El caso concreto de Biomédica



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Expongo el siguiente tema porque lo he vivido muy de cerca, e ilustra lo que es en sí la economía de la corrupción y como queda impune en un economía en la que la economía ficción convive con la real. Lo tremendamente curioso del caso es que de no haberse hecho una campaña de divulgación, que costó un esfuerzo enorme y sucedió gracias a una serie de coincidencias políticas que lo permitieron, se habría instalado en León un negocio a todas luces fraudulento.

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Durante el mes de Septiembre de 1992 se anuncia a bombo y platillo la llegada de un holding de empresas estadounidenses que pretenden instalar su negocio en León. Se establece una estrategia propagandística tremenda al respecto, que presenta este proyecto casi como la salvación de León, ofreciendo puestos de trabajo, inversiones y desarrollo añadido a esta provincia, incluso como impulsor del sector agrario con nuevos cultivos, como el kenaf, para una de las tres empresas que se pondrían en funcionamiento. Al interesarme personalmente por tal iniciativa, como miembro de Los Verdes de León, solicité información para estudiar las repercusiones sobre el medio ambiente. No logré sino una declaración de uno de sus directivos, que puso como una de las condiciones para invertir de que se instalarían en un lugar en el que el medio ambiente fuera puro, pues la fabricación de sus productos así lo exigía. Me pareció incongruente, porque se pretendía ubicar al lado de la capital de León, cuando tal requisito requeriría irse a la montaña, donde el aire es más puro. Visto lo cual solicité información a grupos ecologistas de EE.UU. que no supieron darme noticia alguna.

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Escribí a la embajada de los Estados Unidos de América. Cual fue mi sorpresa cuando en carta fechada el 27 de Noviembre de 1992 me comunican que ninguna de las empresas del holding Biomédica, Houba Pharmaceutical, Laboratories, Integrated Motors Tecnology y Absorvent Tecnologies, figuraba en los directorios de la biblioteca de la Consejería Comercial. Pero más asombroso resultó que esta carta oficial no interesase a nadie del Ayuntamiento de León, que era su promotor. Cuando el 13 de Noviembre de ese mismo año se había anunciado que esta corporación municipal, cuyo alcalde fue Juan Morano Masa, cedería los terrenos para su puesta en funcionamiento en dos años. El día anterior se firmó un acuerdo de instalación con el consejero de economía de la Junta de Castilla y León, Fernando Becker, en el que consta que se trata de una inversión de 5.000 millones de pesetas y la creación de 450 empleos directos. Se aseguró que la producción anual iba a ser de 20.000 millones de pesetas. Todo lo cual llenó portadas y páginas enteras de periódicos durante días y días. Me resultó curioso que la carta oficial que había recibido no interesó a ningún medio de comunicación local. Adonde envié una copia. A través de los medios de comunicación adquiría esta empresa cada vez más realidad y las expectativas fueron cada vez mayores.

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Los directivos de Biomédica seleccionaban los terrenos que iba a ceder el Ayuntamiento de León, como consta en diversas documentaciones públicas. La cesión fue de 12 hectáreas, pero además el alcalde se compromete a edificar un parque tecnológico, abierto a la Universidad y otras entidades. El Consejero de economía de la Junta califica el proyecto “de interés general” y se firma un protocolo a finales de noviembre de 1992 para subvencionar a este grupo de empresas con 2.400 millones de pesetas.

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El 11 de Diciembre de 1992 aparece una noticia en el periódico “El Mundo” de Castilla y León, sobre la carta de la embajada de EE.UU. Se recoge la opinión de Los Verdes, sobre la intención probable de que Biomédica pretenda únicamente especular, así como el Ayuntamiento con los terrenos, cuya historia ya veremos como se desarrolla. La respuesta es un aluvión de noticias, declaraciones, que llenan las páginas de la prensa local, en la que no salió ni una noticia al respecto. Un reportaje crítico, como para disimular en La Crónica de León, el 26 de Diciembre, pero sin sacar nada de los comunicados enviados por Los Verdes. El 3 de febrero de 1993, cuando se anuncia la tramitación de las subvenciones el Diario de León comunica que Los Verdes piden un estudio de impacto ambiental, que fue la única manera que vimos los que participábamos en este pequeño partido de poder actuar. Ninguna noticia más sobre las gestiones que realicé hasta en Enero de 1.994, en la página 10 de Diario de León, con una extensión de 4 x 4 cm. en la que hace somera referencia a un escrito que mandaron Los Verdes al Ministerio de Economía y Hacienda, para que realizara una investigación sobre dicha inversión.

