución de los ejes de la Tierra”. Tal fantasía la proyecta sobre la realidad. Se convierte en información emocional ante los sucesos políticos que vive el mundo. Entonces ya se trata de una idea psicológica, que acaba siendo parte de la mentalidad del adepto. Advierten los grupos gnósticos: “La guerra entre el Este y el Oeste es inevitable. habrá guerra atómica, se peleará en la tierra, en las aguas, en los aires”. La política de bloques ha desaparecido, no hay enferentamiento Este- Oeste, pero lo acoplan al nuevo conflicto con el integrismo islámico.

También cuenta, el fundador de la gnosis, que la Lemuria fue destruida por la bomba atómica. La conclusión es que si no queremos que vuelva a suceder tenemos que seguir las instrucciones que los gnósticos enseñan. Otras aportaciones a la ciencia moderna de Víctor Gómez es: “La parte meramente geológica del mundo, es ¡hueca!. Los sobrevivientes de Lemuria y la Atlántida viven en Agarthi, parte interior de la Tierra”. A lo que añade: “La humanidad divina de Agarthi trabaja y vive bajo la dirección personal de Melchizedek, rey del Mundo. Múltiples entradas conducen al reino de Agarthi, algunas de estas entradas están custodiadas por feroces tribus”.

Cuando los terribles acontecimientos de New York y Washington el 11 de Septiembre de 2001 la Asociación de Afectados por las Sectas Destructivas de León fue testigo de un golpe psicológico muy importante, al afectar y movilizar la mentalidad fanática. Numerosas llamadas de familiares de ex-adeptos avisaron que volvían a sus respectivas sectas, lo que indica un denominador común. Con diferentes doctrinas volvían a grupos que dejaron, algunos incluso desde hacia dos años, y teniéndolo claro. Otros que estaban en el proceso de razonar e informarse de las técnicas de la manipulación y las interioridades de la secta en la que militaba también volvieron al refugio psicológico de la secta. Algunos llamaban a la Asociación ellos mismos para echárselo en cara. Como si la razón fuera una trampa en la que se les hizo caer ante “la realidad”.

Lo que para la población mundial y especialmente para la estadounidense fue un acicate de angustia, miedo, inseguridad, para la mentalidad fanática fue una reafirmación de sus teorías, una prueba que verificaba sus predicciones. “Los ves, lo ves” dijeron muchos ex-adeptos que volvieron. Incluso algunos que encontraban a quienes forman parte de la asociación les paraban para demostrar que la secta tenían razón, que Aremagedón había comenzado, que era el principio del fin. Y esto se activó en personas que despachan en una tienda, que trabajan en un Hospital, que dan clases, que son funcionarios. Su alteración la viven especialmente dentro de sus respectivas organizaciones,. En su vida social trasmiten solamente una parte de su opinión. Es una mentalidad más extendida de la que parece a simple vista. Atomizada pero que se agrupan con acontecimientos como las grandes crisis del tipo que sean. No tienen porque ser causa ni colaboradores de los hechos morbosos y terroristas, pero sí los acompañan.

Tales acciones escabrosas de gran repercusión y que forman parte de la realidad convierte a los adeptos, para sí mismos, en protagonistas de lo venidero. Comprueban el destino que su líder ha vaticinado. Se arriman a la realidad, de esta manera, para acercar lo real a su delirio mesiánico o apocalíptico. Los fanáticos se ven como los responsables de cumplir el futuro, de construir las creencias que han elaborado sus maestros. Los preparadores espirituales hacen creer a los adeptos que dietas, meditaciones colectivas y otras zarandajas repercutirán en los acontecimientos de la realidad, bien sea directamente o indirectamente. Lo cual puede ir incluso a hacer sacrificarse al fanático dando la vida en una acción que intensifica el proceso de destrucción de la realidad, con el fin de construir el mundo diseñado por su fantasiosa mentalidad. O puede consistir, su “necesidad” o aportación a la Causa, matar a los enemigos.

En cualquier caso el fanático es capaz de convertirse o transformarse en un instrumento del destino, de Dios, a cuyo servicio está la secta en la que milita. Es significativa, a este respecto, la carta que Ziad Jarra, joven libio que cometió el atentado suicida tras secuestrar el avión que se estrelló en Pittbusburg, EE.UU., el 11-S, escribió a su novia, en la que se lee el siguiente párrafo: “Hice lo que tenía que hacer. Ha sido para mí un gran honor”.

El fanático se siente llamado para luchar contra lo más inmediato. Construye una idea de destino que da contenido a su doctrina. Tiene la obligación de cumplir su misión ante Dios. Lo hace en secreto, compartido con su secta o grupo sectario, no sólo para no ser descubierto, sino porque son los únicos que pueden conocer las claves profundas y “misteriosas” según ellos, de su motivación. Tratamos pues sobre las bases psicológicas del fanatismo para ayudar a las familias afectadas y prevenir las graves consecuencias sociales ante la extensión y desarrollo de semejante fenómeno. Nos encontramos ante textos que se mezclan con la realidad y que , siendo falsos, se convierten en realidad y verdad total, para quien ha sido programado sobre determinados mensajes.

En una situación de miedo y angustia social, ante las amenazas que se repiten a diario en los medios de comunicación , hay quien encuentra consuelo y una estabilidad psicológica en mensajes mesiánicos como el de Víctor Gómez, Samael: “Con estos poderes que ha concedido el Cristo Íntimo, sacaré a un pueblo selecto de entre el humo y las llamas, cuando se me indique”. ¿Cómo se pueden interpretar los acontecimientos posteriores al 11 de Septiembre si se cree firmemente en las palabras de un “iluminado” que frases generales y abstractas, las orienta para encajar en cualquier realidad: “Se inventarán armas extraordinarias y las gentes todas se postergarán en la tierra adorando a la gran Bestia diciendo: no hay como la ciencia oficial, no hay como el Anticristo. Pocos serán los que escuchen la palabra de Cristo”?. Estos mensajes, que son una apología del fanatismo, se enseñan y ponen en marcha, a diario dentro de nuestra sociedad.

Una minoría escondida en su propio ambiente, como ciudadano o ciudadana, normales y corrientes, puede actuar sembrando el terror sobre la totalidad de la población. Desequilibrados mentales lo han logrado durante un tiempo limitado disparando en un colegio, juzgado o barrio. Pero fomentar el pánico de una forma organizad y con una estrategia puede prolongar esa inquietud, como sucede en todo el mundo a finales del año 2001. El uso de ántrax como arma química es mínimo, de momento al menos y hay medidas para que sean controlados sus efectos dañinos. Pero ha desatado una cadena de reacciones psicológicas que es lo realmente terrible. Los fanáticos dosifican sus tácticas. Organizan acciones de despiste y sobre todo promueven algaradas para manipular a sus grupos, de acuerdo a las nuevas expectativas de la realidad, en las que los fanáticos adquieren un papel destacado, o así se lo creen ellos. La manipulación de sectas y grupos extremistas se va extendiendo a grupos afines para lograr ampliar el manejo colectivo de las emociones y las ideas de la sociedad en su conjunto. Al menos a una parte de ella, para poder enfrentarse a la otra que se convertirá en un enemigo per sé.

Se ha focalizado el tema de los atentados del 11 de Septiembre en la red de Bin Laden y los apoyos que tiene en sectores del integrismo islámico. Se obvia, por su silencio inicial o mejor decir aparente, el fanatismo que pulula dentro de nuestra sociedad y que se desarrolla a través de las sectas, y grupos especializados en inventar y diseñar conspiraciones ocultas. Seguidamente exponemos algunos ejemplos que, junto con los textos que fundamentan a los grupos gnósticos, constituyen una amenaza de primer orden para la humanidad. No solamente porque la extensión del problema es mucho mayor de la que se conoce y de lo que presentamos en este trabajo, sino porque es un proceso creciente y cuyo desarrollo refuerza los acontecimientos de la actualidad. La sociedad debe saber cuál es la mentalidad que se está fabricando en el interior de las sectas, qué divulgan sus mensajes y cómo adiestran a sus adeptos, sin que se conozca su quehacer, por lo menos suficientemente. Veremos, de esta manera, cómo procesos como los que se viven en el interior de los grupos gnósticos parecen raros, pero no lo son tanto en el mundo del fanatismo y las sectas.

Se han comentado en revistas sensacionalistas algunas referencias proféticas sobre lo acontecido en EE.UU. el 11 de septiembre, como la que hizo la fundadora de la Iglesia Adventista del 7º Día. Elen G. White, quien anunció que en la ciudad de New York crecerían edificios gigantes y luego caerían. Se ha comentado la carta de Aleister Crowley a Stanfeld Jover en la que indica la caída del árbol podrido de nuestra civilización. Se tratan de referencias muy generales, pero lo importante es ver la psicología de grupo o colectiva que desarrollan en sus respectivas organizaciones las sectas que tienen en cuenta estas consideraciones. Algunas de las cuales tienen muchos puntos en común, como veremos, con sectores fundamentalistas que son la punta de lanza de la lucha contra el mundo, aunque la referencia sea un país, junto a unas actuaciones criminales o corruptas de determinados Estados.

No es lo mismo una lucha por cauces políticos, o actuaciones de defensa ante la violencia sistemática ejercida desde el Poder, que una acción de lucha armada de un grupo de salvadores para redimir al resto de la población. Los mensajes proféticos sobre la caída de la civilización occidental es un arma psicológica, que está utilizando, intencionada y concienzudamente, la cúpula militar de Al Qaeda y de los taliban. La finalidad es prender la mecha y echar combustible para que arda una leña que está deseando convertirse en llamas, para fabricar su esperado y anhelado apocalipsis.

Hace unos años llegó a la Asociación de Afectados por las Sectas Destructivas , entonces funcionaba como Colectivo, una denuncia que excedía el marco de actuación de la misma. Incluso parecieron exageradas las referencias concretas. Las hizo alguien a quien quisieron captar, pero que logró no involucrarse. Los datos se comprobaron que fueron ciertos, pero no se investigó más. Algunas de las previsiones de la organización investigada pueden adquirir actualidad a la luz de los nuevos acontecimientos a finales del año 2001.

Los datos fueron obtenidos en 1990. Un grupo de personas en España, con mucho dinero y algunos directivos de empresas importantes en sus filas, esperaban un golpe a los interese judíos a comienzos del “próximo siglo” y con ello se iniciaría un cambio del nuevo orden, para instaurar el IV Reich a nivel mundial, lo cual pasaría por una guerra civil en EEUU, incluso daban la fecha para su inicio, el año 2005. Evidentemente entonces pareció un poco de ciencia ficción. La estrategia era un movimiento antijudío, con miles de ramificaciones incontroladas. Tras una escalada de violencia “ellos” se presentarían como los “salvadores”.

Algunos militantes celebraron varios actos en el Valle de los Caídos. Apoyaban a grupos de extrema derecha en España, pero no estaban con ellos. En varios actos en la plaza Tirso de Molina un destacado dirigente llevó una pistola, Luger. Tiene permiso de armas y poseía, que supiera el informante, dos escopetas de caza mayor. El informante vio varias túnicas en casa de este jefecillo. También brazaletes con la cruz gamada. Una túnica se la dieron en EE.UU., en Salt Lake City, durante una ceremonia del Ku Kux Klan, organización a la que pertenecía él y su padre. La labor que tiene encomendada es colocarse en buenas posiciones económicas y estrechar relaciones con gente influyente.

Salt Lake City es la capital de Utah, ciudad santa de los mormones, Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Este Estado que fue el número 45 de los Estados Unidos de América, desde 1896. Tuvo hasta entonces una independencia administrativa. Durante la guerra de Secesión estableció un gobierno autónomo. Tal como cuenta Carlos Longarela en su trabajo de investigación sobre los entresijos de esta organización “el fundador de los mormones, Brigham Young enseñó que la sangre de Cristo no puede perdonar algunos pecados, los cuales sólo pueden ser lavados con el derramamiento de sangre humana”. En sus orígenes fue una religión racista.

El brote de tal religiosidad, con una dosis muy alta de fanatismo, es la visión que tuvo su fundador. Un Ángel, llamado Moroni le indica donde puede encontrar el libro sagrado escrito en planchas de oro, el Libro Mormón. Luego ha habido diversas excisiones que lo que hacen es propagar la mentalidad fanática en diversas versiones. El historiador César Vidal señala que los lugares señalados por tal libro no han podido ser identificados, como sí sucede con los libros sagrados de las religiones históricas. Para justificar la visión del fundador él y sus primeros allegados elaboraron una doctrina según la cual en un lejano planeta vive el Dios de nuestro universo. Cuando mantuvo relaciones sexuales con otra diosa nació Jesús y el Diablo. Cuando llegó el momento de poblar la tierra Dios designó para esta tarea a Jesús, pero el Diablo se negó, y tal es el origen de la lucha entre el Bien y el Mal. Para la captación los adeptos dan, en un principio, la apariencia de mantener una creencia cristiana. Luego, mediante un proceso de manipulación, van orientando hacia sus contenidos internos.

A Cada adepto se le pone un nombre, que debe mantenerse en secreto y es por el cual será llamado cuando comparezca ante Dios. Diversos estudiosos de la doctrina de los mormones han observado que las fechas en las que se dice fueron grabados los textos por acción divina, entre los años 600 a.C. y 421 d.C., pero que fueron traducidos en 1827, no pueden ser de tal antigüedad debido a que aparecen citas de William Sakespeare o menciona animales que no existieron en América (lugar en el que se encontraron) hasta la llegada de los europeos. La respuesta del director de los mormones en Galicia, que aparece publicada en el periódico “El progreso” (5 – XII – 1997) es significativa: “Es normal la coincidencia con los textos de Sakespeare, porque los distintos hombres fueron inspirados por el mismo Dios”. En cuanto a los animales considera que cuando llegaron los europeos no hubo tales animales pero si antes, sólo que se extinguieron. Sin que, para tal afirmación, aporte ningún dato científico, o enseñe restos fósiles y demás pruebas.

La visión de la realidad que tienen los mormones es que América es el nuevo Sión, el pueblo de los Elegidos. Tiene desplegado una inmensa masa de adeptos que se dedican a la labor de captación por todo el mundo. Consideran que todos los que no pertenecen a su iglesia serán condenados. Una expresión concreta de esta mentalidad es el apoyo que han prestado a diversas dictaduras de Sudamérica, para desarrollar su Poder y propagar con más firmeza su psicocreencia, y financiar sus proyectos gracias a contar con empresas de grandes intereses económicos repartidos por todo el planeta, incluidas negocios cupríferos.

El modelo de sociedad que propugnan es el de una “Teo-democracia”. Mantienen estrechas relaciones con organizaciones de extrema derecha, lo que no quita que tengan representación política en las instituciones de EE.UU. Lo cual es un dato más para observar cómo, desde las sectas, se proyecta el fanatismo en la política del mundo occidental, incrustando la irracionalidad psicológica en el progreso y desarrollo económico.

El contenido del mensaje de Bin Laden, el 3 de Noviembre de 2001, en pleno apogeo de los bombardeos sobre Afganistán, no es sólo un llamamiento al pueblo musulmán, que lo es. En sus proclamas recoge una tradición clásica de diversas corrientes islámicas que se manifiestan, desde el punto de vista de la espiritualidad musulmana, contra los gobernantes islámicos. En el caso que alude Bin Laden “por cooperar con la ONU y los infieles”. Mensaje éste que funciona, psicológicamente, en una buena parte de la población musulmana. Pero también en sectores de la población occidental, con los que busca una resonancia de acciones para derrocar el orden social vigente. Se trata de un mensaje para receptores, de todos los países y culturas, que son proclives a una mentalidad conspirativa, muy extendida en agrupaciones sectarias y extremistas de muy diversa índole.

