La lógica, ciencia de pensar

Analizar el tema de las sectas exige establecer sus límites y matizar su identidad como tema:

 1. Las sectas destructivas se definen como tales por un conjunto de situaciones y hechos. Un violador tiene dos orejas. No quiere decir que todos los que también las tienen son violadores, ni lo son por tenerlas. El término define lo que ha hecho, no el resto de características.

2. Hacer una comparación o argumentar sobre la esencia y no el fenómeno de lo que ocurre hace  divagar sobre una pseudontología o que se construya una aparente filosofía del tema sin una base sólida: «Todo es una secta porque todo manipula». Hay diversos grados. No se puede justificar la acción de un asesino planteando que la culpa es de la víctima por ser mortal.

3. Especular sobre datos históricos del catolicismo, hinduismo, shintoísmo, macaba, judaísmo, islamismo, etc., no tiene sentido. Se produce un anacronismo.

No se puede llamar guarro a un hombre medieval porque no se lavase los dientes ya que en aquella época no existían los cepillos ni se pensaba siquiera en cuestiones de ese estilo. Igualar las sectas al origen de las religiones es obviar el carácter social e histórico de estas, con todos sus problemas y defectos, y la actitud engañosa de las otras. No se puede analizar, por ejemplo, la higiene sin tener en cuenta la diferencia entre un ejecutivo de una ciudad europea y un esquimal y pensar que este último deja mucho que desear porque no se duche dos veces al día. De la misma manera una ejecución en la calle como norma, ni como excepción, tiene sentido hoy en día. En otros tiempos eran espectáculos populares, que respondían a la mentalidad generalizada de una época.

4. No se puede juzgar el todo por una parte. La secta es en conjunto una colectividad de fanáticos. En las instituciones políticas, deportivas o religiosas hay facciones o sectores con comportamientos y actitudes fanáticas. Hay que delimitar la crítica y no generalizar. Cada fenómeno hay que explicarlo y hacer el estudio en su contexto.

 Obsérvense algunos engaños que efectúan las sectas mediante sus razonamientos. ¿Cómo logran hacerlos pasar por ciertos? Porque sitúan argumentos fuera del conocimiento y de toda posible experiencia personal o comprobación empírica. Entonces no se detectan sus falacias. Puedo argumentar lo siguiente con un sentido lógico: «El hielo es agua, ahora bien, el hielo es un cuerpo sólido, luego el agua es un cuerpo sólido.»  Sé que es falso porque conozco la respuesta por la experiencia. Entonces puedo analizar que faltan matices: el agua es hielo en determinadas condiciones de temperatura y el agua es hielo si tales se cumplen. «Ningún hombre puede respirar dentro del agua, ahora bien, hay animales que respiran en el agua, luego el hombre no es un animal.» Sé que se trata de una conclusión falsa porque tengo conocimiento del tema. Los animales que respiran en el agua son algunos, luego el hombre no es alguno de esos animales, pero el término que se niega es usado en sentido general. Por lo que no concuerda.

Las ideas de las sectas siguen una vía emocional. Se fijan desde el inconsciente. Pasan a ser ideas del adepto inducidas a fuerza de repetir un lema o asociándolas a un estado de ánimo creado por el grupo. No se han pensado los mensajes referidos. Luego sí se hace, una vez se ha asentado la doctrina. Con lo que se amplía el error y el engaño. Se fija con la sensación de que es verdad y de que es la Verdad.

La Iglesia para la Unificación del Cristianismo, liderada por el reverendo Moon, propone que la familia que sirve a Dios debe formar una Nación en todo el planeta. Tal es la consigna para lograr su expansión. El silogismo que lo sostiene es: «Sólo con la familia ideal se alcanza el mundo ideal. La familia ideal es la de los moon. Luego para que el mundo sea ideal debe ser dirigido por los moon».

Las premisas son definiciones concretas, de las cuales se pasa a una conclusión universal. Igual ocurre con otras sectas que usan el lema «un mundo nuevo y mejor»; «un planeta más humano»; «el paraíso en la tierra» y otras muchas variantes. «Dios no existe porque la iglesia miente. El gurú conoce la verdad, luego el gurú es Dios, aunque la iglesia lo niegue.» Pueden parecer un esquema simple este tipo de razonamientos- engaño, pero forman y dan sentido al adoctrinamiento. Luego se explica su contenido con metáforas y estos silogismos sirven para hacer creíble el esqueleto de la argumentación. Se cuenta que Dios no es un ser externo, sino que está en el corazón humano. El gurú ha viajado al interior del ser humano lo que le convierte en un avatara o Maitreya capaz de convertir en Dios al que viaje a su interior con ayuda de sus doctrinas. En la secta se elimina la crítica. No se puede pensar sobre lo que se plantea. Se admite y para que así sea hay que prepararse (programarse). «La verdad es sagrada, ahora bien, la verdad es lo que dice el gurú, luego lo que dice el gurú es sagrado.» De una idea general se ha pasado a otra particular. Se fundamenta en una premisa que sólo admite quien vive dentro de la secta.

