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Sexualidad manipulada

La base de la teoría de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, se fundamenta en la manipulación del acto sexual. Es una manera de hacer “palpable” los efectos del nuevo conocimiento que transmite. Como de costumbre enlaza sus propuestas de índole sexual con tradiciones, que desvirtúa y saca de contexto y del momento histórico en el que surgen las creencias y costumbres de hace cientos de años.

El tantrismo es una de las múltiples formas de entender la sexualidad como un ritual sagrado. No eyacular fue una manera de ejercer el control de natalidad, a falta de otros medios. En su momento supone un avance mora y social en una parte de la sociedad hindú. En cualquier caso es una modalidad que puede decidir una pareja, o formar parte del juego erótico.

Otra cosa es se integre en un proceso de manipulación y se convierta en una exigencia psicológica, para servir de herramienta que procura la dependencia al grupo. Con las practicas de la gnosis de Samael-Víctor, se pretende un estado de alteración biológica en la función fisiología de la sexualidad del adepto. Se injerta una constante ansiedad, cuya insatisfacción permanente es una maniobra táctica.

El adepto se entrena para acostumbrarse ser “feliz” de esta manera. Lo que hacen los maestros de los grupos gnósticos es interiorizar en el adepto las pautas indicadas por la doctrina de su fundador. Las ceremonias rinden mediante un resultado concreto que, siendo morboso, se convierte en una experiencia que da realidad psicológica a un delirio. Si esta secta creciera la doctrina se convertiría , o mejor dicho se iría convirtiendo a medida que crece, en una realidad social.

La esencia de bloquear el orgasmo consiste en alterar el cerebro, lo que en términos religiosos puede entenderse como un proceso de sublimación. Durante ceremonias esporádicas, esta castración sexual, se entiende como una forma de despertar la conciencia, la “iluminación”.

Las diversas teorías tántricas y gnósticas ubican la energía sexual, el Kundalini, en la base del hueso sacro, el coxis, en uno de los centros energéticos, a todos los cuales llama chakras. Se trata de subir la energía físicamente al cerebro, mediante la meditación en pareja o la contención del fenómeno de eyacular. Ahora bien, la visión de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, es, como tendremos ocasión de ver, una descripción fuera de toda realidad razonable y hasta incluso fuera de toda irracionalidad, excepto la suya por ser un planteamiento delirante. Lo describimos de esta manera en su valor descriptivo, no valorativo.

No consiste en descalificar ni insultar a nadie, y mucho menos descalificar las creencias de ninguna persona, sino de argumentar una opinión que se fundamenta en el estudio de una doctrina fuera de su mecanismo de programación mental. La practica sexual gnóstica rompe con los sentimientos y emociones personales, en una especie de invento mental de características absurdas Es difícil rebatirlo, pues queda fuera de toda lógica, fuera de cualquier lenguaje mínimamente razonable o emocional. Por eso es necesario analizarlo hasta sus últimos recovecos y desmontar su construcción para comprobar que es una doctrina vacía, cuyo único contenido es la ocurrencia estrambótica del fundador, inspirador de los grupos gnósticos actuales.

El despertar del kundalini, energía sexual, se convierte en una obsesión y una exigencia que altera la personalidad y la relación de pareja de los seguidores de Samael- Víctor Gómez. La mayoría de sus obcecados seguidores lo vivencian como una experiencia maravillosa y sublime porque su percepción del mundo, el que les rodea y de sí mismos, queda distorsionada al tender a romper su personalidad, lo que la gnosis entiende como diluir el yo. Así aparece descrito el proceso en la doctrina gnóstica de Víctor Gómez y de tal manera se trasmite y adiestra al adepto.

Obsesionarse en estas practicas crea el objeto en el que han hecho creer los instructores a los adeptos. Cuando una persona se dedica a recoger setas durante cuatro o cinco días seguidos, y lo hace con ahínco, porque debe recoger muchas en poco tiempo, al pasar esos días ve setas por todas partes. Al pasear por un parque cualquier forma irregular de color oscuro parece que puede ser una seta, la ve. Incluso al cerrar los ojos ve imágenes de setas, y hasta en los sueños.

Un método de aprendizaje que se basa en la obsesión durante meses y años, día tras día, acaba haciendo ver lo que enseña por muy inventado que pueda ser, pero no porque sea realidad, sino porque estar obsesionado hace ver, creer , sentir y pensar la Verdad que le inculcan sus instructores en los cursos. Es decir la doctrina se convierte en una realidad psicológica. No podríamos exponer esta crítica de no disponer de primera mano del testimonio de personas que han militado en algún grupo gnóstico y de otros que siguen. Pero además, como elemento de juicio fundamental y de desmotración palpable sobre lo que disertamos, sacamos a la luz los textos en los que se fundamenta dicha conducta y transformación de la personalidad de quienes siguen tales enseñanzas.

Nuestro comentario no dejaría de ser un estudio crítico sobre los textos de los grupos gnósticos, si elaborásemos una crítica meramente razonadora. Pero damos un paso más y les presentamos para que sean analizados, tanto en el contexto de la manipulación de los adeptos, como de personas relacionadas con algún sectario. O sea, queremos ver no solamente qué dicen dichas teorías, sino también cómo funcionan, tanto en la psiquis del adepto, como su repercusión social.

Cabe la esperanza que quienes sean seguidores de las enseñanzas, o mejor dicho de los mecanismos manipulativos, de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, se den cuenta de qué es lo que han vivido, para que puedan superarlo y reconducir su vida para que sea dirigida con criterios personales. No se entra, para nada, a juzgar si las practicas del tantrismo, ni siquiera tal como entiende la gnosis de Samael, es algo bueno o malo. Comprobamos que parten de una visión delirante que contagia a sus discípulos, pero sobre todo y especialmente, que cualquier variedad de erotismo o vida sexual es respetable acordada entre adultos y produzca satisfacción a quien la practique. Lo que advertimos como peligroso en esta investigación es que sea una conducta inducida desde fuera, impuesta por el grupo. El problema de que genere satisfacción, tal como argumentan los adeptos, es que de esta manera sirva para despersonalizarles, diluir su yo en la organización gnóstica. No entramos a debatir si puede o no ser más o menos satisfactoria esta práctica sexual, pues no dejará de ser un criterio subjetivo y una variante más de la conducta humana, por más que parezca rara a quien no esté de acuerdo por razones morales, físicas, espirituales o psicológicas.

Los fanáticos de la gnosis arguyen que los frailes y sacerdotes católicos no practican la sexualidad y anulan su capacidad de tener orgasmos. Lo mismo critican de los representantes de otras religiones. Pero es muy diferente tomar una decisión consciente, de la que luego se pueden arrepentir, a aceptar para siempre una conducta sexual cuya exigencia es conocida antes de elegir seguirla.

El problema es ponerse en camino de practicar una determinada relación sexual sin haberla elegido previamente, sino al cabo de un tiempo, después de haber sido aleccionado y adiestrado para actuar de esa manera. La castidad puede sublimar la fuerza sexual en una entrega a los demás. Es una exigencia para participar en una forma de vida determinada. Sobre la que se puede estar de acuerdo o no. La sexualidad gnóstica, no es una condición, sino una conclusión a la que se llega a ciegas y que es utilizada para dirigir la manera de ser, los pensamientos y sentimientos de los adeptos por parte de quienes dirigen la organización. No se elige. El adepto se encuentra con ella y la acepta, por motivos de adoctrinamiento o lavado de cerebro.

¿Por qué ninguna institución democrática exige que se informe sobre este o otros aspectos, antes de iniciar los cursos, para que quien elija hacerlos lo haga libremente, con información suficiente para poder tomar una decisión en condiciones? He aquí el quid de la cuestión.