Bin Laden arremete contra la ONU, en la que participan gobiernos islámicos. Por esa parte buscó la separación de las masas populares de los jefes de Estado, algo que como en el caso de Pakistán genera tremendos problemas. Incluso los servios secretos, se ha denunciado en varias ocasiones, colaboran con los talibanes, mientras que su gobierno pacta con los representantes políticos de EE.UU. Pacto inestable, pues hasta el mismo día del atentado del 11-S ambas naciones no mantuvieron relaciones diplomáticas.

Dentro de la sociedad occidental hay una corriente soterrada, pero muy sólida que alimenta la idea de que el Nuevo Orden es un diseño de las fuerzas judeomasónicas, que tratan de imponer una dictadura mundial, ejecutada desde los intereses económicos y teniendo a la ONU como esbozo de lo que será un gobierno mundial dirigido por EE.UU. principalmente. Otro mensaje insistente de Bin Laden es que no hay distinción posible entre Israel y EE.UU. Lo cual implica de lleno los análisis antimundialistas occidentales como los que plantea Robin de Rutier. En la misma línea el mulá Omar, Príncipe de los Creyentes, el líder de los talibán, en una entrevista a la cadena de radio BBC de Londres , 15 de Noviembre-2001, comunica un mensaje que va más allá del mundo musulmán. Dijo que el verdadero asunto de la guerra de Afganistán y que es lo que se pone en juego, es la destrucción de los Estados Unidos de América. Preguntado si iba a ser con una estrategia de atentados o de otra manera, con armas biológicas o nucleares, contestó : “No es cuestión de armas, sino de Dios. Con la ayuda de Dios, Estados Unidos se va a derrumbar”. Se trata de una misiva que coincide con el contenido social que emana de las doctrinas de la inmensa mayoría de las sectas.

El peligro de activar esta mentalidad es que mientras que muchas sectas son espectadoras e interpretes de los sucesos mundiales, alguna o alguna facción de cualquiera de ellas se puede sentir llamada a ser un instrumento de Dios, y encaminar una lucha terrorífica contra el sistema, contra el mundo irredento y contra la realidad misma. Los gobiernos de las naciones democráticas han emprendido un ataque frontal contra el terrorismo, sin analizar detenidamente la naturaleza del fanatismo, el cual puede despertar, por sorpresa y sin aviso alguno atacar desde la retaguardia, sin que se haya previsto semejante posibilidad.

Dentro de la iglesia católica y de grupos evangélicos intervienen, con peso e influencia en la sociedad, corrientes de pensamiento que achacan a la masonería el laicismo de los Estados, lo que afecta especialmente a la enseñanza de estas sociedades y de esa labor educativa se extenderá una política que prescinde de Dios. A esta característica achacan las leyes en favor del divorcio, el aborto y demás que hacen que se propague el espíritu masónico.

En definitiva se entiende, desde esta postura, que la masonería socava los fundamentos de la sociedad tradicional, basada en la religión, para ejercer el control de las naciones y de la humanidad. Cuentan, los autores de estas teorías, que los masones actúan mediante influencias en partidos, empresas, gobiernos, asociaciones internacionales, etc. Sobre todo esto hay una extensa literatura, muy consumida y cuyos contenidos se reproducen en decenas de revistas mensuales de sectas y de consumo esotérico que aparecen en los kioscos de todo el mundo.

El historiador católico, Ricardo de la Cierva, publica muchos trabajos sobre la visión de que el gobierno mundial que se está formando prescinde de Dios, y es construido por orientación masónica y sobre esta base teórica realiza sus análisis. El sacerdote Juan Antonio Cervera y otros más insisten en estos exámenes, en los que ven dirigidas las crisis mundiales, guerras y revoluciones por la mano oculta de la masonería. Y en épocas de paz también: “reclutan tecnócratas, economistas, políticos de diversos países para implantar el gobierno mundial”.

Se considera a la ONU como la institución incipiente de lo que será en el futuro un “Super-Espado-masónico”, sobre lo que inciden otros autores de EE.UU. y Europa y de la cultura islámica. Para esta mentalidad persecutoria, haga lo que haga el declarado enemigo, habrá de ser cuestionado y rechazado, pues siempre se va a encontrar una sospecha que descubra la esencia del mal del enemigo, que lo es por naturaleza: “las tinieblas se pueden disfrazar y aparecer como algo positivo”. A este tipo de argumentos no hay salida, de no ser que se resuelva lograr una actitud razonable de quien piensa desde lo irracional.

El Clan del Círculo, Ku Kux Klan, es partidario de un gobierno desarrollado por la raza blanca, pues defiende la inferioridad innata de los negros. Su doctrina es antijudía, especialmente. En sus filas admiten a blancos de religión protestante, negando la participación a negros, judíos y católicos. Se basa su antisemitismo en una concepción doctrinaria del origen de la Humanidad, según la cual Eva mantuvo relaciones sexuales con Satanás. De tal unión nació Caín, del cual desciende la raza judía.

Por supuesto entienden que Jesús es ario y nada tiene que ver con la raza judía. Este movimiento y organización surge clandestinamente después de la Guerra de secesión (1861 – 1865). Desde comienzos del s. XX se impulsa su crecimiento, sobre todo en los Estados del Sur, pero propaga su mentalidad. Llegó a tener en sus filas, en los años veinte, entre tres y cinco millones de adeptos. A comienzos del s. XXI su relación con grupos neonazis hace que crezca su influencia. En 1940 colaboraron activamente con la Liga Germanoestadounidense, organización vinculada directamente con el gobierno nazi. Desde sus orígenes, año 1865, esta organización clandestina se comprometió a luchar por todos los medios posibles para combatir contra la política institucional de U.S.A. Dos años después de constituirse, durante la convención celebrada en Nashville, Tennessee, se proclamó “Imperio Invisible”. En 1871 el gobierno de EE.UU. realiza detenciones masivas constando la peligrosidad de esta sociedad político-religiosa. Se habían organizado en múltiples grupúsculos que ejercían una brutal violencia. En 1980 abrieron una delegación en Toronto, Canadá. En 1989 David Duke, un antiguo maestre de esta organización fue elegido por un gran número de votos para representar a los ciudadanos y ciudadanas en la Cámara de representantes de Lousiana.

En EE.UU. proliferan muchas pequeñas comunidades, exparcidas en el mundo rural norteamericano, en las cuales se incuba un tremendo y adoctrinado odio al gobierno federal. Un ejemplo de este submundo lo expuso TV2 en el programa “Documentos TV”. Informaba sobre la existencia de una red de grupos conocida como “Naciones Arias”, cuya ideología defiende la supremacía de la raza blanca. No admiten que entren judíos en sus propiedades y pretenden hacer negocios sólo con blancos. No es únicamente una organización, sino que es una forma de vida, cuyos fundamentos religiosos se basan en la “Iglesia Identidad Cristiana”, que forma parte de la “Congregación de la Alianza”. Esta religión predica que la raza blanca es la elegida por Dios y no debe mezclarse con otras razas impuras. Cuando Dios firma su Alianza con Abraham, el territorio para el pueblo elegido es EE.UU.

La ideología hitleriana que defienden estas comunidades y familias se difuminan por la geografía estadounidense, sobre todo en los Estados del Sur. Cultivan el odio a los homosexuales, a la mezcla de razas y a los judíos por razones bíblicas. Consideran que su pueblo está dominado por judíos, sobre todo a través del dinero y que con los medios de comunicación hacen pensar al resto de la población como quieren los semitas. En sus agrupaciones se aíslan del mundo exterior y convierten sus casas en auténticos arsenales de armas, para defenderse del FBI. De esta base popular de extrema derecha surgió a finales de los años ochenta una fuerza militar, cuyo objetivo es actuar, no sólo hablar. Se organizan bajo el nombre de “La Orden”. Preparan a sus miembros con estrategias militares de guerrillas y para organizar la resistencia al gobierno cuando llegue el momento de hacerlo. Su objetivo es establecer la República Popular Aria, que será un gobierno exclusivo para gente de la raza blanca. La vanguardia de este movimiento forman lo que llaman “los guerreros blancos”, y son apoyados por muchas comunidades arias, que sin que sean todos soldados clandestinos, sí se consideran patriotas, lo que les hace fomentar y enseñar en el seno de sus familias un profundo sentimiento antigubernamental. Son frecuentes los robos y actos delictivos, que llegan al asesinato, por parte de miembros de estas comunidades relacionadas con otras organizaciones neonazis, de manera que en conjunto forman una mentalidad de odio y violencia antisistema.

Asociaciones, aparentemente culturales, que practican la meditación, en sus enseñanzas internas desvelan intenciones políticas y su visión catastrofista de la Historia con un sentido mesiánico. Un ejemplo es la Asociación Espiritual Mundial Brahama Kumaris. La investigación de Jose Antonio Camacho sobre este grupo y la información que ofrece AIS (Asociación Información sobre Sectas) en su boletín Infosect sobre esta secta nos permite conocer sus interioridades, gracias a las personas que han salido de tal madeja del pensamiento. Su fundador, Lekh Raj crea la universidad Brahma Kumaris en Karachi, actual Pakistán tras una revelación divina de la verdad suprema. Esta secta está incluidas en los registros de naciones Unidas (ONU) y UNICEF como organización no gubernamental. Se extienden mediante cursos de raja yoga, pensamiento positivo, sanación con amor espiritual, etc. La doctrina con la que adoctrinan a sus seguidores se basan en mensajes proféticos de su fundador mediante una sui generis interpretación del Karma. Justifica y ve la necesidad de un holausto nuclear, para que se desarrolle lo que llaman el “Drama” en cada alma individual, dentro del escenario del mundo. Enseñan que la humanidad del s. XX vive el final de un ciclo, por lo que la destrucción del mal y del mundo traerá la liberación de las ataduras del alma. Exigen a sus fieles entregar sus bienes “impuros” para liberarse de “las marionetas del mal”. Un murli (revelación) de su fundador en el 12 de Marzo de 1982 establece que los adeptos deben descansar poco y donar el 75% de lo que ganen. En la terminología de la secta una hermana o hermano “rendidos” significa que están dispuestos a poner sus cuentas bancarias y posesiones a disposición de la organización. El fundamento de su proselitismo engañoso, que internamente se considera un servicio a la humanidad, consiste en asegurar que lo hacen por el bien de las personas, pues “sólo los brahma kumaris sobrevivirán a la guerra atómica… éstos tras abandonar su cuerpo volverán al mundo y establecerán un gobierno mundial que establecerá una paz mundial tras purificarlo de toda maldad”. Desde el año 2000 intensifican su actividad para llegar a la cantidad de adeptos que ha expresado una revelación, murli, de los dirigentes, para que se cumpla el “fin del ciclo de la humanidad”. En la actualidad disponen de casi 5.000 sedes repartidas en más de 80 países.

El fanatismo puede estar representado en todos los credos. Por ejemplo la Asociación Tradición, Familia, Propiedad – Covadonga, que profesa un credo católico, cuanta con importantes y acaudalados donantes en Estados Unidos, Sudamérica, Portugal y España, principalmente. según el estudio realizado por Carlos Longarela. Se trata de “una especie de orden de caballería en la que se combina fascismo y religión”. Sus miembros se denominan a sí mismos “contrarevolucionarios”, pues luchan de manera constante contra lo que creen que es el origen de la perdición de la humanidad: las consecuencias sociales y religiosas de la Revolución francesa.

El obispo de Campos, D. Joäo Corso, en una carta a las familias católicas españolas, con fecha 5-VI-1995, considera que se trata de una asociación pseudoreligiosa, paramilitar y anticonciliar, camuflada de “catolicismo”. Hace una referencia textual a “los fanáticos seguidores de Plinio Correa de Oliveira”, que forman una organización maquiavélica y en la que se presupone que se ejerce el lavado de cerebro. Una investigación del periodista argentino, Héctor Ruiz Núñez, revela cómo se esclaviza a los miembros mediante el terror que se les inculca en sus respectivas conciencias. Se práctica el espionaje interno. Los adeptos más veteranos creen que el fundador de TF-Covadonga, Plinio Correa, resucitará, tal como desvela la investigación de Alejandro Lamothe y el periodista Héctor Ruiz, y volverá a la Tierra para luchar contra el Anticrsito junto a san Enoch, san Elías y san Juan Evangelista. En carta fechada el 9 de Octubre de 2001, una asociación dependiente de TFP-Covadonga “Salvadme Reina de Fátima”, explican qué hacer para que llegue el fin de la guerra, No se refiere a la de los ataques de EE.UU. contra el terrorismo internacional: “es la que está siendo llevada a cabo por el demonio y por el mundo contra la Civilización Cristiana, contra la Iglesia… contra la salvación de las almas”. Su conclusión es: “para alcanzar realmente la paz del mundo, es indispensable establecer la devoción al Inmaculado Corazón de María”.

Otro ejemplo es una organización que se presenta como asociación cultural: Nueva Acrópolis. Sus sedes se extienden por toda la geografía española, de Sudamérica, Rusia y cada vez se amplia más su presencia en toda Europa. Niega que sea una secta. En la actualidad, personas afines a tal agrupación, con titulaciones de psiquiatras forenses, pretenden informar a los jueces sobre casos de manipulación de ciertos grupos de dinámica sectaria, bajo el nombre de la empresa CIAC. Según la información de que dispone la Asociación de Afectos por las Sectas, ofrecida por testigos directos podemos saber que el proceso de captación indirecto de Nueva Acrópolis se realiza mediante el anuncio de conferencias gratuitas que versan sobre diversos temas de interés: historia, las pirámides de Egipto, la Atlántida, medicina natural, arte, filosofía. Se invita a los asistentes a participar en unos cursos de prueba, para ampliar los temas que se han tratado en la charla. Se pasa a lo que es la Asociación Cultural, mediante tal curso de probacionismo. En éste se trata de temas variados, pero haciendo una selección premeditada y manipuladora de sus contenidos. El budismo se enseña en su aspecto del desapego.

El Bhagabad Gita en su versión de establecer una lucha y tomar una decisión para comprometerse con el destino de cada cual. Kant, en el sentido del deber. Y la teosofía, en el sentido de explicar los 7 “cuerpos” que componen el ser humano, para “conocerse a uno mismo” y evolucionar. Se debe entender que hay una jerarquía del más inferior al superior debiendo supeditar los estados más bajos a los más elevados. Son 1) cuerpo físico. 2) Cuerpo pránico (vitalidad. 3) Cuerpo astral (emociones) 4) kama manas (mente concreta) 5) Kama (mente abstracta) 6) Bhudhi (intuición) 7) Atma (espíritu) Los 4 primeros forman el aspecto cuaternario. Los tres últimos la parte inmortal. Para evolucionar hay que elevar la conciencia a las partes más elevadas. De los cursos de probacionismo se pasa a lo que se entiende como una Escuela de Filosofía a la manera clásica. Se estudia oratoria, psicología, iniciación a la simbología, política siguiendo las ideas de Platón contra la democracia. Estos cursos hay que pagarlos, pero se puede pagar trabajando, en labores del local, colocar las salas para las conferencias, limpieza, pegar carteles. Se hacen lecturas del sentido espiritual del trabajo y enseñan que a la vez que se dedica tiempo para Nueva Acrópolis se hace un sano ejercicio para desarrollar el cuerpo astral. También se tienen en cuenta a los Elementales negativos para no dejar ningún rincón sucio. También se convocan jornadas para trabajar en el castillo u otras actividades y se paga por trabajar, ya que hacerlo para N.A. es un honor. Para asistir a las clases los varones tienen que asistir con traje y corbata y las mujeres con falda hasta la rodilla. Se hace en señal de respeto al maestro que imparte la clase y a las enseñanzas que se van a recibir. Lo que en realidad es crear las bases para someter al discípulo. Al pasar el primer curso se propone al discípulo poner en práctica alguno de los conocimientos adquiridos, para vivir el proceso interior y los maestras desvelan un pequeño secreto, como es el poder energético de saludar con el brazo en alto, que significa crear entre dos personas el ying y el yang. Pero debe hacerse sin ser visto por nadie que no sea de la escuela. También hay que decir al mismo tiempo “ave”. Se cuenta que es una iniciativa para poner en práctica el saludo romano y celta, para recibir y rememorar la grandeza de otras civilizaciones. Se explica que hay dos tipos de realidades, la interna, la esotérica, para los preparados y la exotérica, para la masa que no conoce la verdad, “la verdad te hará libre”, dicen.

