Mercado de masas y mercado virtual

El mercado ha evolucionado acompañando el progreso de la sociedad. Primero fue el mercado en la plaza de una villa, pueblo o ciudad, en donde se compraba lo que había para cubrir las necesidades básicas. Luego las tiendas permanentes que se establecen en las ciudades para dar lugar a un mercado regular y constante. Posteriormente los grandes almacenes en donde hay de todo y en donde se estudia la sicología de los consumidores para crear productos a la medida de un conjunto de ellos, para después hacerlo masivamente si logran fomentar en torno a tal mercancía un moda, o al menos ampliar tal círculo de clientes mediante el estímulo de crear una imagen sobre el producto que otros clientes compraran (la imagen) a través del producto. Posteriormente nos vemos abocados al mercado a través de la pantalla, al principio por medio de la televisión para determinadas ofertas, luego por vía internet, en donde se puede comprar de todo y en cualquier parte del mundo. Es un escaparate universal y total.

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El mercado virtual es individualizado. Lo que se comercializa como mercado de masas mediante el accionariado es el medio de la venta, el portal o la base técnica sobre la que se desarrolla. Es un mercado virtual porque no ocupa espacio, y sin embargo abarca todo el planeta. Es como una biblioteca virtual, aparece cualquier página de cualquier libro en una pantalla, pero no ocupa un lugar material, no se puede tocar, coger, pero sí leer, por lo cual es una realidad, pero virtual. Lo mismo con los nuevos mercados que se potencian. Es algo que está transformando, otra vez, nuestra forma de vida occidental. Lo que además da soporte a la extensión de otros cambios a nivel biológico como es el conocimiento el genoma humano, al conocerse el mapa de ADN de los individuos y técnicas como la clonación, cultivos transgénicos. Nos encontramos a las puertas de una nueva dimensión de la historia, un nuevo mundo que se aproxima cada vez con más nitidez y sin embargo la economía sigue manteniendo criterios del s.XIX . Premisas que hace años se descartaban, como el tema de un salario universal, porque no se daban las condiciones necesarias, incluso ni se pensaba que fueran posibles, hoy en día son realidades que permiten avanzar en el terreno de la filosofía y la política económica. Sobre esto ahondaré más en capítulos venideros.

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Los grandes cambios en la economía han sucedido con el paso de la sociedad nómada dedicada a la caza a la sociedad sedentaria y sostenida por la agricultura y la ganadería. De la economía rural y artesanal y de autosuficiencia a la urbana y desarrollada sobre el comercio entre las ciudades. La adquisición de bienes y venta de gran cantidad de productos para vender en mercados lejanos requirió concentrar gran cantidad de capitales, dando lugar al capitalismo, en tanto el capital aparece como una parte esencial para el funcionamiento de la economía comercial, junto a la tierra y la fuerza del trabajo. Hasta entonces bastó tener disponer de tierras y capacidad de trabajarlas para el desarrollo económico. Mucho antes, para cazar, fue suficiente con el trabajo para hacer armas y perseguir al animal. Con el mundo del comercio destacó la familia Medici que adquirió una gran fortuna mediante préstamos y operaciones bancarias. Desarrolló las mayores operaciones comerciales en Europa desde el s. XIII hasta el XVIII, cuando comienza el capitalismo industrial, lo que supuso otra revolución económico. Luego sucede, está sucediendo, la segunda gran revolución que hace pasar la economía al capitalismo tecnológico.

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El capitalismo se convirtió en ideología por contraponerse al marxismo o al comunismo, pero su ser es un proceso de la realidad económica, no una teoría. No así el liberalismo, que trata de comprender y favorecer tal realidad. Ante las injusticias y el sufrimiento que generó el desarrollo económico se han ido introduciendo modificaciones mediante la actividad política. Lo que ha permitido la evolución de la sociedad al compás de avances muy importantes en el conocimiento y desarrollo de la ciencia.

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El paso del capitalismo comercial al industrial se desarrolla porque el trabajo se debe adaptar a las nuevos requerimientos que permitan aprovechar los inventos. Con la sociedad industrial se forman las masas obreras, aparecen producciones masivas y que luego evolucionarán con fórmulas de división del trabajo, sociedad de consumo y automatización.