En las sectas se funciona con esquemas lógicos no analizados, tampoco creídos por uno mismo, sino impuestos mediante técnicas de persuasión. Como se refieren a un terreno al que no es posible acceder para demostrarlo, cada cual ve lo que quiere ver o lo que le han hecho ver.

Los sofismas son errores de nuestro razonamiento. 

 Pueden deberse a la ambigüedad de los términos, por deducción o por inducción.  Es frecuente que las palabras tengan un doble sentido, incluso frases enteras.

Muchas sectas han anunciado el fin del mundo en más de una ocasión. No se ha cumplido, por lo menos hasta que estas palabras se han escrito. La explicación que se ofrece es que «el fin del mundo hace referencia al fin de una etapa». Puede ser marcada por cualquier acontecimiento que elija la secta: cuando por primera vez el hombre pone su pie en la luna. El fin de una guerra o el principio de otra.

Las frases «conócete a ti mismo» o «busca en tu interior » son interesantes y llamativas pero se convierten en lo que la secta define qué es el interior del ser humano. Lo que es un criterio subjetivo se convierte en objetivo para volver a ser después una percepción desde el sujeto programado con lo cual se interioriza la verdad «objetiva y pura».

En un colectivo fanático se cumple el error básico de un esquema lógico equivocado: dar como cierto y probado lo que se quiere demostrar. «Los miembros del grupo somos los elegidos»; «Las enseñanzas son la verdad»; «Los enemigos son malos y perversos, hay que anularlos sea como sea». Ocurre como en la anécdota de una pareja que viaja en avión. Al aterrizar el marido se pone a dar saltos y palmadas. La mujer le pregunta por qué hace eso y él responder: «Para espantar a los leones». «Si no hay ninguno», dice la mujer. «¡Es que esto funciona!», contesta el marido.

Otra característica de las sectas que atenta contra la lógica es probar una cosa diferente de la que se quiere convencer. Cuando se encarcela a un líder por evasión de capitales o por tenencia ilícita de armas, o se descubren las normas internas y de uso exclusivo para los jefes, a los seguidores incondicionales se les insiste en algo que nada tiene que ver con los hechos ocurridos. Se narran leyendas construidas entorno al líder. Se ensalza lo bueno que es, se cuenta que una vez dio un trozo de pan a un pobre. O que cuando fue al campo compartió una manzana con una anciana. Se regodean los encargados de hacer el panegírico en cómo se ha sacrificado por ellos y por la humanidad. No hablan de lo que ha hecho y en lo que le han pillado «in fraganti», sino que hacen ver que por ser tan bueno los malos le persiguen e inventan falsedades para tener una excusa con la que atacar al portavoz de la verdad.

Se hacen deducciones peregrinas sobre la base de mezclar datos que pueden ser ciertos pero cuya relación es una falacia: «Los astros influyen en el hombre porque la luna provoca mareas. Si el 80% del cuerpo humano es agua, es evidente que los astros influyen». Este truco se usa en revistas de ufología y fenómenos ocultistas. Mezclan fotos de noticias con frases de textos y declaraciones de algún científico que por separado tienen cierta veracidad o toda certeza, pero se orienta en demostrar teorías de lo más variopintas e inconsistentes. Son fenómenos que sus autores hacer creíbles mediante trucos dialécticos.

También por inducción se convierte una posibilidad del pensamiento en certeza absoluta. La cual no puede ser comprobada ni por el conocimiento ni por la experiencia: «Si hay vida inteligente en la tierra, en otras partes del Cosmos también. Luego los seres extraterrestres es obvio que existen, quien no lo quiera ver es que está ciego. Cuando se dijo por primera vez que la tierra da vueltas alrededor del sol nadie lo creyó. A los que sabemos que existen seres en otras galaxias nos pasa lo mismo ». Ocurre que este sofisma valdría igual para decir que son intraterrestres, seres elementales, hadas o que Perico de los Palotes vive en Alfa Centauro.

Anuncios