Un buen día los jefes de la Nueva Acrópolis, junto con los maestros de algunos alumnos, eligen a los que ven preparados para recibir un mensaje más profundo y de manera individualizada. Se trata de vivir plenamente el ideal acropolitano, para lo cual hay que hacer un curso especial. Se trata de un sistema muy sofisticado de adoctrinamiento: “Una mano no piensa, actúa”. Es entonces cuando se empieza a formar parte del cuerpo acropolitano. Se explica, que igual que el cuerpo humano tienen células de defensa, sistema inmunitario, N.A. también, mediante un servicio de seguridad.

Para acceder a tal formación espiritual hay que firmar una carta solicitando el ingreso en la estructura interna. Es la parte que consiste en una escuela de iniciación o esotérica, propiamente dicha. No se debe de contar nada de lo que se vea y oiga a gente de fuera, pues se dice que no lo comprenderían o lo pueden mal interpretar. Se pone el ejemplo de que un niño no puede aprender a hacer raíces cuadradas si no aprende primero a sumar y restar. O que si una persona que vive en la oscuridad se le pone ante la luz se ciega. Por lo cual el conocimiento debe darse gradualmente, en la medida en que el adepto esté preparado. Participar se convierte en una obsesión. En diversos cuartos se colocan carteles con frases, para que se metan en la mente del adepto.

A los líderes , comandante nacional e internacional, se les llama madres o padre, al ser los que han hecho nacer al conocimiento y convierten al adepto en “un hombre nuevo y mejor”. En las fiestas y ceremonias internas se les saluda arrodillándose ante ellos y levantando el brazo al tiempo que se dice enérgicamente “Ave”. Al finalizar la preparación se hace una ceremonia de ingreso, en la que finalmente se entona un juramento. Se ha de estar una hora frente al estandarte, solo y arrodillarse ante él. Se indica que es lo mismo que cuando un caballero medieval iba a ser nombrado servidor del rey. El juramento de las Brigadas de Trabajo es: Ante el fuego sagrado, ante el estandarte de la Rueda Solar, en presencia de mi alma inmortal, y la de mis compañeros, caballeros de brigadas de trabajo, yo conocido ahora como (se dice el nombre) me comprometo a servir con lealtad y eficacia, como miembro del cuerpo de Brigadas de Trabajo. Si así no lo hiciere que el destino, los dioses y mis jefes me lo demanden. ¡Ave!”. Se realiza uniformado. Los compañeros de la misma manera. El uniforme sólo se utiliza para actos internos, sin que pueda estar presente nadie que no haya realizado el juramento.

Se puede formar parte de tres cuerpos, conocidos como Fuerzas Vivas.

  • Brigadas Femeninas. Su uniforme es falda azul y camisa azul más claro.
  • Fuerza de Seguridad: Su lema es “saber orar, saber morir”. Practican artes marciales, y aprenden a usar la espada. Su uniforme es pantalón negro, corbata y camisa negra. Con un brazalete rojo en el que hay bordados dos rayos en forma de “S” (Servicio de Seguridad)
  • Brigadas de Trabajo: Se hacen desfiles, ejercicios de artes marciales. Trabajos de recopilación de cintas con discursos grabados, en la imprenta, en mantenimiento de los locales. El uniforme es camisa caqui, pantalón y corbata marrón. Con un brazalete, de color naranja y dibujada una rueda dentada con cuatro brazos dentro que forman una cruz. Se explica que es el símbolo del trabajo para el imperio que se está preparando. La cruz cuando gire sobre la realidad y se establezca el ideal en el mundo se convierte en una cruz gamada. Se advierte que según gire hacia la derecha o la izquierda es positiva su actuación o negativa. Que Hitler comenzó siendo una fuerza buena, por hacer una lucha espiritual. Pero cuando se dejó llevar por la ambición y luchó por los aspectos materiales, perdió la ayuda del más allá y luchó por el mal. Sobre este tema se prohibía hablar fuera de las reuniones internas, y en estas sólo para resolver dudas. Se insinuaba que más adelante se entendería todo mejor. Un ejercicio para aprender a controla el astral es ponerse en fila y dejar que el mando dé un bofetada a cada uno de los que están firmes, que no deben inmutarse. Luego cada uno da otra torta al mando.

Hay diverso grupos que funcionan en torno a N.A.: GEA, Grupo de Ecología Activa; CANA, Círculo de Ancianos de N.A.; Cadenita de Oro (para niños y niñas); Caballeros de las tabla redonda (Para chicos de entre 7 y 14 años). Luego hay una serie de categorías en una jerarquía de la organización interna: hachados, mandos. Al Comando Internacional máximo se le considera emperador del futuro imperio que forja con su trabajo N.A.

Algunas frases significativas del fundador, Jorge Angel Libraga Rizzi (JAL) que aparecen escritas en textos del libro “Cartas a Delia y Fernando” son:

– Sobre la Familia: (Pag. 30) “Si te ha tocado vivir con una familia materialista el oponerse directamente a ella, cuando él mismo es aún débil y muy joven no traerá más que dificultades y estados de tensión estériles. Tampoco hace falta que colabore con ellos. Un gradual despegue de costumbres y amigos materialistas se impone como táctica indispensable”.

– Sobre el Fanatismo: (Pag. 22) “El Ideal justifica la cuna y el ataúd. Por el Ideal se vive, por el Ideal se muere”. “Trabajar con tesón fanático”.

– Sobre las Razas (Pag. 173) “El hombre nuevo está entre nosotros, pero su fuerza se verá mañana. Pertenece a la nueva Raza espiritual en la que el Superhombre, en la mejor acepción, será manifestado”. En los cursos se considera la raza un estado de evolución y se interpreta desde un punto de vista espiritual. Recoge, N.A., las enseñanzas de la teosofía de Helevna P. Blavalsky.

– Sobre Matar: (Pag. 156) “Es peor crimen matar a un perro porque sí que a un hombre por una causa justa”

El no matarás debe ser matizado. Mientras no sea estrictamente necesario”

Matar puede ser un acto de Amor, deteniendo la acción de un hermano descarriado, por lo menos en este número, y evitando muchos más sufrimientos y terrores”.

Algunas frases del manual del dirigente son: “La entrega al Ideal acropolitano debe ser total. Borrar de tu vida todo aquello que lo entorpezca, por duro que pueda parecer”.

Una invitación aparentemente inocente a seguir cursos y conferencias es más provechosa que la exposición violenta de símbolos misteriosos o sentencias enigmáticas”.

Otros datos los aporta Miguel Martínez Ball, que fue miembro de Nueva Acrópolis durante 14 años. Comando Nacional de esta secta en Egipto (19 – X – 89). Inauguró las sedes de Siracusa y Milán. Ha tenido acceso a material interno, reservado:

El proyecto de N.A. es crear las bases de una nueva raza, para dominar el mundo. El imperio mundial de la raza teutónica. Se define como un ideal fuerte para un hombre fuerte. Se exige siempre estar optimista. El símbolo es el águila de Federico II, emperador opuesto al Papa Inocente II, que lo excomulgó. Cuando se cumpla el ciclo histórico “el águila volverá volar”. Extenderá entonces sus alas, como nuevo símbolo.

El actual Comando de España fue el médico privado de JAL. Es hijo de un rico armador de Palma de Mallorca. Aprende acupuntura en París. Llegó a ser el Presidente de la federación europea de laserterapia. Hace diagnósticos por el color del aura. Funda el Centro médico de acupuntura Seraphis, cuya sede estuvo en el mismo lugar que la de NA. Se trata de lo que será en un futuro la medicina esotérica. Recogen las enseñanzas del “maestro S”, que JAL dijo haber conocido en los Himalayas.

Un ex-legionario español, es Jefe de las Brigadas masculinas de Madrid. Luego fundó la secta en Estambul. Cuando se inaugura una sede se planta un pino y se mata un gallo en honor a Marte. Al ser una muerte de honor, el animal adquiere un alma inmortal. El 20% de la economía se dedica a propaganda. Entre las normas a seguir está que si un comando nacional no escribe o telefonea en 30 días al Comando Máximo será multado. Éste exige hospedarse en hoteles de lujo y que se le hagan regalos arqueológicos, su hobby, así como coleccionar armas. Los miembros se preparan y adiestran para ser monjes-soldados. Su objetivo es salvar el mundo, para lo cual necesitan aumentar los miembros, hacer pues prosélitos, y dinero para tener Poder, así como controlar espacios claves de la sociedad. Internamente advierten que los ataques contra ellos( que puede ser una simple crítica o contra el funcionamiento interno) se achaca a una instigación de la Iglesia, en concreto del Opus Dei, lo cual , dicen, lo han averiguado empresas de detectives privados que han contratado.

La proyección política es una aplicación de las ideas de Platón (se espera construir un imperio filosófico) NA prepara el advenimiento de un nuevo Avatara. No es una preocupación inmediata. Desde 1.987, ante el descubrimiento ante la opinión pública de sus estructuras secretas, se reforma de cara a las instituciones. La brigada femenina se transforma en Asistencia Social. La de trabajo en grupo de ecología y la de seguridad el protección civil. Hay un servicio de Información, cuyo objetivo es mantener las crisis que surjan en secreto. Culpan de lo que sea al causante. Hay también un servicio secreto tanto interno como externo. Hay un Cuerpo de Seguridad Internacional, formado por 2 mandos operativos, uno para América y otro para Europa. Cada uno se forma por un grupo de 5 personas. Dependen directamente del Comando Mundial. Se denominan “Guardianes del Silencio”. Sólo se manifestarían en caso de emergencia. Un jefe de la Unidad Operativa asume provisionalmente toda responsabilidad como Comando Nacional. Se trata de un órgano interno de NA, de constitución secreta y actuación absolutamente confidencial.

Para defenderse de las críticas de fuera organizan actos y organizaciones en torno a la figura de Giordano Bruno. Desde 1.992 se adhiere a la federación Internacional de las Religiones y Filosofías minoritarias (FIREPHIM), en el Consejo de Europa. Vemos que hay un foro común para la mayoría de las sectas, cuyo objetivo es lograr un espacio en el que se extienda la mentalidad fanática y hacer un reparto en función al poder de captación de cada cual.

Los textos de La Doctrina Secreta, cuya autora es Helevna Petrovna Blavasky, son la base teórica de Nueva Acrópolis. En ellos se apoyuó también Víctor Gómez Samel para dar un lenguaje a sus desvarios mesiánicos. Se lee:

TOMO III

* “La Svástica, cruz ansata o cruz gamada es el símbolo más científico de todos”. “Es el martillo de la creación, con dos líneas de actuación, la del espíritu y la de la materia.”

* “Existen razas inferiores y otras intelectualmente superiores”. En N.A. se entiende la raza como un estado de evolución.

* “Los ángeles rebeldes son nuestros maestros”. “El infierno es la materia.”

* “Satán es Lucifer el ángel brillante de la luz, el portador de la luz y la vida”.

* “La Biblia desde el Génesis al Apocalipsis es la Historia de la gran lucha entre la magia blanca y la magia negra”

* “Cuando la iglesia maldice a Satanás maldice la reflexión cósmica”. ”Satanás es el Dios de la sabiduría”

* “Satanás es el padre del hombre espiritual. Abrió los ojos al autómata creado por Jehová”.

* “El mono apareció después del Ser Hombre”.

* “Satanás no es enemigo de Dios, es el espíritu divino más elevado”.

* “El Mal es una necesidad y uno de los sostenes del Universo manifestado. Es necesario para el progreso y la evolución”.

TOMO IV

* “Los judíos son una raza artificial aria”

* “Satanás y Dios son idénticos”. “Logos y Satán son uno”

TOMO VI

* “Satán y el Arcángel son un solo cuerpo y una sola mente.

* “Los elementales tienen conciencia en el plano físico”.

El lema de la Teosofía es “Satyât Nâsti Paro Dharmah”, que quiere decir “No hay religión superior a la Verdad”.

A través de Internet y filtraciones de personas con la oreja puesta en círculos neonazis, se ha podido constatar que los grupos seguidores del legado hitleriano celebraron el atentado del 11 de Septiembre de 2001 contra los símbolos de la civilización americana como un “gran golpe de liberación”. Las noticias periodísticas al respecto se ha reducido a la más mínima expresión. Parece que algo no existe si no se divulga, lo que hace crecer la mentalidad fanática con los acontecimientos mundiales, porque se cierra en sí misma.

El nazismo, fuerza minoritaria, pero nada despreciable por lo organizados que están y el grado de fanatismo de sus miembros, se extiende en el interior de la sociedad europea y americana. En EE.UU. varios grupos políticos entienden que la violencia es una ley de la naturaleza y que debe aplicarse para imponer la supremacía racial, considerando la raza blanca superior a las demás y que deben de establecer este orden racial en el mundo. Se declaran contrarios al gobierno americano, como sistema, enemigos de todos los partidos democráticos: Nación Aria y Partido Nazi Americano, Guerreros Blancos y NSDAP-AO. A través de la red informática mundial apoyaron los atentados del 11-S. Alabaron a sus protagonistas como héroes.

Otros grupos similares lo han hecho internamente, al estar organizados en grupos de filosofía o cierta religiosidad gnóstica. Todos ellos están extendidos por todo el mapa mundi. Coinciden estas fuerzas con el integrismo musulmán en que ambos tienen un enemigo común, los judíos, considerando ambos a Estados Unidos símbolo del Poder judío. Pero hay más, esta concepción está muy extendida en la literatura y el análisis soco-político desde las versiones del esoterismo, y en tal concepción, sin exteriorizarlo, coinciden muchas y variadas sectas.

En conjunto forman una mentalidad que echa raíces dentro de nuestra sociedad occidental. La red terrorista de Bin Laden se superpone a una red psicológica que activa los fanatismos en diversos grupos y organizaciones, en ese marasmo ideológico coinciden muchos intereses de Poder, cuyos protagonistas pretende hacer realidad diversos modelos de fanatismo. Se apoyan unos a otros lograr establecer un nuevo sistema. Entre tanto se amparan, no tanto como conexión organizativa ni siquiera de coordinación, mediante la sinergía de la actividad de cada sector que actúen por su cuenta. Lo que no quita que pueda haber una relación entre los dirigentes de alguno de ellos, pero es algo sin demostrar. Lo primero sin embargo es una deducción razonada a partir de los textos que divulgan organizaciones fanáticas de diversa índole. Sería lo mismo que en el mundo empresarial u negocio, aunque no tenga nada que ver con otro, incluso menos con la competencia, se apoyan unos a otras gracias a la sinergía que se produce al fomentar el consumo y propiciar un ambiente de deseo de comprar.