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El consumo se traslada a las masas sociales. A partir de lo cual se desarrolla un factor económico, la mercadotecnia, publicidad, que supone una de las industrias más poderosas en la actualidad. Con las nuevas tecnologías aplicadas a condicionar el comportamiento humano enfocado a la compra de mercancías, el mercado deja de ser un lugar de encuentro para crearse a sí mismo. La riqueza depende del crecimiento de este mercado. Con el tiempo se vuelve imparable. Libros sobre el éxito en las ventas, y sobre como convencer explican métodos de manipulación sicológica, pero que sirve para dinamizar la economía. Un claro ejemplo son muchos viajes del INSERSO, y otras ofertas baratísimas de excursiones, especialmente para la Tercera Edad, cuya función es aprovechar la infraestructura hotelera en la temporada baja y una industria paralela de equipos de ventas de todo tipo de objetos a plazos mediante engatusar a las personas a las que se lleva de manera gratuita a visitar una fabrica de vidrio, un comercio de perlas, de pieles, de mantas, de libros, siempre con fabulosos regalos. El truco de vender no es sobre elementos del mercado, precios o necesidad o deseo, sino en hábiles profesionales que conocen técnicas de estimular y motivación de la conducta de las personas de la tercera edad. La empresa neoyorkina Envirosell graba en vídeo a los compradores de los centros comerciales para descubrir los hábitos durante las compras y venden los informes a grandes empresas. Hay grandes almacenes en donde las cámaras de vídeo que vigilan que no roben ciertos visitantes, de paso vigilan a los clientes, precisamente para estudiar su comportamiento. Logran saber como se han de colocar los estantes, en qué lugar unos productos u otros para vender más según los efectos sicológicos. Si hay que poner un tipo de música en un momento de terminado u otro. El mercado libre deja de ser una realidad, para pasar a un mercado altamente manipulativo. La competencia no estimula ya el mercado sino una presión sicológica sobre el cliente y mecanismos engañosos, sobre los que las asociaciones de consumidores han logrado en parte limitar, pero sólo en una muy pequeña proporción. Por ejemplo no permitir la publicidad subliminal, pues influye en un grado en que el ciudadano-consumidor no es consciente de sus actos, que son estimulados y dirigidos desde fuera. Tales manejos deben ser considerados como un elemento más de la tecnología actual. Una industria que produce en masa deseo. La realidad del mercado queda tergiversada. Introducir criterios de racionalidad en el mercado es imprescindible, con el fin de que el crecimiento económico sea más útil y satisfactorio para el conjunto de la sociedad. Incluso si se quiere hacer un análisis ideológico podemos decir que también más justo.

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La oferta y demanda de masas, en donde los negocios se cierran sin que la mercancía esté presente, se desarrolla en la Bolsa. Es algo que ha existido desde que se ha vendido y comprado algo en una sociedad compleja que supere el Estado tribal. En Atenas, el emporio. En Roma, el collegium mercantorium, al que Tito Livio denominó “lugar de especulación financiera”. A mediados del s. XIV los negociantes holandeses se reunieron frecuentemente ante el hotel del caballero Van der Buerse, cuyo escudo de armas se representó con tres bolsas, de ahí deriva el nombre “la Bolsa”. En principio fueron reuniones espontáneas con el comercio de mercancías, arriesgandose los compradores a que llegasen o no los productos a través de los mares o negociando cosechas aún por recoger. La primera institución de este estilo organizada fue la que se creó en París por el Real Decreto de Septiembre de 1724. La Bolsa de fondos públicos de Bruselas se creó en 1801 y la de New York en 1.827.

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El mercado de la Bolsa cuando es de mercancías o productos se considera mercado primario. Secundario cuando es de títulos o valores. Ambos son complementarios del mercado de capitales que dependen del sistema bancario. A finales del s. XX se establece un tercer mercado que es el tecnológico, pero a nivel financiero aparece otro que consiste en comprar y vender tendencias de compra, posibilidades futuras, cuyo valor depende de condiciones sicológicas y sociales. Sucede algo muy similar a lo que Jhohn Mayard Keynes definió como el gran casino de la economía y por lo tanto difícilmente controlable. La ciencia de la economía se ha desarrollado de manera que puede prever desenlaces fatales y prevenir sus efectos. Logra un equilibrio inestable, por lo frágil que es, pero duradero aunque sin poderse asegurar que no se produzca una crisis global, porque la economía del beneficio se apoya en capitales que circulan fuera de la economía del mercado visible y medible. Los grandes gestores del capital mundial han puesto un gran empeño en lograr la estabilidad financiera, pero a costa de mantener una economía centrada y basada en el beneficio y extender éste a una gran parte de la sociedad de los países ricos, pero no a otra parte de la población, minoritaria en los países desarrollados, pero inmensamente mayoritaria en las zonas más empobrecidas del planeta. Equilibrar esta situación para lograr la estabilidad económica , el bienestar de manera generalizada, exige recomponer los beneficios y replantear las bases en las que se fundamenta la teoría económica del desarrollo. Si el bienestar es deseable y necesario para una parte de la población, la estabilidad también. No lo es menos la sostenibilidad, el desarrollo con criterios sociales, ambientales y económicos. Lo cual sólo es posible si se orienta el crecimiento económico no únicamente al beneficio sino de manera que se extienda la riqueza en la sociedad. Previamente hace falta una formulación de las teorías económicas más representativas, pero no como un invento ideológico sino como una ampliación del conocimiento existente sobre la economía.

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La Bolsa se suele entender como caja de resonancia de la marcha de la actividad económica y financiera. La interrelación con los acontecimientos políticos es muy estrecha, pero no debemos engañarnos, al querer entender, como se interpreta de las noticias de prensa que las condiciones políticas o las noticias al respecto influyen en la economía. Mas bien hacen visible tales sucesos o acontecimientos los intereses de Poder que ejercen economías rivales o sectores financieros enfrentados. La Bolsa actúa a modo de marcador de la contienda. La política acaba siendo un reflejo de una situación predeterminada económicamente. De ahí que la democracia se vea secuestrada o al menos condicionada, por los grandes intereses financieros.