Dirigir y controlar la sexualidad de los adeptos sirve para manipular la conciencia de cada uno de ellos, cuando no han seleccionado tal manera de intimidar con la pareja conscientemente, sino como conclusión de una serie de cursos y de ejercicios. El proceso manipulador los jerifaltes lo adornan con frases rimbombantes. Semejante práctica es considerada como el Sancta Sanctorum de los secretos de la secta: la alquimia sexual. Para las parejas se ofrece el tantrismo. Para quienes no la tengan, como iniciación, ofrecen ejercicios respiratorios. La mayoría acaba emparejándose con personas de dentro de la secta, porque de otra manera no se puede practicar y menos de manera obsesiva.

Los adeptos siempre dicen, que nadie les obliga a ello. Pero con cualquier persona de fuera es imposible poner en funcionamiento los preceptos sexuales que exigen las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael, y tampoco se van a relacionar con nadie de fuera, pues son gentes ellos consideran que viven en el error. Puede ocurrir que si un miembro de algún grupo gnóstico mantiene una relación de pareja con alguien previamente a ser adepto logre introducir a su pareja en la organización o se separe de ella. Éste último es uno de los casos más frecuentes de consulta a las asociaciones de ayuda a los afectados por las sectas. Como secreto que es, dicha sexualidad, tampoco se comunica, por regla general, a la familia, las cuales observan cosas raras, pero no saben qué.

Dar a conocer el arcano de la gnosis y sus textos privados, no es para nada un ataque contra las creencias de los adeptos gnósticos, sino una forma de hacerlos visibles, ponerlos a la luz de la razón y de la conciencia, para que puedan ser analizados sin una manipulación previa del pensamiento. Nadie plantea censura alguna, sino todo lo contrario, dar a conocer unos textos para que quien quiera seguirlos como enseñanza lo haga libremente, porque ha tomado tal decisión sabiendo en qué consiste lo que va a practicar y sepa adónde se mete.

La realización del acto sexual a medias, hecho sin culminar y de manera incompleta neurotiza la sexualidad, convierte tal práctica en una obsesión, cuyos síntomas la secta tergiversa con el termino “devoción”. No vamos a entrar en describir patologías concretas que se deriven de tales prácticas, sino sus consecuencias genéricas, utilizadas como mecanismo de manipulación.

El hilo conductor de toda la trama manipuladora se encuentra en los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez. Este autor escribe unos manuales de “iniciación” para construir un delirio colectivo sobre la base del suyo personal. De esta manera lo pretende ver como real, no sólo realizable. Este empeño es la fuerza motora de todas las sectas. Es el lex non scripta de los fundadores de doctrinas sectarias y de sus seguidores. Siempre que se pregunta sobre las intenciones de los líderes y propósitos que ocultan se responde: el dinero y el Poder. Esta respuesta significa que no se entiende la esencia del problema sectario.

Evidentemente hay excepciones, pero lo que motiva a una secta a expandirse y hacer prosélitos, es esencialmente la construcción colectiva de un delirio. El cual se transmuta con el lenguaje de la secta en una visión de la realidad, en un mensaje telepático, en un contacto con seres sobrenaturales, etc. El dinero y el Poder son medios necesarios para tal fin y por ello buscan fortalecer tales recursos.

En la obra “Tratado de medicina oculta y magia practica” el fundador de los grupos gnósticos escribe: “La iglesia gnóstica es la auténtica iglesia de nuestro Señor el Cristo, es el templo de las iniciaciones y está situado en el plano astral” (p. 58) En la página siguiente específica que la iglesia gnóstica se preocupa especialmente por el sexo. Indica: “Todo el que lea nuestros libros y practique magia sexual quedará conectado internamente con ese templo”. Descalifica a quienes critiquen su manera de entender la sexualidad, cuando lo que se suele analizar, desde la racionalidad, es la trampa que se tiende para introducir creencias y pensamientos mediante instrumentalizar la sexualidad.

Escribe Víctor Gómez-Samael: “Hay viejas decrépitas y viejos agotados sexualmente, que nos critican porque amamos el sexo”. La clave para los gnósticos queda expuesta repetidamente en todas las obras de Samael Aun Weor, don Víctor: “Lo importante es gozar de la dicha del sexo sin derramar el semen”. Repite a modo de consigna este requerimiento. En torno a su práctica elabora todo un manual de distorsión de la personalidad y del pensamiento: “Estudiamos la alquimia y la kábala. Trabajamos desintegrando el yo psicológico”. Recuerda reiteradamente a sus seguidores que en la gnosis trabajan con la piedra filosofal, sinónimo de “el sexo”, según su lenguaje.

Los poderes mágicos no se refieren, en los grupos gnósticos, a la magia sexual. Se atribuye, y así lo constata y narra Óscar Uzcategui, en su obra sobre Samael, Víctor Gómez, en la que cuenta que Aun Weor, señor Gómez, hizo llover por voluntad propia, gracias a sus poderes y que resucitó a un hombre cuando estuvo completamente muerto. Gran operación telúrgica del venerable Maestro que todos sus seguidores dan por cierta sin que haya la más mínima constatación de la misma.

¿Qué no podrá hacer, al menos en su imaginación, quien asegura ser el educador del faraón Kefrén? Ahora bien, específica, para que nadie piense que es una incongruencia, que lo fue en anteriores reencarnaciones. Explica: “Aunque mis palabras, puedan parecer enigmáticas y extrañas, en verdad os digo que mi cuerpo no murió y sin embargo fue al sepulcro. ¿Catalepsia? ¡Sí! ¿De qué tipo? Imposible explicaros eso, pues ahora vosotros no lo entenderíais”. Evidentemente.

No es la sui generis sexualidad que practican lo que manipula al adepto gnóstico, ni los textos, ni los ejercicios y reuniones por separada caca cosa, sino el conjunto de todo ello. No podemos separar los ejercicios que hacen, de las relaciones de pareja, ni ambas situaciones de los textos, ni éstos de su aplicación práctica. Los instructores y misioneros de la secta juegan con los sentimientos de quienes acuden a informarse respecto a temas generales del esoterismo, muchas veces por curiosidad. Plantean ciertos interrogantes que serán respondidos más adelante con mensajes irracionales, pero para cuya aceptación se ha preparado al discípulo. No sólo cambiando sus pensamientos sino también sus percepciones, algo que especialmente sucede en los grupos gnósticos.

Por una parte se anima a seguir con la esperanza de cumplir los objetivos de plenitud cuando se sigan las consignas del fundador. Por otra se azuza el miedo a no cumplir sus exigencias: “La Resurrección esotérica sería algo más que imposible sin la magia sexual”; “Quienes derraman el vaso de Hermes durante la cópula química, de hecho se convierten en criaturas infrahumanas del sub-mundo”. Esta idea hace que de poco sirva lo que puedan aconsejar, desde fuera de la secta, familiares, ex-adeptos, psicólogos y demás personas, pues pertenecen a un nivel inferior, debido a que los de fuera de la gnosis eyaculan durante las relaciones sexuales.

Si es alguien casto sucede lo mismo, pues no practica el coito. Lo que hace que los miembros de la secta formen una comunidad especial, formada por personas únicas en lo que se refiere a practicar la sexualidad incompleta. Sobre la base de los principios de la gnosis reinterpretan las enseñanzas y narraciones de las demás religiones. Por ejemplo que lo que alimentó a los israelitas en el desierto fue el joni, el útero del eterno femenino, el cual es lo que se conoce como el Santo Grial, dentro del cual se encuentra el néctar de la inmortalidad.