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Seguimos con la investigación para saber más datos de la empresa y después de mucho papeleo y mover Roma con Santiago, recibo una carta de el registro Comercial de Curaçao, las Antillas Holandesa, sobre Biomédica, que está inscrita allí su sede social, siendo un Paraíso Fiscal. Dicha carta está fechada el 26 de Abril de 1993. Diez semanas antes el presidente de Biomédica negociaba con varios bancos los avales. Y se anuncia que la Junta de Castilla y León, en contra de la práctica habitual sobre dar las ayudas con los certificados de obras realizados, estaría en disposición de adelantar el dinero. El 3 de Mayo de 1993 la Junta aprueba definitivamente las subvenciones a Biomédica. En ese mismo mes parece una noticia en el diario el Mundo, de Castilla y León, la noticia del documento de la Oficina del Registro Comercial de Curaçao sobre Biomédica, que se lo habíamos enviado hace tiempo a toda la prensa, pero no sale en ningún otro medio. Pero la periodista que lo firma es una persona comprometida con los temas sociales en su vida personal y traslada su inquietud a su quehacer profesional. Aparece que es una compañía que está registrada en el Paraíso Fiscal de Curaçao y que su capital autorizado es de 56 millones de pesetas, aunque sólo ha desembolsado 12 de ellos, lo cual es una desproporción gigantesca respecto a una subvención supermillonaria que se va a conceder. Además en el documento aludido comprobamos que las titulaciones que han aparecido en los medios de comunicación no se corresponden con las registradas en los documentos oficiales. El proyecto se empieza a poner en cuestión por más organizaciones sociales. Sobre todo porque los plazos se empiezan a demorar y se han abierto oficinas para apuntarse extraoficialmente como entrevistados para trabajar en aquellas factorías.

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A pesar de las falta de credibilidad del proyecto se mantiene un apoyo inquebrantable por parte del gobierno municipal que encuentra un apoyo en la comunidad científica, o al menos en parte de ella. En Noviembre de 1993 se realiza el III Curso de Economía leonesa, “La empresa industrial de la provincia de León”. Una de las ponencias es sobre el parque tecnológico y el proyecto de Biomédica, cuyo ponente es el Técnico de Desarrollo Municipal del Exmo. Ayuntamiento de León. Al año siguiente se publica un libro con este trabajo, en que por parte de profesores de Economía de esta la Universidad de León se considera Biomédica como uno de los elementos claves para el desarrollo de la provincia. Se “demuestra”, científicamente, la capacidad de facturar 20.839 millones de pesetas al año, así como su papel en el efecto sinérgico para otras empresas de León, que dado el interés internacional del proyecto se estima que globalizaría una inversión superior a 10.000 millones al año y crearía 800 empleos directos1. Se produjo una encerrona psicosocial, en el sentido de que quien no apoyaba la historia que se tramaba era tildado de ignorante reaccionario, de poner trabas al desarrollo de León, no amar profundamente a esta provincia, etc.

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En Junio de 1994 se inauguran las obras para comenzar la construcción de los edificios que albergaran tales empresas. Asisten las máximas autoridades de la provincia, con el alcalde de León a la cabeza y el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas, así como el Consejero de Economía y el obispo de León, que bendice la colocación de la primera piedra, todo acompañado antes y después del acto con una parafernalia sin igual en los medios de comunicación locales de León, fundamentalmente. Pero el tema se empieza a demorar y hay todo un juego de intereses político por medio, en el que no voy a entrar a explicar pues lo que nos interesa es analizar la consecución de un proyecto económico que se hubiera instalado de no ser por la lucha de un pequeño partido por descubrir sus entresijos. El 27 de Octubre de 1994 aparece un artículo de investigación en el “Norte de Castilla”, de Valladolid, descubriendo datos sobre la multinacional americana, que no se corresponde con lo que se presenta a la opinión pública. El sindicato UGT y otras organizaciones ciudadanas empiezan a denunciar el proyecto en la calle, con carteles y octavillas. El 30 de octubre de 1.994 la Crónica de León acusa a Los Verdes de denunciar descabelladas tramas y explica que tales insinuaciones “se caen por su propio peso”. Al alcalde recuerda por entonces que el proyecto había sido apoyado por todos los grupos políticos de la corporación municipal.