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Uno de los defensores del negocio de la Bolsa fue Max Weber1. En su libro “La Bolsa”2 plantea la necesidad de esta institución para el tráfico comercial. Sitúa su opinión en un ambiente adverso en que se consideraba esta práctica como un engaño y un fraude con la que se enriquecían los capitalistas, lo que un amplio sector de la población achacó a los judíos. Por otra parte la evolución de la economía relega la agricultura a un segundo plano con la revolución industrial, pero al no haberse dado el salto definitivamente los dueños de las tierras seguían siendo políticamente dominantes. Lo que fracturó el desarrollo el antiguo Poder en declive y el nuevo emergente.

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El economista y sociólogo alemán reconoce la Bolsa como un instrumento de Poder en la lucha económica. Reconoce que los Bancos no son instituciones benéficas, por lo que aumentar el poderío de la Bolsa nacional permite incrementar el Poder político y financiero. Concluye manifestando: “es necesario velar para que los fanáticos apóstoles de la paz económica ajenos a este mundo, no desarmen la nación”. Entiende que el desarrollo económico es una lucha por el poder: “bajo la apariencia de paz la lucha económica entre las naciones prosigue”. Actualmente la lucha es entre grandes capitales, a través de grupos bancarios y multinacionales. Sin embargo es lo que Max Weber ve como motor de la economía: “el capitalismo se desarrolla bajo la concentración bancaria”. Entiende que el comercio especulativo cumple una función social porque permite igualar los precios. Lo que no indica es que también los eleva, al pasar de mano en mano un producto del que se quiere sacar beneficio en cada paso. Es la escalada de los intermediarios. Por otra parte indica Weber que la Bolsa es un sistema de distribuir los bienes. Lo que indudablemente es cierto, sólo que a un ámbito muy reducido, que se amplía cada vez más, pero no llega ni puede hacerlo a la inmensa mayoría. Añade que el juego especulativo despierta la inquietud por lograr mejoras económicas, algo que la planificación social o estatal anula por completo. En el proceso de engrandecimiento de tales mecanismos se requiere encontrar una constante que permita la distribución de los beneficios.

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Una de las características de la industrialización , que destaca Max Weber, es la nueva organización de las empresas. El capitalista, dueño del capital, pierde protagonismo pero lo gana el capital. O sea los negocios se convierten en asuntos impersonales y son dirigidos por asalariados con un alto nivel de cualificación y también de honorarios. Tal situación la define como “plutocracia”, el dominio del capital. Ve que es absolutamente necesario el nacimiento de este nuevo modelo para la organización económica que se empieza a desarrollar. No tanto como una cuestión de la economía sino nacional. Arguye que si no se adquiere fuerza con el capital interior el de fuera se hace dueño de la riqueza del país. Este debate adquiere actualidad con el paso de Rusia al capitalismo, muy lejos de lo que en un principio se presentó a la opinión pública mundial como la perestroika. En el año 2.000 el 10% de la población rusa controla los grandes capitales. Debido a la inestabilidad política la mayor parte de ellos invierten en el extranjero, desde negocios inmobiliarios, a inversiones industriales. Por otra parte las mafias dominan el mercado interior y cualquier capital de fuera y de dentro depende de su protección para no tener problemas. Dos son los retos propuestos por Putin, al ser elegido nuevo presidente para sustituir a Yeltsin, acabar con el poder de las mafias y separar el Poder económico del político. Algo realmente difícil, pues como hemos visto se afianza la hegemonía del mundo económico sobre el político en todos los rincones del planeta, imponiendo a el sector financiero las normas que exige su funcionamiento para ampliar los beneficios. Tal sucede en los países capitalistas con una estructura democrática.

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La investigaciones de la fiscalía de Moscú, autoridades británicas y estadounidense coincidieron en acusar al antiguo ministro de Finanzas del Kremlin, con Yelsin de presidente, Anatoli Chubais, a quien fue primer ministro, Oleg Soskevets y al exvicepresidente de la federación Rusa Vladimir Potanin, de aliarse con el mafioso Semion Mogilevich para blanquear 2´32 billones de pesetas a través de cinco cuentas bancarias de entidades neoyorquinas, con el dinero correspondiente a préstamos realizados por el FMI y el BM para ayudar al pacífico desenlace de la transición rusa. No fueron destinados para lo que se dieron, sino para crear un gran capital. Además de comisiones que se demostró se cobraron a las empresas a las que se adjudicó la remodelación del Kremlin y otras fuentes más. De esta manera se ha querido crear en Rusia un centro de gravedad financiero que dé estabilidad al capitalismo emergente. Y tal vez fuera una estrategia necesaria. Necesaria, evidentemente, para el funcionamiento del capitalismo. Por lo pronto Putin ha tomado como primera medida la de ofrecer impunidad a Boris Yelsin.