Las bravatas que los grupos neonazis emiten por internet, en contra de los gobernantes corruptos, que por definición, según ellos, los son todos los regímenes democráticos, son cortinas de humo de acciones encubiertas más eficaces y estratégicas. Las proclamas fanfarronas son una mera operación de disimulo y de desvío de la atención, para realizar una serie de aciones encubiertas, que no tienen porqué estar organizadas con el terrorismo integrista islámico, pero saben de ello y lo tienen en cuenta. Mutuamente se relacionan aunque no estén coordinados, o sí, esto no se sabe de momento.

La estrategia dentro del mundo occidental es abrir una crisis que permita una lucha encubierta, sin enfrentarse directamente. La base táctica de dicha actuación es la manera típica de organizar una intervención desde el fanatismo. Difundir el miedo en la sociedad, crear situaciones de angustia y pánico. Hacerlo de manera continua para ir creando una condiciones emocionales en el conjunto de la población que exijan una acción de orden, de seguridad. En donde se vean ineficaces las medidas que se amparan en la libertad. En definitiva que la sociedad requiera de un “salvador”, un “guía” para erradicar las causas del terror, establecer un enemigo, causante del mismo, e imponer un orden social basado en valores morales. La mentalidad conspirativa es propia de los fanáticos, tanto para definir lo que hacen los enemigos, como para actuar ellos mismos.

A finales de octubre de 2001 la policía Federal americana y la Central de Inteligencia, afirman que lo más probable es que el ataque con ántrax, de manera difusa para lograr más efectos psicológicos que realmente como propagación de una epidemia, provienen de grupos de la extrema derecha. Hay que destacar que en 1997 Larry Wayne Harris, especialista en microbiología de Ohio, EE.UU., fue condenado debido a que recibió por correo tres frascos con gérmenes de peste bubónica. Esta persona fue militante de “Nación Aria”. Grupos que toman del esoterismo diversas explicaciones doctrinarias con las que justifican su visión antijudía del mundo.

Tal como aparece en una pequeña y única referencia en el Diario de león (10 – X – 2001) Hitler vio la necesidad en 1941 de realizar ataques terroristas dentro de EE.UU para dañar el Poder judío. El líder de las tropas de élites nazis, las SS, Heinrich Himmler, declaró en 1944: “Los estadounidenses también deben sufrir la guerra: Destruir New York ….estoy convencido de que los ciudadanos norteamericanos no soportarían que se atacase en su propio país”. No debemos olvidar que el libro “Mi lucha”, de Adof Hitler, es leído y venerado en países árabes como Irak y otros, así como en círculos neonazis y también en sectas esotéricas por las coincidencias de símbolos y análisis coincidentes sobre la evolución de las razas, entre la política del nacionalsocialismo y fuentes teosóficas, algunas de las cuales aparecen en los textos internos de los grupos gnósticos.

No podemos olvidar tampoco a un sector de la iglesia católica, que se parapeta en el fanatismo, para mantener incólumes sus principios, mientras que la sociedad avanza en materia científica y social a pasos agigantados, lo que exigió el proceso de aggiornamento en el II Concilio Vaticano impulsado por Juan XXIII. Diversos textos de sacerdotes e historiadores católicos, entre ellos Ricardo de la Cierva, establecen una visión de la historia que se dilucida en una lucha del Bien contra el Mal. Para autores conspicuos, del mundo cristiano, la maldad se organiza en una conspiración masónica, a cuyos cerebros achacan el ocupar la dirección del Poder actual, sobre todo el económico. A este “gobierno en la sombra” le acusan de inspirar la formación de un gobierno mundial. Incluso ve la proliferación de las sectas como una obra maquiavélica de unos pocos estrategas que participan de una confabulación cuyo objetivo es realizar el gobierno mundial como obra del Anticristo, en sustitución de la figura de Jesús como regidor de la Historia de la humanidad, para lo cual hay que cumplir de manera universal la verdad revelada por él. En tal proyecto incluyen a múltiples personajes de la vida política y social de la actualidad y otras celebridades que han influido con sus pensamientos a lo largo de la Historia.

Las sectas surgen por sí mismas. Luego se relacionan mediante una mentalidad común, que a su vez, de manera espontánea, generan una conexión existencial entre los fanáticos por defender un criterio común, aunque sea sólo en algunos aspectos. Pero coinciden en un mismo enemigo. Lo cual difícilmente lo entienden muchos analistas. Unos obvian esta mentalidad que participa de lleno en la construcción de lo real de nuestra sociedad. Otros exageran esta influencia, la deforman mediante la explicación de maniobras ocultas diseñadas al milímetro o ven por doquier intenciones satánicas en acontecimientos que, sin embargo, forman parte de la evolución lógica y es consecuencia del desarrollo material de la humanidad.

Es necesario desactivar la visión doctrinaria y unilateral de cualquier conflicto o coyuntura histórica. Se trata de un discurso arracional, sin referencias claras ni concisas, cuyo contenido se elabora mediante una cadena de elucubraciones que relacionan hechos de la realidad con deducciones con demasiada carga psicológica y poca validez como argumento teórico. Las conclusiones de estos análisis motivan el enfrentamiento contra un enemigo fabricado por definición.

La organización Vida Universal, Asociación promovida por otra de tipo más religiosa, Nuevo Retorno, advierte sobre la próxima venida de Jesús, para lo cual los dirigentes de esta secta pretenden preparar a la Humanidad. Los impulsores de esta secta dan a conocer los mensajes de un arcángel que habla a través de la profetisa Gabrielle Wittek, que en estados de trance se convierte en médium para dar voz al ente espiritual, el cual también le transmite mensajes personales a la profetisa. Esta organización dispone de varias emisoras de radio para divulgar sus mensajes. También centros de terapias naturales, casas rurales esparcidas por Europa, especialmente en Alemania. Miembros de esta secta dirigen la empresa “Estamos para Ustedes”, con la que ofertan servicios de albañilería, transportistas, jardineros, servicios de limpieza y demás. Tienen empresas de repostería y hostelería. Disponen de 10.000 seguidores en todo el mundo.

En España son cerca de 2000 militantes, siendo la mitad de nacionalidad alemana, que suelen residir en la zona del Mediterráneo. Forman núcleos crísticos dispersos. Uno de los libros que fundamenta la actuación de esta secta en la sociedad viene descrita en el libro “El Estado de los demonios”. Su ideario se desarrolla a partir del mensaje profético que indica: “la Tierra se abrirá y devorará el mal”. Preparan a sus adeptos para la llegada del fin del mundo, algo inminente, para lo cual exigen anular el ego, con el fin de establecer en todo el planeta el “Estado de Cristo”. Sobre el libro ”El Estado de los demonios” hicieron un despliegue informativo tremendo a comienzos de los años noventa. Utilizaron para su difusión el periódico mensual “Christusstaat Intenacional”, de mayo de 1992 editado en español en la ciudad alemana de Würzburg. Enseñan a sus adeptos que existe un “plan general para implantar una dictadura mundial”. Explican cuestiones que parecen absurdas, pero dado los atentados del terrorismo internacional en Septiembre de 2001 recobran, tales mensajes, cierta relevancia: “En EE.UU. casi todos los edificios representan símbolos ocultos”. Alude su publicación que el Ministerio de Defensa Americano está construido en forma de pentágono, lo que le da popularmente este nombre. Lo cual se asocia a las estrellas de cinco puntas de la bandera de la UE. Todo lo cual, según Vida Universal-Nuevo Retorno, responde a una conspiración masónica para ejercer el poder mundial. Esta finalidad la desarrollan mediante una macro operación secreta que consiste en manipular a la población mundial. Los dirigentes de Vida Universal interpretan cada fenómeno histórico, político y económico bajo el prisma de una fe que no ve nada fuera de sus principios, los cuales parten de la comunicación con entes espirituales. En este tipo de teorías cabe cualquier planteamiento inimaginable. Son pensamientos y emociones delirantes que se desenvuelven sobre la base de una fuerza espiritual, por regla general oculta. La doctrina que se despliega sirve para hacer realidad la irracionalidad de mensajes fantasiosos, pero que son creídos y experimentados interiormente. Todo tipo de hipótesis abracadabrantescas adquieren la categoría de Verdad, cuando pasan por el tamiz de la manipulación psicológica. Los líderes de Vida Universal vinculan a los miembros del sistema bancario internacional con sectas que rinden culto a Lucifer. La actuación de los adeptos a esta secta se encamina a luchar contra el mal mundial, que lo representan en la figura de los actuales dirigentes del mundo. En el mismo sentido se manifiestan los miembros de Mensajeros de la Vida, que actúa como grupo integrista dentro del catolicismo. También el Centro para la Paz de Florida, que ve una estrategia del Anticristo en todo el desarrollo de la New Age, la cual es otra forma de extender una red irracional.

El peso específico de esta mentalidad, en la sociedad occidental, es cada vez mayor, en tanto y cuanto el vacío cultural, la conducta de consumo y la falta de reflexión es un mal endémico de nuestro modelo social. Una parte del desarrollo cultural se despliega en función a esta mentalidad. La razón se ve arrinconada, cuando sólo reaccionando desde la racionalidad y lo razonable va a ser posible superar esta ola de fanatismo que adquiere poco a poco su clímax. En tales circunstancias las sectas adquieren más fuerza. Ya pocas personas se atreven a criticar a las sectas y denunciar sus mecanismos manipuladores, porque han funcionado sus amenazas, sus estrategias de denuncias en los juzgados, sus escaramuzas para manipular la legislación democrática sobre libertad religiosa y de conciencia. En ese sentido avanzan y ante una situación de miedo social, de acontecimientos que hacen de la violencia un espectáculo y de una realidad rota por el terrorismo y la respuesta a éste por parte de los gobiernos de la mayoría de los países (de manera aplastante y sin buscar soluciones a largo plazo y más profundas) las sectas se convierten en un refugio para una parte de la población. No es mayoritaria. Se calcula que entre un 5 y un 10% de la población. Ahora bien, si entendemos el fanatismo también fuera de las sectas, el porcentaje puede llegar a entre un 17% y 20%. Si a esto añadimos, que ante las mismas causas y otras añadidas surgen problemas humanos que afectan al desarrollo de la personalidad, incluso la llegan a anularla, como es el problema de la drogadicción, el alcoholismo, patologías mentales, etc. La situación es preocupante. Estas conductas enfermizas que afectan al conjunto de la población, no solamente al afectado, son también una huida de la realidad y un amparo psicológico. Pero al mismo tiempo en su seno está el germen de la destrucción de la realidad, personal y social. Y es necesario prever tales situaciones. Los gobiernos occidentales han colocado el enemigo fuera, en el fanatismo islámico, con personas infiltradas en la sociedad, pero cuyas actuaciones permanecen limitados por su condición integrista islámica. Pero las autoridades no miran al Caballo de Troya que tienen dentro de su sociedad y que acompaña al fenómeno de la de la violencia, desde una visión apocalíptica y el empeño de establecer un nuevo orden espiritual.

Cuando decimos que el fenómeno sectario acompaña la acción del terrorismo internacional islámico, es en el sentido de que plantean una dinámica común, pero sin tener nada que ver ni coordinarse un proceso con otro. Pueden haber relaciones de conveniencia táctica o de apoyo logístico. Se han descubierto encuentros entre representantes de ETA y de la red Al Qaeda. Es de suponer que también se hayan producido contactos con otros grupos, aunque ninguno de ellos tenga nada que ver. El acompañamiento es suficiente y se tiene en cuenta a la hora de valorar los efectos de una acción. Cuando, por ejemplo y salvando las distancias, un grupo ecologista, de carácter minoritaria hace una queja ante un problema medioambiental, si tiene éxito y repercusión, no es por su fuerza en sí, que es casi nula. Pero siempre cuenta que sus acciones van a ser acompañadas por algún partido de la oposición, el cual sí tiene un respaldo social amplio y relaciones con la prensa. Desde el juego político de la oposición un problema ecológico se utiliza contra el partido en el Poder. A nivel municipal da lo mismo que esté gobernando el Ayuntamiento la socialdemocracia o el partido conservador, funciona de la misma manera y no hacen falta acuerdos de acción, sino que funciona el acompañamiento, por la dinámica común en esa acción concreta. Se suele acusar a los ecologistas de estar compinchados con un determinado partido, cada vez que emprende una acción en defensa de la naturaleza. Pero en otra provincia o, cuando cambia el gobierno, en un mismo municipio, se les acusa de lo mismo pero con el partido contrario. Con este ejemplo queremos que se entienda lo que quiere decir “acompañar”. Nada tiene que ver con insinuar que pueda haber una confabulación, desde el esoterismo o desde estrategias maquiavélicas. Las cuales de haberlas, habrán de ser demostradas.

Por otra parte es necesaria una autocrítica de nuestra sociedad, una reflexión colectiva. Tal vez sucede aquello de que “el dolor es vehículo de conciencia”, y los dramáticos hechos que azotan la Humanidad a nivel global desde Septiembre de 2001, sirvan de espejo para vernos y comprender que estábamos inmersos en un mentalidad de ambiciones, vanidades vacuas, de existencia estéril y ciega bajo el fanatismo del dinero. En la sociedad desarrollada económicamente se han realizado atrocidades para mantener y acaparar intereses económicos y de Poder. Hace falta tal reflexión. Porque las sectas y el fanatismo se engrandecen en la inercia de lo irracional, cuyo punto de partida es una serie de elementos perversos que acontecen en el modo de vida occidental. Es un caldo de cultivo para que crezcan los delirios mesiánicos y apocalípticos. No para que aparezcan lo cual sucede de por sí. Pero cuando se ponen en marcha pululan en los rincones más sombríos de nuestra sociedad.

Una secta ufológica asentada en España, probablemente un grupo autónomo derivado de Nonsiamosoli, ha realizado una serie de comunicados a sus adeptos mediante internet, a partir del 11 de Septiembre. Recojo algunos fragmentos a los que ha tenido acceso Luis Santamaría del Río, investigador y estudioso del fenómeno sectario. Los mensajes son, presuntamente, emitidos por extraterrestres, a través de algún destacado miembro de la organización. Desde Barreiro, Portugal Carlos Carcalho se hace emisor de lo que comunica el extraterrestre Adoniesis. Recuerda varios textos del Apocalipsis, indicando que se refieren a EE.UU.: “Le fue dado aun poder de hacer guerras contra los santos y de vencerlos, así como poder sobre todas las tribus, pueblos, lenguas y naciones”. Pero recoge otro texto a continuación del mismo: “Si alguien mata por la espada, por la espada morirá”.