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En Noviembre de 1994 se anuncia, para dar más credibilidad al proyecto, que uno de los promotores del proyecto en España va a negociar la financiación para lograr una ampliación de capital en Zurich, Suiza. La prensa de Valladolid comienza a aportar cada vez más datos contradictorios. Tengamos en cuenta que Morano había sido siempre un defensor de una autonomía propia para León, elegido alcalde por primera vez cuando basó su campaña sobre “León solo”. Luego pasó a las filas del PP. Y muchos compañeros se habían visto arrastrados a apoyar el proyecto. El leonés Fernando Bécker, en respuesta al PSOE sobre solicitar información del proyecto alude que se trata de “información reservada” y que la publicidad de los datos puede causar graves perjuicios a los legítimos intereses de la empresa. El PSOE pide en Diciembre de 1994 al Ayuntamiento que se forme una comisión de investigación sobre Biomédica, algo a lo que el Alcalde se opone. A finales de Diciembre de 1994 el Diario de León comienza a descubrir información en cuanto que el holding no tiene una fábrica que pueda servir de referencia. Con fecha de 30 de enero de 1.995 en Consejero Económico y Comercial de la embajada española en EE.UU. confirma por carta dirigida a mi persona, que ninguna de las empresas de Biomédica figuran en ningún directorio ni expediente sobre sus actividades.

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En el mes de febrero de 1995 los responsables de este emporio mantienen sus reuniones en Zurich para buscar financiación de cara al proyecto industrial de León. La dirección de Biomédica indica que se relacionan con un grupo inversor de la banca suiza. El 22 de febrero de ese mismo año en La Crónica de León se informa de que Biomédica pagará en impuestos y tasas a las administraciones 40.000 millones de pesetas en siete años. Acudí a la embajada española en Suiza y a la suiza en España, sin recibir de su parte ninguna información concreta, pero sí indicándonos que no existe en Suiza abonados ni registros de ningún representante de tales empresas. Para Los Verdes cada vez fue más claro que el asunto era un fraude. La embajada de Suiza nos facilitó información sobre empresas privadas de investigación dado el cariz que tomaba el asunto, en carta fechada el 28 de febrero de 1995.

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El 4 de Marzo de 1995 el Norte de Castilla publica una investigación según la cual Investigan a Biomédica en Curaçao por presunto blanqueo de dinero. Noticia que se reproduce al día siguiente en la prensa local de León. Ese mismo día el juzgado de Instrucción número 2 admite a trámite la denuncia de Los Verdes contra el proyecto, que no resolverá hasta Septiembre de 1.996, lo que veremos más adelante. A partir de marzo de 1.995 el Diario de León comienza a informa sobre la posibilidad de que se trate de un fraude. Que sigue siendo defendido, como el negocio del siglo, por parte de los responsables políticos. La Junta de Castilla y León crea una comisión de investigación para dilucidar los entresijos de la trama Biomédica. El director del Diario de León en una Tribuna, del 5 de marzo de 1995, advierte: “el moranismo había degenerado en un auténtico grupo de presión profesional en defensa de intereses muy concretos”. La defensa del alcalde de León consiste en desacreditar mi persona públicamente, con calificaciones como “delincuente”, “sin vergüenza” y otras lindezas, que fueron denunciadas y están por resolver en el Tribunal Supremo, pero la cuestión judicial es ya otra historieta que no viene al caso.

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El 24 de marzo quien escribe es llamado a declarar en la comisión de investigación de la Junta de Castilla y León, siendo el presidente de dicha comisión quien luego sería el alcalde de León, tema éste curioso de considerar, pero que dejamos de lado para no alargar la exposición con las claves políticas y centrarnos en la cuestión meramente económica. Apuntar eso sí las conexiones de diversa índole para ver como funciona la corrupción económica como forma de Poder en nuestra sociedad, a partir de un caso que ha podido ser resuelto y desmigajado. Quedó demostrado que no hubo ni error ni engaño posible. Se puso sobre la mesa toda la documentación que se había recopilado, además de un informe de una Consultoría internacional, con fecha de 7 de Marzo de 1995. Incide en todo lo que veníamos averiguando, pero desenmascara más si cabe la operación inversora como un fraude. Las direcciones de las empresas resultaron ser domicilios particulares y lo que más llamó la atención es que una de las empresas matriz figuraba en los registros de Puerto Rico como una empresa de investigación de física y biología que opera en León desde 1992. También que en enero de 1995 había dimitido el gerente que figuraba como gerente en Curaçao. Todas las empresas figuraban en este paraíso fiscal como inactivas.