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Cuando murió asesinado Aljko Raznatovic, conocido como “Arkan”, líder de los paramilitares serbios y acusado de criminal de guerra por el Tribunal Penal Internacional, se descubrió que fue uno de los cinco hombres más ricos de Yugoslavia. Su fortuna la creó en medio del conflicto y la guerra. El bloqueo contra Yugoslavia fue el origen de su riqueza Había sido un delincuente, condenado en varias ocasiones por robar entidades bancarias. Luego se convirtió en un héroe para los serbios. Desarrolló su labor en el partido ultranacionalista de la Unidad Serbia y se convirtió en un importante hombre de negocios. También presidente del equipo de fútbol “Obilic”. Administraba minas en el Reino Unido, cadenas hoteleras y salas de juego en varios países, además de en el suyo. Lo curioso es que de no haber sido asesinado y pasar un tiempo hubiera sido una autoridad en el mundo de los negocios. Su manera, ya lo veremos más adelante, no se diferencia mucho de otras grandes fortunas que hoy sus herederos rigen los destinos de la economía mundial.

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La Bolsa funciona como un negocio para grandes fortunas, aunque luego se haya extendido a miles de pequeños accionistas, pero que recogen el resultado del ritmo que marcan los grandes capitales, que se apoyan en los pequeños para ampliar sus inversiones. Para Weber: “en la Bolsa domina el bolsillo más grande”. Tal es la filosofía actual que orienta la estrategia de fusiones entre grandes capitales para controlar el funcionamiento de la economía y sacar el mayor beneficio posible. Y es que dentro del capitalismo no puede ser de otro modo. Ha evolucionado de tal manera que los beneficios se incrementan, no por el resultado de las inversiones, sino por cálculos estratégicos, en donde la especulación, que no produce nada, mas que valoración de un producto o empresa, juega un papel primordial.

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La especulación adquiere preponderancia en la economía a partir del desarrollo del capital financiero, pues forma parte de su naturaleza. La definición del diccionario de la Real Academia explica exactamente qué es : “procurar provecho o ganancia fuera del tráfico mercantil”.

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El comercio especulativo más desarrollado es el negocio a plazo, tanto en productos, como en valores. Algo que fue prohibido en la primera ley de Bolsa en Viena, durante el año 1.896 y también en la segunda ley, de 1908. Posteriormente se asume como un riesgo de los especuladores, ya que la diferencia entre el precio inicial y el de cobertura puede ser a la baja o al alza. Este tipo de especulación es un negocio cuya consecución permite al consumidor tener en el mercado productos que de otra manera no podría elegir. También permite introducir mejoras o novedades. De alguna manera podemos entender que produce innovación, un valor inmaterial que luego se cristaliza en beneficios, aunque pueda suponer pérdidas. Es por tal motivo que el riesgo justifica la sobreganancia si la apuesta sale bien.

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Hay otro tipo de especulación, la que se convierte en un juego de espejos. Funciona como un truco económico, que ha creado en una de sus modalidades riqueza en la cultura del “pelotazo” y en otras ocasiones es fruto de la industria de la imagen, que produce sensaciones. A partir de una imagen que se ve, pero que no existe, se produce un resultado que sí existe: dinero. Esta nueva economía hace que el dinero circule, se mueva de mano en mano y potencia el consumo cada vez más desenfrenado, pero deja fuera a las poblaciones o sectores sociales desplazados del mundo económico, parados, personas sin recursos, sin propiedades y que dedican su salario o pensión mínima a vivir al día, enfermos sin un apoyo familiar, dueños de pequeños negocios que sacan para ir tirando. Por contra personas, como el caso de muchos jóvenes, de familias adineradas o que trabajan, pero viven en la casa de sus padres, funcionan en ese mundo de consumo sin una contrapartida real en el mundo laboral. La racionalidad del mercado exige una base financiera repartida de manera general, una especie de plataforma económica en donde se instale y cimiente el mercado para que luego se desarrolle por sus propios medios.

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Una especulación de espejismo puede ser realizar una cadena de ventas de una fábrica o de un inmueble mientras que se revaloriza su valor por condiciones externas a él, como pueda ser el arreglo municipal de la calle, una nueva tasación, valorar una industria por el suelo en el que se ubica y recalificar los terrenos para construir una urbanización. Otra manera es asociar un producto a la imagen de un famoso, de manera que se cotiza más y se vende más, sin añadir nada en la producción, sino el diseño de una campaña de publicidad. El problema no es que produzca más mercado, sino que sustituye uno que ya existe por otro que se fundamenta en una imagen, para cuya inversión en costes de marketing sólo puede afrontar un gran capital. No se trata ya de una producción material, sino psicológica y con enormes repercusiones económicas.