Según se lee textualmente en el libro “Las tres Montañas”: “bautizarse equivale de hecho a firmar un pacto de magia Sexual”. Entienden los gnósticos que bautizarse es un compromiso sexual. Así lo explica Víctor Gómez, Samael Aun Weor: “El fundamento diamantino bautismal incuestionablemente se encuentra en el Sahaja Maithuna (magia sexual)”. Incluso concreta más: “En la transmutación científica de las aguas espermáticas del primer instante se encuentra la clave del bautismo”.

Para Samael Aun Weor-Víctor Gómez, los creyentes de las muchas religiones que existen “no tienen más información que la letra muerta”, de forma que quien no entiende el doble significado de la Biblia es que no conocido el Arcano A.Z.F. ¿Qué es el Arcano A.Z.F.? “El misterio revelador: Unión sexual del hombre y mujer sin derramar el ens seminis”. Ni el hombre debe eyacular ni la mujer tener orgasmo. Víctor Gómez sentencia: “los magos negros son los que enseñaron a eyacular el semen como animales”.

Cada vez un experto escucha la vivencia de algún ex-adepto por haber participado en algún grupo de los gnósticos, comprueba que es necesaria una información amplia de lo que sucede dentro de estos grupos, que se amparan en la libertad de creencia y de conciencia. Ahora bien, la sociedad democrática defiende los derechos de los individuos, de las personas. También el de los grupos y organizaciones, para organizarse libremente, pero no permite, o no debe permitir, que se esclavicen a las personas en una estructura de Poder.

Se ha emprendido una lucha para que en el mundo entero, pero sobre todo en el seno de las sociedades democráticas se impida realizar la ablación en niñas, cuando es algo que forma parte de determinadas creencias y costumbres. Quienes las practican fuera de su mundo lo hacen, clandestinamente, sin el reconocimiento de la sociedad, pero desde una estructura cultural y religiosa que lo ampara.

Eliminar el clítoris en la mujer elimina una fuente de placer y reduce el acto sexual a la función reproductora. Es algo sobre lo que se hacen campañas de información y se empieza a legislar al respecto. Lo padecen menores de edad, pero no sería menos lamentable si al llegar a la mayoría de edad legal lo ejecutasen igualmente por estar poseída de una creencia, sin haber recurrido a otras fuentes de información, o a razonar sobre su fe y mantener sus creencias pero adaptadas a la luz de la nueva realidad, experiencias y la manera moderna de entender su vida.

En los grupos gnósticos sucede impunemente la ablación y la castración psicológica. Se coarta radicalmente el desarrollo de la sexualidad. Lo cual no elige la persona, pues no conoce tales relaciones cuando se pone en contacto con un grupo de ellos. Mediante la anulación del orgasmo no se satisface la libido, el hambre sexual. Se mantiene en estado de ansiedad perpetuo. Sucede una regresión psicológica y mental que infantiliza a los adeptos, los cuales entienden que se trata de un paso para la iniciación. Esta traslación a través del lenguaje, para definir nuevas realidades, y por la experimentación de nuevas sensaciones son pilares sobre los que se asienta la programación psicológica.

Los textos refuerzan y ensalzan las exigencias para hacer emerger las emociones y que éstas sean dirigidas por el gurú. La personalidad queda anulada, lo que definen como “aniquilar el ego”, “anular el yo”. Se han cambiado el significado de las palabras y el adepto construye una nueva realidad en su cerebro.

Por ejemplo, escribe Víctor Gómez: “El pecado original de nuestros primeros padres fue el crimen de derramar el semen. Eso es fornicación”. Llega incluso a predecir que la sexualidad que predica será una relación de pareja oficial y científicamente aprobada: “La magia sexual será oficialmente acogida en las universidades de la nueva era acuaria”. Sin embargo vemos que desacopla el lenguaje y define las palabras a su antojo. “Fornicar” es la realización del coito, que sí lo practican de la manera y frecuencia que indica el líder. Lo que no hacen es eyacular el hombre y ambos sexos evitan los espasmos placenteros en las zonas de los órganos sexuales.

Los textos de Samael-Víctor Gómez, confunden y deslizan significados con la confusión entre derramar el semen y fornicar. Lo hace de manera estratégica para poder urdir la manipulación de sus seguidores. No es lo mismo, pero sí para su peculiar lenguaje. De esta manera puede echar mano de citas bíblicas, lo que le permite decir: “Moisés considera inmundo el derrame de semen”. Realiza citas del Levítico fuera de contexto y deslizando los significados de las frases hacia la corroboración de sus ideas fantásticas.

La construcción de su esperpento se despliega a lo largo de sus obras pertinazmente. En el libro “Misterios mayores” se lee: “El tenebroso P.K. Heller y el horrible mago Cherenzi enseñan a derramar el semen”. Ofrece Víctor – Samael, datos concretos y nombres propios que avalan sus desvaríos. Algo propio en la comunicación de cualquier idea o percepción delirante, en la que se concreta la información ofrecida introduciendo citas, nombres y casos concretos, pero indemostrables, o que nada tienen que ver con la fantasía que se pretende hacer creíble.

Advierte Víctor Gómez – Samael, que debido a derramar el semen se hundió la Atlántida, pues tal acto, necesario para la continuidad de la especia, los gnósticos entienden que hace que los hombres se conviertan en bestias. Llaman a quien derrama semen “fornicario”, palabra que es el peor insulto que se puede decir a un gnóstico. Se extrema la idea hasta el punto de que quien derrama “el vaso de Hermes” se considera que es incapaz de amar y se convierte en un demonio.

Los textos bíblicos se adaptan al lenguaje de venerable maestro. Dice: “Cuando el ser humano se acostumbra a derramar el semen nace la gran ramera”. El control emocional de la sexualidad por parte de los grupos gnósticos es absoluta. La causa de las desgracias en el mundo es porque hay gente que eyacula. Si sucede un terremoto en cualquier lugar del planeta o estalla una guerra o se precipita la catástrofe que fuera, incluso actos terroristas, se hace ver que es por causa de los fornicadores.

Gracias a los adeptos, les hacen creer, se evita la desgracia total, pero que llegará, para cuyo momento ellos se preparan: “la fornicación corrompe al ser humano… Los monstruos desconocidos de la naturaleza que Dios tiene encadenados, son desatados con las armas atómicas, las selvas se descuajan, los lobos del karma aúllan terriblemente…. El karma es terrible y habrá una gran colisión de mundos. Ahora este cataclismo se repetirá… Todo se consumirá en inmenso holocausto…. Esta raza será destruida dentro de poco por el fuego”.

Sólo podrán salvarse del abismo y de la muerte segunda quienes entren de lleno en la senda del matrimonio perfecto, el que evita el orgasmo y practica el coito diariamente. Así lo enseña Víctor Gómez, que se hace conocer por Samael Aun Weor. En los momentos de crisis históricas las sectas suponen un peligro vital de primer orden, porque adquieren un protagonismo inusitado, ya que sus delirios son fácilmente recibidos por una gran parte de la población, debido al miedo, la angustia y la necesidad de una esperanza, aunque sea falseada.

El fundamento que justifica la anulación del orgasmo es transmutar los instintos en voluntad. Sólo que es una voluntad regida, dirigida y formada por y para el grupo. La individualidad desaparece. Algo que se reitera como una constante en los textos de Víctor Gómez, con múltiples metáforas y frases con las que mentaliza al devoto de sus libros. Escribe: “Necesitamos acumular fuego sagrado y luego aprenderlo a proyectarlo. La clave está en la conexión del membrum virile con la genitalia muerielis, quietud del membrum virilie y del genitalia murielis, de cuando en cuando suave movimiento”. A

Al usar términos latinos pretende dar un carácter científico a sus propuesta de iniciación. Según aparece en el libro “Las tres montañas”: “La transmutación sexual del ens seminis en energía creadora se hace posible cuando evitamos cuidadosamente el abominable espasmo, el inmundo orgasmo de los fornicadores”. El sentimiento de culpa ante un orgasmo o derramar semen hace que la sexualidad se ritualice y anule su componente emocional. Entre otras cosas porque entre el hombre y la mujer se interpone una doctrina que dirige y controla su relación.