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Durante las declaraciones tanto en los juzgados como en la comisión de la Junta de Castilla y León, a la que no se llamó a ningún responsable político, sino a técnicos del Ayuntamiento de León y empresarios intermediarios de Biomédica para que viniera a León. Se reconoció que el crédito se tramitó sin informes previos. La Interpol mandó un informe en el que explica que Biomédica “es una empresa de papel”, que sólo sirve de pantalla.

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Debido a la cantidad de datos y a que un aparte de la información exigía cierta profesionalidad, entre diversas organizaciones se acudió a una empresa de investigación privada, que tras sacar la mayor parte de la información por nuestra parte después nos sometió a un vil chantaje exigiendo una cantidad de dinero desproporcionada, lo que tuvimos que asumir para no echar toda la investigación a la nada. Aunque luego quedase en eso.

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Los intermediarios se echaban la culpa unos a otros y a los promotores americanos, como si unos a otros se hubiesen estado engañando, cuando hasta entonces todos consistieron, porque sabían que el negocio iba a funcionar. No como industria, sino, como veremos, porque había por un lado muchas comisiones al final de la vida política de algunos, de operaciones de otros sobre venta de materiales oficiales y demás asuntos turbios como de máquinas tragaperras, pero que estaba sin demostrar y sin poder relacionar, mas que por deducción al ver el interés por ese negocio que se entrevió como una trama para el blanqueo de dinero. En definitiva creaban una operación durante cinco o siete años para montar un negocio que compraba dinero no declarado en Hacienda por otro que provenía de un negocio legal, que es el que se quiso instalar. A parte se lograba recalificar unos terrenos que se expropiaron justificándose por el interés general de la provincia, ante la necesidad urgente e inmediata de disponer de terrenos para un parque tecnológico que permitiera instalarse a Biomédica. Debemos observar que la Junta no dio dinero, pero sí aprobó una subvención, con cuyo aval fueron a diversas entidades bancarias. Si la operación urdida se hubiese mantenido discreta hubiera acabado funcionando. Sin estudio de mercado, sin nada.

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Los entresijos, sin pormenorizar en demasía, pueden hacernos ver un ejemplo de la corrupción de la economía. Que se asume como norma. Este factor de normalidad, es lo que más me llamó la atención en todo este proceso. El 18 de Enero de 1996 la prensa informa, sobre un dato que le proporcionaron Los Verdes, que el promotor de Biomédica había sido detenido por la Interpol. Un señor de doble nacionalidad, canadiense y holandesa, había constituido las tres compañías de Biomédica bajo el sistema off shore, una de las cuales fue utilizada para el lavado de dinero. Lo realizó junto con otro compañero de negocios holandés que también fue detenido, dejando a un abogado todos los poderes para poder firmar las operaciones en nombre de la empresa. La policía holandesa investigó la relación entre el blanqueo de dinero y el narcotráfico, cargo éste por lo que suceden las detenciones. Se descubre que son empresas inoperantes, pero que sirven para lavar el dinero y para evadir impuestos legalmente.

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Pero el tema tiene más enjundia. ¿Más todavía? se preguntará el paciente lector. Sí, pero con el agravante de que normalidad y legalidad se acaban dando la mano y por extraño que pueda parecer fue una anécdota, sin que hubiese la más mínima amonestación judicial. Veamos. Tuve constancia de que el proyecto no se cursó reglamentariamente. No se pidieron credenciales, o no se quisieron saber para operar y no precisamente en la economía productiva. Hubo un empeño en hacerlo desde las instancias políticas, que sin embargo no se vieron aludidas en los proceso judiciales ni de investigación institucional.