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Una de las ideas para aplicar la tasa Tobin es fiscalizar los beneficios especulativos. Los que se obtienen mediante el cambio de moneda, no sólo para el dinero que pasa de un país a otro, sino de una empresa a otra, los beneficios “innatos” de las fusiones empresariales, sobre las adquisiciones públicas de acciones. La propuesta que ha presentado es actuar sobre tales beneficios, separando tal medida de la fiscalidad que corresponde a la cantidad de dinero obtenido mediante la recaudación de hacienda. Pero el beneficio especulativo, al no provenir de la productividad directamente, será más apropiado gestionarlo por la autoridad monetaria, para aplicar de manera directa e independiente del presupuesto del Estado a la Renta Básica. De manera que sea una medida estrictamente económica y que se pueda gestionar de manera automática. La cantidad de dinero que mueven las grandes multinacionales y corporaciones bancarias es similar a la de los presupuestos de los Estados, por lo que un Estado habrá de cubrir su actuación social (sanidad, educación, obras públicas, seguridad ciudadana) con el dinero que recaude. El pluscapital que se genera con la aplicación de la tecnología da lugar a un nuevo remanente de dinero, siendo una parte de éste la que puede tomar forma de Renta Básica. Por lo que el Banco Central ya no sólo articulará su política monetaria en criterios inflacionistas y maniobrando con los tipos de interés, sino que ha de mantener una base constante de economía social. Los tímidos intentos de abordar esta situación desde 1996 en España con la legislación para el tratamiento fiscal a las plusvalías es insuficiente.

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A finales del mes de Octubre de 2001 se debate en Bélgica, en el foro Ecofin, sobre la Tasa Tobin. La mayoría de los que participan se muestran en contra de tal medida, entre otras razones porque sólo es posible aplicarla nivel mundial ara evitar que suceda una fuga de capitales masivos. os defensores de tal propuesta desde la asociación ATTAD demuestran que con sólo un convenio es posible, porque el 80% de las transacciones cambiarias se desarrollan nada más que entre ocho países. El ministro de finanzas francés, Laurent Fabius3 propone a cambio establecer un impuesto al comercio de armas, gravando las exportaciones un 10%. Algo que, pienso, es más demagógico que real, pues la mayor parte de las importaciones se hacen fuera de los cauces legales, muchas de estas operaciones comerciales quedan relegadas al secreto militar y pretendería ofrecer un aspecto positivo a este comercio. El 10%, no obstante supone 830.000 millones de pesetas anuales, lo que equivale a 1.213.450 rentas básicas. Sin embargo en este comercio sí es posible comprobar el alto grado especulativo que tiene la venta de armas, sobre todo en zonas conflictivas. Por lo que sí podría establecerse es un cálculo sobre el coste de producción y su venta en el mercado, quedando prohibido la venta fuera de los convenios de mercado. Si bien esta idea, hoy por hoy es más utópica que realizable.

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En el mismo reportaje de la revista Época, el director del Servicio de Estudios de Bolsa de Madrid, Blas calzada, declara: “La especulación es necesaria para que los mercados estén tranquilos”. Junto a otros colegas se oponen a poner trabas a este proceso, pero reconocen que hace falta una nueva arquitectura financiera internacional, apoyándose para este fin en incrementar medidas sancionadoras, sobre todo que eviten casos de corrupción. La idea básica es no entorpecer el libre comercio. Es aquí donde interviene la teoría sobre la renta básica, en tanto y cuanto es libre comercio llegue al último consumidor, ciudadano y ciudadana, con lo que aplicaríamos el valor de utilidad marginal de la demanda global con la Renta Básica. Y lo que se hace es dinamizar el libre comercio desde su utilidad marginal, empleando una pequeña parte del capital especulativo, del pluscapital, para lograr esa extensión. Por eso propongo ampliar la tasa Tobin, aunque su autor no lo concibiese para tal finalidad, a cualquier operación especulativa ipso facto. Por ejemplo las especulaciones urbanísticas, con los pluscapitales que se crean con la simple recalificación de las parcelas urbanas. Lo que no tiene porque afectar al coste de los pisos, sino al capital de más que gana el especulador, el cual sigue ganado pero un poco menos. Se cumpliría el artículo 47 de la Constitución española, de acuerdo a lo que dice: “Los poderes públicos regulan la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”. Algo que el libre mercado no lo hace posible. Pero renglón seguido se cura en salud y continúa: “La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”. Lo cual con una tasa RB (tasa renta básica) o tasa Tobin aplicada a la especulación en general, cumpliría tales objetivos. De otra manera apenas parcialmente, cuando cada determinado número de metros cuadrados se dedica un espacio social para hacer una iglesia y salones parroquiales, siendo muy pocas veces las que se aplica para dotaciones culturales para el barrio. Veo mejor pues una participación individualizada y que los entes públicos compren y gestiones espacios públicos y las entidades privadas, religiosas o de lo que sean compren sus propios espacios.