La anulación de la personalidad se logra cuando se entra en el juego de practicar y experimentar ciertas sensaciones, que se toman como pruebes contundentes de las ideas de Víctor Gómez – Samael. Las percepciones sensitivas se van a interpretar de manera que de una conducta patológica se hace creer que consiste en el domino de poderes ocultos. La realidad biológica y psicológica queda anuladas: “Asciende el fuego del deleite sexual cuando jamás cometemos el crimen de derramar el semen”.

El temor a no lograr tal requisito se azuza, sobre todo cuando se trata de un riesgo diario. La amenaza es contundente: “Cuando el iniciado derrama semen, entonces cae fulminado por el rayo de la Justicia Cósmica”. Y, por supuesto, el fundador de los grupos gnósticos modernos vincula el despertar de la conciencia al líder, que es quien dirige su organización: “Nunca subiría el fuego de las delicias sexuales en la espina dorsal de aquellos que traicionan al gurú”. Pero el gurú de los gurús siempre será él.

El objetivo de los grupos gnósticos es, desde el punto de vista personal y social, implantar un cambio radical, en el cual los principios visionarios de su fundador obtengan sentido. Para lograr este propósito se ha elaborado todo un sistema teórico-doctrinario que extiende su peculiar visión del mundo. La táctica es manipular a los sujetos que se relacionen con su órbita mediante actividades y contactos personales. La otra, ya lo veremos más adelante, intervenir en la sociedad, haciendo de su fanatismo una bandera de la salvación del planeta. Samael – Víctor Gómez resume su estrategia en la máxima alquímica, que repiten muchos grupos esotéricos de carácter neonazi: “Solve et coagule”. Esta frase alquímica se ha convertido en una consigna de transmutación de la realidad personal de los adeptos de otras muchas sectas y de la realidad social, con el consiguiente peligro para los individuos que son enrollados en dinámicas sectarias y para los ciudadanos y ciudadanas que en un momento dado puede sufrir sus consecuencias.

Pensemos que la materia prima del fanatismo es en los países subdesarrollados económica y políticamente la miseria, miseria económica, miseria política, miseria social, pero en los países ricos y con constituciones democráticas lo es el vacío cultural, la superficialidad de las relaciones humanas, el impulso consumista y la miseria moral que lleva a la pérdida de sentido existencial y de la vida colectiva.

La fórmula “solve et coagula” de ser un principio de la Alquimia para intervenir en la realidad material, con la búsqueda de la piedra filosofal, ha pasado a ser una referencia para sectas ocultistas y esotéricas que desarrollan la disgregación y disolución del yo. A partir de esta anulación construyen, “coagulan”, la nueva personalidad del adepto.

Lo mismo se va a querer hacer para transformar profundamente la realidad social. Primero destruir, para construir lo nuevo después. Tal es el proceso despersonalizador que diseña Víctor Gómez, don Samael Aun Weor, y ejecutan sus seguidores. Según analiza Juan Eduardo Cirlot, solve et coagula, significó para los alquimistas disolver lo inferior que hay en uno mismo, aunque quien lo haga se rompa al hacerlo.

La búsqueda del conocimiento se asociada a un cambio interior. Los gnósticos y otras sectas disuelven toda la personalidad del adepto, y le exigen un sacrificio y ruptura con su historia personal, familiar y con el entorno social, aunque permanezca inmerso en las circunstancias que le rodean, para infiltrase en la sociedad con su mentalidad fanática, la cual se ha formado en el siguiente paso, “coagula”, que como indica Cirlot consiste en coagular, construir una nueva realidad, sea personal o social, con la fuerza adquirida del paso anterior: la disolución, de la conciencia individual o del orden político o económico al que quieran desplazar. Más adelante veremos la relación de esta fórmula con los atentados del 11 de Septiembre de 2001.

La estrategia de los grupos gnósticos es una de las piezas de manipulación más eficaces y puras del mundo sectario. Los textos de su fundador nos permite descubrir el camino de fanatización que diseñan para hacer realidad un delirio.

1º .- El control de la personalidad, mediante la anulación de una sexualidad personal y de pareja, sobre la cual se construye una doctrina que funciona psicológicamente, no tanto como quiere aparentar ser, un discurso sobre la espiritualidad.

2º La advertencia sobre el final del mundo, la destrucción del planeta, sobre lo que trataremos seguidamente.

3º La reconstrucción de una nueva sociedad a partir de la destrucción de la personalidad de los sujetos y de los resortes de convivencia de la sociedad, así como de las bases materiales y simbólicas de la civilización.

La alteración de la conciencia y de las facultades mentales se provoca en la gnosis de Víctor Gómez – Samael de manera sistemática. Lo cual no quiere decir que los adeptos sean personas idiotas, sino que son fanáticos, pero pueden ser al mismo tiempo muy inteligentes, o que sepan acoplar su programación a las vivencias personales y de grupo sin que nadie se dé cuanta de su perturbación. Algo que las familias detectan al cabo del tiempo. Cuenta, Víctor Gómez – Samael, en el libro “Glosario Gnóstico” cómo existe una Orden esotérica en Oriente llamada Epoptae. Como no podrá nunca mostrar tal Orden ni se encontrará, debido a que existe únicamente en su delirio, advierte , para no anular sus fundamentos “reales” que no tiene representación en el mundo físico. Explica: “Se encuentra en las regiones astrales y mentales”.

El Poder de los instructores de tal Orden se transmite a aquellas mentas que piensen en ellos, los epopte. Enseñan a viajar a las regiones mentales. De esta manera van a enseñar a quienes no tiene pareja a entrenarse mental y astralmente para ponerse en contacto con miembros de esa Orden. Así podrán practicar las relaciones sexuales mágicas con las dakinis, mujeres sagradas del mundo Astral que ayudan a los iniciados sin pareja a realizar la alquimia sexual. La mujer que esté en el mismo caso lo realizará con un deva, que será su marido.

Para tener tal alto honor, indica Samael Aun Weor, Víctor: “debe haber destruido mucho el ego”. Se induce a una alucinación táctil o activa esa posibilidad potencial en muchas personas. Vemos claramente como se llena de contenido una experiencia alucinogena, que en unas épocas se ha considerado una relación con seres espirituales de bajo nivel evolutivo, otras que son extraterrestres. Quien cree en tales experiencias y las vive considera que es una realidad. El problema es cuando este delirio se hace colectivo y sobre todo se trasmite a otras personas mediante cursos, ceremonias y ejercicios con los que se provoca la alteración de la conciencia personal, de “disolve” para luego “coagula” la mentalidad sectaria.

La práctica de la relación sexual con las condiciones gnósticas exige que cada beso, cada palabra, cada caricia “deben estar libres de deseo”. Es una ceremonia y se deben apartar los sentimientos, para que se desarrolle la doctrina, no sólo entre los sujetos que lo ejecutan en pareja, sino en la mente de cada uno de ellos. Los instructores de la gnosis interpretan las citas de la Biblia, sobre la que consideran: “Tiene alusiones al culto fálico”. En la obra “El matrimonio perfecto” Víctor Gómez – Samael escribe: “la historia de todas las religiones está llena de símbolos y amuletos fálicos, tales como Nizpah Hebreo, el poste de mayo cristiano… En tiempos antiguos se veneró profundamente piedras sagradas de forma fálica”.