Otro extraterrestre que rige los destinos y el comportamiento grupal de Nonsiamosoli, o de algún grupúsculo derivado del mismo, es Asthar Sheran. Dice algo estremecedor, sobre todo porque es algo ignorado y no se atienden sus posibles consecuencias. Cada cual que lo analice por sí mismo: “Los verdaderos inocentes para nosotros son los seres del reino mineral, reino vegetal, del reino animal y del reino dévico. Son esos que lamentamos. Cuando una bacteria o un virus se vuelve demasiado virulento y letal es necesario eliminarlo, con certeza que coincidís con eso. El Hombre está en la misma letalidad últimamente. Debe ser exterminado para el bien de la salud del Planeta y del Cosmos, pues su actuación es demasiado virulenta. América solo tomó ayer un poco de su remedio. Tiene más aún que le está reservado”. Este mensaje es un mandato para los adeptos que le veneran. Finaliza indicando que desde su galaxia y universo están preparados: “A la primera señal de peligro intervendremos en masa. No dejaremos apagar la Conciencia de Cristo. Salvaremos el Hombre salvable”. Es decir a aquellos que estén fanatizados con esta escabrosa historia. Desde luego el delirio es claro, por tanto y cuanto se da a través de personas que lo oyen o reciben “telepáticamente”, sin ninguna base de certeza. Otro ranger de los extreterrestres , Myriam, afirma, también a través de Carlos Carcalho, esta vez desde Oporto, Portugal, que ya habló hace años a través del mensaje de Fátima, que fue secuestrado por la iglesia católica. Insiste en que fue él lo que luego se convino en llamar “la virgen de Fátima”. Advierte: “Satanás puede tomar completamente el control de la Tierra”. Anuncia que La Humanidad estará perdida en las manos de Satanás: “El Anticristo tiene todo creado para tomar el control de la Tierra”. Ya mandan, afirma Myriam, los Hijos de la mano negra, pero el manto de Luz que mana del extraterrestre en cuestión cubrirá a los creyentes de su mensaje. Termina diciendo “mi corazón triunfará”. El 29 de Septiembre asevera: “El planeta movilizó sus medios para defenderse del crimen que el hombre pretende hacer. La guerra santa y justa va a ser hecha por nosotros. El hombre es demasiado violento para ser dejado vivo. Dios se arrepintió de haberlo creado. Juntaos o Santos, pues los inicuos tienen los días contados”. Lo cual no deja de ser tendencioso, cuando en un comunicado el 7 de Octubre de 2001, el señor Carvalho, emite otro mensaje, del que es mero portador,: “”¡Ay, ay de Israel, pues su fin será terrible!”. Este tipo de mensajes afecta a muchas personas, pues se sienten inseguras. Porque no es fácil analizar racionalmente la realidad, sobre todos en momentos de grandes tensiones, especialmente cuando actúan personas absorbidas por la absoluta irracionalidad. Hay personas que en tales momentos dudan de sí mismos y acaban acercándose a movimientos sectarios. Aluden que podría pasar como cuando el Arca de Noé, o lo de Sodoma y Gomorra.

No pocos grupos esotéricos achacan a un contubernio de judíos millonarios el fenómeno del nazismo, pues , aseguran, subvencionaron la escalada al Poder de Hitler para convertir en víctimas a su pueblo y lograr de esa manera que se reconociera poco después el Estado de Israel. Tal pensamiento, perverso y maniqueo, es un mecanismo de defensa del fanatismo ante sus propias acciones, de cara a sus seguidores. En diversas declaraciones que se extienden a modo de rumor y comentarios públicos, vemos algunas reacciones de grupos integristas islámicos, como Hamás, que ante el atentado del 11 de Septiembre en EE.UU. sus representantes aseguran (El País, 23-IX-2001) que quienes idearon tal matanza están dentro del sistema, incluso advirtiendo que detrás de ello se sitúa la CIA y el Mossad. Uno de sus portavoces asegura que se trata de un complot. Se dan datos que o bien sucedieron casualmente o que nada tienen que ver, o que incluso no son ciertos, pero se han indicado a modo de pruebas de estas aseveraciones, como que ese día iba a viajar el presidente de Israel y pocas horas antes de volar canceló el viaje. Que pocos meses antes las torres derrumbadas habían pasado de ser una propiedad pública a ser de una empresa privada. Podría estar relacionada la acción terrorista con grupos colaboradores o expectantes de este tipo de actos, dentro de la extrema derecha americana, pero la participación de una red islámica es clara, sobre todo porque los autores materiales militaron en ella y algunos dejaron un testamento sabiendo que morirían en la acción. Algunos dirigentes del Partido de Dios Libanés todavía indicaban que cómo lo van a saber si no han descubierto quién mató a Kennedy en verdad. La manipulación mezcla la realidad, o aspectos de ésta con la idea obsesiva que ciega para cualquier análisis y autocrítica. Posteriormente se justificaron los atentados como un mandato de Alá y una necesidad para evitar el dominio del mundo por parte de EE.UU. Si se pregunta a quienes argumentan que el 11-.S se activó por una conspiración del Poder americano y judío, la respuesta es que para justificar una guerra con la que anular los focos de islamismo auténtico y dejar sólo a los musulmanes sumisos a Occidente. La analogía entre causa y efecto carece de lógica, pero funciona como explicación en los esquemas del fanatismo.

Otros mensajes emitidos desde Nonsiamosoli, por el intermediario Carlos, denominan al Nuevo Orden Mundial “la Orden de la Cábala mafiosa del Gobierno Mundial” y hablan sobre los mensajes del billete de un dólar. Lo que coincide con la tradición esotérica moderna de muchos grupos y sectas. Desde Lisboa la intelectualidad extraterrestre recuerda: “Los gobernantes de la nación más poderosa del mundo están dominados por Satanás” (19 – IX – 2001) En el mismo texto indica: “Al otorgarse EE.UU. el derecho divino para la guerra, va a profanar con esto el nombre de Dios y dará origen a la mayor carnicería del planeta”. Los adeptos a la doctrina ufológica de esta secta propagan algo que, de alguna manera, es el deseo colectivo de la mayor parte de las organizaciones sectarias: “Dentro de la propia América podrá correr la sangre, pues hay inmensos grupos fanáticos extremistas”. Es evidente que a sí mismos no se ven como tales, sino como profundos analistas de la realidad y sobre todo poseedores de la Verdad, porque, además, tales mensajes son presentados como “informes del cielo a la Tierra”.

Otro mensajero extraterrestre, Orthon, el 19 de Septiembre de 2001, a través de un representante de Nonsiamosoli da una serie de pautas para sobrevivir al conflicto que se desarrolla desde el atentado del 11 de Septiembre: “Tengan en casa una buena provisión de arroz integral. Ha de cocinarse apenas con sal y ser el único alimento al día, día tras día, con el fin de sacar de vuestro cuerpo los líquidos excesivos que en caso de armas químicas o radiación os protegerá…. El arroz integral disecando el cuerpo os aumenta las defensas y contrarrestará este tipo de acción. La toma de Aloe vera debe ser una vez al día para prevenir las radiaciones y su acción a largo plazo”.

Los telepredicadores de EE.UU. han azuzado la culpabilidad, para dar un sentido interno a los atentados del 11-S. El reverendo Jerry Falwell culpa a los propios habitantes de New York de la catástrofe: “por dar cobijo a rojos, abortistas, gays y lesbianas”. (El Mundo 22-IX-2001). Absolutamente incomprensible si no es desde una mentalidad fanática. En este argumento comprobamos que no se hace un razonamiento que enlace la causa con el efecto, sino que los hechos se relacionan con el extremismo de una creencia. Los fanáticos llevan su reflexión fuera de la realidad, pero son capaces de provocar un gran impacto emocional entre sus seguidores. Predican una apreciación emocional que cala profundamente en quien está condicionado a dicha fe, y ésta construye la psicología y personalidad del adepto.

Según comenta en una de sus informaciones Antonio Toscano, a fraternidad de los rosacruces, en un curso vía internet sobre la temática del esoterismo, explica las causas ocultas de la contaminación y la existencia de los llamados hermanos mayores, extraterrestres o espíritus superiores, con los que se puede entrar en contacto. En sus farragosas informaciones los rosacruces, gracias a su conocimiento especial y superior, aseguran que la civilización se desploma, y el preludio para tal acontecimiento mundial es el “golpe psicológico del atentado a las torres gemelas”. El reverendo Moon basándose en un principio divino asegura que es necesaria la Tercera Guerra Mundial. Todos estos mensajes catastrofistas no quedan en el interior de una organización, sino que se desparrama en forma de mentalidad, en la cual coinciden muchas personas que militan en las sectas y grupos extremistas. Estas organizaciones buscan en la visión apocalíptica de la realidad un hueco para asaltar la realidad (“tomar el cielo por asalto”) y adquirir el protagonismo que consideran que se merecen, pues cada una de las sectas se creen portadoras de la verdad y sus miembros destinatarios de una misión “muy especial”. Bien sea directa o indirectamente, quienes creen en el Apocalipsis, como algo próximo e inmanente, lo acaban provocando. Este es el peligro en que nos enfrentamos si no somos capaces de razonar sobre los mecanismos que el fanatismo es capaz de activar.

Seis millones de adeptos de los Testigos de Jehová distribuyen enormes cantidades de ejemplares de la revista Atalaya, en 230 países, cuya función es: “Estar atentos a los sucesos mundiales que cumplen las profecías bíblicas”. Desde esta publicación se predica que el reino de Dios pronto destruirá a aquellos que oprimen a sus semejantes. Esta secta, reconocida como religión en muchos países, construye una mentalidad de acuerdo a este tipo de mensajes con los que adoctrinan a sus seguidores, quienes están firmemente convencidos de la literalidad de algunas frases bíblicas que, sacadas de su contexto original, sirven para desvirtuar la realidad de los sucesos históricos y actuales. Esta organización cuenta con una prole inmensa para propagar la actitud necesaria para implantar su psicocreencia. En la revista “Atalaya” del 15 de Octubre de 2001 se afirma: “Fuerzas ocultas se oponen a que los humanos formen un buen gobierno”. Recogiendo citas bíblicas de un lado y de otro hace un amasijo doctrinario, sin el más mínimo rigor teológico ni teleológico, que permite asegurar a los dirigentes de esta organización que se va a establecer un Reino Celestial que regirá toda la Tierra. A lo largo del ejemplar indicado, se insiste en enseñar y propagar el mensaje en cuanto a que dentro de muy poco los dirigentes de la secta asumirán el control del mundo para establecer un sistema mejor. Los Ancianos de la congregación de EE.UU. explican que el gobernante actual del mundo es el Diablo, lo que reciclan de una frase de San Pablo: “el dios de este sistema de cosas”. Los estrategas de los Testigos de Jehová afirman: “Las profecías bíblicas y los sucesos mundiales demuestran que vivimos cerca del corto espacio de tiempo en que gobierna el Diablo”. Observamos un paralelismo, sin tener nada que ver, pero que coincide con el fundamentalismo islámico, en que el Gran Satán gobierna el mundo moderno de occidente. La dicotomía entre el Bien y el Mal es una constante en el mundo sectario y del fanatismo.

El problema de grupos pacíficos, en principio, que constituyen una población silenciosa, pero fanatizada, es que forman una mentalidad que promueve que sus seguidores actúen de acuerdo a ella. No es difícil que surjan grupos de ación específicos para cumplir las profecías, para hacer verdad la Verdad. Los adeptos sucumben a una encerrona psicológica, de la que no pueden salir, más que entregando su existencia o su vida al ideal o a la fe en la cual están programados. Es decir viven condicionados psicológicamente por las doctrinas que les han inculcado. Toda creencia requiere, para serlo, un juicio crítico y personal, con el fin de reafirmar la fe, sea cual sea, y para cuestionar algunos comportamientos o principios que pueden verse desplazados por una nueva manera de pensar. Cuando ésta es positiva se incorpora a la creencia. Los Testigos de Jehová son, sin embargo, un ejemplo más de cómo en el mundo sectario se evitan las dudas. Para impedir éstas los Ancianos advierten: “todavía habrán de afrontar más pruebas antes del fin del sistema malvado de cosas”. Y aseguran que quien esté dispuesto a morir, leales a su fe, serán recibidos por Dios en el Paraíso eterno. Esto ha hecho que muchos militantes fanatizados por técnicas de persuasión se hayan dejado morir o a sus hijos, por no hacerles una transfusión de sangre.

Los mensajes que publica la organización Testigos de Jehová en la revista de octubre de 2001, no aluden a lo sucedido el 11-S, pero es el eje de toda su exposición, ya que está presente en todos sus lectores. Su proyección política, en tanto preparan a sus seguidores para un gobierno mundial, es desviada a una mera cuestión religiosa, hecha para intervenir en la tierra y en “este sistema de cosas”. Destaquemos una separata que parece desvelar el dicho latino de “excusatio non petita, accusatio manifiesta” (” la excusa que no se ha pedido es una acusación clara”), cuando advierte: “Los Testigo de Jehová no se involucra en la política ni fomenta la rebelión contra los gobiernos del mundo”. Su objetivo es, indica la nota, adaptar los valores bíblicos y seguir principios anunciados en la Biblia. Vemos que no participa directamente, pero crea una mentalidad proclive a tener una visión apocalíptica de la política y al mismo tiempo mesiánica, lo cual acompaña a los acontecimientos catastróficos y al conjunto de vivencias que desde otras sectas se manifiestan en relación al desarrollo de la humanidad.

Hemos expuestos unas breves referencias sobre el contenido del fenómeno sectario. Vemos que los grupos gnósticos no son una anécdota, sino que sus textos responden a una mentalidad que se desarrolla imparablemente a través de diversas organizaciones. Seguidamente nos ocuparemos más pormenorizadamente en el desarrollo teórico de la gnosis de don Samael Aun Weor, D. Víctor Gómez, en cuanto a su proyección social del fanatismo, a modo de ejemplo, pues disponemos de unas claves concretas, que nos van a permitir observar de una parte las particularidades de la gnosis, con su potencial peligro, sobre todo porque que se propaga y actúa de manera imperceptible. De otra, analizaremos el conjunto social en el que se asientan los postulados gnósticos. No vamos a divagar al respecto, sino aportar textos concretos sobre los cuales se desarrolla todo un modelo de fanatización, cuyos mecanismos hemos venido estudiando y ahora comprobaremos sus graves consecuencias.

Uno de los textos más crípticos de Víctor Gómez, Samael A. Weor, hace referencia a los “Enigmáticos Poemas Solares”. Tales son considerados, por todos los grupos gnósticos, como “verdades transcendentales que la antropología profana desconoce”. En la interpretación de ellos su interprete hace un canto a la muerte, lo que supone el sometimiento total a la organización. El fundador de los grupos gnósticos recurre a la alegoría, para activar el típico mecanismo de la fanatización. No sucede como una táctica estudiada, sino espontáneamente, al ser una forma de trasladar el contenido delirante de los mensajes solares a su peculiar visión delirante de la realidad. Se hace mediante una sugerencia, para que suceda en el pensamiento del adepto, como si se tratase de algo que a él mismo se le ocurre. De esta manera, junto a las demás pautas que hemos analizado sobre el lenguaje y las ceremonias, la fantasía inicial del precursor de la gnosis se llena de argumentos que adquieren una “realidad” y una lógica interna dentro de la organización. Pero sobre todo y especialmente hace que su doctrina forme parte del mecanismo de pensamiento del sujeto fanatizado, el adepto.

El fanatismo es una característica a la que tiende el pensamiento humano, es una característica de su ser. Comprobamos que ha sucedido a lo largo de toda la historia y en todas las civilizaciones. Se trata de darnos cuenta de este fenómeno y ser conscientes de esta peculiaridad de la mente, que tiende a la dependencia, a dejarse llevar por un funcionamiento automático, quizá por comodidad. Y lo mismo que en las escuelas se enseña a leer, a escribir y contar se debería enseñar a pensar. Es muy importante la educación en valores de tolerancia, en la crítica, en aprender a superar y afrontar fracasos y frustraciones. Sin saber convivir en la pluralidad y dejados a que cualquier desvarío, propio o ajeno, nos arrastre todo lo que lleguemos a conocer se puede convertir en un arma, contra uno mismo y contra los demás.