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Las maniobras financieras de los grandes capitales, transcienden las posibilidades de cualquier Estado para ejercer un control en el movimiento especulativo de inversiones estratégicas. Y más en la nueva economía vía internet que carece de un espacio físico o geográfico. Es pues más una obra de la coordinación de las políticas monetarias de los Bancos Centrales de las zonas monetarias en que se aplique la Renta Básica. De esta manera se orientan propuestas como las que realiza el economista y miembro de la asociación ATACC, Ángel Luis del Castillo, sobre evitar la especulación financiera que desequilibra las economías más débiles4. Por ejemplo la especulación sobre el valor de la moneda ha llevado a diversos países en vías de desarrollo a auténticas crisis, ante la voracidad de los negocios cuyo objetivo es lograr el máximo beneficio en el menor tiempo posible, sin importar las consecuencias sociales o medioambientales que pueda resultar. Proponen gravar con un canon las transacciones financieras internacionales, la tasa Tobin. Para que funcione ésta debe tener un ámbito específico de aplicación, en vez de convertirse en un nuevo tipo de impuesto. Al fin y al cabo es ideada por un nuevo acontecimiento, la nueva economía y los medios de la informática, y deberá ser aplicada a una nuevo hecho, como es la Renta Básica, que adapta la economía a los nuevos y enormes capitales, cuyas cifras son cada vez más espectaculares. El catedrático de Sociología de la Universidad de Binghamton, Nueva York, James Petra5, critica que Attac no cuestiona el sistema financiero. Entiende que la tasa Tobin no cambia el sistema especulativo, pero entiende que lo peor es que no aclara su autor la finalidad y el destino de ese impuesto. Tal es lo que viene a completar la teoría de la Renta Básica, pues pretende orientar esta tasa para sufragar el gasto de la renta Básica, para no hacer peligrar todo el modelo de atenciones públicas. La Renta Básica reestructura la economía capitalista adaptando el funcionamiento del mercado a la nueva realidad tecnológica y a la nueva economía. Se convierte en un instrumento transformador de la sociedad pero a la medida de la pluralidad de grupos, personas, intereses, rompiendo con el la fórmula de imponer un idealismo que exige un tipo de ser humano determinado o de condiciones “objetivas” que suelen ser más criterios místicos que científicos.

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Los impuestos gravan sobre los beneficios de las empresas. Es sobre el beneficio material, el que guardan por decirlo de alguna manera. Pero desde que se obtiene hasta que se guarda hay un trasiego en inversiones que reducen la imposición de impuestos. Otras fórmulas de evitar pagar a hacienda consiste en trasladar una parte de las ganancias a empresas paralelas que declaran pérdidas, o a paraísos fiscales. Una parte del dinero con el que operan las fluctuaciones de capital es con valores intangibles, en cuanto expectativas de futuro, acciones que cambian de valor en un breve periodo de tiempo. Sin ser tangible ni tener una materialidad fiscal sí que sirven para financiar proyectos y abrir nuevos mercados, como son las grandes inversiones de las nuevas tecnologías llamadas de la tercera generación. Si tales valores funcionan en el mercado, ¿por qué un aparte de ese capital volátil no puede funcionar en la sociedad?. Una característica de este capital es que no se “guarda” y por lo tanto no se fiscaliza. Sino que se mueve constantemente y genera riqueza, por lo menos riqueza económica. La tasa para la Renta Básica ha de gravar el beneficio del momento, no el que se guarda sino el que se gana en un instante determinado. Independientemente de que tres días después pierda o una parte de su valor caiga en una operación de Bolsa. De esta manera se podrá regular y controlar el movimiento especulativo de los capitales y tener una repercusión en la sociedad, como beneficio para todos los ciudadanos y que se convierte en un derecho.

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Otro factor añadido es que las empresas al pagar los impuestos donde su ubican pueden instalar su sede en un Paraíso Fiscal, o sacar beneficios en economías más débiles, pero contabilizarlo en sus sedes. Otra forma de beneficiarse es actuar con los cambios del valor de la moneda a la hora de comprar un producto o de pagar la mano de obra que una multinacional emplee en diversos países y por lo tanto diversas monedas. Tales fluctuaciones de capital que no generan más producción, ni más riqueza, pero sí más dinero, quedará registradas y orientadas en establecer la base del bienestar social y económico. El problema puede ser que los grandes negocios se desplazarían hacia zonas monetarias que no emplean semejantes tasas. La repercusión social sería mínima, pues carecen de control fiscal y de ningún otro tipo. Tales operaciones financieras no repercuten en los ciudadanos. Por otra parte el mercado deberá mantenerlo en donde está interesado por encontrar clientes, lo que no cambiaría, ya que no va a reducir los consumidores a la exigua población de los paraísos fiscales. Lo que sucede en estos casos es que daría opción a capitales medianos a ocupar tal espacio, por lo que tampoco les interesará evadirse de tales plazas financieras en las que pierdan el sitio, que además por su tradición histórica no son fácilmente substituibles. Pero ya se sabe, “el que se fue a Sevilla perdió su silla”.