También explica la circuncisión como culto fálico. Leemos en los textos de los grupos gnósticos: “En el cristianismo encontramos mucho falismo. La circuncisión de Jesús, la fiesta de los Reyes Magos, el Corpus Christi, etc. son fiestas fálicas heredadas de las Santas Religiones paganas… La paloma, símbolo del espíritu santo y de la voluptuosa Venus Afrodita, se la representa siempre como instrumento fálico que utilizó el Espíritu Santo para fecundar a la Virgen María…. El falismo es la base de la realización a Fondo”. Como teoría podría ser admitida como una opinión. Lo que cuestionamos es el efecto manipulativo en torno a esta psico-teoría que afecta a los adeptos.

Los textos con los que se adoctrina a quienes participan en los grupos gnósticos, enlazan su doctrina delirante con otras religiones establecidas en la sociedad, interpretándolas a su manera. Las sectas deslizan los conceptos y las creencias religiosas a su terreno, mediante una arquitectura del lenguaje capaz de formar una nueva mentalidad mientras se aprende. El adepto es consciente del proceso de aprendizaje, pero no de la transformación que sufre. No sabe del efecto psicológico que le está afectando mientras que estudia y practica la doctrina sectaria. Al cabo del tiempo es otra persona, situación que entiende como un proceso de evolución espiritual.

Son expresiones cotidianas, cuando se habla con alguno: “Me siento otro”; “He experimentado en mí mismo las enseñanzas que he recibido”; “La prueba de todo lo que he leído está en mi interior, lo he experimentado por mí mismo”. Se dan cuenta del giro que han dado en todos los sentidos (afectivos, psicológicos, de pensamiento, etc.), pero piensan que ha sido algo elegido elegido por él, cuando es un proceso de despersonalización que ha ido calando en cada adepto, uno por uno, fuera de su capacidad consciente.

La acción manipuladora funciona de manera automática. Cuando se comenta a los miembros de los grupos gnósticos si hubieran aceptado, como verdaderos, los textos que consideran el conocimiento más alto del ser humano, coinciden unánimemente en indicar que no. Explican que es porque no estaban preparados psicológicamente, ni se habían trabajado a sí mismos por dentro. Entienden que los manipulados, por las fuerzas del mal y la ignorancia, son los que no forman parte de tales grupos. He aquí la gran dificultad para que se den cuenta de su situación. Cuando piensan por ellos mismos van reconociendo, aunque al principio les cuesta, que han sido manejados y que el proceso de “conocer” ha sido dirigido desde fuera, que se les ha escapado de las manos.

Quienes deciden darse un tiempo de reflexión y piensan por ellos mismos, simplemente durante una temporada, concluyen que lo que han asumido como cierto, como verdad absoluta, es un disparate. Tienen que volver a recomponer sus esquemas mentales, emocionales y su relación con los demás. Para lo cual deben vencer miedos irracionales, temores que les aparecen cada vez que piensan críticamente, porque les han introducido mecanismos de alerta para no abandonar la obsesión por una misión mágica que viven día a día.

Conscientes de querer abandonar el pensamiento con el que han sido adoctrinados, tienen dificultades. Las técnicas de manipulación han colocado una serie de mecanismos psicológicos que actúan de manera automática, y sólo entonces es cuando se dan cuenta de que algo les ha afectado más allá de su voluntad. Los adeptos que continúan y expanden las enseñanzas hacen de los deseo del fundador un destino que da sentido a sus vidas. Hacen de su existencia una aventura vacía y absurda, que refuerza su programación psicológica: “En estos tiempos de crisis mundial tenemos que correr ese riesgo y enseñar el sexo yoga, cueste lo que cueste”.

La similitud con otras enseñanzas y otras religiones se repite en diversos textos del fundador de los grupos gnósticos para disfrazar de religiosidad y conocimiento su desvarío. También para el autor del nuevo predicamento ponerse a la altura de las figuras históricas de la religión. Algunos párrafos de su obra indican: “El pueblo de Sion es el pueblo espiritual de Dios. Este pueblo está formado por todos aquellos que practican magia sexual”. Asegura que Mahoma dijo: “el coito es un acto hasta placentero a la religión, siempre que se realice con la invocación a Alá y con la propia mujer para la reproducción, o mejor para la transmutación sexual“. Cuenta que en el Corán se lee: “Ve, toma por mujer una doncella a la que acaricies y te acaricie; no pases al coito sin haberte excitado antes por caricias”. También cita practicas sexuales taoístas sobre el coito reservatus, en el que el esperma, que no ha sido eyaculado, baja del encéfalo a la región prostática, para volver a su origen y ser la substancia Huan-Tsing.

Tras consultar varios textos sobre el taoísmo., se observa que esta filosofía y espiritualidad oriental, entiende que según sea la manera de practicar la sexualidad será una u otra la manera de vivir. La sexualidad forma de la cadena existencial en la que entra la salud, la meditación, la dieta, la actitud mental positiva. Pero la sexualidad oriental se encamina a potenciar el orgasmo, no sólo como un espasmo para relajar las pulsiones biológicas, sino que busca una calidad de placer. Une la sensación física a los sentimientos y a la tranquilidad vital.

La sexualidad forma parte del aprendizaje cultural. Incluso en sus teorías sobre el reciclaje de la energía sexual diversos teóricos del taoísmo confirman que no existe un modo correcto o incorrecto de tratar la energía sexual, sino una respuesta individual. Lo importante es leer, informarse si se tienen inquietudes, pero realizar lo que cada uno vea que es más acorde a su manera de ser y y según sus criterios y los de su pareja, en materia de relación sexual.

Los estudiosos del tantrismo hablan de cargar energéticamente el cuerpo y el alma haciendo el amor. La pareja comparte una sensación de compenetración máxima, a nivel afectivo, que lleva al sentido de unidad de la pareja mediante compartir el orgasmo en el mismo momento. Su objetivo es hacer más placentero y comunicativo el acto sexual de principio a fin. Precisamente entienden como base de su pensamiento: “El Tantra no quiere que vayamos sonámbulos por la vida. Consiste en ser nosotros mismos”.

Quienes defienden el tantrismo como una espiritualidad razonable y con posibilidad de ser comunicada, explican: “Los amantes hacen el amor no cazan fantasías, ya que esta caza se basa en una sensación de carencia”. Justo lo contrario que predican los gnósticos. Esta contradicción, con las mismas fuentes teóricas en las se apoya el adoctrinamiento que enseña Samael Aun Weor – Víctor Gómez, es desconocida por los adeptos de la gnosis, quienes no participan de un debate abierto ni se informan por otras vías sobre los que les están inculcando.

En relación a la figura de Jesús enseña el venerable maestro Víctor Gómez, fundador de los grupos gnósticos: “Jesús practicó magia sexual con su mujer”. ¿En que se basa para hacer esta afirmación?. Todos los adeptos a los que se les ha preguntado confirman que es verdad, porque lo dice su fundador. Tal conocimiento concreto es algo que sabe a ciencia cierta su líder, cuyas fuentes y métodos para saberlo son secretos. Tiene, Víctor Gómez – Samael, más información al respecto: “Durante el trance de magia sexual Jesús vocalizaba los sagrados mantras… El mantra IAO también era vocalizado por el maestro Jesús. Jesús sabía retirarse a tiempo para evitar la eyaculación seminal. Así despertó todos los poderes ocultos.

El mantra IAO tiene el poder de despertar a la serpiente sagrada. Jesús supo amar a la mujer y así despertó el fuego sagrado del espíritu santo”. Por eso finalmente en el libro “Misterio mayores” indica: “Practicar magia sexual y os convertiréis en dioses. Ésta es la doctrina de la Era Acuario, éste es el gnosticismo, ésta es la quinta verdad, ésta es la doctrina que Jesús enseñó en secreto a sus setenta discípulos”.