En determinadas sectas esotéricas se lee a los adeptos un escrito azteca de sometimiento al jefe y de pleitesía para motivar a trabajar en la comunidad sectaria. El aprendizaje de textos de tradicones sagradas se emplean en las sectas para hacer que los adeptos sigan el ejemplo de los esclavos de antaño. De esta manera se inculca una manera sumisa de actuar, sin ordenarlo un mandamás, sino que es una motivación iniciática. En otras sectas se cuentan informaciones no confirmadas, pero que se narran a modo de leyenda. Sobre como en algún país lejano las autoridades quisieron clausurar una sede de la secta y los miembros se encerraron en muestra de su valor y de aplicar lo que habían aprendido. Amenazaron a las autoridades con inmolarse de no ceder a sus pretensiones de quedarse. Al final los mandos gubernamentales, cuentan, cedieron al comprobar el alto idealismo que les movía y comprobar que eran nada más que un foco de cultura y la semilla de una futura humanidad nueva y mejor. De esta manera se modula la psicología del adepto, para someter su personalidad a la organización y poner su vida a disposición del “ideal”, el cual se vive a modo de destino y máxima aspiración: “por el ideal se vive, por el ideal se muere”; “El ideal justifica la cuna y el ataúd” , son frases que se enseñan en Nueva Acrópolis, escritas por su fundador en la obra “Cartas a Delia y Fernando”. El primer nombre corresponde a quien es en la actualidad el mando supremo de la organización en todo el mundo, Delia Steinberg Guzmán, directora también de la revista (cuaderno de cultura) “Esfinge”. Sus sedes se extienden por más de cincuenta países.

Los textos de Víctor Gómez, Samael, cuentan: “Cuantos mueren en la guerra contra sí mismos, quienes logran la aniquilación del “Mí Mismo”, lucen esplendorosos en el espacio infinito, penetran en los distintos departamentos del reino (Entran en la Casa del Sol)”. De esta fase de lucha interior pasa a la muerte externa, es decir el sacrifico de la vida, por un ideal. Lo hace recogiendo párrafos de los Poemas Solares de los Aztecas. Obsérvese el parecido a las palabras de los textos gnósticos con las promesas de entrar en el Paraíso que creen los actuales mulhadines, que dan su vida por Alá en la guerra santa, yihad. Los devotos musulmanes que mueren por la fe islámica consideran que verán el Paraíso e irán a él al dejar la vida, un lugar lleno de placeres sensitivos. En los libros que adoctrinan a los adeptos gnósticos se leen frases históricas, pero no como referencia informativa o de estudio, sino como una comparación vivencial, a modo de ejemplo y de orientación: “Cuantos morían en la guerra, o en el altar del sacrificio iban a la Casa del Sol. Todos andaban unidos en una inmensa llanura… Cuantos cayeron muertos entre magueyetes y cactus y cuantos han ofrecido sacrificios a los dioses, pueden contemplar al Sol, pueden llegar hasta él… Están en continuos placeres con el Sol… porque están en la casa del Sol donde hay riquezas y deleites. Y de esta manera quienes mueren en las guerras son muy honrados acá en el mundo y esta manera de morir es muy deseada por muchos. Muchos tienen envidia de los que así mueren, y por eso todos están deseando esta muerte, porque los que así mueren son muy alabados”, (texto recogido del libro “Zahagun, 2 – 140) Comprobamos que el fanatismo tiene una historia que acompaña a la Humanidad desde sus ancestros. Lo importante es ser consciente de esta problema, pues adquiere una peligrosidad inusitada debido a los avances tecnológicos que pueden acabar en manos de quienes se ven inmersos en la labor de “hacer justicia para todos” o de “salvar a la humanidad del mal”. Se trata pues de un fenómeno antiguo con manifestaciones modernas, el que vivimos en nuestra época, sin darnos cuenta que está muy arraigado en la mentalidad de la población, sin ser únicamente lo que se hace visible mediante la violencia.

El esoterismo ha creado a lo largo de la Historia un lenguaje que permite razonar cualquier delirio o fantasía doctrinaria. Un disparate argumentado crea su propia lógica y para desmontarlo hay que llegar a la premisa sobre la que se monta. Una doctrina que explica una fantasía ofrece un aparente sistema teórico, el cual es casi imposible contradecir. Es necesario poner en evidencia sus fundamento y método de aprendizaje para que no se propague. Una vez que lo ha convencido a una masa de gente es muy difícil de delimitar. Sobre todo porque el mecanismo mental de algunas personas necesitan ampararse en tal sistema. Se han realizado muchos estudios, desde el psicoanálisis y la psiquiatría, sobre todo después de la intervención del nazismo en la Historia, para descubrir la naturaleza de la violencia y de la destrucción sistemática que arrastró a una población culta e inmersa en un gran desarrollo económico. Este modelo doctrinario arraigó en la conciencia de muchas personas. Hubieron causas territoriales, históricas, pero se desencadenó un despliegue atroz, a partir de razones demostrables, desde postulados indemostrables e incoherentes, pero que fueron avalados científicamente en aquella época, en relación a la supremacía desde la raza aria y la necesidad de exterminar a los judíos. Se estableció un modelo fanático, que actuó para conquistar el mundo y salvar a la Humanidad del Poder de la raza semita. Lograron distorsionar todos los valores una vez se admitió el modelo nazi. Luego el modelo comunista de la Unión Soviética desplegó una mentalización que adoctrinaba a las masas. Se deformó la visión de la realidad, incluso para sus élites dirigentes e intelectuales que convirtieron la aplicación del marxismo en una creencia irracional, cuya realización costó, inevitablemente, la vida a millones de personas, sobre todo, durante la etapa de Stalin. En las sociedades democráticas la proliferación de las sectas ha sido espectacular. Por otra parte ha medida que se han modernizado las sociedades árabes se ha intensificado el fundamentalismo. Debemos considerar que el fanatismo se aplica primero en grupos de “elegidos”. Para pasar a la sociedad establece un sistema de manipulación de la ciencia, del arte, de la historia y finalmente tergiversa la interpretación de la realidad, de manera que logra que sus principios irracionales sean admitidos y creídos por una parte muy importante de la población.

Se ha entendido el fenómeno del fanatismo como el extremismo de las ideas. Carlos Marx explicó el radicalismo como la critica que es capaz de ir a la raíz de los problemas. El fanático es el que se queda en esa raíz, o en los fundamentos iniciales anulando la capacidad crítica. Es quien elimina de su pensamiento cuestionarse las bases de sus ideas y trata de imponerlas a los demás. Sucede al perderse la visión relativa de cualquier opinión. Incluso no se puede fanatizar la lucha contra las sectas, sino mantener una crítica razonable al respecto, opinar y dar pautas de información a los afectados y adeptos. Incluso admitir que una entelequia espiritual podrían tener la verdad de su parte, lo que sucede es que habrán de demostrarlo y analizarlo ante quienes no comparten ni participan de sus modelo de programar las enseñanzas ni han caído en las técnicas de manipulación que ejercen las sectas. Es decir, una creencia debe tener la capacidad de ser comunicada, sin necesidad de modelar el cerebro de quien siga sus preceptos y sin que creer suponga anular la subjetividad y la capacidad de razonar el creyente.

El fanatismo tiene entidad propia y es preciso analizarlo como tal, en sí mismo, como algo posible y que ha de ser limitado por la información y la cultura, para evitar que se extienda entre la población, lo que afecta ya, sin necesidad de propagarse, negativamente a muchas familias. Hay que hacer que no se derrame en la sociedad, sobre todo y especialmente cuando lo hace usando la violencia. En una entrevista que se publica en el periódico “Diario de León” (1-X-2001), la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría, afirma tras los atentados del 11-S.: “No hay que buscar explicaciones médicas al fundamentalismo. Los terroristas no tienen ninguna enfermedad o patología mental y no son locos. No es bueno identificar violencia y maldad con la locura”. Vayamos por partes. Entendemos que no responde a un cuadro clínico establecido. Ahora bien una persona que se suicida y carece de un mínimo de sentimiento humano ante la muerte de miles de personas inocentes, algo tiene en su mentalidad y pensamiento. Como mínimo se le ha bloqueado el razonamiento de su acto. O bien rechaza cualquier acto de razonar. Ahora bien puede encontrar miles de justificaciones, pro no valen como razón, o, mejor, es un falso razonamiento, una razón manipulada.

Los autores del atentado del 11-S tienen dos características. Una es que actúan en nombre de Alá, o de un Ideal. Cualquier idea de Dios es una abstracción. No se puede establecer una relación causa-efecto. Cuando se relaciona lo hace únicamente en su mente del adepto. Lo cual es una distorsión del pensamiento. Por ejemplo, Osama Bin Laden considera un deber sagrado obtener armas de destrucción masiva. Se puede argumentar que es el deber de un ejército, para presionar y amenazar al enemigo, incluso aniquilarle. Ahora bien, poner a Dios por medio es absurdo. El único sentido que tiene es usar la lógica del fanatismo. La segunda característica es que el fanático no cumple su misión por maldad, esto es algo que debemos valorar muy profundamente. Incluso cuando por el fruto de su acción mueran miles o millones de personas. Actúa sacrificándose por el bien de los demás. Lo hace por amor, pero ¿es amor? Es un amor fanatizado, por lo que deberemos de dar una identidad a esta característica. Tal esquema de funcionamiento sucedió durante la Inquisición dentro de la cristiandad, en las revoluciones comunistas e, incluso, en el desenlace del nazismo y de cualquier dictadura o modelo totalitario amparado en un criterio de religiosidad o de Verdad Absoluta, sobre la cual se quiera construir la realidad. Si no nos planteamos el fanatismo como tal sus efectos serán cada vez más espectaculares y se reproducirá de manera permanente con el paso tiempo.

Grupos terroristas que intervienen en Europa como ETA, IRA, caen en la deformación de la realidad y en una autocomplacencia, que requiere de una actuación social, que permita a sus integrantes romper con ese juego de acción violenta que retroalimenta su fanatismo y que encuentra un apoyo social. Es la vía anglosajona para resolver el conflicto de Irlanda del Norte, pero sin hacerlo de una manera completa. La socialización del fanatismo se logra cuando se consigue definir un enemigo y comunicar a un colectivo una visión emocional de la realidad, en cuya consecución muy poco valen los argumentos racionales. ¿Qué tienen razón en sus objetivos? Podría ser, o no., Es lo de menos, lo que define el fanatismo es la aplicación sistemática de la violencia indiscriminada y el cerrazón de sus planteamientos. Los cuales se refuerzan con actos, mítines, fiestas, libros y revistas que extienden una acción irracional a golpe de impactos emocionales y de fabricar una imagen heroica para sus correligionarios. El impulso sentimental y un esquema rígido de consignas teóricas bloquea cualquier estrategia política, incluso en favor de conseguir los objetivos por los que lucha. Cualquier modelo totalitario, que ejerce la violencia como método cuando logra sus metas sigue activando la maquinaria de la violencia porque su verdad fanática no existe más que en la mentalidad de los adeptos o militantes entregados de por vida a la causa. De manera que aplican la fuerza para mantener viva la llama de su idea o doctrina, primero en una lucha entre facciones deferentes de la misma idea, luego entre los correligionarios para evitar la herejía o el reformismo.

El fanatismo es incapaz de socializar sus ideas o creencias, de compartirlas con los demás, si no es por imposición. No acepta su derrota si no es dando la vida por su ideal. Tanto para defenderlo como para activar su lucha. No siempre muriendo en un atentado, sino arruinando su existencia y convivencia familiar por una militancia obsesiva. Y además exigiendo un comportamiento similar a sus compañeros, o de lo contrario les acusa de ser colaboracionista o meros reformistas e hipócritas, cuando no traidores.

Un delirio cuando se hace colectivo se convierte en un mito para sus seguidores. También se siembra el impulso mítico cuando una organización fanática es derrotada. Sucede en momentos en que alguna secta entra en crisis por ser descubiertas sus estratagemas en los medios de comunicación y dejar de tener actividad. El núcleo de fanáticos que quedan no reconocen que están fuera de la realidad (no sólo fuera de la ley cuando se les ha pillado en infraganti delito). Interpretan que no ha llegado el momento, que la gente no está preparada. Se encierran en su burbuja artificial a esperar a que llegue el Enviado, o a recibir una señal. Algunas sectas, o grupos sectarios que estaban recluidas a cinco o seis adeptos tras lo acontecido el 11-S se han activado al entender que es una señal del comienzo del fin, de la necesidad de que intervengan fuerzas de otros planetas y demás seres irreales o para que los humanos se salven ante la inminente catástrofe. Cuando pasen unos años y todo se calme entenderán que ha sido un aviso de la divinidad, a modo de entrenamiento para cuando suceda definitivamente de verdad. Es frecuente observar que sectas que desaparecen al cabo de los años resurgen o han dado lugar a otras que se entroncan con la desaparecida.

No pocas revistas esotéricas y manuales de enseñanza de grupos neonazis alientan el mito sobre la la muerte de Hitler. Apuntan que no es cierta, que la foto, que tuvo que publicar la URSS ante la extensión de este rumor, es la imagen de un doble. Es una manera de perpetuar el culto sobre existencia de una idea irreal. Otros amplían las sospechas induciendo a pensar que muchos grupos nazis, iniciados en el esoterismo nazi, se ocultaron en lugares remotos, aislados del mundanal ruido. Esperan el momento de actuar y trasmitiendo ciertas enseñanzas a un grupo muy reducido de “elegidos”. Incluso extienden la idea de que muchos OVNIS son naves que prueban las nazis ocultos en galerías subterráneas. Es la base de las teorías sobre intraterrestres. Los teóricos de estas fábulas detallan incluso qué energía utilizan debajo de la tierra, “el Vril”. Evidentemente es absurdo pero es creído, por lo que no se puede ignorar y menos despreciar, pues se trata de una mentalidad muy explosiva en determinados momentos, capaz de construir una realidad acorde a sus creencias. En los que reina la calma social es altamente corrosiva. Desquician a sujetos que son atraídos por estas leyendas. Las ideas delirantes sobreviven a la realidad, cuando ésta anula o deja aparcadas doctrinas sin sentido, pero su irrealidad resurge de un modo u otro porque hay una mentalidad que lo hace posible. La mayoría de los líderes de sectas y de grupos totalitarios han pasado por la cárcel o los tribunales. Lejos de ser cuestionados esta fase de su vida sirve para que sus adeptos les mitifiquen. Cualquier acusación contra un líder sectario que se demuestra que es cierta refuerza su imagen de líder carismático de cara a sus acólitos. Lo cual nos hace ver que, la visión doctrinaria de la realidad, se trata de una imagen incrustada en la mente de los seguidores del gurú o el Guía. He aquí el fanatismo. El peligro de luchar contra el fanatismo fuera del análisis de la razón es que refuerza las posturas delirantes. Cuando un líder de sectores fanatizados, que rinden culto a la persona que les dirige, es arrestado o asesinado, se suele asociar, mediante el pensamiento analógico, a la figura de Jesús, quien, según el cristianismo, sufre un calvario y muere por la Humanidad. Por ser una figura universal con esta asociación de ideas el líder sectario fragua su imagen de un nuevo Jesús, un nuevo profeta, Madhi o Enviado por Dios. Muchos lideres de sectas esotéricas se sienten complacidos cuando sus seguidores les comparan con figuras históricas como Sócrates, Pitágoras, Giordano Bruno, Galileo Galilei que fueron perseguidos por las autoridades de su tiempo. Cuando son mujeres las que dirigen el cotarro sectario las figuras a las que se les asocia son Juana de Arco y santa Teresa de Jesús, por lo incomprendidas que fueron a lo largo de su vida, pero a las que luego se reconoció su labor. En esta trampa de asociaciones de ideas y personajes, caen siempre las personas que se fanatizan.