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Las fusiones y alianzas estratégicas, entre empresas de distintos sectores, han supuesto la reestruturación de muchas empresas. Desde los años ochenta el mundo económico ha cambiado estrepitosamente. Lo cual tiene mucho que ver con el requerimiento de adaptación de la nueva situación laboral. Tal como recoge el catedrático de economía financiera, Rafael Morales-Arce6, la rigidez de la normativa laboral y la escasa vocación de revisar las estructuras organizativas hizo que las empresas cuenten con más personas que las necesarias, sobre todo con la incorporación de las nuevas tecnologías. Lo cual permite encontrar en las fusiones una revisión de los recursos humanos. Mediante la estrategia de unir dos grandes grupos empresariales se incorporan recursos humanos más jóvenes que se adaptan mejor a las nuevas disposiciones del mercado globalizado y suponen un coste de remuneración menor. La norma prioritaria es el ajuste de plantilla. Si además se añade que el impacto de tales operaciones supone el aumento del valor de las acciones por regla general, aunque no siempre de manera inmediata, sí hay un fenómeno generalizable y es que los costes de los despidos se pasan a las arcas públicas, mediante el sistema de las prejubilaciones, reducción de impuestos para facilitar el crecimiento económico y activar las inversiones y ampliaciones de mercados. En definitiva, hacer que las cargas sean asumidas por la Seguridad Social. A lo que hay que añadir el negocio que supone para los agentes intermediarios, Bancos de Inversiones, despachos de abogados y expertos, cuyos honorarios son el 1 o 3% del valor total de las transacciones. De tales intermediarios suele partir en la intemerata de ocasiones la motivación para tales operaciones empresariales.

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Se trata de establecer además de la fiscalidad un coeficiente de reparto, que permita medir la tasa de renta básica, para que una proporción de los beneficios se conviertan en beneficio público, diferente al gasto público porque se trata de un beneficio social ciudadano no para un servicio público. Para lo cual hay que crear un Fondo de Reserva de renta básica. Lo cual no supone una carga social sino una distribución base de los beneficios. Tal reparto va a permitir ajustar la productividad al mercado de manera que se eviten los excedentes, los cuales disminuyen globalmente los beneficios que van a parar a la sociedad porque se traducen en pérdidas económicas que paga el erario público para deshacerse de la producción sobrante o para subvencionar medidas que eviten la sobresaturación de un producto.

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En “Cuadernos de Debate”7 de la 5ª Conferencia de la Confederación nacional del Trabajo (CGT), se plantea: “La aplicación de las nuevas tecnologías sigue siendo uno de los pilares del rebaje salarial y de la destrucción de empleo. Este hecho significa por tanto una menor cantidad de ingresos para la Seguridad Social. Sin embargo precisamente estas mejoras tecnológicas significan un incremento de plusvalía, de la creación de riqueza y del margen de beneficios de la patronal. Esta contradicción no está teniendo contestación del movimiento sindical por medio de propuestas que rompan esta desigualdad entre aumento de riqueza y disminución de ingresos para la Seguridad Social”. La CGT propone crear un impuesto sobre el valor añadido en empresas que utilicen robots así como tecnologías que amorticen puestos de trabajo. En concreto que tales empresas paguen un 20% de la plusvalía generada por dichas instalaciones. Pienso que es necesario separar, como he indicado ya, la vía de impuestos de la vía renta básica, por tal motivo creo que debe orientarse tal nueva idea a la tasa renta básica, como una generalización de la propuesta Tobin, para la ganancia que es independiente del factor trabajo. Aquella otra que proviene de éste podrá ir íntegramente, en su parte proporcional, a la Hacienda Pública.

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En un sentido contrario Manuel Pimentel, como ex-ministro de Trabajo, impartió una conferencia en el encuentro anual de Idelco, Mayo de 2.000, sobre “revolución tecnológica y empleo”. Plantea la tesis de que la aplicación masiva de la técnica da lugar a una nueva sociedad, que requiere nuevas demandas, lo cual implica forzosamente nuevos empleos. Por lo tanto concluye que el pleno empleo se deberá lograr con la intensificación del aporte tecnológico. Pienso que el gran debate político en un futuro será entre pleno empleo y renta básica, con las diversas variaciones, en ambos casos, de criterios sociales que conformen diferentes modelos de sociedad. La especulación teórica precederá lo que se va a dilucidar por la utilidad práctica de unas u otras medidas. Si bien quien dará esta catalogación es la opinión pública. En la capacidad de hacer entender una u otra propuesta se sitúa el marco de actuación para la consecución de los objetivos políticos y económicos. Desde mi punto de vista las objeciones de Manuel Pimentel carecen de perspectiva histórica. Los trabajos de hace treinta años necesitan menos de la mitad de mano de obra en las mismas tareas actuales por la aplicación de la tecnología. Otros muchos empleos han desaparecido. La sociedad tiene ya cubiertas sus necesidades materiales con creces. Las carencias, ya hace siglo y medio fueron problemas de distribución, no de creación de riqueza. Se incrementa la producción, también los beneficios con la disminución de mano de obra en el proceso productivo. Lo que quiere decir que los nuevos empleos no serán en la economía productiva, sino en la de consumo. Más aún, según los estudios sociales del empleo realizados por el sociólogo alemán Hans Harms, por cada empleo de las nuevas tecnologías que se crea se eliminan cuatro de la vieja economía. Es evidente que si las transacciones bancarias se hacen por internet llegará un momento en que sobren muchos trabajadores de la banca. Se ha calculado que aplicando las nuevas tecnologías sobran en Alemania 7 millones de trabajadores tanto en la banca como en la Administración, siendo el mercado laboral, para establecer estas nuevas tecnologías, de no más de un millón y medio de nuevos empleos.