Muchas personas que no han entrado en la manipulación de los maestros de la gnosis consideran que tales textos son de cachondeo. Para los discípulos de Víctor Gómez – Samael Aun Weor son trascendentes, absolutamente ciertos, aunque carezcan de pruebas para corroborarlo y viven cada palabra dramáticamente en sus vidas. Viven para dar sentido a tales enseñanzas, con todas sus consecuencias. Lo cual evidencia que estas enseñanzas se adhieren a la conciencia mediante mecanismos psicológicos. Se incorporan directamente en el pensamiento del adepto, sin pasar por la barrera del razonamiento o de la conciencia sobre la cual se aprende.

En el libro “Alquimia sexual” su autor afirma que en él entrega a la Humanidad el terrible secreto del Arcano. Advierte que en Egipto aquellos que divulgaban el Gran Arcano eran condenados a pena de muerte, se les cortaba la cabeza y se les arrancaba el corazón y sus cenizas eran echadas a los cuatro vientos. Dice también: “Todos aquellos que divulgaron el Gran Arcano antes de mí murieron. Sólo hay un hombre que divulgó el Gran Arcano y no murió: ese hombre fui yo. Aquí se lo entrego a la Humanidad, aquí se lo regalo a todos los seres vivientes para que se conviertan en dioses. Amen”. Tal libro lo escribió, según sus palabras, “para la humanidad de Acuario y para nuestros discípulos gnósticos que forman la vanguardia de la evolución humana”.

Otro secreto que divulga es la utilización de los mantra “Dis, Das y Dos”, que se han de vocalizar durante el trance sexual. El discípulo deberá retirarse de la mujer antes del espasmo, para evitar la eyaculación seminal. Lo cual define la gnosis de Samael como “la senda de los valientes”. Víctor Gómez- Samael hace un llamamiento a sus miembros para acabar con todo tipo de debilidades humanas.

La magia sexual la denomina “castidad científica”, ya que permite la transmutación de las secreciones sexuales en luz y fuego. Enseña: “Toda religión que se degenera predica el celibato”. Los acólitos de los grupos gnósticos contentan a sus familias indicando que recogen la esencia de todas las religiones, que las respetan y participan de las ceremonias exotéricas (externas) y costumbres sociales, para hacer ver que lo que aprenden no es nada raro, que simplemente es más completo, más profundo. Sin embargo se fascinan con la lectura del libro “El matrimonio perfecto”, algunas de cuyas frases aprenden de memoria: “Pedro no fue célibe… La asqueante cofradía de los enemigos de la mujer creen sólo que con el celibato forzoso se puede llegar a Dios. Eso es un crimen”.

Con las técnicas de magia sexual los gnósticos pretenden formar una nueva raza de superhombres. Para perpetuar la especie humana la gnosis samaeliana propone un sistema especial de reproducción que se enseña en los cursos sobre la obra de Víctor Gómez – Aun Weor. En su libro “Didáctica del autoconocimiento” cuenta al respecto del superhombre: “Hitler interpretó a Nietzsche a su modo… Aunque con muy buenas intenciones no supo interpretar a Nietzsche. Yo creo en el superhombre, pero me parece que Hitler erró el camino”. Para lograrlo nuevamente este proyecto indica: “Para crear un hijo no hace falta derramar semen. El espermatozoo que se escapa sin derramar el semen es un espermatozoo seleccionado, de tipo superior, un espermatozoo totalmente maduro.

El resultado de tal clase de fecundación es una criatura de orden elevadísimo. Así es como podemos formar una raza de Super-hombres”. El contenido de esta doctrina es absolutamente coincidente con el proyecto ario de los nazis. Empezando de establecer una educación especial para formar una nueva raza de superhombres, capaces de liderar y dirigir el mundo. A este proceso Samael, Víctor Gómez, lo denomina “cerebrizar el semen y seminizar el cerebro”. De esta manera pretende transformar el mundo y según dice: “hacer de la doctrina de Nietzsche una realidad”. Algo absurdo en tanto y cuanto este filósofo y filólogo crea un lenguaje de ruptura contra todo lo que supone le fe, construida con palabrería.

Los aforismos del filólogo alemán son contradictorios y relámpagos de expresiones conceptuales para el pensamiento. Sin embargo Víctor Gómez – Samael usa sus citas para afianzarse en el mundo filosófico y relacionar sus mensajes con otros que han sido conocidos en los ámbitos académicos de la Filosofía. Manipula frases de autores que han aportado un conocimiento a la comunidad intelectual de occidente, para llenar de este reconocimiento su terreno mental deliroide. Sus seguidores no se preocupan de comprobar las aseveraciones que hace su gran gurú, debido al proceso de preparación que sufren para similar las verdades a modo de impactos psicológicos. Para Samael – Víctor Gómez: “el suprasexual es el superhombre de Nietzsche”. Ser suprasexual cosiste para el gnóstico transmutar el esperma sagrado en energía, mediante la copula en la que se evita eyacular el ens seminis. Esta transformación la definen como: “una fuerza revolucionaria que se haya en el fondo de nuestro sistema sexual, y que puede transformarnos en dioses”. A este proceso lo denomina Samael – Víctor “el Lucifer interior, una reflexión del Logos”.

Sería recomendable que los discípulos de Víctor Gómez – Samael leyeran algunas obras de autores a los que cita su Maestro. A modo de pauta he aquí unas máximas y dardos de Fredrich Nietzsche, de su obra “El Ocaso de los ídolos”: ” Hay muchas cosas que no quiero saber. La sabiduría marca unos límites incluso al conocimiento”; “¿Qué estás buscando; te gustaría multiplicarte por diez, por cien?, ¿estás buscando adeptos? ¡Busca ceros entonces?”; “¿La verdad? ¡Tú no conoces la verdad! La verdad es un atentado contra todos nuestros pudores”; “Habla el desengañado: buscaba grandes hombres y no he encontrado nunca más que monos imitadores de su ideal”.

Lograr los objetivos de la gnosis es una obsesión para los discípulos de Víctor Gómez – Samael. Se les exige pelear contra ellos mismos hasta que cedan su individualidad al grupo. Los instructores de ciertos grupos insisten en que “hay que cocer, cocer, cocer y cocer”. En el sentido de leer una y otra vez los textos de su venerable maestro, de gastar el tiempo y los pensamientos en sus enseñanzas a costa de practicarlas continuamente: “cocer, cocer”. Algo que Alberto Morala describe muy bien en el testimonio que ha publicado sobre su militancia en la gnosis. Deja claro el fundador de estos grupos gnósticos el aviso siguiente: “Todo pecado será perdonado menos el pecado contra el espíritu santo, el sexo”.

En estudios sobre el tantrismo y la sexualidad oriental, muchas veces ligada a creencias sobre el aspecto trascendente del acto sexual, en pocas ocasiones se entiende como una práctica de carácter mágico. Valor éste que en ocasiones buscan grupos y sectas que justifican de esta manera la organización de orgías o la relación de “sabios maduritos” con amantes muchos más jóvenes, incluso menores de edad. Algo que se ha divulgado mucho en la literatura satánica, las más de las veces como una leyenda urbana, más que como una realidad constatable, la menos en la mayoría de los casos.

Los escritos sobre el tantrismo o la sexualidad sagrada proponen una dimensión que sirva de experiencia para gratificar a la pareja, independientemente de las creencias o postulados filosóficos que profesen los participantes, aun cuando muchos consejos puedan surgir de una plenitud espiritual. Se separa el aspecto manipulador de vincular las sensaciones con una fe, lo contrario de lo que hace la gnosis de samael Aun Weor – Víctor Gómez.