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Un importante y multimillonario empresario del transporte marítimo se relaciona con un personaje de las finanzas españolas que se presenta en los trámites oficiales de la presentación del proyecto empresarial como broker para empresas extranjeras. Resultan personajes de tebeo, pero con mucho dinero en juego. El empresario naviero está interesado en ampliar su negocio en el transporte de EE.UU. a España. Un primer intento fracasó, no llegó a buen puerto. Lo vuelven a intentar con el grupo empresarial Biomédica. Observemos cómo para montar negocios no vale tanto la perspicacia económica como la relación con determinadas personas, el compadreo y las influencias, lo que funciona en la realidad y sin embargo queda fuera de los manuales sobre economía. Insisto en esto porque compruebo, una vez más, una falsificación y deformación de las teorías económicas. El empresario naviero conoce a la ex esposa de quien fue Secretario General del Partido Popular, Alvárez Cascos, y luego vicepresidente del gobierno y más tarde Ministro de Fomento. También mantiene con este personaje una estrecha relación. Fruto de tal contacto se asocian con un ejecutivo, casado con una hermana de la ex esposa aludida. Éste es amigo del alcalde de León. Según declaraciones de varios de estos personajes el primer encuentro sucede en Chiclana, Cádiz, en Julio de 1.992. Acuerdan que cada uno de estos intermediarios obtendría como fruto de su gestión el 1% de la subvención concedida una vez se pagase. Es decir una parte del dinero público sería directamente para ellos. Además un 2% de acciones liberadas para cada uno. Acuerdo al que llegaron, de forma que indica que es una práctica habitual en el mundo de los negocios.

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La conexión con EE.UU. se había logrado iniciar pues el naviero español estuvo en trámites de comprar otra naviera de Puerto Rico, pero para acceder a tal operación tuvo que subvencionar parte de la campaña de 1992 del repúblicano Pedro Roselló para gobernador de Puerto Rico, lo que hizo con una cuantía de varios millones de pesetas. Para hacer tales pagos usó como camuflaje una de las empresas de un directivo de Biomédica. Lo que también trasluce que es práctica habitual. Datos estos que me comentó personalmente su protagonista y lo habló como lo más normal del mundo y admitiendo que el mundo de los negocios es así y punto.

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El 23 de Enero de 1996 aparece en la prensa que diez personas son detenidas en Holanda tras la investigación sobre Biomédica, al localizar una red que transportaba droga de Ecuador en cajas de gambas. Aparece en la prensa también que la Interpol de Lyon vincula al presidente de Biomédica con una red de fraudes en Chipre y Andorra. Se desestima el proyecto cuando los promotores americanos se despidieron a la francesa, sin volverse a saber nada sobre ellos. Se propone usar los terrenos adquiridos mediante expropiación para poner una terminal de transportes de mercancías, pero no se hizo nada.

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El 17 de Septiembre se da a conocer el auto judicial sobre el caso Biomédica de los juzgados de León. Se alaba el loable esfuerzo del Ayuntamiento por querer atraer inversiones, y justifica su adquisición para construir un parque tecnológico, independientemente de Biomédica. Sobre este turbio asunto, como quedó todo en un proyecto frustrado, se archivan las diligencias. El juez no encontró indicios de fraude ni estafas. Los Verdes habían manifestado días antes que “si queda impune este caso es como si amparásemos las estafas y engaños”.

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El 10 de Enero de 2001 el sindicato CGT denuncia ante la fiscalía de León la maniobra de ceder a la Junta de Castilla y León los terrenos que eran para un parque tecnológico, y para tal motivo se expropió debido a la urgente necesidad, ¡en 1992!, y se iba a trasformar en un parque empresarial, cediendo el 10% del terreno en favor de un empresa de gestión de la Junta de Castilla y León. Dos meses después la fiscalía se inhibe, al considerar que no es de su competencia.

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En marzo del año 2000 el periodista Fernando Pastor hace público un reportaje en el que indica el ascenso político de los promotores del proyecto Biomédica. Descubre que el juez que archivó la querella es hijo de quien fue jefe de la policía Municipal de León, nombrado por Juan Morano. Éste dejó la alcaldía y siguió siendo diputado en las Cortes del Estado español. Fue nombrado presidente de la Comisión de Drogas del Congreso. Fernando Becker dejó la Consejería de Economía de la Junta de Castilla y León para presidir el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Luego ha pasado a ser director financiero de Iberdrola y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad “Juan Carlos I” de Madrid. Antes de todos estos cargos fue miembro activo de la Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES), al servicio de personal del presidente Jose María Aznar, en cuyo seno se idearon los programas y estrategias para conseguir hacerse con el Poder.

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  1. 1“La empresa industrial de la provincia de León”. Universidad de León. Secretaria de publicaciones. León, 1.994