La mentalidad fanática se retroalimenta a sí misma. Se construye sobre su idea y para ella. Tal característica hace que las pautas de actuación, para evitar sus intervenciones en la sociedad, deban entender el fanatismo como un fenómeno específico. Cuando se responde con violencia a la actividad, incluso violenta, de grupos u organizaciones obsesionados con su ideal, lo que se consigue es intensificar la cohesión del mismo. El grupo sectario logra encontrar apoyos fuera de su feudo y hace que personas próximas a sus ideas o creencias acaben entrando en él núcleo duro del fanatismo. Precisamente por eso el uso de la fuerza o la provocación para que recaiga sobre ellos determinadas acciones judiciales, policiales o militares es una táctica necesaria para el fanatismo. Su activismo se encarga de provocar que se desencadene una persecución contra ellos. La violencia beneficia a los estrategas que gestionan el fanatismo e involucran a colectivos próximos a sus planteamientos en su dinámica, cuanto más generalizada mejor, y si responde de la misma manera el enemigo les lleva a su terreno. Sin embargo esta dinámica desestabiliza a las democracias y las impide su desarrollo. Hasta el punto de que para aplicar adecuada y contundentemente la lucha armada, como defensa inclusive, hace necesaria una gestión autoritaria del Estado. Hace varios años una madre logró sacar a su hijo de una secta. Tardó cuatro años y no desfalleció ni un instante. Corrigió sobre la marcha, cada vez que sus actuaciones no daban frutos. Cuando consiguió su objetivo llegó a dos grandes conclusiones, que aunque muy simplificadas muestran una orientación de por donde debe encaminarse la lucha contra el fanatismo. “¿Sabes la única manera de luchar contra un fanático? Dándole cariño”, dijo. Lo segunda conclusión a la que llegó es que es un error querer ofrecer al fanático otra idea, para que sustituya la que le tiene obsesionado, por mucho que se pueda argumentar y hacer que hable con expertos en Teología, Filosofía y demás Lo que hay que procurar es que piense por sí mismo. En definitiva, como dice el adagio latino, “ignis igne non extinguitur”, que quiere decir: “El fuego no se apaga con fuego”.

Es imprescindible conocer el problema sectario a fondo y tomar medidas que hagan que un ideario o doctrina se desmonte por sí mismo, simplemente mediante el contacto con la realidad. Un delirio colectivo no desaparece, pero se desmorona. Si bien es cierto que se pueden ver cumplidas reivindicaciones de los fanáticos, pero no porque sean sus ideas delirantes, sino porque sean propuestas colaterales en las que el fanático enganchan su ideal con la realidad. En caso contrario lo que sucede es que el fanatismo se expande, pues la irrealidad sectaria deja de ser concreta y se convierte en una mentalidad general. Lo irracional se extiende ante el truco de presentar a los fanáticos como víctimas o héroes, pero siempre luchadores por valores abstractos como la libertad, la justicia, la paz mundial, el derecho de autodeterminación, cumplir el mensaje de Dios y demás. Los cuales calan en individuos sensibles y con inquietudes. Ésta es una de las trampas del fanatismo que los adeptos o militantes obcecados desarrollan espontáneamente, porque forma parte del mecanismo de su mentalidad. Es algo que funciona automáticamente y debe ser atendido desde la razón, social y política. El sistema educativo debería tener en cuenta este aspecto.

Es incongruente que cuando se termina la enseñanza obligatoria en España todos los alumnos y alumnas, inclusive quienes eligen alternativa a la religión, saben quién es Jesús, la vida de María y muchas cosas relacionadas con la religión católica. Pero ni uno ha oído hablar de Ramón y Cajal, de Fleming, de Julio del Campo, de Marie y Pierre Curie, de Severo Ochoa, Giner de los Ríos, . Nada saben de sus vidas, ni de su ciencia. Nada se les ha explicado de las ideas de Kant, perfectamente adaptables a la mentalidad infantil y juvenil en muchas de sus explicaciones, necesarias ara la convivencia. Nada sobre Descartes. La Filosofía cada vez tiene menos espacio en la enseñanza. Termina COU y ningún alumno ni alumna de la provincia de León ha oído hablar de Toni Morrison, la octava mujer premio Nobel de Literatura, en 1993, y la primera de color. Para meter un segundo idioma se eliminan horas de matemáticas o lenguaje. Y sin embargo se amplia la enseñanza de religión católica a las edades de tres años. La alternativa a esta asignatura, para quien no desee que se le imparta a sus hijos o hijas, apenas hay colegios que dispongan de un programa y se tome en serio. Se confunde cultura religiosa o enseñanza de la religión, como factor histórico o como un elemento del mundo del pensamiento, con adoctrinamiento. El resultado es una inmadurez intelectual enorme, que afecta a la inmensa mayoría de la población. Gracias al contexto democrático y de libertad en que se desenvuelve no es dramático, pero hay una tendencia que influye en favor de lo irracional. Cuando social y políticamente se suprime la libertad, tenemos sociedades con el problema del fundamentalismo, cuyo origen es el estudio de los textos sagrados sin analizar críticamente y sin pluralidad de creencias, mas que dentro de la misma doctrina. Talibán, por ejemplo, significa estudioso del Corán.

Para un fanático su lucha no consiste en lograr unos objetivos concretos, aunque de cara a la sociedad así lo comunique. Su actividad y todo tipo de acciones en las que participa tienen como finalidad propagar su ideal y su mentalidad. No le importará relacionarse con otros grupos u organizaciones similares, aunque tengan ideales opuestos, con tal de ampliar su campo de acción. Más adelante ya lucharán contra sus compañeros de viaje. Así se entiende que organizaciones terroristas de ideología marxista se asocian a otras con fundamentos islámicos.

El autor de la explosión en el edificio federal Alfred P. Murrah de Oklahoma City, Timothy Mc Veigh, causó 169 muertes el 15 de Abril de 1995. Días antes de ser ejecutado declaró que no se arrepentía de nada. Lamentó el dolor causado, pero siguió considerando necesario su atentado. La fijación de tal idea es un claro ejemplo de fanatismo. Fue sargento de infantería, condecorado en la guerra del Golfo. Actuó para vengar las muertes de los adeptos de la secta de los dawinianos,en Wacco-EE.UU.. Estaba obsesionado con la idea de un gobierno mundial como signo del mal en la tierra y que lleva a recortar las libertades individuales. El día que ejecutó su acción vestía una camiseta con la inscripción de una frase del ex presidente estadounidense Thomas Jefferson: “El árbol de la libertad debe ser regado de vez en cuando con sangre de patriotas y tiranos”. Para un fanático cualquier enemigo de su delirio puede ser considerado un tirano y cualquiera el momento para actuar y que mueran “patriotas”. Su pena de muerte la vivió como una inmolación. Formaba parte del plan que él diseñó para su vida. Actuó como el protagonista de sus delirios. Los expertos se asombraron de la extraordinaria inteligencia de este ciudadano, pero moral y emocionalmente inválido. Sin embargo, como otros casos similares este tipo de personalidad, es afectuoso con su familia, con los vecinos y cordial y amable con los compañeros de trabajo. Tiene algo en el cerebro. Un mecanismo que, cuando se activa, es altamente destructivo y que sólo interviene en relación a su ideal obsesivo: el fanatismo. Seguro que esta persona vería mal que dos personas se pelearan por un disputa entre forofos de equipos de fútbol. Lo consideraría una trivialidad. No pocos jefes del nazismo alemán fueron vegetarianos por una exacerbada sensibilidad hacia los animales. Estas características tan difíciles de entender forman parte del complejo mundo del fanatismo.

Una de las trampas en las que más cae la sociedad, ante el fenómeno del fanatismo, es la ejemplaridad de los adeptos o seguidores ciegos de una idea. Se presentan en su convivencia con los demás agradables, empeñados en demostrar lo bien que hacen las cosas. Por ejemplo en una reunión de catequistas en León uno de los oradores puso de ejemplo para seguir, la actividad de los Testigos de Jehová , que van puerta por puerta, sin ver que es fruto de la obsesión que se les induce a los adeptos en cursillos especiales. Para llevar a cabo su entrega dejan de atender a sus familias y se despreocupan de ellos mismos. En otro sentido, varias veces, se lee en entrevistas a empresarios que ellos trabajan 35 horas… diarias, que no paran. Tal actitud obsesiva se toma como modelo, cuando no es más que una aberración de la conducta, para uno mismo y para el entorno familiar, y mucho más para quererlo poner como prototipo en la sociedad. Son ejemplos que en el caso de terroristas que han cometido atentados, las personas que han convivido con ellos, no conocieron su punto de fanatismo y se han quedado sorprendidas, por ser personas extraordinarias. Tras un acto de violencia se ve que los autores no eran personas agresivas, ni incultas. Todo lo cual hace más difícil su reconocimiento y más aún su prevención si no se conoce a fondo el problema que representa. Un aforismo de la ciencia médica afirma: “no existen enfermedades, sino enfermos”. En el tema que nos incumbe sucede al contrario, la esencia del problema es el fanatismo, no el fanático. En el aspecto general es donde más hay que incidir, precisamente por la naturaleza de esta distorsión de la mente que no se desencadena como una patología médica, ni siquiera desde el punto de vista psicológico.

En el caso del fanatismo querer pasar inadvertidos no es solamente de una conducta de camuflaje, para que los terroristas vivan en la clandestinidad. Un mercenario, un delincuente a sueldo o un terrorista profesional realizan una operación concreta siendo conscientes de lo que hacen. Un fanático no. Éste desarrolla su doble personalidad. Se trata de una unidad en conducta que se disgrega al relacionarse con los demás y con la realidad. Es encantador, amable, correcto, culto como forma de ser, y lo es de veras, no disimula. A la vez está preparando una matanza o haciendo una labor de proselitismo. Piensa que lo que hace es lo que hay que hacer, es una exigencia de su Dios o su Ideal. Sus familias nada sospechan en muchos casos. Muchos familiares de adeptos suelen comentar que ven a su allegado correcto, muy interesado por las cosas de la familia, pero raro, como ajeno. Y sobre todo que no es él mismo. Tal es lo que le sucede.

El síndrome sectario se tipifica como disgregación atípica de la personalidad. La mente se desdobla y funciona a la vez en un doble sentido. Esto que puede surgir como una evolución patológica de la mente, en el caso de la esquizofrenia, se entrena y provoca en el adoctrinamiento sectario. La forma de ser del fanático se adiestra para lograr en el adepto una doble personalidad, que luego funcionará de manera espontánea y automática. Este problema antiguo adquiere una gran preponderancia en nuestra sociedad, debido al avance tecnológico, al ritmo de vida agobiante, al gigantismo de las ciudades y a la falta de comunicación y de solidez cultural. La palabra “esquizofrenia” significa “mente dividida”. según los estudios más modernos no provoca una disociación de la personalidad, sino más bien un conflicto interior. La terapia consiste en adaptar al `paciente al entorno social. En el caso del fanatismo sí sucede la disociación de la personalidad, aunque mantenga una unidad de pensamiento. Por este motivo muchos psiquiatras forenses no han detectado el síndrome sectario en el adepto, porque no han hecho un estudio con el entorno familiar ni de la evolución psicológica y social del adepto, lo que requiere una información de fuera, no solamente de los test o preguntas que pueda responder el adepto. Los cursos que se imparten en las sectas y organizaciones fanáticas funcionan a modo de terapias que enseñan sus miembros a lograr una doble adaptación, una hacia el entorno y otra de cara a la secta, para que funcionen según la estrategia de cada momento.

El fanático ha sido apartado psicológicamente de la realidad, (en ocasiones también se le aparta físicamente) para convertir la idea que profesa la organización en una realidad, la cual tiene que regir el mundo. Las sectas transforman la fe, o una idea, en un delirio mesiánico. Como lo que defiende forma parte de su mentalidad pasa inadvertido para las personas que conviven con él. No es alguien que discuta, ni tampoco es agresivo, porque ha aprendido a adaptarse A quien no piensa como él le desprecia sin más. Su campo de actuación es otro, el cual suele quedar escondido. Lo que tenga que hacer el fanático lo hará cuando lo indique la organización. A veces actúa por cuenta propia, al creer de motu propio que ha llegado el momento. Aunque hasta que no recibe una señal, que ve en su interior o que le marca el grupo, no hará nada. Por eso un miedo a las redes terroristas son sus “células durmientes”, incorporadas en la sociedad, que pasan inadvertidas y que pueden ponerse en acción cuando menos se espera y con maniobras inverosímiles. La cabeza del fanático y los estrategas de su organización trabajan permanentemente. Recogen datos, idean acciones, toman el pulso de la gente que les rodea, estudian y analizan para estar preparados cuando toque cumplir la misión. Todas las sectas se adiestran y esperan la hora de ejecutar su misión, su destino. Los sectarios no son exaltados, sino personas férreamente seguras de lo que piensan y muy metódicas.

Una estudiante de Derecho Internacional, Maida Ramón, convivió en una residencia estudiantil de Hamburgo con uno de los fanáticos suicidas que estrelló el avión en el que viajó, contra una de las Torres Gemelas. Declara (Diario de León, 21-IX-2001): “Aún estoy impresionada. Era muy simpático y agradable”. Lo mismo sobre otros dos compañero de él. Buenos estudiantes, con unas notas sobresalientes. Ninguno dio muestras de ser un exaltado, incluso alude : “eran gente moderna que vestían vaqueros, eran ejemplares en el barrio”. Sin embargo la dedicatoria del proyecto final de carrera que escribió Mohammed Atta, dice: “Mi sacrificio, mi vida, mi muerte pertenecen a Alá, el Señor del mundo”. Parece una frase hecha, manida, simbólica. Una manera religiosa de hablar. ¿Adquiere sentido cuando comete el atentado? Este es un error que se comete frecuentemente al analizar el fanatismo. Imbuidos por el ritmo periodístico, los análisis rápidos y que buscan soluciones simples, hace que parezca así. La violencia con la que actuó fue el final del proceso, que puede llegar a hacerlo o no. Lo que llena de contenido esa frase y su pensamiento es el fanatismo, durante su formación y en el transcurso de su desarrollo, en definitiva de una gran parte de su vida. Si no hubiera estrellado el avión causando miles de muertos nadie se hubiera preocupado de tal dedicatoria, ni de su proceso, pero en esa dinámica de fanatización hay miles de personas, de las cuales sólo alguna desembocará en una acción trágica, pero, absolutamente todas ellas, acompañaran la acción de sus compañeros de mentalidad, en silencio o uniendo sus fuerzas para actuar abiertamente.

Algunos analistas hablan de “cordura terrorífica”, pues los comportamientos cotidianos de los mártires de atentados no llevan a pensar que sean locos, ni gente hermética que no tenga nada que perder. La anulación del yo puede llevar a la enajenación mental, pero no cuando se sustituye el yo, por un yo colectivo que dirige la conducta, los deseos y la vida del adepto o del sumiso al Corán de manera imperceptible. El fanático no es un robot, como pueda parecer un soldado adiestrado para cumplir una misión específica. Es una persona con una característica peculiar: el fanatismo, y funciona como tal. No es comparable a otras situaciones, psicológicas o sociales. La sustitución del yo se ve sustituida por un yo sectario que funciona perfectamente. Ignorar tales circunstancias hace que el fanatismo sea un fenómeno que crece cada vez más y sobre el cual se actúa, generalmente, erróneamente, tanto a nivel familiar como social.

Es necesario delimitar el fanatismo en sus particularidades, para no confundir semejante situación con otras, que pueden coincidir en algunos aspectos, pero no son la misma cosa. Ya hemos deslindado el fanatismo del forofismo, del seguidor pasional de una idea, lo cual responde más a una dinámica de psicología de masas que a un grupo fanático. Unos cuantos adeptos puede llegar a activar una acción de exaltación que influya en colectivos más amplios que los que ellos forman, pero impulsan esas corrientes, no lo son ellos. Lo pueden hacer mediante la edición de alguna revista, subvencionando determinados actos multitudinarios, diseñando modas, etc.