Lo que busca la sexualidad oriental es la armonía de la pareja. Por regla general se concibe como una actividad más amplia que el mero acto de copular No entiende la relación sexual como algo dado, sino como un encuentro, entre el hombre y la mujer, que debe aprenderse y, sobre todo, comunicarse dentro de la pareja. Algo que en la cultura occidental se ha mantenido muy olvidado. La curiosidad por lo oriental trata de compensar esta carencia. El problema de las sectas es que falsifican las teorías, las creencias y las experiencias personales.

La sexualidad tántrica propone una mayor complicidad en la pareja y una mayor actividad, sobre todo de la mujer. Se enseña a sentir placer en las relaciones y no tener ningún sentimiento de culpa. Esto puede chocar con las creencias religiosas de muchas personas, pero se busca una relación más amplia, no sólo basada en la sexualidad, sino en la formación de una familia, las relaciones sociales, el compromiso personal, etc. Lo que presentamos no es un debate ni siquiera disertar sobre teoría alguna, ni de estas ideas o maneras de ver las cosas ni de otras, sino una aclaración que desenmascara la versión gnóstica de la sexualidad sagrada, por ser el centro de gravedad sobre el que se fomenta la manipulación de los grupos gnósticos.

La occidentalización del tantrismo y la manera oriental de ver las relaciones personales se ha orientado hacia la tendencia de ampliar la comunicación en la pareja, romper perjuicios y entender de un modo más armónica la relación humana. Se podrá estar de cuerdo o no en sus planteamientos, formas y contenidos, pero lo que hace el tantrismo es respetar la identidad de cada persona, algo que los grupos sectarios que instrumentalizan tales enseñanzas no hacen, sino más bien justo lo opuesto.

El tantrismo, así como la filosofía oriental del amor, busca el equilibrio de la pareja, pretende compartir el yo de cada cual. Se forma un yo común que responde a un yo + yo. Para los gnósticos de Víctor Gómez, Samael el yo común disuelve el yo de cada uno y ese yo común desaparece en el yo sectario. El tantrismo y la sexualidad oriental enseñanza creatividad y belleza. Algo que la cultura occidental ha tenido muy poco en cuenta. Hasta el punto de mantener una sexualidad hasta los años sesenta casi limitada al acto reproductivo y como un vinculo familiar más que de pareja. La revolución feminista en la cultura occidental ha buscado algo más que la relación física en la sexualidad, tanto para el varón como para la mujer.

Sobre todo han querido dar sentimiento a las relaciones íntimas, y no que sean no un mero mecanismo de desahogo sexual, o de trámite matrimonial. De ahí que hayan tenido tanto eco los nuevos puntos de vista teóricos orientales sobre las relaciones de pareja. Por ejemplo el erotismo oriental, independientemente de su contenido espiritual, busca alargar el acto sexual y prolongar el momento de la eyaculación masculina, con el fin de permitir el desarrollo pleno de la sexualidad femenina.

Las filosofías orientales dan mucha importancia al juego erótico. Dedican mucho tiempo a la relación íntima. Se trata de una visión que contrasta con las prisas del mundo occidental y la imagen que se da socialmente de relegar la búsqueda de placer a la pornografía o a una idea de ser de algo “sucio”. De hecho ha habido una comercialización de esta imagen totalmente deformada en un negocio de mercados sexuales disociados del sentimiento.

Muchas veces se ha unido una costumbre con una creencia determinada. Compaginar diversos criterios ha permitido fomentar una cultura de tolerancia, de respeto y potenciación de la mujer, sobre lo que aún queda mucho camino por andar. Pero superar una realidad significa incluirla en su autodesarrollo y no anularla. Destruir sus fundamentos, como hace la gnosis, para crear otros sin historia, sin racionalidad y sin sentido, es altamente peligroso, por tanto y cuanto se puede lograr únicamente mediante la manipulación psicológica. Nunca gracias a una evolución social o de cada persona.

La palabra “tantra” viene del sánscrito y significa expansión. Plantea un estilo de vida que potencia la creatividad del sujeto y en las relaciones de pareja. Empuja a vivir las fantasías, pero como tales, no tergiversando la realidad. La religiosidad de sus principio o ceremonias están circunscritas a las motivaciones históricas y culturales de cuando surge. Se desarrolla acompañando la evolución de una determinada población.

Implantar tales criterios fuera de su contexto histórico y cultural produce efectos manipuladores de la personalidad. Aplicarlos dentro de una organización que deforma los principios teóricos de cualquier filosofía o espiritualidad tiene el sentido de adecuarlo a un desvarío mesiánico. Las sectas solucionan ciertos problemas camuflando las causas de los conflictos y trasladando la conciencia a un plano psico-espiritual dirigido por los instructores o maestros.

La incomunicación frecuente de muchas parejas se sustituye por una doctrina. Lo que se va a comunicar es la relación sectaria. Por eso se trata de una falsificación. Controlar la sexualidad de los adeptos, bien por defecto, por exceso exigido o por deformación de determinadas prácticas, tiene como objeto atrapar el pensamiento y la voluntad de quien sigue los preceptos de cualquier secta destructiva. Y sucede este proceso porque el sujeto no elige conscientemente la manera de relacionarse, sino que se lo “enseñan” poco a poco, hasta que es asumido completamente por el discípulo cuando se convierte en un adepto que se ha fanatizado con una determinada doctrina o idea delirante.

La ausencia de orgasmo en las relaciones sexuales ha sido en algunos casos una patología y en otros, en relación a la mujer occidental, una costumbre hasta mediados de este siglo como criterio general. El sexo femenino ha sido considerado más un objeto que un sujeto activo en las relaciones humanas, pero no sólo a nivel sexual, sino laboral, cultural, etc. La liberación que preconizan las sectas consiste en trasladar ese ser objeto adentro de un colectivo que, mediante el uso del lenguaje, da sentido a su anulación como sujeto.

En las relaciones sociales muchas veces la individualidad de la mujer queda desplazada, pero en la secta es anulada. El malestar de ese desplazamiento en las relaciones personales, en el mundo laboral y ante la existencia es aprovechado por las sectas para llevar a las personas a su terreno. Pero también el miedo a la libertad, la inseguridad y la exigencia de ser uno mismo en cada momento, genera incertidumbre. La sociedad requiere dar resortes culturales y formación a los ciudadanos y ciudadanas, lo que no siempre sucede, preocupados, como estamos, por acumular conocimientos, titulaciones, acaparar dinero y posición social, para lo que se prepara a los más jóvenes, pero dándose poca o nula importancia a algo tan básico como son los sentimientos y el conocimiento de las emociones. Hacen falta cauces de expresión para la creatividad, la inspiración, las ideas y hasta los sueños o ideales. De otra manera se atrofia una parte del ser humano. Es en esa grieta existencial por donde empiezan a trabajar las sectas.

Las ideas orientales, las propuestas filosóficas en general, ofrecen posibilidades para que cada individuo, cada pareja o cada grupo las lleve a cabo. Lo contrario se encerrarse en unos dogmas y deformar los mecanismos psicológicos individuales para compartir un delirio o promover alucinaciones colectivas. Los grandes teóricos del tantrismo y de las filosofías orientales coinciden en afirmar que cada cual haga lo que quiera hacer y que cada sujeto defienda el derecho de los demás a hacer lo mismo. Nada que ver con condicionar a los sujetos para realizar lo que diga un gurú o para interponerse en las relaciones personales y colar su cosmovisión irreal en la mente de los adeptos. Cualquier propuesta creativa es necesariamente una elección consciente, lo que va desde la castidad a mantener relaciones homosexuales. El problema es cuando una relación es manipuladas.