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Se fomenta un trabajo artificial en una situación de hiperempleo para evitar conflictos sociales, pero son trasladados al funcionamiento económico. No sólo se devalúan los puestos de trabajo, con el florecimiento de los “contratos basura”, sino que producen efectos sociales perniciosos, como son situaciones ya cotidianas de falta de tiempo, incremento de conductas agresivas en la vida privada y colectivamente, insatisfacción en a realización personal. Todos los elementos que originan el malestar subjetivo, dentro de la sociedad del bienestar “objetivo” o llamémosle económico. La situación raya el absurdo. La pregunta que hay que plantear es: ¿es necesario más trabajo? O también ¿es más necesario el trabajo o el reparto de la riqueza? O ¿se puede repartir una parte mínima de la riqueza para que el empleo adquiera un equilibrio en la economía y con las necesidades sociales.

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Lo que estamos exponiendo florece en los análisis de las problemáticas concretas en los más diversos ámbitos del mundo laboral. Intentamos orientar el debate a una situación que supere una dialéctica estéril. Juanjo Valverde, del departamento de Comunicaciones de la MSP, responde a los planteamientos de los residuos de una izquierda marxistas que gobierna el Ayuntamiento de Laciana. Los sindicatos pretenden no admitir baja alguna en la reconversión minera, ni de manera voluntaria, pues supondría que no habrá nuevas contrataciones para la juventud, acabándose el futuro económico de la comarca entera que depende de la minería. Si el trabajo se convierte en un fin se evita el uso de métodos más eficientes y a la par más productivos. La respuesta del representante de la MSP indica8 : “es inevitable e irreversible la disminución de las actividades basadas en el esfuerzo físico de las personas como lo es la realización de trabajos duros con máquinas y no con las manos”. Efectivamente, pero lo que no indica que su objetivo son los beneficios de la patronal exclusivamente. Semejante planteamiento puede ser coherente si se establece un principio regulador mínimo que sustituya al salario.

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El premio Nobel de 2001 se concedió a tres economistas estadounidenses (George A. Akerloj, A. Michael Spence y Joseph E. Stigliz), dos de ellos economistas del banco Mundial, por sus estudios sobre los flujos de información en los mercados, en aquellos de información asimétrica. Han comprobado que los clientes, los beneficiarios, tienen mejor percepción del desarrollo del mundo económico, que quienes conceden los créditos, por lo que predicen mejor su evolución. Esta información desigual frena las inversiones y afecta a la economía real al aumentar los intereses en los países del tercer Mundo y afectar, en general, en el aumento de la tasa de desempleo y en las políticas de crédito. Podemos observar que la importancia que adquiere la economía virtual, aquella que depende del futuro más que del pasado y presente, es lo que guía la marcha de la economía tangible. Queda ésta a merced de variables como la información, acontecimientos externos a su propio desarrollo, de índole política, campañas que modifican el comportamiento de las masas y demás.

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Una de las cuestiones que más me ha preocupado es mostrar la eficacia de la Renta Básica como medida económica. Mostrar en la teoría, más que demostrar, pues esto sólo podrá hacerse cuando se aplique. Precisamente uno de los grandes errores del marxismo fue confundir la argumentación dialéctica con la demostración empírica. En nombre del comunismo se llegó a sustituir la realidad por ideología y praxis. Lo cual se hizo insostenible. Semejante equivocación hizo que desaparecieran de la realidad millones de seres humanos y que se negara y anulara la realidad existencial de otros miles de millones de personas. La defensa del capitalismo no se ha quedado atrás en este aspecto, pero no ha sido por un error de método, que ya hemos visto que ha sido la adaptación, sino por obcecación en sus objetivos: acaparar y poseer la realidad. Objetivo que va en camino de conseguir si los ciudadan@s no somos capaces de reaccionar, con el fin de construir la realidad con unas relaciones más amplias de libertad. ¿Qué es la realidad? ni más ni menos que lo que existe y también el resultado de lo que es capaz de transformarse.

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  1. 1 Catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Friburgo, 1.894
  1. 2 Edt Ariel, Barcelona – 93
  1. 3 Rv. Época. 14-20/ X / 2001
  1. 4 EL PAIS, 3 – VII – 2.000
  1. 5 Revista “La Clave”, 1 – 7 de Junio, 20001
  1. 6 Revista “Torre de los Lujanes”, Nº 41. Edt. Real Sociedad Económica Maitrense de Amigos del País. Madrid, Abril – 2.000
  1. 7 Valladolid, 26 – 28 de Mayo de 2.000
  1. 8 Diario de León, 26 – V – 2.000
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