El fanático tampoco es un beato. Cumple los preceptos de su fe, sin exagerar. No se mete con nadie y suele considerar su creencia como algo que le ayuda personalmente y la divulga con su ejemplo. El adepto trata de imponer sus principios desde la actividad de la organización en la que milita, no en su entorno cotidiano. No sigue los preceptos a raja tabla. Esta característica es algo que despista mucho a las personas que van a ser captadas en un momento inicial y también a los familiares de adeptos. Cuando algún fanático comete alguna atrocidad, esta característica sorprende a las personas que le conocieron. Para entender dicha peculiaridad hay que analizar la visión del mundo, de la vida y de uno mismo que tiene el fanático. Su lógica y construcción mental parte de la Verdad, de la verdad para él y su organización, por supuesto, pero él entiende que es válida para todas las demás personas. De lo contrario no sería la Verdad Absoluta. Sobre ella se elabora la doctrina. Pero todo lo que vaya encaminado a lograr sus objetivos vale. Es lo único que importa. Si conviene , en un momento determinado hacer una excepción, no pasa nada. Lo contrario de lo que le sucedería a un beato. ¿Se puede hablar de cinismo? No. Es fanatismo.

No pocos ejemplos ilustran las contradicciones de grupos sectarios u organizaciones fanáticas, algunas que ejercen o han ejercido el poder. Una que ha sido estudiada y sobre la que se ha querido demostrar la función hipnótica de la oratoria, es la de un hombre enclenque y acomplejado por su pasado homosexual fuera capaz de predicar y elaborar discursos convincentes en favor del superhombre ario. Respondió a una dinámica fanatización, que afectó a una parte de la sociedad alemana. El núcleo del que partió su activismo no fue muy grande, pero las condiciones sociales hicieron de caldo de cultivo para que creciera la base teórica del pangermanismo, mediante un ideario político en el que creyeron millones de personas, muchas de ellas altamente cualificadas en el plano intelectual.

Muchas sectas predican el valor sagrado de la familia y lo primero que hacen es separar al adepto de su núcleo familiar. Muchos padres y madres, enterados del ideario que sigue su hijo o hija dentro de una secta se lo echan en cara inútilmente. La excusa del adepto es que él forma una familia espiritual con los demás miembros y que ellos, papá y mamá, son un accidente biológico. Este caso es muy frecuente. También mentir. Es algo cotidiano en los adeptos. Lo cuentan todo dentro de la organización en la que militan, y con todo tipo de señales, intimidades personales y familiares. Lo cual es una medida de control de la secta. Pero fuera de ella se falta a la verdad de manera permanente. Se pide dinero para comprar libros de la Universidad y es para la secta. Se dice que se va a pasar un fin de semana con unos amigos y se va a cursillos de la secta. Los adeptos funcionan con un esquema similar al de un sectario que fue pillado infraganti en un renuncio de estas características. Al ser preguntado sobre porqué mintió, su respuesta fue que no mintió, que lo que hizo es encajar lo que es su deber sagrado con su familia y gente de su entorno.

En las sectas se admiten las contradicciones cuando sirven para desarrollar su fanatismo, pero para los adeptos no es una mentira, es decir no se admite como tal, sino que su actitud forma una unidad, cuyo objetivo es cumplir con lo que le mandan sus ideales o principios. Son conocidos los casos de misioneros de sectas que predican la castidad y mantienen una comunicación inicial basada en el atractivo físico y no pocas veces se pasa a mantener una relación sexual, como sistema de captación, de la que luego se culpabilizan para fortalecer sus principios. Algunas vístimas de esta forma de atraer para la causa, han denunciado esta práctica como una forma de prostitución, pero no se hace caso, debido a que no lo hacen por dinero y porque sucede entre adultos, en las que no se fuerza a nadie. Preguntados algunos ex-adeptos sobre porqué lo han hecho, han reconocido que se veía como algo bueno si se hacía para llevar nueva gente a la organización. Cuando se deja la secta tal conducta se ve absurda, pero dentro se considera coherente y lógica, pues está en función de la Verdad a la que sirven. Un terrorista no considera que mata inocentes, sino que cumple objetivos militares. Y si mueren mujeres, niños y niñas asegura que son utilizados por los enemigos como escudos humanos. O simplemente que cumplió su misión y punto. La violencia la justifica cualquier fanático, en función de cumplir los objetivos que hagan realidad su idea absoluta. Cualquier otro tipo de violencia la consideran inadmisible, por no responder a su verdad. Son formas de tortura, medidas represivas o asesinatos indiscriminados. Si lo realizan sus seguidores es perfectamente admisible y necesario.

Cuando investigaron la vida de Mohamed Atta en EE.UU. se comprobó que ingería grandes cantidades de vodka. Muchos inmigrantes musulmanes no beben bebidas alcohólicas porque lo prohibe su religión. Cumplen con tal precepto. Pero una persona que da su vida por su Dios rompe tal precepto. Podemos interpretar que se trata de un mecanismo de camuflaje, pero no es tal. Consiste en su vivencia del fanatismo. El beato vive su religión, el fanático la convierte en una misión. Admite todo, beber o no beber, si es por su Dios. Lo vemos en periodos en que se desarrolló plenamente el fanatismo en la iglesia católica, que perseguía y mataba a los herejes, por Dios, incumpliendo el precepto de “no matarás”. Si era por cumplir la misión de establecer su religión como la única y verdadera en el mundo entero todo estaba justificado. Lo mismo lo podemos ver en el campo de las ideologías a lo largo de la Historia. Muchos procesos de cambio social y de revoluciones en favor de la libertad, sucumben en lo contrario por la fanatización de sus militantes. También sucede lo mismo en el campo de los intereses económicos, ciegas ambiciones, obtener ganancia a costa de lo que sea. En este caso se trata de una mentalidad fanática aplicada a intereses muy concretos y materiales.

Una secta se dedica a vender en el mercado internacional productos dietéticos, algunos de los cuales se promocionan anunciando efectos afrodisíacos. En sus enseñanzas defienden la castidad como punto esencial de su doctrina. Ante tal contradicción responden que con sus productos se trata de facilitar lo que pide la humanidad en fase animal. Al tomar sus productos, y no otros estimulantes, van a poder evolucionar. Los clientes de tales productos gastan un dinero que beneficia a una “religión”, que, según sus seguidores, va a ayudar a los mediocres cuando se den cuenta de su error. Los adeptos se quedan tan panchos con tal argumentación.

El régimen talibán impuesto en la nación afgana no deja que las mujeres enseñen el rostro cuando van por la calle. Tampoco que los hombres lleven flequillo, pues en él, dicen, se aloja el diablo. Han ejecutado a personas por tal motivo. Su religión prohibe el consumo de drogas. Sin embargo la economía de su país se basa en la exportación de tal cultivo. Además se ha usado como arma contra el mundo occidental. Hasta el punto de que en esas tierras se ha cultivado y experimentado una heroína más fuerte, que crea más adición y que se quiere vender más barata. Se conoce como “las lágrimas de Alá”. Su objetivo es llevarla a EE.UU. y Europa para que los jóvenes que la consuman desaten una oleada de violencia en la sociedad en la que viven y acabar con muchos de ellos. En definitiva su misión es atacar la realidad, sea cual sea, como todo fanatismo. De esta manera construyen su creencia como única realidad. Esta es otra consecuencia: la realidad de su idea absoluta sólo puede construirse como única. No puede ser cuestionada. Cualquier crítica o comentario negativo se entiende como un ataque del que hay que defenderse eliminando al agresor. De esta manera se prohiben otras religiones o partidos. Se prohibe la libertad de expresión, algo que sucede en el interior de las sectas, lo cual se consiente en sociedades democráticas. En Afganistán en el año 2000 se detuvieron a cuatro cristianos por hacer proselitismo para ser juzgados por conspiración. En Noviembre de 2001 lograron escapar durante los ataques de las tropas del Norte a Kabul.

El fanatismo hay que abordarlo en sí mismo, no solamente reaccionar ante sus consecuencias. Este ha sido el retraso de una sociedad prepotente y demasiado segura en sí misma. No hemos sabido ver que las bases de la ciencia, la tecnología, la democracia están minadas y carcomidas por el fanatismo. ¿A qué responden si no los manuales y textos de las sectas? Todas se consideran una élite de la Humanidad, los Elegidos. Para ello preparan a sus adeptos, semillas de una nueva humanidad que surgirá después de la caída de la actual civilización. Tenemos un ejemplo claro y conciso en los escritos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, sobre los que se desarrollan cientos de grupos gnósticos en el seno de nuestra sociedad: “Las Ideas Materialistas infectan las mentes de los niños y jóvenes con el visto bueno de las autoridades.

El resultado de semejante alimentación intelectual lo tenemos a la vista: rebeldes sin causa, asesinos prematuros, colegialas embarazadas que abortan en secreto…” En la obra “EL Pistis Sophía” escribe el fundador de la gnosis samaeliana: “La falsa ciencia materialista ha sido creada por la mente del Anticristo”. Extrema la crítica y generaliza los casos particulares. Elabora un discurso que ataca la realidad y la deforma. Al mismo tiempo previene de la tentación de dejar de ser seguidor de su delirio: “Si alguien tiene una extra-percepción sensorial, si logra ver Criaturas de Dimensiones Superiores, todos dicen que es una alucinación y bien pronto le llevan a un psiquiatra”. Si alguien manifestara a un adepto lo obvio de su conducta y de lo que le están provocando se le reafirma la doctrina de su venerable maestro, que ya le ha puesto en guardia a su acólito. Pero ¿adónde lleva semejante lógica? A plantear lo siguiente que aparece escrito en la obra “El Cristo Social”: “Existe un conflicto entre el hombre moderno y la naturaleza. No está la raza humana actual a la altura de las circunstancias. El resultado de semejante conflicto será la destrucción de lo que no sirve…. Podemos estar seguros de que habrá pavorosos cataclismos y grandes acontecimientos que acabarán con nuestra raza degenerada. Los tiempos del fin han llegado”. Lo cual es incontestable, porque se trata de una argumentación convertida en creencia, la cual ha su vez se construye como psicocreencia.

Entre las propuestas concretas que hacen los gnósticos está la de aprender a seleccionar semillas humanas, de la misma manera que se seleccionan semillas vegetales o se busca la mejora genética de animales con el propósito de mejorar la especie. Plantean los grupos gnósticos que de esta manera que no nacerán delincuentes y las cárceles y códigos penales desaparecerán por innecesarios. Su fundador entiende que la Tierra será un infierno mientras la mala semilla se esté reproduciendo. Los seguidores de Víctor Gómez-Samael también quieren evitar la reproducción de individuos perversos. Los objetivos se habrán cumplido cuando no haya delincuentes. Sus fundamentos “científicos” se basan en que entre los antepasados de los sujetos malvados hay algún criminal, aunque fuera en tiempos muy remotos. Si alguien la cuestiona semejante proyecto para ser aplicado en nuestra sociedad, Samael Aun Weor-Víctor tiene la respuesta: “los cerdos del materialismo se ríen de todo eso porque lo ignoran, nosotros decimos que el que ríe de lo que desconoce está en el camino de ser idiota”. No parece que dé mucho pie a la crítica. Saca sus afirmaciones de cualquier análisis teórico, con afirmaciones como que no se colocan en ninguna de las escuelas filosóficas ni políticas al uso: “porque somos eminentemente revolucionarios”.

Otro error de la sociedad occidental es caer en la trampa de la funcionalidad de las sectas u organizaciones fanáticas. Incluso fomentar el fanatismo como instrumento para resolver problemas políticos y sociales. En unos casos se utilizó a los fanáticos como máquinas de guerra, el caso de los talibanes, para luchar contra la invasión comunista. Incluso la CIA llegó a usar como colaborador a Bin Laden. La secta Falun Gong, con sede en EE.UU., ha puesto en jaque al régimen comunista, ofreciéndose de ellos una imagen ideal e idílica de lucha por la libertad, cuando sus adeptos se han inmolado o han fomentado mártires para poner en entredicho el modelo totalitario del partido comunista chino, pero sobre todo y especialmente para desarrollar su mentalidad fanática. La secta Moon ha tenido el apoyo gubernamental de EE.UU. con fábricas de armas y demás, para el desarrollo de regímenes totalitarios en Sudamérica. Se ha fomentado la extensión, en forma de religión, de la secta “Iglesia de Unificación Cristiana”, como freno al marxismo y a la teología de la liberación en los países latinoamericanos. También para luchar contra el régimen comunista de Corea del Norte.

Los fanáticos judíos, los colonos ortodoxos, han sido la punta de lanza para ocupar terrenos en Palestina, como si de una misión sagrada se tratase. Se deja que crezcan dentro de las religiones los núcleos más fanáticos para que hagan de guardianes de la fe. Dejemos a un lado las teorías sin confirmar que hablan sobre experimentos de psicología de masas o de control mental, que los servicios secretos han pretendido practicar usando a colectivos sectarios como conejillos de india, o formas de lavado de cerebro colectivos. Carecemos de pruebas que avalen esta tesis. Lo que sí podemos deducir es que las sectas han estado limitadas, pero consentidas, pues han cumplido una función social como es el control de potenciales colectivos rebeldes, inconformistas, inadaptados, etc. No se han creado para tal fin, digámoslo claramente para no crear malos entendidos, al menos no nos consta que así sea. Han surgido por ellas mismas, a partir de la visión de sus respectivos fundadores.

Lo que ocurre es que los técnicos del Poder se han aprovechado de esas circunstancias y las han dado una función, por eso de que “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…”. Se ha deformado la libertad religiosa y de conciencia, al dejar que la manipulación de la psicología humana ocupe semejante espacio, cuando el proceso sería justamente lo contrario. Al final las sectas se vuelven contra todo aquello que no sean ellas.

Es necesario comprender los textos de las sectas y organizaciones fanáticas con el fin de aislar su cometido. Las doctrinas sectarias no son meras opiniones o teorías, sino que se acompañan de instrucciones y adiestramiento que hace que sean ideas activas y cerradas en ellas mismas. Además distorsionan la mentalidad de quien se adentra en ellas mediante el método de la programación mental. La labor informativa es fundamental de cara a los afectados, para los adeptos antes de serlo y para los familiares cuando se encuentran con el problema.

Desde el punto de vista social se hace imprescindible aislar a los grupos fanáticos, que, es necesario reiterar, surgen y se desarrollan por sí mismos. Aislarles en su irrealidad. Crecen, no como causa, sino como excusa de sus acciones y de su existencia, en ambientes de injusticia, violencia, imposición de normas o conductas. Es necesario desarrollar medidas sociales, políticas y económicas que faciliten un nivel de vida y cultural mínimo como base del progreso humano, lo más en paz posible. Sobre todo es preciso que reine un principio de racionalidad social. Se hace, y cada vez con más premura, necesario aplicar en la economía de mercado la Renta Básica, como elemento regulador del progreso y desarrollo sostenible.

En las acciones políticas, el principio básico de racionalidad es incorporar el referéndum como herramienta social para resolver conflictos y no solamente para elegir a unos representantes cada cuatro años. De otra manera se desvían las discrepancias a posicionamientos emocionales, sobre todo los que conciernen a elementos nacionalistas y territoriales. En este sentido los grandes teóricos del liberalismo (L. V. Mises, F. Hayek) que tanto se aplica en la economía, advierten de la necesidad de activar estos mecanismos para evitar que se resuelvan mediante enfrentamientos violentos que acaban rebrotando nuevamente con el paso del tiempo.

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