Para el doctor Gregorio Marañón el orgasmo es el complemento a la libido, definida ésta como el hambre sexual. El orgasmo tiene vínculos con la persona, tanto orgánicos como psicológicos. Evitarlo, por condicionamiento de una secta, como sucede en los grupos gnósticos, provoca efectos que manipulan el conjunto de la personalidad. Este doctor observa que hay una diferencia entre el orgasmo masculino y el femenino, lo que le lleva a describirlo como “carácter sexual”. Esas diferencias no se tuvieron en cuenta en las relaciones de pareja de su época, primera mitad del s. XX. Comenta en su obra, “La evolución de la sexualidad”, que estas características diferentes en la culminación del acto sexual son las que llevan, a las parejas de la sociedad de entonces, a muchos disturbios conyugales y a muchas neurosis.

Enseña el doc tor Marañón que hace falta un conocimiento de la sexualidad más profundo para “evitar que se rompa el lazo sexual que sirve de cimiento a los motivos espirituales de la convivencia”. En sus estudios contradice la opinión de muchos psiquiatras europeos de entonces, que consideran que la neurosis sexual se debe al coito interruptus, pues elimina el orgasmo a la mujer, ya que ha comprobado que aunque el ayuntamiento sea correcto en la pareja con mucha frecuencia la mujer no tiene el orgasmo, por lo que concluye: “para gran cantidad de mujeres el acto sexual es habitualmente, interruptus”. (año 1930)

En la actualidad la liberación de la mujer y de las parejas lleva a un efecto contrario, como es la ansiedad por el orgasmo, la plenitud y exigencias idílicas en las relaciones, creándose imágenes irreales en los medios de comunicación, a cuyas expectativas pocas veces se llega en la vida cotidiana. Tal exigencia de placer sumo y de estar superdotado sexualmente lleva a la angustia en las relaciones y al miedo.

Sobre todo se teme mostrar los sentimientos y otras muchas veces se juega con ellos mediante relaciones banales y de consumo afectivo pasajero. La apariencia, la presunción de ser sexualmente liberado, que luego no cumple las metas sobre las que ha presumido desemboca en desencanto y desaliento vital. Es en este caldo de cultivo del que se aprovechan las sectas para introducir sus criterios. La huida de la realidad de muchos jóvenes hace que caigan en las sectas, pues ellas evaden de lo real a sus adeptos. Por esta razón el proceso de programación, de convertirse en un fanático, es placentero.

La deformación sexual que enseñan las sectas forma parte del proceso de fanatización. Su consecución se vive en el seno de nuestra sociedad occidental y cada vez se extiende más. Vivimos en una sociedad compleja, por lo tanto debemos analizar los fenómenos cuidadosamente para comprender el funcionamiento de lo que nos rodea y evitar, así, las circunstancias extremas que llevan a la violencia y a la esclavitud de los individuos, amparados, los autores de estas lacras, en falsificar y corromper la esencia de la libertad, la social y la personal.

Los problemas actuales tienen una dimensión muy diferente a cómo han sucedido los problemas tradicionalmente. Las circunstancias que han preocupado a la humanidad hasta mediados del s. XX fueron claras, medibles a simple vista. En la actualidad se ha perfeccionado el mundo material. Muchos hechos suceden porque se sufren pero no son tangibles, sobre todo a la hora de observarlos con nitidez.

Tampoco es fácil relacionar los efectos con posibles causas. Ante el atentado de las Torres Gemelas y el Pentágono en EEUU, 11 de Septriembre – 2001, se habla de manera frecuente sobre un “enemigo invisible”. Las guerras dejan de ser tradicionales, para enfrentarnos a grupos de personas dispersos en diversos países, con gran capacidad técnica para matar y declarar una guerra sin rostro.

En economía los robos mediante operaciones especulativas, lo que se denomina “ingeniería financiera”, no dejan rastro. Por ejemplo nadie sabe donde están los 18.000 millones estafados por Gescartera. Los hurtos con estos mecanismos no se ven a simple vista. Hace falta un análisis muy complejo para detectar fenómenos como la corrupción. El dinero actualmente circula por circuitos y en redes financieras que no hacen visibles un conjunto de operaciones de inversión si no es siguiendo el rastro del dinero durante un cierto tiempo. Es en este contexto en el que debemos analizar los problemas nuevos a nivel social, pero también personal cuando se manifiestan en la parte no visible de nuestra personalidad.

Gran número de bajas en muchos puestos laborales no lo son por enfermedades tangibles físicamente, sino por afectos psicológicos, como la depresión, el estrés, la angustia, fobias. Las dependencias suelen tener una motivación psicológica difícil de detectar, desde la ludopatía a las drogas. Pero en estos casos hay un elemento material que lo hace ponderable. En el caso de las sectas no. Las relaciones humanas se pueden detectar mediante la observación de conductas, conocer al adepto en profundidad y ver que “algo pasa”, pero poco más.

Nuevas enfermedades que hace años eran casos excepcionales se convierten en temas de índole social. Es el caso de la anorexia y de las sectas. Podemos entender el caso de la fanatización como una especie de anorexia psicológica, en el sentido de eliminar alimento psíquico, falta de información, carencia comunicativa con el entorno y rechazo de cualquier mensaje ajeno a las consignas de la secta. Por otra parte igual que una persona afectada por la anorexia distorsiona su imagen y teniendo un cuerpo paupérrimo, delgadísimo, la imagen que uno tiene de sí mismo es de que aún sobra peso.

La imagen del sectario sobre su ser es la misma que el paciente de anorexia, pero psicológicamente. El adepto se considera liberado, un iniciado en los grandes conocimientos, cuando en realidad está esclavizado a un grupo y carece de conocimientos e información suficiente para contrastar su posición existencial, porque ha anulado su capacidad crítica y de análisis. Igual que en la anorexia, aunque ya comienza a darse información sobre este fenómeno, todavía se veneran esas imágenes enfermizas.

En un caso como modelo estético de las quinceañeras, que se fomenta en los desfiles de modas y en el caso de los sectarios se “vende” la imagen de vecinos ejemplares de la comunidad, como vemos en el caso de alcaldes o instituciones cuando alaban a determinadas sectas por labores comunitarias que usan como propaganda y para ocultar de sus métodos de captación y de adoctrinamiento. Lo que no se acaba de entender es que las leyes no contemplen el fenómeno sectario como tal.

Se admite que robar una carta es delito, pero si se roba la voluntad de una persona y ésta da “voluntariamente” la cartera, no es delito, sino una manifestación de su libertad personal. Es aquí donde radica el quid de la cuestión. Para este asunto no tiene porque actuar la legalidad con la porra, sino con la capacidad de informar, a los afectados y a la sociedad.

En el caso de los grupos gnósticos sus miembros sufren una castración del orgasmo, la anulación de este impulso vital que deforma la relación de pareja y la culminación del impulso natural de la libido. Las alteraciones psicológicas y la despersonalización se convierten en conductas idílicas dentro de las organizaciones gnósticas. Se ampara tal conducta en la libertad de expresión, de conciencia y demás, manipulando socialmente su desarrollo morboso con apariciones públicas loables aplaudidas socialmente, como actos culturales, concursos literarios, certámenes musicales y en otros casos como ayudas sociales, actividades medioambientales, etc.

La manipulación gnóstica abarca la totalidad del individuo, desde su intimidad sexual hasta su proyección en la sociedad, pasando por jugar con los afectos. La dinámica de grupo se utiliza para modificar conductas individuales y cambios del significado del lenguaje. Todo lo cual se somete a una presión psicológica ante el anuncio de que pronto llegará el fin del mundo.

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